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Autor: Redacción (página 917 de 1373)

¿En qué consiste la doctrina de los Cinco Mares de Bashar Al-Assad?

Hubo una vez un tiempo en que Siria y Bashar Al-Assad no eran lo que hoy. Por ejemplo, en diciembre de 2010 el diario New Orient News publicó un artículo titulado “Bashar Al-Assad, personalidad árabe del año” (*). En Londres y París le condecoraron al Presidente sirio y le pusieron por las nubes como un político moderado, reformador… un modelo a seguir.

Fue pocos meses antes de que se convirtiera en un dictador sanguinario que masacraba a su propio pueblo. “Damasco es la sede principal de los movimientos de resistencia libaneses y palestinos, que han desempeñado un papel decisivo en el establecimiento de las nuevas relaciones de poder en los últimos años”, decía el New Orient News.

Mientras los países árabes “evolucionan en la órbita americana”, añadía, el modelo sirio está “marcado por dos constantes: la independencia y el realismo”, por una “visión estratégica” y un “feroz deseo de independencia y liberación”.

El periódico acababa afirmando lo siguiente: tras “varios años de amargas luchas dirigidas por Bashar Al-Assad”, Siria ha “consolidado alianzas con Turquía e Irán, fortalecido alianzas con el grupo de países independientes de América Latina y desarrollado la teoría de los Cinco Mares, con el objetivo de servir a los intereses árabes. Su visión se basa en la posición geográfica estratégica de Siria, que puede convertirse en el centro del transporte de energía a través de la construcción de redes de gasoductos y oleoductos, y comercial, a través de la construcción de ferrocarriles”.

¿A qué se refería Bashar Al-Assad con esa “teoría de los Cinco Mares”? A lo más básico: los países árabes no se ven a sí mismos como los vemos nostros y como los dibujamos en los mapas. Eso que nosotros llamamos “Oriente Medio” porque nos creemos Occidente, Bashar Al-Assad lo considera como una región del mundo comprendida entre cinco mares: el Mar Caspio, el Mar Negro, el Mar Mediterráneo, el Golfo Arábigo y el Mar Rojo.

Es una geografía distinta, que ni es “natural” ni tampoco llega impuesta por nadie desde fuera. Se trata de un espacio que reúne al Levante árabe (Irak, Siria, Líbano, Palestina, Jordania), Egipto, los países del Golfo, Rusia, Turquía, Irán, los países de la costa africana y los de la costa europea del Mediterráneo.

Esta doctrina, expuesta por Al-Assad en 2004, es lo que la guerra ha confirmado durante siete años. Primero, en ella han participado todos los países comprendidos dentro de los Cinco Mares. Segundo, Siria es el epicentro de esa región. Tercero, Rusia no ha desembarcado allá sino forma parte integrante de la región.

(*) http://www.neworientnews.com/archive1/news/fullnews.php?news_id=18975

La batalla del sur, ¿es la última de la Guerra de Siria?

La historia de la Segunda Guerra Mundial muestra que los imperialistas no pueden ser derrotados, sino aplastados. Como las lagartijas, no es suficiente con cortarles el rabo porque se reproducen. La Guerra de Siria va a demostrar de nuevo que la victoria no es suficiente.

Ya hemos explicado aquí que los altavoces de Estados Unidos e Israel no se resignan y su volumen es tan elevado que no dejan oir nada más que sus cantinelas: no hemos sido derrotados (ni nosotros ni los yihadistas) sino que hemos negociado la retirada, nos vamos porque nos da la gana…

¿Con quién han negociado? Con Rusia. ¿Qué han negociado? La protección de los intereses de Israel. ¿Qué creen que han conseguido? Que los iraníes se vayan de Siria, algo que es imposible porque nunca estuvieron allá… oficialmente. Luego no pueden escenificar una retirada sin contradecirse a sí mismos.

Lo mismo cabe decir de Hezbollah: estuvieron pero ya se han largado discretamente, lo cual para los israelíes es como una victoria o, al menos, el fin de una pesadilla: sólo el ejército sirio estará presente a una distancia de 40 kilómetros desde el límite de la parte ocupada del Golán.

Por eso los altavoces de Estados Unidos e Israel hablan de un golpe a Hezbolah e Irán. Simulan satisfacción a raudales.

Pero el plan israelí no era ese. Lo que pretendían era sustituir en la frontera del Golán al ejército sirio por las mesnadas yihadistas, es decir, acabar con el acuerdo de alto el fuego de 1974, firmado bajo la supervisión de las ONU y lo que han visto en estos años de guerra ha sido la posibilidad de que tener a sirios, iraníes y libanes junto a su frontera. Una auténtica pesadilla.

El fin de esa pesadilla es lo que en Washington y Tel Aviv interpretan como una victoria.

El ejército sirio ya no necesita refuerzos. El número de frentes abiertos se ha reducido considerablemente y ya no exigen una movilización a gran escala. Por eso Damasco ha reanudado los permisos a los soldados que se suspendieron en 2011 e incluso ha reducido su fuerza en 11.000 reservistas que recientemente regresaron a la vida civil.

La batalla del sur es, sin duda, la última gran confrontación, ya que el norte del país se liberará mediante negociaciones diplomáticas a gran escala en las que participarán los rusos y los turcos, además de los sirios y posiblemente los estadounidenses (que llevan un tiempo anunciado que se largan).

El ejército sirio ha preparado la batalla del sur separando la región de Deraa de la de Quneitra, a fin de impedir los contactos entre los mercenarios de las dos zonas y, sobre todo, neutralizando el riesgo de una intervención militar israelí en su ayuda.

Después de muchas vacilaciones, Jordania ha indicado que no tiene intención de abrir sus fronteras a los mercenarios ni a quienes les ayudan. El centro de mando de la OTAN cerca de Ammán, que estaba bajo la supervisión de oficiales del Pentágono y que ha dirigido gran parte de las batallas durante los últimos siete años, ya no es necesario y no ha intervenido en la batalla del sur, entre otros motivos porque las posiciones yihadistas eran militarmente insostenibles.

Abandonados a sus propias fuerzas, en los últimos días los mercenarios yihadistas han mostrado su enorme fragilidad.

La batalla del sur de Siria terminará, pues, con una victoria aplastante de las fuerzas de Damasco y sus aliados. A los estadounidenses e israelíes no les queda otra que disimular lo más posible con subterfugios, para lo cual cuentan con la ayuda de los plumíferos de los medios, encargados de poner el acento en que quienes se retiran del campo de batalla son iraníes y libaneses.

Siria en el orden del día de la cumbre entre Trump y Putin

Dos semanas antes de la cumbre entre Trump y Putin, los ojos están puestos, entre otros puntos, en la batalla que hay entablada en el sur de Siria.

La guerra de Siria empezó en Deraa y puede acabar en el mismo lugar. El ejército regular sirio avanza rápidamente y podría llegar al paso de Al-Nassib, fronterizo con Jordania, en los próximos días.

La prensa libanesa vendida al imperialismo asegura que dicho avance forma parte de un acuerdo negociado entre Trump y Putin que, además, toma en consideración los intereses israelíes en la región.

Ya saben: el imperialismo nunca reconoce una derrota, y menos del tamaño de la Guerra de Siria.

Más bien parece todo lo contrario: el fulgurante avance pretende impedir cualquier negociación sobre el sur de Siria y, desde luego marginar a Israel antes de la cumbre.

Los únicos que negocian son los representantes del llamado “ejército sirio libre”, para lo cual utilizan a Rusia. No tienen otra opción porque son montajes “de usar y tirar”. Han sido abandonados por Estados Unidos y la vecina Jordania, algo que no se esperaban.

Al “ejército sirio libre” la gasolina le ha durado tanto como las subvenciones procedentes de Washington, Bruselas, Riad y Ankara. La tropa que presentaron como el brazo armado de una rebelión popular contra un “régimen sanguinario” desapareció hace mucho tiempo y lo que quedaba de ella se integró en grupos yihadistas afiliados a Al-Qaeda, o se alió al Califato Islámico, o se puso bajo el paraguas de Turquía.

Como es costumbre, la prensa imperialista dice que la población huye en masa, aterrorizada ante el avance del ejército regular, algo que no hizo cuando estuvo bajo el terror yihadista.

Es al revés: los habitantes de Deraa celebran la llegada del ejército y reciben a los soldados con demostraciones de alegría.

Sutilmente las marionetas del imperialismo, incapaces de derrotar al gobierno por la fuerza, envían señales a Rusia, e incluso al propio Bashar Al-Assad, de que están dispuestos a participar en las conversaciones para alcanzar una solución política.

Ahora la contrapartida es que Damasco se distancie de Irán y no permita su presencia militar en una región, como el sur de Siria, que es muy sensible porque limita con Israel y Jordania.

Después de venderse al mejor postor, la oposición siria también se ha vuelto muy “nacionalista”.

El gobierno sirio inicia negociaciones con los kurdos en Raqqa

El domingo el gobierno sirio envió una delegación oficial para reunirse con las Fuerzas Democráticas Sirias (FSD) apoyadas por Estados Unidos en Tabqa, una localidad al oeste de Raqqa.

La delegación del gobierno sirio ofreció a los dirigentes de FDS y PYD el mismo acuerdo que dieron para la administración de Hasakah. Consistía en lo siguiente:

– puntos de control comunes para la administración de Raqqa
– la policía militar siria se encargará de la seguridad de Raqqa
– el tiempo dedicado por las tropas de YPG/FDS contará como tiempo pasado en las filas del ejército regular sirio
– el ejército regular sirio abrirá oficinas de reclutamiento en Raqqa
– el ejército sirio y las tropas de las FDS/YPG unen sus fuerzas

A pesar de la oferta, las partes no han llegado a ningún acuerdo, aunque han avanzado hacia una solución política.

Las reuniones en Hasaka y Raqqa se han celebrado poco después de que el gobierno sirio enviara delegaciones de paz a Qamishli para reunirse con dirigentes kurdos.

Las reuniones de Qamishli fueron provechosas, ya que desde entonces el gobierno sirio y los dirigents kurdos se han reunido varias veces.

https://www.almasdarnews.com/article/exclusive-syrian-govt-meets-with-us-backed-forces-in-western-raqqa/

Los médicos de Estados Unidos llevaron la epidemia del Ebola a África occidental en 2014

Murciélagos: una tesis estúpida
Los periodistas liberianos llevan años estudiando si en 2014 el CDC (Centro para el Control de Epidemias de Estados Unidos) provocó el brote repentino del virus del Ébola en África occidental.

Hasta ahora han confirmado que durante al menos un año antes del brote del Ébola, el CDC controlaba un laboratorio de investigación que, en diferentes momentos, estaba estudiando muestras vivas del virus del Ébola.

En las instalaciones de investigación del CDC en Atlanta, los residuos sólidos del laboratorio se incineran en hornos de última generación y los residuos líquidos tienen su propia instalación de tratamiento.

Antes de la epidemia de Ébola no había nada de eso en Liberia. La investigación ha encontrado pruebas de que la eliminación de residuos sólidos del CDC fue tratada fuera del sitio por contratistas privados que quemaron todo en un incinerador cerrado.

Pero la investigación ha revelado que, además, en Liberia los residuos sólidos, incluidos los objetos punzantes, también fueron arrojados en vertederos a lo largo de Monrovia, la capital de Liberia.

Con cientos, si no miles, de liberianos se ganan la vida recogiendo los montones de basura, por lo que sólo era cuestión de tiempo que alguien fuera atrapado con una aguja hipodérmica del Ébola, lo que ha causado una epidemia de un virus mortal como nunca antes se había encontrado en África occidental.

Puede que no sean los residuos sólidos del laboratorio de investigación del CDC, sino también los residuos líquidos generados allí. La investigación revela que los desagües de los laboratorios del CDC no eran realmente diferentes de los del resto de Liberia, un país donde la capital no tenía electricidad, y mucho menos agua corriente.

Desde tuberías de laboratorio hasta zanjas, pasando por un arroyo donde la gente se bañaba, lavaba sus platos y ropa e incluso tomaba agua potable… no había un sistema moderno de contención de desechos líquidos, por no mencionar el tratamiento de lo que se desechaba mediante la mortífera investigación que llevaba a cabo el CDC en Liberia.

A la Organización Mundial de la Salud y otros colegas del CDC sólo se les ocurrió la ridícula “explicación” de que los africanos comían murciélagos infectados, del mismo modo que en los ochenta lanzaron la estupidez de que comían monos, para explicar la propagación del SIDA. Pero nadie ha explicado cómo los murciélagos viajaron 600 kilómetros entre el Congo y África occidental por primera vez en la historia.

Del mismo modo, fue la ONU quien llevó el cólera a Haití.

Los periodistas liberianos han descubierto que fue el CDC quien llevó el virus del Ébola vivo a Liberia para estudiarlo por lo menos un año antes del brote y no se molestó en traer sistemas modernos de saneamiento para evitar su propagación.

En el actual sistema sanitario mundial, ejemplo palmario de colonialismo, los africanos son los conejillos de Indias, el campo de experimentación para probar vacunas y todos tipo de fármacos. Para ello cuentan con el apoyo de las ONG sanitarias

El colmo es cuando todo ese tipo de organismos seudomédicos (OMS, CDC y otros) vuelven a sus países con la sonrisa bajo el brazo: la farmacopea moderna ha vuelto a triunfar; el hombre vence a la enfermedad; la epidemia del Ébola ha sido derrotada en África…

https://ahtribune.com/world/africa/2315-cdc-ebola.html

¿Quién mueve los hilos de la desestabilización en Nicaragua?

Desde el 18 de abril los altercados de grupos desestabililzadores ha dejado decenas de muertos y heridos en Nicaragua, pero no hay una insurrección popular contra el Gobierno, sino, por el contrario, la resistencia de todo el pueblo sandinista y no sandinista, contra Estados Unidos y la Unión Europea.

Desde hace décadas la Agencia Sueca Internacional de Cooperación al Desarrollo financia las redes antisandinistas en Nicaragua.

El imperialismo interviene en las protestas del lumpen, dada posición geoestratégica del país, que une América del Norte con América del Sur y permite el paso del Mar Caribe al Océano Pacífico. Para controlar a Centroamérica, tienen que mantener a Nicaragua como a Afganistán: en un estado de guerra permanente.
El año pasado la cámara baja del Congreso de Estados Unidos aprobó la ley “Nica Act” para bloquear los préstamos de instituciones financieras internacionales al gobierno de Nicaragua.

La Nica Act se aprobó cuando el presidente Ortega exigió a Washington el pago la indemnización de 17.000 millones de dólares sentenciada por la Corte Internacional de Justicia de La Haya en 1986, por el papel de la nación norteamericana en actividades militares y paramilitares contra Nicaragua.

La exigencia de Ortega ante Estados Unidos y su rechazo a la injerencia pone en riesgo los intereses de la oligarquía de Nicaragua: perder sus fuentes internacionales de financiación.

En Nicaragua la oligarquía capitalista se compone de una alta burguesía vinculada a las finanzas internacionales y las empresas multinacionales.

Michael Healey, actual portavoz del levantamiento es un simple empleado de una fábrica propiedad de capitales colombianos. Asimismo, José Adán Aguerri, presidente de la patronal COSEP (Consejo Superior de la Empresa Privada) no posee empresa alguna aparte del propio COSEP. La familia Pellas, que durante la Revolución de los ochenta declaró la huelga económica al Gobierno Sandinista y trasladó todo su dinero a los paraísos fiscales desde los que se dedicó a la especulación financiera, vio aumentar su poder e influencia con la guerra que desangró al país.

Precarización y derecho a huelga en el sindicato más grande de Argentina

Juana Galarraga y
Matthias Flammenman

La alteración de la normalidad cotidiana con la huelga, es una forma en que la clase trabajadora hace pesar el lugar que ocupa, la imposibilidad de que el sistema funcione sin sus manos, pies y cerebros puestos a trabajar.

La foto de la 9 de Julio vacía, sin transporte público, sin el embotellamiento de la hora pico cuando miles de almas se disponen a ingresar a sus puestos de trabajo, condensa la potencia de esa fuerza social que la CGT llamó a parar este 25J, pero a quedarse en su casa.

A pesar de los límites que las direcciones sindicales impusieron a la medida, la cotidianidad capitalista se vio interrumpida y la clase obrera se expresó como poder social de peso.

Mucho más potente hubiese sido la postal si esas miles de almas hubiesen salido a poblar el país de piquetes y movilizaciones, tal como hizo el sindicalismo combativo y la izquierda en la 9 de Julio y en varias grandes ciudades del interior. Mucho más potente hubiera sido la medida si la totalidad de la clase obrera hubiera podido sumarse a la huelga.

¿Por qué pudo comprar puchos en el kiosco el día del paro? También pudo ir a Mc Donald’s en vez de cocinar. ¿Por qué atendió su teléfono a eso de las 20 horas y una vocecita le comunicó una nueva promoción de Cablevisión desde un punto remoto del país? El paro podría haber sido mucho más contundente. El 25J podría haber sido un día imposible para que cualquiera de estas cosas sucedieran.

Así como la huelga es una forma de expresar el poder social de la clase trabajadora sindicalizada, afectando la normalidad de la vida cotidiana, aquellos sectores de la economía que se desarrollan en medio de una huelga como si nada, permiten ver cuál es el alcance de la precarización.

Un ejemplo claro son los comercios. El Sindicato de Empleados de Comercio (SEC) nuclea a alrededor de 1.200.000 personas. ¿Cuántas habrán tenido que asistir obligadas a sus trabajos? ¿Cuántos empleados de comercio ni siquiera están registrados?

El paro general es una buena oportunidad para echar luz sobre la situación de los miles de precarizados que no pudieron participar por ser contratados, por no tener representación sindical o estar en negro. Son quienes más sufren cuando hay ajuste. Los números muestran que las mujeres y los jóvenes menores de 30 años son el sector más afectado por la precarización, la informalidad y los bajos salarios.

Para miles, parar hubiera significado la pérdida del presentismo (en muchos lugares representa hasta un tercio del salario en mano) o peor aún, el despido. Aunque hayan tenido muchas razones para parar y sus condiciones laborales sean las peores, simplemente no pudieron hacerlo por temor a las represalias patronales.

Noelia trabaja en un call ubicado en el microcentro de la ciudad de Buenos Aires. Más de una vez se cruzó con gente del (SEC) repartiendo folletos en la puerta.

En una de sus primeras semanas de trabajo, mientras hablaba como autómata frente a la computadora con la vincha puesta, alguien tocó su hombro y la saludó. Noelia giró sobre su desvencijada silla. Sin poder sacarse la vincha y en los pocos segundos de “avail” (término con el que se conoce a los segundos o minutos de espera entre un llamado y otro), conoció a un joven y a una chica que le dijeron “hola, somos los delegados de la empresa”.

La escueta presentación se vio truncada por un llamado que cayó y Noelia tuvo que atender. El delegado le siguió hablando mientras ella dialogaba con una clienta al teléfono. Le extendió una planilla para que Noelia les pasara su mail. “Por cualquier duda que tengas con tu recibo de sueldo o lo que sea, nuestra oficina está al lado de la puerta o mandanos un mail”. La delegada apenas unos años mayor que ella le dejó en el box una serie de folletos del SEC.

Fue la única vez que Noelia vio las caras de los delegados en casi tres meses de trabajo. El sindicato que comanda el octogenario Armando Cavalieri adhirió al paro de la CGT. Sin embargo en el call donde ella trabaja, los delegados no dijeron nada al respecto ni enviaron un mail. Los encargados de comentar cómo se trabajaría ese día fueron los team leaders.

Días antes, box por box, cada uno de ellos pasó a preguntarles a los operadores de su equipo dónde vivían para evaluar la posibilidad de que se presentaran de todos modos, aunque no hubiera transporte público. La empresa depositaría plata en sus cuentas sueldo para “ayudarlos” con el costo del remise.

El ejemplo anterior muestra una de las formas en que la patronal presiona individualmente para que su personal no pueda parar. El sindicato que debería garantizar la efectividad de la huelga brilla por su ausencia.

Otra apretada fuerte se vivió en las sucursales del supermercado Coto. Sus trabajadores y trabajadoras denunciaron que la patronal amenazó con suspensiones y despidos a quienes adhirieran a la medida.

En este caso la suerte del personal de Coto también está atada al rol del SEC. En el país se garantizó que algunas sucursales mantuvieran bajas sus persianas, no así en todas. En Santa Fe, por ejemplo, el acatamiento al paro en las grandes cadenas de supermercados fue dispar. Walmart cerró sus puertas, pero Coto se mantuvo abierto.

En la Ciudad de Buenos Aires los comercios de Alfredo Coto abrieron durante el paro general. El referente gremial de las sucursales porteñas es Ramón Muerza, quien disputa la conducción del sindicato al histórico Armando Cavalieri.

Se sabe que Muerza es amigo del empresario Alfredo Coto, el hombre que atraviesa una causa judicial por tener un verdadero arsenal de armas escondido en un depósito de uno de sus hipermercados. Muerza, de hecho, se encuentra salpicado por esa denuncia.

De apretados y apretadores

El día del paro el empresario propietario de los supermercados “El Abastecedor”, se mostró durante todo el día como una gran víctima de la jornada. Jorge Munua denunció aprietes por parte de los delegados del SEC zona Oeste, para que no abriera su local en la localidad de Ituzaingó.

TN y otros noticieros tomaron el caso del señor y lo replicaron hasta el hartazgo para demonizar la medida de lucha de los trabajadores. Es que en la concepción del Gobierno, sus medios afines y los empresarios, el ejercicio del derecho a huelga es una actitud “extorsiva”.

Según respondió el sindicato en un comunicado, “El Abastecedor resistió durante años la participación sindical en la empresa, e hizo todo lo que tuvo a su alcance, incluidos despidos de compañeros, para evitar que sus trabajadores tuvieran un delegado gremial que defendiera sus derechos”. El mismo empresario admitió que el sindicato llegó hace poco a su establecimiento.

El SEC denuncia además que el empresario es “un negrero” y que las condiciones de trabajo del personal son muy irregulares.

Evidentemente la relación de este hombre de negocios y los delegados no es tan amigable como la de Muerza y Coto. Esto no redunda en la defensa irrestricta de las condiciones de trabajo del personal por parte de un sindicato altamente burocrático. De hecho el dueño del súper se encargó de remarcar cómo los delegados le pedían que “limpiara” gente que no respondía directamente a ellos. No se puede garantizar la veracidad de esta afirmación. Sin embargo, como bien saben trabajadores de otros lugares, la organización independiente y antiburocrática en Comercio es muy difícil.

Es una conducta común por parte de las conducciones burocráticas “sacar del medio” a los activistas que intentan organizarse por fuera de sus lineamientos y en esto comulgan con las patronales.

Las empresas de medios no hablan de quiénes son los que sufrieron la apretada más grande el día del paro. Como muestran los ejemplos, los sectores más precarizados fundamentalmente de los comercios, con o sin representación sindical, fueron presionados por la patronal y librados a su suerte por el sindicato.

Recuperar los sindicatos

La política que divide a los trabajadores entre quienes cuentan con derechos elementales y los que no, no es casualidad. La burocracia sindical la mantiene y alienta para restarle fuerzas a la clase obrera. Y esto favorece a los empresarios y a los burócratas sindicales que viven como ellos.

Manteniendo al 30 por ciento de la fuerza laboral en negro, la precarización y la tercerización laboral, las empresas se ahorran millones.

El paro fue contundente, pero faltó que pudieran expresarse cientos de miles que trabajan en condiciones precarias, bajo contrato o en negro. Para que la fuerza de la totalidad de la clase obrera se ponga en movimiento es imprescindible echar a la burocracia sindical que divide las filas obreras.

Hay que recuperar los sindicatos para que se pongan al frente de las demandas del conjunto de los explotados. Que luchen por terminar con la precarización, para que las mujeres cobren el mismo salario que los hombres por el mismo trabajo y para que peleen por el derecho al aborto.

Si el total de los 30 millones de trabajadores se unieran, no solo derrotarían el ajuste macrista, sino que podrían dar una solución de fondo a la crisis nacional.

http://laizquierdadiario.com/Comercio-precarizacion-y-derecho-a-huelga-en-el-sindicato-mas-grande-del-pais

La manada judicial

Rebeca Quintáns

Una decena de políticos catalanes, entre rejas muy lejos de sus hogares, como tantos militantes de ETA; como los jóvenes de Altsasu, que llevan 600 días de talego; donde ya han estado también varios titiriteros y donde podrían acabar otros seis chavales que han recuperado un pueblo, Fraguas, con una lista de raperos, actores y twiteros que crece día a día.  Y, mientras, los cinco violadores de los San Fermines, en la calle; Iñaki Urdangarín, en una cárcel de lujo reservada para él solito; y su mujer, viviendo en Suiza sin pensar ni por asomo en devolver el dinero robado; como tampoco lo harán Rodrigo Rato, Jordi Pujol, M. Rajoy y un largo etcétera, que ríen las gracias-amenazas a Jiménez Losantos, también en libertad, porque en la cárcel estos no están, ni se les espera.

El despropósito judicial ha traspasado ya todas las líneas rojas, huelga decirlo. Toca ya sacar conclusiones. Evidentemente, no son casos aislados (porque un juez singular esté pasado de vueltas), ni se puede solucionar reformando o derogando un par de leyes. El problema es sistémico, y viene de la misma raíz de nuestro sistema político: el régimen del 78.

Lo primero que se hizo mal fue mantener todo el aparato judicial del franquismo y dejar a los mismos perros con distintos collares.

Los próceres del régimen no sólo mantuvieron su estatus en los juzgados, sino que continuaron reproduciéndose sin problema con sus privilegios de casta: un elitista sistema de acceso a la judicatura facilitó el proceso, para que fueran mayoritariamente sus cachorros los que conseguían entrar por oposición. Ya dentro del cuerpo, los filtros democráticos desaparecen completamente.

Todo lo controla el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), un grupo selecto de 21 jueces elegidos a dedo por los partidos mayoritarios exclusivamente (PP y PSOE). De esos 21 miembros depende todo. Entre sus múltiples atribuciones están la de elegir al Presidente tanto del CGPJ como del Tribunal Supremo (son el mismo), a los Presidentes de Sala y Magistrados del Tribunal Supremo, a los Presidentes de los Tribunales Superiores de Justicia de las Comunidades Autónomas y a los miembros del Tribunal Constitucional. También se encarga de la selección, provisión de destinos, ascensos y régimen disciplinario de jueces y magistrados en general; de la inspección de juzgados y tribunales, y del amparo de los jueces o magistrados que se consideren inquietados o perturbados en su independencia. Por si fuera poco, fiscaliza, mediante la elaboración de informes, los anteproyectos de leyes y disposiciones generales del Estado y de las Comunidades Autónomas que afecten a determinadas materias, entre otras la organización, demarcación y planta judiciales. Y, como colofón, se encarga en exclusiva de la formación de futuros jueces, a través de la única escuela judicial de España (curiosamente en Barcelona).

En estas variadas tareas, como funcionan como una casta, todo suele quedar en familia. Los apellidos son principios de mayor peso que el mérito y la capacidad, y no es infrecuente encontrarse con sagas familiares como la del juez Ricardo González (el del voto particular absolviendo a la Manada), en la que todos los hijos han salido jueces, casualidades de la vida. La directora de la Escuela Judicial, Gema Espinosa, es la esposa del juez del Supremo, Pablo Llarena, que a su vez es hijo de dos magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (e instructor de la causa por el «procés»). Las escasas iniciativas para protestar por los abusos en este terreno han caído siempre en saco roto. Como cuando en noviembre de 2016 las principales asociaciones profesiones denunciaron que en el CGPJ “no se respetan los criterios de competencia” y que se efectúan nombramientos de personas que tienen vínculos familiares con vocales del Órgano de Gobierno de los jueces o con cargos de la cúpula de la Fiscalía General del Estado. Venía a cuento del nombramiento Rafael Fernández, entonces fiscal en Sabadell e hijo del magistrado del Tribunal Supremo Rafael Fernández Valverde, que fue elegido entre otros 23 candidatos en apariencia con mayor experiencia profesional o tiempo en el ejercicio de la profesión, con el voto a favor del propio presidente del CGPJ, Carlos Lesmes.

Y del caso del hijo de la actual pareja de Eduardo Torres Dulce, anterior Fiscal General del Estado, que fue promocionado como letrado del Gabinete Técnico del Tribunal Supremo.

Desde las altas instancias se controla todo, y si algún juez les sale díscolo por méritos propios, siempre pueden desplazarlo, marginarlo y, en los casos más extremos, inhabilitarlo. A través del Tribunal Superior de Justicia (cuyos miembros eligen ellos mismos), si de algún juzgado provincial o autonómico sale algo que no gusta, todo tiene remedio: El TS puede enmendar la plana a cualquier sentencia de rango inferior; es el único que puede ordenar la detención de sus propios miembros y sólo él puede procesarlos y separarlos por responsabilidades civiles y penales en el desempeño de sus funciones; y el único con atribuciones para juzgar a los aforados (es decir, se encargan de velar por que los políticos y miembros de la familia real estén suficientemente protegidos, no dejando que nadie más los juzgue ni los investigue). Por encima del Tribunal Supremo y el CGPJ sólo está el rey, que no puede ser juzgado ni por ellos.

Así que todo está atado y bien atado.

Felipe VI, como antes su padre, inaugura ceremoniosamente cada año judicial en tanto que máxima autoridad. “La Justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey”, dice nuestra Constitución en su artículo 117; por lo que, para todos los órganos judiciales, salas de vistas, despachos de jueces, fiscales y letrados, la foto de Felipe VI es una obligación. En la imagen oficial aparece, como en los actos protocolarios, con toga aterciopelada, con sus correspondientes puñetas, sobre la que lleva el escudo de magistrado del Tribunal Supremo (aunque no es tal), y el Gran Collar de la Justicia (que el Presidente del CGPJ le cede, porque tampoco es suyo).

Uno de los últimos actos en que pudimos ver juntos a toda esta “Manada” de la judicatura, fue en la entrega de los despachos a la 67 promoción de la Escuela Judicial de Barcelona, en abril de este año. Felipe VI -acompañado por el presidente del CGPJ y del TS, Carlos Lesmes; el fiscal general del Estado, Julián Sánchez Melgar; el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, Jesús María Barrientos; la directora de la Escuela Judicial, Gema Espinosa, y su esposo, el juez del Supremo, Pablo Llarena-, trasladó su firme respaldo a los jueces como «garantía última de los derechos y libertades» de todos los ciudadanos y «factor esencial para el respeto de la ley como expresión democrática de la voluntad». “Gozáis del respaldo de todos -les aseguró muy convencido- para que vuestra actuación responda fielmente a las expectativas depositadas en la labor de juez, como garantía última de los derechos y factor esencial para el respeto de la ley, como expresión democrática de la voluntad de los ciudadanos”. Y los asistentes, en pie, le brindaron una cerrada ovación.

https://www.diarijornada.coop/opinio/20180625/manada-judicial

Torturadores

Rebeca Quintáns

En una de sus últimas intervenciones públicas, el actor y activista Willy Toledo se permitió el lujo de llamar “torturador” al nuevo ministro de Interior, el juez Grande Marlasca. Pero no, no lo van aprocesar por esto, no. No se atreven, porque perderían el juicio, literal y metafóricamente, aunque para ello hubiera que llegar al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Ya en 2005 (a raíz de unas declaraciones de 2003), la justicia española intentó condenar a Arnaldo Otegi por haber dicho que “el reyes el jefe de los torturadores” (porque es el “jefe” de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado), y lo sentenció a un año de cárcel; pero en marzo de 2011 el TDHS condenó a España por violar la libertad de expresión del político vasco. Así que no, no se van a atrever a hacer el ridículo procesado a Willy Toledo, por acusar a alguien que, además, no es el rey y sí podría ser responsable penalmente e investigado por ello. Willy ha puesto el dedo en la llaga denunciando la tortura sistemática en España, que ni mucho menos se acabó a la muerte de Franco, y que cuenta con muchos más torturadores entrenados sueltos que Billy el Niño. De las nueve condenas del TDHS contra España por no investigar torturas, en seis ocasiones la responsabilidad fue del juez Grande Marlaska, así que no le faltaban argumentos al activista.

Por ponerle cara a uno de estos seis casos, fijémonos en la del joven de Gasteiz Unai Romano, después de 4 días de septiembre de 2001 incomunicado en manos de la Guardia Civil. La fotografía de su rostro, antes y después del tratamiento, empapeló las paredes del país vasco entonces y a día de hoy continúa circulando por las redes: Al lado de la carita aniñada y casiadolescente de la primera, en la foto de después la tiene tan hinchada y amoratada que parece un monstruo; es una masa informe y sanguinolenta con los ojos hundidos en globos cárdenos de piel a punto de reventar, y el cuello tumefacto tan abultado que cuando le trasladan de urgencias al hospital no le pueden ni ponerel collarín. Casi sin poder ver, con esa misma cara grotesca, lo llevan aprestar declaración ante el juez Grande Marlaska en la Audiencia Nacional. Después de contestar sus preguntas, Unai comienza a narrarle las torturas y malos tratos a los que ha sido sometido. Según su propio relato: “Al cabo de medio minuto, me interrumpe diciéndome que lleva muchos años trabajando con la Guardia Civil y que mucha gente dice sufrirlas torturas y que no me cree. Dice también que, además, al no haber declaración policial, que ése no es el sitio indicado para denunciarlo, y que vaya al Juzgado para poner una denuncia. Me quedo perplejo, le miro a la secretaria y asiente con la cabeza. Mi abogada de oficio no me quita la vista de la cara y tampoco dice nada…”

Sí, el juez -ahora Ministro- Grande Marlaska es un torturador. Quizá no el autor material de los puñetazos y golpes, pero sí colaborador necesario y encubridor, sin ninguna duda. Lo ha dicho Willy Toledo, pero también el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo en al menos 6 ocasiones. No está de más repetirlo cuánto podamos, permitirnos el lujo de decir verdades como puños, por higiene democrática. Sí, el Ministro de Interior, Grande Marlaska, es un torturador; y, por cierto, el rey, Felipe VI, el jefe de los torturadores.

100 años de la huelga de la Fábrica Cros, un hito del proletariado catalán

En agosto se cumplirán cien años de un episodio que golpeó el obrerismo badalonense y catalán. La noche del 26 de agosto de 1918 murieron cuatro trabajadores de la Fábrica Cros durante una carga de la Guardia Civil en la plaza de la Vila. Los trabajadores, que estaban en huelga, reclamaban un augmento salarial y la reducción de la jornada laboral a ocho horas diarias.

Esta historia se ha plasmado en un libro ilustrado que verá la luz en septiembre. Sus autores son el historiador Jordi Albadalejo y el ilustrador Toni Benages, ambos badaloneses. También incluirá un prólogo escrito por el escritor Julià de Jòdar. El Museu de Badalona se encarga de la edición.

“No existe ninguna monografía escrita que relate este suceso”, asevera Margarida Abras, directora del Museu de Badalona. La obra saca a luz un episodio histórico que, según sus autores, es muy poco conocido. “En cualquier otro país se habría hecho una película contando esta historia, en cambio aquí la gente no sabe ni qué pasó”, lamenta Albadalejo. Según el historiador, el libro quiere dar a conocer las demandas de aquellos trabajadores y las causas de la represión que provocaron la muerte de cuatro obreros de la fábrica. Eran Pius Bel, Josep Gatell Josepet, Emilio Segarra y Francesc Terrades.

Entre 1915 y 1916 la organización sindical ganaba fuerza en Badalona. La Primera Guerra Mundial provocó un augmento de los precios de los productos de primera necesidad y el empobrecimiento de los obreros se tradujo en un aumento de la lucha de clases y la solidaridad entre las clases populares. En la Fábrica Cros, dedicada a los productos químicos, los trabajadores convocaron una huelga en agosto de 1918 para reclamar sus derechos laborales.

El paro duró dos meses y fue secundado de forma mayoritaria por el millar de trabajadores de esta industria. Más allá de los muertos y heridos, también acabó con centenares de despidos. La reivindicación de la Cros y la indignación obrera por su represión fue un precedente clave para la huelga de la Canadenca, que tuvo lugar en Barcelona seis meses después y es famosa por haber logrado acotar las jornadas laborales a ocho horas diarias.

La noche del 26 de agosto, mientras se celebraba un pleno municipal, los huelguistas se manifestaron en plaza de la Vila ante la vigilancia de la Guardia Civil, que dispersó la concentración por la fuerza. Argumentaban que había habido violencia por parte de los obreros, una versión que en Badalona nadie creyó. El alcalde de Badalona, Jaume Martí i Cabot, dimitió como protesta por la fuerte represión ejercida por la policia.

La prensa local, tanto la conservadora como la revolucionaria, apoyó la versión de los trabajadores. “Desde La Colmena Obrera hasta las publicaciones afines a la Lliga Regionalista coincidieron de forma unánime en que la Guardia Civil había actuado sin razón alguna. En cambio, la mayoría de prensa generalista daba apoyo a la versión del Gobernador Civil”, asegura Albadalejo.

Uno de los dibujos más significativos que recoge el libro es justamente el de la carga policial frente al Ayuntamiento. La publicación cuenta con 11 ilustraciones de estilo realista, trabajadas a dos tintas y con el rojo como base cromática. “Al ilustrar esta escena hago un pequeño homenaje a la obra La Carga de Ramón Casas”, confiesa el ilustrador Toni Benages.

Los autores aseguran que el trabajo de documentación ha sido muy importante para la elaboración del libro. En el caso de las ilustraciones, la tarea ha sido complicada ya que apenas existen fotografías de aquella huelga. “Me he basado en imágenes de la época de los escenarios de los hechos”, asegura Benages.

Para Albadalejo, el episodio de la huelga en La Cros fue muy importante para la lucha a favor de la clase obrera. También para conseguir, ya en 1936, que la empresa química badalonesa reconociera al sindicato de trabajadores. “No debemos olvidar nunca cuánto ha costado obtener ciertos derechos”, concluye el historiador.

http://www.lavanguardia.com/local/barcelones-nord/20180701/45479371921/libro-ilustrado-huelga-fabrica-cros-canadenca.html

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