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El complot de los neonazis para dar un golpe de Estado en Alemania

KSK: las tropas especiales de la policía alemana
“Día X” era el nombre clave para designar la fecha en que grupos neonazis alemanes infiltrados en el Ejército, policías y otros organismos del Estado del país europeo tenían pensado realizar un golpe de Estado para derrocar al gobierno. La cantidad de armas encontradas, así como el nivel de injerencia en diversos aparatos públicos y la ideologización nazi de los uniformados preocupan al gobierno.

Los planes de los grupos nazis para derrocar el Gobierno alemán estaban mucho más avanzados de lo que se sospechaba y se estaban aprovechando de la pandemia.

La experta en seguridad nacional de “Die Linke” (La Izquierda), Martina Renner, señala que con la actual crisis sanitaria, el terrorismo nazi viera una oportunidad, afirmando en una entrevista que “es un sueño para los golpistas de derecha. No puedo imaginarme que estén sentados en sus casas sin hacer nada”.

En junio de 2019 fueron detenidos varios integrantes de las Fuerzas Especiales de la Policía del Estado de Mecklemburgo-Antepomerania, tanto activos como en retiro, acusados de haber facilitado grandes cantidades de munición y armamento a uno de estos grupos, pues en casa de su presunto cabecilla, un miembro suspendido de un comando especial de la policía de ese Estado, fueron encontrados no sólo decenas de miles de cartuchos de munición, sino incluso un subfusil de la Policía Federal. Según las investigaciones, la munición procedía de fuerzas especiales de la Policía y del Ejército repartidas por todo el país. Unas 1.200 balas provenían del estado de Renania del Norte-Westfalia y también se identificó munición perteneciente a Baviera. Sin embargo, las autoridades pertinentes de ambos “landes” no son capaces de aclarar la desaparición de este armamento.

A esto se debe sumar que el pasado 30 de junio la ministra de Defensa del gobierno federal de Alemania, Annegret Kramp-Karrenbauer, anunció la disolución de la segunda compañía de combate del Comando de Fuerzas Especiales (KSK) tras comprobarse vínculos de sus miembros con grupos nazis.

“El KSK no puede continuar bajo su forma actual”, afirmó la ministra al periódico Süddeutsche Zeitung confirmando la disolución inmediata de la segunda compañía de las Fuerzas Especiales, donde han sido detectados los escándalos políticos más importantes. La unidad será disuelta sin ser reemplazada.

Durante el mes de mayo, un miembro de la KSK fue detenido por haber escondido en el jardín de su casa explosivos, armas y municiones robados al Ejército, además indumentaria, literatura y símbolos de ideología nazi. Este oficial tenía más de 6.000 cartuchos de munición, dos kilos de explosivos y varios tipos de armas.

Ante esta información, el Bundestag (parlamento federal alemán) anunció, además de la disolución de este cuerpo uniformado, una serie de reformas con que pretende poner fin a las actividades de los neonazis en el ejército, señalando además que no descarta la posibilidad de una disolución total del cuerpo de élite.

El paquete de reformas tiene consecuencias inmediatas para el comando. Por ejemplo, el ministerio informó al Bundestag que todos sus ejercicios internacionales se suspenderán completamente por el momento. También en el caso de las misiones exteriores de la Bundeswehr, como en Afganistán o Malí, las unidades del KSK serán reemplazadas por otras fuerzas.

https://resumen.cl/articulos/el-complot-descubierto-de-la-extrema-derecha-alemana-para-un-golpe-de-estado/

El occidente y sus mentiras sobre la Segunda Guerra Mundial

Darío Herchhoren

Hace pocos días se celebró el 75 aniversario de la derrota del nazifascismo en la guerra mundial de 1939/45.

El nazifascismo no es otra cosa que la exacerbación del capitalismo en su forma más brutal y criminal. Significa que el estado burgués se quita la máscara, y aparece su cara más horrible y siniestra.

En 1941, dos millones de soldados invadieron la URSS, penetrando profundamente en su territorio, donde cometieron crímenes de lesa humandad que luego fueron juzgados en el tribunal de Nuremberg. La URSS se defendió como pudo, y 27 millones de soviéticos dejaron su vida como consecuencia de ese ataque.

Los paises occidentales (EEUU, Gran Bretaña y Francia), al principio miraron para otro lado, y ayudaron con cuentagotas a la URSS, que pedía insistentemente la apertura de un segundo frente que aliviara la agresión a su territorio; pero ello se retardaba con la intención clara de producir un desangramiento de la URSS y por ende del socialismo. Era un secreto a voces que el primer ministro inglés Winston Churchill simpatizaba con el duce Mussolini, y mantenía con él una muy abundante correspondencia. Igual ocurría con personajes de los EEUU como Henry Ford que no dejaban de proclamar su admiración por Hitler; sobre todo porque había metido en cintura a la clase obrera alemana que soportó unas jornadas de trabajo interminables, bajos salarios, una vida miserable. Las huelgas estaban prohibidas en Alemania, y miles de trabajadores fueron muertos, ejecutados por el aparato represivo del nazismo bajo la dirección de la Gestapo y las SS, un ejército personal de Hitler, bajo la dirección de un personaje tan criminal como Heinrich Himler.

Pero últimamente se ha producido todo un movimiento político e histórico contra la actuación de la URSS en la guerra, pretendiendo otorgar el triunfo sobre el nazismo a los EEUU, y en ese intento se han mezclado los gobiernos occidentales, cierta prensa amarillista y algunos «tertulianos».

Es como querer tapar el sol con la mano. Es imposible negar la verdad histórica. En la invasión de la URSS se pretendió adjudicar la victoria sobre el nazismo al barro, a la nieva y al frío; pero el argumento es tan torpe que se desmonta con una sola pregunta: ¿Ese barro, esa nieve y ese frío, lo sufrían también los soviéticos o no?

En esa invasión los nazis utilizaron lo mejor de su arsenal con sus carros de combate, sus baterías de artillería, su fusilería. El mejor militar especialista en blindados era sin duda el general Hans Guderian, que años después reconoce la valentía, el coraje y la entrega total a la defensa de la patria de los soldados soviéticos.

En esta guerra hay que reconocer desde el punto de vista militar dos momentos que significaron un punto de inflexión, y que volcaron el resultado final para el nazismo, y ellos fueron la batalla de Stalingrado, y la batalla de Kursk.

En Stalingrado, los alemanes tuvieron 200 mil prisioneros entre los cuales estaba el Mariscal Von Paulus, 23 generales, y unos tres mil oficiales de menor rango; así como material de guerra valioso.

Ya parada la invasión nazi a la URSS, había que reconquistar el territorio perdido, y la puntilla para los nazis fue la batalla de Kursk, la más grande de la historia reciente de blindados.

Los nazis lanzan a la batalla nada menos que 4.300 panzer al mando del General Guderian, y los soviéticos están apoyados por 4500 tanques, al mando de los mariscales de la URSS Georgi Zhukov, Rokossovsky, Gromov, Gretchko y Timoshenko, que arrollan a los nazis, y prácticamente los muelen.

Los nazis ya habían perdido su supremacía en los cielos, y los aviones soviéticos Mikoyan, volaban sin peligro sobre todo el territorio de la URSS.

Ahora vamos a analizar someramente las razones por las cuales los llamados aliados retrasaban la apertura del segundo frente.

Ya era evidente luego de Stalingrado y de Kusrk, que la URSS iba a derrotar finalmente al nazismo; y que en su persecución era muy probable que su ejército rojo ocupara grandes porciones de Europa, entre ellas Francia, y posiblemente la España fascista de Franco; y ese es el motivo principal por el cual se abre el segundo frente. No es por el miedo al nazismo, más bien es por el miedo al socialismo, que se implantaría en naciones de primer orden como Alemania y Francia.

Ahora a 75 años de la proeza de la URSS, se intenta torcer la historia y ponerse laureles que no se corresponden con la realidad. El vencedor indiscutible de la guerra es la URSS. Honor y Gloria eternos a sus soldados.

La intolerancia de Castelao con el fascismo

Montserrat Fajardo

El último exabrupto de la ultraderecha española consistió en llamar racista a Castelao. La estrategia no es nueva, la vemos cada día: en un intento de vaciar de contenido determinadas palabras, el fascista llama intolerante a quién le combate o el machista se declara víctima de la lucha del movimiento feminista. ¿Qué otra salida le queda a quien no ostenta la razón más que pervertir el lenguaje?

En uno de los debates televisivos de las autonómicas gallegas que se celebran este 12 de julio, el candidato de VOX por la provincia de Pontevedra empleó todo su tiempo en solicitar al resto que condenasen el acoso al que, según denunciaba, les estaban sometiendo los «cachorros» nacionalistas. Lo repitió en cada bloque y así
evitó exponer cuál era su postura en Sanidad, Economía, Educación, Cultura… Había que evitar el contraste de ideas, la confrontación ideológica entre derecha e izquierda, entre centralismo y autogobierno. Había que desviar la atención del programa electoral y para eso nada mejor que insultar a uno de los máximos representantes del nacionalismo gallego.

¿Qué más da si su pensamiento es sustancialmente antirracista? Castelao es molesto para el fascismo español porque siempre lo atacó con argumentos sólidos.

El filósofo e investigador estradense Xosé Carlos Garrido Couceiro, autor del libro «O pensamento de Castelao», explica que las teorías políticas del nacionalista gallego nacen como contrapunto a la homogénea mentalidad europea que consideraba que la diferencia era un defecto a subsanar, y por tanto a perseguir. Es, el de Castelao, un pensamiento anticolonial, antiimperialista y antirracista que le sitúa siempre del lado de los oprimidos ya sea por razón de raza, sexo, clase o identidad.

Como máximo exponente del nacionalismo galego, Castelao adopta una posición antagónica a la imperante: aboga por que todas las naciones puedan defender su idioma, su cultura y su autogobierno. Es un nacionalismo defensivo, no ofensivo. Un nacionalismo de reafirmación que desde el reconocimiento de su propia identidad se alinea con la lucha de otros pueblos oprimidos como el kurdo, el saharaui o el palestino.

Desde esa posición, explica Garrido, el rianxeiro será siempre enemigo de una ultraderecha que entiende que ser español no significa nacer en un territorio determinado sino tener una misión en el mundo: dominarlo, cristianizarlo. Para él, la xenofobia reside, precisamente, en ese imperialismo que demoniza al diferente y le quiere imponer una cultura, un idioma y una toma de decisiones exógena. Que entiende por inclusión hacer desaparecer dentro de su propia estructura la idiosincrasia del otro.

Pero la realidad es que, con lo único que fue Castelao profundamente intolerante, fue con el fascismo. Desde que se produce el golpe de Estado y hasta su fallecimiento en el exilio bonaerense en enero de 1950, jamás hizo concesión alguna ni al franquismo ni a sus símbolos, y se negaba a participar en cualquier acto presidido por la bandera «de pus y sangre» como se llamaba en el exilio gallego a la sustituta de la tricolor. A esa bandera que hoy sigue enarbolando como arma de opresión una ultraderecha que ve representada en ella su ideología y, al contrario de lo que ocurre en otros países europeos, no recurre a la esvástica como símbolo.

Una derecha que califica de intolerante y excluyente al nacionalismo gallego, catalán o vasco con la misma desfachatez con la que denomina inclusión a su intento de borrar la identidad de las distintas nacionalidades. Hablar español en Galicia es una obligación, hablar el idioma propio, como el euskera en Euskadi o el catalán en Catalunya, es una imposición intolerable, un ataque al resto de la humanidad. Desde su imperialista mentalidad, obligar a quedarse es incluir mientras que decidir autogobernarse te convierte en un nacionalismo excluyente.

Es esa misma ultraderecha que defiende inhumanas políticas de inmigración, la que llama racista a Castelao.

A un Castelao que, en septiembre de 1938, dentro de la gira que él y su mujer, Virginia Pereira, realizaron por USA en busca de apoyos para una República en guerra, viajó hasta la cuenca minera del Oeste de Virginia y en la puerta de un bar de comidas se encontró un letrero en el que se podía leer «White only»: sólo blancos; y según él mismo explicó, desde ese momento se consideró, para siempre, «irmán dos negros»: hermano de los negros. Tanto que en 1939 fue nombrado presidente honorario de la Federación Internacional de Sociedades Negras de Nueva York, y en múltiples láminas dejó reflejadas tanto la alegría de los negros de Cuba como el desamparo de los negros de Nueva York.

Pero las palabras se desvirtúan y términos como intolerancia, nacidos para denunciar la opresión del fuerte sobre el débil, dejan de proteger a las minorías y se convierten en arma arrojadiza del opresor. ¿Quién imaginó que el delito de odio se iba a emplear para perseguir una movilización contra, por ejemplo, la monarquía que no tiene nada de minoría oprimida? El lenguaje no es inocente y el fascismo pretende utilizarlo para disfrazarse de víctima y que no veamos su faz de opresor. La mejor manera de combatirlo es no caer en sus maniobras de despiste y defender el discurso político, el debate ideológico entre opciones democráticas plurales.

Cuando en aquel debate televisivo, el representante de la ultraderecha exigió que se condenase los ataques antidemocráticos que su formación sufría, el candidato nacionalista, el parlamentario pontevedrés Luís Bará, le contestó que el mayor ataque a la democracia era permitir que un partido racista, fascista, machista y antigallego, sin representación alguna en un Parlamento autonómico que quería eliminar, estuviese participando en un debate emitido por la televisión pública. Porque, como siempre defendió Castelao, con el fascismo no se dialoga, al fascismo se le combate. Y por eso, es probable, que al rianxeiro le hiciese sentirse orgulloso el hecho de que, setenta años después de su muerte, la nueva ultraderecha le reconozca como enemigo.

https://blogs.publico.es/verdad-justicia-reparacion/2020/07/11/la-intolerancia-de-castelao-con-el-fascismo/

Kursk, la batalla que definió la Segunda Guerra Mundial

Rodolfo Bueno

La mayor derrota alemana durante la Segunda Guerra Mundial se dio en la Batalla de Stalingrado, la más encarnizada de la historia; la misma se prolongó desde agosto de 1942 hasta el 2 de febrero de 1943 y culminó con la increíble victoria del Ejército Soviético sobre el poderoso Sexto Ejército Alemán, algo que nadie en el mundo occidental esperaba.

Sobre esta batalla, el General alemán, Dorr, escribe: “El territorio conquistado se medía en metros, había que realizar feroces acciones para tomar una casa o un taller… Los rusos eran mejores que nosotros en el combate casa por casa, sus defensas eran muy fuertes”.

Al terminar la Batalla de Stalingrado, el Ejército Soviético capturó a un mariscal de campo, 24 generales, 25.000 oficiales y 91.000 soldados. La Wehrmacht perdió en Stalingrado un millón de hombres, el 11% de sus pérdidas durante la Segunda Guerra Mundial, el 25% de todas las fuerzas que en esa época operaban en el Frente Oriental, más de 3.000 tanques y casi 4.500 aviones. Fue la peor derrota sufrida por el Ejército Alemán durante toda su historia. En “Memorias de un Soldado”, el General Heinz Guderian escribe: “Después de la catástrofe de Stalingrado… la situación se hizo bastante amenazadora, aún sin la intervención de las potencias occidentales”. El material militar que se empleó en Stalingrado fue fabricado en las fabricas que los soviéticos habían trasladado desde la zona central de Rusia hasta el otro lado de los Urales, con los alemanes pisándoles los talones.

Luego de la Batalla de Stalingrado se conoció que en el año 1943 tampoco se abriría el Segundo Frente, lo que significaba que Alemania podía concentrar en el Frente Oriental lo más selecto de sus tropas para luchar contra la URSS. El 10 de junio de 1943, Stalin le escribe a Roosevelt: “Usted y Churchill han decidido posponer la invasión a Europa Occidental para la primavera de 1944. Otra vez nos tocará luchar casi solitariamente”; y a Churchill: “Nuestro gobierno nunca pudo imaginar que EEUU y Gran Bretaña revisaran la decisión de invadir Europa Occidental… No fuimos consultados… Usted me dice que comprende por completo mi desilusión. Es mi deber aclararle que no se trata de una simple desilusión… sino de mantener la confianza entre los aliados. No hay que olvidar que se trata de salvar la vida de millones de personas que viven en las regiones ocupadas de Europa Occidental y Rusia, así como también de reducir las inmensas bajas del Ejército Soviético”.

Bajo estas circunstancias se produjo la Batalla de Kursk, en la que, según Hitler, los alemanes “debían recuperar en el verano lo que habían perdido en el invierno”. Para ese entonces el frente soviético alemán se había estabilizado a lo largo de una línea que comenzaba en el Golfo de Finlandia, continuaba en el centro a unos 500 km de Moscú y terminaba en el sur a la altura de la ciudad de Rostov del Don, en el mar de Azov. El frente formaba una curva a la altura de la ciudad de Kurks, desde este arco los soviéticos se proponía liberar Oriol y Briansk. Los alemanes decidieron desatar una ofensiva, tanto desde el norte como desde sur de este arco, para encerrar en su interior a grandes concentraciones de tropas soviéticas; con este fin planificaron la operación “Ciudadela”. Para ganar la batalla crearon nuevos tipos de tanques “Tigres”, los mejores que fabricó Alemania durante la guerra, carros de combate tipo “Pantera” y cañones “Ferdinand”, y concentró para el ataque 70 divisiones de 900.000 soldados, 10.000 cañones y morteros, 2.700 tanques y más de 2.000 aviones.

La operación no correspondía a las posibilidades reales de la Wehrmacht, que no había apreciado correctamente las relaciones de fuerza en el Frente Oriental, donde los soviéticos habían construido 4.240 km en el frente de Vorónezh y otra cantidad semejante en el frente central. La longitud total de las trincheras abiertas en el arco de Kursk podría cubrir la distancia entre San Francisco-Washington-Montreal.

El 5 de julio de 1943 comenzó la batalla. Los alemanes confiaban en que sus fuerzas romperían las defensas rusas tanto en el norte como en el sur, pero su ofensiva terminó en un rotundo fracaso. La contraofensiva soviética marcaría el fin del último intento alemán de recuperar la iniciativa en el Frente Este, iniciativa que a partir de ese momento quedó en manos soviéticas hasta el 9 de mayo de 1945. En la Batalla de Kursk se exterminaron las mejores unidades del ejército alemán, aquellas que luchaban bajo la consigna de vencer o morir, se enterró también el mito de que era el invierno ruso el que ayudaba al Ejército Rojo; también fue la batalla de tanques más grande de la historia, participaron en ella 6.900 tanques de ambos bandos.

El General Guderian escribe en el libro ya citado: “Sufrimos una derrota demoledora en Kursk. Las tropas blindadas, que habían sido repuestas con gran esfuerzo como consecuencia de las grandes pérdidas de hombres y de material de guerra, quedaron fuera de servicio por largo tiempo. Era imposible restituirlas a tiempo para… el caso del desembarco con el que los aliados amenazaban para la primavera siguiente. Como consecuencia del fracaso del plan Ciudadela, el frente oriental absorbió todas las fuerzas que estaban emplazadas en Francia”. La victoria soviética de Kursk demostró a los aliados de Occidente que si no desembarcaban en Europa, la URSS sola era capaz de derrotar a Alemania; fue el factor decisivo para que no se aplazara más el desembarco en Normandía.

Luego de la Batalla de Kursk y de liberar a numerosos países del yugo nazi-fascista, las tropas soviéticas entraron en Berlín y el 1 de mayo de 1945 izaron la bandera su país en el Reichstag, el parlamento alemán. El 9 de Mayo de 1945, después de 1.418 jornadas de denodados combates, terminó una contienda en la que fallecieron cerca de 60 millones de seres humanos, de los que 27 eran soviéticos. La mayor parte de ellos fueron muertos como consecuencia de la salvaje represión ejercida por la tropas ocupantes contra la población civil.

Alexander Werth, un reconocido periodista inglés de la BBC, escribe: “Los rusos llevaron el fardo más pesado en la guerra contra la Alemania Nazi, precisamente gracias a esto quedaron con vida millones de norteamericanos e ingleses”. Edward Stettinus, Secretario de Estado de EEUU durante esta guerra, reconoce que el pueblo norteamericano debería recordar que en 1942 estaba al borde de la catástrofe. Si la URSS no hubiera sostenido su frente, los alemanes hubieran estado en condiciones de conquistar Gran Bretaña; habrían estado en condiciones de apoderarse de África y crear una plaza de armas en América Latina.

En la entrañas de la URSS fue derrotada la Werhmacht, que hasta entonces sólo había conocido victorias. De las 783 divisiones alemanas destruidas durante la guerra, 607 lo fueron en este frente, donde también fueron abatidos 77.000 aviones y destrozados 48.000 tanques y 167.000 cañones, así como 2.500 navíos de guerra, lo que significó el completo descalabro del nazismo. Es bueno recordarlo porque entonces, como ahora, aparentemente el mal crecía sin fin sin que nadie fuera capaz de detenerlo; sin embargo, la heroica lucha de todos los hombres libres salvó al mundo de la barbarie.

https://rebelion.org/kursk-batalla-que-definio-la-guerra/

Durante el desalojo del barrio ocupado por los antifascistas en Seattle la policía detuvo a 23 manifestantes

Al menos 23 antifascistas fueron detenidos en la madrugada del miércoles en Seattle al desalojar la policía a los manifestantes que ocupaban desde hace tres semanas el barrio de Capitol Hill, transformado en un campamento contra la brutalidad policial, en el marco de las protestas por el brutal asesinato de George Floyd.

El desalojo del barrio se inició tras la orden emitida por la alcaldesa de la ciudad, Jenny Durkan, de limpiar el barrio ante “problemas de seguridad, salud pública y propiedad” ocurridos en las últimas semanas.

Para justificar el desalojo, provocadores al servicio de la policía organizaron cuatro tiroteos -dos de ellos fatales-, robos, agresiones, violencia y delitos contra la propiedad en el barrio.

En una intervención sin choques aparentes con los ocupantes, los policías -muchos de ellos antidisturbios- entraron en el barrio de madrugada y derribaron las carpas y barricadas levantadas en el lugar, a la vez que rodearon a los antifascistas, según la cadena CNN.

En total, 23 personas fueron detenidas durante el operativo, dijo la jefa de la policía de Seattle, Carmen Best.

“Nuestro trabajo es apoyar manifestaciones pacíficas, pero lo que ha sucedido en estas calles durante las últimas dos semanas es ilegal y es brutal y, en definitiva, simplemente inaceptable”, declaró Best a los periodistas.

Horas después del desalojo, la mayoría de los manifestantes habían abandonado el barrio, mientras la policía vigilaba desde los tejados y equipos de limpieza removían las instalaciones erigidas por los manifestantes.

Un policía retiró un cartel en el que se leía “No nos iremos hasta que se cumplan nuestras demandas: reducir a la mitad el presupuesto de la policía de Seattle, financiar a las comunidades negras y liberar a los manifestantes detenidos”.

El barrio Capitol Hill fue tomado por los antifascistas el pasado 8 de junio, después de que la policía levantara el vallado instalado en una comisaría del este de la ciudad y abandonara el edificio, tras días de choques con los participantes en las protestas originadas por el asesinato de Floyd a manos de un policía blanco de Minneapolis.

El barrio se convirtió entonces en un campamento improvisado de intercambio cultural, artístico y social, que contó con el apoyo inicial del ayuntamiento, lo que desató la furia de Trump, quien las acusó de perder el manejo de la ciudad y amenazó con enviar a la Guardia Nacional.

No es la primera vez que Seattle es el escenario de protestas masivas, muestras de resistencia a la autoridad y una feroz represión policial.

En 1999, durante una cumbre de la Organización Mundial del Trabajo, la policía reprimió con dureza a las protestas, lo que desató varios días de descontrol y violencia, que terminaron con manifestaciones aún mayores en repudio de la brutalidad de la policía y por la liberación de los detenidos.

Alzheimer, el memorioso o reivindicación del abuelo Cebolleta

Bianchi

Casi un oximoron, el título, digo, pues el mal de Alzheimer se caracteriza por la pérdida paulatina de la memoria, que así le querrían a el pueblo: alzheimerizado. O desmemoriado por el mero paso del tiempo, y así se olvide que el siniestro y venal Felipe González fue la X de los GAL: «el Estado de Derecho también se defiende en las cloacas», dijo esta rata.

Mucho se ha hablado y escrrito sobre la promulgación de leyes sobre memorias históricas. Es un contrasentido. La memoria, igual que la historia, no puede aherrojarse en leyes y menos aún si no sabemos -o lo sabemos demasiado bien- quiénes son los que la dictan. Hay la historia y la biografía, colectiva y personal, y también hay memoria y su correlato el olvido. También hay el Alzheimer de la historia como versión cutre del borrón y cuenta nueva (porrón y cuenta nueva, me decía un amigo) que le gustaría al Estado español, una suerte de bebedizo de nepenta -de ese porrón- en las aguas de Leteo. La frase de Borges es socorrida: lo único que no hay es el olvido. Es cierto, para bien o para mal. La memoria, ya sea individual o colectiva, es la identidad de la persona y el pueblo. Dejamos de ser inmortales cuando, ya muertos, somos olvidados. Somos porque tenemos memoria, decía el psiquiatra cordobés -hoy preterido- Carlos Castilla del Pino. Es más: somos nuestra memoria dizque nuestra identidad. No se trata de recordar episodios tristes o abominables por un regusto mórbido -como hacen las AVT-, sino de un acto de justicia -como hace el pueblo con sus héroes-. En el Estado español ni siquiera hubo un Nüremberg y el rescoldo todavía está ahí (no hay más que consultar el callejero franquista todavía visible).

Los replicantes del inquietante film «Blade Runner», cuya vida estaba programada en cuatro años (como las elecciones en que cada cuatro años se elige quién se va a reír de ti), se rebelaron contra sus creadores ergo:sus dioses, por tratar de  alargar sus maquinales y conductistas vidas, es decir, por estirar el tiempo (subjetivo) y darle cimentación suficiente para disponer de una memoria como única forma de poseer una identidad. Y un tiempo, pues una memoria sin contradicciones es un no-tiempo, el olvido.

El padre, la madre,  que, por causa del Alzheimer ya no es capaz de reconocer a su hijo, aunque viva, está en realidad exánime, no existe. No se sabe ya padre de su hijo. Pocas cosas hay en las personas que irriten más que la pérdida de memoria, y ello porque, conscientes, les parece que pierden trancos de identidad. Se deja de ser. «Mi yo, que me roban mi yo», decía Unamuno. El alma, la psique, es la memoria. Con los pueblos pasa lo mismo. De ahí lo deleznable (inconsistente) de tratar de capitidisminuir socolor de un carpe diem mal entendido y sopena de un pirronismo posmoderno a los cuentacuentos y las «batallitas del abuelo». Hay que recordar el pasado aunque sólo sea para no repetir los errores. Son los fascistas quienes tratan de que olvidemos los orígenes de esta seudodemocracia. Hegel decía que las páginas en blanco de la Historia fueron los únicos momentos en que hubo paz.

Como González sea llevado a los tribunales y le toquen mucho los cojones, no dudamos que este felón apuntará más arriba señalando al rey emérito como la verdadera X.

‘Los parados dan a luz a niños de mala calidad’ (Ucrania sigue la estela de las esterilizaciones del III Reich)

En un vídeo publicado en las redes sociales, Galina Tretiakova, diputada del partido del Presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, dice que los parados dan a luz a niños de mala calidad y promueve su esterilización, a fin de reducir el gasto público.

“Cuando proporcionamos fondos, que son utilizados por la familia, y el nacimiento de un niño no es con el propósito de darle una educación y derechos iguales, sino con el propósito de recibir ayuda material, entonces recibiremos, lo diré sin rodeos, niños de muy mala calidad. Esto lleva a que también vivan a expensas de los fondos públicos”, dijo Tretiakova.

A continuación, citó el ejemplo del Reino Unido y Singapur, cuyos métodos son, cuando menos, brutales.

“En ese sentido, Gran Bretaña es muy dura con los que no trabajan. Incluso una vez tuvieron un viceministro de política social, que dijo que todo el que quiera asistencia social debe ser esterilizado. Esa es una política brutal. Quiero decir que a Lee Kuan Yew [ex Primer Ministro de Singapur] se le recuerda muy a menudo que Singapur es muy bueno en esto. Lee Kuan Yew esterilizaba a las mujeres que no tenían educación superior”, añadió Tretiakova.

Con esos métodos, las autoridades de otros países “desarraigaron a los elementos de la nación que no son defensores de la familia y sostén de la familia”, añadió.

Además de ser miembro del Parlamento por el partido de Zelensky, Tretiakova es la jefa del Comité de Política Social y Protección de Derechos de los Veteranos de Rada. Con tales personas en los órganos responsables de definir la política social del país, Ucrania va por buen camino para imitar al III Reich en la eugenesia.

Igor Guzhva, editor jefe de Strana, explicó en Facebook que los comentarios de Tretyakova van en la misma línea ideológica que las reformas sanitarias, es decir, la reducción del gasto social. Justificó esa ideología explicando que, en vista de la actual situación económica de Ucrania, hay demasiada gente en el país y que, por lo tanto, la población debe reducirse aún más para alcanzar el equilibrio en un plazo de 5 a 15 años.

Pero Ucrania ya ha perdido millones de habitantes desde la disolución de la URSS, un proceso que continúa de manera acelerada desde el Golpe de Estado de 2014, lo que está causando cada vez más problemas de financiación de las pensiones, porque no hay suficientes jóvenes trabajando para financiarlas.

Cuanto más reduzca Ucrania su población, menos dinero habrá para pagar las pensiones, pero también el presupuesto estatal, mientras que Ucrania está cada vez más endeudada y tiene que pedir al FMI préstamos para pagar los anteriores.

Ucrania sigue la estela de exterminio de los pensionistas, e incluso de los discapacitados y no oculta que sus antecedentes están en el III Reich. Por iniciativa de su alcalde, las vallas publicitarias de la ciudad de Kherson glorifican los tiempos en que Ucrania colaboraba con el III Reich.

Los carteles esconden con una cinta con los colores de la bandera ucraniana el nombre de Adolf Hitler, pero no la mención de la Alemania nazi, que están en el punto 3 de este acto firmado por Stepan Bandera, y del cual aquí está la traducción completa:

“El nuevo Estado ucraniano trabajará en estrecha colaboración con la Gran Alemania Nacional Socialista, bajo el liderazgo de su líder Adolf Hitler, que está creando un nuevo orden en Europa y en el mundo y ayudando al pueblo ucraniano a liberarse de la ocupación de Moscú.

El Ejército Revolucionario Popular Ucraniano, que se formó en tierras ucranianas, seguirá luchando junto con el Ejército Aliado Alemán contra la ocupación de Moscú por un Estado soberano y unido y un nuevo orden en el mundo”.

No es una iniciativa de pequeños grupos neonazis sino de una autoridad oficial del país. Pero, según los occidentales, no hay neonazis en el poder en Ucrania y decir otra cosa no es más que propaganda rusa.

A esto hay que sumar la reescritura de la historia de la Segunda Guerra Mundial en occidente.

—http://www.donbass-insider.com/fr/2020/06/26/ukraine-promotion-de-la-sterilisation-des-chomeurs-et-ode-a-la-collaboration-avec-les-nazis/

El acta de “independencia” de Ucrania de 1941 mencionaba su vasallaje a Hitler y al III Reich

Comienza el juicio por el primer asesinato de un político alemán por los nazis desde el III Reich

El asesino nazi Stephan Ernst
El alto dirigente regional cristianodemócrata Walter Lübcke fue asesinado en 2019 por un grupo de neonazis por su postura favorable a la emigración.

El juicio contra el asesino comenzó el martes en un tribunal regional de Frankfurt, con la comparecencia del principal sospechoso, el nazi Stephan Ernst.

La muerte violenta de Lübcke, político de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido de la canciller Angela Merkel, encendió las alertas en Alemania por la violencia nazi ese año, en el que se registró un incremento importante de los crímenes fascistas.

La Fiscalía alemana presentó el pasado abril la acusación formal contra Ernst, a quien le imputa haber acudido a la casa de Lübcke la noche del 1 de junio de 2019 con el propósito de asesinarlo, motivado por la defensa del político de la política alemana de acogida de refugiados.

Tras reconocerle sentado en la terraza de su casa, se acercó y lo mató de un disparo a escasa distancia.

En su escrito, la Fiscalía considera que Ernst actuó por “racismo y xenofobia”, movido por su ideario nazi. Además, cree que no actuó solo y se presentó una acusación por presunta complicidad contra Markus H., quien le habría suministrado el arma con la que cometió el asesinato.

Los dos estuvieron presentes en la primera sesión del juicio del martes, de las 30 previstas en este proceso que ha devuelto la atención sobre aquel suceso, con el trasfondo de otros casos similares en los últimos meses que han puesto de relieve la asociación entre el terror y el fascismo.

https://www.msn.com/es-es/noticias/internacional/comienza-juicio-por-asesinato-de-pol

Los neonazis protegen la estatua de Winston Churchill de los manifestantes antirracistas que intentan derribarla

Londres está conociendo escenas de violencia a primera hora de esta tarde en torno a la estatua de Winston Churchill que los neonazis y policías protegen de los intentos de los manifestantes antiracistas de derribarla.

La estatua de Churchill en la Plaza del Parlamento la custodian no sólo por la policía sino también pequeños grupos de neonazis, mientras una manifestación antiracistas circula por los alrededores.

También se han producido violentos enfrentamientos en el Monumento de Whitehall, donde los manifestantes se enfrentaron a los nazis en presencia de la policía.

La base de la estatua de Churchill ya había quedada rociada con pintadas en los últimos días. Ahora aparece cubierta con un cajón. En las últimas horas se le ha puesto una inscripción: “No abrir, hay un racista en su interior”.

Churchill, el viejo Primer Ministro, uno de los miembros más conspicuos del imperialismo británico, tiene que estar revolcándose en su tumba.

Enfrentamiento entre los nazis y los policías por proteger a Churchill
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Un cordón policial protege el munumento a Churchill
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Estados Unidos declara al movimiento antifascista como organización terrorista

En lo que no debería sorprender a nadie a estas alturas, el presidente Trump tuiteó que está tramitando la inclusión de la organización Antifa, un movimiento similar a las coordinadoras y plataformas que en España tienen el mismo nombre, como una organización terrorista.

Ya en julio de 2019 Trump tuiteó que «se estaba considerando» declarar a Antifa, como terroristas por instigar protestas violentas en varias ciudades de Estados Unidos.

La retórica utilizada por el gobierno norteamericano es la misma que las fiscalías españolas han establecido en las imputaciones que se vienen conociendo en las últimas semanas. Aunque en España la etiqueta de moda sea «delito de odio».

Al igual que sus pares españoles, el Departamento de Seguridad Nacional ha elaborado «informes» que vendrán a avalar dicha decisión. La semana pasada, los senadores Ted Cruz y Bill Cassidy presentaron un proyecto de ley para clasificar a Antifa como «terroristas domésticos», definiéndolo como «un movimiento que combina intencionalmente la violencia con las posiciones de extrema izquierda«. y «representa la oposición a los ideales democráticos de reunión pacífica y libertad de expresión». Parece extraído del programa de Susana Grisso.

El argumento será siempre el mismo: la violencia en las manifestaciones la desata un «grupo de extremistas» frente a los «manifestantes pacíficos» que provocan la necesaria «reacción» de las fuerzas de seguridad que se vé «obligada» y «contra su voluntad» a reprimir y disparar a diestro y siniestro.

Más o menos es como decir que la culpa del asesinato de George Floyd o Íñigo Cabacas la tienen las propias víctimas. El argumentario es a veces repetitivo, pero lamentablemente funciona.

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