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Las tropas francesas tienen un mes de plazo para salir de Burkina Faso

Burkina Faso ha instado a las tropas francesas movilizadas en su territorio a marcharse en el plazo de un mes, lo que refuerza el acercamiento del nuevo gobierno a Rusia.

En un contexto de tensiones continuas entre los dos estados durante meses, Uagadugu ha reclamado en la semana la salida de las tropas dentro de un mes. La Agencia Burkinesa de Información (AIB) confirmó la información. El pasado miércoles el gobierno burkinés denunció el acuerdo que rige la presencia de las fuerzas armadas francesas en su territorio desde 2018. Eso da un mes a las tropas francesas para abandonar el territorio de Burkina Faso, según los términos del acuerdo firmado el 17 de diciembre de 2018.

La decisión no supone, “de ningún modo”, una ruptura de las relaciones con Francia, ya que afectaba “únicamente” a los acuerdos de cooperación militar, dicen las fuentes africanas.

La presencia militar de la antigua potencia colonial en el país ha sido problemática. Recientemente se organizaron manifestaciones en Uagadugú para exigir la retirada del ejército francés de Burkina Faso, que acoge a 400 fuerzas especiales.

La semana pasada el presidente del gobierno de transición, el capitán Ibrahim Traoré, declaró que la lucha por la soberanía estaba “comprometida”. El hombre que llegó al poder el pasado septiembre, tras el segundo Golpe de Estado en ocho meses, prometió que se revisarían las relaciones con “ciertos Estados”.

Los militares quieren “diversificar sus alianzas”, especialmente en la lucha contra los yihadistas. Ibrahim Traoré tiene como prioridad la “reconquista del territorio ocupado por las hordas de terroristas”, según sus propias palabras.

Uagadugu podría plantearse un acercamiento a Rusia. La semana pasada, el Primer Ministro, Apollinaire Kyelem de Tembela, afirmó que una asociación más estrecha con Moscú sería una opción razonable, durante una reunión con el embajador ruso Alexey Saltykov. “Creemos que nuestra asociación debe reforzarse”, declaró el Primer Ministro, que realizó una discreta visita a Moscú el pasado mes de diciembre.

El gobierno fascista italiano consigue en Argel lo que los ‘progres’ españoles han perdido

La Presidenta del gobierno italiano, la fascista Georgia Meloni, ha comenzado una visita a Argelia que sellará una asociación estratégica entre ambos países mediterráneos.

Ambas partes están especialmente interesadas en reforzar la cooperación económica, centrándose principalmente en los sectores de la energía, la agricultura, la alimentación y la automoción.

La prensa argelina destaca que, a diferencia del gobierno español, que son unos traidores, los fascistas italianos son “fiables”.

Italia quiere aprovechar la coyuntura para convertirse en un nudo de distribución de gas, con vistas a aumentar la capacidad de producción de gas de Argelia, a través del gasoducto Galsi, con una capacidad de al menos 8.000 millones de metros cúbicos al año, que unirá Argelia con Cerdeña y luego con la costa toscana.

Debía estar operativo en 2012, pero las cosas se han alargado, tanto por razones ligadas a la situación interna en Italia, que ahora aspira a convertirse en un distribuidor de gas, como en una complicada situación marcada por las sanciones a Rusia.

A través de sus interconexiones y ampliaciones de los gasoductos que unen Europa con Rusia, Italia podría constituir una alternativa para reducir la tensión en el suministro de gas, teniendo en cuenta que esta opción no será en ningún caso una alternativa para sustituir al gas ruso, que tiene una capacidad de suministro de 155.000 millones de metros cúbicos para Europa.

La elección de Italia será un duro golpe para España, que acaba de firmar un tratado con Francia y que contaba con sus terminales de regasificación para posicionarse como actor clave como distribuidor gasístico para el abastecimiento del Viejo Continente.

Italia podría aprovechar la oportunidad de la propuesta del Presidente argelino Abdelmadjid Tebboune relativa a la exportación de electricidad. En paralelo al gasoducto, Argelia quiere tender un cable eléctrico submarino de 270 kilómetros entre Annaba y Sicilia a través de Túnez, conocido como gasoducto Transmed-Enrico Mattei.

En resumen, es una respuesta a las numerosas peticiones de Italia para garantizar, en particular, una continuidad suficiente del suministro eléctrico. Un proyecto que debería confiarse al Grupo Sonelgaz, que prevé producir 22.000 MW de electricidad.

Los dos países también reforzarán su asociación energética mediante la creación de una sociedad para la fabricación de turbinas de gas.

Israel y Marruecos van a construir una base militar conjunta cerca de Melilla

Israel quiere controlar el mar Mediterráneo desde ambos extremos y construirá en Marruecos una base militar conjunta cerca de Melilla. La zona elegida es la localidad de Afsó, cerca del aeropuerto de Monte Arruit, al sur de Melilla.

En 2020 ambos países anunciaron el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas, dando lugar a acuerdos bilaterales en numerosos ámbitos, especialmente militares como demuestra la visita del ministro israelí de Defensa a Marruecos en noviembre del año pasado.

En una reunión bilateral de defensa celebrada ayer en Rabat, ambos países acordaron seguir reforzando esta cooperación y ampliarla a otros ámbitos, como la inteligencia, la defensa aérea y la guerra electrónica, según informó el ejército de Marruecos en un comunicado oficial. Es el segundo capítulo del caso Pegasus, en el que Marruecos espió al mundo por encargo del Mosad.

La base militar de Afsó, muy cerca de la frontera con Argelia, va mucho más allá de los acuerdos “abrahámicos” que Marruecos también firmó con Estados Unidos en 2020.

El intercambio de visitas de delegaciones oficiales de ambos países han conducido a la firma de acuerdos en varios ámbitos. El pasado mes de agosto, siete meses después de la normalización de las relaciones entre Rabat y Tel Aviv, el ministro israelí de Asuntos Exteriores visitó Marruecos por primera vez, lo que se calificó de histórico.

La visita confirmó la intención de ambos países de dar un nuevo aliento a su cooperación en todos los ámbitos, incluida la militar, por lo que luego llegó la visita de un Ministro de Defensa israelí a Marruecos, Benny Gantz, que estuvo Rabat en noviembre por primera vez.

Durante su viaje Gantz firmó con Abdellatif Loudiyi, ministro de la Defensa Nacional de Marruecos, varios acuerdos en el ámbito militar. Según los medios de comunicación israelíes y marroquíes, estos acuerdos se refieren sobre todo a inversiones en el sector militar.

La cooperación tiene por objeto desarrollar una industria para la producción de drones que reforzarán el poder aéreo de Marruecos. Los sionistas también venderán a Marruecos la famosa arma israelí de Rafael Advanced Defense Systems, el sistema antiaéreo Cúpula de Hierro.

Borrell en Rabat: cómo enterrar la corrupción del Parlamento europeo

La visita de Borrell a Rabat, que acabó ayer, se ha justificado con motivos banales, según las notas oficiales difundidas por ambas partes, que no se han preocupado ni siquiera de disimular.

Borrell fue a Marruecos para tapar definitivamente el nido de espías del Parlamento Europeo porque, como dijo Naser Burita, ministro de Exteriores marroquí, la investigación del escándalo de la red de sobornos del Parlamento Europeo es un “acoso judicial y mediático continuo” (*). Marruecos y la Unión Europea debían “proteger” sus relaciones comunes, añadió Burita.

Menos mal que los espías no trabajaban para el Kremlin porque la presión mediática hubiera sido insoportable. Pero Marruecos es un amigo intocable porque su gobierno está avalado por Estados Unidos e Israel.

Pronto las aguas volverán a su cauce y las preguntas se quedarán sin contestar. Se nos ocurren algunas sobre el Sáhara, la emigración, los fosfatos, la pesca.. Pero también la siguiente: ¿por qué muchos de los yihadistas que cometieron atentados en Europa eran marroquíes, pero casi ningún crimen se cometió dentro de Marruecos?

Ocurre lo mismo que con Arabia saudí: durante los años de la pleamar yihadista, resultó sorprendente que muchos de los autores de los atentados fueran saudíes, pero pocos los cometieran en su propio país. Pues lo mismo se puede decir de los marroquíes.

Los servicios secretos de Marruecos (y por lo tanto Estados Unidos e Israel) controlaban a los yihadistas que cometieron los atentados en España, Francia, Bélgica y otros países europeos. Lo mismo que con la emigración, los yihadistas eran otro instrumento con el que Marruecos presionaba a los europeos.

El nombre de un dirigente de la inteligencia marroqouí, Mohamed Belahrache, aparece en el escándalo de espionaje con el número de código M118. Se trata de un personaje oscuro que ya apareció ligado al Consejo Francés de la Fe Musulmana (CFCM). A su vez Belahrache era el jefe del embajador Atmoun, nudo de la red parlamentaria corrupta en Bruselas.

Como el islam no tiene un Vaticano, las organizaciones musulmanas europeas se forman en torno a lealtades “consulares”, dominadas por el país de origen y su dinero. Como en cualquier otro ámbito, en el islam se cumple el principio de que quien paga manda.

Belahrache reside en Francia desde 2010 y sobre él pesa una orden de detención desde marzo de 2018 por “corrupción de funcionarios públicos en Francia”. La acusación se refiere a la PAF (policía francesa del aire y fronteras). A través de un alto oficial de la PAF, Marruecos se informaba de los movimintos de las personas en busca y captura, incluidas las que figuran en la lista S (Seguridad del Estado), que incluye a los yihadistas.

Hace años que hay corrupción de funcionarios públicos en Francia y en otros países de la Unión Europea. Borrell ha ido a Rabat para tapar la pista del dinero. En un asunto de corrupción, es más interesante conocer al que paga que al que cobra.

En este caso, si Borrell ha ido a Rabat a tapar la pista del dinero, significa que tienen que cargar las culpas contra la camarilla de eurodiputados que se llenaron los bolsillos. Ellos son los cabezas de turco.

(*) https://www.msn.com/es-es/noticias/internacional/marruecos-califica-de-acoso-medi%C3%A1tico-y-judicial-la-investigaci%C3%B3n-por-el-qatargate/ar-AA1623yh

El horror de las jornaleras marroquíes en España

Las jornaleras marroquíes enviadas a España han conocido un calvario. Su llegada se llevó a cabo en el marco del programa de emigración acordado en 2007 entre los gobiernos de ambos países para enviar mano de obra estacional de bajo coste a trabajar en explotaciones agrícolas de fresas. España es el mayor productor de fresas de Europa.

Para este año, el programa prevé el envío, en tres oleadas, entre enero y marzo, de 15.000 trabajadoras a Andalucía, concretamente a Huelva, donde se concentran los cultivos de fresas.

Este programa, que pretende reducir la población rural marroquí, esconde en realidad una industria de explotación de mujeres en redes de prostitución y diversas formas de trata de seres humanos. Las “feministas” españolas no han exigido el “sí es sí” para ellas. El otro silencio llamativo es el del gobierno de Marruecos, que tampoco ha protestado.

El fenómeno no es nuevo y se remonta a 2018, cuando una decena de jornaleras marroquíes denunciaron el acoso laboral y sexual durante la recogida de la fresa en Andalucía. El caso arrojó luz sobre las deplorables condiciones de trabajo de 16.000 mujeres llegadas de Marruecos. El 17 de junio un millar de trabajadoras se manifestaron en Huelva (Andalucía) contra el maltrato que reciben las jornaleras marroquíes contratadas para recoger fresas en España.

Estas denuncias que se difundieron en España, no provocaron ninguna reacción del gobierno marroquí, que no ha denunciado el acuerdo de emigración concluido con España en 2007 ni ha exigido el respeto de los derechos de estas trabajadoras, procedentes en su mayoría de zonas rurales.

El asunto adquirió incluso una dimensión europea en abril, tras la publicación de una investigación por el sitio web alemán Correctiv, donde una trabajadora marroquí daba testimonio de los abusos sexuales que había sufrido a manos de un capataz español durante la recolección en 2017. Otra dice que su jefe era “cruel y despiadado”.

Las jornaleras trabajan diez horas al día, sin poder beber agua ni tomarse un descanso para comer. Sus jefes también les insultan. Ocho mujeres marroquíes y cuatro españolas, que recogían fruta en tres fincas distintas, denunciaron el acoso laboral y sexual, así como violación o intento de violación, según la fiscalía de Huelva. Otras mujeres tienen demasiado miedo para presentar una denuncia, o ya han regresado a Marruecos.

El gobierno marroquí ha utilizado este acuerdo como medio para enriquecerse y guarda silencio de los crímenes cometidos contra las trabajadoras. Por el momento, varios capataces ya han sido inculpados por “abusos sexuales”, según informó la fiscalía sin especificar su número.

El acuerdo de 2007 no concede ningún derecho a las jornaleras, que siguen siendo presa de redes mafiosas, que tienen sus ramificaciones en ambos lados del Estrecho de Gibraltar.

Burkina Faso expulsa al embajador francés

La escalada diplomática entre Francia y Burkina Faso ha alcanzado un nuevo nivel. El gobierno militar de transición ha pedido a Francia que retire a su embajador acreditado en el país, Luc Hallade.

Los militares en el poder consideran que ya no es un interlocutor fiable y no desean seguir trabajando con el diplomático francés.

Se trata de una nueva etapa en la disputa diplomática entre Burkina Faso y Francia. A mediados de diciembre, dos ciudadanos franceses, acusados de espiar al ejército, también fueron expulsados.

En medio de una guerra implacable contra los yihadistas, en julio Hallade calificó en una carta a los diputados franceses la crisis de Burkina Faso como “una guerra civil; una parte de la población se rebela contra el Estado y pretende derrocarlo”.

Unos días después, con motivo de la fiesta nacional francesa en Uagadugu, el diplomático arremetió contra los internautas a los que calificó de “tontos útiles” que acusan sin pruebas a su país de ayudar a los yihadistas en el Sahel.

Calificando estos comentarios de descorteses e inamistosos, el gobierno burkinés protestó enérgicamente. Muchos ciudadanos pidieron su expulsión, especialmente en las redes sociales.

Desde la llegada al poder del capitán Ibrahim Traoré, se han organizado varias manifestaciones contra la presencia de tropas franceses en el país, en un contexto de acercamiento a Rusia.

Burkina Faso también recurre a Wagner para combatir a los yihadistas

El Primer Ministro de Burkina Faso, Apollinaire Kyelem de Tambela, voló a Moscú el 7 de diciembre. La delegación burkinesa, compuesta por once miembros, se dirigió a Bamako antes de partir hacia Rusia.

Un vuelo de las fuerzas aéreas malienses recogió al Primer Ministro Kyelem. ¿El gobierno de Uagadugu no tiene aviones o trataban de despistar a los espías?

Dicen que el viaje era para comprar material militar, pero hay quienes sospechamos que preparaba el desembarco de los hombres Wagner en Burkina Faso

Los jefes de Langley están con la mosca detrás de la oreja desde el Golpe de Estado del 30 de setiembre. Los miltares en el poder sigue el mismo rumbo que los de Mali o, quizá peor, los de Thomas Sankara.

Por eso, pocos días después del golpe, la Casa Blanca difundió un comunicado amenazador: la llegada de los chicos de Wagner puede tener un “impacto desestabilizador”, lo que traducido a román paladino significa: si llevais a Wagner a Burkina Faso, preparaos para la desestabilización que vamos a organizaros. Por algo tienen a Al Qaeda y el Califato Islámico desde 2015 en pie de guerra.

“Estados Unidos está supervisando la situación en Burkina Faso”, dijo Vedant Patel, un portavoz del Departamento de Estado, quien no perdió la ocasión de hablar también de la “desinformación rusa”.

El dirigente del levantamiento del 30 de septiembre, el capitán Ibrahim Traoré, restó importancia a sus lazos con Rusia, que “es un Estado como cualquier otro”.

Tras el Golpe de Estado, los partidarios de la Junta Militar se manifestaron en Uagadugu, reclamando una cooperación más estrecha con Moscú. Kyelem dijo entonces: “Llevamos mucho tiempo cooperando con Rusia. Fue en 1967 cuando se establecieron las relaciones entre la antigua URSS y el Alto Volta, y no esperamos a estas manifestaciones para cooperar con Rusia. Quizá con la nueva situación reexaminemos nuestras relaciones con Rusia para ver si deben reforzarse en un sector o no, si deben reorientarse en interés de Burkina Faso y respetando su soberanía”.

Al mismo tiempo, la multitud asaltaba la embajada francesa, lo que se va convirtiendo ya en una rutina, lo mismo que las banderas rusas ondeando por las calles y mercadillos del Sahel.

A los vecinos de Ghana no les hace ninguna gracia la presencia de Wagner en Burkina Faso y da por hecho que la junta militar de Uagadugu ha recurrido a Wagner para que le ayude a luchar contra las milicias yihadistas.

El viernes ambos países llamaron a sus respectivos embajadores “a consultas”. ¿Ha comenzado la desestabilización prometida por Estados Unidos? Desde luego el gobierno de Ghana es un títere de Washington, donde estaba de visita el presidente ghanés, Nana Akufo-Addo.

No es ninguna casualidad si se leen sus declaraciones, en las que acusó a sus vecinos de haber “concluido un acuerdo con el grupo Wagner para ayudarle a luchar contra los grupos yihadistas” y de haberle “ofrecido como pago una mina situada cerca de la frontera ghanesa”.

La ‘lucha antiterrorista’ de Estados Unidos fomenta el terrorismo en Somalia

Un informe pionero sobre las muertes y los daños catastróficos causados a la población civil por los ataques aéreos de Estados Unidos en Somalia ha sacado a la luz una espeluznante serie de sufrimientos -incluido el presunto asesinato de niños- y ha exigido que se ponga fin a las actuales prácticas de selección de objetivos empleadas por las fuerzas estadounidenses fuera de las zonas de guerra convencionales.

El nuevo informe de la ONG holandesa Pax se centra específicamente en Jubbalandia, el estado más meridional de Somalia, donde se han producido la mayoría de los ataques aéreos estadounidenses desde el primer ataque antiterrorista público de Estados Unidos en el país del este de África en 2007. Jubbalandia es el único de los seis estados somalíes que contiene una región totalmente controlada por el grupo islamista Al Shabab. El impacto de las operaciones estadounidenses contra el grupo en la población civil de Jubbalandia se ha pasado por alto en gran medida en la información sobre Somalia hasta ahora.

Aunque los años de ataques estadounidenses han acabado con la vida de varios dirigentes importantes de Al Shabab, no han roto el control del grupo militante sobre Somalia ni han puesto fin a su capacidad de cometer atrocidades. De hecho, los testimonios citados en el informe Pax sugieren que los ataques pueden ser incluso contraproducentes, ya que sirven como herramienta de reclutamiento para los militantes al convertirse los ataques aéreos estadounidenses en propaganda. Aunque Al Shabab es detestado por quienes tienen que vivir bajo el dominio del grupo, los civiles somalíes entrevistados para el informe se preguntan si los ataques aéreos estadounidenses están sirviendo realmente a sus intereses de seguridad. Como dice un civil citado en el informe, el coste de los ataques puede ser “demasiado alto para matar a tres o cuatro Al Shabab. Es excesivo”.

Aunque los datos oficiales del Africom, el mando militar de Estados Unidos en África, reconocen que sus operaciones han causado cinco muertos y 11 heridos entre la población somalí, las estimaciones de grupos de seguimiento independientes han cifrado el verdadero número de víctimas en una cifra mucho mayor. Airwars, organización británica sin ánimo de lucro, calcula que entre 78 y 154 civiles somalíes han muerto en ataques confirmados o probablemente llevados a cabo por fuerzas estadounidenses.

El nuevo informe -basado en entrevistas con civiles somalíes afectados por los ataques aéreos, funcionarios somalíes y desertores de Al Shabab- sugiere que las muertes de civiles son sólo una parte del amplio tapiz de daños provocados por los ataques estadounidenses. Los desplazamientos, los daños a la propiedad, la pérdida de medios de subsistencia y los traumas psicológicos duraderos también se señalaron como consecuencias imprevistas de las operaciones. La mayor parte del informe se refiere a ataques aéreos llevados a cabo durante el gobierno de Trump.

El informe plantea interrogantes sobre las prácticas de selección de objetivos y presentación de informes del ejército estadounidense, así como sobre las normas vigentes que autorizan los ataques aéreos en Somalia. Amanda Sperber, investigadora y reportera que escribió el informe Pax, dice que las particularidades de la situación en Jubbaland, donde Al Shabab es la única forma de gobierno, crea una situación particularmente peligrosa para los civiles. “Según la definición de ‘combatiente’ del Africom, sería difícil ver quién no es un objetivo legítimo, dado que Al Shabab se ha impuesto en la sociedad somalí y dirige un gobierno en la sombra y un sistema fiscal en las zonas que no controla directamente”, explicó Sperber.

Dado el grado de arraigo del grupo en la región, muchos miembros de bajo rango de Al Shabab se han unido a él por la necesidad de ganarse la vida. A otros se les obliga a entrar bajo amenaza de tortura. Aun así, los miembros del grupo pueden desempeñar funciones no combativas, como recaudar impuestos o cuidar del ganado de Al Shabab, pero siguen viviendo con el temor de ser blanco de ataques aéreos estadounidenses.

Informes anteriores han tratado de arrojar luz sobre cómo Estados Unidos concede permiso para llevar a cabo ataques aéreos antiterroristas en regiones consideradas fuera de las zonas de guerra convencionales. Durante el gobierno de Trump, las normas en torno a quién podía ser objeto de “acción directa” -fuerza letal- en estas zonas se flexibilizaron hasta tal punto que la ACLU las describió como una “licencia sin control para matar”. En octubre, el New York Times informó que Biden había firmado una política clasificada -referida como un memorando de política presidencial- para reemplazar formalmente las directrices de Trump que habían sido pausadas por límites temporales puestos en marcha el día de la toma de posesión de Biden. “El hecho de que esto requiriera una revisión me hace pensar que, para empezar, era un problema”, afirma Sperber.

Pero mientras que la base sobre quién puede ser objetivo de los ataques antiterroristas de Estados Unidos en lugares como Somalia sigue siendo opaca, los efectos que los ataques pueden tener sobre los civiles afectados no son ambiguos.

La mayoría de los casos de civiles heridos en Jubbaland examinados para el informe Pax se referían a personas heridas por la metralla y los escombros de ataques con misiles, que causaron muertes y discapacidades. Entre los presuntos muertos o heridos hay seis niños. Una persona entrevistada para el informe dijo que un ataque a las 2 de la madrugada en las afueras del asentamiento de Berhani se cobró la vida de una madre y su hijo, mientras que otra habló de la casa de sus vecinos arrasada por un ataque aéreo en el que, al parecer, murieron dos niños que se encontraban dentro del edificio.

Una mujer -que figura en el informe con el seudónimo de Amburo- vive ahora en un campo de desplazados en la capital de Jubbalandia, Kismayo, después de que su casa en un pueblo cercano a Berhani fuera alcanzada por un ataque hace unos cinco años. Dice que oyó el ruido de un avión sobre su cabeza mientras lavaba la ropa cuando se produjo la explosión. Sus hijos -uno de 2 años y otro aún más pequeño, todavía lactante- resultaron heridos de muerte por la metralla. Amburo también resultó herida, y ahora está permanentemente ciega de un ojo.

Otra mujer, llamada Jamilah, resultó herida en un ataque aéreo en 2018 en la zona de Hosingow, en la Baja Jubba. No está claro si Estados Unidos u otro actor, como el ejército keniano, llevó a cabo el ataque. Todavía tiene metralla clavada en la espalda, los muslos y los brazos, y ahora lucha con problemas de movilidad. Jamilah también vive ahora en un campo de desplazados. Su primogénito, que según Jamilah sufrió cambios psicológicos a causa del ataque aéreo, también está en el campamento. Se sabe que en Somalia se encadena a los enfermos mentales para evitar que se hagan daño a sí mismos o a otros, y Jamilah dice que su hijo está ahora inmovilizado durante largos periodos.

Además de los daños físicos y mentales, Pax afirma que los ataques aéreos estadounidenses en Jubbalandia también causan otros daños a la población civil. Los entrevistados afirman haber perdido ganado y cosechas en las explosiones, destruyendo sus medios de subsistencia. Las víctimas afirman que también se han enfrentado a las dificultades económicas derivadas de las facturas médicas tras los ataques, así como a la sospecha de ser miembros de Al Shabab -incluso cuando insisten en que no lo son-, ya que los vecinos creen que deben haber sido atacados por alguna razón. Y lo que es peor, las víctimas de los ataques afirman que han sido blanco activo de los esfuerzos de reclutamiento de Al Shabab tras los ataques, ya que el grupo espera sacar provecho del resentimiento hacia Estados Unidos.

‘Contaré la verdad aunque me maten’

“Cualquier ataque aéreo que mate, hiera o cause víctimas entre la población civil ayudará a Al Shabab. Por supuesto, Al Shabab lo utilizará como herramienta de propaganda”, explica Mohamed Osman Abdi. Sabe muy bien que las operaciones antiterroristas estadounidenses en Somalia pueden producir resultados catastróficos. En febrero de 2020, un ataque aéreo estadounidense en Jilib mató a su sobrina, Nurto Kusow Omar Abukar, que en aquel momento tenía unos 18 años. En el ataque también resultó herida su suegra, Khadija Mohamed Gedow, y otras dos sobrinas suyas, Fatuma Kusow Omar y Adey Kusow Omarand.

Africom admitió su responsabilidad por matar a la sobrina de Abdi y herir a sus otros familiares, que según los estadounidenses “no eran visibles” durante un ataque contra un “individuo objetivo”.

Abdi, que trabaja como periodista en la Agencia Nacional de Noticias de Somalia, asistió a una conferencia al día siguiente del ataque aéreo, en la que habló con un funcionario del Africom. “Les conté lo sucedido, que soy una víctima de ese ataque aéreo”, afirma Abdi. Afirma que el funcionario le dijo que Africom siempre intenta “evitar víctimas civiles”. Tras publicar el ataque aéreo en las redes sociales, Abdi afirma que funcionarios del gobierno somalí se pusieron en contacto con él y le presionaron para que guardara silencio.

Cuando amigos y familiares le aconsejaron que dejara de hablar, Abdi recuerda que les dijo: “Esto es lo que le ha pasado a mi familia. Aunque me maten, diré la verdad. Explicaré lo ocurrido. Se lo explicaré a todo el que quiera hablar conmigo”.

A día de hoy, Abdi dice que su sobrina Fatuma, que tenía 14 años en el momento del ataque, lucha a consecuencia de sus heridas. “Cuando le pides que levante o te traiga cinco o cuatro litros de agua de otro lugar, siente dolor”, dice, y añade: “A veces tiene problemas mentales”. Su sobrina menor, Adey, que tenía unos 10 años en el momento del ataque, sufría pesadillas. “Solía despertarse a medianoche para llorar o gritar por lo que había pasado esa noche”, cuenta Abdi. “Ese era sobre todo su problema. Le habíamos dado terapia”. Su suegra, que ahora tiene unos 80 años, necesitó tratamiento para lesiones en los ojos y la pierna. Abdi dice: “Ahora está bien de los ojos, pero aún siente dolor de la pierna”.

En los dos años transcurridos desde el ataque, Abdi afirma que no ha recibido ninguna disculpa formal ni indemnización por el horror infligido a su familia. “Es muy chocante”, afirma. “Para ser sincero, se me rompió totalmente el corazón al experimentar y ver una reacción tan [terrible] por parte de Africom, que estaba detrás de este horrible ataque contra civiles inocentes que no están afiliados a ningún grupo ni a Al Shabab”.

A la luz de los daños causados por los ataques a civiles somalíes, el informe de Pax pide a Africom que considere el cese temporal de sus ataques aéreos en Somalia, lleve a cabo una revisión independiente de su capacidad para distinguir entre militantes de Al Shabab y civiles, y ofrezca compensaciones en forma de pagos a los civiles que han resultado perjudicados por los ataques. El informe también recomienda que el Departamento de Defensa suspenda sus operaciones en el país -especialmente a la luz de los informes de que están siendo utilizadas como herramienta de reclutamiento por Al Shabab- y pide al gobierno estadounidense que sea más transparente sobre el reciente Memorando de Política Presidencial de Biden que orienta el uso de ataques antiterroristas con aviones no tripulados fuera de las zonas de guerra convencionales.

Dan Ladden-Hall https://www.thedailybeast.com/how-us-counterterror-strikes-are-helping-al-shabab

Las armas destinadas a Ucrania acaban en manos de los yihadistas africanos

África es el principio y el final del mundo. La humanidad nació en África y todo lo que crea vuelva al Continente Negro. Por ejemplo, las armas que se entregan a Ucrania en concepto de “ayuda”, acaban allá.

Así lo denunció el martes el presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, en una declaración sobre la situación política en la cuenca del lago Chad.

Buhari pidió a los Jefes de Estado de la región que refuercen la seguridad de sus fronteras, citando empresamente la entrada de armas procedentes de Ucrania y del Sahel.

Buhari se dirigía a sus homólogos en la 16 Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Comisión de la Cuenca del Lago Chad (LCBC) en Abuja. Reconoció que los esfuerzos de los países que han formado una coalición militar para asegurar la región son encomiables y la amenaza del yihadismo ha sido relativamente contenida. Sin embargo, deplora la entrada de armas, que supone un nuevo e importante desafío.

A pesar de los éxitos registrados por las tropas de la Fuerza Multinacional Conjunta (MNJTF) y de las diversas operaciones locales en curso en la región, “las amenazas terroristas siguen cerniéndose sobre la región”, dijo Buhari.

La situación en el Sahel y la Guerra de Ucrania son “fuentes importantes de armas y combatientes que refuerzan las filas de los terroristas en la región”, añadió.

El contrabando de armas en la región ha intensificado la proliferación de armas pequeñas y ligeras que “sigue amenazando nuestra paz y seguridad colectivas en la región. Por tanto, es urgente que nuestros organismos de control de fronteras y otros servicios de seguridad actúen conjuntamente para detener el flujo de todas las armas ilegales hacia la región”, insistió Buhari.

Los países ribereños del lago Chad son Camerún, Chad, Níger y Nigeria. Recientemente, un ataque a una posición del ejército chadiano se saldó con la muerte de una docena de soldados. El ataque se atribuyó al movimiento yihadista Boko Haram.

—https://actucameroun.com/2022/11/30/des-armes-en-provenance-dukraine-acheminees-aux-portes-du-cameroun-dans-le-bassin-du-lac-tchad/

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