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Día: 28 de octubre de 2025 (página 1 de 1)

La revolución de Ibrahim Traoré en Burkina Faso

En los últimos años, los levantamientos militares con apoyo popular en tres países de la región africana del Sahel —Burkina Faso, Níger y Mali— han iniciado un proceso de ruptura con Occidente, y principalmente con Francia, la antigua potencia colonial de la región.

La transformación radical en esta región tiene al presidente de Burkina Faso, Ibrahim Traoré, un joven capitán de tan solo 37 años, como su principal símbolo. Al reavivar la confianza en el panafricanismo, el dirigente militar inspira a los jóvenes de toda África a luchar contra el neocolonialismo occidental.

Ibrahim Traoré, presidente de Burkina Faso, es sin duda uno de los rostros más populares del continente africano en la actualidad. El militar estudió geología en la Universidad de Uagadugú y se unió al ejército para combatir a los grupos yihadistas en el norte del país.

Sawadogo Pasmamde, alias Oceán, artista multidisciplinario y miembro del Centro Thomas Sankara para la Libertad y de la Unión Africana, relata que, al vivir el conflicto sobre el terreno, el joven capitán fue una de las primeras voces en cuestionar la intervención militar francesa en África Occidental y en presentar el terrorismo en el Sahel como una creación del imperialismo occidental.

Siempre quiso ser militar, pero sus padres se opusieron, y estudió geología hasta obtener una maestría. Sin embargo, estos estudios geológicos lo llevaron regularmente al interior del país. Esto lo introdujo por cada rincón, a sus realidades sociales, y reforzó su convicción de que el cambio era necesario. Y para cambiar las cosas, para contrarrestar el equilibrio de poder con los terroristas, era necesario transformar el país políticamente.

Traoré se inspira en el histórico dirigente revolucionario Thomas Sankara, expresidente de Burkina Faso (1983-1987), quien implementó una serie de reformas para erradicar los males del colonialismo francés. Él mismo admite que la Revolución Popular Progresista (RPP), inaugurada en abril de este año, se inspiró en los cambios radicales promovidos por el “Che Guevara africano”. En tan solo cuatro años, Sankara distribuyó tierras a los agricultores y aumentó la tasa de alfabetización del 13 por cien en 1983 al 73 por cien en 1987.

Quizás por no ser geólogo, Sankara no contaba con el mapa geológico que permitía a Ibrahim Traoré hablar con convicción. Pero Sankara sabía que la mayor riqueza de Burkina Faso residía en el propio pueblo burkinés. Convenció a la gente de trabajar e incluso de defender su país. “Fue él quien proporcionó entrenamiento militar a todos, incluso a los agricultores”, enfatiza Oceán, una de las figuras más destacadas del reggae anticolonial en Burkina Faso.

“Sankara apostó por el valor humano. Ibrahim Traoré apuesta por el valor humano, pero también nos demuestra que podemos estar tranquilos, podemos estar seguros de que estamos en un país rico y de que esta riqueza se encuentra en todo el Sahel”, añade.

700.000 burkineses han salido de la pobreza extrema en un año

Consciente de la riqueza del país, la junta militar encabezada por Traoré nacionalizó dos minas de oro que anteriormente pertenecían a una empresa que cotizaba en la bolsa de Londres y construyó su propia refinería.

Con el oro nacionalizado, el gobierno de Burkina Faso ya ha distribuido 179 millones de dólares en maquinaria para apoyar la revolución agraria en el país, donde el 80 por cien de la población vive en zonas rurales. “Por primera vez, estamos distribuyendo tractores por todo el país”, subraya Oceán.

Otra de las medidas de Traoré fue la creación de una empresa minera pública, que comenzó a exigir a las empresas extranjeras una participación del 15 por cien en sus operaciones. Incluso las empresas mineras rusas, como Nordgold, deben cumplir esas normas.

Para el artista burkinés, las medidas demuestran que la alianza estratégica con Rusia y otros países del Sur Global, como China y Turquía, no implica sumisión a un nuevo tipo de dominación: “Es una relación en la que ambas partes ganan”, resume.

“Estamos en un mundo multipolar, y el Occidente imperialista está en decadencia. Nadie puede detenerlo. Muchos países nos apoyan, con los que colaboramos, y nos venden armas, maquinaria agrícola y equipos para desarrollar nuestra infraestructura. Se trata de los países Brics, Rusia y China. Recibimos nuestros primeros drones de Turquía. Pero con Francia, no pudimos conseguir nada”, añade.

Datos del Banco Mundial publicados a mediados de julio revelan que el año pasado el crecimiento económico en Burkina Faso aumentó del 3 por cien en 2023 al 4,9 por cien. Según el anuncio, más de 700.000 personas en todo el país han salido de la pobreza extrema tan solo en los últimos 12 meses.

El apoyo popular a la revolución

Al igual que en la década de los ochenta, el nuevo dirigente burkinés está implementando un ambicioso plan de industrialización y autosuficiencia alimentaria. Para ello, cuenta con un amplio apoyo popular, principalmente entre los jóvenes menores de 30 años, que representan casi el 70 por cien de la población burkinesa.

Hoy en día, al recorrer el país, es habitual ver movilizaciones populares para la pavimentación de calles y carreteras. También se realizan vigilias ciudadanas nocturnas en más de 20 puntos de la capital, Uagadugú, con el objetivo de proteger a Traoré y al país de posibles atentados.

“Los diversos programas revolucionarios, la ofensiva agrícola, consisten en trabajar la tierra, organizar y mecanizar la agricultura, y producir para que la gente tenga alimentos suficientes y de calidad. Somos nosotros quienes construimos nuestras carreteras. Pavimentamos, reparamos nuestras carreteras, lo hacemos todo”, enfatiza Bayala Lianhoué Imhotep.

La población del país también contribuye a un fondo colectivo para apoyar el proceso revolucionario. De enero a julio, se recaudaron 106.000 millones de francos CFA.

“Ibrahim Traoré es una oportunidad para poner en práctica el sankarismo. Y hoy, el pueblo está dispuesto a apoyarlo. Estamos orgullosos, contribuimos con nuestro propio dinero. El pueblo ha comprendido que ya no necesitamos al Banco Mundial ni al FMI; financiaremos nuestra guerra y desarrollaremos nuestro país. Nosotros mismos, y eso es sankarismo puro y práctico”, añade Oceán.

Levantamientos progresistas

El creciente sentimiento antifrancés que se observa hoy en día en los países del Sahel se acentuó tras la invasión de Libia por parte de la OTAN en 2011 y el derrocamiento del dirigente libio Muamar el Gadafi.

Tras el fin de Gadafi los contrabandistas y las escisiones de Al Qaeda avanzaron al sur del Sáhara y comenzaron a ocupar amplias zonas del Sahel. Tan solo un año después del derrocamiento de Gadafi en 2012, comenzó la insurgencia yihadista en el norte de Mali.

“Todos los dirigentees que se oponen al orden neoliberal son asesinados por estos instrumentos. Y Gadafi perturbó la geopolítica occidental, que controlaba los países africanos”, asegura Imhotep.

“Lo hicieron por la democracia, por el buen gobierno, por los derechos humanos. Siempre presentan esa retórica. Pero esa no es la verdadera intención. La verdadera intención era saquear el petróleo libio”. Se trataba de “exportar el terrorismo a los países del Sahel. Cuando atacaron Libia, se llevaron a Mali todas las armas que tenía el ejército de Gadafi. Así que el terrorismo aquí es una estrategia para la recolonización militar de los países del Sahel”, añade.

A medida que la violencia se extendía a países vecinos como Burkina Faso y Níger, Francia amplió su presencia militar en la región, enviando miles de tropas en 2014 a las Operaciones Barjan y Serval, con el pretexto de combatir el terrorismo. Sin embargo, los ataques no disminuyeron.

En aquel momento, la población del Sahel tenía claro que la presencia militar francesa no contendría la violencia, como lo expresa Bayala Lianhoué Imhotep. “El ejército francés no es un ejército de cooperación nacional interna; es un ejército mercenario que atenta contra nuestra seguridad y dignidad. Por eso el 70 por cien de nuestra población, compuesta por jóvenes, cree que si no tomamos el control de nuestros países, este 70 por cien corre el riesgo de morir en la pobreza, en la indigencia, y de intentar cruzar el Mediterráneo para llegar a Europa, para llegar a Estados Unidos”, enfatiza Imhotep.

‘¿Por qué no hay terroristas donde no hay petróleo?’

Otro factor importante que allanó el camino para los levantamientos revolucionarios fue la presencia terrorista en zonas del Sahel con riquezas del subsuelo. “¿Cómo es posible que no haya terroristas donde no hay petróleo? ¿Por qué se concentra la violencia terrorista donde sí hay petróleo, donde hay diamantes, donde hay uranio? Pensamos que algo andaba mal y decidimos expulsar al ejército francés y sumarnos a las revoluciones dirigidas por Ibrahim Traoré, Abdourahamane Tchiani de Níger y Assimi Goita”, añade.

La ola de levantamientos militares progresistas comenzó en Mali en agosto de 2020, cuando Goita derrocó al presidente Ibrahim Boubacar Keita en medio de protestas masivas contra la presencia francesa en el país. En 2022, en Burkina Faso, el capitán Ibrahim Traoré encabezó un levantamiento que depuso al dirigente militar Paul Henri Damiba. Cierra la lista Níger, en 2023, con la llegada al poder del general Abdourahamane “Omar” Tchiani. Los tres dirigentees representan una nueva generación de militares progresistas que canalizan la frustración generalizada de la opinión pública con el neocolonialismo francés. Además de la lucha militar conjunta, gracias a la creación de la Alianza de Estados del Sahel (AES) en septiembre de 2023, Mali, Burkina Faso y Níger comparten medidas soberanistas similares.

Estas medidas incluyen la nacionalización de las minas, la creación de bancos públicos y estrategias conjuntas para abandonar la moneda francesa, uno de los legados preservados del período colonial.

La colonización del Sahel africano

El Sahel es una región semiárida que marca la transición del desierto del Sahara a las sabanas más húmedas del sur de África. La tierra es rica en recursos naturales, como uranio, oro, gas y diamantes, cuyas reservas se encuentran entre las mayores del mundo.

A pesar de su riqueza mineral, los países de la región se encuentran entre los más pobres del planeta, resultado de décadas de dominio colonial, con la explotación francesa continuando incluso después de la “independencia”.

Tras la Conferencia de Berlín (1884-85), África Occidental experimentó dominaciones imperialistas separadas. Sin embargo, Francia y Reino Unido ejercieron la mayor influencia en la región. Para 1960 Francia controlaba ocho colonias en África Occidental, una superficie ocho veces mayor que la de Francia.

Aunque los movimientos de liberación nacional, desde Senegal hasta Chad, concibieron la independencia ese año, Francia mantuvo su influencia mediante lo que se conocería como el “pacto colonial”, en el que la metrópoli aparería como “socia y amiga” de sus antiguas colonias.

La imposición del “pacto” ocultó una serie de acuerdos militares y económicos que otorgaron a Francia acceso a diversos aspectos de los gobiernos africanos, incluyendo minerales estratégicos.

Uno de los efectos prácticos fue la restricción casi total de la capacidad de las antiguas colonias para producir y procesar bienes en sus propias tierras. Así, los países africanos quedaron relegados al papel de meros proveedores de materias primas.

Antes de conceder la independencia, Francia impuso una condición. Se acepta, pero se firman acuerdos de cooperación. ¿Qué estipulaban esos acuerdos? Primero, se reconocen los beneficios de la colonización y se está obligado a reembolsar todo lo invertido por Francia, incluso mediante trabajo forzoso. Segundo, se compromete a favorecer a las empresas francesas. Tercero, están obligados a utilizar el francés como idioma oficial. Cuarto, están obligados a depositar todos los activos, todas las divisas en una cuenta del tesoro francés, resume Mamane Sani Adamou, quien ayudó a fundar la Organización Revolucionaria para la Nueva Democracia (ORDN) tras la apertura del multipartidismo en Níger en 1992, en una entrevista reciente.

La moneda colonial

La creación del franco CFA fue otra medida impuesta por el “pacto colonial”. Esta moneda, vinculada al Tesoro francés y dependiente del Banco de Francia, sigue utilizándose hoy en día en África Occidental.

“Francia nos impuso una moneda para comprar nuestros productos a bajo precio. Nuestros países poseen reservas de materias primas minerales, como uranio y otras, oro y petróleo. Francia utilizó esta moneda, que no tiene valor en Francia, para impedir nuestro desarrollo”, enfatiza Philippe Toyo Noudjenoumè, Secretario General del Partido Comunista de Benín y dirigente de la Organización Popular de África Occidental (OPAO).

“No tenemos libertad para producir en nuestro país. No tenemos libertad para fabricar cosas en nuestro país. No tenemos libertad para procesar nuestras materias primas en nuestro país para alimentar a nuestra gente. No podemos industrializarnos con esta moneda colonial”, añade.

Para mantener el sistema, Francia ha apoyado golpes de estado y ha ubicado estratégicamente bases militares permanentes en países como Cabo Verde, Senegal y Costa de Marfil. Desde 1960 se han producido más de veinte intervenciones militares francesas en toda África. Estas acciones han abarcado desde intervenciones militares directas hasta asesinatos políticos, como el del dirigente panafricanista Thomas Sankara en Burkina Faso el 15 de octubre de 1987.

Durante su ascenso político, Macron buscó diferenciarse de los gobiernos y políticas anteriores hacia África. Sin embargo, en la práctica, la expansión de la presencia militar francesa en sus antiguas colonias, sumada a las políticas neoliberales, solo ha alimentado el deseo de soberanía y una ruptura total con el dominio francés.

“Por lo tanto, consideramos a Estados Unidos, la OTAN y Francia enemigos de la paz internacional, de la paz entre los pueblos y del derecho de los pueblos a la diversidad y la diferencia”, resume Imhotep. “Nos alzamos al unísono para decir basta a la muerte de nuestros héroes. ¡Viva la revolución en curso, porque para nosotros, nadie nos desarrolla; nos desarrollamos nosotros mismos!”, concluye.

Pedro Stropasolas https://www.brasildefato.com.br/2025/08/17/a-revolucao-de-ibrahim-traore-o-que-esta-acontecendo-em-burkina-faso/

Los tribunales fascistas británicos: juicios farsa en 36 minutos

Con la Audiencia Nacional, en España ya estamos acostumbrados a los tribunales fascistas, los consejos de guerra y los juicios sumarísimos. Desde 1939 los antifascistas se han acostumbrado a ellos y creen que eso, o sea, el fascismo, es lo “normal”. Pero en otros países europeos, como Reino Unido, se tiran de los pelos por este tipo de farsas judiciales. El fascismo es algo novedoso para ellos.

A los acusados ​​de “terrorismo” por apoyar a Acción Palestina les han privado del jurado y la duración de las farsas con toga se limitan a 36 minutos, con penas de cárcel de hasta seis meses.

El delito de los acusados es luchar contra el genocidio de Gaza. En lugar de concederles el Premio Nóbel de la Paz, los sientan en el banquillo. Eso exactamente el fascismo, algo cada vez más real en Europa a medida que los laboristas (“la izquierda” británica), ya no se enfuerzan por engañar a nadie.

Los planes de fascistización fueron elaborados por el juez Michael Snow (1), el pelele que sentó a Julian Assange en el banquillo de los acusados por decir la verdad, otro de los peores “crímenes” que se han puesto en boga. Tras ser sacado a rastras de la embajada ecuatoriana en 2019, lo llevaron delante de Snow, que le insultó llamándole “narcisista”. Para ello no necesitó pruebas de ninguna clase; le bastó con leer los periódicos de la mañana.

Ahora Snow ha decretado que los 2.000 acusados de “terrorismo” por apoyar a Acción Palestina van a ser juzgados en grupos de cinco, con diez acusados cada día, lo que resultará en 36 minutos para que cada acusado, cada abogado y cada fiscal interrogue, argumente y muestre las pruebas o la falta de ellas.

En una audiencia preliminar celebrada la semana pasada, una de las acusadas, Deborah Wilde, de 72 años, objetó que estos juicios serían demasiado cortos para permitir una defensa adecuada. El juez Snow le replicó: “Estoy convencida de que hay tiempo suficiente. No voy a conceder más tiempo. Su único recurso es el Tribunal Superior”.

Es una payasada típicamente inquisitorial. Snow es un cínico. Sabe que los acusados no pueden permitirse un recurso ante el Tribunal Superior.

Acostumbrados a las buenas maneras, en Reino Unido se quedan sorprendidos de que con la legislación “antiterrorista” en la mano se pueda condenar a alguien por meras sospechas. No importa si son fundadas o no. Puede que sean completamente erróneas, pero si alguien levantó las sospechas de un policía, bastan los “motivos razonables”.

“Es un delito de responsabilidad objetiva”, dice Murray sorprendido (2). Pero así es la historia misma de la represión política, de la que España tiene muchos casos que contar. Te detienen, te juzgan y te condenan por ser republicano, antifascista, anarquista, comunista… e incluso por ser rapero. No hace falta hacer muchas preguntas. “Estás fichado”, decían en tiempos del franquismo. La policía te ha visto en reuniones, en manifestaciones, en actos…

Lo demás no les importa a los jueces. Solo quieren oir a un policía decir en estrados que el reo apoya a una “organización terrorista”. Las demás explicaciones sobran, son reiterativas, políticas, pataletas…

El destino de los 2.000 acusados está sellado. Marca “un punto de inflexión en la precipitada caída de Reino Unido hacia el fascismo”, escribe Murray. Bienvenidos al fascismo. En España somos veteranos en esto: estamos a punto de celebrar los 50 años de la muerte del asesino Franco, que marca el punto de inflexión de un fascismo a otro.

(1) https://www.bbc.co.uk/news/articles/c051g2q5651o
(2) https://www.craigmurray.org.uk/archives/2025/10/36-minute-trials-and-no-jury-starmers-fascist-mass-courts/

Estampida en el principal grupo de presión sionista estadounidense

Políticamente el AIPAC, el Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel, el principal grupo de presión sionista estadounidense, se ha vuelto tan tóxico que los abandonos se suceden uno tras otro. A medida que el apoyo a Israel se desploma entre los votantes, los demócratas se distancian del cabildo, que se ha puesto a la defensiva.

La semana pasada, el representante Seth Moulton (demócrata por Massachusetts) anunció que dejaría de aceptar donaciones políticas del AIPAC y que devolvería todos los fondos recibidos hasta la fecha del grupo de presión.

“En los últimos años, el AIPAC se ha alineado demasiado con el gobierno del primer ministro Netanyahu”, declaró el congresista en un comunicado. “Soy amigo de Israel, pero no de su actual gobierno, y la misión actual del AIPAC es apoyar a ese gobierno. No apoyo esa dirección. Por eso he decidido devolver las donaciones que recibí y no aceptaré su apoyo”, dijo Moulton, quien intenta destituir a Ed Markey de su escaño en el Senado.

Moulton ha apoyado constantemente a Israel, no solo en el extranjero, sino también en su país. Votó a favor de la Ley de Concienciación sobre el Antisemitismo y otras medidas. Resoluciones que confunden antisemitismo con antisionismo, y condenó a su alma máter, la Universidad de Harvard, tras una carta estudiantil que culpaba a la política israelí del ataque del 7 de octubre.

En resumen, Moulton no es el tipo de congresista que uno esperaría de un grupo de presión proisraelí. Las críticas al AIPAC generalmente provienen del ala izquierda del Partido Demócrata, de congresistas como Rashida Tlaib e Ilhan Omar.

Sin embargo, eso ha cambiado en las últimas semanas. Moulton es el cuarto político en rechazar la financiación del AIPAC después de aceptarla, uniéndose a las representantes Morgan McGarvey (demócrata por Kentucky), Valerie Foushee (demócrata por Carolina del Norte) y Deborah Ross (demócrata por Carolina del Norte).

Estos acontecimientos se producen mientras una serie de encuestas recientes muestran que el apoyo a Israel está cayendo en picado entre los votantes estadounidenses. Una encuesta de septiembre realizada por el New York Times y la Universidad de Siena reveló que solo el 34 por cien de los votantes estadounidenses apoya a Israel, frente al 47 por cien poco después del 7 de octubre. Un artículo del New York Times sobre Una encuesta calificó el cambio como “radical”.

“La desaprobación de la guerra parece haber provocado una sorprendente reevaluación por parte de los votantes estadounidenses de su simpatía por el conflicto regional que dura décadas”, señaló el periódico.

El asesor demócrata Peter Feld afirma que estas medidas demuestran claramente que el grupo de presión se ha convertido en un paria ante la opinión pública, pero enfatiza que los votantes esperan más de sus funcionarios electos que simplemente la oposición al AIPAC. Buscan diputados que se opongan a las acciones de Israel.

“Algunas encuestas recientes a candidatos confunden al AIPAC con el tema principal, cuando en realidad es el continuo apoyo a armar a Israel lo que ha alejado a tantos votantes demócratas”, declaró Feld. Sin embargo, también enfatizó que la decisión de Moulton muestra que el AIPAC se ha vuelto “radiactivo”.

Esta realidad se refleja no solo en las encuestas sobre Israel, sino también en las recientes apariciones en medios de diputados proisraelíes. Durante años, el grupo de presión israelí parecía un asunto trivial, imposible de discutir, pero hoy en día, los políticos se enfrentan a constantes cuestionamientos de este tema.

Recientemente un presentador de televisión cuestionó al gobernador Josh Shapiro (demócrata por Pensilvania) sobre el AIPAC, preguntándole si la política exterior estadounidense está determinada por grupos de presión y no por el interés nacional.

En otro estudio de televisión el gobernador Gavin Newsom guardó silencio después de que el presentador le dijera que no votaría por un candidato presidencial para 2028 que aceptara financiación del AIPAC.

El poderoso grupo de presión se ha puesto a la defensiva a causa del deterioro de su imagen. Recientemente publicó un anuncio que enfatiza que su trabajo beneficia a los estadounidenses, refutando claramente las recientes críticas de la reacción, que no han hecho más que aumentar tras el asesinato de Charlie Kirk. “Financiado por Estados Unidos. Dirigido por Estados Unidos. ¡Fortaleciendo una alianza que beneficia a Estados Unidos!”, decía el mensaje fijado de la organización que promocionaba el anuncio.

No está claro si la toxicidad del AIPAC afectará su capacidad para influir en las elecciones estadounidenses, especialmente porque ya oculta su papel en muchas elecciones. El rechazo de los candidatos a la financiación del AIPAC probablemente será un tema recurrente en las elecciones intermedias de 2026, pero eso no significa que el grupo quede completamente relegado.

Si bien algunos candidatos podrían rechazar la financiación, otros verán la enorme capacidad de recaudación de fondos del grupo como una forma de financiar campañas para las elecciones primarias y generales que, de otro modo, serían insostenibles. Las sumas gastadas por el Super PAC del Proyecto de Democracia Unida de AIPAC en las primarias demócratas son colosales.

Pase lo que pase, está claro que el AIPAC se enfrentará a una reacción negativa sin precedentes en las próximas elecciones intermedias. Una de las elecciones donde probablemente este tema cobrará protagonismo es la del primer distrito de Missouri, donde la excongresista Cori Bush anunció su intención de recuperar su escaño. Bush perdió ante el actual representante Wesley Bell (demócrata por Missouri) en las primarias de 2024, y AIPAC gastó 8,5 millones de dólares en apoyar a su oponente.

En una asamblea pública celebrada en agosto, Bell fue confrontado por sus electores por su apoyo al AIPAC. “Mucha gente se niega a hablar de ello”, declaró Bell a la audiencia, negando al mismo tiempo que Israel esté cometiendo genocidio en Gaza. “Solo quieren decir lo que creen importante, pero se niegan a debatir de verdad porque se trata de temas complejos”.

“Wesley Bell quería usar palabras para justificar moral y éticamente que su complicidad no perpetúa el genocidio, y fracasó por completo en demostrar a la comunidad que le importaba”, declaró un asistente a NPR después de la reunión.

“Me postulé al Congreso para marcar la diferencia en el bienestar de la gente común”, declaró Bush en su primer anuncio de campaña para 2026. “Me presento de nuevo porque San Luis merece un liderazgo que no espere permiso, que no rinda cuentas a donantes adinerados y que no se esconda cuando las cosas se ponen difíciles”.

El estratega político de Missouri, Braxton Payne, declaró a Jewish Insider que estas elecciones serían la mejor oportunidad para que Bush recuperara su escaño.

“Su bastión está en San Luis, y estamos viendo… un fuerte cambio en la balanza con respecto al conflicto en Gaza y Palestina, y creo que ese probablemente será uno de sus principales temas de conversación”, dijo Payne.

—Michael Arria https://mondoweiss.net/2025/10/aipac-has-become-so-politically-toxic-that-even-centrist-democrats-are-abandoning-the-group/

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