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La población de San Francisco convertida en conejillos de Indias (4)

El fin de la Segunda Guerra Mundial trajo consigo, como era de esperar, la prohibición de realizar experimentos en seres humanos sin su consentimiento (los cuales, desgraciadamente, hizo de forma recurrente Hitler durante la contienda). Este compromiso quedó sellado en el “Código de Nuremberg” de 1947, el cual firmaron una buena cantidad de naciones como Estados Unidos.

Sin embargo, tan solo tres años después, el gobierno norteamericano se lo saltó para llevar a cabo una serie de experimentos con armas bacteriológicas en su propia población. El más famoso (y peligroso) de ellos se viviría en San Francisco, donde el ejército liberó una nube de gas tóxico desde el mar para averiguar si la ciudad era sensible a un ataque selectivo realizado mediante este tipo de armas.

Así lo afirma, al menos, la versión digital de la revista “Discover”, donde se han hecho eco de este experimento y han determinado que el experimento se llevó a cabo sin el consentimiento de los estadounidenses.

Concretamente, el microbio fue liberado en forma de nube tóxica para averiguar también cuánto tardaría en extenderse a otras regiones de Estados Unidos y determinar cuál era la forma más idónea de detenerlo. De confirmarse este hecho, el gobierno norteamericano habría realizado uno de los experimentos humanos más grandes de la Historia.

En palabras de “Discover”, el microbio liberado fue el “Serratia marcescens”, una bacteria que suele formarse en ambientes húmedos y que, a pesar de que en un principio se creía inocua, puede provocar enfermedades urinarias graves y resistentes a los antibióticos.

El experimento se realizó en la década de 1950 (no se detalla una fecha concreta) por parte del Ejército de los Estados Unidos. Concretamente, el cuerpo de ejército responsable fue la Marina, que se dedicó a rociar durante seis días San Francisco con bombonas y bombonas de un gas con esta bacteria mediante varios dragaminas a lo largo de la costa.

La operación (llamada “Mar-Spray”) fue un éxito, pues el ejército llegó a la conclusión de que San Francisco era un lugar idóneo para ser asaltado con armas bacteriológicas. A su vez, y tal y como quedó explicado en un informe de 1951, los militares señalaron que, si se sufría un ataque en esta zona, la nube tóxica se podría extender hasta las comunidades adyacentes de Albany, Berkeley, Daly City, Colma, Oakland, San Leandro, y Sausalito. De hecho, se estimó que unos 800.000 habitantes recibieron una fuerte dosis de este gas.

Las consecuencias no se hicieron esperar y -a pesar de que los expertos habían señalado que “el Serratia marcescens rara vez causaba una enfermedad”– a los pocos días once pacientes fueron ingresados en el Hospital de Stanford (en San Francisco) aquejados de infecciones urinarias severas. A su vez, varios sujetos que estaban recuperándose de una cirugía de próstata desarrollaron complicaciones relacionadas con el corazón.

Fuente: http://www.abc.es/cultura/20150715/abci-eeuu-armas-quimicas-guerra-201507151443.html
Nota: Como es típico del diario ABC, no se priva de calificar como “éxito” el experimento. Se refiere a que para la Marina fue un “éxito” tener a su disposición a millones de personas para sus experimentos. Si hubiera tenido ocasión de pronunciarse, la población de San Francisco opinaría de una manera bien diferente.

La Farmafia utiliza a los pobres como conejillos de Indias (3)

El empleo de personas como conejillos de Indias no es sólo que se trate a los sanos como si estuvieran enfermos. Tampoco es que los experimentos se lleven a cabo en el Tercer Mundo y no con esos millonarios, como Bill Gates, que se dedican a la beneficencia. Ni siquiera lo más grave es que se utilicen a niños. Lo realmente preocupante es que estamos en presencia de una compraventa de personas, de una forma moderna de tráfico de esclavos, en el que los matasanos han sustituido a los negreros.

El negocio es tan repugnante que en 1998 Estados Unidos tuvo que publicar un reglamento para la experimentación médica con niños (1) porque se habían producido numerosas complicaciones por el uso de antibióticos en niños, los cuales nunca habían sido estudiados en ellos.

Desde luego que ese tipo de reglamentos, que son sistemáticamente vulnerados por las multinacionales farmacéuticas, no rigen en los países del Tercer Mundo, donde disfrutan de ese gigantesco campo de concentración con el que siempre soñaron los matarifes del III Reich para experimentar a sus anchas.

El año pasado el ministro de Sanidad de Perú suspendió los permisos para emprender investigaciones clínicas en niños y comunidades nativas del país (2).

Es algo paradigmático, por muchas razones. Primero porque el gobierno se vio obligado a imponer la suspensión después -no antes- de una denuncia periodística sobre la experimentación médica con niños indígenas.

Los gobiernos del mundo son cómplices, miran hacia otro lado y quieren hacer creer que se enteran a través de los medios de comunicación.

El papel de las ONG en este tipo de crímenes no puede ser más repugnante. Además de encubrir a los verdaderos protagonistas de la experimentación, las multinacionales farmacéuticas, son las ONG actúan directamente sobre el terreno con su hipócrita discurso benefactor.

El año pasado en Perú la ONG Prisma experimentó con más de 3.000 niños sanos por cuenta de multinacionales tan conocidas como Pfizer, Sanofi Adventis, Brystol Myers Squibb, Novartis, GlaxoSmithKline, Biogaia, además de una pesquera local llamada Agrohidro (3).

En la medicina las aberraciones criminales suelen ser consecuencia, en ocasiones, de las intelectuales. En el caso del Perú ponen de manifiesto que la medicina moderna, calificada como “científica”, ha pasado en un siglo de una paranoia con los antibióticos a la contraria, la paranoia con los probióticos, o dicho en otros términos: antes consideraban que las bacterias eran malas y ahora dicen que son buenas para la salud.

En uno de los ensayos practicados con 60 niños peruanos sanos de 2 a 5 años de edad se trataba de comprobar su tolerancia a la bacteria Lactobacillus reuteri DSM 19738. En ocasiones, el probiótico, cuyo nombre comercial es BioGaia, puede provocar efectos secundarios serios.

Es la reproducción del mismo colonialismo que América Latina conoce desde hace 500 años: para experimentar con los niños peruanos, la ONG sobornó a sus padres con comida, por lo que el consentimiento para poner a sus hijos en manos de los matasanos no es libre sino obtenido bajo recompensas, tales como un poco de leche, arroz, aceite, atún y un pequeño juguete para el niño.

La aparición de niños e indígenas es una constante en la medicina moderna, donde la dominación se disfraza con la falta de escrúpulos (“es por su bien”). El interés del dominado lo determina el dominador y el interés de éste coincide con el del anterior.

¿No es más barato practicar todos estos experimentos con los niños de Washington? Los laboratorios se ahorrarían tener que regalarles juguetes y latas de atún…

(1) http://grants.nih.gov/grants/guide/notice-files/not98-024.html
(2) http://www.minsa.gob.pe/?op=51&nota=16657
(3) http://larepublica.pe/impresa/en-portada/7673-farmaceuticas-usan-mas-de-3000-ninos-peruanos-para-experimentos-medicos

Las 28 páginas que estremecieron al mundo

Nos referimos a las 28 páginas del informe sobre los atentados contra las Torres Gemelas que Bush declaró secretas, y basta que lo sean para que pique el morbo.

El informe fue elaborado en 2002 por sendos comités de la Cámara y el Senado de Estados Unidos y el senador que los presidió, Bob Graham, lucha ahora por que se hagan públicas. Hasta se ha abierto una página web sobre el asunto (28pages.org), que se ha convertido en uno de los caballos de batalla de la campaña a las elecciones presidenciales.

Cuando Lenin dijo que en la etapa imperialista la burguesía entraba en su estado de decrepitud, o se quedó muy corto o es que la burguesía va de mal en peor. Está llegando al delirio colectivo.

La cadena CBS ha dedicado un programa especial a las 28 páginas, en el momento justo en el que Obama se dispone a visitar a sus amigos saudíes y ha quedado al descubierto que a los 15 saudíes implicados en los atentados quien les dio el visado de entrada a Estados Unidos fue… la CIA.

Obama es partidario de la desclasificación del texto, pero la confusión se multiplica porque ni un bando ni otro defiende sus posiciones por los mismos motivos, por lo que subyace en este asunto: a nadie le preocupa ya esclarecer los hechos, las responsabilidades mediatas e inmediatas de la muerte de 2.000 personas y el montaje orquestado en torno a las mismas.

Cuando Estados Unidos organiza uno de esos montajes, se ve obligado luego a organizar otros adicionales para encubrir el primero. Además, todos sospechamos que detrás de cada una de sus acciones no hay más que montajes e intentos de encubrimiento, hasta que no vemos más que montajes por todas partes, uno detrás de otro.

Todo hubiera sido mucho más sencillo si las 28 páginas nunca se hubieran declarado secretas, pero eso nos hubiera privado del morbo que envuelve toda esta historia, que no se acabará nunca. Ahora mismo en Estados Unidos se habla más de las 28 páginas secretas que de los atentados en sí.

Un funcionario de la Casa Blanca ha dicho que Obama desclasificará las 28 páginas dentro de dos meses, lo cual en plena campaña electoral se analiza -malévolamente- como un intento de retardar la desclasificación, es decir, todo lo contrario de lo que parece.

La posición de Obama, si es que tiene alguna definida, es consecuencia de las presiones internas e internacionales. De ahí su visita a los jeques saudíes poco antes de despedirse de la presidencia, que acaba de demostrar su absoluta falta de personalidad política, algo común a los presidentes de Estados Unidos al menos desde los tiempos de Reagan.

La desclasificación (o no) de los papeles va acompañada del estilo político de Washington, dominado por los bajos fondos de los grupos de presión y el intercambio de maletines y contratos repletos de petrodólares. Nada nuevo, pues.

La mayor parte de quienes han leído las 28 páginas dicen que no hay nada interesante y, desde luego, nada que incrimine a Arabia saudí en los atentados contra las Torres Gemelas. Pero es lo mismo que ocurre con la agresión contra Siria: tampoco hay nada que les incrimine. Lo que más ciega no es la oscuridad sino el resplandor.

Si las páginas carecen de relieve criminal, no se entiende el motivo por el que se declararon secretas. Si los príncipes de Riad no aparecen en ellas, no tiene sentido que su embajada hable de represalias económicas en caso de que se puedan leer abiertamente.

Una de las consecuencias del enredo es que la tensión entre Estados Unidos y Arabia saudí sigue creciendo, no sólo entre ambos países sino entre las mismas camarillas dominantes en ellos, que lanzan mensajes contradictorios a cada momento, en donde las 28 páginas no son el detonante sino el arma arrojadiza. Da lo mismo lo que se esté escrito en ellas; ya tienen vida propia.

Los atentados de las Torres Gemelas, las 28 páginas y la guerra de Siria son parte de lo mismo, aunque lo más destacado es constatar, una vez más, las profundas divisiones internas, en donde todo sirve de excusa para los implacables ajustes de cuentas que caracterizan al podrido universo político de Washington.

Obama no es diferente de Trump, que también ha prometido publicar las 28 páginas, aunque por motivos diferentes a los esgrimidos por Obama. Trump ha denunciado la siniestra diplomacia que lastra la política exterior de Estados Unidos vinculándola a los sátrapas saudíes.

Hablar del candidato Bernie Sanders es hablar de Israel y el oscuro grupo de presión AIPAC que defiende los intereses israelíes en los pasillos de Washington, es decir, supone mostrarse favorable a Arabia saudí… pero por intereses propios, ya que es muy posible que de las 28 páginas el Mosad no salga bien parado. No podía quedarse al margen de un atentado de las dimensiones de las Torres Gemelas.

Sanders es el primer judío con posibilidades de llegar a la Casa Blanca, pero sus relaciones con la mafia AIPAC no son buenas precisamente. Sus críticas a Israel dividen a los judíos de Estados Unidos. Los que siguen fielmente el dictado de Tel Aviv han llamado a votar a… Hillary Clinton.

Lo de menos son las 28 páginas. El final de Obama presenta todos los síntomas de una descomposición galopante en el centro mismo del imperialismo y es dudoso que quien le suceda sea capaz de coser todas las costuras que se han roto y volver a recuperar la iniciativa.

La Farmafia utiliza a los pobres como conejillos de Indias (2)

Si el lector busca documentación sobre experimentación médica con seres humanos, la mayor parte de las referencias le remiten al III Reich y los campos de concentración de aquella época. Es una manera como cualquier otra de tapar un capítulo muy negro de la historia.

La utilización de seres humanos como conejillos de Indias por los matasanos ni empezó con el III Reich ni acabó con su derrota en la Segunda Guerra Mundial.

La medicina cierra los ojos ante una evidencia que no tiene relación con la salud del cuerpo sino con la de las clases sociales. Desde tiempos inmemoriales los matasanos han formado parte de las clases dominantes y de su dominación clasista, utilizando sin ninguna clase de escrúpulos a los sectores más desamparados de la población para sus experimentos y ensayos. Si el experimento sale bien se utiliza en beneficio de los poderosos y si sale mal se entierra al miserable.

En el siglo XIX pocos médicos fueron más idolatrados que James Marion Sims, considerado como el “padre de la ginecología”. En su memoria se erigió una estatua de bronce entre la Quinta Avenida y la calle 103, frente a la Academia de Medicina de Nueva York, la primera de Estados Unidos que homenajea a un galeno.

El doctor Sims utilizó mujeres esclavas y negras para experimentar con ellas sin necesidad de pedir su consentimiento. Bastaba pedírselo a sus amos esclavistas. En otros casos el matarife buscaba esclavas con determinadas dolencias para comprarlas y experimentar con ellas, como hoy los laboratorios compran ratones y los encierran en jaulas con los mismos fines. Nunca experimentó con mujeres blancas.

Las esclavas tampoco necesitaron nunca ningún tipo de anestesia. Bastaba con un poco de opio y con atarles las manos fuertemente para que no se pudieran retorcer a causa del dolor. Los experimentos de Sims estaban a medio camino entre la medicina y el sadismo.

El galeno documentó meticulosamente sus experimentos, por lo que conocemos detalles como los nombres de pila aquellas esclavas (Anarcha, Betsy, Lucy), a las que ningún científico se ha dignado levantar un monumento.

La mayor parte de aquellas mujeres morían poco después de la intervención quirúrgica a causa de las infecciones. En caso contrario, al matarife no le importaba repetir la tortura con la misma mujer.

En ocasiones, repitió sus experimentos hasta treinta veces con la misma, hasta que acertaba con la cirugía. Luego trasladaba su descubrimiento a las mujeres blancas, aunque esta vez utilizando anestesia para que no sufrieran en la mesa de operaciones.

Empezó a ganar fama y luego a ganar dinero, llegando a edificar un hospital para quien pudiera pagar sus tratamientos. Fue el cirujano de la emperatriz Eugenia de Montijo, la mujer de Napoleón III, y de la nobleza europea.

De 1876 a 1877 le nombraron presidente de la Asociación Médica Americana, que es muy famosa porque tiene una publicación de esas que califican de “prestigiosas” entre los científicos, una de las que dictan el “ordeno y mando” de la práctica de la medicina en el mundo entero.

La Farmafia utiliza a los pobres como conejillos de Indias (1)

Las multinacionales de la Farmafia realizan sus ensayos clínicos en países del Tercer Mundo entre la población más pobre, sobornando a los políticos y a las instituciones de matasanos para asegurarse la impunidad.

Antonio Ugalde y Nuria Homedes son dos investigadores que realizan su labor en universidades estadounidenses e impulsan la organización Salud y Fármacos. Han escrito una obra titulada “El impacto de los investigadores fieles a la industria farmacéutica en la ética y la calidad de los ensayos clínicos realizados en Latinoamérica”.

Ugalde y Homedes demuestran que a los ministros de sanidad los nombran los monopolios de la farmafia para aprobar leyes permisivas. También exponen el papel lacayuno de los médicos que engañan a las personas para que participen en los ensayos. Los muertos a causa de la experimentación se guardan escondidos bajo las alfombras.

En Argentina, un conocido pediatra y fiel colaborador de la industria, a través de su propia CRO (Contract Research Organization), reclutó 14.000 bebés para incluirlos en el ensayo Clinical Otitis Media & Pneumonia Study (COMPAS) llevado a cabo en cuatro provincias, entre las que se incluía la más pobre del país, Santiago del Estero. El objetivo, testar la vacuna anti-neumocócica, Prevenar, de GSK (que pagaba 350 dólares por bebé).

Las tácticas de este médico eran bien conocidas. “Entre 1996 y 2003, en el Hospital Infantil de la Municipalidad de Córdoba se llevaron a cabo 19 ensayos, la mayoría fase III, 16 de los cuales dirigidos por el mismo administrador: el jefe del departamento de pediatría. Los médicos de la municipalidad reclutaban pacientes en los centros públicos de los barrios más marginados. En diez años (1996-2006) las empresas pagaron unos 24 millones de dólares por los ensayos”.

Tras vacunar a más de 14.000 niños, la muerte de 12 bebés obligó a parar el ensayo. La investigación subsecuente demostró graves violaciones de los protocolos. El investigador principal fue suspendido pero rehabilitado rápidamente: “Demostró su poder político cuando el gobernador de la provincia le abrió las puertas a todos los hospitales provinciales después de que la municipalidad –por violaciones normativas– le prohibiera seguir administrando ensayos en sus instituciones”.

En la provincia de Córdoba, controlada por este individuo, se realizan un tercio de todos los ensayos de Argentina. El Comité de Ética de Investigación Clínica (CEIC) del Hospital Infantil, según una auditoría realizada a petición de la Municipalidad de Córdoba, permitió que el investigador (el jefe de pediatría) y el co-investigador principales estuvieran presentes en la reunión en que se discutió su protocolo.

En esta misma provincia, en 2005, un periodista analizó las actas de la Comisión Provincial de Investigación en Seres Humanos, una de cuyas funciones era el control de los CEIC. Descubrió que en 34 de las 75 reuniones que ese año mantuvo la Comisión había conflictos de interés. La Comisión sólo tenía cuatro miembros y ocasionalmente las decisiones las tomaban una o dos personas.

Los investigadores y el promotor del ensayo COMPAS, tras una investigación del organismo regulador (ANMAT), tuvieron una multa administrativa por incumplimiento de los criterios de inclusión y violaciones durante la obtención del consentimiento informado. Poco después, el director de la ANMAT, que había sido criticado por la industria farmacéutica por ser demasiado exigente, fue cesado sin explicación alguna y la norma sobre consentimiento informado cambiada para facilitarlo (“consentimiento exprés”).

El fabuloso negocio de las enfermedades y sus cómplices enfermos

El pasado 7 de abril, con motivo del Día Mundial de la Diabetes, la Organización Mundial de la Salud publicó su primer informe mundial sobre esta enfermedad. En el mundo hay 422 millones de personas afectadas por el exceso de glucosa en la sangre. En 1980 el número era de 108 millones, por lo que se ha multiplicado por cuatro el número de enfermos.

En porcentajes, los enfermos han pasado del 4,7 al 8,5 por ciento de la población adulta, siendo superior en España, del orden del 10 por ciento aproximadamente: uno de cada diez.

Las multinacionales farmacéuticas tienen aquí uno de sus negocios más fabulosos: cada vez hay más enfermos y los precios de las medicinas se disparan. El precio de la insulina se ha triplicado entre 2002 y 2013. El coste anual del tratamiento de un diabético ronda los 700 euros.

Si el precio del tabaco se sobrecarga con una tasa debido a las enfermedades que provoca, no hay explicación posible de que no se haga lo mismo en España con los alimentos y las bebidas azucaradas que causan la diabetes, salvo una: que deliberadamente se persiga incrementar el número de enfermos y de beneficios de las multinacionales del medicamento: la danesa Novo Nordisk, con el 47 por ciento del negocio, la francesa Sanofi y la estadounidense Elly Lilly.

El año pasado Nordisk incrementó sus beneficios un 32 por ciento sobre 2014, llegando al récord de 4.670 millones de euros de ganancias. La insulina representa el 85 por ciento del negocio de la multinacional danesa y las previsiones han logrado que sus acciones se revaloricen el 800 por ciento en diez años en plena crisis capitalista.

La diabetes es una de esas enfermedades en las que no es frecuente oír hablar de la necesidad de erradicarla, como se habla de erradicar otras. Tampoco se habla de las causas o, mejor dicho, se ocultan porque afectan a otras multinacionales, como Coca-Cola, que en noviembre del año pasado patrocinó la IV Carrera Popular contra la Diabetes, con la complicidad de la Fundación para la Diabetes y la Asociación de Diabéticos de Madrid.

Unas multinacionales fabrican las enfermedades, otras los medicamentos contra ellas y, en medio, las asociaciones de enfermos lavan la cara a los culpables de su enfermedad y participan de los dos negocios, a cada cual más rentable, todo ello en nombre de una “lucha” contra la enfermedad, que es igual de hipócrita que la “lucha” contra el yihadismo.

Gracias a un intenso lavado de cerebro publicitario, los monopolios causantes de las enfermedades, como Cola-Cola, tienen sus marcas comerciales asociadas a todo lo contrario: a la salud y a una vida sana. Con la ayuda de las ONG y fundaciones de enfermos, sus mentirosas campañas tienen como fin “concienciarnos” sobre el grave problema de esta enfermedad o de aquella otra.

Como venimos advirtiendo, el capitalismo se está convirtiendo en un problema de salud pública cada vez más importante. Hay que llevar esta terapia a las Facultades de Medicina: sin acabar con el capitalismo no se podrá impedir jamás que determinadas enfermedades, como la diabetes, proliferen de manera exponencial.

Los millonarios británicos compran niños en India para esclavizarlos

El año pasado unos 1000 niños fueron secuestrados y trasladados de India al Reino Unido, unos 600 más que en 2014. Los menores son destinados a las tareas domésticas, la explotación sexual o el comercio de órganos. El tráfico de esclavos a escala mundial mueve unos 30.000 millones de dólares anuales, siendo la India el país de origen de la mayor parte de personas esclavizadas. Otros países que son objetivo de los traficantes de niños son Albania, Vietnam y Nigeria.

Una banda organizada vende los hijos de los refugiados nepalíes y de familias indias pobres, como si fueran ganado. A un equipo encubierto del diario británico The Sun le ofrecieron niños y niñas de hasta diez años por 5.250 libras, unos 6.500 euros.

Un comerciante de esclavos ordenó a los niños alinearse ante el comprador y afirmó: “Hemos suministrado muchachos para el Reino Unido. LLévese un nepalí a Inglaterra. Son buenas personas. Son buenos para hacer las tareas del hogar y son muy buenos cocineros. Nadie lo va a perseguir por eso”.

El diario The Sun inició una investigación en Jalandhar (India, región del Punjab), una ciudad  de casi un millón de habitantes, cerca de la frontera con Nepal. Las bandas de esclavistas se aprovechan de las familias afectadas por el terremoto del pasado mes de abril en el que murieron 9.000 personas. Los que buscaron refugio en la India, ahora se encuentran sin hogar y sin medios de subsistencia.

Las bandas también se dirigen a las familias extremadamente pobres que se dirigen a la ciudad en busca de trabajo desde el estado indio de Bihar, pero terminan en las calles con demasiadas bocas que alimentar.

Los traficantes de esclavos venden los niños a familias burguesas. Luego los encierran en casas en la India durante el entrenamiento y la preparación de los documentos falsos para el viaje. El próspero negocio de los sobornos para conseguir documentos falsos, permite que puedan llevar esclavos al Reino Unido como huérfanos que han adoptado o familiares nacionales legítimos.

El periodista de The Sun se hizo pasar por un rico ciudadano residente en Gran Bretaña, en busca de una criada o criado, alegando que tenía una esposa enferma y una madre anciana.

El traficante le dijo: “Te voy a dar un consejo, llévate un nepalí. Tú decides, pero la mayoría de los que llevan a Inglaterra son de Nepal. Usted debe haberlos visto allí”. “Usted selecciona uno y me paga y luego volará con él. Después, usted no me conoce, yo no le conozco, nunca nos hemos visto, y no se aceptan devoluciones”.

Un día más tarde, llevó al investigador de The Sun al campo, donde se había dispuesto una desgarradora formación de niños esclavos: Amit, de diez años; una niña de 12 años de edad, llamada Pooja y Susti Ram, de 13. El vendedor Singh, ordenó a cada uno levantarse y decir su edad. Le garantizó que los tres estaban sanos y listos para trabajar. Explicó que tenía contactos que podían efectuar los trámites para ponerlos en el Reino Unido.

Singh presumía llevar ocho años en el negocio de la venta de niños y alardeaba de “tener una buena red” de falsificación de documentos para sacar los niños con destino al Reino Unido. Preguntado sobre si vendía a menores de 10 años, explicó: “No tiene sentido, van a estar llorando porque les faltan sus padres. No van a ser capaces de trabajar y entonces usted va a venir a quejarse. Lo que  se necesita son niños capaces de trabajar”.

Fuente: http://www.thesun.co.uk/sol/homepage/news/7047329/SUN-INVESTIGATION-Brit-families-buy-child-slaves.html

La masacre rifeña

Los españoles cortan las cabezas a los moros
Juan Manuel Olarieta

Asqueados de la humillaciones y abusos que padecían, en 1921 los rifeños del norte del Magreb se levantaron en armas contra los colonialistas españoles, proclamando su independencia. La criminal monarquía española respondió de la única manera que sabe: con una sanguinaria guerra que dejó un saldo desolador, con miles de muertos.

Naturalmente los muertos eran los obreros y campesinos más humildes, utilizados como carne de cañón para defender los intereses de Alfonso XIII y su cortejo. Para no ser enviados a aquella carnicería, muchos obreros y campesinos se vieron obligados a automutilarse cruelmente.

En la masacre se incubó una casta de oficiales del ejército español sin escrúpulos, llamados desde entonces “africanistas” (Franco, Sanjurjo o Millán Astray) que demostraron luego sus artes en el aplastamiento de la sublevación asturiana y poco después en la guerra civil.

Poniendo al descubierto su verdadero naturaleza carnicera, los militares españoles no vacilaron en emplear por vez primera en la historia gas mostaza y fosgeno contra una población civil indefensa, algo prohibido por las leyes internacionales. Pero España nunca ha entendido de legalidades cuando se trata de aplastar una rebelión. Todos los medios les parecen pocos.

Los heroicos rifeños insurrectos estaban dirigidos por un dirigente guerrillero, Abdelkrim El-Jatabi, que ocasionó a los militares hispanos una humillante derrota en la batalla de Annual, que los libros de historia aún califican como un “desastre”.


Lejos de abandonar Marruecos a sus habitantes, la rancia oligarquía dominante espoleó a los capitostes uniformados, que se aprestaron a resarcirse de su absoluta ineptitud con una cruel venganza. “Siempre fui refractario al empleo de gases asfixiantes contra estos indígenas, pero después de lo que han hecho, y de su traidora y falaz conducta, he de emplearlos con verdadera fruición”, decía el alto comisario español en Marruecos, el general Dámaso Berenguer, al entonces ministro de la Guerra en un telegrama.

Al año siguiente el gobierno del abuelo del actual monarca español, Juan Carlos, compró gas mostaza a empresas francesas y alemanas, lucrándose personalmente en uno de los negocios más sucios pero más rentables de la monarquía española. En 1923 Alemania inició sus suministros de gas y levantaron una fábrica militar de armanento químico en las proximadades de Madrid, La Marañosa, que aún sigue en funcionamiento.

La aviación española gaseó sin compasión campos de cultivo y aldeas indefensas para arrasar la retaguardia de la guerrilla rifeña. Utilizaron gas mostaza, fosgeno y otros componentes químicos altamente tóxicos.

El empleo de gas mostaza estaba prohibido internacionalmente desde el Tratado de Versalles de 1919. Sin embargo, el Reino Unido lo usó contra el Ejército Rojo en 1919 durante la guerra civil.

Una de las principales propiedades del gas mostaza es que es vesicante, es decir, produce ampollas cuando entra en contacto con la piel humana. También causa profundas alteraciones en el genoma de los tejidos expuestos, inhibiendo la división celular y provocando mutaciones cuyos efectos se manifiestan durante generaciones.

El Rif es una región montañosa muy aislada y la población ni siquiera sabía con qué les bombardeaban. No eran capaces de identificar la enfermedad; hablaban del “akhenzir”, un término bereber que identificaba los síntomas que todo el mundo padecía. Los más ancianos hablaban de un humo amarillo y de que les ardía la piel o de que se asfixiaban.

Abdelkrim El-Jattabi

España jamás ha reconocido la masacre, nunca se ha realizado una investigación y los hechos se han mantenido en el secreto más riguroso. Se ignora cuantas personas murieron, pero desde el bombradeo químico de 1923 el cáncer y las y enfermedades pulmonares son una plaga en la región. Durante los años 60 y 70 del siglo pasado seguían muriendo miles de rifeños.

Los responsables del Instituto Oncológico de Rabat admiten que el 60 por ciento de sus pacientes provienen de la región de Alhucemas y Nador y que existe un estrecho vínculo entre el bombardeo con gas mostaza en 1921 y la multiplicación de los casos de cáncer de laringe y de estómago en en el norte de Marruecos.

Un grupo de rifeños de Alhucemas fundó el 8 de julio de 2000 la Asociación de Víctimas del Gas Tóxico, que exige a la monarquía española y a los países que le suministraron el armamento químico que, al menos, pidan disculpas por los crímenes cometidos.

En febrero de 2007 el Congreso de los Diputados rechazó una propuesta para que el España asuma sus responsabilidades por asesinar con gases tóxicos a miles de inocentes en la colonia norteafricana. Las Cortes fascistas se volvieron a cubrir de gloria. El silencio de los medios fue todavía más ilustrativo. El crimen siempre necesita esa clase de complicidades, que no se acabaron con Alfonso XIII.

Mientras tanto la Audiencia Nacional sigue buscando genocidas por todo el mundo, hasta las mismas cumbres del Tibet. Es mucho más fácil: podría empezar por los que tiene más a mano y declarar criminal de guerra a Alfonso XIII.

Fuente: http://civilizacionsocialista.blogspot.com.es/2009_02_01_archive.html

La red mafiosa que avasallaba Palma de Mallorca eran policías y políticos

El capo Antoni Morey
Desde hace más de un año los juzgados de Palma de Mallorca investigan a una mafia de policías locales que, confabulados con cargos políticos, se dedicaban a chantajear a comerciantes de la capital balear, principalmente en la Playa de Palma y el Paseo Marítimo.

Un total de 15 policías locales ya están presos y a otros el juez les ha retirado el pasaporte y la pistola.

El pasado lunes, el juez que investiga la trama mafiosa, Manuel Penalva, acordó prorrogar el secreto de sumario que pesa sobre el caso, alegando la “nula o muy escasa colaboración que cabe esperar de los mandos de la Policía Local”, lo que “dificulta sobremanera el alzamiento del secreto sin perjudicar con ello, de forma irremediable, esta investigación”.

El juez apunta a la vinculación de diversos altos cargos con las prácticas mafiosas llevadas a cabo por una organización criminal cuyos miembros son “auténticos maestros del engaño, la manipulación, la mentira, la ocultación y la alteración de pruebas”, dice el juez en una resolución judicial.

Además del chantaje, el juez investiga otros delitos, como el narcotráfico, el tráfico de influencias, la prevaricación, las negociaciones prohibidas a los funcionarios, el uso de información privilegiada, coacciones, amenazas, extorsión y nuevos delitos de cohecho cometidos por numerosos agentes “señalados con nombres y apellidos” y cuyas conductas, añade el juez, “están como mínimo al borde del limite jurídico que traza el tipo penal de la sedición”.

En algunas resoluciones el juez ha detallado de forma pormenorizada las espeluznantes actuaciones criminales desplegadas por los policías investigados, a quienes se refiere como personas “sin escrúpulos” y “delincuentes indignos del uniforme que visten y que tienen por bandera la coacción, la amenaza, la extorsión y la intimidación”.

“No queda otro remedio que destacar la septicemia que invade a una parte de la Policía Local”, asevera el magistrado, quien recrimina a su vez que, aunque “ningún colectivo está exento de padecer la existencia de personas sin escrúpulos entre sus miembros, lo que resulta absolutamente insólito y a la vez descorazonador es que la cabeza visible de esos agentes”, en alusión al hasta ahora comisario jefe de la Policía Local de Palma, Antoni Morey, “ampare, aplauda y aliente a unos presuntos delincuentes que en sus propias palabras considera ejemplos a seguir”.

Se disparan los robos cometidos por ancianos en Japón

Los robos y hurtos a tiendas cometidos por ancianos se han incrementado en Japón. El gobierno nipón ha señalado que la mayoría de los ancianos detenidos por este crimen son reincidentes. El incremento en los delitos podría colapsar el sistema de prisiones japonés.

Al menos el 35 por ciento de los robos a comercios en Japón son cometidos por personas mayores de 60 años de edad, según las cifras de 2013. El 40 por ciento de los ancianos detenidos cometieron el delito, al menos en seis oportunidades, un 460 por ciento más que en 1991, informó el diario “Financial Times”.

De acuerdo al investigador Akio Doteuchi, “la situación social en Japón ha empujado a las personas de avanzada edad a cometer crímenes”. En opinión del experto, ésta podría ser la razón por la cual los ancianos cometen los robos buscando terminar en las cárceles y, de esta manera, mejorar sus condiciones de vida.

Expertos han señalado que los robos y hurtos a tiendas por parte de ancianos irá en aumento porque al ser enviados a las cárceles se les provee de comida y asistencia sanitaria gratuitos, situación que amenaza con desatar una crisis presupuestaria en el sistema penitenciario de Japón.

Según la tendencia demográfica del país, para el 2060 el 40 por ciento de la población japonesa tendrá más de 65 años. El gasto promedio de un jubilado japonés es un 25 por ciento mayor que la pensión básica, que es de 780.000 yenes anuales (casi 7.000 dólares).

Fuente: http://www.telesurtv.net/news/Aumentan-robos-en-Japon-cometidos-por-ancianos-20160328-0015.html

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