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Día: 10 de abril de 2025 (página 1 de 1)

Europa quiere construir fábricas gigantes dedicadas a la inteligencia artificial

A falta de otra cosa, Europa es un continente de planes, proyectos y buenas intenciones, que normalmente van acompañados de presupuestos gigantescos, que rara vez se pueden cumplir. En un comunicado publicado ayer, la Unión Europea sacó a pasear uno de sus últimos proyectos: su apuesta por la inteligencia artificial.

La iniciativa ya fue presentada por Ursula von der Leyen durante la Cumbre de la inteligencia artificial, celebrada en París, en febrero. La Comisión Europea quiere hacer de Europa “un continente de la inteligencia artificial”.

El plan pretende reforzar las infraestructuras y empresas que operan en el ámbito de la inteligencia artificial y quiere animar a los 27 países de la Unión Europea a integrar la inteligencia artificial en su vida cotidiana. La Comisión Europea también quiere facilitar la aplicación del reglamento europeo que regula la inteligencia artificial en Europa.

Europa va a invertir masivamente en el ámbito de la inteligencia artificial. Quiere empezar por construir “gigafábricas de inteligencia artificial”, fábricas gigantes dedicadas a la inteligencia artificial. Estas estructuras, equipadas con una inmensa potencia informática, deberían convertirse en los nuevos terrenos de entrenamiento de modelos de inteligencia artificial.

Con su Ley de Desarrollo de la Nube, Bruselas quiere atraer inversiones privadas y espera movilizar 20.000 millones de euros para construir 5 fábricas gigantes en Europa. Esto forma parte de los 200.000 millones de euros de inversión europeos dedicados a la inteligencia artificial anunciados por Ursula von der Leyen en febrero. Planea triplicar la capacidad de sus centros de datos en su territorio en un plazo de cinco a siete años. También quiere ampliar las bases de datos para entrenar la inteligencia artificial.

Europa también busca preparar a la población para la aparición de la inteligencia artificial. El 13,5 por cien de las empresas europeas ya han introducido la inteligencia artificial en sus herramientas de trabajo, pero Bruselas desea así reforzar la adopción de la inteligencia artificial en el sector privado y el público.

También quiere atraer los talentos de la inteligencia artificial a su territorio. “Estas acciones contribuirán a la creación de vías de inmigración legales para los trabajadores no europeos altamente cualificados en el sector de la inteligencia artificial y deberían convencer a los investigadores y expertos europeos en inteligencia artificial de regresar a Europa”, dice el comunicado.

Finalmente, desea formar a las generaciones futuras en inteligencia artificial y quiere “elaborar programas de enseñanza sobre inteligencia artificial e inteligencia artificial generativa en los sectores clave”.

Esta dinámica iniciada por la Unión Europea no significa dejar de lado los textos de ley relativos al Reglamento. Bruselas quiere establecer una oficina de asistencia del reglamento (AI Act Service Desk) para acompañar a los diseñadores de inteligencia artificial en la elaboración de su herramienta, cumpliendo con las diferentes normas.

A través del plan, la Comisión Europea quiere preservar su soberanía tecnológica y competir con los monopolios estadounidenses y chinos, mucho más avanzados. El año pasado entre los modelos de inteligencia artificial más influyentes del mundo, 40 eran de origen estadounidense, 15 eran de origen chino y solo tres eran de origen europeo.

Los principales bancos internacionales abandonan las alianzas ‘verdes’

Corren malos tiempos para los planes ambientales. Ya nadie se acuerda de la Agenda 2030. Los principales bancos estadounidenses se retiraron de la Net Zero Banking Alliance (NZBA), un holding de bancos “verdes”, y los europeos se lo están pensando porque la descarbonización ya no mueve tanto dinero; ahora la prioridad es la guerra y el rearme.

Los principales bancos europeos se están replanteando su pertenencia en la Alianza, con el pretexto de que han aparecido “diferencias en el enfoque de la acción climática” y los posibles desafíos legales que plantean las leyes antimonopolio en Estados Unidos.

La mitad de la explicación es verdadera y la otra falsa. Los bancos se largan porque el dinero se mueve siguiendo los mismos patrones que la Casa Blanca. Trump le ha dado la puntilla a las políticas “verdes” y ya no hace falta hacer el paripé.

Además, los cambios políticos conducen a cambios judiciales y jurisprudenciales. Para acabar con la NZBA, 22 fiscales han acusado a los principales bancos de confabularse para bloquear la financiación de las empresas del petróleo y el gas, amenazando con la aplicación de las leyes antimonopolio.

La NZBA es la mayor alianza centrada en el clima del sector bancario, que en octubre llegó a tener 144 bancos miembros a escala mundial. Esperaban que otros 23 publicaran sus planes de descarbonización a finales de este año.

Pero importantes bancos estadounidenses, incluyendo CitiGroup, Goldman Sachs, Wells Fargo, Bank of America y JPMorgan, se retiraron recientemente del tinglado. Los cuatro más grandes de Canadá también se largaron y el éxodo masivo ha provocado una preocupación creciente entre los bancos europeos, que ahora están considerando tirar la toalla.

Hace casi cuatro años la ONU reunió a las principales instituciones financieras mundiales para crear la NZBA para financiar las histerias “verdes”. Al principio formó parte de la Alianza Financiera Glasgow para Red Cero (Gfanz) y de declaraciones hipócritas, como los Principios para la Banca Responsable (PNUMA FI), redactados por la Iniciativa de la ONU para la Financiación del Programa para el Medio Ambiente (UNEP FI).

La pretensión de ese tipo de tinglados es la “sostenibilidad a largo plazo de las prácticas bancarias”, o sea, la usura y la especulación pintadas de color verde.

Alemania empieza a poner pegas al rearme europeo

El rearme europeo ni será rearme, ni tampoco será europeo porque es imposible poner de acuerdo a los 27 socios ni siquiera en los aspectos fundamentales. Alemania, por ejemplo, ya ha empezado a poner pegas a un proyecto fundamental, el Iris2, la Infraestructura para la Resiliencia, Interconectividad y Seguridad via Satélite.

Es un paso fundamental destinado garantizar la autonomía estratégica en el ámbito de las comunicaciones seguras y a proporcionar conectividad de alta velocidad en todo el mundo. Ahora el gobierno de Berlín quiere lanzar su propia constelación de satélites para sus actividades militares.

Con el pretexto de Iris2 la Comisión Europea quería impulsar la industria espacial europea, bajo la dirección del consorcio SpaceRISE, formado por empresas como Hispasat, SES y Eutelsat, junto a socios como Airbus, Thales y Deutsche Telekom, que se embolsarían 6.000 millones de euros.

Alemania es uno de los mayores inversores en el sector espacial europeo y ha expresado dudas sobre el alto coste de Iris2. Argumenta que los fondos podrían destinarse a otras prioridades, aunque en realidad, las pegas proceden de que ellos ya están desarrollando su propio sistema de satélites seguro (SATCOMBw 3) para uso militar.

El proyecto Iris2 contaba con lanzar 290 satélites a diferentes órbitas, con la posibilidad de dar servicio a gobiernos, ejércitos y empresas privadas. Era la competencia de grandes constelaciones como Starlink o el proyecto Kuiper de Amazon.

Además de comunicaciones, Iris2 cumpliría funciones de vigilancia espacial, gestión de crisis, protección de infraestructuras críticas y detección de amenazas, como barcos espías.

El presupuesto de Iris2 estaba por encima de los 10.000 millones de euros, de los que un 60 por cien procedería de fondos públicos de la Unión Europea y la Agencia Espacial Europea, y el resto del sector privado.

Como es característico de estos cuentos de la lechera, los plazos no se cumplen nunca porque se hacen para salir en los telediarios. Inicialmente se esperaba que Iris2 estuviera operativo en 2027 pero, como ya explicamos, las lanzaderas apenas han empezado a funcionar este mismo año, así que el proyecto se retrasó dos años más, lo cual significa siempre más dinero.

El fabricante español de minilanzaderas PLD Space ya se ha embolsado mil millones de euros y espera comenzar con el Miura 5 a principios del año que viene.

En abril del año pasado, Robert Habeck, el ministro de Economía, empezó a poner pegas, diciendo que era demasiado costoso y que el reparto de los fondos entre las empresas francesas y alemanas no era equitativo. Pidió retrasar el proyecto para replantearlo.

A pesar de ello, en diciembre se firmó un contrato entre la Comisión Europea, la Agencia Espacial Europea y el consorcio SpaceRISE, que incluye empresas alemanas como Deutsche Telekom y OHB.

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