La web más censurada en internet

Etiqueta: África (página 69 de 70)

Cierran una televisión africana por denunciar al imperialismo

El jueves el Consejo Nacional de Comunicación de Camerún censuró a la cadena de televisión “Afrique Media” por los contenidos emitidos durante la emisión del programa “El debate panafricano”. La medida fue aprobada por el ministro camerunés de Comunicación Issa Tchiroma Bakary.

Las instalaciones han sido precintadas y la cadena de televisión no podrá emitir durante un mes.

“Afrique Media” venía destacando por denunciar en sus emisiones que el grupo terrorista Boko Haram estaba siendo apoyado por Francia y Estados Unidos.

La decisión de silenciarla fue anunciada en un comunicado del Consejo Nacional de Comunicación, según el cual “Afrique Media” no tenía derecho a “atacar a un estado ni la vida privada de las personas”.

Albert Patrick Eyaa, director de informativos, dijo que en todo momento el cierre de la cadena estuvo dirigido por la policía y que tenían intención de recurrir la medida ante los tribunales de Camerún.

Según medios locales, dos periodistas de la cadena, Ladan Mohamed Bachir y Juliane Magne Tadda, también han sido suspendidos.

El programa “El debate panafricano” invitaba a conocidas personalidades políticas, universitarias y sociales críticas hacia el imperialismo. Varias de ellas apuntaron al Presidente francés François Hollande y otros jefes de Estado europeos por tener “proyectos criminales hacia África”.

Panyihadismo en África

Sami Nair

África subsahariana se envuelve poco a poco en el torbellino yihadista. Se trata de una ofensiva global. El 22 de julio, dos atentados suicidas en un centro comercial de Maroua, en el norte de Camerún, se cobraron como mínimo 13 muertos y decenas de heridos. Autores supuestos: la secta fanática Boko Haram, que ha declarado, por otra parte, una verdadera guerra contra Nigeria, donde dos ataques también han provocado la muerte de decenas de civiles. En Níger, Chad, Somalia, Malí y Kenia, el yihadismo golpea sin contenerse. Los atentados suicidas de estos últimos meses fueron perpetrados, eso es nuevo, por jóvenes mujeres, a veces todavía adolescentes. La guerra se extiende por doquier, a mano de un panyihadismo militarizado saliendo de las entrañas profundas del mundo árabe y del África subsahariana. ¡La guerra!, no solo actos terroristas o guerrillas. Boko Haram es un ejército, el Estado Islámico también.

En los años 2000, la estrategia de Al Qaeda consistía en movilizar terroristas individuales y mandarlos a la muerte de manera indiscriminada. Ahora, se trata de formar grupos permanentes de combatientes para ocupar territorios. Al Qaeda formaba núcleos nómadas, hoy se construyen ejércitos móviles, a menudo con fuerzas nacionales. Es el modelo del Grupo Islamista Argelino, creado en los años 1990 antes del surgimiento de Al Qaeda, el que se está generalizando. Se trata de una situación cualitativamente nueva, que demuestra el debilitamiento de los Estados naciones y el fortalecimiento de un islamismo político militarizado, postnacional, funcionando a base de fanatismo radical.

Ahora bien, salvo Egipto y Camerún, todos los países blancos han jugado, en un momento u otro, con el islamismo político para debilitar a la oposición democrática y secularizada. Durante décadas, Arabia Saudí ha incentivado al integrismo ideológico, tanto en el mundo árabe como en Asia y África subsahariana. Billones han sido gastados para sembrar lo que podríamos llamar la infraestructura mental sobre la que se cosecha hoy el integrismo. El monstruo creado para oponerse a la modernización política y democrática se escapa de las manos de sus dueños y se vuelve contra ellos.

Que esta guerra total toque a África subsahariana es particularmente grave. El islam subsahariano siempre ha sido moderado, conservador y apolítico. Estamos asistiendo, frente al fracaso del Estado-nación y del desarrollo social inclusivo, a una versión renovada de islamización postestatal, que tiende a rediseñar las fronteras heredadas del periodo colonial. De ahí el carácter transfronterizo de todos los grupos militarizados yihadistas.

De Somalia a Malí y de Kenia a Libia, los regímenes vigentes no han podido, ni, quizás, querido contener el peligro. La fuerza africana multinacional impulsada por Francia, que debía entrar en acción a finales de julio, se encuentra aún lejos de hacerlo. Ahora bien, sabemos que, desgraciadamente, las únicas batallas que se pierden seguramente, son las que no se libran.

Primer juicio en África por la represión sangrienta

Habré en París en compañía de Mitterand
El lunes comenzó en Dakar, la capital de Senegal, un juicio histórico contra Hissene Habré, que fue presidente de Chad entre 1982 y 1990.

La causa la tramita, por primera vez, un tribunal especial creado por la Unión Africana por la brutal represión desencadenada durante su época al frente del gobierno. Unas 40.000 personas fueron asesinadas por motivos políticos, y otras 200.000 fueron torturadas. La organización Human Rights Watch le calificó como el «Pinochet africano».

Es la primera vez en el mundo -no sólo en África- que el tribunal de un país, Senegal, juzga al ex-presidente de otro, Chad, por la represión.

Habré siempre fue un peón fiel del imperialismo. En 1980 Estados Unidos le aupó al poder para frenar la influencia libia en Chad. Cuando Habré derrocó a Ueddei, su primera medida fue expulsar a las fuerzas libias de Chad.

Como suele ocurrir en estos casos, en el banquillo faltan los carniceros más importantes. Habré era un recadero de Ronald Reagan, François Mitterrand o Ariel Sharon. Cuando en 1981 el socialista Mitterrand llegó al Elíseo, Habré no podía ser uno de los lacayos favoritos del imperialismo francés, que le consideraba demasiado escorado hacia Washington.

Pero los franceses tampoco se podían permitir el lujo de perder posiciones en Chad, uno de sus feudos tradicionales en África. A través del SDECE (Servicio de Documentación Exterior y Contraespionaje), uno de sus agentes, el mercenario Bob Denard, estableció el contacto con Habré.

A su vez, el mercenario Denard envió a tres de sus lugartenientes para sostener a Habré en el poder y crear un cuerpo de guardaespaldas a su servicio. Pero Habré no se fiaba de Denard y el propio espionaje francés se deshizo del mercenario. Tanto para los franceses como para los estadounidenses la prioridad era frenar la influencia de Gadafi en África central.

En 1983 Francia envió 3.500 soldados en el marco de la Operación Manta para sostener a Habré, el hombre del imperialismo en Yamena. Por su parte, Estados Unidos envió las armas.

Posteriormente, para camuflar el intervencionismo en África, Mitterrand cambió las tropas por los espías y mercenarios. La Operación cambió su nombre por el de Omega y René Dulac, otro mercenario, se puso al frente de 30 mercenarios encargados del mantenimiento de los misiles enviados por un nuevo organismo, que sucede al SDECE: el DGSE.

Aunque Francia cuadruplicó la ayuda a Habré entre 1981 y 1989, los esfuerzos de los imperialistas no tuvieron éxito. Apoyada por Libia la guerrilla toma Faya y marcha hacia Yamena, la capital. Conforme van fracasando, las Operaciones de los imperialistas se suceden unas a otras. En 1986 se inicia la Operación Gavilán con el envío de otros 1.600 soldados franceses, que ya no se marcharon de Chad hasta que Habré fue derrocado en 1990.

Las torturas y matanzas por las que ahora juzgan a Habré se produjeron en este contexto de guerra civil en la que los imperialistas trataban de impedir la llegada al poder de un nuevo Gadafi que acabara con sus privilegios. Nadie conoció mejor de Francia y Estados Unidos lo que realmente ocurrió en Chad en la década de los ochenta. Para eso tenían sobre el terreno a toda una legión de espías, muchos de los cuales tenían libre acceso a los calabozos en los que torturaban a los detenidos.

El 14 de julio de 1987, durante la fiesta nacional francesa, aniversario de la revolución de 1789, Habré fue recibido con los máximos honores durante su visita a París. ¿Quién sentará a los imperialistas en el banquillo de los acusados?

Desde 1963 Francia ha asesinado a 21 Jefes de Estado africanos

El  continente africano acapara un tercio de los magnicidios que se han cometido en el mundo en los últimos años. En la mayor parte de ellos están implicadas las grandes potencias europeas, especialmente Francia, los campeones de los derechos humanos. Directa o indirectamente los imperialistas galos asesinan a un Jefe de Estado cada tres años. Los crímenes que se les imputan son, entre otros, los siguientes:

1963, Sylvanus Olympio, Presidente de Togo
1966, John-Aguiyi Ironsi, Presidente de Nigeria
1969, Abdel Rashid Shermarke, Presidente de Somalia
1972, Abeid-Amani Karumé, Presidente de Zanzibar
1975, Richard Ratsimandrava, Presidente de Madagascar
1975, François-Ngarta Tombalbaye, Presidente de Chad
1976, Murtala-Ramat Mohammed, Presidente de Nigeria
1977, Marien Ngouabi, Presidente de Congo-Brazzaville
1977, Teferi Bante, Presidente de Etiopía
1981, Anuar Al-Sadat, Presidente de Egipto
1981, William-Richard Tolbert, Presidente de Liberia
1987, Thomas Sankara, Presidente de Burkina-Faso
1989, Ahmed Abdallah, Presidente de Comores
1989, Samuel-Kanyon Doe, Presidente de Liberia
1992, Mohammed Budiaf, Presidente de Argelia
1993, Melchior Ndadayé, Presidente de Burundi
1994, Cyprien Ntaryamira, Presidente de Burundi
1994, Juvenal Habyarimana, Presidente de Ruanda
1999, Ibrahim Barré-Mainassara, Presidente de Níger
2001, Laurent-Desiré Kabila, Presidente de Congo-Kinshasa
2009, Joao Bernardo Vieira, Presidente de Guinea-Bissau
2011, Muammar Gadafi, Presidente de Libia

África, el continente de los Estados follados

África es un continente que no le interesa nada a nadie, salvo a Imanol Arias y la campaña de Unicef para recaudar donativos contra la enésima epidemia que afecta a los niños africanos. La mayor parte de los problemas de África son sanitarios. Dentro de poco las ONG y los enfermeros sin fronteras lo llenarán de hospitales, farmacias y quirófanos. Siempre nos hemos preguntado cómo curaban sus enfermedades los africanos antes de que llegáramos nosotros con nuestros avances científicos para salvarles de sus terribles plagas.

El segundo rasgo fundamental de África, aparte de sus enfermedades, son sus grandes safaris. No hay oferta turística que no te lleve por una reserva natural llena de esos animales salvajes que sólo has podido ver por la tele y que siempre están en peligro de extinción por culpa nuestra. Al levantarnos cada mañana nos preguntamos en qué nos hemos equivocado para que tantas especies hayan desaparecido y otras estén a punto de desaparecer. También tenemos dudas sobre los motivos por los cuales esos reportajes de National Geographic sólo hablan de ese tipo de especies en peligro. ¿Hay algún animal que no esté en riesgo de desaparecer para siempre de la faz de la Tierra?

África es el continente de los Estados follados. Si Ustedes lo han visto escrito de otra manera es debido a un error tipográfico. Los Estados africanos los dibujaron los imperialistas sobre un mapa y quien hace también deshace. Una vez liberados del colonialismo hace medio siglo, los Estados africanos han sido violados y jodidos. A Egipto le quitan un pedazo y crean Sudán; a Sudán le quitan un pedazo y crean Sudán del sur, y así sucesivamente.

El tribalismo tiene la culpa del fracaso de África. Unas etnias están en guerra permanente con otras. No sabemos por qué, pero así viene ocurriendo, hasta el punto de causar grandes masacres, como la de Ruanda hace 20 años. Todo el esfuerzo de los imperialistas es humanitario. Muchas veces han tenido que desembarcar tropas de interposición para que los unos no se peleen con los otros como si fueran niños pequeños.

Lo más sorprendente de África es la enorme pobreza y los pobres nos dan pena, sobre todo si salen por la tele continuamente, si padecen hambre, si se trata, además, de esos niños a los que siempre vemos desvalidos, huérfanos, famélicos y con una nube de moscas pegadas a la nariz. ¿Cómo puede ser Usted tan desalmado que esa triste situación no le conmueva?, ¿no se siente culpable?, ¿no cree Usted que ha logrado su confort personal precisamente a costa de expoliar a África?, ¿no tiene intención de devolver algo de lo que ha robado a los pobres africanos?

¿No se da cuenta de que es Usted un privilegiado? Pues sepa que como consecuencia de que aquí se vive tan estupendamente y allá hay tanta pobreza, a los africanos no les queda más remedio que emigrar. El Mediterráneo se ha convertido en la gran patera. Nosotros viajamos de safari a Kenia por placer pero ellos vienen a Europa por necesidad. ¿Es Usted consciente de esta problemática?, ¿no le remuerde la conciencia o no tiene conciencia?

La pobreza de África contrasta con su riqueza. No hay continente más rico que África. Es el “granero del mundo” titulaba El País hace un par de años (1). ¿Cómo es posible, pues, que los africanos pasen hambre? Tienen las mayores minas de oro del mundo. También producen el 78 por ciento del platino del mundo, el 60 por ciento del cobalto, el 57 por ciento del manganeso, de los diamantes, del cromo, de…

Además de una naturaleza salvaje, que es la que vemos por la tele, en África hay un capitalismo salvaje, que no vemos por la tele. No hay safaris ni viajes turísticos para ver la explotación, pero tampoco hace falta, porque es igual que en España. Hay empresarios y obreros, hay explotación y hay lucha de clases, protestas, huelgas, movilizaciones. Aunque no salgan por la tele, los imperialistas lo conocen de sobra. El Informe Vedrine (2), elaborado hace un par años para dirigir los pasos de los monopolios franceses en el continente, destacaba el auge del movimiento obrero y sindical en África.

¿Alguien le ha contado a Usted las varias huelgas generales de los obreros nigerianos, como la de 2012, convocada para luchar contra el aumento de los precios? ¿No sabía que en Nigeria también hay obreros?, ¿y capitalismo?, ¿y que los explotan?, ¿y que luchan?, ¿y que se organizan?

Los trabajadores de la industria azucarera de las Islas Mauricio llevaron a cabo recientemente una de las mayores huelgas obreras que ha conocido África. ¿No lo sabía?

En 2011 los trabajadores del sector público de Bostwana declararon una huelga para exigir un aumento salarial y paralizaron todo el funcionamiento del Estado durante varios días.

Los obreros matalúrgicos sudafricanos han roto, por fin, con el ANC y con su gobierno. En un congreso el sindicato NUMSA, que tiene 340.000 afiliados, ha hecho un llamamiento a crear un nuevo partido de clase que luche contra el capitalismo en África austral.

Ahora mismo se está produciendo en Argelia la mayor movilización de masas que el mundo ha conocido contra las empresas estadounidenses de fractura hidráulica que operan en el Magreb.

¿No le han contado nada de esto las noticias de la tele? Se les habrá olvidado. Pero no se preocupe. Esta misma tarde hay un documental en La 2 sobre la vida y milagros de las jirafas del río Zambeze que le ayudarán a entender los problemas de África mucho mejor.

No apadrine sólo a un niño; apadrine la solución final para todos ellos. Nosotros tenemos la receta mágica para que África deje de ser el continente de los Estados follados. Esté Usted atento a la pantalla del ordenador porque vamos a poner el número de nuestra cuenta corriente para que haga su donativo para acabar con todos los problemas de los niños y los adultos africanos de un plumazo por el módico precio de 0,35 euros al mes. (Nosotros tampoco tenemos ningún ánimo de lucro.)


(1) http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/10/07/vidayartes/1381175124_503819.html
(2) http://www.ladocumentationfrancaise.fr/var/storage/rapports-publics/134000824.pdf

Los gastos de la ocupación militar se convierten en ayuda al desarrollo

Es otro caso de contabilidad imaginativa con la que los imperialistas nos deslumbran. En Francia la secretaria de Estado para el desarrollo, Annick Girardin, quiere reconvertir los gastos militares en ayuda al desarrollo.
El lunes Girardin marcha hacia Addis-Abeba para participar en una conferencia internacional sobre financiación del desarrollo y sobre la marcha se le ha ocurrido esa genial idea. Además no ha tenido empacho alguno en decirlo públicamente en una rueda de prensa. Tras invadir países como Mali o la República Centroafricana, dice, ha habido fases de reconstrucción y estabilización y “a veces el ejército fránces ha contribuido a desarrollar ciertos territorios”.

Tampoco es algo demasiado novedoso. La OCDE ya incluye ciertos gastos militares como ayuda al desarrollo, como la asistencia a los refugiados o las misiones civiles de “mantenimiento de la paz” aprobadas por la ONU.

De esa manera, en 2013 se contabilizaron como ayuda 52 millones de euros gastados por el Ministerio francés de Defensa. En ese paquete está el sostén presupuestario a Djibuti por valor de 36 millones de euros o una ayuda humanitaria a Chad por valor de 6 millones de euros.

Pero ahora el gobierno “socialista” francés quiere ir más lejos y camuflar de esa manera ciertos gastos de formación del personal militar con fines no militares o incluso el apoyo al Estado de Derecho, la lucha contra el crimen organizado y el terrorismo. Lo defendió la propia Girardin ante la OCDE en diciembre y esa organización tomará una decisión al respecto el año que viene.

Para cualquiera con un poco de sentido común lo que la OCDE se propone es, ni más ni menos, que un engaño, perpetrar un fraude contable, una falsificación de los presupuestos del Estado. Por mucho menos hay decenas de condenados a prisión, en Francia y en cualquier otro país.

Para acabar hay otro aspecto de este feo asunto del que no queremos ni hablar, por el momento. ¿A que llaman desarrollo los socialistas franceses?, ¿a qué llaman ayuda al desarrollo?, ¿se refieren a las violaciones de mujeres y niños que sus tropas han cometido en los países africanos ocupados?

Sólo hay una manera de que el gobierno francés ayude al desarrollo de los países africanos: largarse a su casa.

El primer genocidio de la historia lo cometieron los alemanes en Namibia

La verdad ha tenido que esperar cien años pero, por fin, el presidente del Parlamento alemán Norbert Lammert ha reconocido que las masacres cometidas contra los namibios hace un siglo constituyen un crimen de genocidio, el primero de la historia. Lammert lo ha confesado en un artículo publicado el miércoles en el diario Die Zeit. Hace sólo dos años, una votación en el Bundestag negó que Alemania hubiera cometido ningún genocidio en lo que se llamó como África del sudoeste en la época colonial.

En 2004 ocurrió algo parecido: el gobierno alemán desautorizó las palabras de su ministro de Ayuda al Desarrollo, Heidemarie Wiecaorek-Zeul, quien pidió perdón por las masacres coloniales y las calificó como genocidio.

Las matanzas empezaron con el reparto del mundo que las potencias coloniales llevaron a cabo en 1884. A Alemania le correspondieron los actuales Togo, Camerún, un área cerca de la actual Ruanda, y Namibia. De los cuatro, éste último era el trozo más grande, pero las mejores tierras ya estaban ocupadas por tribus locales, lo que dificultaba que los colonos se establecieran allí.

Ante tal situación, el primer virrey de la zona intentó conseguir las tierras a través de estratagemas como la compra, el intercambio por baratijas, los acuerdos con los caciques, el intento de enfrentar a unos clanes con otros, los abusos contra las mujeres, el robo de tierras y ganado, las expulsiones forzosas…

Pero donde hay opresión hay resistencia. El 12 de enero de 1904 estalló el primer levantamiento de los guerreros de la tribu herero, que acabaron con la vida de unos 200 civiles alemanes en unos pocos días. Alemania tenía que aplastar la rebelión, para lo cual envió a Lothar von Trotha, un general al que en 1933 los nazis honrarían con una calle en su honor a las afueras de Munich.

Con unos 10.000 hombres de apoyo, Von Trotha lanzó una contraofensiva brutal y tras la Batalla de Waterberg empujó a los herero hacia el desierto de Omaheke. Las órdenes de Von Trotha eran claras: “Todos los herero deben abandonar esta tierra. Si se niegan, les obligaré a hacerlo con las armas. Cualquier herero que se encuentre dentro de la frontera alemana, con o sin armas, será disparado. No quiero prisioneros”.

Se estima que unas 15.000 personas murieron de hambre y sed en el desierto. Muchos otros fallecieron a causa de las balas o los ahorcamientos masivos. También capturaron miles de prisioneros, que acabaron en campos de concentración, donde murieron por la mala alimentación, los trabajos forzados y las enfermedades. Antes de la rebelión, los hereros eran entre 80.000 y 100.000 nativos. Cuatro años después, quedaban unos 15.000. El 85 por ciento de un grupo étnico había sido exterminado por los alemanes.

Inmediatamente después de los herero se levantaron en armas los namaqua, aniquilados de manera similar: “O se rinden y se van del área alemana, o serán disparados, hasta su exterminio”. Se calcula que la mitad de los 20.000 miembros de los Nana fueron asesinados, mientras que los otros 9.000 fueron enviados a campos de concentración.

Estos primeros campos de concentración africanos se convirtieron en un ensayo de lo que sucedería más tarde los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Muchas mujeres fueron utilizadas como esclavas sexuales, dando algunas a luz niños mestizos sobre los que se llevaron a cabo experimentos seudocientíficos para demostrar que los negros eran inferiores a los blancos.

Centenares de ojos, cráneos, penes y otras partes del cuerpo fueron arrancadas de los cadáveres, metidas en formol y envidos a Alemania para el estudio y experimentación. Los restos fueron devueltos en 2011, en el transcurso de una ceremonia que terminó en escándalo cuando la representante de la delegación alemana que viajaba con los restos abandonó el acto tras ser abucheada.

Los estragos de la medicina colonialista

Juan Manuel Olarieta
En 1937 el químico Arthur Ewins sintetizó en Londres el compuesto MB800, que luego será llamado pentamidina y en Francia lomidina.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el caucho era una materia prima estratégica, una de las más codiciadas por las potencias imperialistas. Francia la obtenía en colonias africanas como el Congo belga, el África ecuatorial francesa, Camerún o Guinea.

No obstante, había una escasez de fuerza de trabajo local. Las condiciones de explotación de los bosques diezmaban a los africanos obligados a trabajar en las más duras condiciones imaginables. Eran víctimas de la tripanosomiasis, también conocida como la enfermedad del sueño que transmitía la mosca tsetsé.

El colonialismo llamó en su auxilio a la medicina y en 1948 se celebró en Brazzaville una conferencia africana sobre la referida enfermedad, a la que se calificó como “endémica”. Acudieron médicos británicos, franceses, belgas, sudafricanos y portugueses, que acordaron vacunar masivamente a los trabajadores africanos con la nueva sustancia química.

Fue el primer programa internacional de aplicación masiva de la medicina en África y tuvo el consiguiente coro de entusiasmo por los grandes avances de la ciencia y el progreso de la humanidad en la erradicación de las enfermedades. Salieron a la palestra los grandes santones de la “ciencia”, a los que ahora nadie recuerda, pero que entonces eran las estrellas más relucientes del firmamento: profesores universitarios, altos funcionarios de salud pública, eminentes doctores… La ciencia tenía en sus manos el medicamento que iba a salvar a África.

La campaña publicitaria no estuvo exenta del repugnante tufo colonialista, en el que las potencias imperialistas no pretendían extraer las mayores cantidades posibles de caucho sino liberar a los pobres africanos de una plaga. Todo era desinteresado, gratuito… y preventivo, es decir, no sólo se aplicaba a los enfermos sino también a los sanos.

A dichas notas características de la campaña de vacunación hay que añadir otra más que, naturalmente, es lógica teniendo en cuenta que no se trataba de un vínculo entre el médico y el paciente sino más bien entre el colonizador y el colonizado: la vacunación era obligatoria para los trabajadores africanos. Aunque ellos se empeñaran en enfermar, los colonialistas los querían sanos. De lo contrario, se quedaban sin caucho.

La primera alerta saltó en 1954, pero no tuvo el eco publicitario de la campaña previa de éxtasis: 28 africanos murieron como consecuencia de las vacunas de lomidina. En otros casos, las inyecciones no tenían los efectos milagrosos que habían anunciado los médicos. No sólo no era eficaz sino que, además, era peligrosa. Las inyecciones provocaban infecciones bacterianas que evolucionaban hacia la gangrena en las extremidades, que luego había que amputar.

Los africanos empezaron a resistirse a las vacunaciones forzosas y fueron acusados de ser unos ignorantes, unos supersticiosos y de estar influenciados por los hechiceros. Uno de los objetivos de la colonización era el de esforzarse por sacarles del atraso, llevarles la civilización y la modernidad. Pero los africanos nunca lo vieron de la misma manera. Por eso cuando en los años sesenta África fue liberándose del colonialismo, se liberó también de aquellos médicos, de sus recetas y de sus crímenes.

En un reciente libro el investigador francés Guillaume Lachenal (1) ha relatado aquella historia que, hasta la actualidad, ha quedado en el silencio, como tantos otros crímenes del colonialismo. Aquellos fatuos catedráticos de la universidad de mediados del siglo pasado esconden cadáveres bajo relucientes batas blancas. De la euforia inicial pasaron al olvido y al recordarlos ahora la ciencia muestra uno de sus muchos ridículos.

La lectura de la obra demuestra que -entonces y hoy- la medicina es un instrumento de dominación imperialista. En Francia ha causado un importante revuelo. La periodista Catherine Simon ha reseñado el libro para el diario Le Monde (2). En castellano apenas Clarín en Argentina se ha hecho eco de la publicación (3). Seguimos padeciendo la enfermedad del sueño. Es mejor no espabilar.

Notas:

(1) Guillaume Lachenal, Le médicament qui devait sauver l’Afrique. Un scandale pharmaceutique aux colonies, Éd. La Découverte, Paris, 2014.
(2) Catherine Simon, Le virus de la bêtisse coloniale, Le Monde, 24 de octubre de 2014
(3) Como conejillos de la farmacopea occidental, http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/conejillos-farmacopea-occidental_0_1240675936.html

Ruanda según la Audiencia Nacional: el mundo al revés

John Carlin

Podemos suponer que el juez Fernando Andreu de la Audiencia Nacional española reaccionó como casi todo el mundo a los atentados yihadistas que el viernes se cobraron 66 vidas en tres continentes. Lo que no podemos suponer es que el juez Andreu, que fue noticia la semana pasada por su loable pretensión de utilizar el vigor de la ley española contra el terrorismo internacional, hubiera reaccionado con similar estupefacción hace exactamente 21 años cuando se estaba llevando a cabo una de las grandes atrocidades del siglo XX, el genocidio de Ruanda.

Esto es curioso por dos motivos. Primero, porque en abril, mayo y junio de 1994, cuando el juez Andreu ya era mayor de edad y estaba capacitado para leer periódicos, la gente moría en Ruanda a un ritmo no de 66, sino de 8.000 personas al día, liquidadas casi todas con un sadismo que supera la imaginación del yihadista más psicópata. Segundo, porque cabe pensar que el juez Andreu algo sabe de Ruanda, ya que en 2008 inició un proceso judicial contra 40 militares ruandeses que él acusa, entre otros crímenes, de genocidio. El juez fue noticia el lunes pasado a raíz de que uno de los 40, un general llamado Karenzi Karake, fue detenido en Londres a petición suya para que compareciera ante un tribunal español.

El problema es que el juez Andreu cometió un error cuando escribió su sumario hace siete años: se equivocó de genocidio. De las 181 páginas del sumario solo se puede desprender una conclusión: que una fuerza armada liderada por la minoría tribal tutsi se propuso exterminar a la mayoría tribal hutu. Lo cual está tan lejos de la verdad como decir que los responsables del genocidio durante la Segunda Guerra Mundial fueron no los nazis, sino los aliados.

El sumario del juez Andreu empieza con una resumida versión de la historia de Ruanda a partir de 1990. Dice que en aquel año un grupo “terrorista” inició “una serie de actividades de carácter criminal”. Se refiere al Frente Patriótico Ruandés (FPR), un movimiento rebelde predominantemente tutsi cuyo objetivo era derribar al Gobierno, compuesto por miembros de la etnia dominante hutu. El juez Andreu escribe en el tercer párrafo de su sumario que en 1994, “mediante la violencia”, el FPR obtuvo el poder. Esto es verdad, como lo es que los aliados derrotaron a los nazis “mediante la violencia” en 1945. Lo que omite mencionar el juez Andreu es que si el FPR no hubiese tomado el poder el 4 de julio de 1994, poniendo fin a un genocidio que acabó con las vidas de más de 800.000 personas en 100 días, casi todos asesinados a machetazos, el régimen hutu hubiera cumplido con su sistemática misión exterminadora y matado a todos los tutsis que aún quedaban vivos […]

A continuación, el juez Andreu dice en su sumario que el nuevo Gobierno del FPR pretendió “la eliminación de la etnia mayoritaria”, o sea los hutus, afirmación manifiestamente absurda ya que, entre muchas otras cosas, el FPR encarceló a 120.000 hutus que presuntamente participaron en las masacres de los tutsis, el 90% de los cuales hoy han sido liberados.

[…] Gourevitch, que ahora trabaja en un segundo libro sobre Ruanda, dijo que el juez Andreu había presentado “una visión del mundo al revés, una ficción tóxica, objetivamente demencial”. Gourevitch me remitió a un cable clasificado filtrado por Wikileaks en el que el embajador estadounidense en Ruanda en 2008 describe el sumario del juez Andreu como “escandaloso y erróneo”. El cable del embajador agrega: “El proceso español a los 40 militares ruandeses ofrece una versión irreconocible de uno de los episodios más dolorosos y violentos de la historia de Ruanda, distorsionando la verdad establecida, inventando matanzas”.

[…] Los parientes y amigos de tres cooperantes españoles asesinados en Ruanda en enero de 1997, la razón por la cual el juez Andreu tiene jurisdicción sobre ciudadanos ruandeses, también desearán que se haga justicia. Pero no será posible debido a que el proceso abierto por el juez Andreu carece totalmente de credibilidad.

El juez Andreu nunca llegará a la verdad porque la interpretación histórica y política en la que se fundamentan sus investigaciones es poco más fiable que la interpretación que podría haber dado Joseph Goebbels del papel nazi en Europa entre 1939 y 1945. ¿Qué dirían los españoles, se pregunta uno, si un juez ruandés se propusiera investigar el “genocidio” llevado a cabo en la Guerra Civil española y se limitara a pormenorizar las atrocidades cometidas del lado republicano, presentando a los agresores del bando franquista como inocentes víctimas? Lo que diría todo el mundo. Que es una distorsión de la verdad, un escándalo, una locura y, ante todo, una ridiculez.

Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2015/06/28/actualidad/1435521693_245519.html

(¿La Audiencia Nacional lo cuenta todo al revés? Nos suena bastante a algunos casos que conocemos…)

El destino de África está ligado a China

A medio de plazo el destino de África va a depender cada vez más de China, según un estudio de S&P que publica la agencia francesa de noticias AFP. China compra materias primas, es el primer inversor y también se ha convertido en una importante fuente de financiación, afirma la agencia de calificación.

La situación tiene una doble cara, indica S&P: “Aunque los lazos entre África y China han sido una bendición para los países de África subsahariana, también ha aumentado su vulnerabilidad con respecto a China y a los choques conexos”, especialmente la ralentización china y la menor demanda de materias primas.

S&P pone el ejemplo del cobre, cuyo precio ha caído a 6.400 dólares la tonelada frente a más de 10.000 dólares en 2011, afectando a la balanza de pagos de Zambia y la Repúbllica Democráatica del Congo.

“El precio internacional del carbón también ha retrocedido, disminuyendo la rentabilidad de proyectos de envergadura en Mozambique”, añade S&P en su informe.

Por lo demás, “el África subsahariana está sobre-expuesta como consecuencia de su endeudamiento excesivo con China”, apunta también la agencia de calificación, que en su informe recuerda que en los últimos cinco años los países africanos se han beneficiado de créditos chinos muy fáciles, cuando el Banco Mundial y el Club de París imponían condiciones muy restrictivas.

“Algunos [países africanos] podrían tener dificultades en devolver los préstamos al vencimiento” como consecuencia de la caída de la cotización de las materias primas, de la depreciación de las divisas o de la inflexión del crecimiento, advierte. “A medida que China refuerce su influencia en África, las relaciones entre ambos van a cambiar ciertamente, aunque continúen desarrollándose”, añade la agencia.

S&P predice que en el futuro el crecimiento chino estará alimentado más por las inversiones masivas en infraestructuras a través del mundo, comprendida África, que por las exportaciones, gracias a las abundantes reservas de cambio de China, cercanas a los 4 billones de dólares.

En 15 años los intercambios chino-africanos han explotado, recuerda el informe: en 2013 el 23 por ciento de las exportaciones de los 18 países sub-saharianos estudiados por S&P estaban destinadas a China, frente al 4,6 por ciento en 2000.

Las inversiones directas chinas han alcanzado los 1.600 millones de dólares en 2013, frente a los 145 millones de 2005.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies