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Día: 24 de noviembre de 2024 (página 1 de 1)

Putin se ha sacado un conejo de la chistera

Al presentar el nuevo misil Oreshnik, Putin se preocupó de destacar que se trata de un arma nueva, cuyo origen no es soviético. Como los mejores magos, “Putin se ha sacado un conejo de la chistera”, decía una web estadounidense, y no hay nada mejor que probar el invento sobre la marcha.

Pero el jueves no todo fueron novedades. Había viejas cuentas que saldar y Putin aprovechó la ocasión para recordar que Estados Unidos había cometido un error al desmarcarse unilateralmente el Tratado INF en 2019.

Como expusimos ayer, el antecedente del Oreshnik es el RS-26 con un alcance más corto y una ojiva con seis (en lugar de los cuatro anteriores) cargas de reentrada independientes.

Si nos remontamos aún más en el tiempo, el Oreshnik pertenece a la misma categoría que los SS-20 que desencadenaron la crisis de los euromisiles en 1977 al mismo tiempo que Zbigniew Brzezinski publicaba su libro “El Gran Tablero”, en el que sostenía que Rusia era débil, su ejército estaba anclado en los tiempos soviéticos y no tenía más remedio que someterse a la OTAN.

Desde entonces en los medios estadounidenses circula el concepto de “guerra fácil”, que se ha extendido a otros países, además de Rusia, como Irán, por poner un ejemplo. Una guerra es “fácil” porque hay una parte mucho más fuerte que la otra; está más y mejor armada y hoy esas armas son -principalmente- los misiles. De ahí que durante la Guerra Fría los misiles fueran el núcleo de las negociaciones de desarme.

A su vez aquellas negociaciones dieron lugar a la clasificación oficial de los misiles para reducirlos o eliminarlos, como expusimos ayer en otra entrada. Sin embargo, como se observa cada día en Ucrania, hoy la tecnología militar ha cambiado los teatros de operaciones.

El Oreshnik es la mejor demostración de ello, y no sólo por su invulnerabilidad, sino porque lo mismo se puede lanzar sobre Ucrania que sobre Reino Unido, sin que haya manera de saber de antemano el tipo de carga que lleva.

La presentación en sociedad del nuevo misil la hizo Putin en persona para que no haya ningún género de dudas de que se trata de un aviso para navegantes. Al hablar de su “alcance Medio”, Putin recordaba -a quienes tienen un poco de memoria- que el Oreshnik es el nuevo SS-20 de los tiempos soviéticos que obligó a Estados Unidos a firmar el Tratado INF.

El desmantelamiento de la URSS hizo creer a Estados Unidos que había “guerras fáciles” y se desmarcaron del Tratado INF. Sólo faltaba que Rusia hiciera lo propio, como cabía esperar, y se trata sólo de un ensayo de prueba edn condiciones reales de guerra, recordó Putin. “La cuestión de un mayor despliegue de misiles de corto y mediano alcance se resolverá basándose en las acciones de Estados Unidos y sus estados satélites”, añadió.

Algún ingenuo le preguntaría a Putin: ¿a qué se refiere cuando habla de los “estados satélites” de Estados Unidos? A buen entendedor…

La propia naturaleza del misil le permite a Putin darse un lujo apoteósico: cuando lo disparemos “pediremos a la población civil, así como a los ciudadanos de países amigos, que abandonen las zonas peligrosas con antelación. Lo haremos por razones humanitarias. Lo haremos públicamente, abiertamente, sin correr el riesgo de contramedidas por parte del adversario, que también recibirá esa información. ¿Por qué podemos hacer esto? Porque hasta la fecha no existe ninguna contramedida contra este arma”.

La escalada de la Guerra de Ucrania agrava la crisis energética en Europa

En Europa se las prometían muy felices porque habían superado “para siempre” la crisis energética de hace dos años, los precios habían caído sustancialmente y tenían llenos los depósitos de gas. Ya nadie hablaba de crisis energética.

Ahora volvemos al punto de partida: los precios ya no están tan bajos, las reservas han caído y acecha un invierno largo y crudo, como están comprobando en Irlanda, donde se han producido cortes en el suministro eléctrico, lo mismo que en Francia.

La escalada de la guerra ha contribuido a un aumento de los precios del gas de alrededor del 45 por cien este año. Aunque los niveles todavía están muy por debajo de los niveles alcanzados en 2022.

Además, las existencias están disminuyendo rápidamente, ya que las primeras temperaturas bajo cero han aumentado la demanda de calefacción, el viento ha parado de soplar y los aerogeneradores están parados.

En la crisis de 2022 Alemania ordenó compras rápidas de gas destinado a ser almacenado en el mercado mundial a precios récord. Para intentar recuperar parte del coste adicional, Berlín introdujo un impuesto sobre los envíos a través de Alemania. El plan fue criticado porque aumentaba el coste de su obtención para países sin litoral como Austria, Eslovaquia y la República Checa.

Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de Energía, ha dado la voz de alarma, advirtiendo que Europa necesita reservas suficientes para el final del invierno si el tránsito del gas ruso a través de Ucrania finaliza el 1 de enero con el vencimiento del contrato entre Moscú y Kiev.

La Unión Europea sigue recibiendo alrededor del 5 por cien de sus importaciones de gas de Rusia a través de la red de tránsito ucraniana, un contrato que se acaba a final de año y que no se va a prorrogar porque el gobierno ucraniano no quiere hacerlo.

El mes pasado Putin dijo que, por su parte, ellos están dispuestos a seguir suministrando gas a la Unión Europea a través de Ucrania, pero que el gibierno de Kiev debe prorrogar el contrato.

A falta de gas ruso, la alternativa a un invierno crudo y largo es el gas licuado, lo que es sinónimo de precios elevados. En Bruselas cada mañana encienden velas y rezan plegarias para que Oriente Medio no agrave la crisis del gas con otra escalada bélica paralela que multiplicaría los precios aún más.

Un especulador quiere comprar el gasoducto NordStream para Estados Unidos

El especulador estadounidense Stephen P. Lynch quiere comprar el gasoducto Nord Stream si se subasta en el marco del procedimiento de quiebra del operador que se sigue en Suiza, dice el Wall Street Journal (*).

Es una ganga, una oportunidad única para que Estados Unidos controle el suministro energético europeo adquiriendo la propiedad del gasoducto destruído por ellos mismos a precio de saldo.

“Un inversor estadounidense con un historial de negocios en Rusia ha pedido al gobierno de Estados Unidos que le permita ofertar por el gasoducto saboteado Nord Stream 2 si se subasta en el procedimiento de quiebra suizo”, dice el periódico.

Lynch ofrece pagar 11.000 millones de dólares y en febrero pidió al Tesoro de Estados Unidos una licencia para negociar su reparación con empresas sometidas a sanciones estadounidenses, señalando que de esa manera los buitrres podrían evitar la quiebra de la empresa operadora.

Lynch argumenta que la posesión del oleoducto daría a Estados Unidos una poderosa herramienta para negociar la paz con Rusia para resolver la Guerra de Ucrania, al tiempo que apoyaría objetivos estratégicos más amplios de Estados Unidos.

“La conclusión es la siguiente: esta es una oportunidad única para que los estadounidenses controlen el suministro de energía europeo durante el resto de la era de los combustibles fósiles”, comenta Lynch.

(*) https://www.wsj.com/business/energy-oil/a-miami-financier-is-quietly-trying-to-buy-nord-stream-2-gas-pipeline-f43dd85d

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