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Día: 3 de junio de 2023 (página 1 de 1)

Las nuevas sanciones pretenden bloquear las exportaciones rusas de reactores nucleares

Como cualquier infraestructura energética, la nuclear no es inmune a la política de bloques y las estrategias internacionales. Junto a las cuestiones económicas, las alianzas influyen en las decisiones.

Al comienzo de la Guerra de Ucrania, Estados Unidos se mostró reacio a imponer sanciones a Rosatom por su dependencia de las importaciones de combustible nuclear ruso. Durante muchos años, tras el colapso de la URSS, gran parte de la energía estadounidense procedía del desarme ruso, asegura el Washington Post (*).

Tras el final de la Guerra Fría, los dirigentes de Estados Unidos y Rusia acordaron que Rusia desmantelaría algunas de sus armas nucleares y las enviaría a Estados Unidos para su reutilización en reactores civiles. El programa “megatón a megavatio” duró 20 años y finalizó en 2013. “Hasta el 10 por cien de la electricidad estadounidense procedía de combustible fabricado con ojivas rusas”, reconoce el Washington Post.

La nueva ronda de sanciones pretende acabar con la dependencia de Estados Unidos de Rusia en este mercado.

En 2007 Putin reorganizó la industria nuclear rusa en una sola empresa, Rosatom, con una plantilla de 300.000 trabajadores. El objetivo es doble: alcanzar una cuota del 45 por cien de energía nuclear en la producción eléctrica para 2050 y, sobre todo, crear un gigantesco monopolio orientado a la exportación.

Rosatom compite con los monopolios estadounidenses. Es el principal actor en la producción mundial de combustible. Uno de cada seis reactores del mundo utiliza elementos combustibles de origen ruso.

También es el primer exportador mundial de centrales nucleares. Como en Akkuyu (Turquía), el monopolio ruso financia la instalación de reactores de una manera singular: la construye, se convierte en propietario y la explota, amortizando la inversión con la venta de electricidad.

En total, hay casi 450 reactores nucleares en funcionamiento en el mundo, repartidos en una treintena de países. Producen el 10 por cien de la electricidad mundial. Sin embargo, una vez que los reactores han obtenido la etiqueta verde, una de las áreas de negocio es la construcción de nuevas centrales de última generación. Rosatom ha anunciado oficialmente que vende centrales nucleares de baja potencia en versiones terrestres y flotantes basadas en los últimos reactores de la serie RITM con capacidades de 106 y 100 MW.

(*) https://www.washingtonpost.com/business/2023/01/21/uranium-imports-russia-nuclear/

Hezbolah estrecha relaciones con Rusia

Estados Unidos no ha evacuado Oriente Medio hace unos pocos días. Su pérdida de influencia coincide con su derrota y la de sus apéndices yihadistas en la Guerra de Siria y la presencia cada vez más ostensible de Rusia y China.

La alianza entre Hezbolah y Rusia se forjó en Siria, en su apoyo simultáneo al gobierno de Damasco. Cuando el país árabe cayó bajo las sanciones occidentales, tanto Hezbolah como Rusia levantaron una infraestructura económica capaz de sortearlas. Luego ese mismo entramado ha servido para sortear las que se han impuesto a Rusia desde el año pasado.

Naturalmente, la alianza entre ambos tuvo también un componente militar centrado en la Guerra de Siria y en el que participó el gobierno iraní, que entregaba dinero a la empresa rusa Promsyrioimport, que a su vez lo transferiría al Banco Central sirio, eludiendo así las sanciones estadounidenses contra Damasco.

Una parte de los fondos del Banco Central sirio llegaban a las arcas de Hezbolah y otras organizaciones, entre las que el Tesoro de Estados Unidos incluye a la organización palestina Hamas. En el centro de esta red estaban Mohamed Qasir, un dirigente de Hezbolah, y Mohamed Alchwiki, un sirio afincado en Rusia.

Además de Promsyrioimport, había otras sociedades rusas, como RPP, utilizadas por Rostam Ghashemi, un dirigente de la Guardia Revolucionaria iraní, para transferir millones de dólares.

Además del dinero, también el petróleo circulaba clandestinamente. La empresa pública Rosneft colaboró con la red a través de Zamanoil, que tiene su sede en Emiratos Árabes Unidos. Zamanoil enviaba grandes cantidades de petróleo iraní a empresas europeas para financiar a la resistencia que combatía en Siria. Los petroleros fantasma que entregaban crudo para Hezbolah (1) acabaron sirviendo para las exportaciones de petróleo ruso.

La colaboración entre Rusia y Hezbolah acabó siendo también diplomática. En marzo de 2021 Hezbolah envió una delegación a Moscú, que recibió una gran cobertura mediática (2). Fue la segunda visita oficial. La primera, que se había producido una década antes, fue mucho más clandestina.

Los representantes de Hezbolah pasaron tres días en Moscú, reuniéndose con diversos funcionarios rusos, entre ellos el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, representantes de la Duma Estatal y del Consejo de la Federación, así como con el embajador iraní en Rusia, Kazem Jalali. La delegación mantuvo una larga reunión con el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Mijail Bogdanov, que es también el representante especial del Kremlin en Oriente Próximo.

El entramado económico

En enero de este año el Tesoro estadounidense puso en la picota al economista libanés Hassan Mukalled. Le señaló como asesor financiero de Hezbolah. Dijo que, junto con Mohamed Qasir, era quien negociaba los acuerdos comerciales con Rusia.

Desde 2021 Mukalled acompaña a las delegaciones rusas que visitan Beirut y se ha reunido varias veces con el viceministro ruso Bogdanov. También ha participado en las negociaciones que llevaron a la empresa rusa Hydro Engineering and Construction a interesarse por la refinería de Zahrani, en una región del sur del Líbano controlada por Hezbolah, un proyecto valorado en 1.500 millones de dólares.

En un comunicado, Nasralá denunció que Estados Unidos estaba bloqueando la construcción de la refinería. “Si Hezbolah tomara las decisiones que corresponden al Estado libanés, la oferta rusa habría sido aceptada hace año y medio”, concluyó.

Hydro Engineering and Construction se creó en febrero de 2021, un mes antes de que la delegación de Hezbolah visitara Moscú. Está controlada al 100 por cien por el empresario ruso Andrei Metzger, que formó parte de la delegación que visitó Líbano en nombre del gobierno ruso.

Según parece la delegación discutió con el Banco Central libanés la compra por parte de Rusia de un banco en Líbano para facilitar las transferencias financieras.

La compra de armas

A finales de marzo de este año Moukalled y Qasir negociaron en Moscú la compra de armas para Hezbolah. Mukalled viajó a Rusia y se reunió no sólo con Bogdanov sino también con el viceministro de Defensa, Alexander Fomin.

Las dos reuniones se centraron en el fortalecimiento de las relaciones entre Líbano y Rusia, especialmente en lo que respecta a las inversiones rusas, aunque también incluyeron la posibilidad de establecimiento de vuelos directos entre ambos países.

La relación entre Rusia y Hezbolah afecta a numerosos ámbitos financieros, militares y energéticos, pero no todas las actividades de Rusia en Líbano están relacionadas con Hezbolah. Pero su alianza con Hezbolah ofrece a Rusia una forma fácil de ampliar su huella global en Líbano al tiempo que hace un favor al grupo (3).

(1) https://www.washingtonpost.com/politics/2022/12/08/russia-oil-sanctions-tankers-safety/ https://www.blackseanews.net/en/read/196973
(2) https://arabcenterdc.org/resource/hezbollah-in-moscow–russia-flexes-its-diplomatic-muscles/
(5) https://armenianweekly.com/2021/06/02/russias-interests-in-lebanon-fulfilling-a-middle-eastern-dream

Un dron (des)controlado por inteligencia artificial se vuelve contra su operador

Durante un ensayo simulado, un dron (des)controlado por inteligencia artificial debía destruir los sistemas de defensa aérea adversarios siguiendo las instrucciones de un operador remoto. Con el tiempo el algoritmo se volvió contra el operador.

“Le estábamos entrenando en simulación para identificar y apuntar a amenazas tierra-aire. Y el papel del operador era validar su destrucción. El sistema empezó a darse cuenta de que, aunque identificara una amenaza, el operador humano le decía a veces que no la neutralizara, privándole así de puntos. ¿Qué hizo entonces? Matar al operador porque le impedía alcanzar su objetivo”, ha explicado el coronel Tucker “Cinco” Hamilton, piloto de pruebas de las Fuerzas Aéreas estadounidenses.

Posteriormente, el algoritmo fue modificado con una directiva que le prohibía matar a su operador, pero el dron destruyó el sistema de comunicaciones que el operador utilizaba para comunicarse con él.

Después de que la Real Sociedad Aeronáutica difundiera los comentarios de Hamilton, la portavoz de las Fuerzas Aéreas, Ann Stefanek, los desmintió y al coronel Hamilton le han obligado a rectificar. Dice que se expresó mal y que la simulación en cuestión era en realidad “un experimento intelectual”.

A finales de marzo, un grupo de cientos de empresarios, ingenieros y académicos pidió una moratoria de seis meses en la investigación sobre inteligencia artificial. “En los últimos meses, los laboratorios de inteligencia artificial se han enzarzado en una carrera incontrolada por desarrollar y desplegar cerebros digitales cada vez más potentes que nadie -ni siquiera sus creadores- puede comprender, predecir o controlar de forma fiable”, argumentaban los promotores.

En 2018 el instituto surcoreano Kaist (Korea Advanced Institute of Science and Technology) abrió un laboratorio para fabricar robots asesinos mediante inteligencia artificial. Que esos robots se vuelvan contra sus operadores sería el menor de los males imaginable.

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