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Día: 8 de noviembre de 2023 (página 1 de 1)

La destrucción de Gaza marca el fin de la propaganda israelí

Gaza ha alterado la ecuación política en Palestina. Además, es probable que las repercusiones de la devastadora guerra en curso alteren el campo político en todo Medio Oriente y reorienten a Palestina como la crisis política más apremiante del mundo en los años venideros.

Desde la creación de Israel en 1948, apoyado por Gran Bretaña y protegido por Estados Unidos y otros países occidentales, las prioridades han sido enteramente israelíes. La seguridad de Israel, la ventaja militar de Israel, el derecho de Israel a defenderse… y mucho más, son los mantras que han definido el discurso político de Occidente sobre la ocupación israelí y el apartheid en Palestina.

Esta extraña concepción estadounidense-occidental del llamado “conflicto”, según la cual el opresor tiene “derechos” sobre los oprimidos y el ocupante tiene “derechos” sobre los ocupados, ha permitido a Israel mantener una ocupación militar de los territorios palestinos que ha durado más de 56 años.

Pero muchos afirman que dura más de 75 años.

Permitió a Israel dejar de lado las raíces del “conflicto”, es decir, la limpieza étnica de Palestina en 1948 y el derecho de retorno de los refugiados palestinos, denegado durante mucho tiempo y totalmente legítimo.

En este contexto, todas las propuestas de paz árabe-palestina fueron rechazadas. Incluso el llamado “proceso de paz”, concretamente los Acuerdos de Oslo, se ha convertido en una gran oportunidad para que Tel Aviv refuerce su ocupación militar, amplíe sus asentamientos ilegales y encerre a los palestinos en espacios similares a bantustanes, humillándolos y sometiéndolos a sanciones raciales y segregación.

Algunos palestinos, seducidos por los regalos estadounidenses o destrozados por una persistente sensación de derrota, se han alineado para recibir los dividendos de la paz entre Estados Unidos e Israel: lamentables migajas de prestigio vacío, títulos vacíos y poder limitado, concedidos o rechazados por el propio Israel.

Sin embargo, la guerra de Israel contra los palestinos en Gaza está cambiando gran parte de este doloroso statu quo.

La continua insistencia del Estado ocupante en que su guerra asesina se libra contra el movimiento Hamas, contra el “terror”, contra el fundamentalismo islámico y todo lo demás, tal vez haya convencido a quienes están dispuestos a aceptar la versión israelí de los acontecimientos tal como son.

Pero cuando los cuerpos de miles de civiles palestinos, incluidos miles de niños, comenzaron a acumularse en las morgues de los hospitales de Gaza y, trágicamente, en las calles, la narrativa empezó a cambiar.

Los cuerpos pulverizados de niños palestinos, de familias enteras que perecieron juntas, son testimonio de la brutalidad de Israel, del apoyo inmoral de sus aliados y de la inhumanidad de un orden internacional que recompensa al asesino y aflige a la víctima.

De todas las declaraciones sesgadas y vergonzosas hechas por el presidente estadounidense Joe Biden, aquella en la que sugirió que los palestinos estaban mintiendo sobre su propio número de muertos fue quizás la más inhumana.

Puede que Washington no se dé cuenta todavía, pero las repercusiones de su apoyo incondicional a Israel resultarán desastrosas en el futuro, especialmente en una región harta de la guerra, la hegemonía, los dobles raseros, las divisiones sectarias y los conflictos interminables.

Pero es en el propio Israel donde el impacto será más fuerte.

Cuando el embajador palestino ante las Naciones Unidas, Riyad Mansour, pronunció un poderoso y conmovedor discurso el 26 de octubre, no pudo contener las lágrimas.

Las delegaciones internacionales presentes en la Asamblea General de la ONU no dejaron de aplaudir, reflejando el creciente apoyo a Palestina, no sólo en la ONU, sino también en cientos de ciudades y en innumerables lugares de todo el mundo.

Cuando el embajador de Israel ante la ONU, Gilad Erdan, que había defendido muchas de las mentiras difundidas por Tel Aviv, especialmente en los primeros días de la guerra, terminó su discurso, ni una sola persona aplaudió. El desprecio era palpable.

La narrativa israelí claramente se ha derrumbado en mil pedazos. Israel nunca ha estado tan aislado. Ciertamente este no es el “Nuevo Medio Oriente” que Netanyahu profetizó en su discurso ante la Asamblea General de la ONU el 22 de septiembre.

Incapaz de comprender que la simpatía al menos abierta hacia Israel se ha convertido rápidamente en un desprecio total, el Estado colono recurrió a sus viejas tácticas.

El 25 de octubre Erdan exigió que el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dimitiera porque “no es apto para dirigir la ONU”. El crimen supuestamente imperdonable del primer dirigente de la ONU fue sugerir que “los ataques de Hamás no ocurrieron en el vacío”. Tenía toda la razón.

Sin embargo, cuando se trata de Israel y sus benefactores estadounidenses, no se permite que ningún contexto manche la imagen perfecta que los israelíes han creado de su genocidio en Gaza.

En este perfecto mundo israelí, a nadie se le permite hablar de ocupación militar, asedio, falta de perspectivas políticas, desplazamiento o falta de una paz justa para los palestinos.

Aunque Amnistía Internacional dijo que ambas partes habían cometido “graves violaciones del derecho internacional humanitario, incluidos crímenes de guerra”, Israel continuó atacándolo, acusándolo de ser “antisemita”. En opinión de Israel, ni siquiera el principal grupo internacional de derechos humanos puede poner en contexto las atrocidades cometidas en Gaza ni atreverse a sugerir que una de las causas fundamentales del “conflicto” es “el sistema de apartheid israelí impuesto a todos los palestinos”.

Israel ya no es todopoderoso, como quiere hacernos creer. Los acontecimientos recientes han demostrado que su “ejército invencible” –imagen de marca que ha permitido a Israel convertirse, a partir de 2022, en el décimo exportador mundial de equipamiento militar– ha resultado ser un tigre de papel.

Esto es lo que más enfurece a Israel. “Los musulmanes ya no nos tienen miedo”, dijo el ex miembro de la Knesset Moshe Feiglin a Arutz Sheva-Israel National News. Para restaurar este miedo, el político fascista genocida pidió que “Gaza sea reducida a cenizas inmediatamente”.

Pero nada reducirá Gaza a cenizas. Ni siquiera las más de 12.000 toneladas de explosivos arrojados sobre la franja durante las dos primeras semanas de la guerra, que ya han incinerado al menos el 45 por cien de las viviendas, según la oficina humanitaria de Naciones Unidas.

Gaza no morirá porque es una idea poderosa, profundamente arraigada en los corazones y las mentes de cada árabe, cada musulmán y millones y millones de personas en todo el mundo.

Esta nueva idea desafía la vieja creencia de que el mundo debe responder a las prioridades de Israel, su seguridad, sus definiciones egoístas de paz y todas las demás ilusiones.

El foco ahora debe estar donde siempre debería haber estado: las prioridades de los oprimidos, no las del opresor. Es hora de hablar de los derechos palestinos, de la seguridad palestina y del derecho –de hecho, la obligación– del pueblo palestino a defenderse.

Es hora de que hablemos de justicia –justicia real– cuyo resultado no sea negociable: igualdad, plenos derechos políticos, libertad y derecho al retorno.

Gaza le dice al mundo todo esto y más. Es hora de que escuchemos.

Ramzy Baroud https://www.middleeastmonitor.com/20231031-turning-gaza-into-ashes-israel-propaganda-vs-the-world/

La guerra de Gaza dará lugar a una ocupción militar israelí durante 10 años

En los últimos años las agresiones militares de Israel contra Gaza han implicado guerras aéreas con un número limitado de tropas ingresando en el enclave asediado. La última vez que hubo una incursión terrestre a gran escala por parte de las tropas israelíes en Gaza fue en 2014 durante la Operación Margen Protector.

Entonces las tropas israelíes estuvieron en Gaza durante menos de un mes. El ministro de Defensa dijo recientemente a los periodistas que la guerra actual  durará varios años. La ocupación será a largo plazo y con intensos combates urbanos. Según el New Yorker, los militares israelíes han confesado que la guerra podría durar 10 años.

El lunes, el Primer Ministro Benjamín Netanyahu dijo a ABC News: “Israel tendrá, durante un período indefinido, la responsabilidad general de la seguridad porque hemos visto lo que sucede cuando no la tenemos”.

A Estados Unidos le preocupa que Israel no pueda alcanzar sus objetivos militares. Un mes después del ataque del 7 de octubre, poco se sabe sobre las armas que Estados Unidos ha proporcionado a Israel. La Casa Blanca ha publicado tres páginas para informar sobre las armas enviadas a Ucrania, pero la información sobre las enviadas a Israel cabe en una línea.

El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby, reconoció el secreto en una conferencia de prensa el 23 de octubre. Dijo que si bien la asistencia militar de Estados Unidos es casi diaria, “estamos teniendo cuidado de no cuantificar ni entrar en demasiados detalles sobre lo que están obteniendo, por supuesto, para sus propios fines de seguridad operativa”.

La idea de que proporcionar más información perjudicaría de alguna manera la seguridad operativa del ejército israelí es una tapadera para reducir la información sobre los tipos de armas que se suministran a Israel y, sobre todo, cómo se utilizan.

La falta de transparencia sobre las armas que suministra Estados Unidos a Israel “diariamente” trata de restar importancia al grado en que Israel utilizará esas armas para cometer crímenes de guerra y asesinar civiles palestinos en Gaza.

El ataque del 7 de octubre resultó en una cascada de asistencia armamentista por parte de Estados Unidos. Aunque al principio la Casa Blanca se negó a identificar ningún sistema de armas específico, a medida que los detalles fueron apareciendo en la prensa, gradualmente ha ido reconociendo algunos. Incluyen municiones guiadas de precisión, bombas de pequeño diámetro, artillería, municiones, interceptores para la Cúpula de Hierro, entre otros equipos.

Cuando un periodista pidió una cifra aproximada para la asistencia de seguridad durante una conferencia de prensa el 12 de octubre, el portavoz del Pentágono puso objeciones. “No voy a hacer eso hoy y lo dejaría en manos del gobierno de Israel”, le respondieron al periodista.

El contraste con la transparencia sobre la ayuda militar a Ucrania es llamativo. Se debió en gran parte a la sensación de que estaban empeñados en una “causa noble”. La de Gaza no tiene esa consideración. Bombardear, matar y bloquear todo un territorio de dos millones de personas ha sido unánimemente descrita como crimen de guerra.

Aunque Estados Unidos respalda a Israel con armas y retórica, es delicado airear los detalles sobre las armas estadounidenses suministradas al ejército israelí, algunas de las cuales sin duda se utilizarán en ataques ilegales contra la población civil.

Más allá de las cantidades, hay armas específicas que el Pentágono está proporcionando a Israel y que no han sido reveladas públicamente. Docenas de aviones de transporte militar C-17 que probablemente transportan municiones han cruzado el Atlántico viajando entre Estados Unidos e Israel. La mayoría aterriza en la Base Aérea de Nevatim, una base del ejército israelí en el desierto de Negev.

Biden ha solicitado 14.300 millones de dólares en ayuda para Israel, además de los más de 3.000 millones de dólares en asistencia militar que ya proporciona. Más recientemente, ha planeado enviar 320 millones de dólares en bombas Spice de precisión a Israel.

Bill Gates quiere su parte del pastel en las minas del Congo

Hay un nuevo protagonista en el tablero de ajedrez de la República Democrática del Congo: KoBold Metals. Es una empresa nueva, innovadora, respaldada por especuladores de renombre como Bill Gates, y busca establecerse en un territorio rico en recursos.

Después de desarrollar un proyecto de cobre en Zambia, KoBold Metals se siente atraído por el potencial de la República Democrática del Congo, en particular por sus vastas reservas de cobalto y cobre, esenciales para la transición ecológica mundial, las baterías recargables y las energías limpias.

El director de KoBold, Kurt House, ha revelado que la empresa intentó adquirir un activo en la región, aunque el acuerdo no prosperó y calla los detalles. La discreción sólo aumenta la intriga en torno a los futuros movimientos de KoBold en una región estratégica.

El Continente Negro y, más particularmente, la República Democrática del Congo, ha sido durante mucho tiempo un centro de interés para las potencias occidentales por sus abundantes recursos minerales, que incluyen cobre, diamantes, cobalto y oro.

China ha fortalecido significativamente su posición en África al adquirir una participación mayoritaria en proyectos como Sicomines. Gracias a enormes inversiones, ha podido asumir la cabeza en la extracción de litio, vital para la fabricación de baterías para vehículos eléctricos.

Estados Unidos ha estudiado restringir la importación de minerales esenciales procedentes del Congo porque es China quien los explota y la acusan de hacerlo con trabajo infantil.

Un proyecto de ley estadounidense propuesta podría reducir las exportaciones de minerales desde la República Democrática del Congo. La llegada de KoBold podría significar un cambio de paradigma que coloque a Estados Unidos en el juego y frene cualquier ley que pueda dañar a la República Democrática del Congo.

El interés de KoBold Metals en la República Democrática del Congo es otra demostración de que los recursos minerales siguen siendo cruciales. A medida que avanza la empresa respaldada por especuladores como Bill Gates, entra en un terreno donde el control de los recursos es complejo y disputado, y donde el resultado de la rivalidad tendrá efectos duraderos en la población y la economía locales: África en su conjunto.

A su vez, Bill Gates está en la cuerda floja, con una acusación de pedofilia en ciernes por sus vínculos con la red de Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell. No obstante, la lista negra de la red es tan amplia que es imposible que ni siquiera una ínfima parte lleguen a los banquillos.

Hace poco le preguntaron a Hillary Clinton si podía explicar por qué su marido Bill visitó 26 veces el burdel que tenía Epstein en isla Little St. James. Los guardaespaldas sacaron inmediatamente al hombre de la sala.

La amistad de Bill Clinton con Epstein ya salió a la luz durante las elecciones de 2016. Luego ha salido la de otros, como Bill Bates sólo para que el crimen se disuelva como un azucarillo en una vaso de leche.

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