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Etiqueta: África (página 65 de 70)

Inminente cumbre en Johannesburgo sobre las relaciones entre África y China

Mañana se abre en Johannesburgo, Sudáfrica, la VI Cumbre del Fórum sobre cooperación entre África y China en el que participarán varios Jefes de Estado y de gobierno de África.

La influencia económica y cultural de China en África se expande de manera exponencial. Es el exportador e importador más grande para el continente negro.

Entre 2009 y 2012 China comprometió 10.000 millones de dólares en exportaciones de capital destinadas África y realizó importantes inversiones en zonas como Zambia y Tanzania.

Durante la última década, 750.000 ciudadanos chinos se han asentado en África y hay centros culturales prácticamente en todas partes para impartir la enseñanza del mandarín y el cantonés.

China importa 1’5 millones de barriles de petróleo por día procedentes de África, aproximadamente el 30 por ciento de sus importaciones totales.

La nueva sede de la Unión Africana, que costó 200 millones de dólares, fue financiada exclusivamente por Pekín.

Además, la creación del Banco de los países Brics cambiará la situación financiera del continente al desafiar la posición adquirida por el Fondo Monetario Internacional.

Crece la rivalidad entre los imperialistas. Durante una gira diplomática por África en 2011, la entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton, insinuó la culpabilidad de China en la perpetuación de un “nuevo colonialismo”.

Rusia suministrará armas a Camerún para luchar contra Boko Haram

A pesar de las noticias, la organización yihadista más mortífera no es el Califato Islámico sino Boko Haram, que tiene en Camerún a uno de sus teatros de operaciones.

El viernes el embajador ruso en Yaundé, Nicolay Ratsiborinski, se entrevistó con el presidente Paul Biya para ultimar los preparativos del envío de armamento pesado al ejército camerunés.

El suministro comprende camiones blindados de transporte, artillería pesada, cañones, misiles y equipos de protección aérea, así como el adiestramiento de varias unidades del ejército.

Además, Rusia se ha comprometido a ejecutar proyectos de desarrollo e infraestructuras en el norte de Camerún, donde los yihadistas tienen su centro de operaciones.

Además, en el plazo de un mes Camerún recibirá un cargamento de ayuda humanitaria rusa y material de protección civil para los refugiados que han huido de las zonas de combate.

El anuncio ruso coincide con el envío desde Chad de un contingente de tropas de refuerzo que entrarán en combate con los yihadistas de manera inmediata.

El Sahel es el patio trasero de España

El miércoles el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, aseguró en declaraciones a la La Sexta que en el caso de España, el “interés prioritario” es el Sahel.

“El Sahel es nuestro patio trasero y nuestra asignatura pendiente”, aseguró el ministro, que recordó que “no hay que desentenderse de Siria e Irak” pero “están más lejos”, según explicó.

En el caso de Siria e Irak, hay otros países que “los conocen más” y que pueden aportar “más valor añadido”, dijo García-Margallo.

El ministro mostró también su preocupación porque la situación de Libia “haya pasado a un segundo lugar” en la lucha contra el terrorismo porque ahora todos los gobiernos están centrados en Siria e Irak.

Según García-Margallo, en estos momentos Libia es un “polvorín” puesto que hay 50 millones de armas en el país y más de 1.500 grupos armados: “Allí no manda nadie y hasta Daesh tiene banderas negras en Sirte”.

El ministro también destacó la situación de Mali, advirtiendo que una “desestabilización en este país africano, unida a la desestabilización en Libia, puede desestabilizar y, de hecho, está desestabilizando Túnez”.

“Este país fue el buen alumno de la Primavera Árabe pero es el país que más luchadores extranjeros exporta a Siria”, dijo Margallo. El ministro dijo que Túnez se está “hundiendo económicamente” por los problemas de seguridad. “Allí donde hay pobreza hay caldo de cultivo para el desorden”, alertó.

En estos momentos hay 122 militares españoles en Mali, aunque el gobierno del PP se ha comprometido con Francia a estudiar un aumento. “Todo está encima de la mesa para que el presidente del gobierno y las fuerzas políticas elijan las que más le convenga”, explicó Margallo.

Sin embargo, insistió en que el Ejecutivo “esperará lo que considere conveniente” para tomar una decisión, aunque sobre todo esperará a que Francia plantee sus peticiones. “La urgencia no estriba en seguir amontonando material militar y fuerzas en Siria, que es suficiente, lo que hay que hacer es trabajar para que todos vayan en la misma dirección y no se produzcan incidentes”, apuntó Margallo.

Alemania también enviará tropas a Mali

Alemania está dispuesta a enviar a hasta 650 soldados a Mali para reforzar la misión de la ONU en este país (Minusma) y ayudar a Francia en la región, según ha anunció ayer la ministra de Defensa germana, Ursula von der Leyen.

“En breve pediremos al Parlamento que autorice un mandato de hasta 650 soldados”, ha indicado la ministra tras una reunión de la comisión de Defensa del Bundestag, la Cámara Baja alemana.

Es una escalada del militarismo alemán en toda regla, que se ciñe sólo a África. Según la ministra alemana, Alemania también planea incrementar el número de soldados que entrenan a las fuerzas peshmerga kurdas en Irak, pasando de 100 a 150.

Desde el siglo XIX Mali fue una colonia francesa y en 2012 volvieron a su suelo las tropas dentro de la llamada Operación Serval, que desde el año pasado se denomina Operación Barkhane.

El 20 de noviembre en la capital de Mali, Bamako, dos asaltantes armados irrumpieron en el Hotel Radisson y mantuvieron secuestradas a 170 personas (140 de ellas eran clientes y las otras 30 trabajadores del hotel).

El ataque se saldó con la muerte de 18 de los rehenes, que fueron ejecutados por los asaltantes, 1 policía y los 2 atacantes.

Ocho meses antes se produjo otro atentado en el bar La Terrasse de Bamako, que dejó 5 muertos.

En agosto el Frente de Liberación de Macina, un grupo yihadista dirigido por un predicador de la zona de Mopti, llevó a cabo un ataque con toma de rehenes en otro hotel, esta vez en la ciudad de Sevaré.

El imperialismo ha convertido a Somalia en otro paraíso yihadista

Un rapero yihadista de Alabama
La caída del halcón negro (y 3)

A pesar de sus feroces luchas internas, los diferentes grupos que combatían en Somalia tienen un punto en común: son nacionalistas, son antimperialistas y luchan contra la ocupación militar de su país.

Inicialmente la lucha nacionalista estuvo dirigida por un grupo denominado “Unión de Tribunales Islámicos”, que llegó a unificar casi la totalidad del país en 2006. Para impedirlo, la Unión Africana envió tropas de Kenia, llamadas Amisom, que, junto a las francesas, invadieron el país. Pronto al cuerpo expedicionario se le unió también el ejército etíope.

La ocupación militar no logró ninguno de sus objetivos declarados. Tras una guerra feroz, en 2011 Kenia y Etiopía lograron expulsar de la capital, Mogadiscio, a los Tribunales Islámicos.

No obstante, sus fuerzas se replegaron a las montañas y regiones más inhóspitas, donde continuaron la guerra.

Al mismo tiempo, el movimiento nacionalista somalí degeneró y se radicalizó. De los Tribunales Islámicos surgió Al-Shaabab, “los jóvenes” en lengua árabe, una organización que aparece de la lucha popular contra los ejércitos ocupantes y pronto pasa a ejecutar acciones indiscriminadas. Su desesperación le conduce a realizar secuestros y atentados suicidas, convirtiéndose en un movimiento temible.

El 4 de enero de 2011 en un atentado contra el complejo ministerial de Mogadiscio mataron a 82 personas.

Además Al-Shaabab extendió su radio de acción a los países vecinos, especialmente Kenia, que mantiene tropas dentro de Somalia, especialmente dirigidas contra los sitios más turísticos.

En setiembre de 2013 asaltan en Nairobi, la capital de Kenia, el centro comercial Westgate, causando 67 muertos en cuatro días.

En abril de este año llega su carnicería más conocida: 147 muertos en el asalto a la Universidad de Garissa, al este de Kenia.

Al-Shaabab es una fuerza capaz de movilizar entre 5.000 y 9.000 hombres armados y dispuestos a todo. En 2010 se incorporaron a Al-Qaeda.

Sin embargo, está fuertemente dividida. Además de un componente nacionalista, hay otro que predica la yihad internacional. También hay algunos partidarios de incorporarse al Califato Islámico.

Como consecuencia de sus rivalidades internas el movimiento ha padecido sangrientas purgas. La más conocida es la ejecución sumaria en setiembre de 2013 del yihadista estadounidense Omar Shafik Hammami, alias “Mansur El Americano”, que con 22 años se incorporó en 2006 a la lucha en Somalia y cuya cabeza el FBI cotizaba a cinco millones de dólares.

El yihadista de Alabama era una vedette del terrorismo con cuenta en Twitter. El rap era su instrumento preferido de propaganda. En 2007 le entrevistaron en Al-Yazira y en 2013 en The Voice of America, poco antes de que le mataran sus propios colegas de la organización.

Cuando le mataron estaba en compañía de otro yihadista de importación, Habib Ghani, alias Abu Osama Al-Britani, cuyo nombre lo dice casi todo acerca de su origen. A su vez, Ghani era la pareja de Samantha Lewthwaite, “La Viuda Blanca”, implicada en los atentados de Londres de 2005.

Al destruir Somalia, el imperialismo ha transformado al país en otro de los paraísos para los yihadistas procedentes del mundo entero. Algunos han llegado desde Chechenia…

Donde no gobierna el imperialismo, no gobierna nadie

Somalia conquistó su independencia en 1959 por la fusión de las colonias del sur, bajo dominación italiana, y norte, bajo dominación británica.Pero el problema de Somalia, como el de otros países de África, son unas fronteras artificiosas. Numerosos somalíes viven en las regiones vecinas de Kenia y Etiopía. Si todas las fronteras africanas que trazaron los imperialistas son inicuas, las de Somalia lo son especialmente, lo que ha conducido a la imposibilidad de mantener unas relaciones diplomáticas fluidas con ellos.

Durante la Guerra Fría Somalia viró hacia la URSS por dos razones distintas. La primera es que los vecinos cayeron en las garras del imperialismo y Somalia se decantó del lado contrario por puro impulso reactivo. La segunda es el dilatado contacto de los somalíes que vivían en Adén (Yemen) con los refugiados y represaliados políticos originarios de India, viejos y experimentados luchadores marxistas que combatían al imperialismo británico.

La influencia revolucionaria en Somalia tuvo su máxima expresión en el golpe de Estado de 1969 que llevó al poder a Siad Barré. Fue una etapa de esplendor, como tantas otras experiencias progresistas y revolucionarias del Tercer Mundo.

Cuando en 1974 Etiopía se unió a aquel proceso revolucionario, la situación en el cuerno de África empeoró notablemente para el imperialismo. Además, se abrió la posibilidad de que ambos países, Somalia y Etiopía, resolvieron sus problemas fronterizos amistosamente. Incluso Fidel Castro viajó a las capitales de ambos países para abrir una negociación.

Un acontecimiento significativo rompió aquel principio de acuerdo entre Etiopía y Somalia: la visita de Kissinger, secretario de Estado del gobierno de Nixon, a Mogadiscio. Kissinger no sólo representaba al imperialismo estadounidense sino al denominado Club Safari, un grupo de países (el Irán del Sha, el Congo de Mobutu, Arabia saudí, Marruecos, Pakistán, Francia) que se habían coaligado para frenar la penetración soviética en el Cuerno de África y en otras zonas, como Angola, Mozambique y las colonias portuguesas en las que desataron feroces guerras civiles contra el movimiento de liberación nacional.

En 1974 el gobierno de Siad Barré traicionó los principios en los que hasta entonces había creído. Se vendió al imperialismo, atacó a Etiopía, provocando la guerra de Ogadén para anexionarse aquella provincia por la fuerza.

Cuando alguien (una persona, un partido, un país) se traiciona a sí mismo, cava su propia tumba. La guerra de Ogadén fue el inicio de la agonía del gobierno de Siad Barré y de la propia Somalia.

El funeral fue en 1990, coincidiendo con la caída del bloque de países socialistas. Desde entonces Somalia no tiene gobierno pero tiene hambre. Tampoco tiene paz. Es un territorio devastado por luchas intestinas entre varias bandas de forajidos que responden al modelo perfecto del imperialismo: cada una de las cuales tiene su padrino y sobre ellas planea el halcón negro en forma de marines, US Navy, humvees, F-15, M-16…

En medio del desastre, en 1992, Estados Unidos puso en marcha una operación militar cínicamente llamada “Restablecimiento de la Esperanza” (Restore Hope) que supuso uno de sus más estrepitosos fracasos, ejemplificado por la película “La caída del halcón negro”.

Era la primera vez que los marines invadían una país africano para apoderarse de él. Eran los tiempos de las “invasiones militares humanitarias”, un precedente de lo que ocurriría luego en los Balcanes. Fue un fracaso porque la población somalí opuso una tenaz resistencia que los imperialistas no esperaban.

Los somalíes demostraron, una vez más, que es posible hacer frente al imperialismo, incluso en el terreno militar, y vencer. El imperialismo se tuvo que conformar con hacer lo mismo que en los Balcanes: balcanizar, es decir, dividir y enfrentar a los somalíes entre sí.

Desde la caída del Telón de Acero en 1990, donde no gobierna el imperialismo, no gobierna nadie. En estos últimos 25 años, casi la mitad de su historia, las crónicas Somalia sólo hablan de destrucción, sobre todo de destrucción de un Estado y de un gobierno, a fin de entregar el país al imperialismo, a sus ONG y a una multitud de grupos mutuamente enfrentados.

Para garantizar “la paz”, o sea, para garantizar la permanencia de la guerra, detrás de Estados Unidos han enviado tropas a Somalia sus vecinos y rivales: Kenia y Etiopía.

En 1974 el imperialismo empujó a Somalia contra Etiopía y ahora empuja a Etiopía contra Somalia. Las tropas etíopes ocuparon Somalia, con el beneplácito de la ONU, de la Unidad Africana y, sobre todo, del Pentágono.

El halcón negro cayó sobre Somalia (1)

La película de Ridley Scott “Black Hawk down” (titulada “La caída del halcón negro” en Latinoamérica), es una metáfora de la situación de Somalia y, por extensión, de otros países sumidos por el imperialismo en el caos y las interminables guerras civiles.

Pero a diferencia de esos otros países devastados, como Libia, cuyo desastre comienza con la Primavera Árabe de 2011, Somalia es una tierra arrasada desde hace ya un cuarto de siglo. Sucedió en 1990, coincidiendo con el desmantelamiento de la URSS, y no por casualidad.

Algún universitario de pacotilla dirá que es otro ejemplo de “Estado fallido” y nosotros diremos que no, que es un ejemplo de “Estado follado”, jodido, destruido y masacrado y que esa situación tiene autores identificables, que no son precisamente africanos: son los imperialistas de Washington, de Londres y de París.

Somalia aparece en la prensa como por arte de magia cuando los “piratas” secuestran algún barco pesquero. Entonces las situaciones vuelven a aparecer invertidas: los verdaderos piratas son los que van a las costas somalíes, las más largas de África (3.300 kilómetros), a arrebatar el alimento de los somalíes, que desde hace años padecen la mayor hambruna del continente negro.

Según la ONU en Somalia el hambre ha costado la vida de 250.000 personas y los medios dirán también que es una de esas “catástrofes naturales” que asolan el planeta, como la sequía, el viento o las mareas. Pero si en Somalia hay algún tipo de catástrofe es social y nada más que social.

Somalia tenía (tiene) todos los ingredientes para ser un país envidiable. Su situación en el Océano Índico no puede ser más estratégica. Atesora reservas de petróleo y numerosos recursos minerales. Su población no está dividida por diferentes religiones. Todos hablan el mismo idioma…

Esta vez no hay disculpa: Somalia no padece otra lacra diferente del imperialismo. Es un país que no tiene Estado. Es un país en guerra permanente. Es un país invadido y ocupado por Estados Unidos, por Kenia, por Etiopía, por… razones “humanitarias”, para socorrer a los hambrientos, para ayudar a los desplazados, para curar a los heridos, para evitar los secuestros…

La población de Somalia podría disfrutar de una vida muy holgada con el dinero y la ayuda que a ella destina la caridad imperialista, que es abundante e incluso sobra. Sólo las fuerzas internacionales de “mantenimiento de la paz” cuestan 1.000 millones de dólares.

Pero a pesar de la generosidad con que el imperialismo derrocha el dinero, en Somalia no hay paz sino todo lo contrario. Si repartieran los miles de millones entre los menos de 10 millones de somalíes, se darían un buen festín.

Si los imperialistas no pescaran sin licencia, de una manera que en cualquier país europeo está prohibida, como el uso de explosivos, la situación en Somalia podría mejorar porque la población no tendría los caladeros vacíos.

Si los imperialistas no arrojaran los desechos nucleares en su territorio, la salud de los somalíes no quedaría afectada. El tsunami de 2005 esparció por vastas regiones de Somalia la basura nuclear que los europeos han arrojado durante años por todos los rincones. Si no trataran a África como un vertedero, no sería necesaria la posterior asistencia médica, que no es -en absoluto- desinteresada.

¿Qué hace Estados Unidos en África?

José García Botia

“El mar baña nuestras costas, el mundo yace a nuestros pies. El vapor y
la electricidad han acabado con las distancias. Todas las tierras sin
propietario en la superficie del globo, principalmente en África, deben
convertirse en el campo de nuestras operaciones y de nuestro éxito

(Rey Leopoldo de Bélgica, 1861)

Mientras en occidente todos hemos tenido nuestras miras puestas en Irak, hay una fuerte estrategia por parte de Estados Unidos puesta en marcha en la década de los 90 sobre la Región de los Grandes Lagos cuyo objetivo es África. Lo que este continente tiene bajo su suelo está aún por sacar, y es mucho, muchísimo. Desde el Golfo de Guinea hasta Angola es todo una sucesión de bolsas de petróleo bajo el mar. Desde la República Centroafricana hacia abajo es todo tierra con unas reservas mineras inmensas.

Mientras se retransmiten por televisión o son noticia diaria guerras como las de Afganistán o Irak, las guerras en África son totalmente ignoradas (salvo cuando muestran atrocidades indignas de seres humanos).

De entre ellas son de crucial importancia las de Angola y las de la región de los Grandes Lagos. En ésta última todo gira en torno a la República Democrática del Congo (el antiguo Zaire del dictador Mobutu). Este país posee bajo su suelo en cantidades a veces asombrosas: oro, diamantes, cobre, cobalto, manganeso, zinc, cadmio, plata, uranio y otros minerales escasos en el planeta y de gran valor estratégico como coltán, casiterita, europio, thorio, niobio y pirocloro. Por ejemplo: la media mundial de extracción de oro por tonelada de tierra removida está en 11 g. y en amplias regiones del este del Congo está entre 6 y 7 Kg. Incluso se llega a los 16 Kg. Se calcula que sólo con la mitad de las reservas de oro estimadas en la mina de Sezere se tendría para pagar toda la deuda externa del Congo. El cobre y el cobalto presentes en los residuos de la mina de Kolwezi se valoran en unos 16.000 millones de dólares. El coltán es un mineral escaso en el planeta compuesto por colombio y tántalo. El tántalo es tan resistente a la corrosión como en vidrio, muy resistente a las temperaturas, de muy poco peso, superconductor. Es necesario para la fabricación de teléfonos móviles, satélites, reactores nucleares, misiles, se emplea en ciertas piezas de las naves espaciales… Hasta el presente se explotaba en Tailandia, Canadá, Brasil, Bolivia y Australia. Pero tras descubrirse su presencia en la R. D. del Congo, y en unas altas concentraciones, actualmente la mayor parte de la producción mundial se obtiene del Congo.

Y toda esta riqueza está acumulada en el este del Congo. Pero además la R. D. del Congo estratégicamente es fundamental: está por el centro del continente y al ser tan grande (unas 5 veces nuestro país) tiene frontera con otros nueve países. Controlar la R. D. del Congo es un paso clave para controlar el África subsahariana.

Desde hace tiempo los americanos van detrás del Congo […] De repente son noticia mundial acontecimientos de esa región que afianzan ciertas ideas en el subconsciente colectivo, como las matanzas de tutsis por parte de los hutus que nos hacen pensar que el origen de todas las desgracias y barbaridades de la zona se debe a una guerra de origen étnico. Como si dos etnias que han convivido en el mismo terreno durante siglos se hubieran vuelto de repente locas. En esta región la planificación de los pasos a dar y los medios estratégicos puestos en marcha por parte de Estados Unidos y un grupo de multinacionales han sido muy eficaces. Han logrado entre otras cosas: que se piense que en Ruanda lo único que pasa es que hay un odio irracional entre hutus y tutsis; que el único genocidio ha sido el de tutsis en 1994; que no se sepa de la invasión del este del Congo por parte de los aliados de Estados Unidos -Uganda, Ruanda y Burundi- (desde el verano de 1998), aún cuando ésta sea una guerra bárbara y cruel con 3’5 millones de muertos hasta la fecha (se le ha llamado guerra mundial por África); han conseguido bloquear todos los pasos de la ONU que pudieran pacificar la zona y que podrían haber evitado las masacres hutus-tutsis y la de los congoleños invadidos; aunque no han podido evitar que un “Grupo de Expertos” enviados por la ONU a la R. D. del Congo redacten interesantes informes en donde queda totalmente clara y sin ningún lugar a dudas que hay una invasión del territorio congoleño con la única finalidad de saquear sus riquezas.

Sin embargo han logrado bloquear a la ONU para que no se tomen las medidas propuestas por dicho grupo […] medidas como un embargo de oro, diamante, coltán y armas en la zona; véase, por ejemplo el informe S/2001/357 de Naciones Unidas –aunque en este importante documento hasta es sospechoso, como mínimo, que tras hacer un estudio exhaustivo del conflicto “solo” aparezcan implicadas en el tráfico ilegal de estos minerales compañías europeas y ninguna americana-); han conseguido poner al mando de la R. D. del Congo a L. D. Kabila (aliado suyo por entonces) y posteriormente (cuando ya no satisfacía suficientemente sus intereses) “que fuera asesinado”; han logrado finalmente que no se sepa nada de esto, ni tenga importancia en la opinión pública de los consumidores del norte.

Respecto a Angola es curioso que se haya llegado en estos momentos a la paz después de unos 30 años de guerra entre la UNITA de Jonás Savimbi y el gobierno de Jose Eduardo dos Santos. Estados Unidos apoyaba a UNITA; Cuba y la ex URSS al gobierno angoleño. La principal fuente económica para el gobierno era el petróleo y para UNITA eran los diamantes.

La dinámica era que mientras hubiera diamantes y petróleo ambos bandos podían seguir comprando armas y como ninguna de ambas cosas se acababa la guerra no cesaba. Cae la Unión Soviética, pero la guerra de Angola sigue… En febrero de 2002 el presidente de Angola tiene una cita con G. Bush en la Casa Blanca (la fecha se concertó en septiembre de 2001) y qué casualidad que el mossad le pasara a las tropas gubernamentales la localización exacta de dónde se encontraba Savimbi justo pocos días antes de que Eduardo dos Santos tomara el avión hacia la Casa Blanca. Las palabras de Bush debieron ser claras: “paz a cambio de diamantes y multiplicar la producción de petróleo”. Dos Santos debió de aceptar, pues con la paz Angola está aumentando rápidamente su producción de petróleo (se prevee que llegará a 1,5 millones de barriles diarios). Y es que antes de los ataques a Irak y Afganistán, Estados Unidos ha realizado una serie de movimientos estratégicos previos y en torno al petróleo (por si se le fuera de las manos la situación del Golfo Pérsico): intentos de golpes de estado en Venezuela; la ya mencionada paz en Angola; el aumento de producción de petróleo en Guinea Ecuatorial; las presiones para que ahora se lleguen a acuerdos de paz en Sudán […]

La expansión militar de Estados Unidos en África

El ejército de Estados Unidos se expande por el Pacífico, pero también por África, donde hace frente a la omnipresencia china y sustituye a los viejos ejércitos colonialistas europeos, especialmente el francés.

Durante años el Africom, el mando de las fuerzas militares estadounidenses en el continente negro, ha negado la existencia de bases.

La existencia de la base Lemonnier, en Yibuti, era anterior a la creación del Africom como mando independiente en 2008. Según ellos, no cuenta.

Además, la lista oficial de bases militares del Pentágono asegura la existencia de, al menos, otras tres.

En El Cairo está la Unidad Número 3 del Centro de Investigaciones Médicas de la Marina, creada en 1946.

Hay un aeródromo auxiliar situado a unos 1.600 kilómetros de la costa oeste que Estados Unidos ha utilizado desde 1957.

En el el puerto y el aeropuerto de Mombasa, en Kenia, hay depósitos de los años ochenta.

También hay bases cercanas al continente, la más importante de las cuales es la Morón, en Sevilla.

Además, hay también “sitios cooperativos de seguridad” (CENV) que pueden desempeñar las mismas funciones que las bases. El comandante el jefe de Africom, David Rodríguez, ha reconocido la existencia de 11 “sitios de seguridad”.

Es posible que el número sea aún mayor. Según Tom Dispatch, el número puede acercarse a los 60, unos plenamente activos y otros en reserva.

La mayor parte de esos centros militares han sido construidas o remozadas desde 2001. Se trata de campos, depósitos e instalaciones portuarias en 34 países africanos diferentes, por lo que cubren al 60 por ciento del continente.

Estados Unidos dispone también de “departamentos de cooperación de seguridad y defensa” en 38 Estados y han firmado cerca de 30 acuerdos para utilizar los aeropuertos internacionales como centros de suministros.

El número de bases militares está creciendo rápidamente, de manera discreta. En ellas se llevan a cabo ejercicios militares de asesinatos con drones, así como tareas de vigilancia, control e inteligencia.

Dichas bases están en en Burkina Faso, Camerún, República Centroafricana, Chad, Yibuti, Etiopía, Gabón, Ghana, Kenya, Mali, Níger, Senegal, Seychelles, Somalia, Sudán del sur y Uganda.

Además Estados Unidos tiene acuerdos para utilizar las bases de terceros países, como Argelia, Botswana, Namibia, Santo Tomé y Príncipe, Sierra Leona, Túnez y Zambia.

Hay al menos 9 “emplazamiento avanzados de explotación”, de los que el Pentágono ha reconocido el de Charichcho, en Etiopía. Hay otro que ya ha sido utilizado en Kampala, Uganda, así como en Kenia (Isiolo y Manda Bay).

El campo Simba, en Mada Bay (Kenia), la utiliza la Armada y los Boinas Verdes, entre otras unidades. Desempeña un papel esencial en el programa de asesinatos con drones, especialmente dirigido a países como Yemen y Somalia.

Está en plena fase de expansión. Han ejecutado obras para prolongar la pista de aterrizaje a fin de que puedan aterrizar grandes aviones, como los C-130. Han levantado grandes depósitos de combustibles y agua potable, alojamientos para grandes unidades militares.

Su expansión militar en África demuestra que no se trata de un fenómeno coyuntural. Estados Unidos levanta infraestructuras porque quiere implantarse en África de manera persistente y a largo plazo.

Las paradojas del imperialismo francés hacia Al-Qaeda

Mokhtar Belmokhtar
Ayer el ministro francés de Defensa, Jean-Yves Le Drian, aseguró a la cadena de televisión TF1 que los autores del asalto al Hotel Radisson de Bamako, la capital de Mali, eran “sin duda alguna” miembros de Al-Mourabitoune, la sucursal de Al-Qaeda en el Sahel.

En el asalto han muerto al menos 27 personas y las pistas conducen al argelino Mokhtar Belmokhtar, el cabecilla de Al-Qaeda en la región, al que hasta ahora se le daba por muerto y que, según las indicaciones del ministro francés, vuelve al primer plano de la actualidad en busca y captura internacional.

Lo extraño no son las muertes y posteriores resurrecciones de los comandantes de las “katibats” yihadistas sino las sucesivas relaciones de amor y odio del gobierno francés con Al-Qaeda, propias de la esquizofrenia de los imperialistas galos.

Uno de los “escándalos” políticos franceses es que Gadafi financiara la campaña electoral para que en 2007 Sarkozy fuera elegido presidente de la República, aunque no es -en absoluto- escandaloso que Sarkozy le pagara aquel favor con la muerte, ni -por su puesto- que destruyera Libia, poniendo al país en los brazos de Al-Qaeda.

Ese tipo de asuntos son irrelevantes frente a otros titulares de la prensa, tales como “Sarkozy fue investigado en un caso de tráfico de cocaína” (1). Personalmente, de Sarkozy lo que más nos importa no es ni la cocaína, ni tampoco Carla Bruni…

Lo que nos parece importante es que los imperialistas franceses -entre otros- tengan tropas ocupando Mali y, sin embargo, se puedan producir asaltos, como el del Hotel Radisson. ¿Para qué han enviado tropas?, ¿otro fallo de seguridad?


No hay nada más inseguro que la seguridad. Es algo que no sirve para nada, salvo como excusa para justificar las invasiones militares y las medidas represivas. Tanto hablar de seguridad y finalmente resulta que siempre falla…

Lo mismo que en París, las tropas también llegaron un poco tarde al Hotel de Bamako. No pudieron impedir el asalto pero pocas horas después entraron a sangre y fuego para matar a todo el que tenían delante. Eso siempre garantiza el silencio.

Estamos dispuestos a pasar por alto que, según testigos presenciales, los asaltantes del Hotel hablaban inglés (2), lo que no concuerda con las afirmaciones del ministro de Defensa. ¿Nos estará engañando?

El imperialismo francés hace el ridículo a cada paso que da. El ministro de Defensa no parece escuchar lo que dice su colega de Asuntos Exteriores, Fabius, para quien Al-Qaeda estaba haciendo “un buen trabajo” y por eso ha estado empeñado en impedir que fuera incluida dentro del listado de organizaciones terroristas de la ONU.

Cuando en diciembre de 2012 Fabius dijo que Al-Qaeda estaba haciendo “un buen trabajo”, ¿se refería a “trabajos” como ese secuestro en masa de Bamako?, ¿se refería sólo a Libia o Siria?, ¿lo que en Libia y Siria es un “buen trabajo” en Mali es malo?, ¿es diferente Al-Qaeda en Libia y Siria que en Mali?, ¿Al-Qaeda ya no es lo que era?

Al menos hasta ahora el gobierno francés ha sido el mayor valedor de Al-Qaeda en los foros mundiales. Si alguien pone una denuncia en la Audiencia Nacional es muy probable que logre procesar al ministro Fabius, e incluso a Hollande, por enaltecimiento del terrorismo, un delito muy de moda en España.

Pero los estrechos vínculos del imperialismo francés con las diferentes ramas de Al-Qaeda, o sea, con el terrorismo internacional, no son sólo de tipo propagandístico. El martes, sólo cuatro días después de los atentados de París, el primer ministro de Qatar visitó a Hollande.

Tuvo, pues, delante de sus narices al cerebro, al verdadero cerebro de los atentados de París por los que tanto ha llorado (al menos en público).

Para la prensa esa visita tampoco es noticia, a pesar de que el jeque qatarí es -nada menos- que Al-Thani, de la misma familia que el propietario del Málaga Club de Fútbol, de El Corte Inglés, del que promociona al Barcelona Club de Fútbol…

Por el contrario, nosotros tenemos una curiosidad morbosa por conocer el contenido de esa conversación. ¿De qué hablaron? No tenemos ni idea, pero a nosotros nos gusta especular y creemos que Hollande le criticó al primer ministro qatarí los atentados y le dijo que esperaba que no se volvieran a repetir.

Además, le reafirmó que, a pesar de los atentados, Francia se va a mantener en su nueva política hacia Siria, que consiste en desistir de su intento de derrocar al gobierno de Al-Assad. Por lo tanto, le confirmó algo que su interlocutor ya sabía: no van a seguir apoyando ni al Califato Islámico ni al Frente Al-Nosra.

Finalmente, le confirmó otra cosa que el jeque también sabía: que ahora los rusos son los que tienen la sartén por el mango en Oriente Medio, que hay que ponerse de acuerdo con ellos, etc.

Es posible que Al-Thani protestara tímidamente, e incluso que amenazara con cancelar los contratos de suministro de armamento francés que tienen firmados entre ambos…

Es posible que a Hollande eso no le importara porque ahora ya no sólo no quiere suministrar armas a Qatar (es decir, a Al-Qaeda) sino que se ha pasado, por fin, a los que luchan contra el yihadismo…

(1) http://internacional.elpais.com/internacional/2015/11/03/actualidad/1446565041_817993.html
(2) http://www.afrik.com/revelations-de-sekouba-bambino-les-terroristes-de-l-hotel-radisson-parlaient-anglais

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