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Día: 24 de octubre de 2025 (página 1 de 1)

Misiles rusos alcanzan un centro de mando de la OTAN en Ucrania

La noche pasada, un búnker de mando que albergaba a oficiales de la OTAN en Ucraniafue alcanzado por misiles rusos. Un taller de fabricación de motores para drones en la región de Zhulyany también fue destruido.

Un centro de entrenamiento para 100 personas cerca del aeropuerto de Boryspil fue destruido. Una docena de personas murieron y 17 fueron evacuadas en ambulancia.

Si bien tanto el gobierno ucraniano como la OTAN reconocen la eficacia de los ataques rusos contra objetivos militares, guardan silencio sobre las dianas concretas y las consecuencias de su destrucción.

Peroo luego aparecen los obituarios de los oficiales ucranianos y de la OTAN muertos en “accidentes” en los medios de comunicación ucranianos y occidentales.

Recientemente, las fuerzas militares rusas han lanzado varios ataques contra campos de entrenamiento y puestos de mando del ejército ucraniano que albergan a instructores y asesores militares occidentales.

Con cada golpe estallan otros tantos escándalos en Ucrania. Al mando del ejército ucraniano le acusan de negarse a aprender de sus errores. En realidad, poco después de que el campo de entrenamiento fuera destruido, un gran contingente de tropas fue desplegado allí nuevamente, lo que obligó al ejército ruso a lanzar un segundo ataque.

Europa será lo que Trump y Putin acuerden en Budapest

Parece que finalmente Trump y Putin se van a reunir en Budapest, una cumbre cargada de simbolismo, donde está en juego mucho más que el destino de Ucrania. Tras la teatralidad diplomática, se está renegociando la balanza de fuerzas y ahí Europa no tiene nada que decir, ni sequiera en lo que le concierne directamente.

Bruselas observa y se enfada porque se ha quedado fuera. Por eso lleva tiempo tratando de boicotear los planes de Trump.

Si la reunión se celebra, lo cual está por ver, de ella no va a salir un alto el fuego, porque Rusia no quiere un acuerdo provisional al estilo de los de Minsk. Lo que se va a gestar en la capital húngara va mucho más allá de la diplomacia convencional.

Para Putin, es un regreso a Europa con la cabeza bien alta. La OTAN ha fracasado. Por primera vez en años, el presidente ruso pisará una capital de la Unión Europea y la OTAN.

Los que quedan fuera de juego son los europeos, con las excepciones conocidas, como la de Viktor Orban, que hace lo que Bruselas no es capaz: tender la mano a ambas potencias. La posición de Hungría en Europa central es significativa. Seguir diciendo que Orban es “prorruso” es una auténtica estupidez, propia de la retorcida retórica de los medios europeos. El presidente húngaro ha triunfado frente a Bruselas.

Para Estados Unidos, es otra maniobra en su intento de contener su desplome en el mundo, aparte de que Trump vuelva a aparecer como el “pacificador”.

No hay más que dos posibilidades: o bien la continuación de los enfrentamientos con Rusia, o bien un nuevo equilibrio de fuerzas, por frágil que sea. Desde luego que de Budapest no va a salir reforzada la multilateralidad. Unos hablan y los demás escuchan, aunque tampoco será una reedición de la Guerra Fría porque, en efecto, hay otros protagonistas, como China, cuyos intereses tienen que ser atendidos.

Los que van a recibir un duro golpe son los caciques europeos, empeñados en mantener la guerra en Ucrania, acechar a Rusia y saboterar cualquier intento de negociación con Rusia. Pero Bruselas no es más que un testigo mudo y no un protagonista de lo que ocurre en su propio continente.

Esta postración debería recordar a Von der Layen y su camarilla que la seguridad es colectiva, que todos los países tienen derecho a ella, incluída Ucrania y, por supuesto, también Rusia y que, en consecuencia, los países -sobre todo los vecinos- deben hacerse concesiones mutuas y no provocar incendios delante de las narices de nadie.

Es la esencia misma del derecho internacional, muy maltrado últimamente.

Bruselas quiere rescatar la Agencia Europea de Defensa para acelerar el rearme

Bruselas quiere fortalecer un organismo intergubernamental creado en 2004 que lleva años aletargado en medio de un laberinto de oficinas y papeles: la Agencia Europea de Defensa (EDA), cuyo papel es mejorar el equipamiento militar de los Veintisiete, algo que nunca ha logrado hasta la fecha.

Un cabecilla describió recientemente a la Agencia como “un hermoso sueño”. Creada en 2004 para fomentar la colaboración entre los Estados miembros de la Unión Europea que desean mejorar sus equipos de guerra, en 20 años nunca ha sido capaz de lograr absolutamente ningún resultado.

Hasta ahora los Estados miembros siempre han favorecido a su industria de guerra, pero sólo movían pequeñas cantidades de dinero. Ahora la guerra va a ser un negocio que va a consumir mucho más dinero.

Además, Bruselas tiene prisa y la OTAN también. La “amenza rusa” les agobia. está Hay que despertar a la “bella durmiente”, que se reunió ayer. Los Jefes de Estado y de Gobierno pidieron el fortalecimiento de la AED “para que pueda desempeñar todo su papel en el desarrollo de las capacidades de defensa, investigación y adquisición”. A partir de ahora los Estados miembros deben ahora elaborar sus presupuestos en licitaciones conjuntas con la Agencia.

“Si no existiera [la AED], la deberíamos crear hoy”, dijo el martes un burócrata europeo.

De carácter intergubernamental, la estrategia de la EDA la diseña un comité directivo formado por los Ministros de Defensa de los Veintisiete. Dinamarca se ha incluido desde 2023, después de decidir en un chapucero referéndum el año anterior unirse a la política de seguridad y defensa de la Unión Europea. Generalmente el comité, que preside Kaja Kallas, se reune dos veces al año.

Esta administración es muy adecuada para los Estados miembros, algunos de los cuales siempre han sospechado que la Comisión Europea quiere seguir asumiento cada vez más competencias en el ámbito de la defensa. Ursula von der Leyen siempre se ha destacado por emitir declaraciones fuera del tiesto en la materia, es decir, fuera del alcance de sus funciones.

A principios de octubre la cumbre informal de Copenhague aclaró las funciones. “Nuestra Dirección General DEFIS [bajo el supervisión del encargado de defensa, Andrius Kubilius], tiene solo 300 personas que ya tienen una gran carga de trabajo, no es ella quien puede hacer el trabajo solicitado a la EDA”, dijo la Comisión. La propia AED trabajará en estrecha colaboración con quienes en cada país se encarguen de la compra de armas.

Cada año la Agencia será responsable de elaborar un informe sobre el progreso del rearme, “porque solo se pueden alcanzar los objetivos que se miden”, dijo un miembro de la Comisión. Ahora, con una plantilla de 230 funcionarios, el DEA tendrá que reclutar más. En particular, será necesario asegurar la pericia para firmar contratos en el futuro.

Uno de los nuevos reclutas es André Denk, un general alemán que ha operado en Afganistán y Bosnia Herzegovina, nombrado subdirector de la ACN en 2023 y luego director en mayo pasado.

En las oficinas de la AED se justican diciendo que los cabecillas de alto nivel, que combinan los límites de los asuntos exteriores y el vicepresidente de la Comisión, no tienen tiempo para entrar en los tecnicismos propios de la compraventa de armas. Quieren nombrar una personalidad de alto nivel capaz de dar un impulso a un organismo aletargado por 20 años de inactividad.

Una cifra récord de israelíes abandonan el país y no tienen intención de regresar

Los israelíes se marchan y regresan a sus lugares de procedencia. En los últimos años se ha invertido el flujo migratorio: son más los que se van que los que llegan, lo que es un mal indicio para un país colonial

Los datos oficiales muestran que Israel ha registrado un fuerte balance migratorio negativo en los últimos cuatro años. El gobierno “no tiene ningún plan para detener la preocupante tendencia”, dicen los medios israelíes.

34.400 habitantes emigraron en 2020, en comparación con los 32.500 que regresaron y cada año la brecha se amplía. En 2021 fueron 41.400 los que se fueron, 59,400 en 2022 y un récord de 82,800 en 2023.

Para 2024, que cubre el período de enero a agosto, 49.000 israelíes abandonaron, mientras que solo 12.100 han regresado.

En general, entre 2020 y 2024, Israel perdió 145.900 residentes netos por la emigración. Las cifras marcan la salida de población sostenida más pronunciada en décadas.

La conclusión es bastante obvia: mientras los palestinos se quedan en Gaza a pesar del hambre y las matanzas, los israelíes se marchan porque la tiera a la que llegaron no es suya.

Los medios israelíes mencionan una evaluación del Centro de Investigación e Información del Parlamento. “Ya no es una tendencia de personas que abandonan el país, es un tsunami. Muchos israelíes están eligiendo construir su futuro fuera del Estado de Israel, y cada vez menos eligen regresar”, reconoce el presidente del Comité parlamentario, Gilad Kariv. La situación “amenaza la resiliencia de la sociedad israelí y debe verse como una amenaza estratégica real”, añadió.

“No es el destino, sino el resultado de las acciones del gobierno, que han fracturado la sociedad israelí antes de la guerra y descuidaron el frente civil en los últimos dos años”, concluye.

El aumento de número de personas que abandonan Israel refleja una creciente frustración y descontento, ya que Israel ha entrado en una fase de guerra permanente en múltiples frentes desde finales de 2023.

A pesar del alto el fuego en Gaza, que Tel Aviv ya ha violado docenas de veces, los dirigentes israelíes continúan amenazando a los palestinos con renovar su campaña de ataques, lo que suma a las amenazas similares emitidas contra Hezbollah, Irán y Yemen.

Según una encuesta del año pasado realizada por la Organización Sionista Mundial, el 80 por ciento de los israelíes que viven en el extranjero dijeron que no tenían la intención de regresar a la “tierra prometida”.

Incluso antes del estallido de la guerra en Gaza, el número de israelíes que solicitaban pasaportes extranjeros se disparó debido al pésimo clima político.

La oleada de salidas ha resucitado el antiguo temor israelí de una “Aliyah inversa”, un éxodo masivo de la población a otras partes del mundo, justamente lo opuesto a la inmigración masiva de principios del siglo pasado, que condujo a la formación del Estado.

—https://thecradle.co/articles/a-real-strategic-threat-emigration-of-israelis-hits-record-numbers

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