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Fascistas italianos y polacos patrullan las playas del Mediterráneo contra la ‘delincuencia extranjera’

El partido fascista italiano Forza Nuova ha unido fuerzas con militantes polacos del Campamento Nacional Radical (ONR) para llevar a cabo lo que han denominado como «la primera operación europea para la seguridad», que ha tenido lugar en las playas de Rimini, en el norte de la costa adriática de Italia.

Del 5 al 9 de julio, los dos grupos fascistas se dieron cita en la ciudad costera italiana para «patrullar» los mismos lugares donde el año pasado fueron violadas una mujer transexual peruana y una turista polaca. Un hombre de nacionalidad congoleña fue condenado a 16 años de prisión por este delito de violencia sexual.

Los fascistas, que se enmascaran a sí mismos como «patriotas polacos e italianos», han denominado esta puesta en escena como «caminatas», los medios italianos, «patrullas negras» y el alcalde de la ciudad Andrea Gnassi, «farsa en camisa negra por cinco o diez fugados de casa que se pusieron en fila para hacerse una selfi fascista».

Mirco Ottaviani, militante de Forza Nuova, dice que ha sido un «bonito alboroto mediático», «una iniciativa simbólica en un tiempo limitado» que, sin embargo, «se repetirá a lo largo del verano». En cuanto a la alianza con los polacos de ONR, «la unión se está fortaleciendo cada vez más en el Este, donde hemos tenido un gran éxito últimamente. Hay un cambio europeo en marcha».

Ottaviani asegura que el «significado de las caminatas para la seguridad, nunca definidas como patrullas, ha sido tergiversado». El coordinador regional de Romaña de Forza Nuova, cuyo perfil en Facebook está dominado por las palabras «Dios, Patria y Familia», no ve ecos de las antiguas patrullas fascistas.

«Los únicos problemas encontrados son los de la delincuencia extranjera», en un contexto marcado «por una gran invasión de extranjeros con nuestras mujeres sujetas a instintos sexuales», dice.

Aparte de la polémica política, lo que sorprende a los medios italianos es ver a dos grupos de extrema derecha europeos reunidos, por primera vez, para llevar a cabo una acción conjunta.

Michal Jelonek, responsable de relaciones con la prensa de la ONR, dice que enviaron a Italia «una cincuentena» de participantes: «Fuimos invitados por Roberto Fiore (dirigente de Forza Nuova), que vino aquí este invierno, y en el futuro organizaremos otras acciones para defender las playas».

Añade que todavía no hay nada concreto sobre la mesa más que un conjunto de valores comunes «para una Europa más segura que vuelva a encontrar sus raíces cristianas».

Ambos grupos forman parte de la AFP, Alianza para la Paz y la Libertad, un colectivo político europeo presidido por Fiore que agrupa a partidos fascistas y neonazis, junto con entidades como Amanecer Dorado o el Partido Nacionaldemócrata de Alemania.

Minority Redport(4): La represion fascista con algoritmos matemáticos (PredPol)

Modesto es un pequeño pueblo californiano de 200.000 habitantes con sus bares en ruinas, su aire contaminado y su desempleo endémico. Pero en materia de represión está a la cabeza de las nuevas técnicas informáticas y no es por casualidad.

Al igual que las aproximadamente 60 ciudades estadounidenses que ya han adoptado el sistema PredPol (Policía Predictiva), padece una tasa de criminalidad récord, oficialmente casi el doble de la del estado de California.

Pero la policía está contenta: gracias a PredPol los robos han disminuido un 27 por ciento en dos meses y otros tipos de delitos han disminuido entre un 11 y un 15 por ciento. Al mismo tiempo, el número de detenciones ha aumentado y ahora más de la mitad tienen lugar en el mismo lugar.

La policía sólo utiliza PredPol para pronosticar tres tipos de delitos: robos, hurtos de coches y robos en lugares públicos. Son los más comunes en Modesto. “Si se añaden demasiados criterios el sistema se vuelve menos fiable”, admite el jefe de policía. La delincuencia impulsiva (asesinato o agresión) parece más aleatoria y, por lo tanto, menos modalizable.

Modesto utiliza un simple algoritmo matemático desarrollado por investigadores de la Universidad de California y la Universidad de Santa Clara. Se basa en estadísticas y probabilidades para convertir los mapas criminales retrospectivos (las historia de hechos encontrados en cada área geográfica), en un mapeo prospectivo que localiza riesgos futuros.

La base de datos de los archivos informatizados de la policía -actas, informes, transcripciones de llamadas a la base- constituye la materia prima. El programa extrae de estos grandes datos las violaciones clasificadas según tres criterios (fecha, lugar y categoría) para pronosticar dónde y cuándo es probable que ocurran los siguientes delitos.

Para desarrollar su herramienta de predicción, los investigadores se inspiraron en algoritmos utilizados en la predicción de terremotos. Aunque los sismólogos tienen dificultades para predecir terremotos primarios, teóricamente pueden predecir sus réplicas cerca del tiempo y en lugar del terremoto inicial.

Lo mismo se aplicaría a los delitos: es probable que la victimización se repita en el mismo barrio y se extienda de un barrio a otro. Este fenómeno de difusión, que los especialistas llaman “cuasirepetición”, se ajusta bastante bien a los resultados de las encuestas cualitativas realizadas entre los cacos porque (por si no lo sabían), la policía cree a pies juntillas lo que ellos dicen.

Los cacos les cuentan a los investigadores que regularmente vuelven a robar a la misma vivienda cuando la entrada no es complicada y no pudieron llevarse todo consigo durante su primera visita. Operan por sectores y a veces obtienen información de sus redes sobre la vulnerabilidad de los objetivos detectados durante las fases de seguimiento.

El algoritmo PredPol es una versión mejorada del utilizado a principios de la década de 2000 por los investigadores del JDICS, el Prospective Crime Mapping (ProMap). Consiste en modelar los cambios espacio-temporales en la victimización repetida en un territorio dado con el fin de desarrollar una herramienta operativa de predicción del crimen.

Para anticipar las réplicas, los investigadores utilizan los métodos de suavizado comúnmente usados en el análisis espacial para encontrar nodos en un mapa. La idea principal detrás de PredPol ya está ahí: mientras que los mapas de los puntos calientes de la policía simplemente enumeran las áreas de riesgo basándose en la distribución espacial de los delitos ya cometidos, el algoritmo ProMap integra las teorías criminológicas sobre el contagio, en particular los resultados clave de la investigación repetida de la victimización, en los parámetros de las fórmulas. Las investigaciones han demostrado que el riesgo de victimización se extiende en un radio de 400 metros, con un mayor riesgo para los hogares del mismo lado de la calle y durante un período de dos meses.

En otras palabras: no es que en un barrio haya más delitos que en otros; lo que hay es más policía y es la propia presencia de la policía la que hace que el delito salga a flote. En los demás sitios queda enmascarada. Es lo que la criminología llama “cifra negra de criminalidad”.

Por lo tanto, la policía no previene ni el delito ni nada. Lo que hace es “visibilizarlo”, inflar una estadística.

Israel arma y entrena a los neonazis del Batallón Azov

Lanzagranadas entregado al Batallón Azov
El Estado de Israel envía armamento a los neonazis del Batallón Azov y a otras unidades de las fuerzas armadas ucranianas que, además, son adiestradas por especialistas israelíes.

En su canal de YouTube, el Batallón Azov muestra a sus matones con rifles Tavor fabricados con licencia israelí, a pesar de que el departamento de exportación de armas del Ministerio de Defensa israelí asegura que son “cuidadosos en conceder licencias” a los exportadores de armas “en plena coordinación con el Ministerio de Asuntos Exteriores y otras instituciones gubernamentales”.

Los rifles Tavor se fabrican con licencia de IWI (Israel Weapon Industries), por lo que deben ser autorizados por el gobierno israelí. IWI comercializa el Tavor como el principal arma de las fuerzas especiales israelíes. Se ha utilizado en las recientes masacres de palestinos desarmados que participaron en la marcha de retorno a Gaza.

Fort, la empresa armamentística pública ucraniana, fabrica los rifles con licencia y tiene una página sobre el Tavor en su sitio web. El logotipo de Israel Weapon Industries también aparece en dicho sitio, incluida la página “Nuestros socios”.

El Batallón Azov, que comenzó como una banda de matones fascistas, es una de las muchas milicias de macarras integradas como unidades de la Guardia Nacional ucraniana. En 2013, durante las manifestaciones en la Plaza Maidan, los matones de Azov se enfrentaron a la policía antidisturbios del gobierno, lo que abrió las puertas al golpe de Estado que derrocó al presidente Viktor Yanukovich.

Cuando comenzó la guerra del Donbas, el nuevo gobierno de Kiev armó al Batallón Azov, que pronto cayó bajo la jurisdicción del Ministerio del Interior ucraniano y participó en algunos de los enfrentamientos más sangrientos del Donbas.

Los informes de la ONU y Human Rights Watch acusan al Batallón de cometer crímenes de guerra contra las milicias que defienden el Donbass, incluyendo torturas, violaciones y ataques contra viviendas civiles.

Ahora el Batallón está encabezada por Arsen Avakov, el Ministro del Interior ucraniano, qyue es quien paga a los neonazis que los forman. El ministro ha nombrado a uno de los criminales del Batallón, Vadym Troyan, como su ayudante, y le ha otorgado el control de la policía.

Azov: nazis, macarras y racistas

El año pasado, Avakov se reunió con el ministro israelí del Interior, Aryeh Deri, para discutir sobre la cooperación entre ambos países.

El fundador y primer comandante militar del Batallón Azov, Andriy Biletsky, es ahora miembro del Parlamento ucraniano, donde ha propuesto leyes que prohiben la “mezcla racial” y se ha comprometido a “restaurar el honor de la raza blanca”.

En 2014 Biletsky escribió que “la misión histórica de nuestra nación en este momento crítico es dirigir a las razas blancas del mundo en una cruzada final por la supervivencia. Una cruzada contra los ‘Untermenschen’ [infrahumanos] dirigidos por los semitas”.

Es habitual que los instructores del Batallón lleven tatuajes nazis y racistas, incluyendo una esvástica, el símbolo del cráneo de las SS y un tatuaje del Orgullo Blanco. Un soldado de Azov le explicó al The Guardián que estaba luchando contra Rusia porque “Putin es judío”.

Otro elogió a Hitler en una entrevista con un corresponsal del Telegraph, dijo que la homosexualidad es una “enfermedad mental” y que la extensión del Holocausto “es un gran problema”.

Un sargento instructor de Azov admitió a USA Today “riéndose” que “la mitad de sus camaradas son nazis”. Un portavoz del Batallón minimizó las declaraciones asegurando que no era así: “sólo” el 10 ó 20 por ciento de los miembros del grupo son nazis. Sin embargo, el sargento juró que al final de la Guerra del Donbas, los macarras marcharán sobre Kiev para derrocar a un gobierno que consideran corrupto.

Cuando el fundador del Batallón, Biletsky, entró en el Parlamento, amenazó con disolverlo: “Estamos aquí reunidos para comenzar la lucha por el poder”.

Este año el Batallón ha fundado una nueva “Milicia Nacional” para llevar la guerra a las casas. La banda se ha puesto al frente de la ola creciente de agresiones racistas y antisemitas en Ucrania.

Dirigido por militares veteranos, la unidad se ha especializado en pogromos. A principios de este mes de julio, los macarras se pusieron sus capuchas, cogieron sus hachas y bates de béisbol y destruyeron un campamento gitano en Kiev. En un video de YouTube, aparentemente filmado por los propios matones, la policía llega al final, cuando el campamento está casi destruido. Los policías observan sin hacer nada, mientras los nazis gritan: “¡Gloria a la nación! ¡Muerte a los enemigos!”

El nazismo asciende gracias al apoyo de las grandes potencias

La asistencia militar de Israel a Ucrania y sus neonazis imitan programas similares en Estados Unidos y otros países de la OTAN, incluyendo Gran Bretaña y Canadá.

Es un regreso al comienzo de la Guerra Fría, cuando la CIA apoyó a los fascistas para que se infiltraran en Hungría desde Austria en 1956, donde masacraron a los comunistas porque eran judíos y a los judíos porque eran comunistas.

El mes pasado la página web de Azov informó de una reunión con el agregado militar de la embajada canadienseen Kiev, el coronel Brian Irwin. Según Azov, los canadienses concluyeron la reunión expresando “sus esperanzas en una cooperación fructífera”.

Posteriormente, un portavoz del Ministerio de Defensa canadiense emitió una declaración en la que admite que entrenan a las fuerzas armadas ucranianas a través de la Operación Unificador y para proteger los derechos humanos.

Uno de los participantes en la reunión con el coronel Irwin fue el director de la Academia de Formación de Oficiales de Azov, una institución que lleva el nombre del fascista ucraniano Yevhen Konovalets, uno de los ídolos del grupo, cuyo retrato adorna con frecuencia su iconografía militar. Konovalets fue el fundador de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (ONU), que más tarde se alió con la Alemania nazi en su invasión de la Unión Soviética. La ONU participó en la masacre de 1941 en Lvov cuando los nazis invadieron el territorio soviético. Durante el pogrom, miles de judíos fueron masacrados en la ciudad, que hoy forma parte dce Ucrania.

La ayuda estadounidense a los nazis ucranianos

También el Pentágono suministra armas al Batallón Azov. Para ello durante tres años seguidos eliminaron una cláusula del proyecto de ley de defensa -que se renueva cada año- que prohíbe que la ayuda estadounidense a Ucrania vaya a parar al Batallón Azov. Así ha venido sucediendo hasta que el diputado demócrata Ro Khanna y otros la introdujeron a principios de este año.

Por eso en Washington insultan a Khanna, llamándole “vendedor de bajo nivel” que “lava la ropa sucia de Putin”.

No obstante, el estatuto del Batallón como unidad oficial de las fuerzas armadas ucranianas favorece que la ayuda estadounidense llegue a sus manos.

Es de destacar que en 2014 los grupos de presión israelíes ADL y el Centro Simon Wiesenthal se opusieron a que la ayuda estadounidense llegara a los grupos neonazis ucranianos. ADL argumentó que “la atención debería centrarse en Rusia”, mientras que el Centro Wiesenthal admitió abiertamente que los dirigentes de los grupos nazis se reunían en la embajada israelí en Kiev.

Son los intentos de impedir la ayuda militar estadounidense a los nazis ucranianos los que explican la ayuda militar de Israel, que funciona por sustitución. Israel siempre ha sido una ruta por la cual los presidentes de Estados Unidos y la CIA eluden las restricciones impuestas por el Congreso.

Un antiguo miembro del Parlamento israelí, el general Mattityahu Peled, reconoció: “En América Central, Israel es el subcontratista ‘del trabajo sucio’ del gobierno estadounidense. Israel actúa como cómplice y brazo armado de los Estados Unidos”.

Fue la via utilizada en la década de los ochenta para apoyar a la “contra” nicaragüense y a los escuadrones fascistas contra los sandinistas. Lo mimso ocurrió con el régimen sudafricano del apartheid, al que Israel armó durante décadas.

En medio de un alarmante aumento del nazismo, Israel es quien asume su papel de impulsor en Europa Oriental.

https://electronicintifada.net/content/israel-arming-neo-nazis-ukraine/24876

Alemania: la complicidad de la policía con los neonazis asegura la impunidad de los terroristas

La neonazi alemana Beate Zschäpe
El miércoles concluyó en Alemania el juicio contra la terrorista neonazi Beate Zschäpe y cuatro miembros más de la NSU (Clandestinidad Nacionalsocialista), que conmocionó al país por el asesinato de nueve inmigrantes y una policía, pero también por la impunidad con la que actuaron.

El juicio se ha alargado durante más de cinco años, en el que se han celebrado 437 sesiones desde que comenzara el 6 de mayo de 2013.

A lo largo de las sesiones ha quedado en evidencia que la policía alemana encubre los crímenes nazis. Entre 1998 y 2011 les permitió actuar con total impunidad, a pesar de que estaban fichados. Estando Zschäpe ya en la cárcel, las actas policiales relacionadas con los nazis fueron destruidas, lo que provocó una cascada de dimisiones y una reestructuración de los servicios de inteligencia.

Durante 13 años, la policía no investigó nunca la trama neonazi y atribuyó los asesinatos a “ajustes de cuentas entre inmigrantes”.

La mujer, de 43 años, es considerada la única superviviente de la NSU, cuya existencia salió a relucir en noviembre de 2011 a raíz de la muerte de Böhnhardt y Mundlos, que se suicidaron en una furgoneta al verse acorralados por la policía tras cometer un atraco fallido.

Zschäpe se entregó dos días después de hacer saltar por los aires la casa que compartía con Bönhardt y Mundlos en Zwickau (este del país), donde la policía se incautó de abundantes pruebas inculpatorias.

Entre 1998 y 2011 los nazis asesinaron a nueve pequeños comerciantes -ocho turcos y un griego- y una policía, en distintos puntos de Alemania. Además, cometieron tres atentados con bomba que dejaron 32 heridos y quince atracos a bancos para
financiarse.

La fiscalía pide la cadena perpetua para Zschäpe, a la que considera coautora de esos delitos.

La prensa llegó a acuñar el término de “asesinatos del döner“, en referencia a los establecimiento de comida rápida que venden esta especialidad y que están regentados normalmente por ciudadanos de origen turco, para referirse a los nueve ataques mortales antes de que se conociera a los autores de lo mismos.

“Asesinatos del döner” fue elegido “palabro” del año 2011 en Alemania por un jurado de lingüistas de la Universidad Técnica de Darmstad, tras conocerse que las acciones habían sido cometidas por una célula terrorista neonazi.

La persistente malformación genética del diseño transicional de la ‘democracia’

Martxelo Alvarez

“Usted debe responder, señor Pérez Zukovich, por qué al pueblo indefenso contestaron con fusil…” Asi cantaba Víctor Jara en «Puerto Montt» y hoy, 45 años despues de su asesinato, un Tribunal chileno hace suyo al menos en principio ese “usted debe responder” y marca condenas y penas de prisión para nueve ex-militares golpistas chilenos autores o responsables en uno u otro grado del mismo en septiembre de 1973.

Mientras tanto el titular del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2 de Pamplona ha considerado hace dos dias que los restos del general Sanjurjo, uno de los cabecillas del golpe militar del 18 de julio de 1936, sean sacados de donde reposan en estos momentos –en Melilla, donde sus restos fueron recibidos con honores militares– y sean de nuevo colocados en el “Monumento a los Caídos”, ese edificio construido para glorificar el golpe del 18 de julio de 1936, de donde fueron exhumados el 16 de noviembre de 2016 por decisión de la Alcaldía de la capital navarra.

Una más de esas “cosas” cuasi-cotidianas que siguen poniendo en evidencia la persistente malformación genética de diseño transicional de esta democracia que dicen que tenemos, ese terrible cromosoma que enlaza en perversa secuencia las sentencias de Altsasu y la de “la manada”, la continuada corruptela politica e institucional, las declaraciones en impávida banalización, reconocimiento y apologia de la tortura del guardia civil Manuel Pastrana, la vuelta de Sanjurjo a su mausoleo en implicito homenaje y reconocimiento a sus “servicios a la Patria”…

Y algunos aún pretenden entretenernos con aquello de ver los huesos de Franco a la intemperie mientras arropan y actualizan la metástasis encubierta de esa carroña distribuida promiscuamente por ministerios, despachos, juzgados, cuarteles y comisarias, desde 1975, dos años más de los que hace del asesinato de Victor Jara, ese que de haber sido vasco seguramente hubiera sido objeto de la mofa del democrático guardia civil ya mencionado Manuel Pastrana por todo lo que chillaba mientras le machacaban los dedos a culatazos…


https://www.naiz.eus/eu/iritzia/cartas/usted-debe-responder-senor

La vergonzosa desatención sanitaria del pueblo bajo el franquismo

El doctor Fraser Brockington
Un día de 2010, la historiadora Rosa Ballester se encontraba husmeando en los archivos de la Organización Mundial de la Salud en la ciudad suiza de Ginebra, en busca de informes antiguos sobre la poliomielitis en España. De pronto, entre la montaña de papeles descoloridos, apareció un documento de 43 páginas mecanografiadas en francés, con el título Informe sobre la organización de los servicios sanitarios en España. Misión efectuada entre el 28 de septiembre y el 15 de diciembre de 1967 por el doctor Fraser Brockington. Ballester se quedó con la boca abierta.

“Nadie conocía la existencia de este informe”, recuerda ahora. “Brockington inventó la medicina social y fue una de las grandes figuras de la salud pública en el siglo XX. Y nos descubrió las vergüenzas”, relata la investigadora, de la Universidad Miguel Hernández de Elche. Brockington, que había sido catedrático de Medicina en la Universidad de Manchester, visitó España durante casi tres meses como consultor de la OMS y logró un acceso inédito a los despachos que manejaban la sanidad franquista. Su diagnóstico, una bofetada a la propaganda de la dictadura, ve ahora la luz por primera vez, más de medio siglo después de ser redactado.

El informe de 1967 denunciaba multitud de carencias. “Básicamente no existen consultas de especialidad ni consultas para cuidado prenatal, protección de la infancia, enfermedades venéreas y enfermedades pediátricas más que en las capitales de provincia”, sostenía Brockington. El médico también constataba “el fracaso de la Escuela Nacional de Sanidad en lo que respecta a la formación y a la investigación en Salud Pública” y alertaba del “desierto estadístico” que impedía conocer el estado real de la sanidad en España. “Los principios de la medicina social y preventiva”, escribía, “brillan por su ausencia”.

El denominado Informe Brockington deja claro que el estado de la sanidad española era “peor que el de muchos otros países en vías de desarrollo”, según subraya el historiador Esteban Rodríguez Ocaña, que acaba de publicar la traducción del documento en la revista especializada Gaceta Sanitaria. El expediente firmado por el médico británico era demoledor. Criticaba que Franco todavía no hubiese creado a esas alturas un Ministerio de Sanidad y que mantuviese descuartizadas las competencias en diferentes ministerios: la Dirección General de Sanidad pertenecía al Ministerio de Gobernación, pero la salud escolar dependía del Ministerio de Educación, los hospitales de la Seguridad Social se desarrollaban bajo la jurisdicción del Ministerio de Trabajo y la higiene ambiental recaía en los ministerios de Vivienda y Obras Públicas.

Era un caos con “efectos desastrosos”, según advirtió Brockington en 1967. “El escalón central se esfuerza poco o nada por coordinar su política. No existe un diálogo habitual entre los distintos ministerios”, alertaba. “Urge con premura resolver esta situación”.

Rodríguez Ocaña ha estudiado el origen de este embrollo organizativo. Tras el fin de la guerra civil en 1939, las facciones del bando ganador pelearon por repartirse el poder. Los militares católicos se hicieron con el Ministerio de la Gobernación y su Dirección General de Sanidad. Los falangistas, por su parte, se quedaron con el Ministerio de Trabajo y con el Instituto Nacional de Previsión, desde el que continuaron el programa de seguros sociales diseñado durante la República. El seguro obligatorio de enfermedad se aprobó en 1942, dejando fuera a la gran mayoría de los trabajadores del campo y a los desempleados. Con esta cobertura sanitaria, «el trabajador ya no sería un pobre que debería acogerse a la Beneficencia pública y vivir el rubor de ser hospitalizado entre mendigos, sino que sería un soldado a quien la sanidad de su ejército de paz atiende cuando ha sido baja en el servicio», aseguró en 1944 el ministro de Trabajo, José Antonio Girón de Velasco.

“La propaganda insiste en que el seguro de enfermedad lo inventó Franco, pero la ley del seguro de enfermedad estaba en julio de 1936 admitida en las Cortes. No se la inventaron los franquistas. Ya había fake news entonces”, explica Rodríguez Ocaña, de la Universidad de Granada. Tras el seguro de enfermedad se aprobaron el de vejez e invalidez, en 1947; el de desempleo, en 1961; y todos ellos se unificaron en un sistema de seguridad social en 1963, según relata Rodríguez Ocaña en su libro Salud pública en España. De la Edad Media al siglo XXI.

Otros expertos ya han mostrado que la propaganda franquista no coincidía con la realidad, como constató Brockington en 1967. “Los hechos no encajan con el interés mediático mostrado por la dictadura hacia el problema sanitario”, señalan la historiadora Jerònia Pons y la economista Margarita Vilar en su libro El seguro de salud privado y público en España. Su análisis en perspectiva histórica, publicado en 2014. “La partida de presupuestos destinados a la Dirección General de Sanidad como porcentaje del presupuesto total del Estado permaneció estancada entre 1943 (1,05%) y 1958 (1,02%)”, apuntan las autoras.

“Las recomendaciones de Brockington se quedaron en un cajón”, lamenta Rodríguez Ocaña. En 1936, el Ministerio de Sanidad era una bandera enarbolada por la República. La anarquista Federica Montseny había cogido las riendas del gabinete, convirtiéndose en la primera mujer ministra de un Gobierno español. Pero todo desapareció con la guerra civil. El Ministerio de Sanidad no se recuperó hasta 1977, dos años después de la muerte del dictador.

Durante su estancia en España, Brockington dispuso de un despacho en la Dirección General de Sanidad, en Madrid. Desde allí, viajó por varias provincias españolas para obtener información de primera mano. En su informe, el experto también denunciaba el pluriempleo de los médicos españoles. Rodríguez Ocaña ha encontrado unas notas autobiográficas en los archivos de la Universidad de Manchester en las que Brockington recuerda asombrado que el director de la Escuela Nacional de Sanidad, Valentín Matilla, compaginaba su empleo con otros 16 cargos. “Esa no era manera de trabajar”, sentencia el historiador.

Rodríguez Ocaña y Ballester sí reconocen algunas mejoras llevadas a cabo por el régimen franquista, como la erradicación de la malaria y la disminución de la mortalidad infantil. Antes de la guerra civil, entre 1930 y 1934, de cada 1.000 nacidos vivos morían 120 niños antes de cumplir un año, frente a los 80 de Francia. El número fue cayendo durante la dictadura, llegando a 70 en 1950 (52 en Francia) y a 28 en 1970 (15 en Francia), según los estudios de la socióloga Rosa Gómez Redondo.

Ballester pone el foco en el “desierto estadístico” que confirmó Brockington. “Ni siquiera había estadísticas. ¿Cómo iban a actuar las autoridades?”, reflexiona Rosa Ballester. “En el caso de la polio, había niños pequeños que quedaban paralíticos o no podían respirar. Cuando algunos de los gerifaltes españoles acudían a congresos internacionales presumían de contar con respiradores, los llamados pulmones de acero, en todas las provincias, pero cuando venían los observadores de la OMS veían que había tan pocos aparatos que los médicos tenían que elegir qué niño moría y cuál vivía”.

https://elpais.com/elpais/2018/07/05/ciencia/1530792287_881383.html

Una hija de Himmler trabajó para el servicio de inteligencia alemán

Una hija del dirigente nazi Heinrich Himmler, Gudrun Burwitz, trabajó entre 1961 y 1963 como secretaria para el servicio de inteligencia alemán (BND), según el diario Bild.

El BND ha confirmado que Burwitz trabajó para la organización bajo un nombre falso, a pesar de que hasta su muerte, ocurrida recientemente, cuando tenía 88 años, Burwitz fue una nazi convencida y siempre mantuvo contactos con organizaciones nazis.

La hija de Himmler entró a trabajar para los servicios secretos de la República Federal de Alemania cuando al frente del mismo estaba Reinhard Gehlen, que durante el III Reich había sido general del ejército.

El BND ha creado un grupo de trabajo que investiga desde hace años su propio pasado nazi porque muchos de los espías reclutados por Gehlen habían trabajado en el pasado para la Gestapo o las SS.

Burwitz admiraba a su padre, uno de los peores carniceros hitlerianos, y nunca se distanció de sus crímenes, apoyando a organizaciones nazis como “Juventud Vikinga”, que seguía el modelo de las juventudes hitlerianas.

También apoyo a una organización fundaba en 1951 que prestaba ayuda financiera a antiguos criminales de guerra.

A lo largo de su vida, sólo concedió una entrevista, en 1959 cuando tenía 30 años, y en ella defendió que su misión era la de cambiar la imagen de su padre ante la historia. “Mi padre es visto hoy como el genocida más grande de la historia. Quiero intentar cambiar esa imagen”, dijo.

La hija estaba casada con Wulf-Dieter Burwitz, también militante nazi y funcionario del neonazi Partido Nacionaldemócrata Alemán.

Heinrich Himmler (1900-1945) fue jefe de la policía hitleriana y ministro de Interior durante el III Reich y una de sus tareas fue la organización del exterminio de los antifascistas europeos.

Al final de la guerra, Himmler intentó huir, cayó prisionero de los aliados y se suicidó el 23 de mayo de 1945.

Los esclavos del franquismo

Esta historia empieza con una huida. Militantes de la CNT han quemado hasta los cimientos el edificio del Instituto Católico de Artes y Oficios de Madrid y su director, el jesuita José Agustín Pérez del Pulgar, ha decidido marcharse a Bélgica. El ataque contra el edificio no ha sido casual, Pérez del Pulgar es un militante activo de la derecha más reaccionaria y utiliza su puesto para difundir propaganda, está convencido de la necesidad de frenar la expansión de las ideas marxistas entre los jóvenes. Solo unos meses después de su salida del país estalla la guerra y Pérez del Pulgar decide volver. Quiere ponerse al servicio del alzamiento, formar parte de la cruzada que va a salvar España.

Los siguientes meses los pasa en el norte de la península. Sabe que su lugar no está en el frente, pero en la retaguardia hay mucho trabajo para hombres como él. Pérez del Pulgar no pierde el tiempo. Contacta con Máximo Cuervo Radigales, un general muy cercano a la cúpula eclesiástica por su labor en la dirección del CEU. Cuervo Radigales está a punto de convertirse en uno de los hombres más peligrosos y oscuros del régimen franquista, pero para ello necesita la ayuda del jesuita. Entre los dos comienzan a construir el aparato ideológico que sostendrá el sistema penitenciario de la dictadura.

La recompensa llega enseguida. En 1938 Cuervo Radigales es nombrado Director General de Prisiones, y comienza a reorganizar las cárceles que están bajo el control de los golpistas. Con ayuda de Pérez del Pulgar, crea un sistema de trabajos forzados para los presos que se mantendrá durante toda la dictadura y que queda bajo el control de un nuevo organismo, el Patronato de Redención de Penas por Trabajo. Al frente del Patronato sitúa al jesuita, que responde directamente ante él. Acaba de nacer una de las maquinarias represivas más crueles del régimen. Este Patronato, sin embargo, no sería el único organismo que utilizaría trabajo esclavo, ya que al sistema penitenciario habría que sumar el sistema de campos de concentración que se creó por toda la península y donde también existían batallones de trabajo. Estos presos ni siquiera tenían pena que cumplir porque no habían sido juzgados, y dependían directamente de la Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros (ICCP), y luego de la Jefatura de Campos de Concentración y Batallones Disciplinarios.

El sistema de trabajo esclavo del franquismo

Aunque el trabajo forzado de los presos era algo corriente desde el golpe de Estado, la construcción del Valle de los Caídos será una de las primeras grandes obras en utilizar mano de obra esclava de forma masiva. Franco quería un gran mausoleo, un monumento a la altura de la cruzada que acababa de acometer, y apenas esperó para ponerlo en marcha. El 1 de abril de 1940, en el primer aniversario de la victoria, se ordena el comienzo de las obras mediante decreto. El documento no deja lugar a dudas sobre el propósito, Franco quiere homenajear a los que han caído combatiendo a su lado: “Lugar perenne de peregrinación, en que lo grandioso de la naturaleza ponga un digno marco al campo en que reposan los héroes y mártires de la Cruzada”.

Aquí aparece de nuevo Pérez del Pulgar en nuestra historia. En un panfleto publicado a finales del 39 y que había titulado “La solución de España al problema de los presos políticos”, el jesuita sienta las bases de lo que será su labor al frente del Patronato de Redención de Penas por Trabajo: “es muy justo que los presos contribuyan con su trabajo a la reparación de los daños a que contribuyeron con su cooperación a la rebelión marxista”. Del Pulgar va a hacerles pagar.

El funcionamiento del Patronato era sencillo: las empresas y los entes públicos solicitaban presos para trabajar y los responsables decidían la cantidad que les adjudicaba y la cárcel de donde eran seleccionados. El Archivo General de la Administración conserva los libros de actas que elaboró el Patronato entre 1940 y 1960, donde se detallan los presos adjudicados, el lugar de destino y la labor que van a realizar. Sin embargo, estos datos todavía no se han vaciado de forma sistemática, por lo que los investigadores que trabajan sobre el tema han recurrido a las Memorias de la Dirección General de Prisiones. Las investigaciones muestran que había empresas de todo tipo, incluido pequeño comercio y particulares que solicitan una criada para el servicio doméstico.

Mientras trabajaban, eran encerrados en colonias penitenciarias, en destacamentos penales, o en las propias cárceles. Para tener una imagen general del sistema de encierro, a estas colonias penitenciarias habría que sumarlas a la existencia de campos de concentración destinados al internamiento y la clasificación de los prisioneros de guerra.

Las cifras y la extensión de esta práctica a todos los sectores de la economía muestran que el sistema de trabajo esclavo no fue algo puntual, sino uno de los pilares claves de la economía franquista. Según los historiadores que han trabajado en esta cuestión, la mayor cantidad de presos fueron destinados a infraestructuras y obras públicas, como la construcción de vías férreas, carreteras, canales, cárceles y minas. Un ejemplo es la construcción de la cárcel de Carabanchel en Madrid, donde se sabe que en 1946 había 956 presos trabajando, aunque no se dispone de más datos sobre otros años.

En El Valle de los Caídos: Una memoria de España, una de las investigaciones más detalladas sobre la construcción del monumento, el historiador Fernando Olmeda no se atreve a dar cifras sobre la cantidad de presos que trabajaron en el Valle de los Caídos debido a la dificultad para conocer estos datos. Según las Memorias de la Dirección General de Prisiones, se trataría de unos 500 presos al año entre 1943 y 1950, aunque hay años en los que ni siquiera aparecen cifras.

Las obras fueron adjudicadas a tres constructoras, Banús, Molán y San Román, y los propios directivos se paseaban por las cárceles para seleccionar a los internos. Teodoro García Cañas, preso en la cárcel de Ocaña, recordaba en el libro “Esclavos por la patria” cómo Juan Banús examinaba personalmente los dientes y los músculos de los presos para escoger a los que pudiesen aguantar mejor. Muchos no lo hicieron. A las muertes por las malas condiciones de trabajo y el agotamiento se sumaron las que produjo la silicosis por las obras en las criptas.

Pérez del Pulgar observaba los avances del Valle de los Caídos y sonreía. Los presos se redimían no solo ante la patria, sino también ante Dios. A cambio de su trabajo, el Patronato había establecido un sistema de reducción de condenas y una paga económica cuyo objetivo era mostrar que era posible volver al buen camino y obtener el perdón. Sin embargo, lo cierto es que apenas se cumplieron. El sistema penitenciario de Cuervo Radigales estaba basado en la arbitrariedad y la tortura sistemática de los internos, a los que se aplicaban medidas como una política de dispersión constante que Radigales bautizó como “turismo penitenciario”. En cuanto al sueldo, se estableció un pago de 2 pesetas diarias de la que el Estado descontaba 1,5 para gastos de manutención.

La mayor fosa común de la península

Para la inauguración del Valle de los Caídos, Franco escogió otro aniversario de la victoria militar, el de 1959. Aunque en un primer momento se había decidido que solo fuesen enterrados allí los héroes del bando sublevado, en 1958 el régimen cambia de idea: una carta del ministro de Gobernación de ese año especifica que las inhumaciones se harán “sin distinción del campo en el que combatieron”. El lugar nunca dejó de ser un monumento a la victoria franquista, pero se decidió trasladar allí cadáveres procedentes de fosas comunes de prácticamente toda la península, sin tener en cuenta de dónde procedían ni avisar a sus familiares.

La enorme cantidad de traslados, que se prolongaron hasta 1983, convirtieron al Valle de los Caídos en la mayor fosa común de España, con 33.833 cuerpos. De ellos, 12.410 permanecen todavía hoy sin identificar. Aunque las fosas fueron declaradas de titularidad estatal en 2007, el acceso a ellas depende de la Iglesia gracias a los acuerdos de 1979 con el Vaticano, y esta ha utilizado esa potestad para negarse a que se efectuasen las identificaciones incluso cuando había sentencias judiciales favorables a los familiares, como sucedió en 2017 con el caso de Manuel y Ramiro Lapeña.

Estos acuerdos, que tienen el carácter de tratado internacional y por tanto están por encima de las leyes nacionales, son el principal obstáculo que afronta el gobierno para trasladar los restos de Franco. Sin embargo, el destino del monumento abre también otros interrogantes. Uno de ellos es el de su posible conversión a un memorial de las víctimas de ambos bandos, como recomendó el Comité de Expertos nombrado por Zapatero en 2011. La conversión parece complicada para un monumento que desde el principio tuvo clara su finalidad y que ha continuado siendo un lugar de homenaje el franquismo hasta ahora. Pero además, exige responder a preguntas como la financiación de su restauración, cuyo coste se estima en unos 13 millones de euros por el enorme deterioro que sufre el monumento.

En 2011, Joan Tardá propuso en el Congreso que estos costes corriesen a cargo de las empresas que se habían enriquecido con la mano de obra esclava. Para ilustrar su argumentación, utilizó una fotografía de las obras en la que se podía ver un cartel de la constructora Huarte, que después formaría la actual OHL. En el reverso de la foto, una anotación indicaba la necesidad de borrar el cartel para que no se asociase con la empresa. En realidad, la participación de Huarte en las obras se produjo de forma más tardía, en 1950, cuando según los datos de la Dirección General de Prisiones ya no había trabajo esclavo. No obstante, como señalaron los colectivos de memoria histórica de Navarra cuando le concedieron la Medalla de Oro de Navarra a Félix Huarte, la complicidad de este con la dictadura había sido enorme y se cree que utilizó trabajo esclavo en otras obras, como la construcción del aeródromo de Ablitas.

Huarte no fue la única. Las grandes fortunas del IBEX 35, construidas a base de trabajo esclavo, no querían dejar rastros de su pasado. OHL no era la única, como descubrieron las investigaciones del Financial Times en 2003 y La Marea en 2014, muchas otras grandes empresas también habían construido su fortuna gracias a los trabajos forzados, desde mineras como Norte o Duro a constructoras como Acciona y ACS o energéticas como Iberdrola o Gas Natural Fenosa.

Todas coincidieron en negarse a dar explicaciones y proporcionar información sobre ese asunto. El sistema creado por Pérez del Pulgar y Cuervo Rodigales seguía generando beneficios muchos años más tarde.

https://www.elsaltodiario.com/crimenes-franquismo/los-esclavos-de-franco

Los fascistas ucranianos asesinan a una persona en un asalto a un campamento gitano

El sábado los fascistas ucranianos atacaron un asentamiento gitano cerca de Lviv al oeste de Ucrania, asesinando a una persona e hiriendo a varias más, incluyendo un niño. Los atacantes enmascarados pertenecen a los grupos «Sober» y «Angry Youth», relacionados con el Batallón Azov, un grupo paramilitar neonazi acusado de numerosos secuestros, torturas y otros crímenes.

Como venimos advirtiendo desde aquí, la complicidad del gobierno y la policía ucraniana está alentando las agresiones fascistas. Es el sexto ataque contra asentamientos gitanos en los últimos dos meses; uno en Lviv, otro en Ternopil y tres más en Kyiv.

Un grupo de criminales enmascarados atacó el asentamiento, situado en un bosque cercano a Lviv, a última hora de la tarde. Los atacantes estaban armados con cuchillos y mataron a un hombre de 24 años de edad, e hirieron gravemente a otras cuatro personas: un niño de 10 años, dos hombres de 19 años y una mujer de 30 años.

Los agresores son miembros de los grupo neonazis «Sober» y «Angry Youth», que mantienen vínculos con el Batallón Azov, implicado en numerosos crímenes.

Esta vez la policía ha detenido a siete sospechosos, todos residentes de Lviv, y está investigando otras crímenes cometidos con anterioridad.

Desde principios de 2018 se han cometido al menos dos docenas de ataques violentos, amenazas o intimidaciones por parte de grupos nazis como C14, Sector Derecho, Tradición y Orden, Karpatska Sich y otros contra los gitanos, las personas LGBT y otros militantes en varias ciudades ucranianas.

La mayor parte de las veces la policía ni siquiera se prepcupado por abrir una investigación. En los casos en que lo hicieron, no hay indicios de que adoptaran medidas de investigación eficaces para identificar a los agresores, ni siquiera en los casos en que los agresores reivindicaron públicamente su responsabilidad en los medios de comunicación.

El Estado ha puesto una parte de la policía en manos neonazis y los ayuntamientos han reclutado a eswe tipo de matones para que repriman las manifestaciones populares de protesta.

Más información:
– Los fascistas ucranianos están atacando los campamentos de gitanos con la complicidad de la policía

Los ‘delitos de odio’ encubren los crímenes de un fascismo galopante

Fields junto con Vanguardia Americana
Ayer la fiscalía de Estados Unidos anunció que acusará de un “delito de odio” a James Fields, el neonazi que atropelló con su vehículo a un grupo de manifestantes antirracistas en Virginia el año pasado.

El 12 de agosto de 2017 se desató una ola de violencia en Charlottesville a causa del desmantelamiento de una estatua confederada, símbolo del racismo en Estados Unidos, cuando la organización nazi “Vanguardia Americana” convocó una protesta paralela.

El crimen, pues, no es un hecho aislado, como quieren aparentar. Tras el crimen de Charlottesville, los grupos fascistas amenazaron en las redes sociales con organizar eventos futuros que serían más grandes que el que habían provocado.

En una foto tomada por el New York Daily News, Fields aparece en el centro de pie rodeado de otros seis hombres, todos vestidos con el uniforme paramilitar de “Vanguardia Americana”, la organización convocante del acto paralelo. Los nazis portaban escudos blancos con el logo en blanco y negro de su organización: dos ejes cruzados. La estatua confederada de Robert E. Lee estaba en el fondo.

El Daily News dijo que la foto fue tomada pocas horas antes de que Fields estrellara su coche contra los que participaban en la manifestación contra el racismo.

A Fields, que permanece en prisión desde entonces, le acusan de 30 cargos, incluyendo haber causado la muerte a Heather Heyer, un militante de 32 años.

La fiscalía también le acusa de “crímenes de odio”, un cajón de sastre en el que se considera que las víctimas son atacadas por pertenecer a un grupo racial o religioso, o por alguna particularidad sexual o discapacidad.

En Estados Unidos los llamados “delitos de odio” los juzgan tribunales federales como crímenes agravados por las circunstancias, algo que suele elevar las penas.

Bajo la etiqueta moderna de los “delitos de odio” se encubre el fascismo y tanto los fiscales (en Estados Unidos y en Europa) como los colectivos “alternativos” contribuyen al camuflaje: el criminal Fields era un nazi que defendía al III Reich y la limpieza étnica. Por eso pretendía unirse al Ejército después de su graduación.

Tras el ataque fascista de Charlottesville, en un principio Trump se mostró reacio a condenar abiertamente el crimen, lo que desató una polémica a gran escala.

http://www.chicagotribune.com/news/nationworld/ct-james-fields-jr-charlottesville-20170818-story.html
http://www.scmp.com/news/world/united-states-canada/article/2106656/man-who-allegedly-rammed-car-charlottesville-crowd
https://www.debate.com.mx/mundo/neonazi-juzgan-crimenes-odio-atropella-protesta-james-fields-20180627-0170.html

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