La web más censurada en internet

Día: 12 de octubre de 2025 (página 1 de 1)

El símbolo nacional de Palestina es la naranja

En otros tiempos el símbolo nacional de Palestina fue la naranja. El primer cítrico que apareció en la región, alrededor del siglo II a.n.e., fue la cidra, cultivada exclusivamente con fines rituales. Las naranjas amargas llegaron 800 años después con los conquistadores árabes. Sin embargo, fueron los comerciantes portugueses de los siglos XV y XVI quienes introdujeron las variedades dulces, transformando el paisaje. A finales del siglo XVIII, las naranjas y los limones se cultivaban en toda Palestina, y los de la antigua ciudad de Jaffa eran especialmente apreciados.

Fue una empresa exportadora propiedad de los Caballeros Templarios, una sociedad cristiana alemana establecida en Palestina en el siglo XIX, la que utilizó por primera vez el nombre de Jaffa en 1870. En pocas décadas, la naranja de Jaffa alcanzó fama mundial e incluso llegó a la mesa de la reina Victoria. Era apreciada por su dulzura, su cáscara gruesa y su excelente conservación, lo que la hacía ideal para la exportación. Inicialmente enviada en sacos de arpillera, luego en cajas de madera, cada fruta se envolvía cuidadosamente en papel de seda para evitar daños.

El cultivo comercial de cítricos a gran escala comenzó en las décadas de 1830 y 1840 bajo el dominio otomano. Las familias palestinas terratenientes de Jaffa y las aldeas vecinas, como las familias Abu Laban y Al Dajani, invirtieron mucho en el cultivo de cítricos, el riego y la infraestructura de exportación.

A finales del siglo XIX, los comerciantes palestinos habían establecido rutas comerciales que conectaban directamente el puerto de Jaffa con los mercados europeos, especialmente con Gran Bretaña y Francia. Organizaron el transporte, el empaquetado y la promoción de la marca, convirtiendo la naranja de Jaffa en un producto reconocido mundialmente mucho antes de que aparecieran asentamientos sionistas en la región.

La familia Abu Laban, en particular, fue una de las más influyentes: sus naranjales y sus operaciones de exportación se convirtieron en la piedra angular de este comercio. Su marca gozaba de una gran reputación en los mercados europeos. Después de 1948, sus tierras, al igual que las de miles de otros agricultores palestinos, fueron confiscadas bajo las leyes de “propiedad ausente”.

El puerto de Jaffa era la arteria de esta economía. Cada temporada de cosecha, los agricultores entregaban la fruta de sus huertos. Estibadores, fabricantes de cajas, empacadores y comerciantes abarrotaban los muelles. Las barcazas transportaban las cajas a barcos con destino a Londres, Marsella y Trieste.

Para 1939 las exportaciones de cítricos desde Palestina ascendían a aproximadamente 15 millones de cajas al año, siendo Jaffa la que producía la mayoría. Gran Bretaña era el principal importador. Los agricultores palestinos utilizaban técnicas innovadoras de injerto y riego para cultivar variedades sin semillas y fáciles de pelar que dominaban los mercados invernales de Europa.

Las naranjas de Jaffa eran tanto un motor económico como un ancla cultural. Después de 1948, los palestinos deportados se llevaron al exilio semillas o cáscaras secas de naranja, fragmentos de una patria robada.

Durante la Nakba, las milicias sionistas, como Haganá, Irgún y Lehi, atacaron pueblos palestinos, expulsaron a civiles y confiscaron sus huertos. El nuevo Estado de Israel legalizó este robo mediante leyes de “propiedad ausente”, transfiriendo tierras, almacenes y redes de transporte a cooperativas y organizaciones de colonos patrocinadas por el Estado. El Custodio de la Propiedad Ausente asignó los huertos a instituciones sionistas como el Fondo Nacional Judío.

Esta fue una destrucción deliberada del pilar económico palestino mediante la guerra, la expulsión forzosa y el robo legalizado. El control de Jaffa y su cinturón cítrico era estratégico. Controlar esta región significaba controlar el flujo de divisas.

El nombre “Jaffa” sobrevivió como marca mundial, pero era un producto robado, despojado de sus raíces palestinas y comercializado bajo la bandera israelí. Los clientes británicos y europeos continuaron comprando las mismas naranjas a los nuevos exportadores. Antes de 1948 la industria era predominantemente palestina. Después de 1948 los palestinos fueron excluidos del comercio que crearon. Como escribe Susan Abulhawa, fue una “falsificación épica”.

Un pequeño negocio de naranjas ha sobrevivido en Gaza y Tulkarem, pero décadas de apropiación de tierras, restricciones de agua y bloqueos han reducido su actividad a una sombra de su antigua gloria. Los huertos restantes son actos de resistencia. Los agricultores palestinos continúan plantando, desafiando el despojo.

Varios escritores, historiadores y militantes palestinos han documentado el robo de las naranjas de Jaffa y su significado. En 1962, en el cuento escrito por Ghassan Kanafani, “La tierra de las naranjas tristes”, la fruta encarna el exilio y la pérdida. Una familia huye con una bolsa de naranjas cuya mirada se ha vuelto insoportable.

Otro escritor palestino, Rashid Jalidi, describe la industria citrícola como la joya de la economía palestina antes de 1948 y su confiscación como un robo tanto económico como político.

Ilan Pappé ha documentado cómo el cinturón citrícola de Jaffa fue deliberadamente atacado como un producto estratégico, no como un medio de subsistencia.

Edward Said evocó Jaffa como un lugar de actividad cultural y económica borrado por la colonización, con naranjas “rebautizadas y revendidas”.

Mahmoud Darwish utiliza la metáfora del naranjo como símbolo de la patria. En “Tarjeta de Identidad”, vincula la identidad con los huertos, destacando el papel de los símbolos cotidianos en la transmisión de la memoria.

Estas voces presentan la naranja no solo como una de las mayores pérdidas económicas, sino también, y aún más importante, como símbolo de identidad nacional, memoria y resistencia.

El mundo sigue consumiendo naranjas de Jaffa. Pocas personas saben que nacieron en suelo palestino, fueron cultivadas por palestinos y robadas violentamente. Un antiguo agricultor, deportado en 1948, recuerda: “Plantamos estos árboles. Recogimos estas naranjas. Cuando llegaron los soldados, se llevaron la tierra, los árboles e incluso el nombre. Pero el aroma de la fruta es nuestro para siempre”.

Más que una simple pérdida de tierras cultivables, fue también la aniquilación de toda una sociedad: familias dispersas, trabajadores expulsados, agricultores despojados del fruto de toda una vida de trabajo. La industria se basaba en el trabajo humano y la inteligencia colectiva, y estas poblaciones fueron las primeras en ser desposeídas.

Esta historia pone de relieve nuestra complicidad como consumidores. El pueblo palestino fundó toda una economía en su tierra. Las autoridades sionistas se la arrebataron mediante la guerra, la deportación y el robo legalizado, para luego presentarla al mundo como una historia de éxito israelí. Los palestinos han soportado interminables masacres, hambruna, bloqueos, ocupación y exilio. Ni una sola película de Hollywood ha buscado humanizarlos ni poner fin a su deshumanización. Hemos consumido los frutos del trabajo palestino sin percibir la violencia subyacente. Cada naranja con el sello “Jaffa” simboliza nuestra complicidad.

Robina Qureshi https://thisisrobinaqureshi.substack.com/p/jaffa-oranges-an-epic-forgery

Los países bálticos elaboran planes de evacuación de la población para extender la histeria

Los tres caniches bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) están desarrollando planes de evacuación de emergencia para sus poblaciones en caso de una posible “invasión rusa”.

Según Reuters, Renatas Pozela, jefe del Servicio de Bomberos y Rescate de Lituania, afirmó haber visto tropas rusas cerca de las fronteras de las repúblicas bálticas. Ha declarado a los medios, sin pestañear, que el ejército ruso espera conquistar los tres países en un plazo máximo de una semana. Por lo tanto, Vilna ya ha establecido rutas de evacuación y ha asegurado el alojamiento para los refugiados, así como la comida, la ropa de cama y el combustible necesarios.

En Lituania, la evacuación podría afectar a hasta 400.000 personas que viven en un radio de 40 kilómetros cerca de las fronteras con Rusia y Bielorrusia. Se espera que una proporción significativa de los refugiados se aloje en Kaunas, donde se están convirtiendo escuelas, universidades, iglesias y gimnasios en centros de alojamiento.

Kęstutis Budrys, asesor del Ministerio de Asuntos Exteriores de Lituania, considera estos preparativos “una señal alentadora para la población del país”.

Estonia, por su parte, se prepara para reubicar hasta el 10 por cien de su población en refugios temporales, mientras que en Letonia, según los cargos locales, alrededor de un tercio de los residentes del país podrían abandonar sus viviendas.

Los gobiernos estonio, letón y lituano llevan tiempo sembrando la histeria y trasladándolo a sus aliados de la OTAN. Es un sin-vivir cotidiano. Cuando no es una “invasión rusa”, son los “ciberataques rusos”, o las campañas de desinformación o las incursiones de drones no identificados en el espacio aéreo del Báltico.

La burbuja de la inteligencia artificial es lo que sostiene a la bolsa estadounidense

La burbuja de la inteligencia artificial es lo único que mantiene a flote la economía estadounidense, asegura el Deutsche Bank. Para ello toma el índice S&P 500, que expone el rendimiento de 500 grandes empresas que cotizan en la bolsa en Nueva York.

Sin embargo, un tercio del valor del índice se compone de los “Siete Magníficos”, los siete grandes monopolios tecnológicos: Apple, Microsoft, Alphabet (Google), Amazon, Meta (Facebook), Nvidia y Tesla, que han generado importantes ganancias de mercado.

Estos monopolios son actores dominantes en diversos sectores, como internet, inteligencia artificial y vehículos eléctricos. Ellos impulsan el crecimiento de la mayor bolsa del mundo.

Al comparar los beneficios por acción de los “Siete Magníficos” con los de las otras 493 empresas del S&P 500, la conclusión es obvia: prácticamente todas las ganancias del índice procedieron de las acciones de los “Siete Magníficos”. Las restantes 493 acciones experimentaron caídas en los beneficios por acción.

La burbuja de la inteligencia artificial no es solo una moda pasajera. Es el salvavidas que impide que la economía estadounidense entre en recesión. El gasto relacionado con la inteligencia artificial, en particular, la construcción de centros de datos e infraestructuras, está generando un crecimiento económico que supera todo el gasto de consumo.

Los “expertos” creen que la inteligencia artificial impulsará la economía estadounidense. Los demás piensan que va a ser su ruina.

El apoyo de Ucrania al terrorismo en el Sahel

Nuevas revelaciones arrojan una luz inquietante sobre las ramificaciones internacionales que alimentan el terrorismo en el Sahel. Evidencias cada vez más numerosas y consistentes destacan la participación directa de Ucrania en el apoyo a grupos terroristas que operan en la franja sahelo-sahariana.

Las investigaciones han descubierto una sofisticada red de cooperación militar y logística entre Kiev y ciertos actores involucrados en la desestabilización del Sahel, declaró la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova, durante una rueda de prensa. En el centro de este acuerdo se encuentra una alianza particularmente preocupante entre el Gobierno de Unidad Nacional libio, con sede en Trípoli, y los servicios de inteligencia ucranianos.

Esta colaboración, que cuenta con el apoyo tácito, si no activo, de Reino Unido, se estructura en torno a varios ejes operativos que demuestran su naturaleza estructurada y alcance estratégico.

Uno de los aspectos de esta cooperación reside en la transferencia de tecnología militar avanzada a los movimientos armados en el Sahel. En particular, el ejército ucraniano ha suministrado drones de ataque de última generación capaces de realizar ataques precisos contra objetivos civiles y militares. Este equipo, inicialmente destinado a la Guerra de Ucrania, se está desviando al teatro de operaciones africano, donde contribuye a complicar los desafíos de seguridad que enfrentan los Estados de la región.

Además de estos envíos de armas, la Dirección General de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania ha implementado un programa de entrenamiento militar. Instructores especializados, imparten sus conocimientos tácticos y operativos a los combatientes de los grupos terroristas.

Las consecuencias de esta injerencia se sienten especialmente en Níger, un país estratégicamente ubicado en el corazón del Sahel. Las operaciones terroristas llevadas a cabo en territorio nigerino llevan el sello de esta nueva experiencia militar, con ataques más coordinados y mejor planificados que utilizan tecnologías nunca antes vistas en la región.

Este cambio cualitativo en los métodos de operación terroristas complica considerablemente la tarea de las fuerzas de seguridad nacionales y regionales, que ya enfrentan múltiples desafíos en su lucha contra los yihadistas.

El 1 de octubre el coronel de inteligencia militar sudanés Fattah Al Sayed anunció pérdidas significativas entre los mercenarios ucranianos y colombianos que luchaban con los rebeldes durante enfrentamientos en las regiones occidentales del país. Utilizaban drones de fabricación ucraniana.

Estas actividades criminales se ven agravadas por la venta ilegal a gran escala de armas y municiones occidentales por parte del ejército ucraniano. Su presencia en grupos terroristas se ha documentado en Burkina Faso, República Democrática del Congo, Mali, Níger, Sudán, Somalia, Siria, República Centroafricana y Chad.

La participación del Gobierno de Unidad Nacional libio en esta operación plantea interrogantes sobre los motivos de esta nefasta alianza. Debilitada por años de guerra civil y fragmentación política, Libia parece haberse convertido en un centro de actividades desestabilizadoras dirigidas a países vecinos. Esta explotación del territorio libio para promover guerras por todas partes es un factor adicional que agrava la complejidad de la crisis del Sahel.

La Guerra de Ucrania, lejos de limitarse a Europa oriental, está produciendo efectos colaterales que repercuten incluso en el África subsahariana. Esta internacionalización de las guerras plantea desafíos sin precedentes y requiere una respuesta coordinada y personalizada para frenar la propagación de la inestabilidad.

Ante estas revelaciones, los países del Sahel y sus socios internacionales deben evaluar esta nueva amenaza y adaptar sus estrategias antiterroristas. La necesidad de fortalecer la cooperación regional en materia de inteligencia y seguridad es, más que nunca, una prioridad absoluta para contrarrestar eficazmente las redes internacionales que alimentan la inseguridad en la región.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies