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El juez militar del 11-S permitió la destrucción de pruebas

Dos acontecimientos relativos a los atentados del 11-S, que no han terminado de revelar sus secretos, han tenido lugar esta semana. Los dos están vinculados al Tribunal Militar encargado de este caso y dan testimonio de los intentos oficiales de ocultar elementos que permitirían arrojar luz sobre las zonas oscuras del caso.

El primero es una revelación dada a conocer por The Guardian que muestra la manipulación y destrucción de pruebas.

Esta revelación indica que el coronel estadounidense que dirigió el tribunal, James Pohl, habría conspirado con el fiscal para destruir pruebas y manipular el proceso relativo a los atentados.

Su objetivo era el impedir que la defensa hiciera su trabajo con respecto a un presunto cómplice de los ataques, Jalid Sheij Mohammad, según los documentos del caso.

Pohl habría “actuado en colaboración con el fiscal y manipulado los procedimientos secretos” y, de creer el documento, habría permitido destruir pruebas.

El acusado no pudo recurrir ni siquiera a los servicios de sus abogados. Estos últimos indican que varias maniobras secretas les impidieron oponerse a esta destrucción de pruebas. Los documentos no precisan qué pruebas fueron destruidas. Algunos de estos documentos continúan clasificados.

El tribunal militar que preside Pohl no planea hacer públicas las grabaciones de audio de la cabina de uno de los aviones que los terroristas habían desviado a fin atacar Washington. Esto podría haber tenido una influencia considerable en los resultados de la investigación.

El avión que, según las autoridades norteamericanas, iba a estrellarse contra un importante sitio cultural o un edificio público, cayó antes de alcanzar su objetivo y no causó más víctimas que los pasajeros y los miembros de la tripulación.

Se trata del único registro sonoro que fue conservado después de los atentados.

Ryan afirmó que la prohibición de la difusión pública de la grabación continuará en vigor hasta que el gobierno la remita a los abogados que defienden a los presuntos terroristas.

Fuente: http://spanish.almanar.com.lb/adetails.php?eid=129743&cid=24&fromval=1

El acusado que murió dos veces (otro caso de guerra sicológica)

El viernes las agencias prensa anunciaron la muerte de Mustafá Badreddin, jefe militar de Hezbollah en la guerra de Siria. El libanés murió durante un brutal bombardeo del aeropuerto de Damasco.

Es la segunda vez que muere Badreddin porque el año pasado ya lo anunció el New York Times, que tiene la mala suerte de equivocarse casi siempre.

Ambas muertes se produjeron mientras en La Haya el Tribunal Internacional para Líbano le juzgaba por ser uno de los asesinos de Rafic Hariri diez años antes en Beirut.

El referido Tribunal creado por la ONU para investigar el asesinato de Hariri, como todos los demás tinglados de su especie, es una cortina de humo para ocultar a los verdaderos autores del crimen.

Inmediatamente después del asesinato de Hariri se puso en marcha la maquinaria propagandística en el mundo entero para culpar a Bashar Al-Assad (1), lo cual demuestra que la guerra contra Siria se preparó bastante antes de la Primavera Árabe y que nada se dejó a la improvisación.

Junto con Bashar Al-Assad, la propaganda no ha dejado de referirse a Irán y a Hezbollah que, como siempre en este tipo de asuntos, van en el mismo equipaje.

En una entrada anterior ya tuvimos ocasión de presentar a la familia Hariri (2), conocido caballo de Troya de Arabia saudí en Líbano y opositora al gobierno de Siria que en el momento del atentado ocupaba Líbano y que a raíz del mismo anuncia inmediatamente su retirada.

La investigación sobre el asesinato, iniciada por el fiscal alemán Detlev Mehlis, ha quedado en ridículo en múltiples ocasiones, consecuencia inevitable de seguir una pista amañada para imputar el crimen al gobierno de Damasco, a Irán y a Hezbollah.

El fiscal del Líbano Said Mirza mantuvo en la cárcel durante más de tres años a varias personas acusadas de participar en el atentado, para dejarlas finalmente en libertad sin ninguna clase de cargos inculpatorios.

Si se examinan los puestos que los detenidos ocupaban en el Estado, es claro que la represión sirvió para depurar los aparatos de seguridad, poniendo al frente de los mismos a sujetos leales al imperialismo, a Estados Unidos y a Arabia saudí.

Para incriminar a Siria el primer informe del fiscal del Tribunal de la ONU se apoya sobre chapuzas, como la que cometió al entrevistarse con el general Jamil Al-Sayyed, jefe de la Seguridad General libanesa, pocos meses después del atentado: “Hariri ha sido asesinado por los sirios. O Usted encuentra una víctima, o la víctima será Usted mismo”, le amenazó.

El fiscal alemán estaba ligado a los servicios secretos alemanes y estadounidenses y su nombramiento tenía por objeto ocultar a los verdaderos autores del crimen. Se creía muy listo, pero el general libanés le ganó por la mano grabando la entrevista y llevándola a la prensa.

Los testigos eran anónimos. Uno de ellos, Hussam Taher Hussam, reconoció que había declarado en falso a cambio de una cantidad de dinero que le entregó el hijo de Hariri.

A otro testigo, Mohamed Zuheir Siddiq, el fiscal alemán le presenta como una pieza clave del servicio secreto sirio en Líbano, hasta que se demostró que era el chófer de un general sirio y que estaba perseguido por malversación de fondos.

Al chófer le detienen en Francia en 2005, pero para evitar que el montaje se venga abajo, no conceden su extradición a Líbano.

En 2008 el ministro francés de Asuntos Exteriores Bernard Kouchner riza el rizo del vodevil y dice que han “perdido” al testigo (3).

En 2010 Nasrallah, máximo dirigente de Hezbollah, acusa a Israel del atentado contra Hariri y afirma su desconfianza hacia la investigación de la ONU.

Por su parte, la revista rusa Odnako implica a Alemania en el atentado (4). El fiscal nombrado por la ONU hubiera debido investigar en su propio país tanto como en Líbano.

Al mismo tiempo el periodista francés Thierry Meyssan anuncia que la explosión que mató a Hariri procedió de un pequeño misil cargado con uranio empobrecido lanzado desde un dron fabricado por Alemania (5).

En 2011 el ministro libanés de Interior Marwan Charbel da los nombres de los cuatro militantes de Hezbollah a los que acusa de cometer el asesinato, entre ellos el de Badreddin.

El 16 de enero de 2014 comienza el juicio en rebeldía contra los cuatro en la ciudad holandesa de La Haya.

La farsa aún no ha terminado. En febrero de este año el testigo número 45, Ghaleb Al-Chamaa, amigo de Hariri revela que el fallecido le pagaba 67.000 dólares mensuales a Rostom Ghazaleh, jefe de la inteligencia siria en Líbano en el momento del atentado.

¿Mató a la mano que le estaba dando de comer?

(1) La ONU es juez y parte de la guerra imperialista contra Siria: https://movimientopoliticoderesistencia.blogspot.com.es/2016/02/la-onu-es-juez-y-parte-de-la-guerra.html
(2) La caída de la Casa Hariri: https://movimientopoliticoderesistencia.blogspot.com.es/2016/02/la-caida-de-la-casa-hariri.html
(3) http://www.marianne.net/ASSASSINAT-D-HARIRI-LA-FRANCE-A-PERDU-UN-TEMOIN_a87241.html
(4) http://www.almanar.com.lb/NewsSite/NewsDetails.aspx
(5) http://www.voltairenet.org/article167550.html

Historia secreta del teléfono rojo en pleno genocidio ruandés

“Le Monde Afrique” publica un extracto del libro de Juan-Pierre Bat y Pascal Airault “Francáfrica. Operaciones secretas y asuntos de Estado. Sobre la negociación secreta de Jean-Cristophe Rufin y Gerar Prunier con las FPR de Kagamé”.

De regreso de una misión para la liberación de unos rehenes en Bosnia, Jean Christophe Rufin, entonces consejero del ministro francés de Defensa François Léotard, se dirige inmediatamente al Hotel de Brienne, el ministerio del que depende. Un militar (probablemente el general Mercier, jefe del gabinete militar del ministro, le increpa en los pasillos: “Tú no quieres ir a Ruanda. No sabemos demasiado de lo que nuestro contacto bruselense del Frente Patriótico Ruandés transmite a su dirección desde el terreno”.

A principios del mes de julio de 1994, Francia está en plena cohabitación mientras que un genocida está en el poder en Ruanda. Las fuerzas del Comando de Operaciones especiales (COS) se han desplegado en Butare (oeste del país), en el marco de la operación “Turquesa”. Han tenido lugar algunas disputas con los rebeldes.

Oficialmente, la misión de los dos emisarios consiste en establecer una relación directa entre Paul Kagamé y los militares franceses, y negociar la instalación de una zona humanitaria. Con algunas dudas al principio, Jean-Christophe Rufin se deja convencer finalmente tras obtener la autorización para acompañarse de un especialista en la región de los Grandes Lagos.

Piensa naturalmente en su amigo del CNRS, el académico Gérard Prunier. Este historiador aconsejaba desde algunos días antes a los militares franceses, aconsejándoles desplegar la operación “Turquesa” en el sudoeste del país, en donde se encontraban los tutsis amenazados, en vez del noroeste, en donde se reunían los restos del ejército del presidente ruandés Juvénal Habyarimana, con el fin de no aparecer como los salvadores del régimen hutu genocida.

La misión es aprobado precipitadamente por Edouard Balladur, entonces primer ministro de la cohabitación, y François Léotard. “Sin ni siquiera cambiarme fui a buscar a Prunier a su casa, encima del restaurante Pied de Cochon, en Les Halles”, revela Rufin.

Los dos emisarios se dirigen al aeropuerto, en donde embarcan el 2 de julio de 1994 en un vuelo con destino Bruselas, de donde se dirigen a Kampala, en Uganda, con la compañía Sabena. Llegados al destino, alquilar una camioneta para dirigirse a la frontera ruandesa. El vehículo se avería en las pendientes de los montes Ruwenzori. “Sólo con la ligera camisa de lino que me traje de Bosnia, me congelaba en las montañas”, recuerda el escritor.

Otro vehículo es enviado a la mañana siguiente por la casa de alquiler. Les lleva hasta la frontera ruandesas, en donde se cruzan con Patricia Allemoniere, periodista de TF1. Los dos hombres harán el resto del camino en coche, atravesando las barricadas rebeldes hasta el cuartel general del Frente Patriótico Ruandés (FPR) en Mulindi.

La acogida no es muy calurosa. “¿Que venís a hacer aquí? Todos nuestros jefes están fuera”, les dice a modo de bienvenida el responsable del sitio. “Somos los representantes del gobierno francés y venimos a explicar el punto de vista oficial”, responden los dos emisarios. “Es increíble que se nos envíe otro Jean-Christophe”, le replica entonces el ruandés, en referencia a Jean-Christophe Miterrand, anterior consejero para África de su padre, muy poco apreciado por su apoyo al régimen de Habyarimana. Su anfitrión es el pastor Bizimungu, un hutu que se unió al FPR llegando a ser presidente de Ruanda el 19 de julio de 1994 antes de que Kagamé, el vicepresidente, le expulse del poder en 2000.

Los tres hombres discutieron parte de la noche, tras una somera cena de arroz blanco. De madrugada, un 4×4 los lleva a un destino desconocido. “Bizimungu nos ha contado la historia de su familia. Era terrible, impresionante. Tomábamos caminos vacíos y sinuosos, cruzando regularmente grupos de soldados y de desplazados aturdidos, aterrorizados, en andrajos”.

El 4 de julio al final de la mañana entraron en Kigali, recién tomada por el FPR. Todavía se escuchaban tiros esporádicos. Les llevaron a un cuartel con orden de no moverse, esperando ver al “jefe”. Hacia las 16:30 horas, Paul Kagamé se presento, frío, con la mirada penetrante.

Impregnado de la cultura del Ejército Nacional de Resistencia de Uganda, heredero de la ideología maoísta, no es el “género de persona al que se le dice ‘¿Que pasa, tío?’”. Rufin le habla con deferencia. “Caía la noche y sus acompañantes no se atrevían a encender las lámparas por miedo a molestarle”, recuerda. “Le entregamos un plan de nuestras operaciones y una lista de armamentos que íbamos a desplegar”.

Francia tenía entonces el mandato de crear una zona humanitaria en el sudoeste, y los enviados están allí para instalar una línea directa a fin de evitar enfrentamientos con las tropas del FPR. Paul Kagamé era muy desconfiado, pensado que la operación “Turquesa” solo pretendía impedirle tomar el control del país: “Si ustedes quieren salvar vidas, déjenos desplegarnos en todo el territorio”, les comunica.

En este teatro de sombras en que se juega de forma cotidiana la vida de poblaciones y soldados, Rufin acabó convenciendo a su interlocutor desplegar un teléfono vía satélite marca Immersat para un primer contacto.

Llama al general Lafourcade, comandante de la operación “Turquesa”, que se traslada a Kagamé. Gracias a esta relación, el despliegue de la zona humanitaria segura se hará sin enfrentamiento militar entre el FPR y las tropas francesas.

Por la tarde se pone un chalet a disposición de los enviados. A la mañana siguiente, Kagamé está de vuelta y propone a Rufin que le siga. El rebelde le confía que está muy molesto, porque cuatro periodistas franceses han sido tomados en una emboscada por sus hombres. Dos de ellos están heridos.

Isabelle Staes tiene una bala en el vientre, y Jose Nicolas otra en la rodilla. “¿Es usted médico? ¿Pueden ir a verles? ¿Cómo se les puede evacuar?”, le pregunta el jefe rebelde. Los periodistas son transportados al estadio de Kigali. Otros colegas les acompañan. La misión Rufier-Prunier se ve  entonces totalmente desvelada.

En París, Dominique de Villepin, director del gabinete de Alain Juppé, ministro de Asuntos Exteriores, entra en una cólera negra. Juppé ha recibido el 21 de junio a Jacques Bihozagara, representante del FPR en Europa, y a Théogène Rudasingwa, un intelectual cercano a Kagamé. No quiere ser desposeído del dossier. Según “La Lettre du Continent” el patrón de la DGSE, Jacques Dewatre, ha venido también para quejarse al almirante Lanxade, jefe de Estado Mayor, para decir que una operación así era propia de sus servicios y no de la Dirección de Investigación Militar (DRM).

Los dos enviados son repatriados sobre la marcha. Numerosos periodistas recordarán las negociaciones para la liberación de los soldados del COS. Una información aún desmentida por los interesados, que lamentarán haber sido tachados de “mercenarios”, una vez terminada su misión. El Elíseo tampoco estuvo contento de no haber sido informado.

Dos años después la Francia miterrandiana intentó bloquear el avance del FPR, que veía como un intento anglosajón de reforzar su influencia en la zona. Bruno Delaye, consejero para África del presidente, intentó una última conciliación con el padrino de la rebelión del FPR, Yoweri Museveni, con quien se encontró el 30 de junio en Londres.

Fuente: http://le-blog-sam-la-touch.over-blog.com/2016/04/francafrique-2-3-histoire-secrete-du-telephone-rouge-en-plein-genocide-rwandais-le-monde.html
 

Caso Almería: el terrorismo de Estado cumple 35 años

La justicia y la memoria tienen asuntos pendientes con la llamada Transición española. Uno de los más significativos –y sombríos– es el que tiene que ver con Luis Cobo Mier, Luis Montero García y Juan Mañas Morales. En la madrugada que transcurre entre los días 9 y 10 de mayo de 1981 se gesta el conocido como Caso Almería. Esa noche son arrestados por la Guardia Civil en la localidad de Roquetas de Mar estos jóvenes trabajadores residentes en la provincia de Santander […]

“Mi querida familia, ante el respeto que merecen me dirijo a Vds. para contarles el hecho siguiente respecto a las extrañas circunstancias de la desgracia de buestro (sic) hijo y compañeros que fallecieron en manos de los asesinos de la Comandancia [de la Guardia Civil] de esta localidad”. Así comenzaba una carta anónima escrita por un agente del cuerpo policial militarizado que fue remitida a la familia de Mañas Morales tres años después del asesinato de los tres jóvenes y en la que daba cuenta de las torturas y la forma en la que once guardias civiles acabaron con los trabajadores.

Los motivos y las circunstancias del viaje

Juan Mañas tenía 24 años, era almeriense de Pechina, pero llevaba varios años trabajando en la FEVE, destinado en Santander. Luis Montero –33 años, trabajador de FYESA y miembro del PCE y CCOO– y Luis Cobo –28 años y trabajador de ACERIASA – eran buenos amigos de Juan, quien los invitó a la primera comunión de su hermano menor, Francisco Javier, que se iba a celebrar en su localidad natal el domingo 10 de mayo.

Las “extrañas circunstancias” de las que escribía el agente sin nombre comenzaron el 7 de mayo cuando, después de salir de sus respectivos trabajos, los jóvenes emprendieron su viaje, en un SEAT 127, matrícula de Santander, con la intención de hacer noche en Madrid, en un piso que le había prestado un amigo a Luis Cobo. Ese mismo día por la mañana se produjo en la capital un atentado de ETA sobre el vehículo en el que viajaba el general Joaquín de Valenzuela, Jefe del Cuarto Militar del Rey, dejándolo malherido y matando a los tres militares que iban con él […]

Al día siguiente, 8 de mayo, tras ojear el periódico y observar las fotografías de los etarras a los que se atribuye el atentado contra el general Valenzuela, creyó reconocer en los jóvenes de Santander a dichos militantes vascos. Buscó la anuencia y corroboración de otros y decidieron denunciar a la Policía y a la Guardia Civil sus conjeturas.

La caza

Luis Montero, Luis Cobo y Juan Mañas durmieron esa noche en la casa de los padres de este último y pasaron el día siguiente visitando distintos lugares de la provincia de Almería dado que para los dos santanderinos era la primera ocasión por aquellas tierras.

Mientras, la denuncia que se originaba en Alcázar de San Juan había puesto en marcha una maquinaria de búsqueda y captura que solamente parará con la detención por parte de la Guardia Civil de los tres amigos en el interior de una tienda de recuerdos de Roquetas de Mar. Son las nueve de la noche del día 9 de mayo de 1981.

Años después, el teniente coronel Victoriano Guillén, quien se opuso con contundencia al golpe de Estado del 23F y fue castigado por ello, explicó ante las cámaras del programa de televisión Crónica de una generación: “La Dirección General de la Guardia Civil mandó un radio [nombre que se daba en la Guardia Civil a los fax o télex] diciendo que eran etarras y que habían atentado contra el general Valenzuela. [El teniente coronel al frente del operativo] Castillo Quero, que era un enfermo mental, un imbécil poseído y que, además, presumía de su amistad con el rey, vio allí la ocasión de hacer un servicio y hacer méritos, colgarse medallas”.

Desde el momento en que se produjo la denuncia, la familia de Luis Cobo comenzó a recibir llamadas y visitas de agentes de la Comandancia de Santander preguntando por las señas personales y la documentación con que éste contaba (dado que era Luis Cobo Mier quien había alquilado el vehículo). La familia informó que Luis no tenía el documento nacional de identidad porque lo había perdido, pero que viajaba con el carné de conducir y con el pasaporte. Aportaron todo tipo de datos: características físicas, situación laboral, la ropa que llevaba… Todo indica que desde Santander se consiguió aclarar su identidad y que, por tanto, su adscripción a ETA debía quedar descartada.

Sin embargo, en Almería se montó un gran dispositivo por parte de la Guardia Civil para su localización, advirtiéndose a los subordinados de la extrema peligrosidad de los militantes de ETA a los que se pretendía detener.

Montero, Cobo y Mañas fueron apresados a última hora de la tarde del sábado 9 de mayo sin que ninguno de ellos ofreciera la más mínima resistencia. A partir de ese momento, y hasta que fueron encontrados sus cadáveres calcinados en el interior del Ford Fiesta en un barranco de la carretera de Gérgal, la Guardia Civil y otros funcionarios del Estado trataron de ocultar la verdad con una versión oficial tan delirante que, si se sigue al pie de la letra, plantea tantos interrogantes que, a fuerza de dudas, crea demasiadas certezas.

El 12 de mayo, los diarios dudan. El entonces bisoño periódico El País le dedica 114 palabras en los que tímidamente reproduce la versión oficial. El Diario Montañés, en Santander, sí indica que “la nota de la Guardia Civil que relata los hechos no parece muy clara y por eso la propia Dirección General ha abierto una investigación”.

Versión oficial

En la comparecencia que posteriormente realizó el ministro de Interior de UCD, Juan José Rosón, ante el Congreso de los Diputados, manifestó que tras la detención, y según informes de la Guardia Civil, los detenidos entraron en contradicción en algunas de sus declaraciones y que en ningún momento Juan Mañas se había identificado como natural de Almería (de hecho, en todo momento la Guardia Civil indicó, contradiciendo a los familiares que manifiestan que salió de casa con su DNI y su carné de FEVE, que Juan Mañas no llevaba ninguna identificación, al contrario que Cobo o Montero). También informó de que en el reconocimiento del automóvil en el que viajaban los detenidos se han encontrado dos pistolas marca Astra.

La versión oficial mantiene que existía un convencimiento de que los detenidos eran, efectivamente, activistas de ETA y se ordenó su traslado a Madrid en una caravana compuesta de cuatro vehículos que incluía el propio Ford Fiesta de los santanderinos (en total once guardias civiles vestidos de paisano y los tres detenidos), conducido por un guardia civil, al cual acompañaba otro como copiloto, mientras que los detenidos iban esposados en el asiento de atrás.

Cerca de la localidad de Gérgal, desde los coches que viajan detrás observaron como el Ford Fiesta realizaba un giro extraño y cómo el conductor salía despedido por la puerta lateral y, a continuación, el otro guardia civil por la puerta contraria. Todo esto se entiende como un intento de agresión y fuga por parte de los detenidos y el teniente coronel al mando de la operación (Castillo Quero) ordenó disparar a las ruedas con el objeto de detener el vehículo. Sin embargo éste, lejos de pararse, cayó por un pequeño barranco y se incendió, siendo imposible el rescate de los detenidos por la magnitud de las llamas y el riesgo de explosión.

El ministro, tal y como recuerda Antonio Ramos Espejo en el libro El Caso Almería: Abierto para la historia, también señaló que la identificación de las víctimas no fue posible hasta horas más tarde al enterarse del suceso sus familiares por la prensa.

El ministro Rosón concluyó asegurando que todo se debió a un “trágico error”. Los diputados de la oposición presentes en la comparecencia, indignados, no dudaron en calificar la exposición de pantomima y de encubrimiento por parte del Gobierno de un crimen perpetrado por miembros de la Guardia Civil. Aunque, una vez derrotada la UCD, olvidaron el caso, la justicia e, incluso, la memoria de lo sucedido.


“A mi madre le dieron una bolsa con los restos de mi tío. Ahí había un colgante, una prenda de ropa… y luego ya le dieron los restos de mi tío -explica Lola Liquete Cobo, la sobrina de Luis Cobo Mier- … un brazo, una mandíbula, unos dientes… Claro, mi madre dijo: ¿Dónde está el resto de mi hermano?”. Las familias denunciaron desde el primer minuto las inconsistencias de la versión oficial y, con la ayuda del tenaz abogado Darío Fernández, lograron llevar a juicio a parte de los implicados.

El juicio se inició el 14 de junio de 1982, trece meses después, y finalizó el 27 de julio. Solamente fueron procesados tres de los once guardias: el teniente coronel Castillo Quero, que en el momento de los hechos estaba al frente de la Comandancia de Almería y era el mando de la operación, el teniente Gómez Torres y el guardia Fernández Llamas.

El abogado de la acusación particular, Darío Fernández, en todo momento intentó que fueran condenados por asesinato, en contra de la opinión del fiscal, que calificaba los hechos de homicidio. Le fue denegada una prueba fundamental en cualquier proceso judicial sin ninguna razón de peso, como es la reconstrucción de los hechos, y siempre dudó de las garantías técnicas y científicas de las autopsias realizadas por los forenses. Fue constantemente acuciado y los intentos de intimidación por parte de miembros de la Benemérita fueron variados, “incluida una bomba bajo su coche: Darío tuvo que esconderse en una cueva”, recuerda Lola Liquete Cobo.

No fue Darío Fernández el único intimidado. José Criado, Pepe el barbero, un militante de la izquierda almeriense, rememora esos días en el libro aún inédito La Chanca. Una Revolución (1940-2000): “Cuando la farsa del juicio, que yo le llamo farsa de juicio porque eso fue, la represión que tuvimos fue peor porque denunciamos la farsa que estaban haciendo. Eso nos supuso… A mí me asaltaron mi negocio, mi peluquería. El local donde teníamos la sede de la Plataforma de Lucha Obrera fue asaltao, literalmente asaltao. Fue violentao y yo me tuve que tirar en aquellos entonces quince días fuera de Almería, había orden de arresto contra mí y me tuve que ir a Murcia.

Los abogados de la defensa calificaron en todo momento de terroristas a los fallecidos, incluso con posterioridad a la correcta identificación de los mismos. De hecho, en el periodo que transcurrió desde el crimen hasta la finalización del juicio desde diversas instancias se continuó poniendo en duda su identidad, pasando de terroristas a delincuentes comunes o bien, homosexuales. Además, se intentó crear un clima según el cual Almería estaba infestado de terroristas y pisos francos.

Lo cierto es que no se encontró ningún impacto de bala en las ruedas del Ford Fiesta, pero sí alrededor del depósito de gasolina y en los cuerpos y en las cabezas de los  fallecidos. Algunos de los impactos habían sido realizados de arriba abajo,contradiciendo la versión de los guardias de que los disparos se hicieron antes de que el coche cayera a la hondonada y se incendiara.

En el lugar de los hechos se encontró una lata de gasolina. Las pistolas que presuntamente se habían descubierto horas después de la detención en el coche de los detenidos estaban llenas de herrumbre y estaban datadas en 1921. En el juicio a instancias del abogado de la acusación se declaró por parte de miembros de la Guardia Civil que perfectamente podían ser armas confiscadas y depositadas en cuarteles.

Por si fuera poco, cinco pescadores que pasaban por la carretera de Gérgal cuando el coche estaba incendiándose con los tres jóvenes dentro ratificaron en el juicio que pararon para ofrecer su ayuda y un extintor que portaban en su automóvil, y que un guardia civil les dijo que no era necesario ya que los heridos habían sido evacuados (lo cual, evidentemente, no era así).

En las conclusiones finales los abogados defensores reconocieron por fin que había existido un delito de homicidio, cuando previamente afirmaban que no había existido delito, pero alegaron “cumplimiento del deber” de los tres enjuiciados y “obediencia debida” en los casos del teniente y del guardia. El fiscal, sospechosamente coordinado con los defensores, no cambió sus alegaciones y siguió manteniendo en todo momento que se trataba de un homicidio.

Al teniente coronel Castillo Quero, que en ningún momento ha mostrado sombra de arrepentimiento, se le sentenció a una pena de 24 años de prisión. Al teniente Gómez Torres a 15 años de prisión, y al guardia Fernández Llamas a 12 años de prisión. Todas las penas citadas implicaban además la baja en el cuerpo de la Guardia Civil.

En todos los casos los acusados salieron de la cárcel con bastante antelación al final de sus penas por un teórico buen comportamiento (Castillo Quero logró el tercer grado a los tres años). Además cumplieron en unas condiciones que para sí quisieran muchos de los internos que siguen penando por las cárceles de España. Durante parte de la pena residieron en centros militares en lugar de hacerlo en cárceles ordinarias y, tal y como se denunció años después, recibieron un ‘salario’ procedente de los fondos reservados del Ministerio del Interior.

Con posterioridad a la sentencia, tal como mostró el diario El País en su edición del día 15 de octubre de 1985, la esposa del ex-teniente coronel Castillo Quero solicitó para su marido un indulto por “sus largos servicios a la patria”.

El 22 de abril de 2015, el Diario de Almería dio cuenta de cómo la formación política Amaiur había formulado varias preguntas relacionadas con el Caso Almería en el Congreso de los Diputados. Quería saber si los agentes de la Guardia Civil condenados por asesinar a los tres jóvenes cobraron esas ayudas de fondos reservados, las cantidades y si, finalmente, el Gobierno contemplaba considerar a los fallecidos como víctimas del terrorismo, tal y como reclaman las familias. Jon Iñarritu, diputado de Amaiur, recibió la siguiente respuesta a sus numerosas preguntas: “El Gobierno carece de información que pueda aportar a una respuesta parlamentaria, dada la antigüedad de los hechos referidos en la pregunta”.

Unas conclusiones que se extienden en el tiempo

Tanto las familias de los jóvenes fallecidos como su abogado, numerosos periodistas y políticos que siguieron el caso, tienen hasta el día de hoy, 35 años después, otra versión de los hechos que se sigue manteniendo en la oscuridad por parte de las sucesivas autoridades gubernativas y de la Guardia Civil.

Caben pocas dudas respecto a que a Juan Mañas, a Luis Cobo y a Luis Montero los mataron miembros de la Guardia Civil en un estado de confusión rayano en la demencia o la obsesión. Pudiendo realizarse las comprobaciones de identidad oportunas no se hicieron, pese a que la Guardia Civil tenía medios para ello, tal y como se comprobó en el juicio. Las pistolas que dijeron haber encontrado en el coche, con toda probabilidad fueron colocadas allí para justificar la inculpación como militantes de ETA.

Es muy probable que a uno de ellos o a todos se les trasladara a una antigua fortaleza cerca de la costa y se les torturara intentando arrancarles una confesión. También es posible que alguno de ellos o todos fallecieran bajo tortura y que el Ford Fiesta en el convoy de traslado solamente transportara en la parte de atrás personas muertas o… sus restos. Si fuera así, estaríamos ante un concepto aún más perverso de la “ley de fugas”.

Es posible que se prendiera el coche utilizando la propia gasolina del depósito y también la del bidón que se encontró en los alrededores, con el objeto de ocultar las lesiones producidas con antelación.

Este 10 de mayo se cumplen 35 años de los hechos que se relatan. Las familias continúan en completo desacuerdo con el desenlace. Por ello, siguen pidiendo que se aclaren las circunstancias reales de la muerte de sus familiares y que recaiga la ley con justicia en los causantes. Los guardias civiles eran once y solamente fueron juzgados tres. El resto, además de participar en la acción, cometieron el delito de ocultación de pruebas.

Las familias siguen solicitando dignidad para los jóvenes asesinados y que se les considere víctimas del terrorismo. En ningún momento ha sido aceptada esta cuestión, alegando que solamente pueden ser consideradas así las víctimas de ETA […]

El año pasado, en la plaza de Pechina, localidad de nacimiento de Juan Mañas, se le levantó una placa en homenaje y en recuerdo de los hechos acaecidos. En Cantabria, tierra de nacimiento o de adopción de todos ellos, jamás se ha realizado un acto de homenaje oficial ante sus asesinatos.

Fuente: http://www.eldiario.es/norte/cantabria/sociedad/Caso-Almeria-verguenzas-Transicion_0_513049551.html

Los ataques químicos contra la población siria fueron obra de Estados Unidos

El periodista Seymour Hersh
Un informe británico de inteligencia señala que el gas sarín que los yihadistas sirios utilizaron en agosto de 2013 en la Guta oriental, en la provincia de Damasco, no procedió de los depósitos del ejército sirio y que la antigua secretaria de Estado, Hillary Clinton, aprobó la entrega a los yihadistas de armas químicas procedentes de Libia.

En dos artículos publicados en el London Review of Books titulados “¿De quién es el sarín?” y “La línea roja y la línea de las ratas”, el periodista Seymour Hersh señala que Obama culpó falsamente al gobierno de Bashar Al-Assad por el ataque para que sirviera de excusa para invadir Siria.

En 2012 Estados Unidos, Arabia saudí, Turquía y Qatar alcanzaron un acuerdo secreto para llevar a cabo un ataque químico con gas sarín y culpar a Assad para que Estados Unidos tuviera una excusa para invadir Siria y derrocar a su presidente.

“Según los términos del acuerdo, la financiación provendría de Turquía, Arabia saudí y Qatar. La CIA y el MI6 británico fueron los responsables de conseguir las armas de los arsenales de Gadafi para trasladarlas a Siria”.

Hersh no aclara si tales armas incluían los componentes químicos para la fabricación de gas sarín que estaban almacenados en Libia, pero ha habido muchos informes independientes de que la Libia de Gadafi poseía tales depósitos y también de que la embajada de Estados Unidos en Trípoli estaba trasladando las armas capturadas al ejército de Gadafi hacia Siria a través de Turquía.

En un artículo publicado el 7 de octubre de 2013, titulado “Altos responsables de Estados Unidos y Arabia saudí culpables de las armas químicas en Siria”, el periodista Christoph Lehmann también afirmó que “las evidencias conducen directamente a la Casa Blanca, al presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor Martin Dempsey, al director de la CIA John Brennan, al jefe de la Inteligencia saudí Príncipe Bandar bin Sultan y al Ministerio del Interior de Arabia Saudí”.

El análisis definitivo de los restos químicos, el Lloyd-Postal Report, elaborado por dos estadounidenses, afirmó que el informe del gobierno de Estados Unidos “podía no ser correcto posiblemente”. En otras palabras: Obama había vuelto a mentir. El gas sarín empleado no era del tipo que el ejército sirio tenía en sus arsenales.

Ahora Hersh involucra a Hillary Clinton directamente. En una entrevista con Alternet.org a Hersh le preguntan por el papel que desempeñó la entonces secretaria de Estado de Estados Unidos en el operativo de la embajada norteamericana en Bengasi para reunir armas de los arsenales libios y enviarlas a Siria a través de Turquía.

Hersh señala que “el embajador norteamericano que murió en Libia era conocido como alguien que, por lo que se, no  se interpondría en el camino de la CIA. Se reunió con el jefe de estación de la CIA y con la empresa naviera que llevaba las armas. Estuvo ciertamente implicado y era consciente de todo lo que estaba ocurriendo. Y no hay forma de que alguien que ocupaba una posición tan sensible no hablara de ello a su jefa [Hillary Clinton] por cualquier canal”.

El periodista le pregunta a Hersh acerca de una referencia de su libro sobre la muerte de Bin Laden en el que dice que la Casa Blanca rechazó un plan para atacar 35 objetivos en Siria suministrado por la Junta de Jefes de Estado Mayor por no ser lo suficientemente perjudicial para el régimen de Al-Assad.

La Casa Blanca propuso una lista de objetivos que incluía infraestructuras civiles. ¿Cuál habría sido la suerte de cientos de miles de civiles si el propuesto ataque de la Casa Blanca hubiera tenido lugar?

Hersh señala que la tradición norteamericana ha sido siempre la de ignorar las bajas civiles (daños colaterales) en los ataques estadounidenses o a veces incluso las ha provocado deliberadamente (para aterrorizar a la población para que se rinda), como fue el caso de Irak.

El periodista insiste en preguntarle por qué Obama estaba tan obsesionado con reemplazar a Al-Assad en Siria, dado que el vacío de poder que seguiría sería llenado por los yihadistas. Hersh contesta que no sólo él, sino también la Junta de Jefes de Estado Mayor, se lo preguntaba. Nadie podría figurarse el por qué. Dice que la política norteamericana siempre había estado contra Assad. Punto.

Hersh recuerda que la CIA dio un golpe de Estado en Siria en 1949 y derrocó a un dirigente democráticamente elegido con el fin de permitir que un oleoducto con petróleo saudí atravesara Siria hacia Europa. La construcción del oleoducto comenzó al año siguiente, pero nunca se terminó.

Mediante golpes de fuerza Estados Unidos ha derrocado a varios dirigentes de la región, como Mossadegh en Irán, Saddam Hussein en Irak, Gadafi en Libia, etc. Lo mismo ha sucedido con otros dirigentes mundiales como Arbenz en Guatemala, Allende en Chile, Yanukovich en Ucrania, etc. Muchos de ellos eran aliados de Rusia. Otros querían un rumbo independiente para su país. En la actualidad, Estados Unidos apoya el derrocamiento de gobiernos nacionalistas o de izquierdas en América Latina como Rousseff, Maduro, Correa, Morales y otros. En Siria, Estados Unidos lo ha intentado, pero ha fracasado.

Obama buscó llenar Siria de yihadistas extranjeros para utilizarlos como fuerzas terrestres para sus bombardeos, pero dejó la función de pagarles en manos de los saudíes y otros aliados. Erdogan dio vía libre a los yihadistas en su territorio y les permitió vender su petróleo y objetos robados en Turquía. Sus servicios secretos les enviaron dinero y armas y su Ejército ha enviado incluso soldados a Siria o ha bombardeado a tropas sirias para apoyar a los yihadistas.

Estados Unidos quiere llevar el petróleo saudí y el gas qatarí a Europa a través de Siria para asestar un golpe económico a Rusia. Esto ha ido acompañado del golpe de estado en Ucrania y de sanciones contra Moscú. A esto hay que sumar la creación de una serie de bases para rodear a China. Todo ello se enmarca dentro del plan de Estados Unidos para dominar el mundo en el siglo XXI.

La resistencia de Siria y el apoyo de Rusia e Irán, que podrían haber llegado a una guerra caliente con el fin de proteger a su aliado sirio, acabó frustrando los planes de Estados Unidos y sus aliados.

Mientras, los grandes medios de comunicación siguen ignorando esta información con el fin de que la opinión pública norteamericana y mundial no se entere de que la antigua secretaria de Estado de Estados Unidos y candidata a la presidencia y su actual presidente fueron responsables del ataque químico de Guta, dirigido a culpar a un dirigente extranjero y provocar la invasión de un país.

Fuente: http://spanish.almanar.com.lb/adetails.php?eid=126806&frid=24&cid=24&fromval=1&seccatid=25

Clooney encabeza la manifestación contra el genocidio armenio

El domingo pasado el actor norteamericano George Clooney encabezó la manifestación de millares de armenios en Eravan, la capital del país, que conmemoraba el 101 aniversario del genocidio cometido por Turquía.

Los manifestantes marcharon hasta la cumbre de la colina en la que se encuentra el memorial del genocidio, depositando flores ante la llama eterna.

De origen irlandés por parte de padre y alemán por su madre, el actor lucha desde hace tiempo para que la masacre de un millón y medio de armenios a manos de Turquía durante la Primera Guerra Mundial se reconozca como un genocidio.

Clooney llegó el día anterior a Eravan. En una rueda de presa declaró que el genocidio “forma parte de la historia de Armenia y también de la historia mundial, no es el dolor de una única nación”.

Por su parte el presidente armenio, Sarkissian, lamentó que “la política de negación de Turquía no ha cambiado”.

Armenia es en la actualidad un país sin acceso al mar, situado en el Pequeño Cáucaso, constituido en su mayoría por países musulmanes. Tiene fronteras terrestres con Turquía al oeste, Georgia al norte, Azerbaián al este e Irán al sur. Se ve apoyada por su alianza con Rusia, con la cual tiene importantes acuerdos de cooperación y defensa.

El pasado año, centenario del genocidio, Putin estuvo presente en Erevan al mismo tiempo que François Hollande, mientras que la mayoría de los jefes de Estado del planeta prefirieron celebrar la batalla de Gallipoli en Turquía.

El crimen perfecto: las cláusulas suelo

Ayer los 16 magistrados del Tribunal de Justicia de la Unión Europea escucharon las alegaciones de los representantes del Estado español y los abogados del BBVA, Caja Sur y Banco Popular en defensa de una causa perdida de antemano: la legalidad de las cláusulas suelo que incluyeron en sus contratos hipotecarios.

Las cláusula suelo limitan la revisión de los intereses de las cuotas anuales al euríbor entorno al 3 por ciento y al 4 por ciento. Hasta el Tribunal Supremo español tuvo que reconocer en mayo de 2013 que es una estafa de “guante blanco”, que es como cualquier otra estafa, con una primera diferencia: los chorizos se libran de la cárcel.

La banca española también ha arrojado la toalla. Da por hecho que las cláusulas suelo son nulas y ahora empiezan a echar números. ¿Cuánto dinero habrá que devolver?

Aquí viene una segunda diferencia, para que vean que hay chorizos de primera y de segunda. Si se hubiera tratado de una estafa vulgar y corriente, el estafador tendría que devolver todo el dinero que ha robado, pero aquí hablamos de bancos y el Tribunal Supremo les ha hecho un regalito: no tendrán que devolver todo el dinero, sino sólo una parte, empezando a contar desde la fecha en la que dictó sentencia.

Es la mejor demostración de que sí existe el crimen perfecto y de que los criminales se salen con la suya cuando los jueces son sus cómplices.

Para justificar lo injustificable los cómplices de la banca en el Tribunales Supremo dijeron que la devolución del dinero “podría poner en riesgo la solvencia del sistema financiero”, algo que los jueces no pueden admitir porque están al servicio de la banca y no de los miles de estafados por ella

Cuando burlándose de las propias leyes el Tribunal Supremo se pone al lado del estafador y no del estafado los manuales de expertos constitucionales lo llaman “independencia judicial”. Un chiste.

La agencia de calificación de riesgos Moodys ha estimado que la estafa es del orden de unos 5.269 millones de euros, que podrían incrementarse en otros 4.474 millones, si el Tribunal de Justicia de la Unión Europea obliga a los bancos españoles a devolver todo el dinero robado y no sólo una parte.

A partir de ahí se ponen el marcha los trucos de todos los mafiosos, al más puro estilo Chicago años 20. El Banco de España publicó ayer un informe en el que asegura que si la devolución de todo el dinero robado supondría poner en riesgo la estabilidad de toda la eurozona. Empiezan, pues, las presiones, los chantajes y el pánico contra los jueces, incluso contra los europeos.

El Banco de España y el Estado entero -faltaría más- están con los bancos a pies juntillas, aunque lo tienen complicado. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ya se ha pronunciado en otras ocasiones contra el choriceo de la banca española.

Los abogados de la Comisión Europea también se han pronunciado a favor de que los bancos devuelvan toda la pasta que han robado y en julio del año pasado la Comisión Europea ya cuestionó la sentencia del Tribunal Supremo español de mayo de 2013.

En España ha habido muchos juicios por atracos a bancos, pero casi ninguno cuando el que atraca es el banco. Hace un mes un Juzgado de Madrid volvió a declarar nulas las cláusulas suelo de 40 bancos en bloque. El atraco se ha acabado. Ahora veremos si los ladrones devuelven todo el dinero o se quedan con una parte del botín… con ayuda de los jueces.

Los ‘Papeles de Panamá’ descubren los bajos fondos del espionaje español

El espía y abogado Javier de Vega
Aunque los noticiarios lo sigan tratando de tapar, entre quienes se han quedado con el culo al aire están los espías españoles del CNI, cuyos fondos y redes también aparecen en los “Papeles de Panamá” a través del abogado madrileño Francisco Javier de la Vega Jiménez, a quien se ha hecho pasar dentro del mismo paquete de Mario Conde.

El abogado De la Vega es un eslabón del espionaje español que fue detenido el 12 de abril junto a Mario Conde por orden de la Audiencia Nacional. Curiosamente, de todos los detenidos fue el único quiso declarar ante la Guardia Civil y ya hay quien tiene miedo a que declare más de la cuenta.

Como tantos otros abogados, De la Vega está especializado en ocultación de los movimientos internacionales de fondos y creación de sociedades fantasma en todo tipo de paraísos, una tarea imprescindible para cualquier servicio de espionaje.

La Audiencia Nacional le acusa de haber creado la red de sociedades en el extranjero con las que la familia Conde blanqueó 13 millones de euros. Pero además de ocultar esos fondos, De la Vega estaba encargado de crear sociedades opacas en el extranjero para el CNI con las cuales los espías españoles mueven los fondos necesarios para sus operaciones encubiertas.

Ahora el CNI teme que De la Vega hable más de la cuenta y con quien no debe, en primer lugar con el propio Mario Conde, ya que ambos comparten celda en la cárcel de Soto del Real, cerca de Madrid.

El espionaje tampoco sabe muy bien qué va a ocurrir con los ordenadores de su abogado, requisado por la Audiencia Nacional. El contenido de los documentos digitales y correos electrónicos puede resultar embarazoso. En el registro de su despacho, la Guardia Civil localizó además 160.000 euros en metálico.

El CNI ya se vio seriamente comprometido por Mario Conde en 1995, cuando el jefe de la Agrupación Operativa del espionaje, el coronel Juan Alberto Perote, entregó al banquero información secreta sobre la guerra sucia contra las organizaciones armadas, como ETA o los GRAPO. La información le sirvió a Conde para negociar un acuerdo con el gobierno del PSOE: silencio a cambio de impunidad.

El entonces presidente de Banesto pidió 14.000 millones de pesetas (84 millones de euros) y el cese de todos sus procesos judiciales para ocultar las informaciones sobre la participación del gobierno de Felipe González en más de 30 asesinatos cometidos por los GAL.

El pasado 21 de enero De la Vega fundó una sociedad dedicada a consultoría de gestión empresarial, a la que bautizó con el nombre de Cyrity.

Reaparece por medio la nieta de Franco

En enero de 2014 el ayuntamiento madrileño de Torrejón de la Calzada (7.900 habitantes), gobernado por el PP, contrató a dedo a dos de las numerosas empresas del espía-abogado, que llegó al municipio de la mano del empresario Luis Miguel Rodríguez García-Rivera, amigo del alcalde, Eusebio García Gómez.

A este capitalista la Agencia Tributaria le sigue los pasos por fraude fiscal. Es muy conocido por ser la pareja de la nieta de Franco, Carmen Martínez Bordiú. Además en Madrid le conocen por ser el propietario de Desguaces La Torre. Le llaman “El rey de la chatarra”.

El espía-abogado ha defendido al alcalde de Torrejón de la Calzada en los pleitos judiciales que los tribunales le han abierto en los últimos años, por delitos tales como prevaricación y coacciones y otros.

Una de las empresas a cuyo nombre se adjudicaron los contratos es Sistemas Globales Corporativos. Entre los hombres de paja que figuran como directivos suyos está Luis Miguel
Triguero Gómez, que aparece con 4.032 cargos en sociedades inscritas en el Registro
Mercantil.

Antes de que el abogado se convirtiera en su administrador, ocupaba el cargo Francisco Javier Romero Pumar, que también era administrador de la empresa británica Higher, perteneciente a la red de Mario Conde.

El espía que asesora a la mafia armenia

No es la primera vez que el espía-abogado va al calabozo. En septiembre del año pasado los Mossos d’Esquedra le detuvieron en una redada contra el blanqueo de capitales de la mafia armenia que se desarrolló en Barcelona y Madrid.

Cumplía con su especialidad: la creación del entramado empresarial que el grupo mafioso que dirigía el padrino Arthur H. había utilizado para canalizar decenas de millones de euros desde hacía más de diez años.

Entonces los Mossos detuvieron al capo y a 9 personas más, la mayoría miembros de su familia.

El abogado blanqueaba el dinero procedente de los negocios ilegales de los grupos mafiosos de Europa del este y que el padrino reciclaba a través de los negocios legales preparados por el abogado.

Mario Conde, ‘copyright’, reservados todos los derechos

En 2011 el banquero registró su nombre y primer apellido en la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea para comercializar con productos alimentarios, de droguería, farmacéuticos y sanitarios. El registro estará en vigor hasta finales de 2021. Su abogado también es su representante.

Así se cierra el círculo… de momento.

La Farmafia utiliza a los pobres como conejillos de Indias (4)

A raíz de una denuncia interpuesta por varios movimientos sociales, en 2010 el Tribunal Constitucional de Costa Rica prohibió la experimentación biomédica en el país hasta que hubiera una ley que la regulara.Pero las multinacionales farmacéuticas se lo guisan y se lo comen. Desde 1986 tres ejecutores de los experimentos médicos en Costa Rica han ocupado el cargo de ministro de Sanidad. Han sido ellos los que han aprueban las normas que reglamentan el negocio.

En Costa Rica es un grupo selecto de médicos el que realiza el grueso de los experimentos médicos, con la misma fórmula que en todos los ejércitos mercenarios del imperialismo: la subcontratación CRO (Contract Research Organization), que lava la imagen de las multinacionales farmacéuticas como verdaderas promotoras de la experimentación clínica.

Entre 1993 y 2004 un mercenario de una CRO local dirigió 50 ensayos clínicos, que representaban el 27 por ciento de todos los ensayos que se realizaron en el país. El director de otra CRO dirigió 24 (el 12 por ciento del total).

Se trata de personal de confianza de las multinacionales. Más de la mitad de los 83 ensayos que realizó el sistema público de salud en 2004 tuvieron lugar en el Hospital Nacional del Niño.

El negocio de los experimentos con seres humanos es de tal calibre que en Costa Rica han llegado a crear una universidad privada. Tras obtener una excedencia en el sistema público de salud, un lacayo de las multinacionales se apoderó del decanato de la Facultad de Medicina de la nueva Universidad que, seis años después, ya había realizado 216 experimentos.

La Universidad privada y los subcontratistas CRO del negocio han organizado su propio Comité de Ética de Investigación Clínica para aprobar con más facilidad los ensayos que gestionan. Los llaman “Comités Privados”.

Además de matar y arriesgar las vidas de los pobladores del Tercer Mundo, las condiciones en las que se lleva a cabo la experimentación médica pone en muy serias dudas la validez de la ciencia misma.

Una buena parte de lo que la ciencia conoce (o cree conocer) sobre el VPH (Virus del Papiloma Humano) procede precisamente de Costa Rica. Los ensayos clínicos más importantes para probar la vacuna del papiloma de la multinacional GSK también se llevaron a cabo en Costa Rica.

Las investigaciones tienen un presupuesto de más de 20 millones de dólares. Empezaron en 1985 en Guanacaste, la región más pobre de Costa Rica. Los subcontratistas CRO habían sido altos cargos del Ministerio de Sanidad.

Las condiciones en que se lleva a cabo la experimentación médica en el Tercer Mundo están muy lejos de la transparencia y, por lo tanto, difícilmente se puede reproducir.

En un experimento iniciado en 2004 en Costa Rica los matasanos que trabajaban por cuenta de la multinacional GSK estudiaron la efectividad de una vacuna VPH que no tenía carácter preventivo porque las mujeres que ya estaban infectadas previamente por el virus.

El prototipo de conejillo de Indias en el Tercer Mundo es de un nivel cultural muy bajo. No comprende el alcance de los ensayos ni sus posibles consecuencias. Ni siquiera comprende que participa en un experimento y que tiene que cumplir estrictamente las indicaciones que recibe. A no ser que se le supervise de cerca, lo más probable es que no las cumpla. Si enferma, puede acudir a otro médico que desconoce su participación en el ensayo o automedicarse, sin ponerlo en conocimiento del personal que dirige el ensayo.

Una experimentación opaca e incierta conduce a una medicina de las mismas características, que es la que se imparte en las facultades correspondientes.

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