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Día: 13 de junio de 2023 (página 1 de 1)

España se hunde en el fango de la dependencia alimentaria y ganadera

La narrativa de la transición alimentaria forma parte ya de todas las administraciones públicas españolas bajo el logo de la llamada Agenda 2030. Los grandes agronegocios y las ONG’s subvencionadas se posicionan como salvadores de la humanidad debido a sus muy promocionados planes de agricultura inteligente y producción «sostenible».

En esta narrativa, no hay espacio para ninguna mención del tipo de relaciones de poder que han dado forma al sistema alimentario prevaleciente y muchos de los problemas actuales. Y es en ese contexto en el que se han tomado las decisiones más escandalosas de las últimas semanas, tanto en materia ganadera como agrícola.

Desde el ingreso de España en la Unión Europea, la matriz económica del Estado fue modificada drásticamente. Los monopolios estatales administrados por el antiguo Instituto Nacional de Industria (INI) fueron vendidos al mejor postor, y el Estado mismo apadrinó una transición económica que orientaba al país hacia el sector servicios y la producción de alimentos.

La transición alimentaria se enmarca siempre en el lenguaje de la emergencia climática, la sostenibilidad o la «seguridad de los consumidores», donde los eslabones más débiles no son, como habitualmente se cree, las explotaciones «ecológicas», ya que éstas tienen un mercado consumidor con un alto poder adquisitivo.

La parte perjudicada de esta transición son los productores que proveen a las grandes cadenas, consumidores a su vez de los pesticidas y los piensos que se agregan a la alimentación de la gran mayoría. Elementos que por supuesto están fuera del debate sobre la sostenibilidad.

Después de 1945, la agroindustria corporativa, en gran medida respaldada por Estados Unidos, la Fundación Rockefeller e instituciones financieras, ha estado promoviendo e instituyendo un sistema de agricultura y ganadería industrial dependiente de productos químicos. Las comunidades rurales, los sistemas ecológicos, el medio ambiente, la salud humana y los sistemas locales de cultivo de alimentos han sido devastados en el proceso.

Empresas como Bayer o Syngenta trabajan en España codo con codo con colegios de veterinarios, organismos públicos agroalimentarios y consejerías, donde son elevadas a auténticas «eminencias» en lo que a seguridad alimentaria se refiere. No hay actuación «preventiva» en materia ganadera o agroalimentaria donde no haya una de estas empresas detrás. Por ejemplo esto ocurre con la tuberculosis bovina, cuya vacunación está prohibida y donde existen varios grupos de intereses partidarios de la derogación de esta norma, ya que llevan años desarrollando vacunas para esta enfermedad.

El problema agrícola y ganadero en España está floreciendo por sus aspectos más visibles: sacrificio de reses, restricciones a la producción o limitaciones al uso de acuíferos, pero no más allá. No se discuten los pesticidas, los «venenos» para plantas o los piensos compuestos, ni mucho menos a los titiriteros que hay tras el escenario de la «transición alimentaria».

La «transición alimentaria» implica profundizar la dependencia de agricultores y ganaderos en una economía explotadora, controlada por corporaciones, que extrae riqueza y satisface las necesidades del mercado de corporaciones globales y fondos de capital riesgo, protegidas por el Estado. Si no hay una ruptura total y radical con estas corporaciones, los agricultores se verán reducidos a empleados de estas grandes empresas, y lo que es peor, asumirán todos los riesgos.

Cuando el campo de batalla se convierte en una ratonera

Durante la ofensiva ucraniana, los vehículos blindados occidentales se vieron obligados a avanzar en columna a través del campo de minas ruso. A la cabeza de la columna iba un tanque con un dispositivo de liberación de minas antitanque de movimiento lento. La columna fue atacada por los rusos con drones kamikazes Lancet-3 y misiles antitanque guiados por helicópteros Ka-52 y Mi-28.

Al intentar escapar de los blindados en llamas, los tanques Leopard o Bradley abandonaron el carril de seguridad y chocaron contra otras minas antitanque, saltando también por los aires. De una columna de 35 blindados (grupo de combate del batallón), sólo quedaban en condiciones de combatir entre 15 y 20, por lo que ya no había posibilidad de ataque.

Mientras tanto, los rusos utilizaron el sistema MRLS “Agricultura” para colocar minas antitanque en el corredor por donde habían avanzado los blindados ucranianos, justo detrás de ellos. Los restos de la columna ucraniana volvieron al corredor por donde habían avanzado, creyendo que no había peligro. Esta vez no había ningún tanque a la cabeza de la columna. Y los tanques occidentales empezaron a explotar de nuevo, llegando sólo entre 10 y 12 de ellos a las posiciones de las que habían partido.

A diferencia de los ejércitos de la OTAN, que se concentraron en invadir otros países con sus tanques “invencibles” y olvidaron cómo defenderse, los rusos desarrollaron gran parte del equipo necesario para organizar sus defensas. El sistema “Agricultura” es un MLRS de 25 misiles que coloca minas antitanque o antipersona hasta 15 kilómetros de distancia. Al impactar contra el suelo, las minas, dotadas de un sensor sísmico de proximidad, se entierran completamente en el suelo y no pueden identificarse visualmente. Si los rusos deciden contraatacar, el campo de minas se desactiva porque cada mina está equipada con un dispositivo de autodestrucción.

Es la parte visible de la acción de combate, ilustrada por innumerables vídeos. ¿Qué es lo que no se conoce? El arte militar, que se apoya en mandos tácticamente formidables, soldados motivados y armas modernas, sólo empieza a dar sus frutos cuando el planificador de la operación ha creado paso a paso la “puesta en escena” de la ciencia militar, respetando las reglas tácticas. Éstas se refieren a la concentración de fuerzas en primera línea y en profundidad, a la creación de una densidad óptima de medios antitanque, etc., y sobre todo, a la elección de un sector adecuado para romper las defensas del enemigo.

Se puede decir que los ucranianos tienen la voluntad de luchar y que ahora disponen de una tecnología occidental muy eficaz. Pero el planificador de la ofensiva ucraniana era un necio, que no respetaba ninguna de las leyes y principios de la ciencia militar.

En el frente de Zaporiya los rusos establecieron un sistema defensivo formado por tres zonas fortificadas. En el centro, a partir de la línea de contacto, los rusos han dejado una zona no fortificada pero minada de 35 x 18 kilómetros, donde el planificador de la operación ucraniana ha decidido atacar. Hasta ahora, todo ha sucedido al norte de esta franja.

En lugar de que un solo sector rompa las defensas de esta franja, con blindados que resisten en grupos, los ucranianos han salido en 6 direcciones, dispersando a los blindados occidentales en pequeños grupos a lo largo de carreteras divergentes plagadas de minas.

El mapa muestra que a los ucranianos aún les queda mucho camino por recorrer antes de alcanzar las zonas fortificadas rusas, donde la densidad de medios antitanque y de artillería es impresionante. Si esto es lo que parece la “gran contraofensiva de retirada” anunciada por el presidente Zelinski, dudo que los ucranianos dispongan de tantas fuerzas y de tantas técnicas occidentales de sacrificio (de 2 a 3 cuerpos de ejército) para romper siquiera la primera línea de defensa rusa. Y si, absurdamente, lo consiguen, ¿dónde encontrarán otras fuerzas para continuar la ofensiva en profundidad, al menos hasta la frontera de Crimea?

Corea del norte apoya a Rusia ‘totalmente’ en la Guerra de Ucrania

El lunes el dirigente norcoreano, Kim Jong Un, expresó el “pleno apoyo” de Pyongyang a Moscú en un mensaje dirigido a Putin. Kim envió un mensaje de felicitación a su homólogo con motivo de la fiesta de Rusia.

El texto, publicado por la agencia de noticias norcoreana KCNA, no menciona específicamente la invasión de Ucrania ni la implicación de Moscú en la guerra, pero elogia la “buena decisión y dirección […] de Putin para frustrar las crecientes amenazas de fuerzas hostiles”.

El pueblo norcoreano ofrece “su pleno apoyo y solidaridad al pueblo ruso en su incesante lucha por defender la sagrada causa de preservar los derechos soberanos, el desarrollo y los intereses de su país frente a las prácticas arbitrarias y autoritarias de los imperialistas”.

Corea del norte ha descrito la guerra como un choque “por delegación” de Estados Unidos destinada a destruir Rusia, y ha condenado la ayuda militar occidental al gobierno de Kiev.

En enero Washington acusó a Corea del norte de suministrar cohetes y misiles a la unidad Wagner, lo que Pyongyang negó. Después, en marzo, Washington volvió a afirmar que tenía pruebas de que Moscú pretendía obtener armas de Pyongyang para su ofensiva en Ucrania, a cambio de ayuda alimentaria para Corea del Norte. Era otra falsedad.

Como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, durante mucho tiempo Rusia ha vetado la adopción de nuevas sanciones contra Corea del norte por su programa nuclear y sus lanzamientos de misiles.

Los que practicaron la esclavitud y el colonialismo no pueden alardear de derechos humanos

Los derechos humanos no son patrimonio de nadie, y menos aún de las potencias que practicaron la esclavitud y el colonialismo, afirmó el ministro de Asuntos Exteriores de Malí, Abdoulaye Diop.

“Es asombroso que algunos países que practicaron la esclavitud o el colonialismo sean ahora los que den lecciones a otros sobre derechos humanos”, declaró en la celebración del Día de Rusia en Mali.

El ministro ilustró sus observaciones con el ejemplo de Palestina, afirmando que mucha gente prefiere “mirar hacia otro lado” antes que hablar de derechos humanos en el contexto de su conflicto con Israel. Subrayó que la vida humana tiene el mismo precio “esté donde esté, en Ucrania, en el Sahel, en Palestina o en América Latina”.

Diop también aprovechó su intervención para recordar los lazos de Malí con Rusia, felicitándose por el acercamiento en curso entre ambos países. Destacó que los dos países “trabajan para promover su desarrollo económico” en un amplio abanico de ámbitos, desde la agricultura hasta el transporte y la minería.

El ministro aseguró que el gobierno de Bamako comparte una “convergencia de puntos de vista” con Moscú en la mayoría de los asuntos internacionales. En particular, Mali está en línea con el enfoque multipolar planteado por Rusia en los últimos meses.

“Nada más independizarse, Malí forjó fuertes lazos con Rusia. Compartimos el deseo de trabajar por un mundo equilibrado y justo, un mundo multipolar en el que se respeten por igual las aportaciones de todos los países, civilizaciones y religiones”, declaró el ministro.

Esta convergencia se extiende también al ámbito de la seguridad y el restablecimiento de la paz en el Sahel, declaró el responsable de la diplomacia maliense. En este sentido, el gobierno de Bamako ha realizado en los últimos meses “numerosas adquisiciones de equipos y herramientas de defensa rusos”, añadió.

Estas armas permiten al país luchar contra el terrorismo. “El miedo ha cambiado de bando”, declaró el pasado mes de febrero Choguel Kokalla Maiga, primer ministro del gobierno de transición.

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