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Mes: noviembre 2024 (página 2 de 12)

Cae sobre Seúl la mayor nevada desde hace más de un siglo

Para los vecinos de Seúl, la nevada récord de esta mañana ha sido una repentina inmersión en el invierno. Cuando despertaron, una tormenta había cubierto la ciudad con la primera nevada de la temporada, la más intensa de noviembre en la capital coreana desde que comenzaron los registros en 1907.

Más de 16 centímetros de nieve habían caído en la ciudad por la mañana, dijo el Instituto Meteorológico de Corea del sur. El último récord de nevadas diarias en noviembre, 12 centímetros, se estableció en 1972, dijo el Instituto Meteorológico.

La nieve comenzó a caer alrededor de la medianoche y se acumuló hasta esta tarde. Se activó una advertencia de fuertes nevadas en toda la capital, ya que algunos barrios de Seúl recibieron hasta 20 centímetros de nieve.

Al menos una persona ha muerto en un accidente de tráfico relacionado con el mal tiempo cerca de la capital.

La nevada también ha provocado importantes trastornos en todo el país y los medios de comunicación locales informan de la suspensión de vuelos, el cierre de carreteras y los retrasos en los servicios de transporte.

Youn Ki-han, director de predicciones meteorológicas de Seúl, dijo que la fuerte nevada se debió a los fuertes vientos del oeste y a una “diferencia significativa de temperatura entre la superficie del mar y el aire frío”.

Se espera que la nieve continúe cayendo durante esta noche y mañana.

Israel aprueba la oferta estadounidense de alto el fuego en Líbano

Anoche el Consejo de Seguridad israelí aprobó por 10 votos a 1 la propuesta estadounidense de alto el fuego en Líbano, anunció la oficina de Netanyahu. “Israel aprecia la contribución de Estados Unidos al proceso y mantiene su derecho a actuar contra cualquier amenaza a su seguridad”, dice el comunicado.

“Esta tarde presentaré al gabinete para su aprobación un proyecto de alto el fuego en Líbano”, declaró Netanyahu en un discurso de diez minutos en el que elogió la agresión contra Líbano. “Estos logros son fuente de asombro y admiración en todo el mundo y proyectan el poder de Israel en todo Oriente Medio”, dijo.

“Responderemos con fuerza a cualquier violación”, advirtió el primer ministro israelí, si Hezbollah violara el alto el fuego o “si obtuviera armas para disparar contra nosotros en el futuro”. Esta tregua permitirá a Israel “centrarse en la amenaza iraní”, dijo, además de dar “algo de respiro a nuestras fuerzas y reponer existencias”, así como “separar los dos frentes y aislar a Hamas”.

En un discurso desde la Casa Blanca, Biden ha saludado el acuerdo. “Según el acuerdo alcanzado hoy, que entrará en vigor mañana a las 4 de la mañana hora local, los combates en la frontera libanesa-israelí terminarán”, afirmó el presidente estadounidense. “Se trata de un cese permanente de las hostilidades”, añadió.

A menos de dos meses del final de su mandato, Biden afirmó también que “en los próximos días, Estados Unidos volverá a encabezar un esfuerzo con Turquía, Egipto, Qatar, Israel y otros países para lograr un alto el fuego en Gaza, la liberación de rehenes y el fin de la guerra sin Hamás en el poder”.

El acuerdo incluye un “período de transición” de 60 días, durante el cual el ejército israelí debe retirarse del sur de Líbano y el ejército libanés desplegarse allí. Hezbollah debe trasladar su armamento pesado al norte del río Litani. Durante una conferencia de prensa al margen de la reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G7 en Italia, Antony Blinken declaró que Israel “siempre tendrá derecho a responder a las amenazas contra su seguridad como cualquier otro país”.

El 23 de septiembre, el ejército israelí inició una intensa campaña de bombardeos contra la infraestructura de Hezbollah en los cuatro rincones del Líbano. Un conflicto abierto que siguió a casi un año de hostilidades transfronterizas. Según el Ministerio de Sanidad libanés, Israel ha asesinado a casi 3.800 personas en el país desde el 8 de octubre del año pasado.

Mali detiene a cuatro cabecillas de una empresa minera canadiense

Ayer la policía de Mali detuvo a cuatro dirigentes de la empresa canadiense Barrick Gold. La medida legal refuerza la presión ejercida por el gobierno de Bamako sobre las empresas extranjeras que saquean los recursos del país. El director general del grupo, Mark Bristow, intentó calmar la situación recordando su voluntad de dialogar con las autoridades, pero sus argumentos no convencieron a Bamako, que mantuvo sus exigencias tributarias.

El nuevo gobierno de Mali exige cantidades considerables a las empresas mineras, tras el descubrimiento de irregularidades fiscales. Una auditoría del sector del oro realizada el año pasado puso de relieve pérdidas importantes para la hacienda pública maliense.

El enfrentamiento con Barrick Gold ha alcanzado proporciones considerables. El gobierno africano exige a la empresa canadiense 500 millones de dólares, de los que ya ha pagado 85 millones, un suma considerada insuficiente por el Bamako.

La reciente experiencia de Resolute Mining, obligada a pagar 160 millones de dólares para obtener la liberación de sus directivos, demuestra la determinación del gobierno.

La política del nuevo gobierno no deja lugar a dudas respecto al sector minero. En octubre del año pasado aprobó una legislación minera que incrementa considerablemente las obligaciones de las empresas extranjeras. La reforma modificó las reglas tributarias para garantizar una mejor redistribución de la riqueza procedente de la minería de oro, lo que colocó al capital extranjero frente a nuevas limitaciones financieras y operativas.

Las detenciones no son las primeras para Barrick Gold, que ya había visto detenidos a cuatro de sus dirigentes en septiembre. Luego negociaron un memorando de entendimiento entre la empresa y el gobierno.

Sin embargo, el gobierno maliense acusa ahora a la empresa canadiense de no respetar sus compromisos.

Alemania necesita eliminar los topes de endeudamiento público para seguir gastando

Hace 30 años el Tratado de Maastricht puso un límite máximo a la deuda pública (60 por cien del PIB) y al déficit público (3 por cien del PIB). En 2011 España reformó el artículo 135 de la Constitución para imponer la estabilidad presupuestaria. Con el dinero público lo primero que hay que hacer es pagar las deudas porque ellas son más importantes que cualquier otro gasto del Estado. Primero cobran los bancos y luego, si sobra algo, se pueden pagar las pensiones.

Son normas impuestas por los países del norte de Europa a los del sur, que tienen fama de derrochadores, como se puso de relive en 2009 durante la bancarrota económica de Grecia. Ahora las tornas han dado un giro y se ha desatapado que quien derrocha el dinero público es Alemania y que para ocultarlo ha estado maipulando la contabilidad del Estado.

La crisis de la deuda ha subido del sur al norte de Europa. Alemania ha agotado su crédito. El año pasado el Tribunal Constitucional condenó al gobierno por “prácticas contables cuestionables”.

El tope del déficit de Alemania está en el -0,35 por cien del PIB y la solución del gobierno de Scholz no es reducir gastos sino eliminar el tope. Es obvio que con el capitalismo en crisis lo único que crecen son las deudas.

La semana pasada Friedrich Merz, cabecilla de la Unión Demócrata Cristiana y el hombre con más probabilidades de ser el próximo canciller, expuso claramente una solución sencilla: eliminar los topes para poder seguir gastando a manos llenas.

Hay un obstáculo formal: la eliminación requiere una mayoría de dos tercios tanto en la cámara baja como en la alta del Parlamento alemán. Hay que esperar al resultado de las inminentes elecciones. No obstante, aunque las condiciones políticas lo permitan, no se va a aliviar la deuda, sino todo lo contrario. En el futuro las inversiones se van a financiar con más deuda.

Uno de esos equipos de “expertos” que asesoran al gobierno de Berlín acaba de presentar su informe anual para saber lo que tienen que hacer para seguir gastando más. Sugiere poner el tope en el -0,5 por cien del PIB cuando la relación deuda/PIB sea del 90 por cien, y aumentar al -1 por cien si la relación se reduce al 60 por cien. Dado que se espera que esta proporción alcance el 62 por cien del PIB este año, esto liberaría 0,65 puntos del PIB por año para nuevas inversiones en comparación con las reglas actuales.

Una cuestión más importante es si la flexibilización de las restricciones presupuestarias de Alemania conduce a una relajación de las reglas fiscales de la Unión Europea. Parece que la respuesta es no, porque el límite no se revisó hasta el año pasado. Sin embargo, las nuevas reglas aún no se han probado adecuadamente, por lo que la política económica expansionista va a relajar la forma en que se aplican.

Va a ser algo a negociar entre los Estados miembros y la Comisión Europea, lo que va a permitir a esta última imponer un tratamiento específico para cada país. El Consejo Europeo debe aprobar las recomendaciones, y ahí es donde un cambio en la posición de Alemania podría ayudar a la Comisión a gestionar los niveles de deuda pública para asegurar más inversión pública en toda la Unión Europea.

Níger expulsa al embajador de la Unión Europea

El sábado la Unión Europea llamó a consultas a su embajador en Níger, Salvador Pinto Da França, y al día siguiente Niamey respondió con lo mismo: en un comunicado de prensa declaró que también quiere que el embajador europeo se marche, e incluso que habían sido ellos los primeros en pedirlo.

La solicitud es otro eslabón en la larga cadena de tropiezos entre ambas partes, que empezó con la suspensión de la ayuda humanitaria. Niamey respondió de la misma manera: ellos no la habían solicitado y, en consecuencia, exigían que se detuviera.

El gobierno nigerino viene denunciando la falta de transparencia en el manejo de la ayuda de 1,3 millones de euros destinada a las víctimas de las inundaciones y ha encargado una auditoría para conocer el “uso y destino real” de los fondos.

En su comunicado el Ministerio nigerino de Asuntos Exteriores quiere aclarar varios aspectos.

En primer lugar, lamenta que la Unión Europea anunciara la suspensión de la ayuda en las redes sociales, dos semanas antes de informarles a ellos oficialmente. “Níger nunca ha solicitado ayuda humanitaria internacional tras las inundaciones, y menos aún de la Unión Europea”.

Finalmente, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Níger asegura que el embajador europeo había sido citado el 14 de octubre para decirle que pusiera fin a las operaciones de transporte de ayuda.

La Unión Europea no hizo ni caso, por lo que el gobierno nigerino llega a la conclusión de que la “colaboración” con el embajador ya no es posible y “solicitó oficialmente su destitución y sustitución lo antes posible”.

En consecuencia, el Ministerio africano quiere dejar claro que la revocación del embajador es una iniciativa suya y no de la Unión Europea.

El FMI propone el decrecimiento para frenar el ‘cambio climático’

Con el pretexto de la pandemia, entre 2020 y 2022 muchos países impusieron los confinamientos y paralizaron la economía, unas medidas sin precedentes en tiempos de paz. Luego dijeron que esas restricciones habían sido beneficiosas para el planeta porque habían permitido reducir las emisiones de gases “de efecto invernadero”.

Desde entonces los planes de “confinamiento climático” son unan constante. Su objetivo es el decrecimiento: reducir la actividad económica para evitar el calentamiento del planeta. En 2020 uno de esos parásitos que colonizan los organismos internacionales, la economista Mariana Mazzucato, presidenta del Consejo de “Salud para Todos” de la OMS, sostuvo que “en un futuro próximo, el mundo podría recurrir nuevamente a los confinamientos, esta vez para hacer frente a la emergencia climática” (1).

Bajo el “confinamiento climático” los gobiernos limitarían el uso de vehículos privados, prohibirían el consumo de carne roja e impondrían medidas extremas de ahorro de energía, mientras que las empresas de combustibles fósiles tendrían que cesar sus actividades, añadía Mazzucato.

Muchos ven la crisis climática como distinta de las crisis sanitaria y económica causadas por la pandemia. Sin embargo, estas tres crisis –y sus soluciones– están interconectadas. La crisis climática es también una crisis de salud pública, concluía torpemente la economista.

El mes pasado el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó un “llamamiento a la acción climática mundial” en el que vuelve a poner encima de la mesa las restricciones a la actividad económica como remedio para salvar el clima (2).

El objetivo del FMI es reducir las “emisiones de gases de carbono” a la mitad en cinco años. Según el cuento de la lechera del FMI, eso reduciría la temperatura mundial en 1,5ºC, suficiente para salvar a la humanidad de abismo en el que se encuentra.

Pero, como suele ocurrir, el FMI se saca las cifras de la manga: durante la pandemia los confinamientos sólo redujeron las emisiones de CO2 en un 7 por cien, según el Global Carbon Project.

Además, el FMI recomienda poner un precio mínimo para el CO2, es decir, un impuesto sobre las emisiones, como ya ha hecho en Dinamarca al obligar a los ganaderos a pagar tasas por los pedos de vacas (3). A partir de 2030 deberán abonar 300 coronas danesas, unos 40 euros, por tonelada de emisiones de metano, aunque no se sabe si lo calcularán a ojo de buen cubero o habrá un inspector de hacienda pegado al culo de los animales.

(1) https://www.project-syndicate.org/commentary/radical-green-overhaul-to-avoid-climate-lockdown-by-mariana-mazzucato-2020-09
(2) https://www.elibrary.imf.org/view/journals/066/2024/006/066.2024.issue-006-en.xml
(3) https://ecoinventos.com/primer-impuesto-pedos-del-mundo-dinamarca-aplica-impuesto-a-vacas-que-producen-gases/

Reino Unido sanciona a la ‘flota fantasma’ rusa

Aunque parezca increíble, aún queda algo sin sancionar y ayer el gobierno británico incluyó en la lista negra a 30 barcos adicionales de la “flota fantasma” de Rusia.

Los imperialistas llaman así a los buques que permiten a Moscú seguir exportando su petróleo y gas, eludiendo las restricciones que han impuesto las potencias occidentales de manera ilegal y arbitraria.

La letanía vuelve a reproducirse: es “el mayor paquete de sanciones”, que afecta a 30 nuevos barcos, anunció ayer el ministro de Asuntos Exteriores británico, David Lammy. “Esto subraya el compromiso del Reino Unido con Ucrania”, afirmó el ministro durante una reunión con sus homólogos del G7 en Italia.

Los barcos ya no podrán amarrar en puertos británicos, podrán ser detenidos y se les negará el acceso al registro de barcos británico. En total, las sanciones británicas se dirigen ahora a 73 barcos.

Es la quinta vez que el gobierno británico arremete contra la “flota fantasma” de Rusia. Según la definición de la Escuela de Economía de Kiev (KSE), esto se refiere a buques comerciales que no son propiedad del G7 ni de los países de la Unión Europea. Se trata de buques comerciales que no utilizan el seguro P&I, un seguro específico del transporte marítimo que prevé una indemnización ilimitada por daños a terceros.

Por eso las sanciones impuestas ayer incluyen a dos empresas aseguradoras rusas.

Lo que califican como “flota fantasma rusa” está compuesta por unos 600 barcos que transportan cerca de 1,7 millones de barriles de petróleo al día, según estimaciones británicas de julio. La mitad de los 30 buques recientemente sancionados transportaron más de 4.300 millones de dólares en petróleo y productos derivados del petróleo durante el año pasado.

David Lammy se comprometió así a “trabajar con [los] socios del G7 y más allá para ejercer una presión incesante sobre el Kremlin”. Esto, según él, implica “interrumpir el flujo de dinero hacia su fondo de guerra, erosionar su maquinaria militar y limitar su comportamiento malicioso en todo el mundo”.

En julio el gobierno británico lanzó un llamamiento a castigar a la “flota fantasma” rusa durante la cumbre de la Comunidad Política Europea (CPE) celebrada en Inglaterra. Desde entonces lo han firmado la Unión Europea y 46 países más. El Ministerio de Asuntos Exteriores británico asegura que Estados Unidos y la Unión Europea han sancionado respectivamente a 39 y 19 barcos de la flota fantasma. Pero Reino Unido va mucho más allá en sus delirios contra Rusia: ellos han sancionado a 73 barcos.

La siderúrgica Thyssenkrupp despide a 11.000 trabajadores

Es otra señal del hundimiento de la industria europea y, singularmente, de la alemana: el gigante alemán Thyssenkrupp eliminará alrededor de 5.000 puestos de trabajo y subcontratará cerca de 6.000 puestos en su rama siderúrgica. El holding se ha comprometido a financiar su filial siderúrgica en dificultades sólo durante los próximos veinticuatro meses.

Thyssenkrupp eliminará o subcontratará 11.000 puestos en su filial siderúrgica de aquí a 2030, anunció ayer la empresa. El conglomerado industrial se enfrenta a dificultades crecientes relacionadas con la superproducción, el aumento del coste de la energía y la competencia del acero chino.

En la división que sufre pérdidas eliminarán alrededor de 5.000 puestos de trabajo y se subcontratarán 6.000, más del 11 por cien de su fuerza de trabajo. Thyssenkrupp añade que quiere reducir los costes salariales una media del 10 por cien en los próximos años, para adaptarlos a la competencia. “Queremos tener éxito en la reorganización del acero, si es posible sin despidos económicos”, dijo el director Miguel López.

En su nota de prensa de ayer, Thyssenkrupp asegura que estas medidas son “necesarias para mejorar la productividad y la eficacia operativa” de su filial siderúrgica Thyssenkrupp Steel, “y para alcanzar un nivel de costes competitivo”.

La empresa también presentó un plan para acabar con la superproducción. La capacidad de producción de acero se reducirá hasta una horquilla de entre 8,7 y 9 millones de toneladas, frente a los 11,5 millones actuales. Además, se cerrará la planta de Kreuztal-Eichen (oeste de Alemania), que emplea a 1.000 trabajadores.

Al mismo tiempo, el holding tiene intención de deshacerse de su filial Thyssenkrupp Steel. El proceso se aceleró en mayo con la adquisición del 20 por cien de las acciones por parte del empresario Daniel Kretinsky, a través de su holding EPCG, y actualmente negocia la recuperación de un 30 por cien adicional, con el objetivo de crear una sociedad mixta.

Durante este ejercicio contable, el volumen de negocios del sector siderúrgico cayó un 18 por cien, hasta 10.000 millones de euros, agravando la pérdida anual del grupo que se situó en 1.500 millones de euros.

El holding alemán del acero tiene casi 100.000 trabajadores, de los que 27.000 están en las fábricas siderúrgicas. El proyecto es una “catástrofe para los trabajadores y la industria de Renania del Norte-Westfalia”, cuna del grupo en el oeste de Alemania, dijo el sindicato IG Metall.

A primera hora del lunes, el holding se comprometió a financiar a la filial durante los próximos dos años. Thyssenkrupp quiere reestructurar su rama siderúrgica, una actividad histórica lastrada por el aumento del coste de la energía y la competencia china.

El fabricante de acero debe financiar su descarbonización, un proyecto que cuesta 3.000 millones de euros, aunque la factura final podría ser mayor. A Thyssenkrupp le gustaría fabricar “acero limpio” producido a partir de hidrógeno procedente de energías renovables, pero necesitaría inversiones masivas que no puede abordar, ni siquiera con subvenciones públicas.

Thyssenkrupp tiene previsto inaugurar su producción de “acero verde” en 2027 en su sede de Duisburg, gracias a más de 2.000 millones de euros en subvenciones públicas. Pero las previsiones económicas no son realistas. Las instalaciones pueden ser mucho más costosas y algunos consideran que nunca se van a poder llevar a cabo.

Los dirigentes ucranianos han malversado la mitad de los fondos recibidos

Ucrania no ha recibido tanta ayuda del exterior como ha dicho el gobierno de Biden y los dirigentes políticos de Kiev han malversado hasta la mitad de los fondos recibidos para la guerra, según Piotr Kulpa, antiguo viceministro polaco.

Kulpa ha ocupado numerosos cargos en el gobierno polaco, incluido el de viceministro de Trabajo a mediados de la década de 2000. Ahora colabora con frecuencia como columnista en medios ucranianos.

El jueves dijo a la periodista ucraniana Lana Shevchuk que “todo el mundo sabe que la corrupción relacionada con la guerra afecta no sólo a Ucrania, sino también a los países que proporcionan los fondos”.

“¿Quién se cree que Estados Unidos ha invertido dos billones de dólares en Afganistán? ¡Es una locura!”, añadió Kulpa, quien acusa a los programas de ayuda estadounidenses de mover cantidades considerables de dinero para financiar “sistemas turbios bajo el control del Partido Demócrata”.

Según Kulpa, el próximo gobierno de Trump podría analizar las finanzas del gobierno y descubrir que Ucrania recibió muy poco “en comparación con las cantidades anunciadas públicamente, y que una gran parte de los fondos fueron malversados […] del orden del 30 al 50 por cien, cualquiera que sea la naturaleza de la ayuda”, reveló.

Denunciando los considerables salarios y primas que se embolsan los funcionarios ucranianos, Kulpa aclaró que si el país consiguiera recuperar todo el dinero robado, los fondos disponibles serían suficientes para financiar un año de trabajo. Kulpa calificó el sistema de “criminal” y añadió que equivale a “escupir en la cara a todos los ucranianos”.

Sus comentarios se vierten mientras la Casa Blanca se prepara para anunciar un nuevo pago de 275 millones de dólares para apoyar a Ucrania.

El Pentágono avisa a Ucrania sobre la corrupción

En un informe trimestral al Congreso publicado la semana pasada, el inspector general del Pentágono, Robert Storch, dijo que “la corrupción es un obstáculo para las aspiraciones de Ucrania a entrar en la Unión Europea y la OTAN”, y citó al ejército del país como un “actor clave” en tales escándalos.

“Jueces, políticos y funcionarios han sido acusados ​​de corrupción, y muchos escándalos de corrupción han involucrado al Departamento de Defensa”, señala el informe, citando datos del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) afirmó haber descubierto una red de corrupción dentro del Ministerio de Defensa a principios de este año, cuando cinco personas intentaron robar 1.500 millones de grivnas (unos 40 millones de dólares) de dinero público destinado a la compra de granadas de mortero.

Aleksey Reznikov, el ministro de Defensa, fue destituido hace unos meses en medio de acusaciones de corrupción. Su sustituto, Rustem Umerov, dijo en enero que una auditoría descubrió 262 millones de dólares en cargos relacionados con el robo en la compra de armas. El año pasado, un oficial de inteligencia estadounidense comentó al periodista Seymour Hersh que Umerov era “aún más corrupto” que su predecesor.

En mayo los medios ucranianos informaron sobre un plan en el que funcionarios de Jarkov desviaron millones de euros a empresas ficticias para la compra de materiales de construcción inexistentes, privando así a la región de cualquier defensa a su llegada.

El informe se hace eco de las afirmaciones de un general ucraniano que el mes pasado advirtió que el ejército ucraniano no tiene capacidad para responder en un campo de batalla en constante cambio debido a los retrasos burocráticos y la corrupción que afectan sus servicios logísticos.

El general Dmitry Marchenko reveló en una entrevista que la capacidad de respuesta es un requisito previo esencial para un ejército moderno, y que el ejército de Kiev carece de ella, pero no por culpa de las tropas. “Nuestra burocracia y corrupción no nos permiten adaptarnos rápidamente y producir lo que necesitamos”, señaló, refiriéndose al sector militar de Ucrania.

Reino Unido creó un equipo militar para mantener a Ucrania siempre en guerra

Importantes figuras militares de Reino Unido propusieron llevar a cabo el atentado contra el Puente de Kerch, entrenar de forma encubierta a fuerzas terroristas en la retaguardia de Rusia al estilo “Gladio” y preparar a la población británica para un descenso en el nivel de vida causado por la guerra por delegación en Ucrania.

Una camarilla de veteranos militares y de inteligencia británicos elaboraron planes para prolongar la guerra por poderes en Ucrania “a toda costa”. Convocada bajo la dirección del Ministerio de Defensa británico inmediatamente después de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, la célula se autodenominó Proyecto Alquimia. Mientras el gobierno británico saboteaba las conversaciones de paz entre Kiev y Moscú, el equipo presentó una serie de planes “para mantener a Ucrania en guerra” imponiendo “dilemas estratégicos, costos y fricciones a Rusia”.

Tras la política británica en Ucrania hay una mano oculta que ha diseñado una guerra larga y agotadora a través de operaciones encubiertas en la retaguardia. Los planes del Proyecto Alquimia abarcan todos los campos concebibles de la guerra, desde ataques informáticos hasta “operaciones discretas” y terrorismo abierto. La célula incluso presentó un plan para perseguir y desmantelar medios de comunicación independientes a través de una campaña agresiva de acoso legal y censura en línea, para obligarles a cerrar. Los planes fueron entregados en los despachos superiores de las instituciones británicas de seguridad.

Fundado por un alto funcionario del Ministerio de Defensa británico, el Proyecto Alquimia está compuesto por militares veteranos y de inteligencia unidos por un plan de guerra total de Occidente contra Rusia. Algunos han entrenado a las tropas ucranianas en tácticas de sabotaje clandestino.

Los miembros del equipo de seguridad nacional reconocen tácitamente que sus operaciones desbordan los límites de la ley británica. Por lo tanto, sugirieron que Londres debería estar “preparado para usar la ley de manera creativa” para alcanzar sus objetivos, e incluso estar dispuesto a eliminar “las restricciones legales a las operaciones inasumibles de Reino Unido” contra Rusia.

Algunas de las recomendaciones más extremas del Proyecto Alquimia ya se han implementado, a menudo con resultados calamitosos. Incluyen la propuesta del equipo de atacar el Puente de Kerch en Crimea, que provocó una escalada rusa que incluyó ataques punitivos contra la infraestructura eléctrica de Ucrania. También planearon la construcción de un ejército secreto, al estilo Gladio, de terroristas ucranianos para llevar a cabo asesinatos y sabotajes detrás de las líneas enemigas.

El primer ministro británico, el laborista Keir Starmer, cayó bajo la influencia del Proyecto Alquimia poco después de su elección en julio, cuando abrazó con entusiasmo el papel de “primer ministro en tiempos de guerra”. Sin embargo, después de prometer que apoyaría a Ucrania “hasta donde sea necesario”, se está alejando silenciosamente de esa política. En Kiev, los ucranianos piensan que sus “amigos” de Londres los metieron en un lío y no pueden o no quieren sacarlos de él.

Para los espías que se reunieron en torno al Proyecto Alquimia, cuanto más dure la guerra por delegación, más caerá la credibilidad de Putin en el país y en el extranjero y se degradará su capacidad para luchar contra la OTAN. Hoy, la táctica del Proyecto Alquimia ha fracasado claramente, ya que Putin sigue siendo popular dentro de Rusia, mientras que un ejército ucraniano en decadencia pierde territorio día a día a pesar del constante rearme por parte de Occidente. Pero los planificadores de la guerra en Londres siguen firmemente comprometidos con la escalada, negándose a archivar sus propuestas.

Una larga saga de piratas y bucaneros

El Proyecto Alquimia se fundó por orden personal del teniente general Charlie Stickland, encargado de “planificar, ejecutar e integrar operaciones militares conjuntas y multinacionales en el extranjero dirigidas por Reino Unido” como jefe del Cuartel General Conjunto Permanente. En las comunicaciones que se han filtrado Stickland se jacta de que su familia “viene de una larga línea de piratas y bucaneros”.

Stickland convocó la primera reunión del Proyecto Alquimia el 26 de febrero de 2022, pocos días después de que las tropas rusas hicieran su incursión inicial en Ucrania. Según las actas de la reunión, “una variedad de académicos, autores, estrategas, planificadores, encuestadores, comunicadores, científicos de datos y técnicos destacados” estuvieron presentes para producir un “documento de opciones generales de estrategia”.

El documento consistía en una serie de propuestas para que el gobierno británico “derrotara a Putin en Ucrania y estableciera las condiciones para la remodelación de un orden internacional abierto del futuro”. A lo largo del documento, la necesidad de “mantener a Ucrania luchando” se describía como el “esfuerzo principal” de Londres en el conflicto.

En un correo electrónico dirigido a los oficiales británicos con fecha del 3 de marzo de 2022, Stickland describió el documento como “una travesura que he estado haciendo” con un equipo de “pensadores secundarios”. Expresó su satisfacción por el hecho de que “esto ha sido visto por todo tipo de personas”, incluidos altos funcionarios del gobierno y militares británicos, “y ha tenido buena acogida”.

Un documento que enumera a los reclutas potenciales y confirmados del Proyecto, escrito por Morris, menciona a una serie de personas del sector privado y del mundo académico, junto con altos funcionarios del ejército. Morris, que actualmente es miembro del “Centro de Gran Estrategia” del King’s College, figura en el documento como “cabecilla civil”. El de “cabecilla militar” lo desempeñaría Simon Scott, un brigadier del ejército, distinguido en 2013 por sus “valientes servicios” en Afganistán.

Las operaciones de información estarían a cargo de un miembro aún por determinar de la 77 Brigada de Operaciones Psicológicas de Gran Bretaña. También figuraba como participante en las operaciones de información el veterano agente británico de guerra psicológica Amil Khan, fundador de la empresa de análisis de “contradesinformación” Valent Projects.

En 2021 el entonces Príncipe de Gales, el rey Carlos de Inglaterra, reclutó a los Valent Projects de Khan para que un influencer de YouTube atacara a los escépticos de la pandemia. Anteriormente, Khan participó en el programa del Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido para fomentar el cambio de régimen en Siria.

Un golpe palaciego en el Kremlin y luego un Plan Marshall para Rusia

Dentro de la sala de guerra encubierta del Proyecto Alquimia, la obsesión por una guerra larga se apoderó rápidamente de los miembros de la célula, que se inspiraron en un documento de políticas que Stickland atribuyó a “The Elders”, a los que describió como “un grupo de actores de Fusion”, refiriéndose al estrato de académicos y figuras de la industria de defensa con fuertes vínculos con el ejército británico.

Un documento de Alquimia redactado bajo la supervisión de Stickland y titulado “El próximo capítulo de Ucrania: documento de opciones de la gran estrategia de los ancianos”, sugiere que los miembros de la camarilla se habían convencido a sí mismos de que era inevitable un “golpe palaciego” dentro del Kremlin. Mientras Rusia tuviera problemas en Ucrania, creían, la inteligencia británica tendría “la oportunidad de desafiar” la “creciente estatura de Moscú como actor internacional competente” en la escena mundial.

“Una guerra prolongada contra un estado pequeño hace que [Putin] parezca un tonto”, afirmaba el documento. “Está obsesionado con el fin de Gadafi; querrá evitarlo […] La presión de los oligarcas aumentará a medida que se alargue una guerra prolongada; no querrá darles excusas para amenazar su autoridad”. El equipo razonó que “una guerra prolongada afectará la credibilidad internacional [de Putin]”, ya que “un fracaso en derrotar rápidamente a Ucrania reducirá seriamente […] su credibilidad ante nuevos amigos ricos en Bielorrusia, Hungría, China, India, Oriente Medio, Brasil, etc.”

“Lo más importante”, la prolongada participación rusa en Ucrania “envalentonará a la OTAN”, argumenta la camarilla. Convencidos de que Putin fracasaría en la región oriental del Donbas, lo que provocaría un colapso de su gobierno, los miembros del Proyecto Alquimia fantasearon abiertamente con absorber a Rusia en el orden financiero dominado por Occidente después bajo el disfraz de un “Plan Marshall post Putin”. De particular interés fue el “reencuentro” de Londres con Moscú “en los mercados mundiales de energía y materias primas”, una aparente referencia al deseo de Occidente de gas y trigo rusos baratos.

Una Operación Gladio para Ucrania

Para lograr la balcanización de Rusia, los miembros del Proyecto Alquimia se inspiraron en la Operación Gladio, una operación encubierta orquestada por la CIA y la OTAN que vio a paramilitares fascistas llevar a cabo ataques terroristas de falsa bandera en toda Europa Occidental después de la Segunda Guerra Mundial en un intento de evitar que el comunismo echara raíces.

Una sección que detalla las posibles “operaciones discretas” en el documento de estrategia del Proyecto Alquimia, enfatiza la “necesidad de intervenir en todos los sentidos excepto el oficial” y recomienda explícitamente “manuales de permanencia en Gladio/panfletos partisanos” que se actualizarían para la Era de la Información”.

Otro punto que el Proyecto Alquimia propuso fue desplegar tropas mercenarias “para desbancar a Wagner”. El objetivo era crear un contrapeso británico para la fuerza fundada por Prigozhin. El objetivo requería la formulación de “una nueva doctrina, concepto operativo y marco legal, para integrar eficazmente” a los mercenarios y otros actores no militares. Según estas directrices, se emplearían empresas privadas británicas capaces de utilizar “armamento sofisticado como SAMS, informático, aire de combate y drones” para “operar, entrenar y acompañar a las formaciones ucranianas”.

Se pretendía que todas estas operaciones fueran “patrocinadas y comandadas” en última instancia por el gobierno de Londres “utilizando una cobertura discreta” para no activar el artículo 5 de los estatutos de la OTAN.

Tras la elaboración de su documento estratégico, Stickland invitó a su equipo de “pensadores colaterales” a presentar más propuestas para operaciones de estilo Gladio. Entre las que se elaboraron había una para “inhabilitar el puente de Kerch de una manera audaz e interrumpir el acceso por carretera y ferrocarril a Crimea y el acceso marítimo al Mar de Azov”.

El Proyecto Alquimia también elaboró una presentación en PowerPoint titulada “Entrenamiento de una fuerza de comando ucraniana para restaurar la soberanía marítima”, que describía la formación de una fuerza de comando ucraniana de 1.000 efectivos “entrenada en Gran Bretaña por veteranos militares equipados con equipo británico” para “degradar la Armada rusa y abrir otro flanco en la lucha por Jerson y el sur de Ucrania”.

El equipo estuvo trabajando en el plan durante al menos tres meses en el momento de la presentación. “Los ucranianos en el extranjero y los voluntarios dentro de Ucrania” ya habían sido reclutados, antes de las 12 semanas de entrenamiento básico “en el uso de todas las armas de las tropas, incluidos morteros, misiles antitanque, francotiradores, asaltos desde acantilados, entrenamiento con pequeñas embarcaciones y demoliciones”, decía la propuesta.

El plan preveía la integración formal de los comandos en la Armada ucraniana. La futura fuerza “será un multiplicador de fuerza y ​​muy móvil”, mientras que la “anticuada doctrina rusa tendrá dificultades con una fuerza naval altamente motivada y bien equipada que lleve a cabo operaciones relámpago y ataques contra Crimea”.

Además, “individuos que hablen ruso con fluidez y sean considerados aptos para operaciones encubiertas”, incluidas “operadoras femeninas”, serían “introducidas en el sur de Ucrania ocupada y Crimea para la recopilación de inteligencia y el sabotaje de objetivos clave de infraestructura”. Serían entrenados por oficiales del MI6. Para ello, el Proyecto Alquimia pidió al gobierno británico un total de 73,5 millones de libras. “El programa está en un alto estado de preparación. Estamos listos para empezar”, dijeron.

La suma debía ser pagada a Elders Services, una empresa fundada por los miembros del equipo y registrada en una dirección a sólo 24 kilómetros de Fort Monckton, que el ex oficial del MI6 Richard Tomlinson describió como “el centro de entrenamiento de operaciones de campo del SIS”.

Se desconoce cuánto dinero recibió, si es que recibió alguno, la empresa por reeditar la Operación Gladio en Ucrania. Elders Services cerró en marzo del año pasado después de menos de un año de funcionamiento, sin presentar la contabilidad.

Los espías británicos contra los medios díscolos

En Proyecto Alquimia había una sensación de que la hegemonía occidental se estaba desmoronando en las fronteras que separaban a Ucrania de Rusia. En referencia a la alianza Brics, que se reunió en Kazán en octubre para desafiar el orden financiero dominado por Estados Unidos, instaron a los dirigentes británicos a “prepararse para SWIFT II”, ya que SWIFT “iba a ser destruido” por las sanciones antirrusas de Occidente, “lenta, pero inevitablemente”.

Según el equipo, los países de todo el mundo “verían la necesidad de un medio alternativo no estadounidense” para estacionar de manera segura su efectivo y comerciar. En una rara muestra de sobriedad política, los espías británicos predijeron que las sanciones a Rusia combinadas con la guerra en Ucrania impondrían precios más altos a los bienes de consumo y “golpearían a los votantes británicos en el bolsillo”.

Eso es “una amenaza al apoyo público” a la “línea dura” del gobierno británico sobre Ucrania, advirtieron. “La opinión pública interna de Reino Unido” se “hartaría” de pagar más por los bienes de consumo diario, lo que significa que “crecería la presión para un compromiso”.

Para preparar a la población británica para la tormenta que se avecina, el Proyecto Alquimia propuso lo que describieron de forma insulsa como “operaciones de información”, pero que podrían describirse con mayor precisión como una mezcla de propaganda pública interior y ataques malignos a medios de comunicación disruptivos.

La tarea que describieron no solo incluía desmantelar la “infraestructura de desinformación rusa” presionando a las redes sociales para que prohibieran RT y Sputnik, sino también apuntar a medios independientes críticos. “Se pueden emprender varias acciones contra estos medios. La más obvia es legal, ya que el contenido de estos medios de comunicación a menudo contraviene la ley de medios en Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Europea”, dijeron los planificadores.

“Las partes agraviadas actualmente tienden a ignorar la difamación/libelo de estos medios. Si los persiguieran agresivamente, es probable que se vieran obligados a cerrar”.

Afirmaban que hasta ahora Grayzone había logrado ocultar su financiación, lo que sugiere que el medio está financiado de forma encubierta por Rusia o algún otro estado enemigo. Las fantasías paranoicas de la inteligencia británica pueden explicar que la policía antiterrorista británica interrogara a uno de los periodistas, Kit Klarenberg, sobre el tema cuando lo detuvieron en el Aeropuerto Internacional de Luton en mayo del año pasado.

Colocar al ejército británico al frente de la guerra contra Rusia

Además de desempeñar un papel destacado en la manipulación de los medios, el Proyecto Alquimia buscó colocar a los peones del ejército británico al frente del Tribunal Penal Internacional para investigar y procesar al gobierno ruso por presuntos crímenes de guerra en Ucrania.

Londres debía crear “condiciones internacionales, mecanismos de recopilación y financiación para la recopilación de datos y pruebas” en la guerra por delegación, y brindar “todo el apoyo posible, incluida la inteligencia” al Tribunal “en sus esfuerzos por investigar los crímenes de guerra”, tal como lo hicieron los espías británicos para el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY).

Aunque no se los nombra en el documento, desde entonces abogados británicos de alto perfil, incluida Amal Clooney (*), están a la vanguardia de los esfuerzos para procesar a funcionarios rusos por crímenes de guerra y establecer un análogo del TPIY. El gobierno británico jugó un papel fundamental en el nombramiento del mentor de Amal Clooney, Karim Khan, como fiscal del Tribunal Penal Internacional.

Las provocadoras propuestas del Proyecto Alquimia parecen haber llegado al escritorio del primer ministro Keir Starmer de alguna forma. En la cumbre del 75 Aniversario de la OTAN, Starmer emitió un respaldo sin concesiones a los ataques profundos del ejército ucraniano contra Rusia. Haciéndose eco del lenguaje agresivo que se encuentra en los documentos del Proyecto Alquimia, se comprometió a “entregar 3.000 millones de libras esterlinas en apoyo a Ucrania cada año […] durante el tiempo que sea necesario”.

Pero a medida que la ofensiva del ejército ucraniano en la región rusa de Kursk flaquea, el gobierno de Biden se ha distanciado de los llamamientos a atacar el corazón de Rusia. Afortunadamente para los dirigentes británicos, empeñados en llevar la lucha hasta Moscú, el Proyecto Alquimia ha garantizado que siga teniendo a mano una serie de opciones no oficiales.

Como señaló en su documento de estrategia, “Reino Unido siempre busca actuar multilateralmente, pero está dispuesto a asumir una dirección unilateral cuando lograr un consenso multilateral pueda resultar una tarea que lleve mucho tiempo o resulte difícil”. Entre los patrocinadores encubiertos de la guerra, que se encontraban atrincherados a más de 1.600 kilómetros de las líneas del frente, había un acuerdo firme: “Debemos intentar a toda costa que Ucrania siga luchando”.

—Kit Klarenberg https://thegrayzone.com/2024/11/16/uk-plot-keep-ukraine-fighting/

(*) Amal Clooney es la esposa del conocido actor de Hollywod

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