Crecen los rumores de que Ghislaine Maxwell podría ser pronto amnistiada. A pesar de hacer campaña electoral con la promesa de publicar los archivos de Epstein, cada vez hay más indicios de que el gobierno de Trump está madurando el indulto presidencial para la proxeneta de la alta sociedad.
El mes pasado Trump se negó repetidamente a descartar un indulto. Pocos días después, Maxwell fue trasladada a una cárcel de mínima seguridad en Bryan, Texas, una práctica muy inusual. En general, ni las mujeres condenadas por delitos sexuales ni las condenadas a más de 10 años de cárcel pueden ser trasladadas a ese tipo de centros.
La decisión de reubicar a Maxwell se produjo después de que alguien filtrara pruebas que vinculaban a Trump con Epstein. Incluía una tarjeta de cumpleaños que Trump envió a Epstein, con una mujer desnuda dibujada a mano, acompañada por el texto “Feliz cumpleaños”.
Durante años, Maxwell ayudó a su compañero Jeffrey Epstein en la trata y violación de niñas y mujeres jóvenes, creando una gigantesca red de crímenes sexuales. Los clientes de Epstein incluían a multimillonarios, científicos, famosos y políticos, incluido Trump, a quien consideraba su amigo más cercano.
En 2021, dos años después de la misteriosa muerte de Epstein en una prisión de Manhattan, Maxwell fue condenada por tráfico sexual de menores a 20 años de prisión.
La noticia de que Trump podría liberar pronto a una criminal tan infame envió ondas de choque a través de su base y atrajo acusaciones de corrupción. ¿Hay alguna razón para perdonar a Ghislaine Maxwell, excepto para comprar su silencio? Tim Hogan, asesor del Comité Nacional Demócrata, denunció un encubrimiento del gobierno en tiempo real. El FBI de Trump, dirigido por el fiel Kash Patel, borró el nombre de Trump de los archivos de Epstein, que aún no se han publicado.
Robert Maxwell: magnate de los medios y espía israelí
Aunque muchos de los crímenes de Ghislaine Maxwell han salido a la luz, menos conocidos son sus conexiones con los estados de seguridad nacional de Estados Unidos e Israel. Los principales de ellos son los de su padre, el barón mediático y empresario tecnológico, Robert Maxwell.
Un refugiado judío que huía de la ocupación de Hitler de su Checoslovaquia natal, Maxwell luchó por Gran Bretaña contra Alemania. Después de la Segunda Guerra Mundial, utilizó sus conexiones checas para ayudar a canalizar las armas al naciente Estado de Israel, que ayudaron a ganar la guerra de 1948 y llevar a cabo la Nakba, la limpieza étnica de casi 800.000 palestinos.
Maxwell fue reclutado por primera vez por la inteligencia israelí en la década de los sesenta y comenzó a comprar empresas tecnológicas israelíes. Israel utilizó esas empresas y sus aplicaciones informáticas para llevar a cabo operaciones clandestinas en todo el mundo.
Maxwell acumuló un vasto imperio empresarial de 350 empresas, que empleaba a 16.000 personas. Era dueño de una serie de periódicos, incluyendo The New York Daily News, Britain’s Daily Mirror y Maariv de Israel, además de algunas de las editoriales científicas más influyentes del mundo.
Con el poder empresarial llega el poder político
En 1964 fue elegido para el parlamento de Reino Unido y entre sus amigos más cercanos estuvieron el secretario de Estado, Henry Kissinger, y el dirigente soviético Mijail Gorbachov.
Usó su influencia para promover los intereses israelíes, vendiendo aplicaciones de recolección de inteligencia israelí a Rusia, Estados Unidos, Reino Unido y muchos otros países. Las aplicaciones incluían una puerta trasera secreta israelí que permitía al Mosad aprovechar la información clasificada recopilada por gobiernos y centrales de inteligencia de todo el mundo.
Al tiempo que ampliaba sus redes de espionaje, Israel desarrollaba un programa secreto de armas nucleares, que fue denunciado por Mordechai Vanunu. En 1986 filtró las pruebas a la prensa británica. A su vez Maxwell informó sobre Vanunu a la embajada de Israel en Londres, lo que permitió que el Mosad le encarcelara.
La muerte de Maxwell también estuvo rodeada de misterio. En 1991 su cuerpo sin vida fue encontrado en Canarias, en lo que se calificó como un extraño “accidente”: el magnate se había caído de su yate y se ahogó.
Funeral de estado en Tel Aviv
Los rumores de que durante décadas Maxwell había estado actuando como espía israelí fueron casi confirmados por el lujoso funeral de estado que recibió en Jerusalén. Su cuerpo fue enterrado en el Monte de los Olivos, uno de los sitios más sagrados del judaísmo, el lugar del que se dice que Jesús ascendió al cielo.
Prácticamente la totalidad de la alta sociedad israelí, tanto del gobierno como de la oposición, asistieron al evento, incluyendo no menos de seis jefes vivos de organizaciones de inteligencia israelíes. El propio presidente Chaim Herzog pronunció una elegía. En el acto también habló el Primer Ministro Isaak Shamir, quien declaró que Maxwell ha hecho más por Israel de lo que se puede reconocer.
En Reino Unido, sin embargo, se le recuerda con menos cariño. Hombre con una reputación temible, Maxwell gobernó su negocio mediático con un puño de hierro, en una vena similar a Rupert Murdoch, otro magnate de los medios con vínculos estrechos con Israel. Después de su muerte, trascendió que había robado más de 500 millones de dólares de un fondo de pensiones para rescatar a otras empresas fallidas de su holding, dejando en la ruina a los planes de pensiones de los trabajadores. “Fue el ladrón más grande de la historia criminal británica”, comentó el periódico The Scotsman en 2001.
Isabel Maxwell: la mujer de Israel en Silicon Valley
Isabel Maxwell, la hermana mayor de Ghislaine, logró obtener una copia de la biografía que escribieron Gordon Thomas y Martin Dillon sobre su padre (*). Inmediatamente voló a Israel, donde se lo mostró a un amigo de la familia y al subdirector del Mosad, David Kimche.
Isabel ha disfrutado de una larga y exitosa carrera en la industria tecnológica. En 1992, junto con su hermana gemela, Christine, fundó una empresa que desarrolló uno de los primeros motores de búsqueda de internet: Magellan. Sin embargo, después del escándalo del fondo de pensiones, ella y sus hermanos vendieron el buscador a Excite, obteniendo enormes beneficios.
Como señaló Haaretz en 2001, Isabel dedicó su vida a promover los intereses de Israel en Silicon Valley, una embajadora clave para los sionistas en el mundo tecnológico. Creó un nicho que sirvió de enlace entre las empresas israelíes en las etapas iniciales de su desarrollo y los inversores estadounidenses. Al mismo tiempo, ayudó a las empresas estadounidenses interesadas en abrir centros de desarrollo en Israel.
Israel es la fuente de gran parte de las herramientas de espionaje e intrusión más controvertidas, usadas por gobiernos represivos de todo el mundo para vigilar, acosar e incluso matar a los opositores políticos. Esto incluye la aplicación Pegasus, utilizado por el gobierno de Arabia Saudí para rastrear al periodista del Washington Post, Jamal Khashoggi, antes de asesinarlo en Turquía.
Isabel se apoyó en las conexiones políticas de su padre, lo que incluye el desarrollo de lazos íntimos con numerosos dirigentes israelíes, incluyendo a Ehud Olmert y Ehud Barak, uno de los socios más cercanos de Epstein.
Durante la década de 2000, fue una participante habitual en la Conferencia de Herzliya, una reunión anual a puerta cerrada de los funcionarios políticos, de seguridad y de inteligencia más altos de Occidente, además de ser una pionera de la tecnología en el Foro Económico Mundial.
También fue incluida en la junta del Centro para la Paz y la Innovación de Simon Peres, financiado por el gobierno israelí, y en el American Friends of the Isaak Rabin Center for Israel Studies, dos organizaciones estrechamente asociadas con ambos primeros ministros israelíes.
En 2001 se convirtió en la dirigente de iCognito, una tecnología que tenía por objeto mantener a los niños seguros en línea, al mismo tiemo que su hermana traficaba y abusaba de ellos.
En 1997 fue nombrada presidenta de la empresa israelí de seguridad tecnológica, Commtouch. Gracias a sus conexiones, la empresa aseguró la inversión de muchos de los especuladores más prominentes de Silicon Valley, incluyendo Bill Gates, un socio cercano de la familia Maxwell, y el propio Epstein.
El ‘antiterrorismo’ de la hermana gemela, Christine Maxwell
La hermana gemela de Isabels, Christine, era una veterana de las industrias editorial y tecnológica y fundó la empresa de análisis de datos Chiliad. Ayudó a supervisar la producción de una base de datos masiva de “antiterrorismo” que la empresa vendió al FBI durante el apogeo de la “Guerra contra el Terrorismo”. La aplicación ayudó al gobierno de Bush a reprimir a los estadounidenses musulmanes y a derribar las libertades civiles internas a raíz del 11 de septiembre, consagrada en la Ley Patriot. Hoy día es la cabecilla y cofundadora de otra empresa de bases de datos: Techtonic Insight.
Al igual que su hermana y su padre, Christine tiene una estrecha relación con Israel. Es becaria del Instituto para el Estudio del Antisemitismo Mundial y la Política (ISGAP), que aprovecha las nuevas tecnologías para combatir el “antisemitismo contemporáneo” y mantener la relevancia del “holocausto” en este siglo.
El ISGAP está en manos de la inteligencia israelí. Forman parte de la dirección Natan Sharansky, antiguo ministro de Interior y Viceprimer Ministro de Israel, entre otros cargos. También Alan Dershowitz, el abogado de Epsteins, forma parte de la dirección.
El Instituto fue un protagonista clave en la decisión del gobierno de Estados Unidos de reprimir las protestas del año pasado en las universidades de todo el país. También fabricó bulos que vinculaban a los dirigentes estudiantiles con “organizaciones terroristas extranjeras”.
Continuamente el ISGAP advierte sobre la “influencia extranjera” en las universidades estadounidenses, amañando informes y convocando seminarios para denunciar yb supuesto estrangulamiento del sistema de educación superior de Estados Unidos por Qatar, vinculándolo con el creciente sentimiento antisionista entre los jóvenes de Estados Unidos.
Sin embargo, si el ISGAP deseara investigar las operaciones de influencia de los gobiernos extranjeros, no tendría que mirar lejos, ya que sus propios fondos provienen abrumadoramente de una sola fuente: Israel. En 2018, una investigación encontró que el Ministerio de Asuntos Estratégicos de Israel (entonces encabezado por el general Vaknin-Gil) canalizó 445,000 dólares al ISGAP, una suma que representa casi el 80 por cien de sus ingresos totales para ese año. ISGAP no reveló esa información ni a la población ni al gobierno federal.
En el apogeo de la preocupación por la injerencia extranjera en la política estadounidense, la noticia apenas se difundió. Desde entonces, el gobierno israelí ha seguido financiando al grupo con millones de dólares. En 2019, por ejemplo, aprobó una subvención de más de 1,3 millones de dólares a la ISGAP. Así, en su papel de becaria en la organización, Christine Maxwell es la beneficiaria directa del dinero en efectivo del gobierno israelí.
La tercera generación de los Maxwell trabajan dentro del gobierno de Estados Unidos
Mientras que las hijas de Robert Maxwell estaban cerca del poder, algunas de la tercera generación de la saga han ocupado posiciones dentro del propio gobierno de Estados Unidos. Poco después de graduarse de la universidad, Alex Djerassi, hijo de Isabel Maxwell, fue contratado por Hillary Clinton en su campaña presidencial de 2007-2008. Redactó resúmenes, reuniones informativas y documentos de política para el equipo de Clinton y ayudó a prepararla para más de 20 debates.
Las familias Clinton y Maxwell están estrechamente entrelazadas. Ghislaine se iba de vacaciones con la hija de Hillarys, Chelsea, y apareció en su boda. Tanto ella como Epstein fueron invitados varias veces a la Casa Blanca por los Clinton. Mucho después de que Epstein fuera encarcelado, el presidente Bill Clinton invitó a Ghislaine a una cena íntima con él en un exclusivo restaurante de Los Ángeles.
Aunque fracasó en su intento por llegar a la Casa Blanca, Hillary Clinton fue secretaria de Estado con Obama, y una de sus primeras acciones fue nombrar a Djerassi para su equipo. Se convirtió en Jefe de Gabinete en la Oficina del Subsecretario de Estado, Oficina de Asuntos del Cercano Oriente. Se especializó en desarrollar la política de Estados Unidos hacia Israel e Irán, aunque también trabajó en la ocupación estadounidense de Irak, y acompañó a Clinton en visitas a Israel y al mundo árabe.
Mientras estuvo en el Departamento de Estado, fue representante del gobierno de Estados Unidos ante las Conferencias Amigos de Libia y Amigos del Pueblo Sirio, dos organizaciones que trabajaban para el derrocamiento de ambos gobiernos, y su reemplazo por regímenes amistosos con Estados Unidos. Washington consiguió lo que quería. En 2011 el dirigente libio Gadafi derrocado, asesinado y reemplazado por caudillos islamistas, y en diciembre del año pasado Bashar al Asad huyó a Rusia y fue reemplazado por el fundador de Al Qaeda en Siria, Ahmad Al Sharaa.
Más tarde Djerassi pasó a formar parte del Carnegie Endowment for Peace, especializándose de nuevo en la política de Oriente Medio. Su biografía señala que trabajaba en la democratización y la sociedad civil en el mundo árabe, las revueltas árabes y la paz israelo-palestina. Hoy trabaja en Silicon Valley.
Mientras que las fortunas de Djerassi estaban ligadas a la facción Clinton del Partido Demócrata, en 2008 su primo Xavier Malina (hijo de Christine Maxwells) respaldó al caballo ganador: el dúo Obama-Biden. Por su buen trabajo fue recompensado con un puesto en la Casa Blanca, donde se convirtió en asistente de personal en la Oficina Ejecutiva del Presidente.
Al igual que su primo, una vez que su tiempo en el cargo terminó, Malina también se aseguró un puesto en el Carnegie Endowment for Peace antes de emprender una carrera en el mundo de la tecnología, trabajando durante muchos años en Google en el Área de la Bahía. Actualmente trabaja para Disney.
De la bancarrota a la ‘lucha contra el terrorismo’
El clan Maxwell es de los más influyentes en la política estadounidense e israelí. Sin embargo, los hermanos Ian y Kevin también tienen un considerable dominio sobre los asuntos en su Gran Bretaña natal. Aunque fueron absueltos de los cargos por acusaciones generalizadas de que ayudaron a su padre, Robert, a saquear el fondo de pensiones de sus trabajadores, los hermanos mantuvieron un perfil bajo durante muchos años. Kevin, en particular, era conocido por poco más que por sus deudas, que superan el medio billón de dólares.
Sin embargo, en 2018 fundaron “Combatir el Terrorismo Yihadista y el Extremismo” (CoJiT), un polémico equipo que presionaba por un planteamiento mucho más invasivo y de mano dura contra el islam radical. Su objetivo oficial era jugar un papel de catalizador de los debates nacionales y responder a las preguntas difíciles que surgen del tema. Su intención real era presionar para una vigilancia aún más amplia sobre los colectivos musulmanes.
En Gran Bretaña, CoJiT fue una organización muy influyente. Su junta editorial y colaboradores forman parte de los altos funcionarios del estado. Entre los individuos que participaron en su conferencia inaugural en Londres en 2018 se encontraban Sara Khan, la comisionada principal del gobierno para combatir el extremismo, y Jonathan Evans, el antiguo director del MI5, la central de inteligencia interna de Gran Bretaña.
Como tantos proyectos de Maxwell, CoJiT parece haber quedado paralizado. La organización no ha actualizado su página web ni ha publicado nada en sus redes sociales desde 2022. En los últimos años los hermanos han tenido otras prioridades, llevando la campaña para liberar a su hermana Ghislaine de la cárcel, insistiendo en que es totalmente inocente.
Sin embargo, parece que Kevin sigue la estela familiar: no ha pagado a sus abogados. En 2022 lo demandaron, para cobrar una factura de casi 900.000 dólares.
Epstein quema los dedos
Durante años Ghislaine Maxwell y Jeffrey Epstein dirigieron una red de tráfico sexual que explotó a cientos de chicas y mujeres jóvenes. Estaban conectados con vastas redes de las élites mundiales, incluyendo multimillonarios, empresarios, realeza, académicos y dirigentes extranjeros, entre sus conocidos más cercanos, lo que llevó a intensas especulaciones sobre el alcance de su participación en sus muchos crímenes.
Todavía no está claro en qué momento Epstein se reunió por primera vez con los Maxwell. Algunos dicen que fue reclutado para la inteligencia israelí por Robert Maxwell. Otros afirman que la relación sólo comenzó después de la muerte de Robert, cuando salvó a la familia de la penuria después de sus problemas financieros.
Tal vez los dos individuos más poderosos en el círculo de confianza de Epstein fueron Bill Clinton y Trump. El primero ya tiene manchado su nombre como violador. Es conocido por haber viajado 17 veces en el jet privado de Epstein, el Lolita Express, y fue acusado por la víctima de Epstein, Virginia Giuffre, de visitar la residencia privada del Caribe, donde tuvieron lugar muchos de los peores crímenes sexuales.
Al igual que Clinton, Trump voló en el Lolita Express. Epstein asistió a su boda con Marla Maples en 1993 y afirmó haberle presentado a su tercera esposa, Melania. Los lazos de Epstein incriminan a todo el espectro político.
Los vínculos de Epstein con el espionaje
Los vínculos de Epstein con la inteligencia es algo que se ha especulado abiertamente en los medios de comunicación durante décadas, incluso años antes de que se hiciera pública cualquier denuncia en su contra. A lo largo de la década de los noventa, se jactó abiertamente de trabajar tanto para la CIA como para el Mosad.
En 2014 se reunió tres veces con el subsecretario de Estado William Burns, que sería nombrado luego director de la CIA. Sin embargo, fue mucho más cercano a Ehud Barak, Primer Ministro israelí, Ministro de Relaciones Exteriores, y el Ministro de Defensa. Sólo entre 2013 y 2017 Barak viajó a Nueva York al menos 30 veces para reunirse con el proxeneta, llegando a veces a su mansión de Manhattan de incógnito o usando una máscara para ocultar su identidad.
Las conexiones de Epstein con la inteligencia israelí son conocidas. Una novia anterior y víctima suya, referida en documentos judiciales como Jane Doe 200 para ocultar su identidad, testificó que Epstein se jactaba de ser una agente del Mosad y que, después de violarla, no pudo acudir a la policía porque su posición como espía la hizo temer por su vida.
“Doe creía genuinamente que cualquier reportaje de la violación por lo que ella creía que era un agente del Mossad con conexiones únicas en el mundo resultaría en lesiones corporales significativas o muerte a ella”, dice la presentación del tribunal.
Ari Ben-Menashe, un alto funcionario de la Dirección de Inteligencia Militar de Israel, afirmó que Epstein era un espía y que él y Ghislaine Maxwell estaban poniendo un cebo en nombre de Israel. Cuatro fuentes dijeron a Rolling Stone que Epstein había trabajado directamente con el gobierno israelí.
Sin embargo, a diferencia de gran parte de la familia Maxwell, sus conexiones con la inteligencia israelí se basan en gran medida en testimonios y relatos no verificados. Su único viaje al país fue en abril de 2008, justo antes de su sentencia, una medida que despertó temores de que buscara refugio allí.
Sea como sea, es indiscutible que la familia Maxwell mantiene amplias conexiones con el poder estatal estadounidense, británico e israelí. También está fuera de toda duda que si la historia completa de sus actividades llegara al público, incriminaría a un número significativo de las personas y organizaciones más poderosas del mundo. Quizás por eso Trump, en poco tiempo, ha pasado de prometer abrir los archivos de Epstein a amnistiar a Maxwell.
—Alan MacLeod https://www.mintpressnews.com/maxwell-family-epstein-mossad-cia/290379/
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