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Mes: octubre 2025 (página 2 de 12)

La Unión Europea dejará de financiar las vacunas de Bill Gates y su banda

La sanidad contemporánea ha llegado a ser un negocio cerrado en el que, como en otros sectores económicos, dominan los monopolios, especialmente los farmacéuticos. El mercado presenta otros rasgos característicos, que no aparecen en las demás industrias, como su presentación bajo los ropajes de la “ciencia”.

El último hito en esta mistificación es que han convertido a toda la población en clientes; los enfermos porque deben sanar gracias a los medicamentos y los sanos porque deben prevenir gracias a las vacunas.

Como es característico en una etapa de capitalismo monopolista de Estado, también es un sector económico fuertemente subvencionado por el dinero público, con el pretexto de que las empresas farmacéuticas velan por la salud pública. Los Estados subvencionan tanto las mercancías como los mercaderes.

Por lo tanto, algo debe fallar en ese modelo de negocio, cuando Unión Europea va a dejar de financiar las vacunas, siguiendo el ejemplo de Estados Unidos. En 2030 los recortes llegarán a varios pilares del mercado sanitario mundial, como Gavi y el Fondo Mundial para la Lucha contra el Sida, la tuberculosis y la malaria (*).

Desde los años cincuenta campañas, como la de la polio, han convertido la salud publica en un gigantesco mercado mundial, impulsado bajo la apariencia de la caridad, hasta el punto de que el colonialismo ha reparecido con el pretexto de la sanidad. En muchos países del mundo, las ONG internacionales se superponen a los Estados en los que operan.

Las ONG, la sanidad y las vacunas se han convertido en instrumentos de dominación, dentro de una pirámide que tiene a la OMS en la cúpula. Como “todos los hombres son iguales”, todos deben ser sanados de la misma manera, es decir, de la manera occidental.

La culminación de esta ideología fue la pandemia, con sus confinamientos, sus vacunas, sus pasaportes sanitarios y demás medidas de control impuestas para “prevenir los contagios”.

Hoy en la Unión Europea las prioridades han cambiado. Ya no hacen falta vacunas sino armas o, explicado de otra manera, la manera de influir sobre el mundo ya no es la medicina sino la guerra. El dinero de las ONG “humanitarias” debe destinarse a los ejércitos.

La reacción de Bill Gates y sus turiferarios será la esperada: gracias a las vacunas hemos salvado la vida a 90 millones de pobrecitos en el mundo, que ahora morirán irremediablemente a causa de las diversas plagas que azotan al mundo: varicela, paludismo, Ébola, sida, difteria, polio, tuberculosis…

Al retirarse de unos oscuros tinglados internacionales la Unión Europea le hace un enorme favor a la humanidad. Ya sólo queda esperar que el borrador de tratado de la OMS sobre pandemias acabe en el cubo de la basura.

(*) https://euractiv.fr/news/exclusif-lue-envisage-de-suivre-les-etats-unis-en-mettant-fin-au-financement-de-fonds-mondiaux-pour-la-sante

La revolución de Ibrahim Traoré en Burkina Faso

En los últimos años, los levantamientos militares con apoyo popular en tres países de la región africana del Sahel —Burkina Faso, Níger y Mali— han iniciado un proceso de ruptura con Occidente, y principalmente con Francia, la antigua potencia colonial de la región.

La transformación radical en esta región tiene al presidente de Burkina Faso, Ibrahim Traoré, un joven capitán de tan solo 37 años, como su principal símbolo. Al reavivar la confianza en el panafricanismo, el dirigente militar inspira a los jóvenes de toda África a luchar contra el neocolonialismo occidental.

Ibrahim Traoré, presidente de Burkina Faso, es sin duda uno de los rostros más populares del continente africano en la actualidad. El militar estudió geología en la Universidad de Uagadugú y se unió al ejército para combatir a los grupos yihadistas en el norte del país.

Sawadogo Pasmamde, alias Oceán, artista multidisciplinario y miembro del Centro Thomas Sankara para la Libertad y de la Unión Africana, relata que, al vivir el conflicto sobre el terreno, el joven capitán fue una de las primeras voces en cuestionar la intervención militar francesa en África Occidental y en presentar el terrorismo en el Sahel como una creación del imperialismo occidental.

Siempre quiso ser militar, pero sus padres se opusieron, y estudió geología hasta obtener una maestría. Sin embargo, estos estudios geológicos lo llevaron regularmente al interior del país. Esto lo introdujo por cada rincón, a sus realidades sociales, y reforzó su convicción de que el cambio era necesario. Y para cambiar las cosas, para contrarrestar el equilibrio de poder con los terroristas, era necesario transformar el país políticamente.

Traoré se inspira en el histórico dirigente revolucionario Thomas Sankara, expresidente de Burkina Faso (1983-1987), quien implementó una serie de reformas para erradicar los males del colonialismo francés. Él mismo admite que la Revolución Popular Progresista (RPP), inaugurada en abril de este año, se inspiró en los cambios radicales promovidos por el “Che Guevara africano”. En tan solo cuatro años, Sankara distribuyó tierras a los agricultores y aumentó la tasa de alfabetización del 13 por cien en 1983 al 73 por cien en 1987.

Quizás por no ser geólogo, Sankara no contaba con el mapa geológico que permitía a Ibrahim Traoré hablar con convicción. Pero Sankara sabía que la mayor riqueza de Burkina Faso residía en el propio pueblo burkinés. Convenció a la gente de trabajar e incluso de defender su país. “Fue él quien proporcionó entrenamiento militar a todos, incluso a los agricultores”, enfatiza Oceán, una de las figuras más destacadas del reggae anticolonial en Burkina Faso.

“Sankara apostó por el valor humano. Ibrahim Traoré apuesta por el valor humano, pero también nos demuestra que podemos estar tranquilos, podemos estar seguros de que estamos en un país rico y de que esta riqueza se encuentra en todo el Sahel”, añade.

700.000 burkineses han salido de la pobreza extrema en un año

Consciente de la riqueza del país, la junta militar encabezada por Traoré nacionalizó dos minas de oro que anteriormente pertenecían a una empresa que cotizaba en la bolsa de Londres y construyó su propia refinería.

Con el oro nacionalizado, el gobierno de Burkina Faso ya ha distribuido 179 millones de dólares en maquinaria para apoyar la revolución agraria en el país, donde el 80 por cien de la población vive en zonas rurales. “Por primera vez, estamos distribuyendo tractores por todo el país”, subraya Oceán.

Otra de las medidas de Traoré fue la creación de una empresa minera pública, que comenzó a exigir a las empresas extranjeras una participación del 15 por cien en sus operaciones. Incluso las empresas mineras rusas, como Nordgold, deben cumplir esas normas.

Para el artista burkinés, las medidas demuestran que la alianza estratégica con Rusia y otros países del Sur Global, como China y Turquía, no implica sumisión a un nuevo tipo de dominación: “Es una relación en la que ambas partes ganan”, resume.

“Estamos en un mundo multipolar, y el Occidente imperialista está en decadencia. Nadie puede detenerlo. Muchos países nos apoyan, con los que colaboramos, y nos venden armas, maquinaria agrícola y equipos para desarrollar nuestra infraestructura. Se trata de los países Brics, Rusia y China. Recibimos nuestros primeros drones de Turquía. Pero con Francia, no pudimos conseguir nada”, añade.

Datos del Banco Mundial publicados a mediados de julio revelan que el año pasado el crecimiento económico en Burkina Faso aumentó del 3 por cien en 2023 al 4,9 por cien. Según el anuncio, más de 700.000 personas en todo el país han salido de la pobreza extrema tan solo en los últimos 12 meses.

El apoyo popular a la revolución

Al igual que en la década de los ochenta, el nuevo dirigente burkinés está implementando un ambicioso plan de industrialización y autosuficiencia alimentaria. Para ello, cuenta con un amplio apoyo popular, principalmente entre los jóvenes menores de 30 años, que representan casi el 70 por cien de la población burkinesa.

Hoy en día, al recorrer el país, es habitual ver movilizaciones populares para la pavimentación de calles y carreteras. También se realizan vigilias ciudadanas nocturnas en más de 20 puntos de la capital, Uagadugú, con el objetivo de proteger a Traoré y al país de posibles atentados.

“Los diversos programas revolucionarios, la ofensiva agrícola, consisten en trabajar la tierra, organizar y mecanizar la agricultura, y producir para que la gente tenga alimentos suficientes y de calidad. Somos nosotros quienes construimos nuestras carreteras. Pavimentamos, reparamos nuestras carreteras, lo hacemos todo”, enfatiza Bayala Lianhoué Imhotep.

La población del país también contribuye a un fondo colectivo para apoyar el proceso revolucionario. De enero a julio, se recaudaron 106.000 millones de francos CFA.

“Ibrahim Traoré es una oportunidad para poner en práctica el sankarismo. Y hoy, el pueblo está dispuesto a apoyarlo. Estamos orgullosos, contribuimos con nuestro propio dinero. El pueblo ha comprendido que ya no necesitamos al Banco Mundial ni al FMI; financiaremos nuestra guerra y desarrollaremos nuestro país. Nosotros mismos, y eso es sankarismo puro y práctico”, añade Oceán.

Levantamientos progresistas

El creciente sentimiento antifrancés que se observa hoy en día en los países del Sahel se acentuó tras la invasión de Libia por parte de la OTAN en 2011 y el derrocamiento del dirigente libio Muamar el Gadafi.

Tras el fin de Gadafi los contrabandistas y las escisiones de Al Qaeda avanzaron al sur del Sáhara y comenzaron a ocupar amplias zonas del Sahel. Tan solo un año después del derrocamiento de Gadafi en 2012, comenzó la insurgencia yihadista en el norte de Mali.

“Todos los dirigentees que se oponen al orden neoliberal son asesinados por estos instrumentos. Y Gadafi perturbó la geopolítica occidental, que controlaba los países africanos”, asegura Imhotep.

“Lo hicieron por la democracia, por el buen gobierno, por los derechos humanos. Siempre presentan esa retórica. Pero esa no es la verdadera intención. La verdadera intención era saquear el petróleo libio”. Se trataba de “exportar el terrorismo a los países del Sahel. Cuando atacaron Libia, se llevaron a Mali todas las armas que tenía el ejército de Gadafi. Así que el terrorismo aquí es una estrategia para la recolonización militar de los países del Sahel”, añade.

A medida que la violencia se extendía a países vecinos como Burkina Faso y Níger, Francia amplió su presencia militar en la región, enviando miles de tropas en 2014 a las Operaciones Barjan y Serval, con el pretexto de combatir el terrorismo. Sin embargo, los ataques no disminuyeron.

En aquel momento, la población del Sahel tenía claro que la presencia militar francesa no contendría la violencia, como lo expresa Bayala Lianhoué Imhotep. “El ejército francés no es un ejército de cooperación nacional interna; es un ejército mercenario que atenta contra nuestra seguridad y dignidad. Por eso el 70 por cien de nuestra población, compuesta por jóvenes, cree que si no tomamos el control de nuestros países, este 70 por cien corre el riesgo de morir en la pobreza, en la indigencia, y de intentar cruzar el Mediterráneo para llegar a Europa, para llegar a Estados Unidos”, enfatiza Imhotep.

‘¿Por qué no hay terroristas donde no hay petróleo?’

Otro factor importante que allanó el camino para los levantamientos revolucionarios fue la presencia terrorista en zonas del Sahel con riquezas del subsuelo. “¿Cómo es posible que no haya terroristas donde no hay petróleo? ¿Por qué se concentra la violencia terrorista donde sí hay petróleo, donde hay diamantes, donde hay uranio? Pensamos que algo andaba mal y decidimos expulsar al ejército francés y sumarnos a las revoluciones dirigidas por Ibrahim Traoré, Abdourahamane Tchiani de Níger y Assimi Goita”, añade.

La ola de levantamientos militares progresistas comenzó en Mali en agosto de 2020, cuando Goita derrocó al presidente Ibrahim Boubacar Keita en medio de protestas masivas contra la presencia francesa en el país. En 2022, en Burkina Faso, el capitán Ibrahim Traoré encabezó un levantamiento que depuso al dirigente militar Paul Henri Damiba. Cierra la lista Níger, en 2023, con la llegada al poder del general Abdourahamane “Omar” Tchiani. Los tres dirigentees representan una nueva generación de militares progresistas que canalizan la frustración generalizada de la opinión pública con el neocolonialismo francés. Además de la lucha militar conjunta, gracias a la creación de la Alianza de Estados del Sahel (AES) en septiembre de 2023, Mali, Burkina Faso y Níger comparten medidas soberanistas similares.

Estas medidas incluyen la nacionalización de las minas, la creación de bancos públicos y estrategias conjuntas para abandonar la moneda francesa, uno de los legados preservados del período colonial.

La colonización del Sahel africano

El Sahel es una región semiárida que marca la transición del desierto del Sahara a las sabanas más húmedas del sur de África. La tierra es rica en recursos naturales, como uranio, oro, gas y diamantes, cuyas reservas se encuentran entre las mayores del mundo.

A pesar de su riqueza mineral, los países de la región se encuentran entre los más pobres del planeta, resultado de décadas de dominio colonial, con la explotación francesa continuando incluso después de la “independencia”.

Tras la Conferencia de Berlín (1884-85), África Occidental experimentó dominaciones imperialistas separadas. Sin embargo, Francia y Reino Unido ejercieron la mayor influencia en la región. Para 1960 Francia controlaba ocho colonias en África Occidental, una superficie ocho veces mayor que la de Francia.

Aunque los movimientos de liberación nacional, desde Senegal hasta Chad, concibieron la independencia ese año, Francia mantuvo su influencia mediante lo que se conocería como el “pacto colonial”, en el que la metrópoli aparería como “socia y amiga” de sus antiguas colonias.

La imposición del “pacto” ocultó una serie de acuerdos militares y económicos que otorgaron a Francia acceso a diversos aspectos de los gobiernos africanos, incluyendo minerales estratégicos.

Uno de los efectos prácticos fue la restricción casi total de la capacidad de las antiguas colonias para producir y procesar bienes en sus propias tierras. Así, los países africanos quedaron relegados al papel de meros proveedores de materias primas.

Antes de conceder la independencia, Francia impuso una condición. Se acepta, pero se firman acuerdos de cooperación. ¿Qué estipulaban esos acuerdos? Primero, se reconocen los beneficios de la colonización y se está obligado a reembolsar todo lo invertido por Francia, incluso mediante trabajo forzoso. Segundo, se compromete a favorecer a las empresas francesas. Tercero, están obligados a utilizar el francés como idioma oficial. Cuarto, están obligados a depositar todos los activos, todas las divisas en una cuenta del tesoro francés, resume Mamane Sani Adamou, quien ayudó a fundar la Organización Revolucionaria para la Nueva Democracia (ORDN) tras la apertura del multipartidismo en Níger en 1992, en una entrevista reciente.

La moneda colonial

La creación del franco CFA fue otra medida impuesta por el “pacto colonial”. Esta moneda, vinculada al Tesoro francés y dependiente del Banco de Francia, sigue utilizándose hoy en día en África Occidental.

“Francia nos impuso una moneda para comprar nuestros productos a bajo precio. Nuestros países poseen reservas de materias primas minerales, como uranio y otras, oro y petróleo. Francia utilizó esta moneda, que no tiene valor en Francia, para impedir nuestro desarrollo”, enfatiza Philippe Toyo Noudjenoumè, Secretario General del Partido Comunista de Benín y dirigente de la Organización Popular de África Occidental (OPAO).

“No tenemos libertad para producir en nuestro país. No tenemos libertad para fabricar cosas en nuestro país. No tenemos libertad para procesar nuestras materias primas en nuestro país para alimentar a nuestra gente. No podemos industrializarnos con esta moneda colonial”, añade.

Para mantener el sistema, Francia ha apoyado golpes de estado y ha ubicado estratégicamente bases militares permanentes en países como Cabo Verde, Senegal y Costa de Marfil. Desde 1960 se han producido más de veinte intervenciones militares francesas en toda África. Estas acciones han abarcado desde intervenciones militares directas hasta asesinatos políticos, como el del dirigente panafricanista Thomas Sankara en Burkina Faso el 15 de octubre de 1987.

Durante su ascenso político, Macron buscó diferenciarse de los gobiernos y políticas anteriores hacia África. Sin embargo, en la práctica, la expansión de la presencia militar francesa en sus antiguas colonias, sumada a las políticas neoliberales, solo ha alimentado el deseo de soberanía y una ruptura total con el dominio francés.

“Por lo tanto, consideramos a Estados Unidos, la OTAN y Francia enemigos de la paz internacional, de la paz entre los pueblos y del derecho de los pueblos a la diversidad y la diferencia”, resume Imhotep. “Nos alzamos al unísono para decir basta a la muerte de nuestros héroes. ¡Viva la revolución en curso, porque para nosotros, nadie nos desarrolla; nos desarrollamos nosotros mismos!”, concluye.

Pedro Stropasolas https://www.brasildefato.com.br/2025/08/17/a-revolucao-de-ibrahim-traore-o-que-esta-acontecendo-em-burkina-faso/

Los tribunales fascistas británicos: juicios farsa en 36 minutos

Con la Audiencia Nacional, en España ya estamos acostumbrados a los tribunales fascistas, los consejos de guerra y los juicios sumarísimos. Desde 1939 los antifascistas se han acostumbrado a ellos y creen que eso, o sea, el fascismo, es lo “normal”. Pero en otros países europeos, como Reino Unido, se tiran de los pelos por este tipo de farsas judiciales. El fascismo es algo novedoso para ellos.

A los acusados ​​de “terrorismo” por apoyar a Acción Palestina les han privado del jurado y la duración de las farsas con toga se limitan a 36 minutos, con penas de cárcel de hasta seis meses.

El delito de los acusados es luchar contra el genocidio de Gaza. En lugar de concederles el Premio Nóbel de la Paz, los sientan en el banquillo. Eso exactamente el fascismo, algo cada vez más real en Europa a medida que los laboristas (“la izquierda” británica), ya no se enfuerzan por engañar a nadie.

Los planes de fascistización fueron elaborados por el juez Michael Snow (1), el pelele que sentó a Julian Assange en el banquillo de los acusados por decir la verdad, otro de los peores “crímenes” que se han puesto en boga. Tras ser sacado a rastras de la embajada ecuatoriana en 2019, lo llevaron delante de Snow, que le insultó llamándole “narcisista”. Para ello no necesitó pruebas de ninguna clase; le bastó con leer los periódicos de la mañana.

Ahora Snow ha decretado que los 2.000 acusados de “terrorismo” por apoyar a Acción Palestina van a ser juzgados en grupos de cinco, con diez acusados cada día, lo que resultará en 36 minutos para que cada acusado, cada abogado y cada fiscal interrogue, argumente y muestre las pruebas o la falta de ellas.

En una audiencia preliminar celebrada la semana pasada, una de las acusadas, Deborah Wilde, de 72 años, objetó que estos juicios serían demasiado cortos para permitir una defensa adecuada. El juez Snow le replicó: “Estoy convencida de que hay tiempo suficiente. No voy a conceder más tiempo. Su único recurso es el Tribunal Superior”.

Es una payasada típicamente inquisitorial. Snow es un cínico. Sabe que los acusados no pueden permitirse un recurso ante el Tribunal Superior.

Acostumbrados a las buenas maneras, en Reino Unido se quedan sorprendidos de que con la legislación “antiterrorista” en la mano se pueda condenar a alguien por meras sospechas. No importa si son fundadas o no. Puede que sean completamente erróneas, pero si alguien levantó las sospechas de un policía, bastan los “motivos razonables”.

“Es un delito de responsabilidad objetiva”, dice Murray sorprendido (2). Pero así es la historia misma de la represión política, de la que España tiene muchos casos que contar. Te detienen, te juzgan y te condenan por ser republicano, antifascista, anarquista, comunista… e incluso por ser rapero. No hace falta hacer muchas preguntas. “Estás fichado”, decían en tiempos del franquismo. La policía te ha visto en reuniones, en manifestaciones, en actos…

Lo demás no les importa a los jueces. Solo quieren oir a un policía decir en estrados que el reo apoya a una “organización terrorista”. Las demás explicaciones sobran, son reiterativas, políticas, pataletas…

El destino de los 2.000 acusados está sellado. Marca “un punto de inflexión en la precipitada caída de Reino Unido hacia el fascismo”, escribe Murray. Bienvenidos al fascismo. En España somos veteranos en esto: estamos a punto de celebrar los 50 años de la muerte del asesino Franco, que marca el punto de inflexión de un fascismo a otro.

(1) https://www.bbc.co.uk/news/articles/c051g2q5651o
(2) https://www.craigmurray.org.uk/archives/2025/10/36-minute-trials-and-no-jury-starmers-fascist-mass-courts/

Estampida en el principal grupo de presión sionista estadounidense

Políticamente el AIPAC, el Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel, el principal grupo de presión sionista estadounidense, se ha vuelto tan tóxico que los abandonos se suceden uno tras otro. A medida que el apoyo a Israel se desploma entre los votantes, los demócratas se distancian del cabildo, que se ha puesto a la defensiva.

La semana pasada, el representante Seth Moulton (demócrata por Massachusetts) anunció que dejaría de aceptar donaciones políticas del AIPAC y que devolvería todos los fondos recibidos hasta la fecha del grupo de presión.

“En los últimos años, el AIPAC se ha alineado demasiado con el gobierno del primer ministro Netanyahu”, declaró el congresista en un comunicado. “Soy amigo de Israel, pero no de su actual gobierno, y la misión actual del AIPAC es apoyar a ese gobierno. No apoyo esa dirección. Por eso he decidido devolver las donaciones que recibí y no aceptaré su apoyo”, dijo Moulton, quien intenta destituir a Ed Markey de su escaño en el Senado.

Moulton ha apoyado constantemente a Israel, no solo en el extranjero, sino también en su país. Votó a favor de la Ley de Concienciación sobre el Antisemitismo y otras medidas. Resoluciones que confunden antisemitismo con antisionismo, y condenó a su alma máter, la Universidad de Harvard, tras una carta estudiantil que culpaba a la política israelí del ataque del 7 de octubre.

En resumen, Moulton no es el tipo de congresista que uno esperaría de un grupo de presión proisraelí. Las críticas al AIPAC generalmente provienen del ala izquierda del Partido Demócrata, de congresistas como Rashida Tlaib e Ilhan Omar.

Sin embargo, eso ha cambiado en las últimas semanas. Moulton es el cuarto político en rechazar la financiación del AIPAC después de aceptarla, uniéndose a las representantes Morgan McGarvey (demócrata por Kentucky), Valerie Foushee (demócrata por Carolina del Norte) y Deborah Ross (demócrata por Carolina del Norte).

Estos acontecimientos se producen mientras una serie de encuestas recientes muestran que el apoyo a Israel está cayendo en picado entre los votantes estadounidenses. Una encuesta de septiembre realizada por el New York Times y la Universidad de Siena reveló que solo el 34 por cien de los votantes estadounidenses apoya a Israel, frente al 47 por cien poco después del 7 de octubre. Un artículo del New York Times sobre Una encuesta calificó el cambio como “radical”.

“La desaprobación de la guerra parece haber provocado una sorprendente reevaluación por parte de los votantes estadounidenses de su simpatía por el conflicto regional que dura décadas”, señaló el periódico.

El asesor demócrata Peter Feld afirma que estas medidas demuestran claramente que el grupo de presión se ha convertido en un paria ante la opinión pública, pero enfatiza que los votantes esperan más de sus funcionarios electos que simplemente la oposición al AIPAC. Buscan diputados que se opongan a las acciones de Israel.

“Algunas encuestas recientes a candidatos confunden al AIPAC con el tema principal, cuando en realidad es el continuo apoyo a armar a Israel lo que ha alejado a tantos votantes demócratas”, declaró Feld. Sin embargo, también enfatizó que la decisión de Moulton muestra que el AIPAC se ha vuelto “radiactivo”.

Esta realidad se refleja no solo en las encuestas sobre Israel, sino también en las recientes apariciones en medios de diputados proisraelíes. Durante años, el grupo de presión israelí parecía un asunto trivial, imposible de discutir, pero hoy en día, los políticos se enfrentan a constantes cuestionamientos de este tema.

Recientemente un presentador de televisión cuestionó al gobernador Josh Shapiro (demócrata por Pensilvania) sobre el AIPAC, preguntándole si la política exterior estadounidense está determinada por grupos de presión y no por el interés nacional.

En otro estudio de televisión el gobernador Gavin Newsom guardó silencio después de que el presentador le dijera que no votaría por un candidato presidencial para 2028 que aceptara financiación del AIPAC.

El poderoso grupo de presión se ha puesto a la defensiva a causa del deterioro de su imagen. Recientemente publicó un anuncio que enfatiza que su trabajo beneficia a los estadounidenses, refutando claramente las recientes críticas de la reacción, que no han hecho más que aumentar tras el asesinato de Charlie Kirk. “Financiado por Estados Unidos. Dirigido por Estados Unidos. ¡Fortaleciendo una alianza que beneficia a Estados Unidos!”, decía el mensaje fijado de la organización que promocionaba el anuncio.

No está claro si la toxicidad del AIPAC afectará su capacidad para influir en las elecciones estadounidenses, especialmente porque ya oculta su papel en muchas elecciones. El rechazo de los candidatos a la financiación del AIPAC probablemente será un tema recurrente en las elecciones intermedias de 2026, pero eso no significa que el grupo quede completamente relegado.

Si bien algunos candidatos podrían rechazar la financiación, otros verán la enorme capacidad de recaudación de fondos del grupo como una forma de financiar campañas para las elecciones primarias y generales que, de otro modo, serían insostenibles. Las sumas gastadas por el Super PAC del Proyecto de Democracia Unida de AIPAC en las primarias demócratas son colosales.

Pase lo que pase, está claro que el AIPAC se enfrentará a una reacción negativa sin precedentes en las próximas elecciones intermedias. Una de las elecciones donde probablemente este tema cobrará protagonismo es la del primer distrito de Missouri, donde la excongresista Cori Bush anunció su intención de recuperar su escaño. Bush perdió ante el actual representante Wesley Bell (demócrata por Missouri) en las primarias de 2024, y AIPAC gastó 8,5 millones de dólares en apoyar a su oponente.

En una asamblea pública celebrada en agosto, Bell fue confrontado por sus electores por su apoyo al AIPAC. “Mucha gente se niega a hablar de ello”, declaró Bell a la audiencia, negando al mismo tiempo que Israel esté cometiendo genocidio en Gaza. “Solo quieren decir lo que creen importante, pero se niegan a debatir de verdad porque se trata de temas complejos”.

“Wesley Bell quería usar palabras para justificar moral y éticamente que su complicidad no perpetúa el genocidio, y fracasó por completo en demostrar a la comunidad que le importaba”, declaró un asistente a NPR después de la reunión.

“Me postulé al Congreso para marcar la diferencia en el bienestar de la gente común”, declaró Bush en su primer anuncio de campaña para 2026. “Me presento de nuevo porque San Luis merece un liderazgo que no espere permiso, que no rinda cuentas a donantes adinerados y que no se esconda cuando las cosas se ponen difíciles”.

El estratega político de Missouri, Braxton Payne, declaró a Jewish Insider que estas elecciones serían la mejor oportunidad para que Bush recuperara su escaño.

“Su bastión está en San Luis, y estamos viendo… un fuerte cambio en la balanza con respecto al conflicto en Gaza y Palestina, y creo que ese probablemente será uno de sus principales temas de conversación”, dijo Payne.

—Michael Arria https://mondoweiss.net/2025/10/aipac-has-become-so-politically-toxic-that-even-centrist-democrats-are-abandoning-the-group/

Rusia prueba el misil de crucero Burevestnik con carga nuclear

Es otra señal de advertencia a la OTAN: Rusia ha probado con éxito su misil de crucero Burevestnik con capacidad nuclear. Putin ha advertido que es capaz de evadir cualquier sistema de defensa.

Aunque los misiles de crucero suelen tener un alcance más corto que los balísticos, el general Valery Guerasimov reveló que el Burevestnik voló aproximadamente 14.000 kilómetros y permaneció en el aire durante casi 15 horas durante la prueba.

La prueba, realizada la semana pasada, es una señal de que el Kremlin nunca cederá a las presiones de Occidente. El momento de la prueba se entiende como un mensaje para Estados Unidos y Europa.

Presentado por primera vez en 2018, el misil Burevestnik es la respuesta de Moscú a la expansión de los misiles de los Estados Unidos después de la retirada de Estados Unidos del Tratado de Misiles Antibalísticos de 1972 y la continua expansión de la OTAN hacia las fronteras de Rusia.

También conocido como Storm Petrol y designado por la OTAN como SSC-X-9 Skyfall, el Burevestnik está equipado con un motor de propulsión nuclear, lo que le otorga un alcance prácticamente ilimitado. Puede mantener un vuelo autónomo durante meses. Rusia lo promociona por como un proyectil invencible frente a las defensas de misiles actuales y futuras debido a su impredecible trayectoria de vuelo y largo alcance.

Putin ahora ha dado instrucciones a Guerasimov para decidir cómo se debe clasificar la nueva arma y preparar la infraestructura necesaria para su despliegue.

El misil puede llevar una variedad de cargas útiles, desde explosivos convencionales hasta ojivas nucleares.

Vuela a altitudes extremadamente bajas y posee capacidad de maniobra, permitiéndole penetrar eficazmente sistemas de defensa antimisiles. En cambio, los misiles balísticos siguen una trayectoria parabólica y alcanzan altitudes mucho más elevadas antes de descender hacia su objetivo.

Suelen estar equipados con sistemas de navegación avanzados, como GPS y radares, lo que les permite ser muy precisos en sus impactos. Otros misiles, especialmente los balísticos, dependen más de la inercia y no son tan precisos.

Este tipo de misiles se emplea en ataques contra objetivos concertos, mientras que los balísticos suelen ser usados para ataques estratégicos a gran escala. “Es una mercancía única que nadie más en el mundo tiene”, dijo Putin durante una reunión con los generales que supervisan las operaciones en Ucrania.

La guerra contra Rusia es a fecha fija

Ya no falta casi nadie por pronunciarse. La guerra contra Rusia no va a ser una sopresa. Alemania dice que comenzará en 2029, Reino Unidos adelanta la fecha un año y ahora Francia dice que empezará dentro de “tres o cuatro años”.

“La defensa es un proceso a largo plazo, pero hoy mi desafío es a corto plazo. No soy el único [en pensarlo]: es una observación compartida”, ha afirmado el general Fabien Mandon, Jefe del Estado Mayor de la Defensa durante una audiencia en la Asamblea Nacional.

El 13 de julio durante su tradicional discurso en el Hôtel de Brienne, el presidente Macron anunció una aceleración en la implementación de la Ley de Planificación Militar, con un aumento previsto del presupuesto del ejérito a 64.000 millones de euros para 2027, dos años antes de lo previsto.

El general francés calificó al rearme como una emergencia. La situación internacional “se está agrietando por todas partes”, declaró el general francés, empezando por Europa. “La guerra continúa en nuestro continente”, insistió.

“Todos podemos esperar que esta guerra [de Ucrania] termine, y todos estamos trabajando para ponerle fin. Pero ¿será la última? Estoy aquí para garantizar la protección del pueblo francés y los intereses de nuestro país. En 2008, el primer ataque en Georgia. En 2014, el ataque en Crimea. En 2022, otro ataque. No creo que sea el último. Espero que sí. Pero apostar a que será el último y a que nunca volverá a ocurrir en nuestro continente es negarse a reconocer parte del riesgo que pesa sobre nuestras sociedades”, explicó a los diputados.

Naturalmente, la culpa la tiene Rusia, que ha iniciado las hostilidades por doquier, para lo cual Madon tuvo que callar que el plan francés de rearme es anterior a 2022. Por eso la prioridad no son las pensiones, ni los derechos sociales. Lo único que preocupa es la guerra, la gran tapadera que sirve para ocultar la crisis económica y los recortes a los trabajadores.

La industria armamentista “es la prioridad absoluta” porque Rusia se ha vuelto “muy superior a la de los europeos en áreas críticas”, como municiones y equipos militares importantes. Los rusos “producen con gran rapidez y cuentan con la experiencia de tres años de guerra. Han aprendido a reorganizarse con un objetivo claro: ser capaces de enfrentarse a la OTAN”, continuó.

El Kremlin “cuenta con una base industrial plenamente movilizada” para la guerra y “podemos imaginar que, una vez firmada la paz o finalizada la lucha, Rusia seguirá armándose durante años”, añadió Mandon.

En fin, un panfleto delirante de principio a fin para infundir pánico y que los trabajadores se aprieten el cinturón todavía más. Rusia “es un país que podría verse tentado a continuar la guerra en nuestro continente” y “este es el factor determinante de lo que estoy preparando”, resumió.

China también está en la lista negra

Naturalmente, al general francés no le basta con Rusia; al otro lado del mundo, China también está en la lista negra. Ha alcanzado un nivel tal de calidad “que debe tenerse absolutamente en cuenta”, afirmó.
“La pregunta para mí es en qué momento China, que está asumiendo una responsabilidad diferente a escala internacional, utilizará su poderío militar y decidirá avanzar hacia una visión diferente del mundo. Como podemos ver, existe un deseo de redefinir las normas internacionales”, explicó.

En estas condiciones, el objetivo del ejército francés es estar preparado “para una conmoción en un plazo de tres o cuatro años”. Esa conmoción podría ser una especie de prueba, que “quizás ya exista en su forma híbrida, pero de forma más violenta”.

En fin, el general pidió más dinero a los diputados, que deben olvidarse de que Francia ya no puede pagar sus deudas. Deben votar a favor del proyecto de ley de presupuestos para el año que viene. Es fundamental, insistió. “Ya en la percepción, si nuestros potenciales rivales, nuestros adversarios, perciben que nos esforzamos por defendernos y que tenemos esta determinación, entonces pueden rendirse. Si sienten que no estamos preparados para defendernos, no veo qué puede detenerlos”, concluyó.

China y Estados Unidos avanzan hacia un compromiso en la guerra económica

Mañana Trump y Xi Jinping se reunirán al margen de la cumbre de la ASEAN, la Asociación de Países del Sudeste Asiático. Las negociaciones comerciales entre ambas partes parecen bien encaminadas y el optimismo crece. Ayer secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, comentó en Malasia que las conversaciones habían sido muy positivas y que esperaban firmar un “acuerdo marco muy fructífero”.

Ambas partes han negociado sobre el mercado agrícola, TikTok, el fentanilo, el comercio, las tierras raras y las relaciones bilaterales en general. Ayer anunciaron un acuerdo sobre tierras raras y soja. El viceprimer ministro He Lifeng encabezó la delegación china, acompañado por el representante comercial Li Chenggang y el viceministro de Finanzas Liao Min. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, formó parte del equipo estadounidense.

Las dos economías mundiales de mayor tamaño quieren evitar una escalada en la guerra comercial que los mantiene enfrentados desde los tiempos de la pandemia y el “virus de Wuhan”. Trump ha amenazado a China con imponer unos aranceles del 100 por cien para el 1 de noviembre, en respuesta al control más estricto de Pekín de sus exportaciones de tierras raras.

No hay muchos más detalles sobre las reuniones. El principal negociador del equipo chino, Li Chenggang, llegó el sábado por la mañana junto al viceprimer ministro chino He Lifeng. En el bando estadounidense, la delegación está compuesta por el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el representante de comercio Jamieson Greer.

Las discusiones también tienen como objetivo prepararse para la reunión entre Trump y Xi Jinping el próximo martes, en Malasia, en la cumbre de la ASEAN. La reunión es crucial para resolver ciertos conflictos en torno a los aranceles, el control de la tecnología o las compras de soja china.

Los rusos ‘tienen que hacer concesiones’

El sábado Trump comenzó una gira de cinco días por Asia, que lo llevará a Malasia, Japón y Corea del sur, donde dijo a los periodistas que los rusos “tienen que hacer concesiones. Creo que nosotros también deberíamos. Estamos en el 157 por cien de los derechos de aduana para ellos. No creo que sea sostenible para ellos. Quieren rebajarlas y nosotros queremos obtener algunas cosas de ellos”, dijo Trump desde la puerta de su avión.

El espinoso tema de Taiwán y la guerra en Ucrania también estarán en las negociaciones, añadió Trump, que espera reunirse con el dirigente norcoreano Kim Jong-un durante su gira por Asia. “Estaré 100 por cien listo. Me llevo muy bien con Kim Jong-un”, dijo a los periodistas. Su última reunión con Kim Jong Un fue en 2019.

La contribución de China a la resolución de las crisis africanas

Desde la década de los noventa hasta la actualidad, África ha sido escenario de una maraña de crisis (políticas, golpes de estado, guerras civiles, terrorismo, crimen organizado multinacional, piratería marítima, choques fronterizos) que nunca son simplemente convulsiones internas. Son producto de un sistema mundial de dominación, mantenido mediante alianzas ocultas, injerencias y redes de patrocinio dispersas. Sin embargo, durante la última década, un actor importante, China, y el bloque del Sur, que oscila en torno a los Brics y la OCS, han desempeñado un papel de contrapeso, interviniendo no para someter, sino para cooperar. El cambio está alterando gradualmente la arquitectura mundial de fuerzas.

África es un continente maltratado, pero no vencido. De Bamako a Jartum, de Trípoli a Kinshasa, el derramamiento de sangre y las ruinas acumuladas revelan una amarga verdad: la de un continente secuestrado por las convulsiones políticas de un orden internacional unipolar en sus últimas etapas. Desde la independencia, cada década ha visto a África convertirse en un laboratorio para las ambiciones occidentales, un escenario de experimentación militar, política y económica donde, bajo la apariencia de ayuda y democracia, se reproducen viejos reflejos coloniales. Es precisamente en este escenario saturado de tragedias recurrentes que China, paciente y metódicamente, por supuesto, ha emergido como el actor del reequilibrio, transformando la dependencia en asociación y la crisis en una oportunidad para recuperar la soberanía.

Desde 2011, año de la dislocación y el desmembramiento de Libia bajo las bombas de la OTAN (preludio de la reacción en cadena de desestabilización en el Sahel), África ha entrado en una era de agitación orquestada. La caída de Gadafi, piedra angular de la estabilidad regional, desató una oleada de armas y milicias que invadieron Mali en 2012, Burkina Faso en 2015 y Níger en 2023. Los sucesivos golpes de Estado —Mali (2020, 2021), Burkina Faso (2022), Níger (2023)— no son anomalías africanas, sino síntomas de un desorden político deliberado: el de un Occidente que, tras destruir los equilibrios, se erige en un bombero incendiario, distribuyendo sanciones, mandatos judiciales y bases militares bajo el pretexto de la “estabilidad democrática”.

Al mismo tiempo, en el este del Continente, otras heridas se estaban cerrando: la guerra de Tigray en Etiopía (2020-2022), el resurgimiento de los enfrentamientos en los Kivus de la República Democrática del Congo (2023-2025), la guerra fratricida en Sudán entre el ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido (abril de 2023), por no hablar de Sudán del sur, desgarrado por la guerra civil desde 2013. Estas tragedias se suman a la crisis en curso en la República Centroafricana (desde 2012), las tensiones poselectorales en Costa de Marfil (2010-2011) que siguen polarizando la escena política nacional y probablemente afecten a las elecciones presidenciales previstas para el 25 de octubre de este año, y la fragilidad crónica de los Estados del Golfo de Guinea.

En todas partes, el mismo escenario: la mano invisible de las antiguas potencias coloniales y sus representantes transatlánticos, alimentada por la lógica del caos, la extracción y el control. Además, la crisis sudanesa ha alcanzado un nuevo nivel de horror extremo desde 2023: el enfrentamiento entre el ejército del general Abdel Fattah Al Buhan y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) encabezadas por Mohammed Hamdan “Hemetti” ha desembocado en una guerra civil a gran escala. Hasta la fecha, se han registrado más de 150.000 muertos y 13 millones de desplazados, mientras que Darfur se hunde en un abismo de violencia étnica y fragmentación.

Occidente destruye, China construye

Tantas crisis, tantos lugares, tantas fechas: cada una de ellas demuestra que África no es producto de la casualidad, sino un receptáculo de desorden impuesto. En este contexto, China, lejos de ser un “creador de deuda”, ofrece un modelo alternativo.

Frente a esta fábrica de desastres, China ha elegido otro camino. Desde su primer Libro Blanco sobre África (2006), Pekín ha privilegiado el diálogo político, el desarrollo económico y una mediación discreta pero firme. Donde Occidente bombardea, China construye; donde Washington sanciona, Pekín negocia; mientras París se refugia en la nostalgia de un imperio perdido, Pekín construye infraestructuras, hospitales y corredores económicos. La Nueva Ruta de la Seda, propuesta en 2013, ha convertido a África en un pilar del diseño multipolar. Más de 50 países africanos participan actualmente, transformando los puertos de Mombasa, Yibuti, Lagos y Dar es Salaam en encrucijadas estratégicas para el comercio euroasiático. Estas inversiones no se limitan a la economía: refuerzan la paz a través de la prosperidad, una palanca que ningún ejército extranjero puede ofrecer.

Por ejemplo, en la República Centroafricana, la diplomacia china apoyó el proceso de estabilización iniciado bajo la égida de la Unión Africana y Rusia, demostrando que la seguridad no se puede decretar desde Bruselas ni Washington, y mucho menos desde Londres, sino que se construye mediante el respeto a la soberanía. En la República Democrática del Congo, China invirtió en la reconstrucción de infraestructuras y en el sector minero, promoviendo un enfoque de beneficio mutuo justo cuando las multinacionales occidentales continuaban saqueando el cobalto y el coltán para sus industrias de alta tecnología. En Sudán y Sudán del Sur, Pekín asumió un discreto papel de mediador, enviando a sus diplomáticos a las negociaciones de Adís Abeba y posteriormente a los foros regionales de la IGAD (*), manteniendo al mismo tiempo una presencia económica constante. En Somalia, la cooperación china facilitó el desarrollo del puerto de Mogadiscio y el entrenamiento de la guardia costera, contribuyendo así a reducir la piratería marítima donde la intervención militar occidental había fracasado.

Desde sus inicios, Pekín estableció el Foro de Cooperación China-África (FOCAC), pero fue en las décadas de 2010 y 2020 cuando se convirtió en un instrumento de infraestructura, inversión y mediación. Por ejemplo, en 2024, China firmó importantes acuerdos con Chad y Senegal para infraestructura eléctrica, hídrica y de defensa, otorgando mayor peso a los Estados que a los donantes condicionales. En Mali, la relación estratégica se ha fortalecido y China ha invertido en las necesidades malienses, proporcionando apoyo en infraestructura a un país asolado por el terrorismo, las insurrecciones y la agitación política.

Esta postura también se ha reflejado en la diplomacia. En 2022 China apoyó la conferencia “Iniciativa de Paz, Buen Gobierno y Desarrollo del Cuerno de África”, que reunió a los países de la región (Etiopía, Yibuti, Somalia, Kenia) en torno a un diálogo centrado en la paz y el desarrollo, sin interferencias. Los efectos de esta diplomacia no intrusiva son aún más poderosos porque se interconectan con la expansión de los Brics y el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), que financian infraestructuras en África sin condiciones moralizantes. Muchos son estados africanos que, al unirse al bloque Brics (Egipto, Etiopía), fortalecen su autonomía diplomática frente a las antiguas potencias.

Una revolución silenciosa

Este cambio estratégico no reconforta a quienes añoran el unipolarismo occidental. Desestabiliza las narrativas según las cuales Occidente es la única civilización. Donde Washington sanciona nombrando a terroristas, Pekín invierte abriendo rutas; donde París proclama la paz para imponer bases, China propone primero el desarrollo, el único camino hacia el progreso.

Pero es a nivel mundial donde el alcance de esta acción adquiere un carácter histórico. China, a través de sus alianzas dentro de los Brics y la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), está articulando un nuevo paradigma: el del multipolarismo para la consolidación de la paz. Al integrar a nuevos miembros y socios africanos (Egipto, Etiopía, Nigeria), los Brics se están convirtiendo en la primera plataforma donde África puede hablar en igualdad de condiciones con las potencias emergentes. En este contexto, China promueve un modelo de resolución de crisis basado en el desarrollo inclusivo, la no injerencia y el respeto mutuo, principios que las antiguas potencias occidentales nunca han querido aplicar.

El impacto político es asombroso. África deja de ser una periferia para convertirse en un centro, un actor clave en la reestructuración mundial. Al apoyar la paz mediante la infraestructura, Pekín está transformando la naturaleza misma del poder internacional. La antigua ecuación colonial de inestabilidad = dependencia se invierte ahora en cooperación = soberanía. Esta dinámica horroriza a los defensores del mundo unipolar: ver cómo el continente que creían eternamente subyugado se emancipa gracias al acero chino, a las vías de desarrollo y a la diplomacia del respeto.

La cruda realidad es evidente: las crisis africanas no son el resultado de una incapacidad endógena, sino de un parasitismo exógeno organizado. China ataca esta causa sistémica que resulta inquietante. Al apoyar los procesos de reconciliación en Mali, ofrecer alternativas económicas a las sanciones occidentales contra Níger, invertir en la reconstrucción de Mozambique tras el terrorismo o proponer planes de paz realistas para Sudán, China no solo está ayudando: está reconfigurando el mapa.

Al observar las principales crisis africanas —Costa de Marfil (2002-2003), Mali (2020, 2021), Burkina Faso (2022), Níger (2023), Sudán (desde 2023) y la República Democrática del Congo (2025)—, comprendemos que estas rupturas estructurales no ocurren en el vacío. Son momentos en los que la soberanía y la dependencia colisionan. China, como socio alternativo, se encuentra hoy en el centro de este choque silencioso.

La contribución de China a la resolución de las crisis africanas no es una mera asistencia: es una revolución silenciosa que enfrenta excavadoras contra bombas, comercio contra coerción, solidaridad contra cinismo. En este cambio, todo el orden mundial se tambalea, para gran consternación de quienes añoran el unipolarismo euro-estadounidense-atlántico. El siglo XXI no será el de las intervenciones humanitarias, sino el del despertar del sur mundial, orquestado por una alianza de razón y respeto. África, considerada durante mucho tiempo el punto débil del mundo occidental, se está convirtiendo ahora en el corazón palpitante del multipolarismo, y China, en su catalizador estratégico.

Mohamed-Lamine Kaba https://chinabeyondthewall.org/why-does-chinas-contribution-to-resolving-crises-in-africa-bother-the-west-so-much/

(*) La IGAD es la Autoridad Intergubernamental de Desarrollo, una organización regional de África oriental que se formó en 1986. Su objetivo principal es promover la cooperación y el desarrollo económico, así como la paz y la seguridad en la región. Está compuesta por ocho Estados miembros: Djibouti, Eritrea, Etiopía, Kenia, Somalia, Sudán del Sur, Sudán y Uganda.

Además de abordar cuestiones económicas, la IGAD también se involucra en la resolución de conflictos y la gestión de crisis, especialmente en contextos de sequía y desastres naturales. Su enfoque busca mejorar la vida de las personas en la región a través de iniciativas de desarrollo económico y cooperación política.

80 años de agresiones imperialistas contra Irán

En 1953 Irán padeció un golpe orquestado por los Reino Unido y Estados Unidos que derrocó al primer ministro -democráticamente elegido- Mohammad Mossadegh, para restaurar a la monarquía encabezada por Mohammad Reza Pahlavi. Fue una operación conjunta del MI6 y la CIA, apoyada por los políticos vendidos, los altos oficiales del ejércitto y, naturalmente, los periodistas mercenarios, que se sumaron a unas protestas callejeras orquestadas desde el exterior.

Durante cuatro días, Irán cayó en una ola de asesinatos, ataques con bombas y sabotajes, que resultaron en la caída de Mossadegh. El golpe se cobró cientos de vidas y el juicio farsa de Mossadegh inauguró 26 años de gobierno despótico, que terminó con la revolución de 1979, encabezada por el imán Jomeini.

Este golpe sirvió más tarde como modelo para intervenciones similares en el mundo árabe. El imperialismo nunca admitiría la nacionalización delpetróleo ni de ningún otro recurso natural. Desde 1900 Reino Unido había mantenido el monopolio de la industria petrolera de Irán a través de la Compañía Petrolera Anglo-Iraní (AIOC), ofreciendo a Teherán solo las migajas.

El gobierno de Mossadegh intentó negociar unas condiciones más equitativas, pero se enfrentó a una fuerte resistencia imperialista. La AIOC, famosa por su terrible trato a los trabajadores iraníes, se opuso a cualquier negociación. En respuesta, el parlamento iraní aprobó la nacionalización de la industria petrolera y la expulsión de los administradores extranjeros. Londres respondió con sanciones económicas, se apoderó de los petroleros que transportaban el crudo e incluso planeó una intervención militar en el suroeste de Irán.

El espionaje optó por el golpe de Estado, utilizando redes secretas originalmente construidas para contrarrestar la influencia soviética. En lugar de tratar a Teherán como un socio con derechos comerciales, Washington y Londres trataron a Irán como a una colonia. Temían que la nacionalización de Irán inspirara a otros países a liberarse del saqueo de los recursos naturales.

La BBC pone en marcha la campaña de intoxicación

En estrecha colaboración con la embajada británica, la BBC comenzó la campaña de intoxicación -especialmente por la radio- para poner a los iraníes en contra del gobierno y de la nacionalización. Los diplomáticos y periodistas occdentales decían que la población iraní era analfabeta y fácil de engañar.

Los diplomáticos pidieron a la BBC que retratara la nacionalización como un suicidio económico, insistiendo en que la AIOC era una empresa caritativa. Los oyentes iraníes respondieron diciendo que el gobierno británico nacionalizaba el carbón y el acero, al tiempo que calificaba de “ilegal” la nacionalización del petróleo iraní.

Para poner en pie a un movimiento de disidencia en la calle, la BBC transmitió falsas voces iraníes opuestas a la nacionalización; resultaron ser ciudadanos británicos. Mientras tanto, los medios de comunicación estadounidenses vilipendiaron a Mossadegh como un “dictador” al estilo de Hitler o Stalin y aplaudieron el regreso del Sha como una victoria para la estabilidad política del país.

Durante décadas la monarquía pelele impuesta a Teherán sembró un resentimiento duradero entre los iraníes, que culminó en la revolución de 1979 encabezada por Jomeini. Cuando los estudiantes ocuparon la embajada de Estados Unidos, lo justificaron por temor a otro golpe respaldado por los imperialistas, una sospecha confirmada por documentos clasificados encontrados en su interior.

La crisis asestó un golpe fatal a la reelección del presidente estadounidense Jimmy Carter, víctima de una estafa electoral organizada por Reagan, denominada October Surprise.

Medio siglo de intoxicación mediática

Desde 1979, la política imperialista hacia Irán se ha mantenido en los mismos términos, apoyando a las sectas terroristas, el patrocinio de operaciones encubiertas, la imposición de sanciones y la congelación de miles de millones de activos iraníes. A pesar de los registros desclasificados de la CIA que confirman la participación de Estados Unidos y Reino Unido en el golpe contra el gobierno de Teherán, la intoxicación sigue intentado reescribir la historia.

Cuentan con la inspiración de iraníes, como el diplomático pahlavi Darioush Bayandor y los escritores Abbas Milani, Amir Taheri y Ray Takeyh, a menudo vinculados a grupos de presión: el Winep, el Instituto Gatestone… Radio Farda, BBC Persian, Iran International y DW Persian, difunden una retórica prefabricada. El enviado de Estados Unidos, Brian Hook, insiste en que Estados Unidos no tuvo ningún papel en el golpe. Lo mismo siguen diciendo los diplomáticos británicos, que no reconocen el papel del MI6, a pesar de algunos, como el antiguo ministro de Asuntos Exteriores, David Owen, han instado a reconocer la verdad.

La actualización de los planes de injerencia

La reciente guerra de 12 días contra Irán por parte del régimen israelí, con el apoyo de Estados Unidos, representó el último intento de desestabilizar al país a través de la agresión militar y provocar un cambio de régimen.

Desde que regresó al poder en 2022, Netanyahu ha presionado para organizar un golpe de Estado en Irán. En junio, en una entrevista en la cadena Fox, sugirió que las acciones militares de Israel podrían conducir al colapso de la República. El gobierno de Trump jugó con dos barajas: mientras participaba en las negociaciones nucleares indirectas con Teherán, en secreto proporcionaba apoyo al régimen israelí en su agresión contra Irán.

Pocos días después del inicio de la guerra de los 12 días, Estados Unidos llevó a cabo ataques no provocados contra las instalaciones nucleares de Irán, las amenazas de Trump de asesinar a los principales dirigentes de Irán fueron otra indicación de que la guerra de 12 días era un plan diseñado en Washington para desencadenar el colapso del gobierno iraní.

Los europeos también estuvieron involucrados en las actividades subterráneas, como lo demuestran los comentarios del canciller alemán, que defendieron la agresión y admitieron que era un trabajo sucio que Israel hace por “todos nosotros”.

Desde 1953 el objetivo del imperialismo es imponer un gobierno vasallo que despoje a Irán de su independencia militar, tecnológica y económica, reintegrándolo en la arquitectura occidental de dominación de Oriente Medio. El éxito de la maniobra daría a Estados Unidos e Israel una influencia indiscutible, y no sólo en Irán sino en toda la región.

Bélgica se opone a la incautación del dinero ruso

Con el dinero no se juega… sobre todo con el dinero de los demás. Era cuestión de tiempo que Bélgica tomara una decisión sobre los haberes rusos que tiene en la caja fuerte. Al final, ellos son los responsables y los que van a quedar fatal ante los especuladores del mundo entero. Euroclear y los demás banqueros belgas tienen que dar continuidad al negocio, y eso exige confianza.

El gobierno belga no ha dudado en ponerse por encima de sus socios de la Unión Europea, multiplicando las contradicciones internas de los Veintisiete. El primer ministro, Bart De Wever, se ha negado a validar el plan europeo para entregar 140.000 millones de euros a Ucrania de los activos rusos. No están dispuestos a asumir ningún riesgo judicial, financiero ni político. El expolio podría debilitar la estabilidad del euro y exponer a la Unión Europea a represalias.

Bélgica se plantó en la cumbre europea del jueves. De Wever dijo que “haría todo lo que esté a su alcance” para bloquear el expolio si no se cumplen tres condiciones esenciales.

La primera es una “mancomunidad total del riesgo”. Todos para uno y uno para todos. De Wever se niega a permitir que su país asuma las consecuencias por sí solo cuando Moscú reclame ante los tribunales. Por si misma Bélgica no puede asumir las responsabilidades que se van a derivar.

La segunda son las garantías: en el caso de un levantamiento de las sanciones o un tratado de paz, los Veintisiete tendrán que comprometerse a reembolsar inmediatamente a Rusia. “Si la operación sale mal, no estoy en posición, y ciertamente no estoy dispuesto, a pagar 140.000 millones de euros en una semana”, advirtió De Wever en la reunión. Sin una respuesta clara a esta condición, no podría dormir tranquilamente, dijo a los periodistas, según Politico.

Por último, el primer ministro belga insistió en que todos los países de la Unión Europea han robado dinero ruso y, en consecuencia, todos deberían comprometerse. “Sabemos que hay enormes sumas de dinero ruso en otros países, pero permanecen en silencio”, añadió. Para él, actuar solo sería una traición a la solidaridad europea.

Un precedente peligroso

De Wever recordó que el derecho internacional no ampara el robo a Tusia. Incluso durante la Segunda Guerra Mundial, los activos de los bancos centrales no fueron incautados. “Sería la primera vez”, dijo.

El robo podría socavar la credibilidad de la moneda europea. Confiscar los activos de un banco central extranjero cuestionaría la fiabilidad del euro como moneda de reserva internacional. Una medida sin precedentes de este tipo corre el riesgo de causar una pérdida de confianza mundial, debilitando la estabilidad monetaria de la zona de la moneda única.

El belga echó un jarro de agua fría y la cumbre se quedó en nada. El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa reconoció que la decisión final tenía que ser pospuesta. Mientras tanto, la Comisión Europea ha recibido la consigna de proponer opciones. Hay que robar lo mismo de otra manera.

Increíblemente, los cabecillas de los Veitisiete no se lo esperaban. Ursula von der Leyen y sus mariachis creían que había apañado la disputa con Bélgica unos días antes de la reunión. Zelensky estaba en Bruselas con una bolsa preparada para llevarse el dinero inmediatamente porque ya no cuenta con la “ayuda” de Estados Unidos. Sin los europeos, el gobierno ucraniano se queda completamente solo.

A Luxemburgo tampoco le gustan los robos

Con la expansión del capital financiero, no sólo hay que tener en cuenta los atracos a los bancos sino, además, los atracos de los bancos. Hay muchos países “avanzados” que viven de guardar el dinero del mundo en sus cajas fuertes. Luxemburgo es unos de esos países parásitos y el Banco Central Europeo tampoco quiere complicaciones. Christine Lagarde, su directora, confirmó que si la Unión Europea utiliza activos rusos, tendrá que estar lista para devolverlos en su totalidad y sin demora en caso de que haya que capitular ante Rusia.

Rusia ya ha explicado que no va a dejar pasar el robo. Una y otra vez Maria Zajarova advierte que cualquier intento de confiscar los activos congelados resultaría en una “respuesta dolorosa”. El robo no va a quedar impune, y menos cuando la víctima ha ganado una larga guerra.

Por lo demás, los chorizos siguen dando muestras alarmantes de sus constantes peleas internas. Se lo van a pesar mejor y se han dado un plazo hasta diciembre.

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