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¿Quién asesina a los ‘sin techo’ en España?

Juan Andrés Pérez Rodríguez

Cada semana muere en España alguna persona sin hogar. De ese total, al menos una pierde la vida, mensualmente, por agresiones violentas.

Así lo reconoció el ministro de Sanidad español, Alfonso Alonso, en la presentación de la Estrategia Integral para Personas Sin Hogar. Un proyecto que desde el pasado año “forma parte del Plan de Inclusión Social” y “cuyo objetivo es -oficialmente- prevenir, mejorar la atención, reducir el número de personas que viven en la calle y restaurar su papel en la sociedad”.

Según datos publicados por el Centro de Acogida Assís, cada cinco o seis días muere en España una persona sin hogar en la calle y cada 20 otra como consecuencia de una agresión.

Conforme a los datos del último informe, basado en entrevistas a personas sin hogar, del Observatorio Hatento y otras organizaciones que estudian las agresiones a los “sin hogar”, un 47,1 por ciento de las agresiones registradas se han debido al odio hacia los pobres (aporofobia). De ese total, un 60 por ciento han sido agresiones físicas, mientras que el otro 40 por ciento  han quedado en insultos y tratos vejatorios.

Destaca en el informe que en el 28,4 por ciento de los casos los agresores eran jóvenes, mayoritariamente varones.

En dicho informe se recoge, asimismo, el patrón que caracteriza a este tipo de agresiones de odio, llamadas también de “ocio”: a altas horas de la madrugada grupos de jóvenes salen de un lugar de ocio, buscan o encuentran a una persona durmiendo en un parque, en un cajero o en un banco de la calle y a “divertirse”

Según relata  Maribel Ramos, coordinadora del Observatorio Hatento, después de los insultos muchas veces les orinan encima,  les pegan y  “siempre hay risas”.

Estas personas – reitera la activista- “se convierten en un juguete más en mano de estos jóvenes, que a menudo lucen esvásticas, lo cual, a la hora de perseguir el delito, puede convertirse en un problema”.

Primero -apunta- porque escapa a “los datos de delitos de odio que ya recopila el ministerio del interior” y, segundo, porque a pesar del esfuerzo por “sensibilizar” a los cuerpos de seguridad, éstos no identifican las situaciones de violencia como tales. Suelen culpabilizar a la víctima -subraya  Ramos- argumentado que se trata de reyertas en las que al agredido no es una víctima inocente.

En este sentido, y tras los sucesos en la Plaza Mayor de Madrid con los cerca de 3.000 fanáticos holandeses del club de fútbol PSV, que lanzaron monedas a varias señoras que estaban pidiendo entre los turistas y visitantes, el Observatorio Hatento se ha preguntado: “En qué medida la intervención policial hubiera sido la misma si en lugar de mujeres en situación de exclusión social, las víctimas no hubieran pertenecido a un perfil de exclusión tan extremo”.

Los datos que acabamos de ver constituyen, sin lugar a dudas, una pequeña muestra del conflicto de clases que divide a la sociedad española y que la grave crisis económica desnuda con crudeza.

Por los estudios socio-psicológicos sabemos que la competencia económica induce en quienes aún están a salvo de la ruina económica a la autocomplacencia frente a los “perdedores de la vida” como una forma de reforzar el propio “éxito”. En algunas personas se activa entonces el menosprecio y la insensibilidad que motivan asesinatos tan despreciables y canallas.

Sin embargo, y a pesar de la hoja de parra que representa la Estrategia Integral para personas Sin Hogar que impulsa el gobierno ultra conservador del Partido Popular, las causas de esas muertes continuarán provocando más desdichas como estas.

Muertes y desdichas como las que pudiera provocar el cumplimiento de la orden de desalojo que el pasado 14 de marzo, certificara el alcalde del municipio grancanario de Santa María de Guía,  Pedro Rodríguez contra las 77 familias alojadas en unos bloques de viviendas abandonados en nombre de la “seguridad” de los hombres, mujeres, ancianos y niños que allí viven.

Los vecinos de la comunidad “La Esperanza” lo tienen claro: “Nos quiere desalojar porque los edificios son un peligro para nuestra seguridad. Algo imposible de creer, teniendo en cuenta que lo que quiere es enviarnos a morir o a vagar por las calles con nuestro centenar de niños”. ¿Lo tendrá claro el alcalde?

http://canarias-semanal.org/not/18066/-quien-asesina-a-los-sin-techo-en-espana-video-/

El proceso Karadzic ha llegado a su final

Radovan Karadzic
John Laughland

Cuando el antiguo presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic, murió en la prisión de Tribunal Penal Internacional en Scheveningen, cerca de La Haya, el 11 de marzo de 2006, los medios se entregaron a una auténtica orgía de denuncia del “verdugo de los Balcanes”. Lo hicieron sin considerar ninguna sesión del proceso, que, sin embargo, había durado 4 años y que estaba en curso cuando Milosevic falleció a causa de una enfermedad cardíaca, que los jueces se negaron a tratar. El proceso pudiera no haberse celebrado, de lo rápido que quisieron cerrar el paréntesis.

Su método consistió en sacar del armario todas las viejas historias que conocían a principios de los años 90, cuando estallaron las guerras yugoslavas, resultado de la política occidental dictada por alemanes y norteamericanos que competían para denunciar a los serbios y para ayudar, también en lo militar, a los secesionistas, primero croatas y eslovenos y luego a los bosnios islámicos.

En realidad, el proceso había causado muchas sorpresas. Numerosos testimonios habían disculpado al ex presidente, incluyendo a parte de los testigos de cargo, algunos de los cuales acusaron a la fiscalía de tortura.

Los jueces se deshonraron, haciendo callar al acusado cada vez que demostraba las mentiras de sus acusadores. La fiscalía fue incluso obligada a abandonar a mitad del proceso su acusación principal, la de que Milosevic hubiera buscado la creación de una Gran Serbia. Como yo fui el último periodista occidental en visitar a Milosevic en su celda, algo de ello sabía. Estaba tan disgustado por la ligereza y la deshonestidad de los reportajes que redacté un libro sobre el proceso, cuyo título resume bien el argumento: “La parodia”, “Travesty” en inglés.

Tras la muerte de Milosevic muchos acontecimientos jurídicos se dieron en el sentido de una reevaluación de las guerras yugoslavas. Nunca se inició ninguna demanda por genocidio en Kosovo, cuando eso fue el pretexto para el ilegal bombardeo de Yugoslavia por la OTAN en 1999. En 2007, tras catorce años de deliberaciones, el Tribunal Internacional de Justicia (la instancia jurídica mas alta de Naciones Unidas, y no un tribunal ad-hoc tramado por razones políticas por los norteamericanos, como el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia) dictó su veredicto en el litigio que enfrentaba a Bosnia-Herzegovina con Serbia desde 1993.

El tribunal dictaminó que Serbia no había jugado ningún papel decisivo en la guerra civil bosnia, y que la inmensa mayoría de las acusaciones de genocidio contra los serbios de Bosnia no tenían fundamento. Bosnia había afirmado que desde el principio de los combates los serbios querían exterminar a los musulmanes, y que Milosevic y los serbios de Bosnia no hacían más que repetir el trabajo emprendido contra los judíos por Adolf Hitler. La misma tesis fue presentada por un académico norteamericano, Norman Cigar, en un libro publicado antes de la toma de la ciudad de Srebrenica, en julio de 1995.

Todos estos desarrollos jurídicos permanecen desconocidos en su mayoría para el gran público, y con motivos. Si el miércoles 24 de marzo de 2016, la sala de prensa del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia estaba repleta para escuchar el veredicto de los jueces en el proceso Karadzic, era la primera vez que sucedía esto desde el inicio del proceso, en 2009. Exactamente igual que en el proceso de Milosevic, los periodistas dieron muestra de un soberbio desprecio en cuanto al verdadero desarrollo del procedimiento contra Karadzic. No asistieron a ninguna sesión. Todos aquellos que se han encargado con deleite de anunciarnos que el antiguo presidente de la República serbia de Bosnia había sido juzgado culpable de genocidio son totalmente incapaces de darnos el nombre de un solo testigo de los 585 que han sido oídos durante los últimos cinco años.

Y lo que es peor, los jueces parecen haber actuado de la misma forma. Al escuchar la voz robótica del presidente coreano de la Sala de primera instancia, O-Gon Kwin, que leía el resumen del juicio (que consta de 2.600 páginas) se hubiera podido creer que el proceso no había existido. Ni un solo argumento de la defensa ha sido citado o considerado; ni el menor reequilibrio o matiz de los hechos se ha podido observar. Por el contrario, el juicio no ha consistido más que en la repetición de acusaciones de hace 25 años y de temas de la propaganda occidental desde los primeros meses de la guerra.

Este simplismo que roza la debilidad es particularmente estridente en el caso del mayor tabú de todos, el de las masacres que tuvieron lugar en Srebrenica después de tres años de guerra atroz. Con el enorme memorial construido cerca de la ciudad para fijar este suceso en la piedra (frente al cual además, se venden libros y DVD islamistas en un quiosco), Srebrenica constituye una referencia negativa tan fuerte como la de la Shoah, con la que comparan los sucesos de julio de 1995. Pero ¿qué dicen los jueces en el asunto Karadzic sobre Srebrenica? Cuentan exactamente las mismas tonterías que sus predecesores en los otros procesos ante el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia.

Cuentan, en particular, como hizo el Tribunal Internacional de Justicia en 2007, que los serbios de Bosnia no tenían ninguna intención de cometer un genocidio contra los musulmanes de Bosnia en general. Karadzic ha sido absuelto ayer de genocidio en 7 municipalidades, allá en donde la acusación había afirmado su culpabilidad. Desmiente así la afirmación central presentada por Bosnia desde 1992. A cambio, los jueces nos invitan a creer que la voluntad genocida de los serbios de Bosnia no se aplicaba a todos los musulmanes de Bosnia, sino únicamente a los hombres musulmanes de la villa de Srebrenica.

Nos invitan a creer, además, que después de tres años de duros combates el plan genocida fue concebido a las 20:00 horas del 13 de julio de 1995. En el juicio del 24 de marzo de 2016, Karadzic fue absuelto por sus jueces de toda acusación de genocidio anterior a aquel preciso momento.

Si no fuera tan macabro sería para hartarse de reír. Muchas masacres ciertamente sucedieron tras la captura de la ciudad por las fuerzas serbias de Bosnia, nadie lo pone en duda. La mayoría de las víctimas eran combatientes o antiguos combatientes, quienes formaron la columna de muchos miles que intentaron huir de la ciudad para llegar a Tuzla, territorio bosnio. Los serbios los dispararon y ellos respondieron. Pero los jueces no mencionan ninguna respuesta, pretendiendo que en la columna solo había civiles no armados. Lo repito una vez más: que hubo barbarie, nadie lo niega. ¿Pero como puede un genocidio aplicarse únicamente a los habitantes masculinos de una sola ciudad?

Ese no es el significado de “genocidio”, que quiere decir “destrucción de todo un pueblo” o “de toda una raza”, de los hombres y mujeres de una cierta raza o religión, allá en donde se encuentren.

Queriendo preservar a cualquier precio la condena sensacionalista por genocidio, que constituye un gran éxito institucional para el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, los jueces no solamente no han prestado ninguna atención a los centenares de testigos de la defensa, ni a los argumentos de la defensa que probaban que Karadzic había intentado evitar lo peor. Especialmente han cometido un grueso error de análisis que viciará en las próximas décadas la ley de guerra que pretenden reforzar. Lo que sucedió en Srebrenica, en medio del verano de 1995, fueron claramente una serie de actos de venganza, de un furor y una violencia poco frecuentes. Durante tres años, los serbios del entorno de Srebrenica habían sido víctimas de ataques bárbaros por los islamistas bajo el mando de Nasir Oric, gran cortador de cabezas exonerado por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia en 2006, como las muy numerosas tumbas en los pueblos vecinos atestiguan. Odiaban a los que les habían aterrorizado y querían un ajuste de cuentas. Sus actos fueron sin dudas condenables, pero no pueden ser calificados de genocidas, porque el genocidio es una operación planificada y aplicada metódicamente por motivos racistas. No es una explosión espontánea de violencia.

Al ignorar de forma voluntariamente la antropología de la guerra, y en particular el fenómeno del aumento extremista de la espiral de violencia, violencia que, no olvidemos, los musulmanes fueron los primeros en desencadenar, los jueces del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia han deformado la realidad de la guerra. Su enésima condena, basada en semejante deformación y que no toma en cuenta las verdaderas raíces de los problemas que pretende resolver, nunca podrá llegar a ser una referencia. Nunca podrá contribuir a mitigar, y aún menos a evitar, las futuras guerras.

Fuente: Fuente: http://www.interet-general.info/spip.php?article22872

La guerra del opio en Afganistán

Enrico Piovesana ha escrito un libro titulado “Afganistán, la nueva guerra del opio” sobre la connivencia entre el ejército estadounidense de ocupación y los traficantes de heroína en Asia central.

Durante muchos años Piovesana fue corresponsal de guerra en Afganistán de la agencia de noticias PeaceReporter, la sección periodística de la organización Emergency.

Tiene una amplia experiencia internacional. También ha sido corresponsal en Pakistán, Chechenia, Osetia del norte, Bosnia, Georgia, Sri Lanka, Birmania y Filipinas.

Algunos de sus reportajes han aparecido en l’Expresso, Il Corriere della Sera, La Stampa, Il Manifesto, Il Venerdi di Repubblica, Left y Oggi. Actualmente trabaja en la web “Il Fatto Quotidiano”.

La obra pone de manifiesto que la CIA sigue siendo el mayor traficante mundial de drogas. Si en el escándalo Irán-Contra se trataba de cocaína, en Afganistán está siendo la heroína. No hay un gramo de la droga, de los muchos que circulan por el mundo, que no pase antes por sus manos.

Como cualquier otra droga, la heroína cumple a la perfección numerosas funciones para el imperialismo:

– abarata los costes de mantenimiento de la maquinaria de guerra
– financia operaciones encubiertas, sustraídas al control de los parlamentos y de la prensa
– crea redes clientelares, mano de obra gratuita de colaboradores y espías

La cínica “prohibición” de las drogas, impulsada en los años veinte por Estados Unidos, al mismo tiempo que el alcohol, multiplica los efectos funcionales de las drogas con el dinero “negro” que nadie puede detectar, controlar ni fiscalizar.

Además, el dinero “negro” se tiene que lavar, una mordida de la que los bancos internacionales obtienen la mayor parte de sus beneficios y que les ha permitido salir -de momento- de la bancarrota de 2008.

La transición se construyó a base de un silencio espeso

Del clan de la Dehesilla se ha hablado entre poco y nada, igual que se formó se transformó. Evolucionó entre el tardofranquismo y la transición y medró “sotto voce”, mientras tomaban posiciones estratégicas en el control del Estado.

La pertenencia al clan derivó en un amplio círculo que se les acabó llamando la “beautiful people” (gente guapa): o se pertenecía al clan de la Dehesilla o no se era nadie. La gente guapa acabó conformando una parte importante de la clase dirigente política y económica de nuestro país. Todo lo que hoy existe en cuanto a corrupción política y económica se generó en el magma de este clan y sus congéneres.

[…] Una parte del séquito del Generalísimo Franco, una vez acabada la contienda de la Guerra Civil, tuvieron la habilidad de separarse de los falangistas que fueron purgados y se situaron en la línea que mejor soplaba el viento. El asunto patriótico quedaba atrás. Lo que interesaba, en aquel trance, eran los asuntos de influencia al entorno del Ministerio de Comercio e Industria en un país que no había ni industria ni comercio al quedar totalmente arrasado por la contienda.

El estraperlo se convirtió en un negocio al carecer de todo. El mercado negro fue un formidable trapicheo que algunos movían al por menor y otros al por mayor acaparando el dinero que se ponía en circulación. Los próceres del régimen engordaron todo lo que se podía engordar. Aprovecharon la ocasión para desprenderse de sus sanguinarios compadres del campo de batalla que todavía pululaban por su entorno. Sólo los más espabilados, entre todos aquellos que se sentían legitimados para cobrar sus réditos por su participación entre los vencedores, pudieron entrar en la selecta flor y nata del poder franquista.

Con los años, la finca de La Dehesilla pegada a Oropesa, propiedad de Justino Azcarate, el prohombre republicano que luego fue senador, nombrado por el Rey Juan Carlos, su hija, Isabel Azcárate, se casó con Mariano Rubio y es en esa finca en la que se reunía la amplia familia que tomó el nombre de la finca.

La Dehesilla se convirtió en lugar de peregrinación de jóvenes cachorros que junto aquellos que rodeaban al general Franco acabaron formando un clan. Esta tropa había tejido, pieza a pieza, una red de puestos claves en la administración del Estado nombrados por el dedo de la influencia y el compadreo propio del régimen.

El clan, tenía en su postulado una idea fija, clara y diáfana: para acceder al dinero, al dinero a manos llenas, era preciso llegar al poder. Había llegado el tardofranquismo y sabían, de primera mano, que una vez sobrevenido el ocaso del Caudillo el tinglado, aunque estuviera atado y bien atado, no se aguantaría. Desde dentro se debían de encontrar alternativas de mantener asidas las riendas del poder.

Cuatro hombres están ya preparados para lanzarlos hacia la cima: Claudio Boada, Leopoldo Calvo Sotelo, José María López de Letona y Alberto Monreal Luque. Detrás de la empresa privada, sirviendo de seguro refugio y colchón para todos ellos, está Rafael del Pino. Estos personajes, más el citado Mariano Rubio, son el germen del clan.

Quienes peregrinaban a La Dehesilla todos los fines de semana y fiestas de guardar eran sus jóvenes cachorros que, impacientes, esperaban el relevo generacional del último franquismo y la primera transición. Un grupo minoritario pero selecto que contó, sobretodo en los primeros momentos, con el inestimable apoyo de patricios del régimen dictatorial que les impulsaron a puestos de responsabilidad.

No tardó el clan de La Dehesilla de encontrar un lugar preferente al Sol que más calienta. Pronto alguno de sus más distinguidos miembros se introdujeron en las filas de los incipientes partidos políticos. Estas formaciones fueron las rampas de lanzamiento desde donde aquellos jóvenes cachorros del régimen desarrollaron sus aspiraciones.

Aunque, más allá de los futuros posicionamientos políticos, en aquellos primerizos encuentros en La Dehesilla, todos los miembros del clan parecían cortados por el mismo patrón: todos eran moderadamente antifranquistas y se dedicaron con empeño al conspiracionismo de salón, lejos, de devaneos revolucionarios que pudieran poner en jaque sus prometedoras carreras profesionales. Incluso, los más aventajados no dudaron un segundo en jurar lealtad al Caudillo cuando dieron sus primeros pasos en el Ministerio de Comercio, el Instituto Nacional de Industria o el Banco de España.

Tras largas sobremesas en La Dehesilla, el clan decidía la toma de posiciones silenciosa mediante movimientos calculados, sigilosos, en la parte trasera del escenario de una España que estaba viviendo acaso el momento más decisivo de la historia reciente. Los principales orillamientos en cargos de gran responsabilidad de los más ilustres miembros del clan se producen en este par de años trascendentales, coincidiendo con la enfermedad y muerte del dictador y el Gobierno de Carlos Arias Navarro. Así, cuando el Rey le encarga a Adolfo Suárez el primer gobierno, los jóvenes del clan ya están en las rampas de lanzamiento idóneas desde las que dar el gran salto.

La red de influencias del clan, conforme sus miembros iban situándose, se incrementó hasta lo indecible. Habían llegado para quedarse. El clan no tenía una estructura de mando diáfana, quizás para no jugarse el pellejo, pero sin estar escrito todos los miembros estuvieron de acuerdo que el mando lo ostentara el cargo de mayor rango. Los que habían optado por la vía política quedaron al margen ya que su influencia estaba por ver. En la pugna quedaban los que se habían lanzado, decididamente, por el poder económico. Alberto Monreal Luque como titular de Hacienda es quien se lleva al ministerio a Mariano Rubio como director general de política financiera y a Francisco Fernández Ordóñez como secretario general técnico.

El clan prosperaba a base de relaciones. Monreal convenció al entonces gobernador del Banco de España, Luis Coronel de Palma, para que incorpore al Servicio de Estudios a Luis Ángel Rojo. En 1970, Claudio Boada se hizo cargo del Instituto Nacional de Industria (INI) le acompañaba José María Amusátegui, otro miembro del clan. José María López de Letona se hace con el ministerio de Industria.

Mariano Rubio, el artífice del clan de la Dehesilla

El clan fue estrechando lazos cada vez a un nivel más alto y fundiendo puestos clave en la Administración del Estado, el gobierno, y en la empresa privada. Rafael del Pino tenía la empresa adecuada para el manejo de intereses dinerarios, Ferrovial, donde Mariano Rubio acabó recalando como director financiero.

El clan no daba puntada sin hilo, un miembro arrastraba a otro. Así el recién creado Servicio de Estudios del INI se le adjudica a Miguel Boyer Salvador un compañero de conspiración en La Dehesilla. Los que luego pertenecerán a la llamada “beautiful people” tienen ya echadas sólidas raíces en el entramado financiero-empresarial español. Miguel Boyer casado con Isabel Preysler goza del favor de la prensa rosa y serán de los guapos los más guapos.

El puesto clave de la Administración del Estado, para estos ambiciosos truhanes, era el de gobernador del Banco de España. La presidencia de gobierno les quedaba a tiro de piedra. En 1981 un destacado miembro del clan, Leopoldo Calvo-Sotelo, es nombrado presidente del gobierno. Mientras tan sólo fueron expectativas de alcanzar el poder a los cachorros del clan ni se les ocurría mostrar ninguna discrepancia interna.

No ocurrió lo mismo cuando llegaron a presentir que el poder estaba al alcance de su mano. Los jóvenes cachorros del régimen, y miembros del clan, estaban en plenitud de su ambición al dejar de ser cachorros y como fieras adultas entraron en fase combativa al exacerbarse la rivalidad entre sus miembros más aguerridos. Todos se creían sobradamente preparados para comandar el reactor nuclear del clan: la jefatura del Servicio de Inspección del Banco de España, la cumbre de depredación del sistema.

En 1982, un año después de que Calvo-Sotelo ocupara la presidencia del país, Mariano Rubio fue quien alcanzó el preciado trofeo de gobernador del banco emisor, el clan había triunfado y el poder estaba asido. Una vez tomado el baluarte del Banco de España el clan cambió la estructura organizativa del Banco de España al suprimir el control de supervisión interna y pasar a una dependencia jerárquica exclusivamente del subgobernador. El campo estaba abonado y la semilla plantada, ahora solo hacia falta esperar para recoger la productiva cosecha.

Nadie se percató del peligro del clan

Los poderosos “lobbies”, que ya empezaban a funcionar a toda pastilla, introdujeron en el Gobierno la necesidad de colocar a los suyos en los puestos clave. Hay que reconocer que llegaban bien adiestrados y con el rasgo definitorio de una obsesión de ser el primero en todo y de obtener lo que se desea a través del esfuerzo y la persistencia.

Un argumento, mil veces machacado, que sus tutores se habían esforzado en trasladarles como una virtud, era la persecución obsesiva, del sentido de la posesión, la rivalidad, el rechazo de otros contrincantes, y todo un ritual sin limite de lo veo, lo quiero, lo tomo, se instalaron en los miembros del clan.

Donde el clan tuvo que picar piedra fue en el ámbito de la justicia; era el último eslabón que cerraba la cadena. El clan reclutaba jóvenes adeptos a los que prometía mecenazgo: “A ti, cuando te toque, te cuidaras de la Justicia” que encandilaba al más pintado. Los jóvenes adeptos se reclutaban por aquellos que ostentaban una posición privilegiada: daban clases en la Facultad de Derecho a la vez que ejercían de abogado.

Los estudiantes de los últimos cursos eran su ámbito de actuación, nunca faltaba una promesa para aquellos que manifestaban su inquietud en ser juez. Fuera de la Facultad se actuaba a más corto plazo, cuando a los juzgados de Madrid llegaba un nuevo juez, un miembro del clan se presentaba en el juzgado el primer día de trabajo y desinteresadamente, como no podía ser de otra manera, le ofrecía un piso céntrico y espacioso con un alquiler módico. Investigaba la situación personal de los jueces ya instalados y si tenían algún solar, local comercial o piso que no habitaran se presentaba muy interesado en adquirirlo. Siempre reproducía el mismo contrato de opción de compra, pagaba una cantidad, que dependía del interés en el juez, y en la fecha acordada no materializaba la opción. Se resolvía el contrato y el juez se quedaba con el dinero entregado. Unas inversiones a ciegas, pero en el fondo muy rentables. Así y todo, al clan le costó lo suyo.

Durante un largo decenio mágico, los atropellos cometidos por el Banco de España una vez que el clan se apoderó de su control no tenían parangón. Las tropelías cometidas estuvieron a la orden del día, siempre al rebufo de las quiebras bancarias, algunas reales y otras inventadas, con el fin de movilizar los cuantiosos fondos públicos bajo su control y desarmar a los accionistas, sobre todo los pequeños, de los bancos que tenían la fatalidad de que los señalaran con el dedo pulgar hacia abajo […]

Hasta entonces, el banco emisor había estado a cargo de abogados del Estado empapados de la filosofía del gris funcionario público. El clan lo cambió todo, introduciendo a sus miembros que desplazaron a la tradicional vieja guardia. La Corporación de Bancaria, que era la institución que congregaba a los bancos en activo y tenía la facultad de discrepar sobre la insolvencia asignada por el Banco de España a uno de sus miembros, quedó amordazada al horrorizarse de las prácticas con que Mariano Rubio y su lugarteniente Aristóbulo de Juan les podía atribuir una insolvencia y se quedaban sin banco.

Por aquella época llegaron al Banco de España miembros del clan que habían hecho carrera política y tenían los mejores contactos en el Congreso de los Diputados. El clan se convirtió en un monstruo de dos cabezas, la política y la económica. Con estas armas amedrentaban a quien se pusiera por delante y con una fuerte dosis de prepotencia se investían del prestigio de bestia negra de las familias tradicionales que controlaban la banca en el inmediato franquismo.

A la sombra de Mariano Rubio, y orbitando como satélite el puesto de subgobernador como jefe del reactor nuclear del clan. Siempre y para siempre era la cabeza económica que echaba más fuego por la nariz, y en definitiva la que ostentaba el mando.

Atraco al Banco de Valladolid

Los escarceos con pequeños bancos les dio tiempo a los miembros del clan a manejar con habilidad la maquinaria, probar la inhabilidad de la justicia, y el silencio de los políticos al practicar el infalible garrotazo de la inspección que dejaba tieso a quien se le pusiera por delante.

Con aura de santidad sus decisiones iban a misa por lo que elevaron el nivel de actuación dada la eficacia demostrada. Estaban preparados para jugar en primera división. El asalto, en toda regla, de uno de los diez primeros bancos del país: el Banco de Valladolid. Una perita en dulce por lo accesible del golpe de mano al disponer de un socio mayoritario con el 70 por ciento de las acciones y que al margen de la presidencia del banco también lo era de varias importantes empresas.

La perita en dulce se llamaba Domingo López Alonso. La historia de este personaje era extraordinaria al más puro estilo del hombre hecho a sí mismo. Acabada la Guerra Civil, España estaba en ruinas, todo estaba por hacer, y Domingo López Alonso con una mano delante y otra detrás trabajó con ahínco y acierto. En 1978 era el hombre más rico de España. Tenía empresas mineras, de transporte, de construcción, una impresionante flota pesquera, bodegas de vinos, financieras, compañías de seguros.

Pero su mal paso fue cuando adquirió el Banco de Valladolid, un pequeño banco de provincias que en sus manos llegó a codearse entre los más grandes del país.

La camarilla del clan, por sus hazañas anteriores ladrones de cuello blanco, no podían desperdiciar la ocasión de incrementar su pecunia hasta la estratosfera por lo que le echaron el ojo a la formidable fortuna de Domingo López Alonso.

La artimaña siempre era la misma, la habían repetido en más de una ocasión, pero nunca a tal magnitud. Un selecto número de funcionarios de la inspección del Banco de España reportaban a sus jefes imaginadas irregularidades. Estos inapelables informes de la inspección rápidamente se convertían en flagrante insolvencia. Era la palabra divina de estos truculentos informes con sus actas correspondientes firmadas y selladas por la inspección del Banco de España las que se santificaban con la verdad absoluta.

Una noche, a altas horas de la madrugada, en la mismísima sala de reuniones puerta con puerta con el despacho del Gobernador, la camarilla de ladrones de cuello blanco intimidó de tal manera a Domingo López Alonso amenazándole con la cárcel. Hasta que el buen hombre estalló. Enfadado les dijo: “Estoy seguro de la solvencia del banco, tanto es así que estoy dispuesto de avalar cualquier desequilibrio con mi fortuna personal”. Fue la mayor equivocación de una vida llena de aciertos.

Nunca pudo imaginar que en las mismas entrañas del Banco de España se pudiera perpetrar un atraco tan sutil del que después se dio cuenta. La camarilla de mangantes tardó tan solo unos minutos en ponerle encima de la mesa el documento de aval. Más tarde se percató que esos canallas ya lo tenían redactado. Domingo López Alonso no tuvo manera de poder demostrar la solvencia de su banco del que tenía la mayoría de acciones.

Se apropiaron del Banco de Valladolid bendecido por una intervención en toda regla que a precio de risa lo había adquirido el Barclays en el papel estelar de perista. Todas las empresas de Domingo López Alonso fueron cayendo una a una. Los artífices del expolio fueron los miembros del clan de la Dehesilla que confabulados y actuando en manada de lobos, o mejor hienas, le robaron a Domingo López Alonso su fortuna […] El montante del atraco ascendió a más de 23.000 millones de las antiguas pesetas del año 1978. Una verdadera fortuna […]

El control de los medios de comunicación enterraron los robos del clan

De aquellos polvos vienen estos lodos. La confraternización entre la política y la banca tiene su origen en los años de expansión del clan de La Dehesilla, el trasiego de personajes entre la Administración del Estado y la presidencia de los bancos fue constante.

Así ocurrió, por ejemplo, cuando Miguel Boyer, el superministro económico, el zar de la política económica de Felipe González, cambió su silla en el ministerio de Hacienda, por el sillón del presidente del Banco Exterior, el más público de los privados. Francisco Fernández Ordóñez dejaba el Banco del Exterior y vuelve a la senda política como ministro de Asuntos Exteriores. Claudio Boada saltaba del Instituto Nacional de Industria a la presidencia del Banco Hispano, recién llegado arrastra tras de sí en el consejo de administración a Rafael del Pino.

La puerta giratoria no se detiene, a nadie tienen que dar explicaciones: los consejeros del Banesto, nombran a José María López de Letona vicepresidente consejero-delegado, nada menos que el segundo ejecutivo de la entidad, compartiendo el poder con don Pablo Garnica.

La relación sería larga. El abordaje de la Administración del Estado, la banca, el gobierno y el entramado económico-financiero quedó fusionado en pocas manos. La beautiful people se transformó en otra cosa, de ahí vino el asalto al Banesto de Mario Conde y la fusión del Banco Central Hispano (BCH) con el Banco Santander. José María Amusátegui, presidente del BCH podríamos decir que fue el último mohicano del clan, acabó forrado por abandonar la coopresidencia del Banco Santander y así dejar vía libre a Emilio Botín […]

—https://ataquealpoder.wordpress.com/2012/12/15/el-clan-de-la-dehesilla/

Las desapariciones de presos en las cárceles secretas de Estados Unidos

Craig Murray

Si piensan que las cosas han cambiado mucho bajo Obama, piénsenlo dos veces. Han recibido mucha publicidad las noticias que hablaban de que las fuerzas USA habían capturado a un supuesto miembro del Califato Islámico experto en armas químicas, Suleiman Al-Afari.

Recibieron mucha menos publicidad las que decían que está en otra nueva prisión clandestina estadounidense. Está situada en el territorio de los aliados kurdos de Estados Unidos en Irbil, Irak, pero fue construida y está dirigida totalmente por el ejército de Estados Unidos. Muchos detenidos han sido tragados por sus puertas. Muy pocos, en cualquier caso, han salido.

De nuevo Estados Unidos está simplemente haciendo desaparecer a personas en prisiones secretas de suelo extranjero. Obama ha mantenido así la “doctrina Bush” de que los “combatientes enemigos” no son ni supuestos criminales ni soldados. No tienen los derechos de los acusados de crímenes a un trato decente y a un juicio justo, ni tampoco tienen los derechos de la Convención de Ginebra respecto a los soldados capturados en guerra. Son no-personas, que pueden tranquilamente deslizarse en un agujero negro.

Incluso si son terroristas, esto no les priva de derechos. Podría argumentarse que tratar a los terroristas como a criminales comunes, merecedores de procesos criminales formales, contribuye a su glorificación y les proporciona un status que no merecen. Pero un proceso formal es esencial, porque sabemos a ciencia cierta que a menudo capturan a gente que es totalmente inocente.

Dejo a un lado el argumento de que fue Estados Unidos quien causó el colapso de Irak, y la culpa recae en último término sobre Bush y sobre Blair. Pero lo dejo a un lado con el comentario de que es un argumento de mucho peso.

Nunca me he parado a pensar si Obama era una persona decente, que fue corrompido u obligado a adoptar el programa neoconservador, o si  estaba representando el papel de sociópata. Lo que si sé es que Clinton es una encallecida belicista que disfruta con la idea de matar “enemigos”. Es sencillamente una sociópata, y no se preocupa mucho de representar papeles.

https://www.craigmurray.org.uk/archives/2016/03/on-disappearing-people/

Una medalla para los asesinos

Por razones de política exterior, el Presidente de la República francesa, François Hollande, está condecorando a notorios asesinos, torturadores y criminales de guerra.

Esto ocurre en Francia, considerada como la patria de los derechos humanos, y ocurre con un gobierno “de izquierda” para que todos lo tengamos bien presente y reneguemos de esa “izquierda” aún más infame que la “derecha”.

Cuando algún político toma sus decisiones por motivos económicos particulares, todo el mundo lo califica de corrupción… excepto cuando se trata de política exterior, donde la corrupción es la norma.

Esa es la explicación de que Hollade haya condecorado con una medalla colonialista (la Legion de Honor) al ministro del Interior saudí, el príncipe Nayef, partícipe destacado de actos tan propios de los derechos humanos como las decapitaciones y otras hazañas características de la Casa Saudí.

También se dispone a hacer lo mismo con Mohamed Hammuchi, antiguo director del servicio secreto marroquí, al que la propia fiscalía de París acusa de torturas en una querella presentada por varias ONG ante los tribunales.

Sobre este asunto hemos leído en una web francesa una curiosa comparación: “Las torturas en Marruecos son como las corridas de toros en España: una vieja tradición ancestral, una curiosidad turística” (*).

Cuando un país como Francia condecora a un elemento clave del aparato del Estado marroquí, como Hammuchi, es porque se trata de un vasallo muy fiel, alguien que cumple las órdenes sin rechistar.

Sin embargo, cuando condecora a un ministro saudí no es por “atracciones turísticas”, como la lapidaciones, sino sólo por dinero, negocios, contratos, obras, armas…

(*) http://lagauchematuer.fr/

Estados Unidos masacra a 150 personas en Somalia

Glenn Greenwald

El 8 de marzo Estados Unidos utilizó drones y aparatos tripulados para bombardear y atacar con misiles Somalia, quitando la vida al menos a 150 personas. Como habitualmente, el gobierno de Obama afirmó que los muertos era “terroristas” y militantes, miembros del grupo somalí de Al Shabab, sin proporcionar pruebas que apoyen la afirmación.

Sin embargo, la mayoría de medios norteamericanos contenían únicamente las declaraciones de los funcionarios de Estados Unidos sobre lo ocurrido, transmitida acríticamente y sin dudas sobre su exactitud. Los “luchadores… muertos se habían reunido para los que los representantes norteamericanos creen que era una ceremonia de graduación, preludio de un ataque inminente contra tropas norteamericanas”, recogía el New York Times. Y así se escribe la historia oficial. Los terroristas estaban en aquel momento “graduándose”, recibiendo sus títulos de terroristas, dispuestos a atacar a las tropas norteamericanas, cuando Estados Unidos los mataron.

Utilizando este patrón de afirmaciones, una gran cantidad de gente que no tiene absolutamente ni idea de quién resultó muerto, quedan convencidos de que se lo merecían. Como mi colega Murtaza Hussein dijo de los 150 muertos: “No sabemos quiénes eran, pero felizmente todos eran malos”. Para los descerebrados autoritarios, las palabras “terrorista” y “militante” no tienen mas significado que el de ser alguien que muere cuando mi gobierno tira bombas, o, como mucho, un “terrorista” es cualquiera que mi gobierno me dice que es un terrorista. Miren cuanta gente hoy apoya este ataque afirmando que “terroristas” y “militantes” fueron muertos utilizando esas etiquetas, a pesar de que no tienen absolutamente ni idea de quien resultó muerto.

Aparate de estar por encima de la media de la tasa de muertos, este asesinato masivo es un hecho increíblemente común bajo la presidencia del laureado con el Premio Nobel de la Paz en 2009, quien, hasta ahora, ha bombardeado siete países predominantemente musulmanes. Como ha informado Nick Turse en The Intercept, Obama ha extendido de forma agresiva el sigiloso programa de drones y guerra secreta en África.

Es improbable que este concreto crimen masivo reciba mucha atención en Estados Unidos, debido a 1) la típica obsesión en época electoral sobre la carrera presidencia y graves materias como el tamaño de las manos de Donald Trump; 2) la extendida indiferencia de los demócratas respecto al asesinato de extranjeros si no hay algo que ganar respecto a los rivales simulando preocupación; 3) la invisibilidad de lugares como Somalia, y la consiguiente devaluación del valor de la vida allí; y 4) la total normalización del modelo según el cual el presidente de Estados Unidos mata a quien quiere y donde quiere, sin contemplar leyes, procesos, responsabilidad o pruebas.

A pesar de la ausencia de atención, el bombardeo del día 8 y las reacciones a ello resaltan bastantes puntos importantes:

1) Estados Unidos no está en guerra en Somalia. El Congreso nunca ha declarado la guerra a Somalia y autorizado el uso de fuerza militar. Dejando aparte por el momento la moralidad y la ética, ¿que autoridad legal posee Obama para bombardear ese país? Asumo que estaremos todos de acuerdo en que el presidente no tiene permiso para ir por ahí matando gente que sospeche que son “malos”: se necesita algún tipo de autoridad legal para realizar las ejecuciones.

Desde 2001, el gobierno de Estados Unidos ha justificado legalmente su bombardeo-donde-y-cuando-quiero en la Autorización para el Uso de Fuerza Militar (AUMF según sus siglas en inglés), autorizada por el Congreso a raíz del 11 de septiembre para el ataque contra Al-Qaeda y sus fuerzas “asociadas”. Pero Al Shabab no existía en 2001, y no tiene nada que ver con el 11 de septiembre. El grupo no ha intentado nunca atacar Estados Unidos, sino que por el contrario, como Charlie Savage del New York Times indicaba en 2011, “se centra en una insurgencia localista en Somalia”. Como resultado, informaba Savage, ni siquiera “el [gobierno de] Obama considera a Estados Unidos en guerra con ningún miembro de Al Shabab”.

Por el contrario, según el gobierno de Obama, algunos específicos miembros veteranos de Al Shabab pueden ser considerados enemigos combatientes bajo el AUMF solamente si se adhieren a la ideología de Al Qaeda, están “integrados” en su estructura de mando y podrían desarrollar operaciones fuera de Somalia. Esa es la causa de porqué el gobierno norteamericano alegaba que la gente que mató iban a lanzar ataques contra soldados de Estados Unidos: porque, incluso bajo su propia perspectiva increíblemente expansiva de la AUMF, sería ilegal matar a alguien basándose simplemente en que eran miembros de Al Shabab, y el gobierno necesita una coartada de autodefensa para justificar eso legalmente.

Pero incluso bajo la teoría de la “autodefensa” invocada por Estados Unidos, se permite, bajo sus propias directrices promulgadas en 2013, el uso de fuerza letal fuera de una zona de guerra (por ejemplo, Afganistán) “solamente contra un objetivo que plantee una amenaza continuada e inminente para ciudadanos de Estados Unidos”. Tal vez estos terroristas se disponían a atacar a las tropas estacionadas en la zona, nada mas echar para atrás la borla del birrete de graduación; pero, nuevamente, no hay literalmente ninguna prueba de que nada de eso sea verdad.

Dado lo que está en juego, concretamente la conclusión de que la muerte de 150 personas por Obama es ilegal, ¿no debiera ser una exigencia ver pruebas de que las afirmaciones de su gobierno son efectivamente verdad? ¿Fueron todos los muertos realmente terroristas y miembros de Al Shabab? ¿Iban realmente a realizar algún tipo de ataque inminente y peligroso contra personal de Estados Unidos? ¿Se contentaría cualquiera con creer ciegamente las afirmaciones auto justificativas del gobierno sobre estas cuestiones sin ver antes evidencias?  Si la voluntad es pedir excusas ¿por qué no se quiere ver ninguna prueba? ¿por qué posiblemente se piensa que se sabe lo que ha sucedido (a quien se mató y bajo que circunstancias), cuando todo lo que se tiene son afirmaciones concluyentes y sin pruebas, procedentes de los que efectuaron las muertes?

2) Hay numerosas y sólidas razones para ser escéptico ante las afirmaciones del gobierno de Estados Unidos respecto a quién mata en los ataques aéreos. Para empezar, el gobierno de Obama ha modificado formalmente el significado del  término “militante”: es “todo varón en edad militar en una zona atacada”, a menos que “haya una explícita demostración póstuma que demuestre que eran inocentes”. En otras palabras, el gobierno de Estados Unidos presumiblemente contempla a cualquier varón adulto que mate como “militante”, a menos que luego surjan pruebas de que no lo era. Es un simple y manipulador elemento de propaganda, y nada más que eso.

Más allá de esto, los propios documentos gubernamentales demuestran que en la inmensa mayoría de los casos (9 de cada 10) muere gente que no figura en los objetivos pretendidos. El pasado abril, el New York Times publicó un artículo bajo el titular “Los ataques con drones, una verdad incómoda. Estados Unidos no saben quien muere”. Citaba al académico Micah Zenko, quien decía que “la mayoría de los individuos muertos por drones no figuran en la lista mortal, y el gobierno no conoce sus nombres”.

Además, el gobierno ha sido reiteradamente cogido en mentira respecto a la identidad de las víctimas de sus bombardeos. Como el artículo del New York Times de abril indicaba “toda investigación independiente de los ataques ha encontrado muchos mas daños civiles de los que admiten los funcionarios de la administración”.

Dado esta clara muestra de engaño deliberado, ¿por qué debería cualquier persona racional tragarse ciegamente las afirmaciones sin prueba del gobierno estadounidense sobre a quien está matando? Para decirlo suavemente, sugiere un extremo escepticismo. (Tras las críticas recibidas por su escritura al dictado, al menos la narración del New York Times incluía la siguiente frase sobre el comunicado del Pentágono respecto a quien mató: “No hubo un método independiente de verificar las afirmaciones”.)

3) ¿Por qué tienen Estados Unidos tropas en esta parte de África? Recordemos que incluso el gobierno de Obama dice que no está en guerra con Al Shabab. Consideremos la circularidad del razonamiento. Estados Unidos, como todos los países, tiene obviamente un legítimo interés en proteger a sus tropas de ataques. Pero ¿por qué tienen tropas que necesitan protección? La respuesta: las tropas están ahí para operar bases de drones y atacar a gente a la que se considera una amenaza. Pero si no estuvieran ahí, estos grupos no serían una amenaza para ellos.

En resumen: necesitamos tropas en África que lancen ataques de drones a grupos que están atacando a tropas en África. Es el círculo autoalimentado del imperialismo. Necesitamos desplegar tropas en otros países para atacar aquellos que intentan atacar a tropas norteamericanas que están allí desplegadas.

4) Si usted es un norteamericano que ha vivido bajo la guerra contra el terrorismo, es fácil olvidar lo extrema que es esta conducta. La mayoría de países del planeta no van rutinariamente por el mundo dejando caer bombas y matando a docenas de personas en otros muchos países, y mucho menos en países con los que no están en guerra.

Pero para los norteamericanos esto es algo ahora perfectamente normalizado. Vemos a nuestro presidente investido con el derecho divino, intrínseco, basado en la excepción norteamericana, a condenar a cualquiera identificado como “Los Malos”, y luego, sin juicio, sin proceso, sin responsabilidad, se ordena matarlos. Es el Juez Global errante, Jurado, y Ejecutor. Y no vemos nada perturbador ni peligroso ni siquiera extraño en ello. Se nos ha inculcado la visión del mundo que un niño de seis años tiene ante los dibujos animados: hay que matar a Los Malos, y sanseacabó.

Así que el otro día el presidente mató a unas 150 personas en un país con el que Estados Unidos no está en guerra. El Pentágono dio a conocer una plantilla de cinco frases declarándolos “terroristas”. Y no hay mucho más. En el espacio de horas, todos estaremos listos para olvidarnos de todo y seguir adelante, satisfechos con el convencimiento, sin ni siquiera un ápice de prueba o información sobre los muertos, que el gobierno y el presidente hicieron lo correcto. Vaya una audiencia pacificada y unos medios maleables que tenemos.

Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article44394.htm

Píldora

B.

Aconseja Pablo Iglesias a Pedro Sánchez en el debate de investidura que no se fíe de quien está «manchado de cal viva» en alusión a Felipe González y el episodio Lasa-Zabala cuando los GAL y la guerra sucia del Estado a principios de los años 80 del siglo pasado. Está bien este postureo de Iglesias, es plausible, no lo decimos con ironía, para que no se diga de nosotros.

Quienes han saltado como panteras son la «vieja guardia» socialfascista del PsoE, los Leguina, Corcuera, Guerra, etc. que se/les pasean por tertulias fachas advirtiendo de algo que es cierto, y es, en su paranoica fobia «antipodemita», avisar de la aspiración de «Podemos» a sustituir al PsoE -una vez fagocitada Izquierda Hundida y los restos de su naufragio- en el ruedo ibérico valleinclanesco español, a fagocitarlo. En esto aciertan estos viejos perros que hacen suyo el discurso antipodemita fabricado en oscuros laboratorios (chavismo, bolivarismo, extrema izquierda, Irán, quieren destruir España y demás chácharas…).

«Ciudadanos», el partido del IBEX, lo mismo le da arre que só, y caso de haber elecciones anticipadas en junio, apoyaría al PP, si ganara las elecciones, siempre que Mariano Rajoy lo dejara. Un ejemplo claro de la prostitución en la politiquilla burguesa de bajísima estofa. Hoy con el PsoE, mañana con el PP, qué más da.

Preguntado «El Señor X», Glez, como le llamaba Umbral a este encantador de serpientes, si piensa «defenderse» de la acusación de Iglesias, algo sabido, por otra parte, no ha descubierto la pólvora «El Coletas», dice que, a sus años, no piensa defenderse. Se sabe impune como un rey medieval. No tiene ni que abdicar como el Borbón. Sabe que sólo un tribunal revolucionario le metería en apuros de verdad, pero eso sería «totalitarismo», no democrático.

Estamos esperando que Iglesias -que ya ha tuiteado blandenguemente, siempre se echan para atrás esta gente al primer amago de darles un zasca- le diga a González algo así como, claro que no te vas defender ¡¡porque no tienes defensa, asesino !!

Buenas tardes.

El ayuntamiento de Los Ángeles no quiere viviendas para los sin-techo

El Ayuntamiento de Los Ángeles ha confiscado tres pequeños edificios de madera construidos por un particular para que los sin-techo abandonaran la calle.Ocurrió a comienzos de este mes de febrero en el paraíso del liberalismo, donde la propiedad privada es sagrada… según y como.

Además, esta misma semana el Ayuntamiento clausurará otros siete edificios, según ha anunciado Elena Stern, la portavoz municipal de saneamiento de Los Ángeles. El ayuntamiento se justifica invocando una campaña de “limpieza” de las calles, como si los sin-techo fueran parte de la porquería urbana. También adujo que las viviendas construidas con madera no reunían condiciones de seguridad para los ocupantes y para los vecinos.

El constructor de los edificios es Elvis Summers, que inició una campaña de recogida de fondos para que los sin-techo abandonaran su vida en las calles. Logró obtener casi 100.000 dólares, con los que inició la construcción de 37 edificios en los que el suministro eléctrico procede de placas fotovoltaicas. El motivo de la iniciativa es que él mismo perdió su vivienda y tuvo que vivir tirado en la calle.

Summers ha denunciado que el ayuntamiento desahució a los ocupantes de las viviendas sin ofrecerles ninguna alternativa.

El problema de los sin-techo se ha disparado en todo Estados Unidos, pero especialmente en Los Angeles, donde su número se estima en 26.000 personas. En setiembre del año pasado el ayuntamiento tuvo que imponer el estado de emergencia por el incremento acelerado de personas viviendo en las calles.

—http://www.latimes.com/local/lanow/la-me-ln-tiny-houses-seized-20160224-story.html

El pistolero a sueldo de los Clinton se suelta la lengua

En el programa de televisión Pete Santilli Show, el antiguo “boina verde” Larry Nichols confesó haber trabajado como asesino a sueldo de los Clinton en varias ocasiones.

Ambos se conocieron a finales de los años setenta, cuando Bill Clinton era gobernador de Arkansas y Nichols trabajaba en el Arkansas Development Finance Authority, un organismo público.

Ante las cámaras de televisión Nichols relató las numerosas violaciones cometidas por Bill Clinton a lo largo de los años y los esfuerzos de su mujer para encubrirlas. Además de matar para ellos, la pareja le encargó golpear a los maridos y las mujeres para impedir que denunciaran los hechos.

Cuando el presentador le pregunta los motivos por los cuales cometió esos crímenes, Nichols habla del dinero que le pagaron por su trabajo de sicario. “Antes maté por el gobierno y luego por los Clinton, ¿qué diferencia hay?”, respondió el mercenario.

“Cuando recibía una llamada F2 significaba que debía matar. Cuando la orden llegaba de Reagan, lo hacía por dios y por el país. Cuando llegaba de los Clinton no me quedaba más remedio que joderme. Tenía que matar a alguien y cortarle los cojones”.

El pistolero también ha participado en los documentales “The Clinton Chronicles” (*), en los que relata el blanqueo de dinero, extorsión, corrupción, chantaje, violaciones y asesinatos cometidos por los Clinton y por él mismo.

Según Nichols, es Hillary quien lleva las riendas de la pareja y quien durante más de 30 años forjó la carrera política de su marido desde Arkansas hasta la Casa Blanca.

Mujer ambiciosa y sin escrúpulos, tras poner a su marido en la presidencia de Estados Unidos, fue Secretaria de Estado con Obama y ahora se postula para ser la primera mujer que entra en la Casa Blanca por su propio pie.
(*) http://www.youtube.com/watch?v=4DSzcdCv8_s, http://www.youtube.com/watch?v=SS7uSmG-R34

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