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El nuevo gobierno argentino pretende ser equidistante entre Venezuela y los EEUU

Fernández, en su visita a España en Septiembre de 2019

Diego Herchhoren

«Ni con Trump ni con Maduro, peronistas» parece ser el leit motiv de la política exterior del gobierno argentino de Alberto Fernández, escribe Emiliano Guido en la revista argentina El Destape.

La adhesión de Alberto Fernández al Grupo de Puebla, consumada mientras todavía era candidato presidencial no ha sido casual.
El Grupo de Puebla es una plataforma de organizaciones del continente latinoamericano que contiene una regla estatutaria tácita: ninguno de los ex Jefe de Estado o referentes participantes en el Grupo de Puebla debe identificarse ni con la política hemisférica de los Estados Unidos ni tampoco con la doctrina política regional promovida por la República Bolivariana de Venezuela.
El grupo es una amalgama de depuestos Presidentes latinoamericanos y colaboradores que habrían sacado la conclusión de que quizá fueron demasiado «radicales» durante sus mandatos y que, de acuerdo a ello, hay que rebajar el discurso y la acción política.
Por eso entre sus filas se encuentra el único presidente no latinoamericano cuya presencia es significativa, el español Jose Luís Rodríguez Zapatero, quien desde hace tiempo articula una especie de puente entre América Latina y la UE, como lo hiciera en otros tiempos el ex ministro de Asuntos Exteriores durante el Gobierno de Felipe González, Francisco Fernández Ordóñez, que fue el principal promotor del desembarco de las multinacionales españolas en América Latina durante los años 90.
De esa manera, que a mediados del siglo XX encontraba su síntesis narrativa en la expresión de la derecha peronista: “ni yanquis, ni marxistas”, parece ser la opción política que asumirá Alberto Fernández, quien no ha ocultado nunca que las políticas progresistas más avanzadas de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner no eran de su agrado.
Alberto Fernández, antes de ser presidente, viajó a España y se reunió con Pedro Sánchez, encuentro en el que trascendieron dos cosas: que Sánchez le ayudara en las gestiones con el FMI y manifestarle asimismo que por nada del mundo su gobierno, en caso de que saliera elegido, repudiaría el acuerdo Mercosur-UE, que no deja de ser un acuerdo de libre comercio en toda regla y muy criticado por el peronismo cuando estaba en la oposición, en el que Argentina está en desventaja. Actualmente el acuerdo está estancado, y hacen falta votos para desatascarlo.
La equidistancia diplomática de Fernández es tan lamentable que ni siquiera ha aplicado la llamada «cláusula democrática» que
inaugurara Néstor Kirchner durante su gestión al mando de la UNASUR,
que implica que debe romperse relaciones diplomáticas con cualquier
gobierno surgido de un golpe de Estado. Y ahí están los representantes
en Buenos Aires de la golpista boliviana Jeanine Áñez o de Juan Guaidó,
con sus credenciales diplomáticas intactas.
La presencia influyente de Zapatero en América Latina por un lado y el marco ideológico que pretende desplegar Fernández en sus relaciones exteriores por otro no es nada nuevo en el continente. El ex presidente argentino Raúl Alfonsín (1983-1989) y miembro de honor de la Internacional Socialista, también llevó adelante ideas parecidas, y terminó depuesto por un golpe del mercado que provocó en 1989 saqueos a supermercados y una hiperinflación de la moneda nacional que diluyó el poder adquisitivo de los argentinos.
Y es que las ideas conciliadoras entre el capital y el trabajo, tradicionalmente, han acabado mal en la Argentina.

El hundimiento del Titanic. Un fantasma en la Casa Rosada

Darío Herchhoren

El simil es correcto. Mauricio Macri, el estafador, el sinvergüenza, el felón, deambula por la Casa de Gobierno conocida como La Casa Rosada sin rumbo hacia ninguna parte.

Hace pocos días una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), ese banco de trileros ha estado en Argentina, y se ha encontrado con un presidente noqueado, que carece de toda legitimidad democrática y al que todos han abandonado. Como en el caso del emperador no encuentra quien le de una puñalada para acabar con ese Calvario.

Pero la cosa es seria. Es la primera vez en la historia argentina que un presidente de derecha gana unas elecciones, y llega al poder de forma democrática. ¿Qué ha pasado?

No es fácil responder a esa pregunta.

En diciembre de 2015, el estafador Macri asumió la primera magistratura y recibió un país que no tenía deuda externa. El gobierno anterior presidido por Cristina Fernández, viuda del presidente Néstor Kirchner, había llegado a un acuerdo de pago con los acreedores, luego de la presidencia de Fernando «chupete» de la Rúa, y mediante una serie de quitas y supresión de intereses, consiguió liquidar la deuda.

En tan solo tres años, el estafador Macri, consiguió que Argentina pasara a ser el país más endeudado del Mundo, debiendo más de trescientos mil millones de dólares, una cantidad imposible de devolver, y absolutamente imposible de liquidar si se le suman los intereses.

Lo grave de la deuda, no es ella en si misma, sino que esa deuda jamás se invirtió en algo productivo para el país. Se cerraron miles de empresas dejando en la calle a sus trabajadores, tres de cada cuatro niños pasan hambre, se han recortado los gastos en educación, sanidad, vivienda, investigación, industria, y se ha llevado a la desesperación aun país con una inflación del 53 %, y con una tasa de interés en los préstamos bancarios para el descuento de papeles de comercio que llega al 75 %. ¿Qué empresas pueden pagar esos intereses?

Pero la pregunta es ¿dónde está el dinero de esos préstamos? Ahora si la respuesta es sencilla. Ese dinero simplemente ha sido robado a los argentinos por la pandilla de psicópatas que han tenido en sus manos el gobierno de la Nación Argentina.

¿Como es posible que en el país de la carne no haya comida? ¿Cómo es posible que en el país que produce grano y alimentos para exportar grandes cantidades, haya gente que viva en las calles, bajo puentes y sin poder comer tres comidas al día?

El próximo gobierno deberá resolver esto, pero mientras tanto se está pidiendo que el (des)gobierno declare la emergencia alimentaria. ¿Qué significa esto? Nadie lo sabe, pero es la expresión que viene ganando las calles de Argentina, y hasta tanto llegue ese momento mágico, funcionan las ollas populares, que intentan paliar las necesidades más primarias de los argentinos.

Sin duda la banda de delincuentes que se hizo cargo del gobierno en diciembre de 2015, conectó bien con la enorme, crédula y estúpida clase media nacional, con la simple promesa de una «lluvia de inversiones» extranjeras que traerían el maná. Ya Carlos Menem en la década de 1990, utilizó una expresión propia de trileros para ganar las elecciones: «siganme que no los voy a defraudar», y los defraudó. Pero Menem era un chico de pecho comparado con el gobierno delincuencial de Macri.

El seguro ganador de las elecciones de octubre próximo será Arturo Fernandez con Cristina de vicepresidente. Tienen varios caminos a seguir: Desconocer la deuda aplicando la teoría de la «deuda odiosa», que es aquella que no ha sido contraida en beneficio del pueblo, renegociar la misma deuda, con enormes quitas y no pagando intereses, aplazar los pagos a muy largo plazo (el gobierno de los ladrones ha emitido pagarés a cien años vista), declarar el país en quiebra, o renegociar esa misma deuda con los acreedores, que saben que nunca van a recuperar lo que prestaron. Todas estas salidas requieren un estado fuerte, muy bien apoyado por las grandes mayorías, y sobre todo abandonar para siempre la receta liberal, que lleva solo al hambre y la ruina a un país que tiene todo para dejar de ser la cenicienta. Hace falta voluntad política y coraje. El apoyo de las grandes mayorías ya lo tiene.

La lucha popular logra la aprobación de la ley de emergencia alimentaria en Argentina hasta diciembre de 2022

El Senado argentino ratificó por unanimidad el proyecto aprobado la semana pasada en el Congres de los Diputados. Fuera del Congreso, miles de manifestantes exigían la sanción de la ley que extiende la Emergencia Alimentaria hasta diciembre de 2022 y fija un incremento del 50 por ciento de las partidas destinadas a programas de alimentación y nutrición.

Desde las 11 horas, la CTA Autónoma, CTEP, Somos Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa, el Frente Darío Santillán y gremios aguardaban frente al Congreso que Senadores alcanzara el quórum para tratar la sanción de la Emergencia Alimentaria.

Finalmente, alrededor de las 18 horas y luego de tres horas y media de debate, la cámara alta sancionó la iniciativa de los distintos bloques opositores que ya había pasado por el Congres de los Diputados.

De esta manera, los legisladores nacionales extendieron la Emergencia Alimentaria hasta diciembre de 2022 y destinaron entre 8.000 y 10.000 millones de pesos a planes sociales, a partir de un aumento de hasta el 50 por ciento de los fondos que se destinan en la actualidad a programas de alimentación y nutrición.

A pesar de la reticencia inicial del oficialismo y recientes declaraciones que desconocían la difícil situación económica y social, la dura derrota electoral de Mauricio Macri y el poder de movilización de las organizaciones sociales hicieron posible la aprobación de la norma.

El texto dispone “un incremento de emergencia como mínimo del 50 por ciento de las partidas presupuestarias de créditos vigentes al momento de la promulgación de la presente ley, correspondientes al Programa N° 26 (Políticas Alimentarias) y el Plan Nacional de Protección Social, ambos pertenecientes al Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación, como así también del Programa Pro Bienestar del PAMI” (Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionistas).

Asimismo, faculta al Jefe de Gabinete de Ministros a actualizar trimestralmente los montos desde el 1 de enero de 2020, tomando como referencia el IPC y la Canasta Básica Alimentaria establecida por el INDEC.

Según un informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, la inseguridad alimentaria total llegó al pico máximo del 35,8 por ciento, con niveles de falta de comida severos del orden del 17,4 por ciento y déficit de nutrientes alimentarios que, en sectores bajos del país, llegan hasta el 44 por ciento.

El propio INDEC arroja datos alarmantes: en el primer semestre de 2019, la tasa de pobreza alcanzó al 35,5 por ciento de la población. El índice resulta casi 10 puntos por encima del mejor registro de Cambiemos, correspondiente al segundo semestre de 2017 (25,7 por ciento).

Por otra parte, la presentación del ministro Lacunza del proyecto oficialista de Presupuesto 2020 resulta esclarecedor a los fines de entender un posible -aunque improbable- segundo mandato macrista. Del texto, surge que el pago de la deuda para 2020 (más de un billón de pesos) supera con creces la suma de las partidas de salud, educación, agua potable y varios ítems sociales sensibles.

Ya son tres las iniciativas que los movimientos sociales lograron vehiculizar hacia un tratamiento legislativo. El primero, en diciembre de 2016, la Emergencia Social. El segundo, en julio de 2018, la Integración de Barrios Populares.

https://canalabierto.com.ar/2019/09/18/la-movilizacion-popular-logro-la-aprobacion-de-la-emergencia-alimentaria/

Los movimientos sociales se han organizado para ofrecer puestos de comida en los barrios más necesitados de Buenos Aires

El ferrocarril, ¿herramienta de progreso?

Darío Herchhoren

Sin duda la máquina de vapor fue uno de los mayores pasos hacia el progreso que ha dado la humanidad. Fulton, Papin y Stephenson, merecen un lugar importante en la historia, ya que han conseguido revolucionar el transporte por agua y por tierra gracias a la aplicación del vapor a las máquinas, lo cual ha traido como consecuencia que las comunicaciones a larga distancia sean más cortas, más baratas y más seguras.

El ferrocarril como tal,  siempre se ha visto como un elemento de progreso que ha traido prosperidad y modernidad, conectando países y ciudades, y logrando que las distancias se acorten enormemente sobre todo en cuanto a tiempo y bajando el precio del transporte de mercancías y personas.

Pero si afinamos más y echamos una mirada más crítica sobre el transporte por ferrocarril, veremos que todo ello depende del trazado de las líneas de ferrocarril, y entonces tendremos un elemento más para valorar su utilidad, y sobre todo a quién sirve dicho trazado.

En los años 1890, en los EEUU comenzó lo que se conoció como la conquista del oeste ya en forma metódica, donde el estado comenzó a participar en los trazados ferroviarios. Antes de ese tiempo, capitalistas privados comenzaron a tender vias de ferrocarril sobre el terreno, pero siempre para su servicio propio y no como un servicio público, y de esa manera comenzó a tejerse una tupida red ferroviaria que intentaba llegar desde el este hasta el oeste, cubriendo así todo el territorio norteamericano.

Hay que decir en honor a la verdad que esa meta está a día de hoy muy lejana de cumplirse. El ferrocarril en EEUU no está suficientemente extendido, y la mayor parte del transporte de mercancías pesadas se realiza por camiones de gran tonelaje, y el transporte público de pasajeros se realiza en su inmensa mayoría por medio de autocares.

En Argentina el primer ferrocarril comenzó a rodar en 1876, era netamente argentino y cubría la distancia entre Buenos Aires y la ciudad de Rosario, a unos 400 kilómetros de distancia. Pero los gobiernos oligárquicos que se sucedieron en Argentina durante la segunda mitad del siglo XIX, dieron concesiones a las compañías ferroviarias inglesas que no solo permitían el tendido de las vías, sino que otorgaban la propiedad de una franja a cada lado de la vía de un kilómetro de longitud, con lo cual las compañías inglesas hicieron un enorme y fructífero negocio, vendiendo terrenos a ambos lados de las vías, lo que dió origen a pueblos y ciudades, que se beneficiaban de la cercanía a las vías.

Pero lo más grave de todo esto, era que el tendido ferroviario dependía del dedo de los ingenieros ingleses, que marcaban en un mapa por dónde debía transcurrir el trazado.

Los ferrocarriles argentinos llegaron a tener 35.000 kilómetros de vías férreas, la red más extensa de América Latina.

Pero todo ello no derivó en un beneficio para el país, sino que sirvió al gran capital inglés que utilizaba el ferrocarril para llevar al puerto de Buenos Aires las materias primas que obtenía en el interior que no tenían ningún valor agregado, para embarcarlas en buques ingleses que las llevaban a la metrópoli.

El trazado radial de los ferrocarriles estaba diseñado para facilitar que todo confluyera en Buenos Aires y de esa manera quedaban marginadas amplias regiones del país que no contaban con servicios de ferrocarril. En vez de vertebrar el país, que es una de las finalidades del ferrocarril, sirvió para desvertebrarlo.

La red ferroviaria argentina sufrió continuos ataques sobre todo después de 1949 en que el gobierno del General Perón los nacionaliza. Ese gobierno comienza una política de nuevos tendidos pensando solo en el beneficio del país y de su industria, y es así como comienza a trabajarse en el tendido de un ferrocarril entre Río Turbio, en la austral provincia de Santa Cruz hasta Río Gallegos su capital, que es un puerto sobre el Atlántico Sur. Río Turbio está en la frontera con Chile, junto a la cordillera de los Andes, y alberga la mina de carbón más grande de América. Se trata de un carbón bituminoso, que produce 6500 calorías, cuando el carbón inglés o el polaco solo dan una 5000/5500 calorías. A partir de allí se crea la empresa YCF (Yacimientos Carboníferos Fiscales), que pertenecía al Estado argentino.

Para transportar ese carbón hacia los grandes centros de consumo hay que llevarlo desde la cordillera hasta el puerto de Santa Cruz, unos 600 kilómetros, y luego embarcarlo en buques carboneros que lo lleven hacia en norte. La propaganda imperial comenzó a hacer circular el rumor de que ese carbón era peor que el importado, y para poder venderlo, el Estado argentino tuvo que mentir diciendo que era carbón inglés, hasta que los consumidores se acostumbraran a su uso y aceptaran que el carbón argentino era mejor que el inglés, y mucho más barato.

El gobierno surgido del golpe militar contra Perón de 1955, cerró la  mina de carbón de Río Turbio, deshizo la empresa YCF, y el ferrocarril languideció hasta que finalmente se suprimió.

El gobierno de Carlos Menem, uno de los peores que se recuerden, salvo el de Mauricio Macri, llevó a cabo el más eficaz ataque contra el ferrocarril argentino. Con la excusa de que era antieconómico levantó unos 20.000 kilómetros de via, y favoreció con ello al transporte por camión y el transporte  de pasajeros por autocar.

En España los ferrocarriles siempre han dado un buen servicio, pero con el gobierno de  Felipe González, y con la excusa de los fastos de 1992, para celebrar el quinto centenario del descubrimiento de América, se hizo la Expo de Sevilla y las olimpíadas de Barcelona.

Ello dió origen a que se tendieran las vías del primer tren de alta velocidad en España y abrió las puertas a que ese modelo se generalizara a otros recorridos distintos del primigenio Madrid-Sevilla. Se trataba de una decisión política. Siempre el trazado y el tendido de una línea de ferrocarril es una decisión política, y ello no es ni bueno ni malo en sí mismo, sino que es necesario saber a quién beneficia la obra. En el caso español, el Estado estaba interesado en la derrota de ETA y para ello necesitaba de la colaboración francesa, ya que el territorio francés servía de refugio a los miembros de ETA que debían huir de España. Esa colaboración se logra con la compra de trenes de alta velocidad de la marca Alsthom (francesa) y también de la socialdemocracia alemana. El primer ministro socialdemócrata alemán Willi Brandt, abre un crédito al Estado español para la compra de locomotoras Siemens para arrastrar los vagones del AVE (Alta Velocidad Española). Esto sin duda implicaba marginar a la empresa española Talgo, que fabricaba desde hacía ya muchos años trenes de alta velocidad y locomotoras.

Sin duda el emperador González bajó el pulgar y Talgo quedó fuera del negocio. El AVE es un tren elitista, ya que es muy caro viajar en él, y su trazado implic, como sucedió en Argentina, dejar a grandes regiones de España fuera del alcance de ese servicio, ya que muchas líneas, con la excusa de la existencia del AVE, han sido suprimidas o sus servicios achicados, y todo para beneficiar a los fabricantes de camiones pesados que  son todos extranjeros, ya que la única fábrica de capital nacional que fabricaba camiones, Barreiros, ya no existe, y Pegaso una marca tradicional española ha sido vendida a Iveco, que es una marca de Fiat, y quien quiera comprar un camión en España, debe hacerlo a empresas extranjeras.

En España existen aproximadamente un millón de camiones pesados (de cinco ejes), que pueden cargar 50 toneladas, lo mismo que un vagón de ferrocarril, pero una sola locomotora arrastra entre 50 y 60 vagones de carga, es decir que una sola locomotora puede arrastrar el equivalente de 50 ó 60 camiones pesados, con el consiguiente ahorro de fletes, gastos en carreteras, combustibles, lubricantes y repuestos. El costo del transporte por ferrocarril es de unos 45 céntimos por tonelada, mientras que el costo de esa misma tonelada por camión es de casi 70 céntimos. ¿Es comprensible que se haga tal dispendio?

Sin dudarlo, la respuesta es no. Pero lo que surge con claridad, es que el ferrocarril constituye una herramienta de progreso, siempre que sirva al interés nacional y a las clases sociales más numerosas, que obviamente no son las clases privilegiadas. Para servir al interés nacional, el ferrocarril debe tener un tendido acorde con dicho interés, y el Estado debe coordinar el transporte por ferrocarril a largas distancias, con el transporte por carretera, que puede ser servido por camiones más pequeños, y para ello no hacen falta un millón de camiones pesados.

La conquista del desierto. Un crimen impune de la oligarquía argentina

Darío Herchhoren

Para explicar lo que fue la llamada «conquista del desierto», es necesario retroceder a los primeros años de la colonización española del territorio que luego se llamó Virreinato del Río de la Plata, es decir a los años que van de 1536 a 1580. Estas son las fechas de la primera y segunda fundación de la ciudad de Buenos Aires a manos la primera de Pedro de Mendoza y la segunda a cargo de Juan de Garay, que es la definitiva.

El imperio español ante la vastedad de las tierras que había conquistado a base de fuerza bruta, religión católica y genocidio, dividió las tierras de América en virreinatos y capitanías generales; según la importancia que le atribuía a ese territorio. El virreinato del Río de la Plata abarcaba a la actual Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia y parte del norte de Chile. Alrededor de 4,5 millones de kilómetros cuadrados, con sus habitantes incluidos, sus propiedades, sus cultivos y animales, sus industrias artesanales etc. imponiendo un nuevo orden casi de esclavitud, y limitando los movimientos de la población nativa.

Pero nunca el imperio español pudo llegar al confin sur de América: La patagonia y Tierra del Fuego, limitándose a simples exploraciones de las costas marítimas sin adentarse en el territorio. Ello se debió básicamente a la resistencia feroz que opusieron los mapuches; una de las naciones que conformaban la gran nación Pampa; y a lo inhóspito de su climatología con temperaturas de 30 grados bajo cero.

Al declararse la independencia argentina de España, los primeros gobiernos patrios, estaban ocupados en consolidar la independencia conseguida, llevando la guerra de independencia contra el imperio español a Chile y el Alto Perú, que incluía a la actual Bolivia.

Esta situación duró aproximadamente hasta los años 1890, en que el gobierno argentino prepara un gran ejército, armado ya con fusiles remington de repetición y ametralladoras pesadas marca Madsen de fabricación alemana.

Entre los años 1830 y 1890, los diversos gobiernos argentinos mantuvieron una política zigzagueante con los pampas y mapuches, a veces de paz y a veces de guerra. Juan Manuel de Rosas había llegado a acuerdos con los indios, entregándoles diversos avituallamientos y ganado a cambio de la sal que precisaba para sus saladeros, donde se preparaba la carne salada (charque), para ser exportada al caribe y a los EEUU, para consumo de los esclavos que trabajaban en las plantaciones de caña de azúcar, algodón y tabaco.

Pero la oligarquía argentina deseosa de apoderarse de más  de un millón de kilómetros cuadrados de tierras aptas para el ganado; y sobre todo del subsuelo patagónico que se sabía que albergaba petróleo no dudó en armar lo que se llamó eufemísticamente la «conquista del desierto».

No hubo tal conquista del desierto, simplemente porque no había desierto. La patagonia estaba habitada por aproximadamente un millón de indígenas de las etnias Pampa, Mapuches, Onas, Yaganes y Alacaluf. Estas tres últimas en Tierra del Fuego.

La barbarie desatada contra los indios fue de tal crueldad que dos militares argentinos escribieron dos libros que recomiendo vivamente leer. Una Excursión a los indios Ranqueles del General Lucio Mansilla; y La Guerra al Malón del Comandante Manuel Prado.

Ambos militares mostraron con precisión y un gran sentimiento humanitario, los terribles sufrimientos de los indígenas ante el incontenible del ejército argentino que tomaba muy pocos prisioneros. Pero si tomaba prisioneras a las indias para someterlas a trabajos domésticos en las casas de los terratenientes solo por la comida y un jergón donde dormir.

El ejército argentino estaba comandado por el General Julio Argentino Roca, un hombre implacable, que llevó la muerte y el exterminio hasta conseguir ocupar todo el territorio patagónico. Esa guerra desigual y sin normas, dejó un saldo de 300 mil indios muertos y 50 mil soldados fallecidos no solo en combate, sino merced a las pésimas condiciones de vida que se les daba. Eran en general hombres que habían sido peones de campo que fueron enrolados a la fuerza, y que terminaron siendo policías en Buenos Aires en el mejor de los casos. Los indios que pudieron hacerlo huyeron a Chile cruzando Los Andes, y gracias a ello salvaron sus vidas, y gracias a esos sobrevivientes se supo de la crueldad que se aplicó contra ellos. Los gobiernos argentinos de la época siempre negaron esos hechos, pero nunca pudieron explicar como las tierras que eran de los indígenas fueron adquiridas por chirolas por sus nuevos dueños que se hicieron con fincas enormes de hasta un millón de hectáreas (un millón de campos de fútbol).

Este es otro de los muchos crímenes cometidos por la oligarquía argentina que está totalmente impune. Sus autores materiales están muertos; y el General Roca fué «elegido» presidente de la República para el período 1905-1912. Su estatua ecuestre luce en uno de los puntos centrales de Buenos Aires, y su hijo «Julito» Roca fué el firmante del tratado Roca Runciman en la década de 1930, conocida como la década infame, que entregaba la carne argentina a los frigoríficos ingleses. De tal palo tal astilla.

Macri como se esperaba se ha hundido

Dario Herchhoren

Hace pocos días se celebraron las PASO (Primarias abiertas simultaneas y obligatorias) en Argentina, que son algo así como tomar la temperatura política al país; y como se esperaba y auguraban todas las encuestas, el gobierno de Cambiemos (Macri) perdió las mismas por goleada.

Lamento decir que todos se equivocaron. La paliza fue de tal calibre que hasta los más optimistas de la oposición se asombraron ante ese triunfo enorme del peronismo.

Pero todo esto, que ha llevado algo de esperanza a los sectores populares, tiene una explicación; y vamos por ella.

¿Quienes son los Macri?

La familia de Mauricio Macri, tiene poco arraigo en Argentina. El es un hijo de inmigrantes de primera generación. Su padre Franco Macri había participado en algunas actividades políticas en Italia, y llegó a fundar un partido político, que con el devenir del tiempo se incluyó en el partido fascista de Benito Mussolini.

Pocos años después de ese acercamiento Franco Macri emigra a la Argentina, y se asocia a otro inmigrante húngaro de apellido Kadara, que tiene una fábrica de helados, que se venden en las calles, y que consistían en una barra de helado de chocolate insertada en un palito de madera, y que estaba envuelta en papel. Esos helados se vendían en forma ambulante mediante una «flota» de triciclos que manejaban unos empleados y ofrecían a voz en cuello. Tuvieron mucho éxito, tanto Kadara como Franco Macri ganaron mucho dinero con ello. Era durante el primer gobierno de Perón (1946-1952).

Macri finalmente se separa de su socio, y entra en sociedad con un industrial argentino de nombre Enrique Vera, que fabricaba botones metálicos para todos los uniformes de la administración pública (fuerzas armadas, ferrocarriles, correos, policia federal y de las provincias) donde realmente consigue amasar una enorme fortuna.

Conocí personalmente a Enrique Vera y fui compañero de estudios de su hijo Enrique quienes no dejaban de denostar a Franco por sus artimañas comerciales, y a quien tildaban de estafador. Pero es recién en los años 60, cuando Franco amasa una enorme fortuna, gracias a su sociedad con Enrique Vera. Este le facilita su entrada en el Club Italiano de Buenos Aires, un lugar muy exclusivo donde las grandes familias de la oligarquía, algunos de ellos de origen italiano se reunen, y hacen grandes negocios con el estado, en esos tiempos en manos de los militares golpistas, surgidos de la llamada «revolución libertadora» (el golpe contra Perón de 1955).

Ya a partir de ese momento, Franco Macri pasa a ser un industrial de éxito, y se hace con contratos para proveer al estado de diversos bienes y servicios. MIentras tanto, su hijo Mauricio cursa estudios en el colegio Cardenal Newman, colegio privado que mantiene un equipo de rugby, y donde se aprueban los exámenes casi sin estudiar.

Al finalizar sus estudios de bachillerato, el niño Mauricio ingresa en la carrera de Ingeniería en la Universidad Católica Argentina, lugar donde la gente «de bien», obtiene sus titulaciones con poco esfuerzo pero gracias a una billetera espléndida de los padres, que ven como sus cachorros hacen sus pinitos en el mundo de la empresa.

Mauricio Macri entra en la administración de las empresas de su padre, y bajo su tutela, comienza a volar solo. Es así como se hace con la presidencia del Club Boca Juniors, una institución muy antigua que le da popularidad, y gracias a ello consigue mediante elecciones y una enorme cantidad de dinero hacerse con el gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
                                                                                                                    
¿Cómo logra el gobierno de la Nación?

Los gobiernos de los Kirchner lograron renegociar la deuda externa argentina, y consiguieron de esa manera quitar el cepo que atenazaba el crecimiento del país. Se aumentaron en forma exponencial los salarios, se implementó una política inclusiva de los sectores populares, se otorgaron créditos blandos de para la industria y  se efectuó un control de las exportaciones y el valor de la moneda, mediante el Banco Central, que comenzó a supervisar las operaciones de cambio de moneda; y el estado recuperó las grandes empresas estatales que estaban en manos de particulares. La familia Macri era; y es todavía dueña del correo argentino al cual vaciaron, y ha sido condenada al pago de una cantidad sideral en concepto de indemnización. Esos fallos judiciales a la fecha no han sido ejecutados.

La clase media argentina

Si hay algo que caracterizó siempre a Argentina frente a otras naciones sudamericanas es la enorme extensión de la clase media, y su enorme peso político, mediático, económico y cultural,  contra el interior del país, en una verdadera guerra de clase, y auque los gobiernos peronistas y luego los Kirchner les favorecieran muchísimo nunca terminó de aceptar
esa  cercanía social. Pero  Macri ha proletarizado a la clase media, que fue el principal apoyo del macrismo.

Es evidente  que Macri mató a la gallina de los huevos de oro y esta vez, la clase media además de la clase obrera muy maltratada y diezmada han dado un triunfo enorme a la izquierda en Argentina.

Esto se verá en las próximas elecciones que se celebrarán en octubre próximo. A ver si esta vez la estúpida clase media argentina aprende la lección, y entiende que su futuro está junto a la clase obrera, y no junto a la oligarquía y el gran capital, que la invita a un banquete para el cual no tiene entrada.

Como dos gotas de agua

Darío Herchhoren

En el lejano 1955 hubo dos golpes de estado contra el General Perón, presidente constitucional argentino. El primero de ellos fue en junio de 1955, y se saldó con centenares de muertes de ciudadanos que esa mañana iban a su trabajo o niños que iban a la escuela. Los sublevados bombardearon salvajemente la Plaza de Mayo en el corazón de Buenos Aires, sin preocuparse de sus consecuencias.

Ese golpe fracasó, pero el 16 de junio de 1955, a escasos tres meses del golpe anterior estalló en la ciudad de Córdoba a 800 kilómetros al norte de Buenos Aires, un segundo golpe, que esta vez triunfó poniendo fin al segundo mandato presidencial de Perón. Ese golpe desató una represión política como no se tenía memoria en el país, inaugurando una nueva forma de crueldad, con torturas, fusilamientos y desapariciones, que se repetirían lugo tras el golpe militar de 1976, encabezado por Videla, Massera y Agosti, en representación paritaria del ejército, la marina y la fuerza aérea respectivamente.

Al golpe de septiembre de 1955, los criminales militares lo bautizaron como «revolución libertadora», y lo convirtieron en cruzada contra la tiranía de Perón, y utilizaron para ello a civiles pertenecientes a las clases adineradas, que sirvieron magníficamente a sus mandantes militares, y le dieron al golpe militar un carácter «humano», es decir una cara amable. Se llegó al extremo de no poder decir la palabra Perón. Había que decir «el tirano prófugo».

Esos llamados comandos civiles se dedicaron al saqueo de la propiedad peronista, a los asesinatos de dirigentes obreros y a militantes de izquierda. Hubo un caso emblemático, en el cual participaron esos comandos civiles, encabezados por un teniente de apellido Cornejo, de una familia aristocrática de la provincia de Salta, que allanan el domicilio de un dirigente sindical, cuyo nombre me reservo porque su viuda todavía vive, que fue asesinado en presencia de sus hijos y de su esposa, y esta posteriormente fue violada por una chusma de más de veinte «caballeros». Así fue durante los siguientes 18 años.

Previo al golpe se creó el ambiente necesario para generar una trama civil afín al golpe que se gestaba, donde no faltaban «estudiantes» románticos que pedían a gritos «libertad» y que denunciaban falsas redadas policiales y persecuciones inexistentes. Se quemaron iglesias y se pegó fuego a una institución oligárquica como era el Jockey Club en la calle Florida, lugar emblemático de las familias linajudas.

Han pasado 64 años desde aquellos hechos, y en Venezuela hay otros tiranos como Chaves y ahora Maduro, y la situación es tan parecida que me ha dictado el título para esta entrada.

La periodista argentina Stella Calloni ha denunciado que ha llegado a sus manos un manual de instrucciones para aplicar en Venezuela, proveniente de la democrática CIA, donde se explica punto por punto qué hay que hacer contra Maduro. Los intentos de golpe militar contra el gobierno de Venezuela han fracasado a pesar de cuantos intentos se han hecho por parte del gobierno de los EEUU, que esta vez actuó a cara descubierta, llamando a la rebelión, y creando un circo mediático político y designando un payaso mayor de nombre Juan Guaidó, que se autoproclama «presidente encargado de Venezuela», el cual dice que asumirá efectivamente la presidencia de Venezuela «cuando cese la usurpación».

Me hace acordar esto al franquismo surgido de un golpe militar sangriento, que juzgaba y condenaba a los republicanos españoles «por auxilio a la rebelión».

Como vemos hay pocos cambios en el accionar de la CIA apoyando a los intereses del gran capital, aliado a sus fines. Las clases acomodadas «huyen» e «invierten» en España, donde se les ve por la calle Serrano comprando en los mejores comercios y gastando fortunas en ellos. Son la representación más genuina del pueblo venezolano.

Otro aniversario sangriento contra el pueblo argentino

Darío Herchhoren

El 16 de junio de 1955 una parte de la marina de guerra argentina y una parte del ejército intentaron derrocar al gobierno constitucional del General Juan Domingo Perón. Para ello bombardearon la plaza de mayo durante más de seis horas con 34 aviones cazas Gloster Meteor, de fabricación británica.

Ese día se iba a efectuar un homenaje a Perón, y se esperaba que una escuadrilla de aviones sobrevolaría la Plaza de Mayo y la Casa Rosada (casa de Gobierno). Para aquellos que no conozcan el lugar debo explicarque esa plaza es la plaza mayor de Argentina toda, ya que desde el 25 de mayo de 1810, fecha en que se constituye el primer gobierno patrio, ese es el lugar de conmemoración de los grandes eventos que celebra el pueblo argentino.

Pero ese día no volaron los aviones de la escuadrilla esperada. En su lugar aparecieron en el cielo cazas que comenzaron a arrojar bombas de cien kilos sobre la Casa de Gobierno, con la intención de matar a Perón.

Recordemos que los militares asesinos fueron precursores en esto porque luego el 11 septiembre de 1973, otros asesinos, esta vez chilenos y también militares, bombardearon el Palacio de la Moneda, con la intención de matar a Salvador Allende, presidente constitucional de Chile. Ambos hechos tienen la marca de fábrica de la criminal CIA, que inspiró los dos acontecimientos, a pesar de la distancia en el tiempo.

Nunca se supo en realidad el número de muertos habidos en 1955, pero los cálculos más autorizados dan una cifra de aproximadamente 400 y 1.500 heridos.

Los aviones volaban a baja altura, y comenzaron a disparar contra los trabajadores y todo tipo de transeúntes, que a partir de las ocho de la mañana se dirigían a sus trabajos. Escolares que iban a sus clases fueron blanco también de estos criminales, que poco después se dirigieron a la sede de  la  Confederación General del Trabajo, a unos mil metros de la Casa Rosada, para descargar allí su furia contra la clase trabajadora y los sectores humildes de Argentina. Una de las bombas hizo blanco sobre un autobús cargado de gente que iba a su trabajo, acabando con la vida de todos sus pasajeros.

El golpe fracasó provisionalmente, y los aviones agresores huyeron a Uruguay pilotados por militares facciosos. Y digo provisionalmente, porque el 16 de septiembre de 1955, se produce un segundo golpe militar, esta vez triunfante, y el General Perón es derrocado, iniciando un largo exilio de 18 años, y lo que es peor, ese golpe es el inicio de una dictadura feroz, que abre las puertas del horror, con torturas, desapariciones, mutilaciones, exilios y una política de venganza contra la clase obrera, que había sostenido a los dos primeros gobiernos de Perón.

La culminación de todo esto fue la dictadura cívico militar que acabó con la presidencia de María Estela Martinez de Perón, tercera esposa y viuda del General Perón, que si bien hizo un gobierno desastroso era la presidenta constitucional.

El odio, el desprecio y la crueldad de la oligarquía argentina contra la clase trabajadora era infinita, y estamos viendo en el gobierno de Macri la continuación de los acontecimientos de 1955.

4 de junio de 1943: un nuevo aniversario

Enrique Santos Discépolo
Darío Herchhoren

El 4 de junio de 1943 el ejército argentino dió un golpe de estado, y separó de la presidencia de la República Argentina al presidente Ramón Castillo. Con ese golpe se ponía fin a lo que se llamó con toda justicia «la década infame», que en realidad duró 13 años. Ese ominoso período de la historia argentina comenzó con otro golpe dirigido por el general fascista José Félix Uriburu, que destituyó al gobierno democráticamente elegido de Hipólito Yrigoyen, el 6 de septiembre de 1930, y que inauguró un tiempo obscuro de falta de trabajo, miseria moral y económica, y entrega de la economía argentina a Gran Bretaña y a los monopolios norteamericanos de la carne y de los granos.

La vieja oligarquía argentina, aliada al capital extranjero y siempre servil ante él gobernaba el país como si fuera una finca privada, y bautizó esa misma época como la del «fraude patriótico». Es decir que además de cometer ese fraude amañando elecciones, se ufanaba de ello diciendo que todo lo hacían «por el bien de la patria». Esto recuerda a Carlos III de España cuando practicaba el despotismo ilustrado. Todo por el pueblo, pero sin el pueblo.

La Argentina surgida del golpe fascista de 1930 era en realidad una colonia inglesa al uso. El primer ministro inglés, que era Sir Winston Churchill bautizó a la Argentina como el «quinto dominio» de Inglaterra. Los otros cuatro eran Canadá, la India, (llamada la India inglesa para que no quepan dudas), Australia y Nueva Zelanda.

El director del Banco de la Nación Argentina era Sir Otto Leguizamón (argentino), que había sido nombrado Lord del imperio británico, por sus importantes servicios a la corona inglesa. Los ferrocarriles argentinos lo eran solo de nombre, ya que su propietario era Inglaterra, y el jefe de los letrados del servicio jurídico de esos ferrocarriles era Roberto Ortiz, que luego fue digitado como Presidente de la República Argentina en la misma década infame.

Es en esa misma época en que la cultura argentina está representada por dos grupos de intelectuales. Uno de ellos era el grupo de Florida, calle donde estaban las tiendas de moda más caras, y que se reunían en la cafetería Richmond, y el grupo de Boedo, una calle de Buenos Aires del barrio del mismo nombre, y donde se reunían los intelectuales comprometidos con la clase obrera.

En el primero de esos grupos militaban Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Victoria Ocampo, y que escribían una literatura traductora de valores que no eran los nativos. Eran en realidad lenguaraces de la cultura británica y norteamericana de la época.

En el grupo de Boedo militaban autores como Enrique Santos Discépolo, Homero Manzi, Leopoldo Lugones, Elías Castelnuovo, y que escribían letras y música de tangos que era la música del pobrerío, y obras de teatro, que planteaban una problemática popular, ligada a la vida desgraciada que pasaban los sectores populares.

El principal renglón de la economía argentina era sin duda la carne vacuna, que estaba en manos de frigoríficos ingleses, y que con el objeto de su mejor control, el gobierno argentino, firma con el británico el tratado Roca Runciman, por el cual los precios de la carne se fijaban no por el vendedor que era el gobierno argentino, sino que se fijaba según las cotizaciones de la bolsa londinense.

En esa década proliferaron en los grandes núcleos urbanos de Argentina barrios de chabolas (villas miseria según la nomenclatura argentina) sobre todo en Buenos Aires, y en el puerto de Rosario (segunda ciudad del país en aquellos tiempos), y que por cierto pertenecía a una compañía inglesa. Esos barrios de chabolas tenían unos nombres muy expresivos como Villa desocupación, o Villa Cartón.

Proliferaron las enfermedades venéreas como la sífilis y la blenorragia, y miles de mujeres se vieron sometidas a su explotación sexual. Las obras públicas eran ejecutadas por empresas extranjeras, marginando al capital nacional, y esa ejecución se efectuaba sin control alguno del estado, que solo pagaba gordas facturas donde se pagaban sobreprecios enormes, que iban a abultar los bolsillos de los amigos de la oligarquía.

Pero dentro de esa fatalidad, en Europa había estallado la guerra en 1939, y como efecto colateral Inglaterra ya no podía controlar a su quinto dominio como en años anteriores. Las importaciones desde Europa estaban paralizadas, y ello trae como consecuencia no querida por la oligarquía, que comiencen a fabricarse en el país insumos y artículos que no podían importarse. Otra consecuencia no querida es que comienza a crecer la clase obrera, nutrida por contingentes de trabajadores rurales que abandonan el campo y se acercan a las ciudades en busca de salarios mejores y de mejores condiciones de vida con un horario y un sueldo que mes a mes viene en un sobre.

El ejército argentino estaba atravesado por diversas logias secretas de oficiales, que en forma embrionaria comenzaban a pensar en un país independiente, desarrollado y soberano. No tenían claro de qué manera llevar a cabo ese proyecto, pero sabían que era necesario acabar con los gobiernos  corruptos de la vieja oligarquía y poner en su lugar a otra clase social, que era una pujante burguesía que había crecido al amparo protector de la guerra europea y que reclamaba «su» lugar.

El golpe militar del 4 de junio de 1943, del que se cumple un nuevo aniversario significó un punto violento de la lucha de clases entre la vieja oligarquía terrateniente y la nueva burguesía nacional no aliada al imperialismo. Eso es el comienzo de una nueva andadura que culmina con el gobierno del General Juan Domingo Perón, que intenta una alianza entre la burguesía nacional y la clase obrera. Esa alianza funcionó bien, hasta que la relación de fuerzas en el mundo cambió, y la burguesía abandona a Perón y provoca su caida en 1955. Pero esa es otra historia de la cual ya hablaremos en otra entrada.

Pistolas táser para la policía: la legalización de la tortura en Argentina

El gobierno argentino capitaneado por Macri ha autorizado a la policía el uso de pistolas táser, un elemento de tortura prohibida en la mayoría de los países. Estás armas estarán en manos de la policía de la Ciudad de Buenos Aires (como el resto de las fuerzas), con el único propósito de avanzar contra la protesta social y la clase trabajadora, afirmó a AIM el referente de Vendedores Libres, Omar Guaraz.

Según el Protocolo que “regula” el uso de las táser, estas armas serán usadas (entre otros ámbitos) en los delitos de Acción Pública, atentados y resistencias a la autoridad. En ese sentido, “se dará vía libre a la figura más usada por las fuerzas policiales para justificar la represión y centenares de detenciones ilegales en los últimos años en nuestro país”, remarcó Guaraz.

En ese sentido, “el colectivo más afectado por esta fuerza policial, acusados de vandalismo y reprimidos, fueron los vendedores ambulantes y manteros, quienes serán las primeras víctimas de esta medida”, agregó.

“Nadie conoce más que este colectivo en la práctica el terrorismo estatal del alcalde Rodríguez Larreta”, aseveró y añadió: “Aparte de los tonfasos [porrazos], los fusilamientos con balas de gomas, los gaseamientos sistemáticos con gas pimienta, hoy será utilizado este elemento de tortura de nuestro tiempo contra vendedores y las reivindicaciones del pueblo trabajador”.

El gobierno actual que “en tiempos electorales sin nada que ofrecer ante el fracaso económico que ha llevado a la desocupación deliberada, a los salarios a niveles de miseria y a la pobreza extrema a gran parte de nuestro pueblo, hoy instala su agenda de seguridad que no es otra cosa que una campaña permanente de estigmatización y falsedades para avanzar contra su único propósito: la clase trabajadora y un pueblo que resiste al ajuste”, manifestó Guaraz.

“Hoy el gobierno insiste en la represión poniendo en manos de las fuerzas de seguridad adoctrinadas en el odio al pueblo una herramienta [las táser], en muchos casos letales, para ser utilizada contra nuestra sociedad”, dijo el referente del sector de Vendedores Ambulantes, y  repudió el avance de una gestión que “nos retrocedió a los tiempos más oscuros de nuestro país, cuyos responsables hoy han vuelto a gestionar mediante el fraude electoral y la mentira los mismos intereses que en el pasado”.

http://www.aimdigital.com.ar/la-legalizacion-de-la-tortura/

Nota: en Argentina llaman “tonfas” a las porras que  portan los policías

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