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Los comunistas árabes en la lucha contra el fascismo

Maher Al-Charif
Desde la entrada en escena del fascismo y luego del nazismo en Europa, los partidos comunistas de los países árabes tomaron una neta postura adversa, poniendo en guardia contra sus ambiciones y sus políticas agresivas. Esta posición situó a los comunistas a contracorriente de algunos sectores de la opinión pública árabe, influenciados por la propaganda del fascismo y del nazismo, y que veían en Alemania e Italia potenciales aliados en su lucha contra Gran Bretaña y Francia, potencias coloniales en la mayoría de países árabes.

La actitud de los comunistas árabes ante el fascismo y el nazismo no fue diferente de la adoptada por el conjunto de partidos comunistas en el mundo, reagrupados desde principios de los años 20 en torno a la Internacional Comunista (IC). El séptimo Congreso de la IC, reunido en Moscú entre el 25 de julio y el 20 de agosto de 1935 constituyó un punto decisivo en la historia del movimiento comunista internacional. En presencia de delegados, entre ellos cierto número de árabes, el dirigente comunista búlgaro Dimitrov presento un informe sobre la “Ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional Comunista en la lucha por la unidad de la clase obrera frente al fascismo”. En ese informe Dimitrov apelaba a todos los partidos comunistas para actuar a fin de formar un frente popular de unidad antifascista, que incluyera a la mayoría de las masas de sus países. El dirigente Palmiro Togliatti presentó un informe sobre la lucha contra la preparación de una nueva guerra mundial por los imperialistas, y denunció al fascismo como “la fuerza principal” que fomentaba la guerra y subrayó la necesidad de ligar la lucha contra la guerra a la lucha contra el fascismo y los movimientos de inspiración fascista.

Las campañas contra el fascismo y al nazismo

La primera campaña organizada por los comunistas árabes contra el fascismo y sus políticas de guerra y colonialistas tenía como objetivo apoyar el combate de los etíopes contra la agresión italiana. Se constituyeron en muchos países árabes, a iniciativa de los comunistas, grupos de solidaridad con el pueblo etíope. A principios del mes de octubre de 1935, el Partido Comunista de Palestina publicó, con ayuda de los partidos de países árabes y africanos junto al de Italia, una declaración llamando a organizar una campaña internacional para detener la agresión fascista contra Etiopía. En ella se leía que “nosotros, hijos de los pueblos oprimidos de África y países árabes, nosotros, trabajadores de Italia… tenemos perfecta conciencia de que mediante nuestro apoyo al pueblo etíope, frente a la aventura fascista, nos enfrentaremos al peligro inminente de una nueva guerra mundial, que arriesga arrastrar al mundo entero, especialmente a nuestros países, hacia una destrucción sin precedentes”.

La segunda campaña organizada por los comunistas árabes contra el fascismo y sus complots fue la campaña de solidaridad con los republicanos españoles. Entonces, a iniciativa de la IC, comunistas árabes se unieron a las Brigadas Internacionales que se trasladaron a España para combatir junto a los republicanos españoles. Entre esos comunistas se encontraban miembros, árabes y judíos, del Partido Comunista de Palestina, tales como Ali Abdel Jaleq Al-Jibawi, miembro del Comité Central del Partido, muerto en España, y Najati Sidqi, miembro del secretariado del Partido, encargado por la dirección de la IC de participar en la organización de las campañas de información para los marroquíes que combatían en las filas de los rebeldes bajo el mando de Franco.

En 1936 el partido comunista palestino dedicó numerosas páginas de su semanario clandestino, “Al-Jabha Al-Shabiyya”, para dar a conocer a la opinión pública palestina la verdad de la guerra civil española y la naturaleza de las fuerzas en liza. En su número del 25 de septiembre de 1936, bajo el título “La guerra civil en España, una guerra de la reacción fascista contra la libertad y la democracia”, se escribía: “La atención de nuestro pueblo árabe está pendiente, tras nuestra querida Palestina, a esta guerra civil sin piedad que se desarrolla en España, desde hace dos meses”.

Tras introducir las premisas de estas guerra, el autor escribe: “El movimiento del General Franco es una guerra fascista contra la libertad y la democracia. Este movimiento no es hostil solamente al pueblo español, sino que supone un grave atentado también al pueblo árabe, principalmente a los árabes de Marruecos, que descubre la gravedad del error que han cometido ayudando a los fascistas españoles”. El mismo órgano del Partido había subrayado, en otro artículo publicado el 21 de agosto de 1936, que los jefes del movimiento fascista en España se habían rebelado y combatido el gobierno popular “tras haber recibido la orden, la aprobación y la asistencia material de los fascistas italianos y hitlerianos”.

La creación de los movimientos árabes contra el fascismo

Desde el año 1937, movimientos y organizaciones opuestas al nazismo y al fascismo comenzaron a formarse. En mayo de ese año se constituyó en Líbano y Siria la “Liga de Lucha contra el Fascismo” por un grupo de intelectuales comunistas y demócratas. Esa Liga celebró en Beirut entre el 6 y el 7 de mayo de 1939 el “I Congreso sirio-libanés por la lucha contra el fascismo” en el que participaron más de doscientos delegados llegados de ambos países que representaban a 32 organizaciones, sin contar con decenas de diputados a título personal o que dirigieron mensajes de aprobación y apoyo al congreso.

En Irak, el Partido Comunista llevó una campaña para acercar y unir al conjunto de las fuerzas nacionales opuestas al fascismo. Por su iniciativa se constituyó una organización feminista bajo el nombre de Asociación de Lucha contra el Fascismo y el Nazismo. El órgano central del partido, el diario “Al-Qaeda”, ostentaba como divisa: “¡Masas populares, uníos contra el fascismo, por el pan y las libertades democráticas, en un frente nacional unido!”.

En Egipto, el ardor de los fascistas provocó un recrudecimiento del celo en el campo de los comunistas y demócratas, donde se vio a los opositores al fascismo y al antisemitismo en numerosas asociaciones y organizaciones. En 1933, con el acceso al poder de Hitler, se creó el Comité de Lucha contra el Antisemitismo para emprender campañas contra el nazismo y organizar el boicot de los productos alemanes. Este mismo comité incitaba a los judíos a comprometerse en la lucha contra el fascismo en sus respectivos países en lugar de emigrar hacia Palestina. En 1934 se fundó la Liga de Partisanos de la Paz, que lanzó numerosas campañas de condena de la agresión italiana en Etiopía y para apoyar la lucha de los republicanos en España.

Desvelar la propaganda de los partidarios árabes del fascismo

Los comunistas árabes se aplicaron sin tardanza a la denuncia de la propaganda difundida por fascistas italianos y nazis alemanes en los países árabes. Esta propaganda encontraba una favorable acogida entre ciertos sectores de la opinión pública, sobre todo en las filas de la juventud. El escritor comunista libanés Raif Jury se enfrentó a las ideas que seducían a las jóvenes generaciones y los hacían receptivos al fascismo. En un artículo publicado en la revista “Al-Talia”, refutó la idea de que el fascismo se proponía liberar a los árabes del yugo de la colonización británica y francesa, sosteniendo que el fascismo “creía firmemente en la colonización y se preparaba con mano firme para la conquista”.

En un discurso pronunciado ante los delegados al I Congreso sirio-libanés de Lucha contra el Fascismo, celebrado en Beirut en mayo de 1939, el secretario general del partido comunista sirio-libanés, Jaled Bakdash afirmaba que “el objetivo principal de Hitler y de Mussolini era la ocupación de colonias en Asia y en África, estando sus esfuerzos dirigidos a consolidar su dominación en el corazón de Europa y los países del área mediterránea, no siendo más que un preámbulo estratégicamente necesario para realizar sus sueños de repartirse las zonas de Oriente, y en primer término el Cercano Oriente árabe”. Respondiendo a aquellos que entre los árabes llamaban a adoptar una política neutra en el conflicto que oponía los “países democráticos” a los “países fascistas” en Europa, Bakdash sostenía que los partidarios de la neutralidad ignoraban el hecho de que “si Italia y Alemania ganan la guerra, los jóvenes Estados árabes, desde Bagdad a Riad pasando por El Cairo, perderían su naciente autonomía y se convertirían, a ejemplo de Libia y Etiopía, en provincias italianas y germánicas… En cuanto a los jóvenes movimientos de liberación nacional, en Siria y palestina, serían ahogados en sangre, aplastados por las hachas de los verdugos de Roma y Berlín”.

El Partido Comunista sirio-libanés consagró buena parte de los debates de su 4º Congreso, de noviembre de 1941, a responder a la propaganda fascista que se difundía en los países árabes. En el informe aparecido al término de este Congreso, el Partido lanzó un llamamiento a los ciudadanos sirios y libaneses, invitándoles a rechazar las mentiras de los agentes nazis que pretendían que “la victoria coronaría los esfuerzos de Hitler, el cual preparaba la revancha, en nombre de los árabes contra el colonialismo extranjero y sus agentes”. Aquellos debieran saber, en efecto, que el hitlerismo es el “colonialismo más atroz que ha conocido la historia”.

En Irak, el Partido Comunista puso en guardia contra la política de los oficiales nacionalistas, autores de un golpe de Estado en 1941, susceptible de desembocar en un acuerdo con la Alemania nazi en virtud del principio universal que indica que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”.

En una carta fechada el 17 de mayo de 1941 y dirigida a Rachid Ali Kaylani, jefe de los oficiales rebeldes, el secretario general del Partido Comunista, Fahd, argumenta que los ejércitos de los países del Eje no son menos proclives al imperialismo que Gran Bretaña y que, por tanto, contar con la ayuda de un país imperialista, fuera cual fuera, no significaría más que la caída del movimiento nacional en brazos de otro imperialismo.

En Palestina, el comité central del Partido Comunista tuvo que reconocer, en 1939, que algunos dirigentes del movimiento nacional árabe palestino “habían facilitado la introducción de la propaganda fascista no solo en Palestina, sino en toda la región del Cercano Oriente, difundiendo la idea de que los fascistas alemanes ayudarían a los árabes en su lucha por la independencia”.

En Túnez, las fuerzas alemanas penetraron en noviembre de 1940; en respuesta a la posición de un gran número de militantes del partido Destur, que habían optado por la colaboración con los alemanes, el Partido Comunista tunecino llamó al pueblo “a enfrentarse, cueste lo que cueste, con el ocupante hitleriano, y unirse en el combate hacia la democracia y la paz”.

Solidaridad con la Unión Soviética y lucha universal contra el nazismo

Tras la firma por las democracias occidentales del Tratado de Munich con Alemania, a finales de septiembre de 1938, el poder soviético, temeroso de ver a las tropas germánicas invadiendo su territorio, dio su acuerdo, el 23 de agosto de 1939, a la firma de un tratado de no agresión con la Alemania nazi. Pese al malestar que esta repentina decisión de la URSS provocó en las filas de los comunistas árabes, no por ello fue menos apoyado, con el convencimiento que era necesario a cualquier precio el único Estado socialista”.

La agresión alemana contra la URSS en junio de 1941 llevó a los comunistas del mundo, incluyendo a los árabes, a considerar el apoyo como una tarea primordial. Es entonces cuando los comunistas árabes organizan campañas de solidaridad con los pueblos soviéticos y a crear comités para su asistencia.

En la declaración publicada al final de su 4º congreso nacional, en noviembre de 1941, el Partido Comunista sirio-libanés consideraba que la consigna “Ayudemos a la Unión Soviética” debiera constituir la llamada de todos los hombres libres del mundo, incluyendo el mundo árabe. La idea era que “el destino de sus patrias y su independencia estaban ligados a la victoria del Estado Soviético y de los pueblos libres contra la Alemania nazi”.

Los comunistas árabes insistieron en la necesidad de unir la lucha de sus pueblos por la emancipación de la colonización franco-británica con la lucha universal contra el fascismo. En el artículo titulado “Nuestro partido comunista y el poder”, publicado en el diario “Sawt Al-Chab” de 22 de junio de 1944, Nicolás Chaui, eminente dirigente libanés, sostenía que la independencia real tal como se desea “no será facilitada y accesible más que en la medida en que la victoria general sobre el hitlerismo y el fascismo en general sea total, sólida y profunda”.

Por una solución democrática de la cuestión palestina

Tomando una firme postura contra el sionismo y sus objetivos en Palestina, los comunistas árabes condenaron la política de persecución de los judíos efectuada por los nazis en Europa.

Farjallah Al-Helu, uno de los dirigentes del Partido Comunista libanés, en un discurso en Beirut el 5 de octubre de 1944, afirmó que el combate de los árabes, incluidos los libaneses contra el sionismo no era debido “a una intención religiosa o de un resentimiento racista, como pretendían los sionistas, porque es innegable que los árabes no fueron nunca por ningún tipo de fanatismo”.

En su búsqueda de una solución democrática a la cuestión palestina, la Liga de Liberación Nacional, que agrupaba desde principios de 1944 a los comunistas, fue la única fuerza política, en el campo árabe, que intentó dar una dimensión internacional a la lucha del pueblo palestino. En este sentido, consideraba la cuestión palestina como un problema de liberación nacional, lo mismo que veían en ella “una parte integrante de una causa defendida a escala mundial por la desaparición de los regímenes racistas, la independencia de todos los pueblos en el seno de sus patrias, y la instauración de la fraternidad y la igualdad entre estos pueblos”.

La Liga de Liberación Nacional había buscado desde sus inicios una demarcación nítida entre el sionismo, por una parte, y la población judía de Palestina por la otra. Invitó al movimiento nacionalista árabe a contribuir, mediante la adopción de una política realista y democrática, “a debilitar el potencial de acción sionista en el seno de las masas judías”, subrayando que los intereses de estas “estaban directamente unidos el éxito de la lucha del pueblo árabe contra el imperialismo y el sionismo”. En esa misma óptica, criticaron las posiciones de los dirigentes nacionalistas tradicionales, que no dejaban de proclamar “que era absolutamente imposible vivir en paz con la comunidad judía de Palestina, o conceder a esta el menor derecho democrático”. Para la Liga, en efecto, la adopción de una política de paz hacia la población judía, así como la concepción de derechos democráticos no significaba, de ninguna manera, la renuncia a los derechos nacionales de los árabes palestinos.

Fuente: http://orientxxi.info/le-moyen-orient-1876-1980/les-communistes-arabes-et-la-lutte-contre-le-fascisme-et-le-nazisme-1935-1945,1490

RTVE lleva dos años censurando un documental sobre el Rey dimisionario

En los anaqueles del archivo de RTVE reposa desde hace casi dos años un documental sobre el rey Juan Carlos I que no está previsto que vea la luz en España en el corto plazo. No es beligerante con ninguna opción política ni explora con retorcimiento los puntos oscuros de la vida del monarca emérito, pero su emisión ha sido vetada en este país. Y todas las fuentes consultadas coinciden en señalar que esto se debe a razones políticas, ante el malestar que generó la obra en el partido del Gobierno. Un rey censurado en su propio reino.

El director del filme es Miguel Courtois (1960), quien en anteriores trabajos cinematográficos ha aireado algunos de los episodios más turbios de la democracia española, como el de los GAL. En el caso de Yo, Juan Carlos I, rey de España, su intención no era la de denigrar la figura del anterior jefe de Estado, sino la de poner en valor la labor que realizó durante la Transición. Pero en un país tantas veces definido como cainita, en el que cualquier detalle es capaz de levantar en armas a los partidos políticos, e incluso tumbar un pacto de Gobierno, la línea editorial de este documental no gustó en un determinado sector del Partido Popular, de ahí que la obra haya sido vetada.

– R.A.: ¿Por qué cree que RTVE ha decidido no emitir este documental en España?

– Miguel Courtois:No tengo ni idea. Mi intención era la de hacer una película sobre la vida de un rey excepcional, como fue Juan Carlos I, y mi misión era la de hacerla aséptica, para que fuera utilizada como un documento objetivo sobre una parte importante de la historia reciente de España.

– R.A.: ¿Y qué falló?

– M.C.:A mí nadie de Televisión Española me ha dado información sobre lo que ha pasado con la película. Pero he hablado con gente en España y me dicen que en el Partido Popular se enfadaron porque no aparecía el testimonio de ninguna persona del partido en la hora y media de documental. Consideraron, entonces, que beneficiaba a la izquierda.

– R.A.: ¿Y no cree que hubiera sido correcto incluir a José María Aznar, Mariano Rajoy, o algún exministro del PP?

– M.C.:Es que dicho así parece que el documental favorece al PSOE o al Partido Comunista, cuando no es cierto. El principal testimonio es el del Rey Juan Carlos, que concedió una de las pocas entrevistas que ha dado en su vida para mi película. También aparece su hermana (Pilar de Borbón), Alfonso Guerra, (Alfredo Pérez Rubalcaba), (Mario) Vargas Llosa y el propio Felipe VI. Pero es que, además, cuando terminé la película me sugirieron que si podía incluir el testimonio de alguien de derechas que fuera importante durante la transición. Y lo negociamos. Esa ausencia era una razón de “casting”, no por ningún sectarismo.

El exdirector de informativos de Televisión Española, Julio Somoano […] explica que con Leopoldo González-Echenique como presidente de la corporación, en 2013, RTVE decidió coproducir este filme junto con la cadena pública francesa TF3. Cuando el autor le informó de que la obra estaba casi acabada, viajó a París para examinar el resultado y le pareció correcto.

“Comprobé que el documental recogía con bastante exactitud lo que ocurrió en España durante la Transición y la labor que hizo el Rey entonces, y así lo transmití”, relata el directivo y también autor del libro sobre ese periodo histórico titulado ¿Qué ha pasado con la Constitución? Hablan los padres de la carta magna.

Eso sí, en sus conversaciones, Somoano sugirió a Courtois que incluyera un testimonio de algún político destacado de centro-derecha para reforzar el argumentario de la obra. “Yo no pedí que metiera a alguien del PP, sino a alguien de las posiciones conservadoras de ese periodo. Y él no dijo que no. Al revés, volví a España con buenas sensaciones al respecto”.

Unos días después de esa reunión, González-Echenique presentó su dimisión y Somoano fue sustituido por José Antonio Álvarez-Gundín (exsubdirector de Opinión del diario La Razón) en la Jefatura de Informativos, en lo que fue interpretado como un claro giro a la derecha de TVE, impulsado desde Génova. Entonces, tomó las riendas del proyecto el director de Estrategia y Programación, y número 2 de TVE, Ignacio Gómez Acebo, a quien Courtois propuso incluir el testimonio de Miguel Herrero de Miñón para equilibrar el documental.

Pero en marzo, Gómez Acebo es destituido de su cargo tras las desavenencias mantenidas con el nuevo presidente de la corporación, José Antonio Sánchez, y RTVE renuncia a emitir el documental. Según las varias fuentes internas consultadas, por decisión del propio Sánchez -en connivencia con Génova-, un polémico gestor que se reconoció en sede parlamentaria como votante del Partido Popular, cuyo nombre fue asociado a los Papeles de Bárcenas y quien estuvo al mando de Telemadrid en la época en la que más denuncias por manipulación informativa recibió, bajo los mandatos de Esperanza Aguirre, primero, y de Ignacio González, después […]

– R.A.: ¿Considera que el documental no se muestra en España por razones políticas?

– M.C.:  Es lo que te decía antes: a mí nadie me ha dicho nada, pero algo aquí huele mal.

– R.A.: ¿Y qué opina al respecto?

– M.C.:  Que es una soberana tontería. Una bobada. La película es objetiva y deja en una buena posición al rey (Juan Carlos I), en la que creo que se merece por la labor que realizó. En Francia ha tenido un enorme éxito de crítica y público. Y hasta el Ministerio de Cultura francés me ha pedido permiso para enseñarla en las clases en español, ya que consideran que es fiel a la realidad.

– R.A.: En España, sólo se puede ver porque hay usuarios que la han subido a Youtube. El presidente de RTVE ha frenado su emisión.

– M.C.:  Es estúpido. En el país vecino interesa, pero en el propio país no la quieren emitir. Es lamentable. Es un delito a la democracia. Es una actitud propia de una república bananera. Una acción de censura más típica de la Unión Soviética estalinista, de los años 40, que de la España moderna.

– R.A.: ¿Ha pensado en emprender alguna medida para solucionar esta situación?

– M.C.:  ¿Y qué voy a hacer? Yo mismo le envié la película a Juan Carlos I y a Felipe VI y me transmitieron que les había gustado. Esto es una decisión que obedece a otro tipo de interés. Y está claro que algo falla cuando un partido el presidente de una empresa pública tiene la capacidad de esconder a los espectadores este tipo de información. Es el comportamiento típico de un pueblo antiguo, no de un país moderno. En Francia se hubiera montado un enorme escándalo en la prensa. Aquí se ha ocultado.

[…] El documental no es irrespetuoso con ninguna institución, ni con ningún partido. No oculta episodios complejos de la vida de Juan Carlos I, como la muerte [?] de su hermano, el infante don Alfonso de Borbón; los recelos que generaba en la izquierda por el tutelaje al que le sometió Franco; o el desprestigio que sufrió su figura en los meses previos a su abdicación. Sin embargo, no se regodea en los detalles escabrosos, ni cuestiona el papel de la Corona en España.

“Puede que tras la renuncia de Juan Carlos I, a la Casa Real le incomodara un poco el que se resaltara su figura, dado que su modus operandi pasaba desde hace meses por ensalzar las cualidades y capacidades de Felipe VI. Pero, aunque hubiera sido así, ningún asesor de Zarzuela hubiera tenido la capacidad de vetar la emisión de este documental. Ni en su forma ni en su fondo”, relata un directivo de RTVE, que también achaca a razones políticas la caída en el olvido de este documental en España.

“Es una obra en la que el propio Juan Carlos I cuenta su vida a partir de las imágenes que le mostramos. Se ríe, ensalza a Adolfo Suárez, confiesa que echa de menos a su hermano, Alfonso, pone en valor la figura de su padre e incluso se le ve con lágrimas en los ojos cuando habla de los 800 muertos en atentados de ETA. Eso es lo que se muestra en mi película. No hay más. Hubiera sido más lógico que generara críticas entre la izquierda republicana que dentro del PP. Lo que han hecho en TVE con ella es un delito contra la democracia. Un absurdo. Una estupidez”, concluye Courtois.

Fuente: http://www.vozpopuli.com/medios/documental-censurado-Juan-Carlos-democracia_0_961104068.html

La transición es incuestionable para la fiscalía fascista

Madrigal les deja sin consuelo
En una orden interna, la Fiscal General del Estado español, Consuelo Madrigal, afirma que “el proceso político que siguió a la dictadura de Franco” es incuestionable, sobre todo si quien quiere cuestionarlo es una jueza argentina, como María Servini.

La historia no la escriben los pueblos, ni siquiera los historiadores, sino los leguleyos. Los libros de historia son como los libros de leyes: su contenido no se puede alterar. Por eso los pueblos antiguos las esculpían en piedra: para que nadie pudiera decir nada distinto.

La orden de Madrigal va dirigida a las fiscalías provinciales y les dice que deben oponerse a las declaraciones de los criminales fascistas a los que investiga la jueza Servini.

“La transición fue voluntad del pueblo español”, dice Madrigal y así debe seguir para siempre. No fue una voluntad contra el pueblo español, sino al revés. La policía franquista sólo aporreaba a los manifestantes que en la calle se oponían a la voluntad del pueblo español.

No hay que olvidar que el pueblo español tiene las leyes que quiere darse a sí mismo. Por ejemplo, no tiene una ley que prohíba el paro porque no la quiere, ni la necesita, y muy posiblemente porque ni siquiera hay paro.

El gobierno de Rajoy repite infatigable que hay que respetar las decisiones judiciales, pero en sus órdenes Madrigal dice lo contrario, posiblemente porque los jueces argentinos son un mierda en comparación con los españoles.

Los jueces españoles son apolíticos, pero no se puede decir lo mismo de los argentinos, que “persiguen intereses distintos a la justicia” y, además, inviables. Los fascistas no son los jueces españoles sino los argentinos, ya que han abierto una “causa general” como la que abrieron los franquistas contra el Frente Popular en 1939.

No les bastó ganar la guerra; quisieron hacer un simulacro de juicio porque ese tipo de circos siempre les han entusiasmado.

En su larga parrafada la jefa de los fiscales divaga sobre la ley de amnistía de 1977 y sobre la ley de la memoria histórica para justificarse. De lo que no dice nada es de que cuando les interesa se pasan esas y otras leyes por el forro.

Por ejemplo, entre un montón de bobadas Madrigal dice que los crímenes franquistas han prescrito. Sin embargo, como los crímenes contra la humanidad no prescriben, se le ocurre el argumento de que eso no se puede aplicar retroactivamente. Entonces, ¿cómo es posible que tanto la Audiencia Nacional como el Tribunal Supremo aplicaran retroactivamente la “doctrina Parot”?

Porque los fiscales y los jueces españoles no hacen justicia sino magia.

Un hombre valiente que se negó a saludar a Hitler

Para los nazis el saludo a Hitler “sieg heil” que adoptaron en los años treinta es el símbolo de la muerte: “Ave César, los que van a morir te saludan”, gritaban las legiones romanas ante su emperador antes de ir a la batalla.

Un trabajador alemán de los astilleros, August Landmesser, se afilió en 1931 al partido nazi y siempre se mostró como un perro fiel, hasta que dos años más tarde se enamoró de Irma Eckler, una joven judía con la que trató de casarse en 1935.

Sus colegas nazis le hicieron el favor de expulsarle del partido y cuando trató de casarse en Hamburgo, no se lo permitieron. Ya estaban vigentes las leyes que prohibían ese tipo de matrimonios.

En octubre de 1935 la pareja tuvo su primera hija, Ingrid, y poco después, el 13 de junio de 1936, Hitler visitó el astillero en el que trabajaba August. Obligaron a los trabajadores a formar y al final todos le hicieron el saludo de rigor, excepto August, como muestra la foto.

La pareja trató de huir de Alemania con su hija, pero fueron detenidos en la frontera de Dinamarca. A August le acusaron de “deshonrar” a Alemania y de “infamia racial” por su convivencia con Irma.

En le juicio le absolvieron “por falta de pruebas”, pero al mismo tiempo le obligaron a abandonar a su compañera. Se negó y en 1938 le condenaron a tres años de encierro en un campo de concentración.

No volverá a ver jamás a su compañera, que estaba embarazada. La Gestapo la detuvo y la enviaron a otro campo de concentración, donde dio a luz una segunda hija, Irene. En 1942 su rastro se pierde definitivamente. Parece ser que fue asesinada en un “centro de eutanasia” junto con otras 14.000 mujeres.

Tras cumplir su castigo, August tuvo varios empleos hasta que en 1944 le enrolaron a la fuerza en el ejército. Su rastro también se pierde en el frente de los Balcanes.

Las hijas fueron separadas y enviadas a sendos orfanatos, aunque lograron sobrevivir a la guerra. La fotografía era anónima hasta que en 1991 una de las hijas, Irene, reconoció a su padre en ella cuando leía un periódico. Reunió documentación sobre la historia de su familia y algunos años después escribió con ellos un libro emotivo, que se puede descargar de internet en alemán (1) y en inglés (2).

Hoy la fotografía de August con los brazos cruzados se expone en el centro de documentación “Topografía del Terror” ubicado en Berlín, donde se encontraba la central de la Gestapo. Es una muestra de independencia, de personalidad y de coraje: el de decir “no” al fascismo.

(1) http://www.fasena.de/courage/deutsch/index.htm
(2) http://www.fasena.de/courage/english/index.htm

Se cumplen 70 años del juicio de Nuremberg contra los nazis

Alexei Timofeichev

1. Si no hubiera sido por la URSS, ¿habría existido el juicio de Nuremberg?

La idea de juzgar en los tribunales a los líderes del Tercer Reich no parecía tan obvia en los años de la Segunda Guerra Mundial como lo puede parecer ahora. Al principio, solo Moscú insistía en la necesidad de organizar ese proceso. Los aliados de la URSS en la coalición contra Hitler -Gran Bretaña y Estados Unidos- tenían un enfoque distinto.

En octubre de 1942 el Ministerio soviético de Asuntos Exteriores anunció que Moscú era partidario de “someter a juicio de un tribunal especial internacional y castigar con toda la severidad del código penal” a los cabecillas de la Alemania nazi.

Sin embargo, en noviembre de ese mismo año, el ministro de Exteriores británico Anthony Eden, en sus instrucciones al embajador en Moscú, consideró poco práctica la idea de llevar a un juicio formal a los principales criminales, como Hitler y Mussolini, “ya que sus crímenes y su responsabilidad son tan grandes que no son aptos para ser considerados por el procedimiento judicial”. Eden escribió sobre la necesidad de castigar severamente a los cabecillas nazis sobre la base de una decisión política de las Naciones Unidas. Hasta principios de 1945, Estados Unidos apoyaron la postura de Gran Bretaña. Londres y Washington propusieron consensuar una lista de entre 50 y 100 cabecillas nazis que debían ser fusilados sin juicio.

No obstante, la actitud de los aliados hacia la idea del tribunal militar internacional fue cambiando gradualmente. La decisión final sobre este tribunal fue adoptada en la Conferencia de Potsdam durante el verano de 1945.

En opinión de la historiadora Natalia Lebedeva, Londres y Washington estaban en contra del tribunal porque temían la posibilidad de que “los acusados se justificasen señalando la cuestionable política seguida por las potencias occidentales antes de la guerra, la complicidad de estas en el rearme, las maniobras de Munich, etc.” También podían temer que no hubiera suficiente base jurídica para juzgar a los dirigentes nazis y que el propio proceso pareciese una farsa judicial.

Mientras tanto, la URSS insistía en el formato del tribunal, ya que esto aumentaba su prestigio internacional y también aparecía la oportunidad de actuar en el marco del nuevo derecho internacional, según explicó el historiador Boris Sokolov.

2. ¿Un tribunal de los vencedores?

Los acusados (se presentaron acusaciones contra 24 altos representantes del Reich) pusieron en duda la solvencia jurídica del proceso. Intentaron demostrar que, en lugar de un proceso judicial en condiciones, se estaba produciendo el juicio de los vencedores. Como afirmó en Nuremberg el comandante supremo de la Luftwaffe, Hermann Göring, “el vencedor siempre es el juez, y el vencido, el juzgado”.

Sin embargo, el propio proceso, como señalan los numerosos investigadores, demuestra lo contrario. Todos los acusados tenían defensores: en total se emplearon 27 abogados. El  carácter justo del tribunal también se evidencia por el hecho de que no todos los procesados recibieron penas capitales. Doce cabecillas nazis fueron condenados a pena de muerte. Siete recibieron penas de prisión y tres fueron absueltos.

3. ¿Quedaron satisfechos los países con las decisiones del Tribunal?

La Unión Soviética protestó contra las sentencias absolutorias de Hjalmar Schacht (presidente del Reichsbank y ministro de Economía), Hans Fritzsche (propagandista considerado como la mano derecha de Goebbels) y Franz von Papen (vicecanciller en el gobierno de Hitler). Moscú tampoco estuvo conforme con el hecho de que no se reconociesen como organizaciones criminales el Gabinete Imperial de Ministros de la Alemania nazi, el Estado Mayor y la Comandancia Suprema de la Wehrmacht.

Ya con la perspectiva de nuestra época, el historiador Viacheslav Nikonov, nieto del comisario de Exteriores Viacheslav Mólotov, durante la mesa de trabajo organizada por la Sociedad Histórica Rusa, consideró un error del Tribunal el hecho de que tampoco declarase criminales a organizaciones tales como el Ejército Insurrecto Ucraniano o la División SS Halychyna.

Esto ocurrió a pesar de los vínculos evidentes de estos grupos con el régimen nazi y del reconocimiento de las SS como una organización criminal por parte del Tribunal de Nuremberg. Además de las SS, también fueron declaradas organizaciones criminales la SD, las SA, la Gestapo y la cúpula dirigente del partido nazi.

4. ¿Quién no estuvo en el banquillo de los acusados?

Ante el tribunal no comparecieron Adolf Hitler, Heinrich Himmler y Josef Goebbels, quienes se habían suicidado. Tampoco estuvo presente el jefe del partido, Martin Bormann, quien, según se cree, también se suicidó.

También escapó al juicio el “ángel de la muerte de Auschwitz”, el doctor Josef Mengele, quien realizó experimentos con los presos de los campos de concentración. Sin recibir ningún castigo, falleció de muerte natural en Brasil a finales de los años 70.

El responsable del asesinato en masa de judíos Adolf Eichmann también evitó Nuremberg, pero fue secuestrado por los servicios de inteligencia israelíes en Argentina y ejecutado en Israel.

El saboteador de las SS Otto Skorzeny, quien rescató a Benito Mussolini y preparó un atentado contra el líder yugoslavo Josip Broz Tito, fue detenido en 1945, pero más tarde fue puesto en libertad y vivió en la España franquista.

5. ¿Cuál es el significado histórico del Tribunal?

El Tribunal fijó jurídicamente la derrota del fascismo. Después de Nuremberg, en Alemania y otros países se realizaron procesos judiciales en los que fueron sentenciados unos 70.000 nazis y sus colaboradores.

Como resultado del proceso, las personas que habían iniciado la guerra y cometido crímenes contra la humanidad recibieron castigos en conformidad con las normas internacionales, en un momento en el que juzgarlos según las leyes nacionales habría sido prácticamente imposible. El propio concepto de “crímenes contra la humanidad” fue establecido por primera vez en el estatuto del Tribunal Militar Internacional, que fue aprobado por la ONU. El Tribunal de Nuremberg sentó las bases del derecho penal internacional.

El proceso duró casi un año, se realizaron 403 vistas judiciales públicas y prestaron declaración 101 testigos de la defensa. Se estudiaron más de 300.000 declaraciones escritas y alrededor de 3.000 documentos.

El proceso fue ampliamente cubierto por la prensa mundial: de los 350 asientos en la sala, 250 se cedieron a periodistas.

Las condenas fueron de pena de muerte por ahorcamiento para Hermann Göring, Joachim Ribbentrop, Wilhelm Keitel, Ernst Kaltenbrunner, Alfred Rosenberg, Hans Frank, Wilhelm Frick, Julius Streicher, Fritz Sauckel, Arthur Seyss-Inquart, Martin Bormann (en ausencia), Alfred Jodl (fue absuelto póstumamente durante la revisión de su caso por el tribunal de Múnich en 1953).


Se impuso la cadena perpetua a Rudolf Hess, Walter Funk y Erich Raeder.
20 años de prisión a Baldur Schirach y Albert Speer.
15 años de prisión a Konstantin Neurath.
10 años de prisión a Karl Dönitz.
 
Fueron Absueltos: Hans Fritzsche, Franz von Papen y Hjalmar Schacht mientras Gustav Krupp fue liberado de responsabilidad penal debido a su estado de salud.
Fuente: http://es.rbth.com/cultura/historia/2016/10/01/70-anos-de-los-juicios-de-nuremberg-cinco-preguntas-clave_634679

Los GAL: el terrorismo de Estado también es memoria histórica

Dirigentes de los GAL a la puerta de la cárcel
Los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) fueron agrupaciones parapoliciales que practicaron lo que se ha denominado terrorismo de Estado o guerra sucia” contra el movimiento de resistencia antifascista.

Estuvieron activos entre 1983 y 1987 (aunque siguieron cometiendo atentados hasta 1989), durante los gobiernos de Felipe González. En el proceso judicial contra esta organización fue probado que fue financiada por altos funcionarios del Ministerio del Interior. A los GAL se le atribuyen en torno a una treintena de asesinatos y ejecuciones.

De hecho, por su vinculación con los GAL fueron condenados, entre otros, los siguientes criminales: José Barrionuevo (Ministro de Interior), Rafael Vera (Secretario de Estado para la Seguridad), Ricardo García Damborenera (Secretario General del PSOE en Vizcaya), Julián Sancristóbal (Gobernador civil de Vizcaya), Miguel Planchuelo (Jefe de la Brigada de Información de Bilbao), José Amedo (subinspector de policía), Michel Domínguez (policía), Felipe Bayo (Cabo de la Guardia Civil), Enrique Dorado Villalobos (Sargento de la Guardia Civil), Enrique Rodríguez Galindo (General de la Guardia Civil), Ángel Vaquero (Capitán de la Guardia Civil), y Julen Elgorriaga (Gobernador civil de Guipúzcoa).

La denominada “guerra sucia” sirvió, además, para el robo sistemático de dinero público (los famosos “fondos reservados”), que fue utilizado tanto para financiar al GAL como para el enriquecimiento ilícito de los implicados.

Uno de los momentos más vergonzosos de la historia reciente de nuestro país fue el que aparece en la foto que mostramos: una concentración de apoyo a Vera y Barrionuevo, con Felipe González abrazando a estos dos terroristas en la puerta de la cárcel de Guadalajara.

El terrorismo de Estado fue utilizado como arma electoral por José María Aznar, para una vez ya en el gobierno, indultar a esta gentuza, de tal forma que todos andan libres. En el terrorismo de Estado no hubo lucha partidista: PSOE y PP estaban de pleno acuerdo.

Barrionuevo fue condenado a 10 años, pero tras el indulto de Aznar salió en libertad tras cumplir un año y dos meses de prisión (y en tres periodos distintos). Rafael Vera fue condenado a un total de 18 años y seis meses en tres procesos distintos; salió en libertad tras el indulto de Aznar pero otro proceso le llevó de nuevo a la cárcel.

Finalmente fue excarcelado por el gobierno de Zapatero por motivos de salud, alegando que estar preso le causaba una depresión. Finalmente ha pasado sólo 11 meses en prisión (en tres periodos distintos, ninguno mayor de 4 meses). Julián Sancristóbal fue condenado a un total de 14 años en dos procesos, pasando en prisión 19 meses (en tres periodos distintos).

Julen Elgorriaga fue condenado a 75 años. Fue excarcelado, por motivos de salud, tras cumplir un año y nueve meses (en dos periodos diferentes). Julián Sancristóbal fue condenado a un total de 14 años en dos procesos, pasando en prisión 15 meses (en tres periodos distintos).

Los policías Amedo y Domínguez finalmente fueron condenados a un total de 118 años en varios procesos, cumpliendo finalmente 12 años, la mitad en régimen abierto (sólo acudían a prisión a pernoctar de lunes a jueves). En 2013 Domínguez fue detenido por narcotráfico.

El general Enrique Rodríguez Galindo fue condenado a 75 años de prisión, pero finalmente sólo cumplió 4, siendo excarcelado por problemas de salud. Felipe Bayo, condenado a 71 años, finalmente cumplió 6 años (aunque de forma interrumpida, entrando y saliendo continuamente de prisión). Dorado también fue condenado a 71 años de reclusión, pero sólo cumplió 6 años (estuvo otros dos años preso, pero como autor de un violento atraco en una tienda de Irún).

La Comunidad Autónoma de Madrid crea la asignatura de ‘historia del terrorismo’

La Comunidad Autónoma de Madrid creará la asignatura “historia del terrorismo” como materia curricular, ha afirmado el consejero de Presidencia y Justicia, Ángel Garrido, en un Desayuno Informativo del Executive Forum España.

El portavoz del Ejecutivo autonómico ha explicado que uno de los objetivos de la nueva asignatura es la de garantizar la conservación de la memoria histórica y su difusión a las diferentes generaciones mediante el estudio de la “historia del terrorismo”, entendiendo por “terrorismo” cualquier forma de “terrorismo”, como es obvio, es decir, el de uno y otro bando (o tres, si los hubiera).

Con tal motivo, para mostrar nuestra cooperación con las autoridades académicas autonómicas de Madrid, nos ofertamos como catedráticos de tal asignatura para poder impartir lecciones en primera persona, dada nuestra condición de víctimas del terrorismo.

Además hemos elaborado un proyecto de las materias que en tal asignatura se podían impartir:

Lección 1: Para impedir la independencia de Cuba, el Estado español inaugura en 1898 los primeros campos de concentración y desencadena una guerra atroz contra la población

Lección 2: En 1909 el Estado español asesina al pedagogo Francisco Ferrer y Guardia después de un juicio farsa en el que le condenaron por terrorismo

Lección 3: En 1923 la aviación española lanza por primera vez en la historia gases tóxicos de forma indiscriminada contra la población civil marroquí

Lección 4: En 1936 los militares fascistas dan un golpe de Estado contra un gobierno democráticamente elegido, inician una guerra en la que matan a medio millón de personas más otras 200.000 en la posguerra

Lección 5: En 1963 el Estado fascista español asesina a los anarquistas Delgado y Granados y al comunista Grimau por motivos ideológicos

Lección 6: El preso político asturiano Mario Diego Capote murió desangrado en 1969 tras sufrir una paliza en la prisión de Segovia

Lección 7: Tres obreros, Antonio Huertas Remigio, Cristóbal Ibáñez y Manuel Sánchez Mesa, mueren en 1970 tiroteados por la policía durante una huelga de la construcción en Granada

Lección 8: En 1975 las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado español fusilan a cinco antifascistas (Baena, Sánchez Bravo, García Sanz, Txiki y Otaegi) apara aterrorizar masivamente a la población y evitar las movilizaciones de la transición

Lección 9: Entre 1975 y 1985 el Estado español asesinó a 600 personas a lo largo de las protestas y luchas obreras en la calle y en las comisarías

Lección 10: Cinco trabajadores (Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar Clemente, Romualdo Barroso Chaparro, José Castillo y Bienvenido Pereda) mueren durante las huelgas de Gasteiz por disparos de la policía mientras celebraban un reunión sindical

Lección 11: En 1977 un grupo de pistoleros al servicio del gobierno de Adolfo Suárez asesina a cinco abogados que defendían a los trabajadores

Lección 12: En 1978 es apaleado hasta la muerte en la cárcel de Carabanchel el preso político Agustín Rueda Sierra por sus carceleros

Lección 13: Durante una huelga del transporte, en 1979 la Guardia Civil dispara indiscriminadamente contra un piquete y mata en Oviedo al camionero Valeriano Martínez Pérez

Lección 14: En 1980 los fascistas asesinan en plena Gran Vía de Madrid a Jorge Caballero, afiliado al sindicato de la construcción de CNT. Algunos de los fascistas fueron juzgados por “desordenes públicos” y no por asesinato.

Lección 15: En 1981 la policía torturó hasta la muerte al detenido Joxe Arregi Izagirre y luego condecoró y ascendió a los asesinos

Lección 16: En 1982 la policía mata en una emboscada a Juan Martín Luna, dirigente de los GRAPO, que habían decretado una tregua tras la llegada al gobierno del PSOE.

Lección 17: El gobierno del PSOE organiza un grupo terrorista que entre 1982 y 1987 asesina a 30 personas en España y Francia

Lección 18: Para encubrir el asesinato de Lucía Urigoitia cuando estaba detenida, en 1987 el CNI allanó la casa del juez y el laboratorio de balística para falsificar las pruebas, sustituyendo un proyectil y un cañón por otros diferentes

Lección 19: En 1990 murió en huelga de hambre Jose Manuel Sevillano, protestando contra el régimen carcelario de aislamiento

Lección 20: El antifascista Carlos Palomino fue apuñalado en 2007 por un militar neonazi en el metro de Madrid

Lección 21: En 2010 un hombre desahuciado de la vivienda que ocupaba con su mujer y su hija se ahorcó en plena calle de L’Hospitalet de Llobregat. El hombre había pedido al Ayuntamiento que retrasara el desahucio porque hacía mucho frío para vivir con su familia en la calle

Lección 22: En 2012 la Ertzaintza mata a Iñigo Cabacas en una carga policial en Bilbao disparándole una pelota de goma contra la cabeza

Lección 23: Al menos 14 personas murieron en 2014 en una playa de Ceuta por disparos de la Guardia Civil con pelotas de goma, siendo rociados con gas lacrimógeno los que lograron alcanzar la playa

Ya sabemos lo que el lector está pensando en este momento: el cursillo podría tener más horas lectivas. Incluso se podría inventar una nueva carrera dedicada sólo a esta disciplina académica y, si añadimos el terrorismo propagado desde 1945 por Estados Unidos a lo largo y ancho del mundo, podríamos inventar una nueva ciencia.

Antifascistas revientan un homenaje a Primo de Rivera en Cádiz

Ayer estaba prevista en Cádiz la presentación de un libro escrito por Pepe de las Heras en el Hotel Las Cortes, en la calle San Francisco, sobre la figura del fascista José Antonio Primo de Rivera.

El acto había sido organizado por la Asociación Hispania Cronos, que tenía prevista la presentación del libro a las 18 horas. Cuando unas diez personas que iban asistir al acto se hallaban en la puerta del Hotel esperando la hora del comienzo, llegaron los antifascistas gritando “¡No queremos nazis!”

Los convocantes patearon a uno de ellos por llevar una camiseta de Brigadas Amarillas y se produjo un enfrentamiento tumultuario “cuerpo a cuerpo” en la calle. El centro de la capital gaditana quedó destrozado, con las señales de tráfico arrancadas e importantes daños en el mobiliario urbano.

Luego llegaron tres vehículos radio patrulla adscritos a la Comisaría Provincial que intentaron, sin éxito, detener a los antifascistas, al mismo tiempo que escoltaban a los fascistas para garantizar que pudieran celebrar el acto en el Hotel sobre el fundador de la Falange, que fue ejecutado por la República en 1936.

El libro y su presentación pública forman parte del descarado ascenso del fascismo en España. Pepe de las Heras ha realizado una versión anovelada de un guión para una película hagiográfica que se presentará próximamente.

Tenemos al fascismo hasta en la sopa, debidamente escoltados y protegidos por la policía para que no padezcan ningún percance en sus actos oficiales.

La cara oculta de los pantanos de Franco

‘La cara oculta de los pantanos de Franco’, emitido en TV3, Canal Sur y TV Castilla La Mancha, rescata la historia, hasta ahora desconocida, de los trabajadores que construyeron las grandes obras hidráulicas impulsadas por el franquismo.

Aquellas gigantescas obras, situadas buena parte de ellas en el Pirineo aragonés y catalán, inundaron pueblos y zonas cultivables, desplazaron forzosamente a la población autóctona y generaron una gran emigración.

El documental recoge los testimonios de trabajadores de la época, alcaldes, ingenieros, técnicos, periodistas y maestros que narran las duras condiciones de trabajo y relatan los accidentes que quedaron silenciados. ‘La cara oculta de los pantanos de Franco’, rinde homenaje a todos los que participaron en penosas condiciones en aquellas obras.

Gran Bretaña sobornó a los generales franquistas para que España no entrara en la Segunda Guerra Mundial

En su último libro el historiador Ángel Viñas relata los sobornos pagados por Gran Bretaña a los generales fascistas españoles para que la dictadura se mantuviera neutral durante la Segunda Guerra Mundial.

No se conoce la cifra aproximada que cobraron, pero oscila entre 350 y 380 millones de euros actuales, que podrían llegar fácilmente a los mil millones a distribuir entre 20 ó 30 generales y caciques del régimen.

Una de las falsedades difundidas durante décadas por los franquistas es que Franco salvó a España de la Segunda Guerra Mundial y evitó así la muerte de miles de españoles. En realidad, como buen matarife, Franco deseaba entrar en la guerra, pero Hitler no aceptó sus exigencias para apoderarse de las colonias francesas del norte de África.

Otra de las falsedades con la que se llenan la boca los fascistas siempre que pueden es el “nacionalismo”. Lo cierto es que, como buenos mercenarios, los fascistas se venden al mejor postor. A los generales de Franco no les importó cobrar un buen dinero de Gran Bretaña, a pesar de Gibraltar y de toda la demagogia antibritánica.

El libro de Ángel Viñas, que se titula “Sobornos. De cómo Churchill y March compraron a los generales de Franco”, se apoya en los documentos británicos de los Archivos Nacionales de Kew desclasificados en 2013.

Los ingleses buscaban construir un escudo protector con diversas capas para evitar que Franco apoyara militarmente al Eje. Las capas más conocidas fueron las políticas y diplomáticas. Luego la regulación de las importaciones, la llamada guerra económica que incluyó la célebre adquisición de wolframio. También fue importante la planificación militar que incluía quitar Canarias a España si entraban en la guerra. Y por último están las operaciones clandestinas de espionaje e inteligencia, de las que se conoce poco.

La inteligencia británica tenía varios puntos de apoyo. El primero era la recopilación de información por espías españoles a sueldo del MI6 inglés. El segundo correspondía a la actividad del SOE, un invento de Churchill para realizar operaciones de guerra subversiva y sabotaje por toda la Europa ocupada por los nazis. Luego estaba lo que los ingleses llamaban el PWE.

En España el SOE y el MI6 se subordinaron a la capa última, los sobornos, la pieza
fundamental y más oscura. Para que tuvieran éxito, los sobornos tenían que aplicarse bajo ciertas condiciones ambientales. Había que garantizar la seguridad de una dictadura neutral. Para ello utilizaron al mercenario y banquero Juan March.

Cuatro días después de llegar a Madrid el 1 de junio de 1940, el embajador Hoare escribió a Churchill solicitándole medio millón de libras para sobornar a los jerarcas fascistas. Churchill no sólo aceptó sino que ampara la operación desde el principio hasta el fin.

En aquel momento Gibraltar era vital para los ingleses y aún no era inexpugnable. Franco podía haberla tomado con ayuda alemana. Lo que los ingleses buscan en un primer momento con la Operación Sobornos es ganar tiempo, en concreto seis meses para hacer Gibraltar inexpugnable. Y lo consiguieron.

No sabemos los nombre de todos los generales corruptos sobornados por March sino sólo algunos nombres: Nicolás Franco, el hermano del dictador, que era un corrupto total, Kindelán, Orgaz, Aranda. Se les prometió que cobrarían si lograban que España se mantuviera al margen de la guerra, lo que obtuvieron después, en 1944 porque la operación, que en principio iba a durar seis meses, se fue prolongando.

En aquella segunda etapa, los británicos ya no buscaban que España se mantuviera neutral sino que, si los alemanes invadían España, el régimen ofreciera resistencia. Y ahí interviene Nicolás Franco.

Los vendidos recibieron los sobornos de dos formas. March les daba pequeñas sumas en efectivo pero el grueso del dinero se depositó de una manera muy patriótica, a la manera actual, es decir, en cuentas en el extranjero, en Nueva York y en Ginebra.

En aquella época tener cuentas abiertas en el extranjero era ilegal, mucho más ilegal que hoy. Mediante la Operación Navíos el banquero March blanqueó el dinero comprando barcos por medios estrictamente legales y autorizados por el consejo de ministros -al que March por supuesto engañó- y se autorizaron una serie de importaciones fuera de cupo financiadas por el SOE que permitían a March importar mercancías para vender legalmente en el mercado intervenido con la condición de que una parte de esas mercancías March las vendiera en el mercado negro. March se convirtió así en un estraperlista autorizado por el gobierno.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/cultura/2016-09-13/vinas-churchill-franco-sobornos-guerra-mundial_1258665/

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