
Todo eso está a punto de cambiar con el descubrimiento de lo que puede ser uno de los mayores escándalos de falsificación de oro en la historia reciente. Y sí, no solo involucra a China, sino que emerge de una ciudad que se ha convertido en sinónimo de todo lo escandaloso sobre China: la ciudad de Wuhan.
Con estos antecedentes, presentamos a los lectores a Wuhan Kingold Jewelry Inc., una compañía que, como su nombre indica, fue fundada y opera dentro y fuera de Wuhan, y que se describe en su sitio web como «Una compañía con un futuro dorado«.
Más de una docena de instituciones financieras chinas, principalmente compañías fiduciarias (es decir, bancos fantasmas) prestaron veinte mil millones de yuanes, equivalente a dos mil ochocientos millones de dólares, en los últimos cinco años, que eran garantizados por Wuhan Kingold Jewelry con oro puro y pólizas de seguro para cubrir cualquier pérdida. Solo había un problema: el «oro» resultó ser cobre chapado en oro.
El oro falso salió a la luz en febrero cuando Dongguan Trust, una sociedad de gestión de activos titulizados, se propuso liquidar la garantía de Kingold para cubrir las deudas incumplidas. Pero para su sorpresa, Dongguan Trust dijo que descubrió que las relucientes barras de oro eran en realidad aleaciones de cobre dorado.
Las 83 toneladas de oro supuestamente puro almacenado en las arcas de los acreedores por Kingold a partir de junio, respaldando los 16 mil millones de yuanes de préstamos, equivaldrían al 22% de la producción anual de oro de China y al 4.2% de la reserva estatal de oro a partir de 2019.
En resumen, más del 4% de las reservas oficiales de oro de China pueden ser falsas, despertando sospechas sobre el resto de productores de oro y de joyas.
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