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Los griegos han dejado de pagar impuestos

El día 11 el diario griego Kathimerini informaba de que los ingresos del Estado griego se han hundido los últimos días a causa de la incertidumbre ligada a los próximos resultados de las elecciones previstas para el 25 de enero. La mayor parte de los griegos han dejado de pagar impuestos en espera de que se modifiquen con posterioridad.
Syriza, a quien los sondeos dan como ganador de las elecciones, ha prometido anular el impuesto sobre la propiedad inmobiliaria así como las deudas que pesan sobre los contribuyentes.
Según Kathimerini el Estado griego esperaba recaudar 4.500 millones de euros en este mes de enero, pero los pagos percibidos en los diez primeros días se habían reducido entre un 70 y un 80 por ciento en relación a las sumas recolectadas en esta misma época hace un año.
En el mes de diciembre del año pasado, la recaudación de impuestos ya acusó un descenso de 620 millones de euros y para la totalidad del año el descenso suma 1.300 millones de euros.

Rumores no confirmados apuntan a que, lo mismo que durante la crisis de 2011, dos bancos griegos habrían solicitado el los últimos días ayuda del ELA, un préstamo urgente que los bancos centrales de la zona euro, con el aval del Banco Central Europeo, pueden conceder a bancos que experimentan problemas de liquidez transitorios que pueden perturbar gravemente el sistema bancario.

Las penurias de liquidez pueden llegar cuando un gran número de ahorradores se presentan simultáneamente a recuperar sus depósitos, lo que se considera como un pánico bancario (bank run).

En diciembre la retirada de fondos de las cuentas de empresas y particulares de los bancos griegos ascendió a 3.000 millones de euros. El movimiento ha continuado este mes de enero y está en claro proceso de aceleración.

Según Euractiv, desde 2010 los bancos grigos han perdido 69.000 millones en depósitos, lo que supone cerca del 30 por ciento del total.

Fuente: Ekathimerini, 11 de enero, http://www.ekathimerini.com/4dcgi/_w_articles_wsite2_1_11/01/2015_546111

‘Doctor Zhivago’, una novela del gusto de la CIA

Recientemente la CIA desclasificó 130 documentos que son una parte de los archivos referentes al escritor soviético Boris Pasternak. Su lectura confirma que fue el espionaje estadounidense quien publicó y difundió la novela “Doctor Zhivago” en 1958. Según el libro “The Zhivago Affair”, escrito por los periodistas Peter Finn y Petra Couvée, fue el mayor arma cultural contra el comunismo durante la guerra fría, sobre todo porque, en cumplimiento del plan de la CIA, la mano del gobierno de Estados Unidos no apareció de ninguna forma forma hasta fechas muy recientes.

Una de las consignas del espionaje, fechada en diciembre de 1957, recomienda prestar a la obra de Pasternak una atención especial. “La tirada de ‘Doctor Zhivago’ debe ser máxima y publicarse en el mayor número de redacciones para una ulterior discusión por la opinión pública internacional así como nominarse para los premios Nobel”, dice el documento.

La novela formó parte del programa de distribución de libros que la CIA puso en funcionamiento durante la guerra fría. La agencia de espionaje gastó millones cada año en la traducción y publicación de todo tipo de obras. Entre 1958 y 1991 el programa propagandístico del imperialismo difundió unos 10 millones de libros y periódicos, no solo literarios, sino también de historia, economía e historia del arte, entre otros temas. Los documentos de la CIA señalan que los autores como Pasternak ayudaban activamente con sus obras a destruir el socialismo en la URSS.

Como principal punto de distribución del libro, el espionaje escogió la Exposición Universal que se celebró en Bruselas en 1958, donde participaron 45 países. La CIA no podía distribuir el libro desde el pabellón estadounidense, por lo que utilizó el pabellón del Vaticano, dirigido por un grupo de católicos rusos, sacerdotes y seglares. Para ello la CIA tuvo que imprimir en su propio cuartel general una edición limitada, clandestina y de bolsillo de la novela, lo que se llevó a cabo en julio de 1959, cuando unas 9.000 copias salieron de sus rotativas.

A Pasternak (1890-1960) no se le conoce por sus poemas sino casi exclusivamente por su única novela, “Doctor Zhivago”, que los instrumentos de propaganda del imperialismo convirtieron en un símbolo, un ariete con el que mentir, engañar y criticar hasta el agotamiento a los países socialistas.

Gracias a “Doctor Zhivago”, a Pasternak le dieron el Premio Nóbel de literatura en 1958 y poco tiempo después se rodó una película basada en la novela, que se tradujo a 18 idiomas. Incluso lanzaron colecciones de cromos para que los niños de todo el mundo aprendieran a odiar al socialismo en una operación propagandística que hasta entonces nadie había sido capaz de poner en marcha.

Pero los Premios Nobel son los galardones más manipulados y corrompidos que existen y por eso la propaganda imperialista les da un realce que no tienen. El caso del “Doctor Zhivago” no es una excepción.

Según el reglamento, para optar al Premio Nóbel de literatura, la novela debía estar editada en su idioma original en su propio país y “Doctor Zhivago” estaba aún sin publicar porque la editorial soviética que tenía prevista su difusión la rechazó finalmente en 1956 a causa de la contrarrevolución en Hungría. Pasternak recibió una carta en la cual la editorial le explicaba las razones por las cuales no le publicaban la novela. Dicha carta se difundió en las revistas Novi Mir y Literaturnaia Gazeta y, además de exponer los motivos por los que rechazaban su publicación, contenía una crítica de la novela. Luego también intervino el diario Pravda con una reseña negativa de Doctor Zhivago firmada por D. Zaslavski.

La CIA decidió tomar cartas en el asunto organizando una operación rocambolesca. Pasternak había enviado el manuscrito de la novela a sus amigos en Occidente y la agencia de espionaje se dispuso a robarlo de un avión al que obligaron a aterrizar en Malta durante dos horas, el tiempo suficiente para fotografiar el original que luego editaron en ruso con el sello de la editorial Mutón de La Haya. Para evitar sospechas, utilizaron el mismo papel de imprenta que era corriente en la Unión Soviética. Asimismo, emplearon un tipo de letra especial, común en Rusia, e imprimieron los capítulos de que consta la novela en diferentes lugares con el fin de evitar que se descubriera la falsificación.

Tras la maniobra el libro fue presentado justo a tiempo al comité de los Nobel y los miembros de la Academia Sueca se mostraron muy sorprendidos ante el hecho de que les obsequiaran con varios ejemplares de una novela cuya existencia hasta entonces desconocían, justo a tiempo para que tuvieran en consideración a Pasternak como candidato al Nobel de 1958.

La CIA financió con fondos propios la primera edición en ruso de la novela. Poco después una editorial italiana con fama de izquierdista, Feltrinelli, fue la primera que editó una traducción, contribuyendo a dar carta de legalidad a la trampa al estampar su sello.

Pasternak nunca recibió el Nobel, premio que rechazó públicamente cuatro días después del anuncio. Debió resultar frustrante para él que le premiaran por lo más flojo de sus escritos. En efecto, Pasternak es un escritor cuyo punto fuerte no es la narrativa, sino la poesía. Es uno de las más grandes poetas rusos del siglo XX, pero no recibió el premio gracias a sus versos, que al imperialismo le importaban un bledo, sino a una novela y sólo por el contenido político contrarrevolucionario de la misma.

“Doctor Zhivago” es la única novela de Pasternak. En 1965 fue llevada al cine por el británico David Lean, con Omar Shariff (Yuri Zhivago), Julie Christie (Lara) y Geraldine Chaplin (Tonia) en los papeles principales, con una soberbia banda sonora de Maurice Jarré. La película fue rodada en la España franquista, que no puso más que facilidades para que pudiera realizarse, con gigantescos decorados en el camino de Canillas en Madrid que simulaban al Petrogrado de 1917 y los campos de Soria como magnífica estepa siberiana. Obtuvo cinco Óscar de Hollywood.

Narra los avatares de un médico y su familia durante los últimos años de la Rusia zarista, la guerra civil, la revolución de Octubre y los albores de la URSS. Además del trasfondo político, la obra relata el dilema sentimental de Zhivago, un poeta burgués, además de médico, que se debate entre su esposa y su amante.

La ambigüedad sentimental del doctor Zhivago corre paralela a su ambigüedad política. La novela expone, pues, el punto de vista de un intelectual desbordado por la furia de los acontecimientos revolucionarios de 1917. Es la mirada desconsolada del propio Pasternak, que no es capaz de diferenciar entre la feroz violencia contrarrevolucionaria del zarismo y la justa respuesta de las masas oprimidas. Pero, como suele suceder, el pacifismo no es más que una hipócrita cobertura lanzada, no en contra de los bolcheviques, como a veces se dice, sino de las propias masas oprimidas que se han convertido en protagonistas de su destino gracias a la revolución.

Pero el médico no quiere formar parte de esas masas; no quiere ser actor sino espectador de los acontecimientos porque cree que es eso lo única que le puede permitir convertirse en juez, falsamente imparcial, situado por encima de los bandos en lucha. El intelectual burgués que es Zhivago ya no es dueño de su vida privada, asaltada por el tumulto de los acontecimientos: la guerra mundial, la revolución, la guerra civil… Fuerzas exteriores a su propia persona le arrastran hacia lugares que no son los suyos y le impiden disfrutar de una vida propia, apacible.

El distanciamiento es el emblema de la intelectualidad fría. Los padres y hermanas de Pasternak emigraron a Berlin después de la guerra civil entre rojos y blancos que siguió a la revolución, una época de grandes hambrunas. Leonid se les había adelantado. Viajó para recibir tratamiento médico de los ojos, pero luego decidió quedarse en Alemania en busca de un futuro mejor, para terminar sus días en Gran Bretaña después de la entrada de los nazis al poder. Como buenos intelectuales, los Pasternak huían de la realidad porque se podían permitir ese lujo.

El personaje de Lara está inspirado en Olga Ivinskaya, la amante de Pasternak. Éste había contraído matrimonio en 1922 con Zhenia (Eugenia), una pintora, con quien tuvo un hijo. Pero en los años treinta se enamoró de Zina la mujer de su mejor amigo, con la que terminó casándose y tuvo otro hijo. Al cabo de los años Olga Ivinskaya, junto con su hija, fueron condenadas por cobrar derechos de autor ilegales procedentes de la publicación en el extranjero de “Doctor Zhivago”. Ivinskaya fue condenada a ocho años de trabajos forzados en Siberia y su hija a tres. La oleada de protestas que desencadenaron los países imperialistas logró que fuera librada cuatro años antes de cumplir su condena.

Aunque ha transcurrido más de medio siglo, la manipulación contra la URSS no se ha detenido ni un instante. Una noticia de la BBC de 22 de febrero de 2004 decía que Pasternak había sido un autor prohibido durante 30 años en la Unión Soviética y que sus obras completas iban a ser publicadas por primera vez al año siguiente, es decir, en febrero de 2005, para conmemorar los 115 años del nacimiento del escritor. Es completamente falso. Ya en 1933 se publicaron todos sus poemas en un volumen.

Así sufrían los autores prohibidos y perseguidos en la URSS.

El verdadero sufrimiento es el de los lectores que cada día tienen que soportar la basura propagandística del imperialismo, como la Wikipedia.

Pidiendo la hora

Nicolás Bianchi

Pedí cívicamente la hora a un peatón y me dijo que yo no tenía derecho a saberla hasta que no condenase la violencia. Sentí la pulsión de zarandearlo pero recordé mis títulos universitarios y me contuve. Discurrí que no había ilación (sí, sin hache) lógica entre saber la hora -pedirla, preguntar por ella- y execrar la violencia. Pero mis reflejos son premiosos. Entretanto, telefoneé a un amigo con la esperanza de que tuviera la gallardía de darme la hora pero, en lugar de eso, y recordándome que él era un ciudadano de un país libre, me recriminó mi desfachatez por importunarlo sin antes haberme desmarcado de la violencia. No entendí, pero tampoco indagué. Recordé que fui versificador y noté gazuza. Resolví -no tenía parné- dirigirme a un Banco y rogar un préstamo de tres euros para vino y pan. Como poseo un alto y, según creo, desarrollado sentido y concepto de la justicia, debo confesar sin remilgo que el Banco se portó y comportó con exquisita corrección y no hizo aspaviento (por lo irrisorio de mi petición monetaria). Era un Banco sin ideología. Quizá por eso no me puso la condición de que negara -y «condenara» como si yo fuera un cura o un juez en un púlpito o un tribunal- la violencia. Es posible que el empleado observara en mí un estado de ánimo que lo indujera a creer que yo era un tipo digno de lástima -curiosa dignidad, pardiez- e incapaz de distinguir entre acto y potencia o saber qué cosa era la violencia y su fase suprema, la teología. Mi mente es muy simple. No hago alardes. Sólo pido la hora en la vida. Me urge el hambre. Me negaron la pitanza en el bar en que entré argumentando que yo y mi circunstancia era un indeseable que no ponía en solfa la violencia y que sólo si me arrepentía accederían, solícitos, a mi pedido. No fue bastante que mostrara mi menguado peculio en una economía libre de mercado pues, ofendidos, alegaron que ellos actuaban por ética, y que no todo en la vida consistía en el metal.

Luego esputó al suelo de madera alabeada. Deduje que era un idealista y yo un ser vil. Salí del local, culposo, doloso y avergonzado, y doné mis monedas, que parecían de Judas, a un menesteroso. Fue algo instintivo, irreflexivo, lo admito.
Una señora vio mi postulación, que un jurado neutral calificaría de altruista, y me dijo que yo era un ente -no una persona- despreciable y poco «heideggeriano» (sic)-. supongo que por eso me llamó «ente»– por tratar de lavar mi infame conducta de no condenar la violencia entregando mi dinero -mi «capital»– a un pordiosero. Medio enajenado agradecí a la madama que me redimiera y la pregunté si era miembro de alguna secta para que me admitiera. En este trance haré un punto y aparte, véanlo. 
Deambulé -hay quien camina y quien deambula- unos metros y una bota me aplastó. Esa grosería de muy mal gusto me hizo ver que yo era un insecto imaginado por Kafka. Dí orden a mi albacea para que destruyera estas borrajas pero, para mayor oprobio, me desobedeció, como Max Brod a Franz. Y pasé a la posteridad.

Marxismo e islamismo

Juan Manuel Olarieta

Hace un siglo y medio que Marx y Engels construyeron el concepto de «conciencia» o de «superestructura», entre otros, en torno a la religión y a la crítica de la misma, y el tiempo les sigue dando la razón. No obstante, hasta quienes se consideran sus seguidores siguen cometiendo los mismos errores de entonces que, en esencia, consisten en pensar que la religiones tienen vida propia, que son algo por sí mismas.
La crítica de Marx y Engels a las religiones y a cualquier otra forma de conciencia consiste en sostener que no son más que un reflejo de algo que está fuera de ellas mismas. Carecen de vida propia. El combate contra la religión en términos religiosos es como la batalla de Don Quijote contra los molinos de viento: no luchan contra la realidad sino contra su alargada sombra.
La influencia de las religiones sobre la humanidad es tan poderosa y dura tanto tiempo que la batalla contra ellas ha adoptado formas religiosas. El caso de Spinoza es el prototipo del ateísmo con una envoltura religiosa.
La lucha contra la religión no es sólo -ni principalmente- ideológica, no va dirigida sólo contra las creencias de los fieles, sino que es política: es una lucha revolucionaria encaminada a derrocar a un poder, a un Estado y a un modo de producción. Ambas luchas son de naturaleza distinta, por más que se dirijan contra la misma religión.
Un movimiento revolucionario debe agrupar a las masas, incluso a los creyentes, para enfrentarse a un Estado que utiliza las religiones, incluida Francia, para apuntalar su dominio.
Las religiones son el ejemplo perfecto de dogmatismo, y presumen de ello. En cualquier religión la palabra de dios es una creencia válida para cualquier tiempo y lugar. Pero los marxistas sabemos -o deberíamos- que eso no es posible. Por lo tanto, afirmar que «todas las religiones son iguales» es una tautología; no dice más que «todas las religiones son religiones».
Un análisis concreto de la situación concreta nos debería llevar a pensar que en distintas condiciones de tiempo y lugar las religiones desempeñan funciones distintas. El islam agrupa hoy a 1.600 millones de creyentes; no puede ser el mismo en países de África, Oriente Medio y Asia que son distintos. Tampoco ha podido ser el mismo a lo largo de la historia.
Las religiones monoteístas, incluida el Islam, tienen un origen y una impronta feudales. A pesar de ser 700 años más moderna que la cristiandad, el islam se ha quedado rezagado no por ninguna ineptitud interna de tipo ideológico, sino porque sus sociedades se han quedado rezagadas y porque en todos los países islámicos el imperialismo ha apoyado y reforzado ese atraso en sus peores versiones.
La religión ha creado los conceptos de «pecado» y de «culpa», transformándolos en el de «responsabilidad» y convirtiéndola, además, en individual y subjetiva. Los creyentes creen en un dios (o en un juez) justiciero que busca chivos expiatorios y cabezas de turco, alguien sobre quien descargar la «culpa». En tales casos es posible condenarle (o absolverle). De no haber sido por su culpa, las cosas hubieran transcurrido de otra manera.
Los científicos y los marxistas no juzgamos (no condenamos ni absolvemos); explicamos o -al menos- lo intentamos. Es algo distinto a lo que hacen los creyentes. Ellos se niegan a explicar porque al encontrar una explicación creen que se minimiza la responsabilidad concreta de cada persona individual. Por ejemplo, los jueces de la Audiencia Nacional, que son como los talibanes, creen que explicar la lucha armada en España (su origen, sus causas, su evolución) significa justificar (e incluso enaltecer) el terrorismo. Ellos no quieren explicar nada; su tarea no es científica sino puro exorcismo. Lo que buscan son cabezas de turco, chivos expiatorios.
Esa es la ideología dominante, la versión oficial, tan ampliamente extendida que la comparten tanto los aparatos represivos del Estado como una gran mayoría de la población, destinada a convertirse en sus víctimas propiciatorias.
El hecho de que la búsqueda de unos «culpables», sea comúnmente compartida, tiene fuerza demostrativa, de tal manera que la lucha contra la religión (y contra la ideología dominante) se convierte en una tarea farragosa, no sólo porque se produce en condiciones de aislamiento social, sino porque se duplica el esfuerzo: primero hay que demostrar que la versión oficial es espuria y luego hay que exponer la tesis en positivo.
La ideología dominante rehuye las explicaciones para apoyarse en las emociones. Para la burguesía el Siglo de las Luces y de la Razón se ha acabado para siempre. No hay vuelta de hoja. Desde el 11 de setiembre de 2001, las sucesivas matanzas se han convertido en el mecanismo más poderoso de manipulación de las masas con llamamientos irracionales a sus más bajos y más primarios instintos, siguiendo el modelo de unidad y unanimidad impuesto por el fascismo en los años veinte del pasado siglo.
Asistimos a una nueva caza de brujas de carácter masivo. El verdadero fanatismo es el que están desatando desde las más altas instancia de los Estados europeos y su objetivo no es una religión, ni un círculo reducido de creyentes fanatizados. No nos confundamos. El objetivo no es la religión. Tratan de distraernos: no vivimos una guerra de religiones ni de civilizaciones sino de clases sociales. Después del ataque a la vanguardia la burguesía ha pasado al asalto de la retaguardia. Una vez destruida la URSS y minimizados los partidos comunistas, van a por toda la clase obrera europea, que ya no tiene en quién apoyarse.
A diferencia de ciertos «marxistas», las clases dominantes sí saben discriminar, no meten todo en el mismo saco. La discriminación es la imposición de divisiones dentro de la clase obrera, el preludio de un ataque a sus sectores más débiles, los inmigrantes, que servirá como modelo para atacar luego al resto. En la medida en que la parte más débil de la clase obrera profesa creencias islámicas, el ataque se disfraza como un ataque a su religión, previamente denostada, ridiculizada y menospreciada.
Para los progresistas y los antifascistas se trata de todo lo contrario; no de defender a una religión sino a la clase obrera en su conjunto, lo cual exige pasar al contra-ataque contra el único enemigo que -a diferencia del Islam- forma parte del poder político en la sociedad europea en la que vivimos: la cristiandad. Si alguien quiere hacer un caballo de batalla de la lucha contra la religión, ahí tiene su mejor adversario. ¿O necesita, una vez más, meterlo todo en el mismo saco?, ¿acaso su coraje sólo les alcanza para atacar a los más débiles?
A la clase obrera europea ya le queda poco que esquilmar. Por consiguiente, una ofensiva de las proporciones que estamos padeciendo sólo tiene una explicación: las potencias imperialistas se preparan para una nueva guerra mundial y, lo mismo que en 1939, necesitan cerrar filas previamente en el frente interior: aplastar la más mínima posibilidad de que encuentren oposición dentro de su propio país.

La caza al hombre ha empezado en Bruselas

Ayer dos personas resultaron muertas y una tercera herida por disparos de la policía durante una operación cerca de Lieja, en Bélgica. Las informaciones oficiales presentan el tiroteo dentro de un supuesto asalto «antiterrorista», aunque también utilizan otras palabras mágicas como «extremismo».
La emboscada se produjo cerca de la estación de tren de Vervières y los testigos escucharon decenas de disparos. Varias personas han sido detenidas, todas ellas acusadas de formar parte de un grupo terrorista hasta ahora desconocido. Además la policía ha registrado varias viviendas en Bruselas y Molenbeek.
Según la policía belga, el operativo trataría de identificar a unos extremistas «como se hace regularmente con quienes vuelven a Bélgica después de participar en la guerra civil en Siria».
La noticia ha coincidido con la aparición en internet de un vídeo en el que Coulibaly, uno de los tres participantes en la masacre del 7 de enero en París, aparece muerto y esposado, lo que desmiente la tesis de un supuesto asalto de la policía al supermercado judío. El vídeo demuestra que Coulibaly fue detenido, esposado y finalmente asesinado a sangre fría por la policía, que ha sido condecorada por este hecho.
También se ha sabido, a través del diario La Vanguardia de Barcelona, que Coulibaly pasó en Madrid la Nochevieja. Llegó el día 30 de diciembre y marchó el 2 de enero acompañado de un individuo no identificado.
Por el contrario, su mujer Hayat Boumeddine llegó a Madrid el mismo día en el que su marido se marchaba. Boumeddine habría utilizado el aeropuerto de Barajas para tomar un vuelo hacia Estambul y, finalmente, desde la capital turca desplazarse hacia la frontera de Siria, a donde llegó el 8 de enero, un día después del atentado de París.

Se ha levantado la veda. Desde el 7 de enero Francia y otros países europeos conocen una ola de violencia islamofóbica. El país galo contabiliza ya más de 50 agresiones. La mezquita de Albi ha sido tiroteada. Han aparecido pintadas racistas en las mezquitas de Bayona y Poitiers. Han lanzado varias granadas contra la de Mans. Un oratorio de Port la Nouvelle ha sido tiroteado. Han incendiado el de Aix les Bains. En Corte, Córcega, han colgado la cabeza de un jabalí con sus vísceras en la fachada del oratorio. En Villefranche sur Saône han volado con explosivos un kebab…

Con el transcurso de los días las dudas acerca de los verdaderos autores de la matanza del 7 de enero en París se acrecientan. Los medios musulmanes franceses vierten sospechas acerca del verdadero papel que ha jugado la desaparecida Boumeddine en los tiroteos y algunos han llegado a relacionarla con el Mossad, aunque sin aportar ninguna prueba.

En unas declaraciones oficiales emitidas este lunes el alcalde de Ankara, la capital turca, Melih Gokcek, ha ligado los atentados de París al reconocimiento por Francia del Estado palestino y ha afirmado rotundamente que el Mossad está detrás de la masacre.


El diario moscovita Komsomolskaia Pravda ha mostrado el siguiente titular: «¿Han sido los americanos los que han sembrado el terror en París?» Un funcionario del Kremlin, Alexander Zhilin, ha sido mucho más contundente, asegurando públicamente que los atentados de París han sido cometidos por Estados Unidos en represalia por el propósito manifestado por el presidente francés Hollande  de levantar las sanciones contra Rusia. Según Zhilin, Washingotn habría organizado los atentados para consolidar los intereses ocidentales en Ucrania.

Las dudas no tendrían mayor importancia de no ser porque ayer el New York Times (*) se hizo eco de las mismas dudas o de otras parecidas. Según el rotativo, si bien el vídeo de la rama yemení de Al-Qaeda reivindicando la acción es auténtico, las afirmaciones vertidas en el mismo no lo son, una tesis que el periódico avala en fuentes del espionaje estadounidense.
El vídeo muestra a Nasser Ben Ali Al-Anassi, uno de los dirigentes de Al-Qaeda de la Península Arábiga, aludiendo a los hermanos Kouachi como «héroes del islam» y afirmando que Anwar Al-Awlaki, el dirigente de la rama yemenita de la misma organización hasta su muerte en 2011, fue quien coordinó el ataque a la revista francesa Charlie Hebdo. Finalmente, afirma también que fue Ayman Al-Zawahri, el máximo responsable de Al-Qaeda quien lo ordenó. Esta última afirmación es la que siembra la duda dentro del espionaje.
El vídeo no reinvindica el ataque de Coulibaly contra una policía municipal, ni la toma de rehenes en el supermercado judío, lo que parece tener relación con las propias manifestaciones que Coulibaly realizó a la televisión, identificándose como miembro del Califato Islámico, una organización rival de Al-Qaeda. Pero si eso es cierto, entonces es falso que ambas acciones estuvieran coordinadas.
Según el New York Times, el espionaje estadoundense cree que Cherif Kouachi nunca viajó a Yemen y, por consiguiente, no pudo entrenarse militarmente allá, ni percibir fondos para organizar el ataque del 7 de enero. El periódico expone las dudas de Brian Fishman, especialista en terrorismo de la New America Foundation: «Imagino que Cherif Kouachi se encontró con mimebros de Aqpa [Al-Qaeda de la Península Arábiga] en Yemen, pero dudo que se integrara plenamente en la organización» porque temía una infiltración. Su conclusión es que Al-Qaeda no ha dirigido el ataque sino que se ha aprovechado de él, apuntándose un tanto de manera oportunista.
Las dudas empiezan a sobrepasar a las certezas. En un momento en el que los países de Europa se aprestan a imponer draconianas restricciones a los derechos y libertades, conviene recordar que en lugar de haber esclarecido las responsabilidades, cada vez parece más evidente que estamos en presencia de una nueva cortina de humo.

(*) http://www.nytimes.com/2015/01/15/world/europe/al-qaeda-in-the-arabian-peninsula-charlie-hebdo.html?hp&action=click&pgtype=Homepage&module=first-column-region&region=top-news&WT.nav=top-news&_r=0

Una oferta que Armenia no podía rechazar

Desde enero Armenia es uno de los países que forma parte de la Unión Eurasiática, una decisión que el gobierno ha adoptado a pesar de la oposición de una parte importante de su burguesía que se ha manifestado -singularmente- en la oposición de la intelectualidad, los universitarios y los periodistas.
Un ejemplo es el artículo de la revista Expert, una especie de escisión de Kommersant ocurrida en 1995, conocida por ser un feudo de las posiciones del caballo de Troya occidental en Rusia. Las cinco ediciones regionales de Expert dan la medida de la complejidad social de Armenia.
El dilema de Armenia era como el de Ucrania hace un año: o con la Unión Europea o con la Unión Eurasiática que, en palabras del imperialismo occidental, no es otra cosa que Rusia, mientras que la Unión Europa no es Alemania en la misma medida. La oposición armenia vende la moto de la manera siguiente: un país se puede incorporar a la Unión Europa y seguir siendo independiente, e incluso se debe incorporar a Bruselas precisamente para asegurar su independencia. Pero asociándose con Rusia se convierte en un vasallo del Kremlin, como en tiempos de la URSS, de la III Internacional o de Stalin, lo cual esconde lo que para Armenia es el eje mismo de su supervivencia como nación: de lo que Armenia fue hasta el siglo pasado sólo queda la Armenia soviética; el resto ha desaparecido de los mapas.
Hay otro axioma que también se repite en la retórica e incluso en la jerga del periodismo: mientras Rusia es un sinónimo de dictadura, como la URSS, la Unión Europea es la democracia por antonomasia, los derechos humanos y el progreso. Este sencillo esquemita es el que le sirve de coartada a la intelectualidad armenia para «elegir» Europa. Su cabeza no da para más.
Como es obvio, esas decisiones tienen poco que ver con los derechos humanos y demás zarandajas que a nadie interesan. Hay otros factores mucho más importantes que la intelectualidad armenia pone sobre la mesa: Rusia mantiene estupendas relaciones con Azerbaián que no forma parte de la Unión Eurasiática y a la que vende armamento.
Pero desde la guerra del Alto Karabaj Azerbaián mantiene pésimas relaciones con Armenia. Por lo tanto, dicen, Rusia nunca va a poder asegurar la defensa de los intereses de Armenia. La Unión Europa sería un socio más fiable.
De este modo, a la oposición armenia se le ve el plumero. Tratan de reproducir a escala local el reparto de cartas que el imperialismo está llevando a cabo a escala mundial. En definitiva, tratan de crear otro conflicto al estilo de Ucrania, que en el Cáucaso tendría unas consecuencias mucho mayores.
Pero Moscú ha puesto encima de la mesa una oferta que Armenia no podía rechazar. Se quedará con el uno por ciento de toda la recaudación aduanera por las importaciones de la Unión Eurasática. Los armenios tendrá libertad de circulación en Rusia, lo cual es fundamental para un país como el caucáisco que tiene un 18 por ciento de paro y a muchos emigrantes que trabajan en Rusia y que envían 1.000 millones de ólares a su país cada año, el 10 por ciento del PIB y el 40 por ciento del presupuesto del Estado.
Para Rusia la incorporación de Armenia tiene un enorme interés estratégico: es su frontera con Irán, de manera que cuando en un futuro se levante el bloqueo contra aquel país, la importancia de Armenia se acrecentará.
De momento, Moscú tiene intención de reabrir la vieja línea ferroviaria que le unía con Ereven, la capital armenia, a través de Chechenia. No sólo supondría un alivio para la emigración armenia en Rusia sino la apertura al mundo de un país que ahora mismo está encerrado entre cuatro paredes.

(*) Зачем Армения и ЕАЭС нужны друг другу, http://expert.ru/2015/01/3/armeniya-i-eaes-nuzhnyi-drug-drugu/

Stalin cambió el urbanismo Moscú

Conforme al Plan General, las calles y callejuelas de Moscú, estrechas y sinuosas, debían convertirse en arterias rectas y anchas (no menos de 30-40 metros) en la ciudad de Stalin.
Muy pronto lugares céntricos adyacentes al Kremlin, como las plazas de Ojotni Riad y del Manezh, sufrieron grandes transformaciones, pero también la calle principal de la capital, Tverskaia.
La céntrica plaza Ojotni Riad era un lugar de mercado, lleno de puestos y tenderetes, donde se vendían mercancías obtenidas con la caza, en concreto caza menor y carne de animales más grandes (de ahí su nombre, ojota significa “caza”). Lo mismo ocurría con la vecina Plaza Manezh (Manège) o Manézhnaia, diseñada por el español Agustín de Betancourt, donde había puestos comerciales y tabernas.
Estos lugares, aunque se encontraban en el centro de la ciudad, estaban considerados unos de los más sucios de Moscú y hacía mucho tiempo que requerían una remodelación; sin embargo, las obras para cubrir las tiendas se postergaban. Los comerciantes no querían hacer cambios, aunque tenían importantes beneficios. No fue hasta 1932, con el régimen soviético, cuando se quitaron las tiendas, y el espacio liberado se asfaltó.
La estrecha y tortuosa callejuela con hoteles y tiendas que en aquel entonces era Tverskaia debía convertirse en la calle principal del Estado socialista en construcción.  Esto quedó de manifiesto con su nueva anchura (de 16 metros se amplió a 50 metros), con su majestuosidad y con las enormes dimensiones de las construcciones que aparecieron en el lugar de los edificios modestos y de pocos pisos de antes.
El Plan General consolidó la estructura radial y circular de las carreteras de la ciudad. Se afianzó, sobrevivió hasta nuestros días y es poco probable que pueda ser sustituida por otro sistema. Precisamente, en la década de 1930, se ultimó el proyecto circular (la actual MKAD, circunvalación de Moscú), e incluso lograron construir algunos tramos, pero estalló la guerra y las obras se interrumpieron. Para ser más exactos, la circunvalación de Moscú se hizo durante la Segunda Guerra Mundial, pero según un modelo simplificado: la vía era subterránea y se usaba para el transporte de equipos militares y tropas. No servía para cubrir las necesidades en tiempos de paz.
Resulta que, después de la muerte de Stalin en 1953 y hasta el día de hoy, en muchos aspectos sigue vigente el Plan General de 1935, aunque con algunas modificaciones.
Extracto: http://es.rbth.com/cultura/2015/01/14/como_stalin_cambio_moscu_46463.html

La ley del embudo

A Benjamín Netanyahu nadie le invitó a la manifestación multitudinaria celebrada en París. Es más, Hollande le pidió que no asistiera. Pero el primer ministro israelí no lo necesitaba para presentarse entre los defensores de la libertad de expresión… pocos meses después de masacrar a 2.000 palestinos en Gaza y de invitar a los judíos franceses a instalarse en Israel.

Para los sionistas, como para los nazis, cada cual tiene “su hogar”. Siempre hay un hogar en alguna parte que es el que corresponde a cada cual. El de los judíos no es Francia sino Israel, el de los negros está en África, el de los chinos en Asia y así sucesivamente. Cada uno debería volver a “su tierra”. Se llama segregacionsimo o apartheid.

Pero si Wolinski, uno de los dibujantes asesinados, cuya madre era judía, hubiera vivido en Israel no hubiera podido publicar sus caricaturas, dice un humorista israelí, Ido Amin, al diario Haaretz de Tel Aviv. En Israel nunca hubiera podido publicarse una revista como Charlie Hebdo porque hay una ley que prohibe ofender la sensibilidad religiosa. Difícilmente el hogar de Wolinski hubiera podido estar allá.

La ley que reprime las ofensas a la sensibilidad religiosa es una herencia de la época del Mandato Británico en Palestina. No se trata de una ley contra la difamación, la obscenidad o el racismo, sino una ley draconiana, asegura Ido Amin, que prohíbe representar a Moisés, Jesús o Mahoma de una manera que ofenda a los creyentes.

El caricaturista israelí relata un episodio personal, cuando publicó una caricatura en un periódico criticando la ceremonia de los Kapparot, que consiste en girar un pollo vivo por encima de la cabeza. Considerado como una ofensa religiosa, el asunto se llegó a discutir en el Knesset, el parlamento israelí.

El ministro de la Policía, sigue narrando Amin, comparó su caricatura a las que publicaban los nazis en el periódico Der Stürmer. A petición del ministro, el redactor jefe del periódico en el que trabajaba le interrogó, luego le despidió y finalmente tuvo que dejar de dibujar.

También Charlie Hebdo despidió en 2008 a un dibujante que hizo un chiste sobre el hijo del presidente Sarkozy, que se había casado con una judía. La revista no luchaba contra la censura sino a favor de ella.

Algún ingenuo quizá suponga que la movilización de París puede ayudar a reforzar las maltrechas libertades públicas y, en particular, la libertad de expresión. Pero no se va a producir ninguna ampliación de los derechos y las garantías, sino todo lo contrario. Servirá para que una mayor represión sea ampliamente aceptada.

Al periodista francés Eric Zemmour no le han puesto guardaespaldas porque el Estado defienda la libertad de expresión sino porque propugna la expulsión de los musulmanes franceses fuera de su país (no se sabe a dónde). Lo que el Estado quiere es que pueda continuar propagando el fascismo “libremente”.

Hoy la edición de Le Monde repite la aburrida letanía de los “límites” a los derechos, que se ha convertido en la gran coartada: hablar de los límites antes que de los derechos. Pero esto es la ley del embudo. Unos tienen los derechos y los demás sólo los límites. Tenemos las manos atadas; no nos podemos defender de los ataques fascistas.

Veamos un ejemplo: el grupo de prensa belga Sudpresse publica en sus portadas las fotos de los tres autores de la masacre del 7 de enero con el titular: “Se ha hecho justicia”. El redactor jefe de una de las ediciones, Xavier Lambert, plantea a los jefes sus dudas sobre el acierto de dicho titular y le despiden fulminantemente. ¿Alguien hará una campaña en su favor?, ¿considera Sudpresse que a los rehenes de la tienda judía también se les ha hecho justicia?, ¿qué entienden por justicia?Otro ejemplo: si Zemmour hubiera propuesto con los judíos lo mismo que con los musulmanes, la cosa hubiera sido muy distinta porque en Francia la negación del Holocausto (que se debe escribir con mayúsculas porque fue muy grande) es un delito punible.

Una semana después del atentado del 7 de enero, la fiscalía francesa ya ha abierto 54 causas por apología del terrorismo. El humorista negro Dieudonné acaba de ser detenido esta misma mañana acusado de ese “delito”. Lleva años acosado y perseguido por satirizar al judaísmo. En noviembre de 2007 le condenaron por difamación, injurias y provocación al odio racial. En febrero del año pasado por negación de crímenes contra la humanidad, difamación, provocación al odio racial e injurias públicas. ¿Por qué Charlie Hebdo se puede burlar del islam mientras a Dieudonné le condenan por hacer lo mismo con los judíos? La respuesta la expone el mismo Le Monde: en realidad, sugiere, Dieudonné no es un humorista sino un militante.

Exactamente, es un problema de militancia, de tomar partido. Pero eso no cambia las cosas: ¿por qué este verano el gobierno francés prohibió las manifestaciones en solidaridad con el pueblo palestino, que estaba siendo masacrado en Gaza?

Si a los imperialistas les gusta tanto la libertad de expresión, ¿por qué no dejan en libertad a Assange y a Snowden?

Yo tengo que acudir mañana al Juzgado a firmar mi libertad provisional, como hago cada 15 días, por hablar en una charla. ¿Por qué no me dejan en paz?

Historia contrafactual

Nicolás Bianchi
O, ¿qué hubiera pasado si…? Si, por ejemplo, los turcos no hubieran sido expulsados de Europa. Pues que hoy todo dios, menos los malteses, profesaría el Islam y no el judeocristianismo cuyo ritual, como decía Unamuno, sólo consiste en que te bauticen por la Iglesia, te casen por la misma y te entierren por el rito católico, que eso y nada más, aparte misas y rosarios, es el catolicismo.
Hombre, míster, algo más será, digo yo. Pues sí: se puede comer carne de puerco (pork chop) (cosa que los judíos y los árabes, ambos semitas, no), o sea, de cerdo, y darle a la priva que es el aspecto lúdico y antiepicúreo (en su acepción más vulgar) de la cosa ¡y sin ramadán! Pero esto es una metonimia. Seamos serios. La presencia de los turcos en Europa significa un hecho totalmente nuevo en la historia de los pueblos cristianos. Los turcos otomanos hacen algo más que los turcos selyúcidas, pues si aquellos se islamizaron , éstos, en cierto modo, se europeízan, ya que, sin perder su credo, ideología y modo de vida, organizan ejércitos al modo occidental ergo: civilizado. La Cristiandad, dizque los buenos, va a tener un terrible enemigo en Suleimán II, de apodo Solimán el Magnífico (por la pompa y por el lujo). Este sultán será la pesadilla europea de 1520 a 1560. Los avances son extraordinarios en Europa y Asia. Belgrado (en la Serbia austríaca) se había rendido y en 1526 Solimán derrota a los húngaros cayendo Buda (la parte de Budapest que separa el Danubio, hoy zona inhóspita) en poder turco que se planta frente a la mismísima Viena, o sea, el ángor político de Europa y su corazón cultural. Sólo se libró, ya se dijo, la isla de Malta defendida por Juan de la Valette (su actual capital).
Eso de llegar a las puertas de Viena era pasarse tres pueblos y nunca mejor dicho. Inquietante. El catoliquísimo Emperador Carlos V, ocupado a la sazón en sitiar y saquear (1527) la Roma vaticana, más progala que spanish, enfadarse con Francisco I de Francia, perseguir luteranos que entonces ni sabían que serían «protestantes» y otras distracciones, cogió el toro turco por los cuernos y envió al marqués del Vasto (con uve) a parar los pies a Solimán y sus vaivodas (una suerte de príncipes feudales) y sus jenízaros (una especie de guardia pretoriana). No tuvo mucho éxito, sobre todo por el mar. Fue su hijo, Felipe II (que, a diferencia de su padre, sabía español), quien, en «Santa Liga» uniera los estados católicos (Venecia, Génova, el papa y España) para, al mando de Juan de Austria, su hermano bastardo, vencer a los turcos en Lepanto y que costara el brazo izquierdo de un erasmista, el alcalaíno Cervantes, posiblemente uno de los pocos soldados castellanos en la famosa batalla (casi todos eran lansquenetes o mercenarios).
Hoy es hora de dar otra lección de urbanidad a estos moromierdas que nos vienen a decir que la sopa se come con tenedor y matan a nuestros inocentes humoristas que socolor de la libertad de expresión insultan y vejan a los humillados. Si te metes con los judíos sionistas, eres antisemita; y, si lo haces, con los musulmanes mahometanos, ejerces la libertad de expresión.

Los terroristas de Al-Qaeda almorzaban en el Pentágono

Un artículo titulado “Ataques de París: la extraña conversación de Amedy Coulibaly con un rehén durante el asedio al supermercado” publicado por el periódico británico Mirror, pone lo siguiente en boca del secuestrador: “Somos los defensores del profeta, Al Qaeda nos ha enviado a Yemen, nos fuimos para allá y Anwar Al Awaki nos ha financiado” (1).

Anwar Al Awaki es un dirigente de Al-Qaeda fallecido en un ataque con drones en el Yemen en 2011. En su vida hay un episodio de familiaridad que explica muchas cosas de la historia reciente más sangrienta: justo después de los atentados contra las Torres Gemelas, fue recibido y comió con los más altos jefes del Pentágono. En un artículo titulado “Un imán ligado a Al Qaeda almuerza en el Pentágono tras el 11 de setiembre”, CBS News informó del ágape de la siguiente manera:

“Anwar Al Awaki, el dirigente espiritual radical ligado a varios de los terroristas del 11 de setiembre, al tiroteo de Fort Hood y a un intento de asesinato en un avión de línea el día de Navidad, estuvo invitado en el Pentágono en los meses que siguieron al 11 de setiemebre, lo que un funcionario del Pentágono ha confirmado a CBS.

“Al-Awlaki fue invitado en calidad de ‘miembro de un programa informal se sensibilización’ en el que los funcionarios le pidieron contacto ‘con los dirigentes de la comunidad musulmana’.

“En aquella época, Awlaki estaba considerado como el imán ‘moderado’ de una mezquita del norte de Virginia.

“Al mismo tiempo el FBI interrogó a Awlaki con respecto a sus contactos con tres de los terroristas del 11 de setiembre -Nawaf Al Hazmi, Jalid Al Midhar y Hani Hanjour- que pertenecían a una célula de cinco hombres que lanzaron el boeing de Amercain Airlines contra el Pentágono” (2).

Anwar Al Awaki admitió haberse encontrado con el primero de ellos, Nawaf Al Hamzi, uno de los dos hermanos que estrelló aquel avión. Pero si dos coincidencias son asombrosas, la tercera no lo es menos: en setiembre de 2000, un año antes del 11-S, Nawaf Al Hazmi visitó a un agente del FBI, Abdussattar Shaikh, en el domicilio de éste, lo cual vuelve a demostrar la familiaridad de los terroristas de Al Qaeda con los aparatos de seguridad del Estado, tanto en Estados Unidos como en Francia y otras potencias imperialistas.

En Estados Unidos aquel encuentro está considerado como la mejor oprtunidad que tuvo el FBI de impedir los atentados a las Torres Gemelas. Pero, ¿es que alguien lo quiso impedir?

En 2005 la policía francesa detuvo y encarceló a Cherif Kouachi por terrorismo. Fue liberado en 2008 tras haber cumplido su condena y no le retiraron el pasaporte, a pesar de las pruebas que indicaban su intención de unirse en Irak a los fundamentalistas, según un artículo de la revista The Slatest (3).

Cinco años después los hermanos Kouachi se vieron implicados, junto a Coulibaly, en el plan de evasión de los fundamentalistas de las cárceles francesas, resultando absueltos, mientras Coulibaly era condenado.

Con la policía pisándoles los talones, al año siguiente viajaron a Yemen para recibir entrenamiento y armas de Al Qaeda. El asunto era tan conocido que fueron los franceses los que informaron a la CIA de la llegada de ambos hermanos. Sobre el terreno la CIA confirmó la noticia y luego la CNN lo publicó en un artículo titulado “Francia señala a Estados Unidos que el inculpado de Paris se entrenó con Al Qaeda en Yemen” (4).

En el curso de una entrevista, el ministro francés de Justicia Christiane Taubira confesó al corresponsal de la CNN que uno de los hermanos había viajado a Yemen, sin precisar cuál de ellos, aunque trasladó la fecha al 2005. De ser cierto, cuando se produjo su detención, al menos uno de ambos hermanos conocía el manejo de las armas, y posiblemente también de los explosivos.

Algunos medios también han afirmado que los hermanos Kuachi habían combatido en Siria, de donde regresaron en el verano. Así lo sostuvo USA Today en su artículo “La caza al hombre continúa para los dos franceses sospechosos de terorismo”.

Pero fue precisamente hace seis meses, o sea, en el verano del año pasado cuando -dice el Daily Mail- la policía francesa retiró la vigilancia que mantenía sobre ambos hermanos por su “falta de peligrosidad” (5). Una semana antes del atentado también quitaron el vehículo policial que custodiaba la redacción de Charlie Hebdo.

Lo mismo cabe decir de Coulibaly, el otro partícipe de la masacre, que desde hace tiempo estaba incluido en el listado de terroristas que elabora Estados Unidos, según la CNN. ¿Cómo es posible que no estuviera en las que elabora Francia?, ¿estaba más vigilado en Estados Unidos que en su propio país?

Salvo que pensemos que los policías franceses son unos ineptos, parece evidente que se lavaron las manos como Pilatos: dejaron hacer, exactamente igual que la CIA en el ataque a las Torres Gemelas.

(1) http://www.mirror.co.uk/news/world-news/paris-shootings-listen-terrorist-amedy-4953451
(2) http://www.cbsnews.com/news/qaeda-linked-imam-dined-at-pentagon-after-9-11/
(3) http://www.slate.com/blogs/the_slatest/2015/01/07/cherif_kouachi_terrorism_past_2005_arrest_2008_conviction_for_planning_iraq.html
(4) http://edition.cnn.com/2015/01/08/politics/paris-suspects-al-qaeda-yemen/
(5) http://www.dailymail.co.uk/news/article-2904932/

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