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Día: 5 de diciembre de 2024 (página 1 de 1)

Palestina solicita unirse a los Brics

Cada vez más países muestran interés por unirse al grupo Brics y sus instituciones financieras, como Palestina, que se perfila como un nuevo actor diplomático que desea asociarse.

Las perspectivas de integración de Palestina se basan en sólidas relaciones históricas y diplomáticas. Según Mahmoud Al Habbash, asesor cercano del presidente palestino Mahmoud Abbas, el país mantiene vínculos privilegiados con varios miembros fundadores de los Brics, en particular Rusia, China y Sudáfrica. Estas conexiones diplomáticas constituyen una base potencial para su futura incorporación.

Las pretensiones palestinas quedaron claramente expresadas en una importante reunión diplomática. El presidente Mahmoud Abbas habló personalmente de su deseo de unirse al grupo durante una entrevista con Putin al margen de la cumbre que los Brics mantuvieron en octubre. La entrevista demostró la voluntad palestina de diversificar sus asociaciones económicas y políticas.

El interés de Palestina por los Brics es parte de una estrategia de reposicionamiento internacional. El objetivo parece ser obtener el estatus de miembro, cualquiera que sea su forma, lo que podría ofrecer nuevas oportunidades diplomáticas y económicas al territorio palestino.

Las discusiones actuales aún no especifican las modalidades concretas de su posible incorporación. Las negociaciones tendrán que definir las condiciones precisas de la integración, tanto legal como estructuralmente, dentro de una organización internacional en clara expansión.

Las bases militares de Estados Unidos en Siria revalorizan su ubicación

El 10 de septiembre de 2014 Estados Unidos anunció la formación de una coalición internacional con la participación de 86 países para erradicar al Califato Islámico, que se había establecido en Siria a finales de junio.

Las operaciones militares comenzaron en Siria e Irak a principios de 2015. Sin embargo, fue más que una simple campaña contra el terrorismo: las operaciones sirvieron para el avance de las ambiciones estratégicas de Estados Unidos en Oriente Medio, incluido el establecimiento de bases militares para asegurarse la influencia en el este de Siria y proteger los intereses de Israel.

Washington explotó la campaña contra el Califato Islámico para desplegar alrededor de 2.000 tropas en Siria, una ocupación que viola el derecho internacional. En 2016 las fuerzas estadounidenses impusieron su presencia en Al Tanf, una base militar ubicada en la triple frontera entre Siria, Irak y Jordania. Esa posición, al sur del Éufrates, domina una ruta de suministro vital entre Teherán, Damasco y Beirut, que Estados Unidos considera crucial para el control de la región.

La base de Al Tanf se estableció inicialmente en 1991, antes de la Segunda Guerra del Golfo, se reactivó durante la invasión de Irak en 2003 y luego se cerró después de que las fuerzas estadounidenses consolidaron su control en Irak. Fue reabierta en 2016 tras la salida del Califato Islámico de la región.

Desde entonces, Al Tanf ha servido no solo como base de entrenamiento para los mercenarios de Maghawir Al Thawra respaldados por la CIA, sino también como piedra angular de intereses estadounidenses más amplios.

Se suponía que Al Tanf facilitaría la lucha en curso contra el Califato Islámico, contrarrestaría las actividades iraníes y mantendría influencia en las negociaciones sobre el futuro de Siria. Sin embargo, el papel de la base va mucho más allá de estos objetivos declarados. Las fuerzas de ocupación estadounidenses en Al Tanf participan en operaciones de inteligencia ofensivas y defensivas mientras apoyan a grupos mercenarios que combaten al gobierno sirio.

La base es el núcleo del Centro de Operaciones Militares (MOC), un dispositivo común a varios estados destinado a coordinar actividades militares en el sur de Siria, con el objetivo en última instancia de socavar la soberanía siria y a aliados como Irán.

Una zona de amortiguamiento para Israel

Más allá de su papel militar, la posición estratégica de Al Tanf apoya una zona de amortiguamiento controlada que incluye al cercano campo de refugiados de Rukban. La zona ayuda a los objetivos estadounidenses e israelíes al crear una barrera física entre Siria e Irak.

La base también facilita las operaciones israelíes en el espacio aéreo sirio, proporcionando apoyo logístico a las misiones de la fuerza aérea que eluden las defensas aéreas sirias. La colaboración entre Estados Unidos e Israel ha sido bien documentada, con Al Tanf sirviendo como punto de lanzamiento para ataques aéreos israelíes en el interior de Siria, que quedarían mucho más expuestos en otras circunstancias debido a los sistemas antiaéreos sirios.

Un informe de 2021 del Instituto Washington indicó que la presencia estadounidense en Al Tanf benefició directamente a Israel, apoyando su “batalla entre guerras”, un enfoque estratégico diseñado para minimizar los riesgos y explotar las debilidades de las defensas sirias.

La presencia estadounidense en Siria sirve para proteger a Israel, ya sea cortando los lazos geográficos entre miembros del Eje de la Resistencia o desplegando radares y sistemas avanzados de defensa aérea para proteger los intereses del gobierno de Tel Aviv.

Un escudo aéreo de Israel en Siria

La base facilita de manera crucial los ataques de la Fuerza Aérea israelí contra objetivos en el interior de Siria, ataques que no podrían haberse llevado a cabo desde Líbano o los Altos del Golán ocupados debido a la distancia. Desde 2018, cuando las defensas aéreas sirias derribaron un F-16 israelí, el ejército israelí ha evitado absolutamente entrar en el espacio aéreo sirio desde su lado occidental.

La importancia de esta base radica tanto en la existencia de una zona de amortiguamiento como de un escudo aéreo con un radio de 55 kilómetros. Estas zonas se crearon tras el acuerdo de no beligerancia entre Rusia y Estados Unidos en Siria. La base también jugó un papel en la lucha contra los ataques con drones y misiles iraníes durante las Operaciones Promesa Verdadera 1 y 2, ya sea proporcionando vigilancia por radar o intentando derribarlos, como el papel desempeñado por otras bases estadounidenses en Siria y en toda la región.

Los aviones de combate israelíes ya han utilizado el corredor a lo largo de la frontera entre Jordania y Siria y el espacio aéreo alrededor de Al Tanf para entrar en el espacio aéreo sirio con el fin de desencadenar ataques.

La importancia de Al Tanf fue evidente durante la primera presidencia de Trump, quien a menudo habló de retirar las tropas estadounidenses de Siria. Sin embargo, la situación sobre el terreno tenía algunos matices importantes. Cuando Trump hacía declaraciones públicas sobre la retirada de tropas, los miembros de su gobierno, incluido el asesor de seguridad nacional, John Bolton, se preocupaban de mantener posiciones clave, como Al Tanf. Bolton dijo que cualquier retirada de Siria estaría condicionada a un acuerdo con Rusia para reemplazar las fuerzas estadounidenses en Al Tanf, garantizando así que se salvaguarden los intereses de seguridad israelíes.

Una tentación para las milicias irakíes y sirias

Con el inminente regreso de Trump a la Casa Blanca, están resurgiendo preguntas sobre el futuro de la participación militar estadounidense en Siria. Se espera que, a pesar de cualquier retórica renovada sobre la reducción del compromiso militar, Al Tanf siga siendo un punto clave para mantener la influencia estadounidense en Siria y la región.

El año pasado el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, Mark Milley, visitó Al Tanf, destacando su importancia para la seguridad de Israel y confirmando que no hay planes de retirada a la vista. Al Tanf seguirá desempeñando un papel clave en la estrategia de Washington en Oriente Medio, incluso cuando disminuya su presencia en otras partes de Siria.

Sin embargo, ¿es viable es la presencia estadounidense en Al Tanf, dada la creciente resistencia regional? Algunas milicias irakíes y sirias están atacando posiciones estadounidenses, debilitando así la capacidad de Washington para mantener el control sobre Al Tanf.

El gobierno de Damasco podría aprovechar su propia “resistencia popular” para presionar, obligando así a las tropas estadounidenses a abandonar Siria, como ocurrió a principios de año con el levantamiento tribal en Deir Ezzor.

Francia acusa a cinco detenidos de transmitir información tecnológica a China

La guerra económica sigue su curso sin demasiado ruido y, por lo tanto, fuera de los focos mediáticos. En Francia acaba de estallar el caso Ommic por espionaje económico en el sector de los semiconductores.

Lleva el nombre de una empresa especializada en microprocesadores y en el centro está el nitruro de galio, un material crucial para mejorar la potencia de los semiconductores y el tamaño de las baterías eléctricas.

Desde el año pasado hay cinco acusados en total, dos franceses y tres chinos. La fiscalía antiterrorista se encarga del caso porque califica el asunto como si los detenidos se dedicaran al tráfico de armas. El principal acusado es Ruodan Zhang, el empresario chino propietario de Ommic.

Junto con su director, fue detenido el pasado fin de semana y acusado ​​oficialmente de “asociación criminal”, entre otros delitos. Según el contraespionaje francés, transmitía información tecnológica a China, supuestamente destinada a la industria militar.

El caso comenzó en 2018 cuando Ruodan Zhang compró el 94 por cien de las acciones de Omnic. El empresario chino está vinculado a la industria de defensa de su país. Es director de la empresa china Yifeng Electronics y tiene participaciones importantes en varias empresas francesas estratégicas, entre ellas MC2.

El contraespionaje sospecha que aprovechó su posición para exportar semiconductores a China a precios reducidos, eludiendo las restricciones que afectan a las exportaciones de equipos estratégicos. Los chips llegaron hasta Rusia, para equipar componentes militares.

La fabricación de semiconductores a base de nitruro de galio permite obtener chips particularmente eficaces que interesan a las telecomunicaciones para los transmisores 5G, pero también a las agencias espaciales para las comunicaciones por satélite y, en particular, al ejército, que los utiliza para equipar tanques, aviones de combate, radares y misiles.

La tecnología de los semiconductores es crucial tanto en aplicaciones civiles como militares y el caso Omnic pone de relieve que las empresas tecnológicas no son más que apéndices de sus ejércitos respectivos.

Aunque la terminal es francesa, el caso Omnic procede de Estados Unidos, que trata de salvaguardar su hegemonía industrial en materia de semiconductores e intensificar la guerra comercial contra China.

En febrero Francia despojó a Ruodan Zhang de su empresa, asumió su administración temporalmente y luego se la entregó a Macom, una empresa estadounidense de semiconductores. Según su nuevo propietario, las instalaciones están destinadas a convertirse en la base del nuevo centro europeo de semiconductores. El centro permitirá a Macom ofrecer circuitos integrados de microondas monolíticos (MMIC) basados ​​en arseniuro de galio y nitruro de galio.

Las represalias chinas: 700 mercancías en la lista negra

En fin, la guerra de semiconductores de Estados Unidos contra China sigue su curso y se traslada a suelo europeo. Por su parte, China no ha esperado a la llegada de Trump a la Casa Blanca y ha prohibido las exportaciones a Estados Unidos de artículos relacionados con materias primas estratégicas, como el galio, el germanio y el antimonio.

La retórica es siempre la misma: dichos materiales tienen potenciales aplicaciones militares, dijo el Ministerio de Comercio en Pekín, a lo que se añade que Estados Unidos vende armas a Taiwán.

La nueva lista de control de exportaciones comprende 700 artículos de doble uso, incluidos metales críticos y piezas electrónicas, y afectará a las industrias de defensa y chips de Estados Unidos. “La aprobacion de la lista de control de exportaciones es un ataque preciso al corazón de la industria militar estadounidense”, escribió un columnista militar con sede en Jiangsu en un artículo publicado la semana pasada. “Esto no es un embargo cualquiera, sino un bloqueo total destinado a cortar por completo la cadena de suministro china de la que depende Estados Unidos”.

La lista cubre una amplia gama de mercancías, incluidos ordenadoras, dispositivos electrónicos, productos químicos, sensores, láseres y sistemas de navegación aérea. Si el gobierno de Pekín utiliza la lista para librar una guerra tecnológica, Estados Unidos no podrá encontrar mercancías alternativas en otros países porque “China ocupa una posición decisiva en la cadena de suministro de materiales clave como las tierras raras, y Estados Unidos no puede eludirla”.

Como suele ocurrir con las prohibiciones, ha aparecido el contrabando. A principios de este año un chino llamado Du fue detenido por llevar una botella de polvo de galio cuando abandonaba el país. El caso fue una advertencia para aquellos que quieren ganar dinero exportando ilegalmente las materias primas estratégicas de China.

Lagunas en el control de las exportaciones

En agosto del año pasado, China impuso restricciones a la exportación de galio y germanio. El galio se utiliza en semiconductores compuestos, que a menudo se utilizan para mejorar la velocidad de transmisión y la eficacia en los radares. El germanio se utiliza en gafas de visión nocturna y en células solares que alimentan muchos satélites.

En diciembre del año pasado China impuso controles a las exportaciones de grafito, una materia prima clave para fabricar baterías de vehículos eléctricos. En septiembre de este año, el país comenzó a restringir la exportación de antimonio, que puede usarse en equipos militares como misiles infrarrojos, armas nucleares y gafas de visión nocturna, así como como endurecedor para balas y tanques.

Los datos de las aduanas estadounidenses muestran que la participación de China en las importaciones totales de estos productos básicos no ha cambiado mucho desde que China impuso controles a las exportaciones de galio, germanio y grafito. El gobierno de Pekín exige que los exportadores presenten documentos que incluyan acuerdos de exportación, descripciones y certificaciones de los consumidores finales y el uso final previsto, e información sobre la empresa importadora, pero todos estos requisitos sólo aumentarán el trabajo burocrático y en realidad no reducirán las exportaciones.

Además, es posible que China realmente no quiera privar a las cadenas de suministro estadounidenses de minerales críticos, porque eso empujará a Estados Unidos a buscar sus materias primas en otros lugares.

El contrabando de fentanilo

Pekín quiere utilizar sus minerales críticos como moneda de cambio en posibles negociaciones comerciales, mientras Trump, quiere que China deje de enviar precursores de fentanilo a México y Estados Unidos. El 25 de noviembre dijo que firmaría un decreto que impondría aranceles del 25 por cien a todos los productos de México y Canadá para obligarlos a tomar medidas enérgicas contra la emigración y el contrabando de drogas hacia Estados Unidos.

Lo mismo que en otros momentos de la historia, Estados Unidos no es capaz de imponer sus propias prohibiciones comerciales y quiere que otros países lo hagan en su lugar. Trump dijo que impondría un 10 por cien adicional a los productos importados de China, más allá de cualquier arancel adicional, hasta que Pekín ponga fin al contrabando de fentanilo.

Aunque algunos subestiman el impacto negativo de estos aranceles, podría ser el comienzo de una guerra comercial al por mayor.

“La idea de que China permita conscientemente que precursores de fentanilo entren en Estados Unidos va en contra de los hechos y la realidad”, dijo un portavoz de la embajada china en Washington.

En agosto de este año China añadió varios precursores de fentanilo, incluidos 4-AP, 1-bloc-4_AP y norfentanilo, a su lista de precursores químicos controlados y comenzó a exigir a los exportadores que obtuvieran una licencia.

En octubre el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a ocho empresas químicas con sede en China y ocho trabajadores de distribuir opioides sintéticos y precursores de fentanilo.

La complicidad de Google con los crímenes contra la humanidad cometidos por Israel en Gaza

Nuevos documentos muestran que el Proyecto Nimbus, del que hablamos en otras entradas, no está cubierto por las condiciones generales de servicio de Google. Cuando le preguntaron por el contrato de servicio en la nube con el gobierno israelí, Google afirmó que el Proyecto Nimbus está sometido a la política general de condiciones de servicio de la empresa.

Esas condiciones prohiben los usos que conduzcan a privaciones de derechos, lesiones o muerte u otros daños. No obstante, los documentos internos muestran que el contrato firmado entre Google y el gobierno de Israel no opera bajo las condiciones generales de servicio de la empresa. Nimbus está sujeto a una política “ad hoc” redactada por ambas partes.

El contrato de 1.200 millones de dólares que Google y Amazon han firmado proporciona al gobierno israelí, incluido su ejército, acceso a herramientas de inteligencia artificial y computación en la nube de última generación. Eso ha convertido al Proyecto Nimbus en una fuente constante de protestas dentro y fuera de Google, incluso antes de las matanzas de Israel en Gaza.

Si bien Amazon ha permanecido en gran medida en silencio ante las protestas de sus trabajadores y el escrutinio externo, Google minimiza o niega sistemáticamente el alcance militar del Proyecto Nimbus, a pesar del anuncio del Ministerio de Finanzas israelí en 2021 de que el acuerdo beneficiaría al ejército sionista.

Google ha tratado de tranquilizar a quienes se sienten preocupados por su relación con un gobierno cuyos miembros están siendo investigados por el Tribunal Penal Internacional por crímenes contra la humanidad al afirmar que Nimbus está limitado por las normas y regulaciones generales de la empresa.

Los términos de servicio de Google Cloud prohíben, entre otras cosas, usos que “violen o fomenten la violación de los derechos legales de otros”, cualquier propósito “invasivo” o cualquier cosa “que pueda causar muerte, daño grave o lesiones a individuos o grupos de individuos”.

El 10 de diciembre de 2020, antes de que el gigante tecnológico firmara el contrato, el abogado de Google, Edward du Boulay, escribió a los cabecillas de la empresa que “Google Cloud se ha estado preparando para presentar una oferta para el Proyecto Nimbus (código interno ‘Selenite’), una licitación competitiva para proporcionar servicios de nube al gobierno israelí. La empresa cree que esta es actualmente la mayor contratación pública de nube pública a escala mundial”.

Du Boulay señalaba que “si Google gana la competencia, tendremos que aceptar un contrato no negociable en términos favorables para el gobierno” y “dado el valor y la naturaleza estratégica de este proyecto, conlleva riesgos y recompensas potenciales que son significativos si ganamos”. Entre las preocupaciones de Du Boulay está el hecho de que el “gobierno israelí tiene el derecho unilateral de imponer cambios en el contrato”, advirtió el abogado. Si el contrato se firma, Google no conservaría “casi ninguna capacidad para demandar [a Israel] por daños” derivados de “usos permitidos e infracciones”.

Los documentos contractuales del gobierno israelí establecen que los términos de servicio estándar de la empresa no se aplican, sino que está en vigor un documento de términos de servicio acordado “ad hoc”.

“El licitador [Israel] ha ajustado el acuerdo de servicio de los proveedores ganadores [Google y Amazon] para cada uno de los servicios suministrados en el marco de este contrato”, según una descripción general de 63 páginas del contrato de Nimbus. “Los Términos de Servicio Ajustados son los únicos términos que se aplicarán a los servicios en la nube consumidos en la infraestructura en la nube de los licitadores ganadores”.

El lenguaje sobre los términos de servicio “ad hoc” contradice no solo las afirmaciones públicas de Google sobre el contrato, sino también la forma en que ha presentado a Nimbus a su propio plantilla. Durante una sesión de preguntas y respuestas de los trabajadores el 30 de octubre, le preguntaron a Kent Walker, uno de los cabecillas de la tecnológica, cómo garantiza que su trabajo con Nimbus sea coherente con su documento de “Principios de Inteligencia Artificial”, que prohíbe los usos “que causen o puedan causar daño general”, incluida la vigilancia, las armas o cualquier cosa “cuyo propósito contravenga los principios ampliamente aceptados del derecho internacional y los derechos humanos”.

Walker respondió que Nimbus está sujeto a los propios términos de Google: “En lo que respecta al contrato de Nimbus, en particular, este es un contrato que está diseñado y dirigido a nuestro trabajo en la nube pública, no a información confidencial clasificada militar específica. No está diseñado para eso. Y todo lo que está en nuestra nube, nuestra nube pública, está sujeto a nuestra Política de uso aceptable y nuestros Términos de servicio. Así que, ya saben, puedo asegurarles que nos tomamos todo esto en serio”.

El documento del contrato israelí también contradice otra defensa habitual del contrato por parte de Google, de la que se hace eco Walker, según la cual Nimbus “no está dirigido a cargas de trabajo altamente sensibles, clasificadas o militares relacionadas con armas o servicios de inteligencia”. Según el documento del contrato israelí, el gobierno “puede hacer cualquier uso de cualquier servicio incluido en el catálogo de servicios del proveedor”.

Un documento independiente relativo al “Mercado Digital” de Nimbus, un conjunto de aplicaciones informáticas de terceros alojado por Google y puesto a disposición de los usuarios de Nimbus en el gobierno israelí, ofrece otra aparente contradicción: “No habrá restricciones por parte del Proveedor en cuanto al tipo de sistema e información que los Clientes pueden migrar al servicio, incluidos los sistemas vitales de alto nivel de sensibilidad”. Este segundo documento estipula que el gobierno israelí “puede hacer cualquier uso del servicio dentro del desempeño de su función y propósito como servicio público para el Estado de Israel y sus ciudadanos”, y que “no habrá ninguna restricción de ningún tipo, incluidas las reglas de ‘uso permitido’ para un servicio que se ofrece en el mercado digital gubernamental”.

Si Google no tuviera ningún control significativo sobre Nimbus, la empresa podría enfrentarse a consecuencias que irían más allá de las relaciones públicas o las protestas de los trabajadores. En octubre el Relator de la ONU sobre el territorio palestino ocupado hizo un llamamiento público para obtener información relativa a la participación del sector privado en la comisión de crímenes internacionales relacionados con la ocupación ilegal de Israel, la segregación racial y el régimen de apartheid.

“La prestación de servicios tecnológicos avanzados por parte de Google y Amazon Web Services al gobierno israelí a través del Proyecto Nimbus, por su propia naturaleza, viola los compromisos de cada empresa con las obligaciones de diligencia debida en materia de derechos humanos”, según el abogado Sadaf Doost, miembro del Abolitionist Law Center. “Esto se demuestra de forma más evidente por el hecho de que el propio contrato del Proyecto Nimbus incluye una cláusula que otorga autoridad a los dirigentes israelíes para modificar los acuerdos de términos de uso estándar de las empresas de formas que no se han hecho claras al público”.

—https://theintercept.com/2024/12/02/google-project-nimbus-ai-israel/

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