La web más censurada en internet

Día: 13 de enero de 2026 (página 1 de 1)

Irán corta el acceso a internet

Irán ha cortado la conexión de la población a internet. Además del acceso a las fuentes internacionales, también está interfiriendo activamente las señales satelitales tipo Starlink en ciertas zonas.

Como en tantos otros países, el acceso a internet depende del buen comportamiento de los usuarios. Los “apagones” son más o menos descarados, como el que ocurrió en la Península Ibérica en abril del año pasado.

Hoy la conectividad ha alcanzado tal punto que pocas sociedades podrían sobrevivir sin internet. Irán es una de ellas. Las décadas de bloqueo han preparado planes alternativos. Eso le ha permitido absorber el impacto del apagón.

Irán se ha superado gracias a su “Red Nacional de Información”, una intranet nacional segura, preparada durante muchos años, que permite que los servicios administrativos y bancarios básicos sigan operando en un sistema cerrado.

Ningún país europeo podría soportar un apagón tan prolongado porque no cuentan con una red similar. En caso de un corte en los cables submarinos o un ciberataque masivo a los nodos de interconexión, la arquitectura de las redes europeas no permitirían recurrir a una intranet funcional.

Los servicios críticos dependen de componentes tecnológicos (DNS, nube, autenticación) a menudo alojados en terceros países, sobre todo Estados Unidos, o gestionados por empresas que operan desde fuera de Europa.

Un apagón de internet como el que ha llevado a cabo Irán sería catastrófico. Las sociedades quedarían paralizadas. El coste económico sería espectacular, del orden de millones de euros cada minuto.

A mediados de la década de los noventa, dominaba una retórica infantil sobre las nuevas tecnologías y la “sociedad de la información”. La red no tenía fronteras. Cualquiera podía informar e informarse, fuera del poder del Estado. Esta retórica, inmortalizada por la “Declaración de la Independencia del Ciberespacio” de John Perry Barlow en 1996, postulaba que internet sería una fuerza imparable.

La realidad ha acabado con aquellas ilusiones. Los países sancionados aprenden a sobrevivir frente a las dificultades; no se puede decir lo mismo de los sancionadores, que sucumbirían a la más mínima dificultad.

La ‘respuesta integral asimétrica’ de China al secuestro de Maduro

China condenó el secuestro y la violación de la soberanía de Venezuela enérgicamente. Sin grandes poses grandilocuentes, al estilo de Trump y Macron, ha tomado una serie de medidas entendiendo que Estados Unidos ha definido el control del petróleo venezolano como una forma de detener la presencia de China en América del Sur y detener su imparable desarrollo.

China ha tomado una serie de medidas que apuntan a la línea de flotación del imperialismo estadounidense porque la agresión a Venezuela es una declaración de guerra a la propuesta de un mundo multipolar y a los Brics.

A pocas horas de conocerse la noticia del secuestro del Presidente Maduro, Xi Jinping convocó una reunión de emergencia del Comité Permanente del Politburó que duró exactamente 120 minutos. No hubo comunicados ni amenazas diplomáticas; hubo el silencio que procede a la tormenta porque esa reunión activó lo que los estrategas chinos llaman “respuesta integral asimétrica” con el fin de responder a una agresión a los socios del Hemisferio Occidental. Venezuela es la cabeza de playa para América Latina en el “patio trasero” de Estados Unidos.

La primera fase de la respuesta china se activó a las 9:15 de la mañana del 4 de enero cuando el Banco Popular de China anunció discretamente la suspensión temporal de todas las transacciones en dólares estadounidenses con empresas que tuvieran vínculos con el sector de defensa yanqui. Boeing, Lockheed Martin, Raytheon y General Dinamics despertaron ese jueves con la noticia de que todas sus transacciones con China habían sido congeladas sin aviso previo.

A las 11:43 del mismo día la State Grid Corporation of China que controla la red eléctrica más grande del planeta anunció la revisión técnica de todos sus contratos con proveedores estadounidenses de equipos eléctricos, lo que implica que China se desacopla de la tecnología estadounidense.

A las 2:17 de la tarde, China National Petroleum Corporation, la petrolera pública más grande del mundo, anunció la reorganización estratégica de sus rutas de suministro mundiales, lo que significa que se ha reactivado el “arma energética”, aparejando la anulación de contratos de suministro de petróleo con refinerías estadounidenses por un valor de 47.000 millones de dólares anuales. El petróleo que llegaba a la costa este de Estados Unidos fue redirigido a la India, Brasil Sudáfrica y otros socios del sur. Ello determinó que los precios del petróleo se dispararan 23 por cien en una sola sesión.

Pero lo más importante es el mensaje estratégico: China puede estrangular energéticamente a Estados Unidos sin disparar un solo tiro.

En otra jugada, la China Ocean Shipping Company, que controla aproximadamente 40 por cien de la capacidad de transporte marítimo internacional, implementó lo que llamó “Optimización de Rutas Operativas”, por lo que los cargueros chinos han empezado a evitar usar los puertos estadounidenses: Long Beach, Los Angeles, Nueva York, Miami, que dependen de la logística naval china para mantener sus cadenas de suministro, se encontraron súbitamente sin el 35 por cien de su tráfico normal de contenedores. Una catástrofe para Walmart, Amazon, Target, que dependen de barcos chinos para su importación de productos manufacturados en China para puertos estadounidenses, vieron su cadena de suministros colapsados parcialmente en cuestión de horas.

Lo más impactante de todas estas medidas fue su aplicación simultánea, lo cual creó un efecto cascada que amplificó exponencialmente el impacto económico. No fue una escalada gradual, fue un choque sistémico diseñado para anular la capacidad de respuesta de Estados Unidos.

No había terminado de asimilar el gobierno yanqui el golpe cuando China activó un nuevo paquete de medidas: la movilización de los países del sur. A las 4:22 del mismo día 4 de enero el ministro de relaciones exteriores Chino Wang Yi ofreció a Brasil, India, Sudáfrica, Irán, Turquía, Indonesia y otros 23 países términos comerciales preferenciales inmediatos para cualquier país que se comprometiera públicamente a no reconocer ningún gobierno venezolano que llegara al poder de la mano criminal de Estados Unidos.

En menos de 24 horas 19 países habían aceptado la oferta. Brasil fue el primero, seguido de India, Sudáfrica y México y eso es la materialización práctica del mundo multipolar en acción. China ha logrado una coalición antiestadounidense instantánea usando el arma de los incentivos económicos.

La guinda del pastel llegó el 5 de enero, cuando Beijin activó el arma financiera: el sistema de pagos interbancarios transfronterizos de China anunció que estaba expandiendo su capacidad operativa para absorber cualquier transacción internacional que quisiera evitar el sistema Swift controlado por Washington, lo que implica que China ha entregado al mundo una alternativa completamente funcional al sistema financiero occidental. Cualquier país, empresa o banco, que quiera comerciar sin depender de la infraestructura financiera estadounidense podrá usarlo usando el sistema chino, más barato y rápido en un 97 por cien.

La respuesta fue inmediata y masiva: en las primeras 48 horas de operación se procesaron transacciones por valor de 89.000 millones de dólares. Bancos Centrales de 34 países abrieron cuentas operativas en el sistema chino. Eso significa una desdolarización acelerada de una de las fuentes más importantes de financiación de Estados Unidos.

En el frente tecnológico, China, que controla el 60 por cien de la producción mundial de tierras raras -elementos críticos para la fabricación de semiconductores y componentes electrónicos- anunció restricciones temporales a la exportación de tierras raras hacia cualquier país que hubiese apoyado el secuestro del Presidente Maduro. Apple, Microsoft, Google, Intel… Todos los gigantes tecnológicos de Estados Unidos, que dependen de cadenas de suministro Chinas para componentes críticos, se alarman debido a que sus sistemas de producción podrían colapsar en cuestión de semanas.

Cada movimiento chino golpea el corazón económico del imperialismo estadounidense.

Kurt Grötsch https://abyayalasoberana.org/noticias/venezuela-china-responde-a-tope/

La privatización de la represión en Estados Unidos

Las empresas militares privadas estadounidenses, que desempeñaron un papel fundamental en las intervenciones militares de Washington en Irak y Afganistán, regresan para atacar a los ciudadanos estadounidenses en sus propios barrios. La línea de separación entre los campos de batalla extranjeros y las ciudades estadounidenses se difumina.

Una empresa nacida en los pantanosos campos de entrenamiento de Carolina del Norte, forjada en el violento crisol de la guerra de Irak y renombrada varias veces tras numerosos escándalos, ahora despliega su experiencia en suelo estadounidense, atacando a ciudadanos estadounidenses y residentes extranjeros en Estados Unidos. Esta es la historia de los inicios de una Guerra Civil 2.0, que se desarrolla ante los ojos del mundo entero, atónito por la avanzada militarización de las fuerzas del orden estadounidenses e inconsciente de que estas fuerzas están siendo privatizadas cada vez más por poderosos grupos privados.

Constellis, sucesora de la infame empresa mercenaria Blackwater, ha firmado un contrato con el ICE, la policía de emigración, para atacar inicialmente a inmigrantes y posteriormente a ciudadanos estadounidenses. Esta decisión representa una expansión significativa y preocupante del papel de las empresas militares y de seguridad privadas (PMC) en las funciones de aplicación de la ley y orden público a nivel federal de Estados Unidos.

Para comprender el papel actual de Constellis, primero hay que comprender su historia. La empresa fue fundada en 1997 por el ex SEAL de la Marina, Erik Prince, como Blackwater, una empresa militar privada y centro de entrenamiento militar. Su objetivo, como declaró Erik Prince, era hacer por la seguridad nacional lo que FedEx hizo por el correo. Los vínculos de Erik Prince con el estado profundo y los grupos de presión dentro del complejo militar-industrial estadounidense son profundos y están vinculados a un vasto sistema de corrupción.

Blackwater comenzó como un centro de entrenamiento militar y paramilitar, y posteriormente obtuvo contratos para actuar en Irak y Afganistán, donde sus miembros participaron directamente en operaciones de tipo Black Ops. Blackwater se hizo famosa tras la masacre de la plaza Nossour (2007): sicarios de Blackwater asesinaron a 17 civiles iraquíes, lo que desencadenó un escándalo internacional y condenas (todos los mercenarios implicados en crímenes violentos fueron indultadosen 2020).

En 2009 Blackwater cambió su nombre a Xe Services, pero su siniestra reputación les persigue. Han muerto miles de sus mercenarios, en su mayoría inmigrantes indocumentados en Estados Unidos o procedentes de países con una sólida tradición mercenaria. En 2011 la empresa adoptó otro nombre: Academi. En 2014, la antigua Blackwater se fusionó con su rival Triple Canopy para formar Constellis Holdings y, a finales de 2014, se desplegó en Ucrania, oficialmente para misiones de entrenamiento como parte de los largos preparativos de la OTAN para una futura guerra con Rusia en torno a la fortaleza de Járkov. Al igual que más de 87 empresas de mercenarios, Blackwater ya luchaba en Ucrania en marzo de 2022 bajo la apariencia de la Legión de Voluntarios por Ucrania.

Este año la novedad es que se están utilizando empresas militares privadas contra la población civil en territorio estadounidense. Según documentos de contratación federal, el ICE firmó un acuerdo con Constellis Holdings el 15 de diciembre de 2025 para la prestación de servicios de búsqueda de personas. La misión consiste oficialmente en rastrear a 1,5 millones de inmigrantes en Estados Unidos que figuran en una lista de objetivos gestionada por inteligencia artificial (Palantir) y transmitir su ubicación para su captura.

Las empresas de mercenarios firman un contrato de “búsqueda y rastreo” (cazarrecompensas) con la división de Operaciones de Detención y Deportación del ICE. Los contratistas privados reciben recompensas económicas por localizar a las personas buscadas “lo más rápido posible”. Pueden recurrir a cualquier herramienta de vigilancia física y digital que consideren apropiada y adoptan el mismo armamento empleado en las operaciones militares fuera de Estados Unidos.

Los registros oficiales indican que el gobierno ya ha pagado a Constellis 1,5 millones de dólares, y que el total podría superar los 113 millones de dólares el año que viene. Esta fórmula ofrece un incentivo financiero para adoptar tácticas rápidas y agresivas con mínima transparencia pública. Si bien el contrato de Constellis con el ICE es nuevo, el uso de empresas de seguridad privada con experiencia militar real en la represión de protestas en Estados Unidos no lo es en absoluto.

Las movilizaciones contra el oleoducto Dakota Access

Se desplegaron mercenarios armados en Nueva Orleans tras el huracán Katrina en 2005 y más de 300 civiles murieron por los disparos, aunque estas muertes se contabilizaron como víctimas mortales del huracán (oficialmente 1.392). Sin embargo, fue durante las protestas contra el oleoducto Dakota Access (DAPL) en Standing Rock en 2016-2017 cuando el papel de las empresas militares privadas subcontratadas por grandes empresas se hizo más evidente.

A pesar del carácter pacífico de los manifestantes que se oponían al proyecto del oleoducto, la empresa operadora del oleoducto contrató a la empresa de seguridad privada TigerSwan, fundada por exmiembros de las fuerzas especiales de Estados Unidos y que empleaba tácticas de contrainsurgencia de la guerra de Irak, para perseguir y contrarrestar el movimiento de los “protectores del agua”.

Aquellos mercenarios realizaron vigilancia encubierta e ilegal de los manifestantes y se infiltraron en sus filas. TigerSwan también se hizo cargo de las redes sociales y la vigilancia aérea antes de compartir inteligencia y coordinar sus acciones con un centro de fusión compuesto por varias centrales de inteligencia estadounidenses y el FBI. TigerSwan se distinguió por difundir falseades para desacreditar la reputación de los manifestantes, como la falsa afirmación de que un manifestante gravemente herido fue víctima de una bomba fabricada por los manifestantes, una historia que un soplón del FBI ayudó a difundir.

Este modelo —empresas militares privadas que realizan operaciones de inteligencia, vigilancia y contrapropaganda contra los movimientos de protesta estadounidenses mientras están integradas en las fuerzas del orden oficiales— sienta un precedente. Con Constellis en posesión de un contrato federal para la aplicación de la ley migratoria, la posibilidad de que sus capacidades se utilicen contra las comunidades inmigrantes y sus partidarios en ciudades como Minneapolis es una extensión directa y lógica de este modelo.

Las protestas actuales en Minneapolis

Tras el asesinato de la ciudadana estadounidense René Good en un operativo del ICE, quien recibió un disparo a quemarropa en Minneapolis, estallaron protestas contra la policía de emigración en varias ciudades de Estados Unidos. Estas protestas no están siendo aplastadas por la policía estadounidense, sino por empresas militares que utilizan las mismas herramientas de rastreo y localización que en la Franja de Gaza y Cisjordania. Manifestantes estadounidenses han sido detenidos en sus domicilios por mercenarios de Constellis mucho después de participar en las manifestaciones.

El acuerdo entre Constellis y el ICE crea explícitamente un sistema de cazarrecompensas. Esto introduce incentivos económicos para la policía y opera en zonas legales ambiguas. Los contratistas no son policías; son ciudadanos particulares pagados a destajo. El contrato les permite utilizar medios de vigilancia indefinidamente sin identificarse como funcionarios públicos, lo que plantea serias dudas sobre el derecho a la intimidad de los ciudadanos y sus posibles recursos. Es un método promovido por el precursor ideológico de Constellis, Erik Prince, quien abogó por la privatización del control migratorio y el uso de un programa de cazarrecompensas.

Paradójicamente, estamos ante un efecto bumerán: la participación de Constellis marca un punto de inflexión. Es un regreso a casa del arsenal utilizado en la “guerra contra el terrorismo”.

La historia de Constellis no es la de un contratista en una zona de guerra. Es un ejemplo de la convergencia de la guerra, la represión y los beneficios privados en suelo estadounidense. Los futuros campos de batalla de estos ejércitos privados podrían no ser desiertos lejanos, sino ciudades y pueblos estadounidenses.

La preocupación fundamental es la normalización. Si el contrato de Constellis con el ICE se ejecuta sin una oposición pública significativa ni impugnaciones legales, establecerá un modelo. Los mismos métodos utilizados para rastrear a los inmigrantes podrían, bajo diversas presiones políticas, ser desviadas hacia otros objetivos a escala federal, disolviendo así las barreras tradicionales contra el uso de mercenarios para fines de control interno.

Los misiles hipersónicos rusos enfrían el belicismo europeo

A finales de diciembre Rusia anunció que los misiles Oreshnik habían entrado en servicio, pero casi nadie se dio por enterado. Quizá pensaron que era sólo propaganda, hasta que el jueves de la semana pasada salieron de su error, cuando uno de ellos cayó sobre un depósito de gas enterrado en Lvov que, por lo demás, está en la frontera, cerca de Rzeszow, que es un centro logístico de la OTAN para el suministro de armas.

Es el segundo misil que dispara Rusia. El anterior lo habían probado en noviembre de 2024. La gravedad de los daños llevó a los ucranianos a comprobar si el misil contenía una ojiva nuclear. Observaron que no contenía ninguna y que el daño se debió únicamente a la fuerza del impacto.

El Oreshnik es un misil balístico hipersónico de mediano alcance que puede causar daños comparables a los de un arma nuclear de baja potencia, pero sin daños colaterales ni contaminación radiactiva (*).

Lo interesante del lanzamiento han sido las reacciones que ha provocado en los dirigentes europeos, empezando por la más obvia: la retórica europea ha pasado de menospreciar a Rusia, a temer que sus tropas sean capaces de llegar hasta Lisboa dando un paseo.

En Bruselas se han acabado las sonrisas y han pasado de un extremo al otro sin solución de continuidad. Ahora se sienten muy preocupados.

En términos militares, estos cambio de humor se llaman “disuasión”. Han medido fuerzas con el adversario y se han dado cuenta rápidamente de que no tienen nada que hacer.

Horas después del ataque, mientras franceses y británicos asimilaban la realidad de la situación elaborando planes para un cuartel general conjunto franco-británico para un despliegue militar en Ucrania, el canciller alemán, Friedrich Merz revisó su postura, hasta ahora inflexible, advirtiendo que no se pueden enviar tropas a Ucrania sin el consentimiento de Rusia.

Como se ve, Merz empieza a tener en cuenta a Rusia, lo cual es un primer paso: ahora Alemania entiende lo que significa la Guerra de Ucrania. Un misil Oreshnik puede alcanzar la sede de la OTAN en Bruselas en muy pocos minutos.

La postura de Merz fue seguida al día siguiente por la de Meloni, quien, aprovechando uno de los recientes cambios de postura de Macron, propuso que la Unión Europea designara un negociador con Moscú.

En una rueda de prensa de Año Nuevo en Roma, Meloni dijo que compartía la opinión de Macron, quien había declarado en diciembre que sería bueno reanudar el diálogo con Putin. “Macron tiene razón. Creo que ha llegado el momento de que Europa también dialogue con Rusia”, declaró la italiana.

Hasta ahora el papel de Europa en las negociaciones se había visto limitado a dialogar solo con una de las partes en la guerra, añadió ante los periodistas.

“A la fuerza ahorcan”, dice el refrán. Parece evidente que los cambios de opinión siguen a las derrotas en el campo de batalla. Eso es exactamente la disuasión.

Pero no fue la única. Estados Unidos liberó inmediatamente a los dos marineros rusos de la tripulación del petrolero Mariner, capturado en el Caribe. El Pentágono también es muy sensible a este tipo de exhibiciones armadas.

“El uso exitoso del misil Oreshnik de última generación en las inmediaciones de la frontera de la OTAN fue una señal alarmante no solo para Ucrania, sino también para sus aliados occidentales”, reconoció el New York Times.

La tecnología hipersónica ha entrado en el arsenal de un nuevo tipo de disuasión, diferente de la nuclear. El Oreshnik es a la vez un mensaje y un mensajero que, como se ha comprobado, va mucho más allá del campo de batalla. También habla en el terreno político y en la mesa de negociaciones.

Estados Unidos no ha sido capaz de fabricar un misil hipersónico; Rusia ya los elabora de manera masiva.

(*) https://aerospacedefenserd.com/payload-of-the-oreshnik-missile/

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