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Mes: marzo 2022 (página 1 de 12)

Un armamento a medio camino entre la chatarra y la alta tecnología

Entre el equipamiento militar que la OTAN ha enviado a Ucrania hay miles de misiles Javelin. La mayor parte de ellos han aparecido abandonados durante el avance de las tropas rusas. Apenas los han llegado a utilizar porque son pesados, difíciles de transpotar y de montar, y nada eficaces. Los ucranianos han tenido que recurrir a los viejos sistemas de artillería de la época soviética.

Lo mismo que otros sistemas de armamento, los misiles Javelin se diseñaron para la venta, no para quebrar el blindaje de un tanque de verdad en una guerra de verdad. En la actualidad los mercado de armas se destinan a eso que llaman “guerras asimétricas”, contra milicias pequeñas, móviles y mal equipadas. Ese tipo de guerras sirven de laboratorio para que los traficantes de armas comprueben la eficacia de las armas que tienen en sus catálogos de venta.

A veces las armas son magníficas pero, como el amor, duran muy poco tiempo. Aparecen antídotos y quedan obsoletas muy rápidamente. Es el caso del caza F-22, la joya de Lockheed y de la Fuerza Aérea de Estados Unidos hasta que Rusia empezó a fabricar los SS-400. El Pentágono ya no quiere más F-22 y el F-35 quedará para las víctimas del tocomocho, como venimos explicando desde hace cinco años en entradas sucesivas.

Lo ha aprendido en Ucrania, cuya fuerza aérea fue aplastada antes de despegar casi en su totalidad; el resto nunca regresó a los aeródromos. Los maestros de West Point deberán empezar a cambiar los manuales de táctica y estrategia. No sirve de nada tener una defensa antiaérea impecable si tus misiles no alcanzan la velocidad de un proyectil ruso Iskander o Kinjal.

Estados Unidos tiene un serio problema con el armamento y, en consecuencia, con la guerra. Es parecido al de las farmacias: quien dicta la medicina moderna son los vendedores de fármacos y quien dicta los principios de la guerra son los vendedores de armas. Las empresas como Lockheed necesitan ganar dinero y lo demás le importa un bledo.

La ONU confirma los crímenes de lesa humanidad cometidos por el ejército ucraniano

El informe de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos ha revelado el alcance de las violaciones cometidas por el ejército ucraniano contra los soldados rusos capturados o los civiles ucranianos prorrusos en las zonas controladas por el gobierno ucraniano.

El informe, que se debatirá en el Consejo de Derechos Humanos, acusa a las tropas ucranianas de cometer asesinatos premeditados al capturar a soldados rusos o prorrusos, y de amenazar a un soldado ruso con la castración ante las cámaras.

El Alto Comisionado ha documentado 45 casos de tortura, en los que civiles ucranianos, policías y personal de la defensa territorial atan a personas a postes eléctricos o árboles, las lesionan parcial o totalmente, las rocían con pintura o las electrocutan, y marcan sus cuerpos y ropas con la palabra “merodeador”.

Algunos de ellos han sido atados en público por ser gitanos, lo que ha ocasionado protestas por racismo, incluso en España.

La organización citó unos vídeos publicados en las redes sociales en los que se muestra que las tropas ucranianas obligan a los prisioneros de guerra rusos a pedir disculpas al pueblo ucraniano y a glorificar a las tropas ucranianas, lo que, en su opinión, constituye “una violación de las leyes y costumbres de la guerra”.

El informe de la ONU también se refiere a la vulnerabilidad de las mujeres y niñas ucranianas a la explotación sexual y a la trata de personas cuando cruzan la frontera ucraniana.

El embajador de Rusia en Estados Unidos, Anatoly Antonov, se refirió a las prácticas de los fascistas ucranianos, diciendo que eran la única amenaza para los civiles en Ucrania.

Antonov señaló que los fascistas “colocan los tanques y la artillería cerca de los jardines de infancia y las escuelas, preparan posiciones de tiro en los tejados de las casas y se esconden detrás de las mujeres y los niños, con el fin de infligir el mayor número posible de víctimas civiles”.

El camino hacia la Guerra de Ucrania se abrió en 1999 en Kosovo

Casi todos los que se han pasado el último mes dando lecciones sobre la inviolabilidad de las fronteras, la soberanía de los países y la inaceptabilidad de que las grandes potencias amedrenten a sus vecinos más pequeños -se me ocurre Rusia y Ucrania- se detuvieron para cantar las alabanzas de una mujer [Madeleine Albright] que defendió todas estas cosas en 1999. Salvo que, como era la OTAN quien se las hacía a Yugoslavia, Albright era una heroína y un icono, por supuesto.

El 24 de marzo de 1999, la OTAN lanzó una guerra aérea contra Serbia y Montenegro, entonces conocida como la República Federal de Yugoslavia. El objetivo declarado públicamente de la Operación Fuerza Aliada era obligar a Belgrado a aceptar el ultimátum emitido en el castillo francés de Rambouillet el mes anterior: entregar la provincia de Kosovo a las “fuerzas de paz” de la OTAN y permitir a los separatistas albaneses declarar su independencia.

Cuando los bombarderos no lo consiguieron al cabo de unas semanas, la narrativa cambió y la OTAN actuó para detener un “genocidio” de albaneses, según la prensa que lo alentó. Esta narración también atribuía a la primera mujer secretaria de Estado de Estados Unidos [Madeleine Albright] el bombardeo “humanitario”, llamándolo “la guerra de Madeleine”.

Al final, se necesitaron 78 días y un armisticio negociado para que las tropas de la OTAN entraran en Kosovo bajo la apariencia de una misión de mantenimiento de la paz de la ONU. Rápidamente entregaron la provincia a los terroristas del “Ejército de Liberación de Kosovo”, que quemaron, saquearon, mataron y expulsaron a más de 200.000 no albaneses. Comenzó una campaña a gran escala de terror, intimidación, limpieza étnica y pogromos, y los mismos medios de comunicación que encubrieron a la OTAN inventando atrocidades durante los bombardeos hacen ahora la vista gorda, por la misma razón.

Sea cual sea el resultado, fue una pequeña guerra malvada, iniciada porque Estados Unidos sintió que podía hacerlo. Porque Washington quería deshacerse de los límites de la ONU en su nueva hegemonía mundial, formulada unos años antes por Bill Kristol y Robert Kagan, el marido de Victoria Nuland. El naciente imperio americano quería decir a Europa oriental que no se toleraría ninguna disidencia, y que Rusia que ya no era una gran potencia digna de respeto.

Un intelecto legalista podría señalar que el ataque violó los artículos 2, 53 y 103 de la Carta de la ONU, la propia carta de la OTAN, el Tratado del Atlántico Norte de 1949 (artículos 1 y 7), así como el Acta Final de Helsinki de 1975 (violación de la integridad territorial de un Estado signatario) y la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados de 1960, por utilizar coerción para obligar a un Estado a firmar un tratado.

Ah, pero ser un imperio mundial significa crear su propio “orden basado en reglas” para suplantar las leyes molestas. Así que se creó una “comisión independiente” de animadores para declarar la operación “ilegal pero legítima”, argumentando que estaba justificada porque “liberaba” a los albaneses de Kosovo de la “opresión” serbia.

La opresión real de los no albaneses mientras las tropas de la OTAN se mantenían al margen -incluso durante el cruel pogromo de marzo de 2004- es, por supuesto, irrelevante. Lo que importa es que Bill y Hillary Clinton, Madeleine Albright y el Primer Ministro británico Tony Blair han tenido monumentos, calles e incluso niños con sus nombres.

El Kosovo “independiente” -proclamado en 2008, en una acción tan legal como la guerra de 1999- no puede hacer nada sin el permiso del embajador de Estados Unidos. Un gran triunfo para los derechos humanos, el orden público y la democracia, ¡todos!

La OTAN nunca se ha preocupado por salvar las vidas de los albaneses. Si lo hubiera hecho, no habría unido fuerzas con UÇK, que se dedicó a asesinar a los albaneses étnicos que querían la paz con los serbios. No habría bombardeado repetidamente columnas de refugiados, diciendo después que de alguna manera era culpa de los serbios y que los pilotos estaban lanzando sus bombas “de buena fe”, algo que el portavoz de la OTAN Jamie Shea dijo literalmente en una ocasión.

Veinte años después, nada ha cambiado. Tras acabar con una familia en Kabul con un ataque de drones el pasado mes de agosto, Estados Unidos ofreció dinero manchado de sangre pero se negó a reprender a los implicados. Ser un imperio significa no tener que pedir nunca disculpas. Fue esta mentalidad la que llevó a la invasión de Irak en 2003.

Mientras tanto, el fracaso en el derrocamiento del gobierno de Belgrado a través de la guerra condujo a una “revolución de colores” en Serbia. Luego se exportó a otros lugares, incluida Ucrania, en dos ocasiones. El golpe de Estado de 2014 en Kiev desencadenó literalmente el conflicto en el este de Ucrania, del que los acontecimientos actuales son solo la última fase.

En marzo de 1999, yo era un estudiante en el Medio Oeste estadounidense, y me habían lavado el cerebro (casi) con éxito para que creyera en tópicos sobre la libertad, la democracia, la tolerancia, la objetividad, las normas y las leyes, y en cómo Estados Unidos era una “fuerza del bien” en el mundo. Entonces, de la noche a la mañana, la gente que creía que eran mis amigos me llamaron monstruo y se creyeron toda la propaganda que salía de las pantallas de televisión y de las páginas de los periódicos.

Desde entonces, he hecho de la justicia y el recuerdo la misión de mi vida, tratando de explicar que en lugar de ser una guerra buena, noble y humanitaria, Kosovo representaba todo lo que estaba mal en el mundo moderno: “Un monumento al poder de la mentira, al asesinato exitoso de la ley y al triunfo de la fuerza sobre la justicia”, como escribí en 2005, y repetí cada año desde entonces.

La novedad de este año es que la gente que grita sobre los derechos humanos, el derecho internacional y la inviolabilidad de las fronteras -cuando se trata de su régimen cliente en Ucrania, por supuesto- estaban todos aplaudiendo a la OTAN en 1999. Incluso hoy en día, no quieren disculparse, y mucho menos renegar de sí mismos. Así que parece que no es realmente una cuestión de lo que se hace, sino sólo de quién lo hace a quién. Aunque comprendo su enfado a medida que el mundo que construyeron con sus mentiras se desmorona, no tienen mucho de qué quejarse.

Nebojsa Malic https://www.rt.com/news/552646-kosovo-war-nato-ukraine-hypocrisy/<

800.000 millones de dólares para el rearme y la guerra: el presupuesto militar de Estados Unidos

Por segundo año consecutivo Biden quiere aumentar el presupuesto militar. Ha pedido más de 800.000 millones de dólares para gastos militares para el próximo año fiscal. Su plan canalizará más de 400.000 millones de dólares de dinero público a empresas del sector privado.

La solicitud de presupuesto para 2023 que Biden enviará al Congreso este mes propondría más de 800.000 millones de dólares en gasto militar; 773.000 millones para el Pentágono y la mayor parte del resto para los programas de armas nucleares del Departamento de Energía. Excluyendo el periodo de presupuestos militares entre 2007 y 2011, que permitió sucesivos aumentos de personal militar, primero en Irak y luego en Afganistán, el plan de Biden prevé dar más dinero al Pentágono en el año fiscal 2023 que en cualquier otro año desde la Segunda Guerra Mundial.

Un presupuesto masivo del Pentágono implica una redistribución masiva de la riqueza, y el principal beneficiario no son “nuestras tropas”, como les gusta decir a los políticos estadounidenses. El grueso del presupuesto de guerra se destina a empresas con ánimo de lucro: el 55 por cien de los 14,5 billones de dólares que el Congreso concedió al Pentágono entre los años fiscales 2002 y 2021 acabó en manos de empresas del sector privado a través de contratos.

El porcentaje del gasto anual de guerra dedicado a los contratos ha variado poco a lo largo de este periodo de veinte años; el valor de los contratos ha subido y bajado en gran medida en consonancia con los presupuestos generales. Por tanto, la cantidad de fondos federales que cabe esperar que se privaticen en un determinado presupuesto del Pentágono puede deducirse aproximadamente de su cifra total. Esto significa que un proyecto de presupuesto de 773.000 millones de dólares para la guerra, como propondrá Biden, es esencialmente una propuesta para privatizar 425.000 millones de dólares de dinero público.

Esto no augura nada bueno para los programas sociales en los presupuestos del año que viene. El proyecto de ley de gastos del Departamento de Defensa -aunque es sólo uno de los doce proyectos de ley de asignaciones que componen el presupuesto público- suele consumir aproximadamente la mitad de todos los fondos discrecionales. La primera solicitud de presupuesto de Biden fue similar. La diferencia clave, sin embargo, es que se propuso poco después de que se aprobara el rescate de Estados Unidos en el Congreso y antes del colapso del multimillonario plan climático, de infraestructuras y sanitario del presidente.

Es probable que la propuesta de Biden para 2023 se asemeje a un presupuesto típico anterior a la pandemia, en el que el gasto en “seguridad nacional” suple el gasto social. Incluso personajes como Hillary Clinton han argumentado que la pandemia llevaría a un “replanteamiento de la seguridad nacional”, donde las amenazas no militares se tomarían por fin tan en serio como las militares, nuevas prioridades que se reflejarían en los futuros presupuestos.

El presidente parecía cada vez menos interesado en este tema. Biden se esforzó en estigmatizar el gasto social pero no el militar, aunque este último hubiera sido un objetivo más apropiado. El inquilino de la Casa Blanca culpó a los cheques de estímulo de 1.400 dólares de causar inflación, a pesar de que el coste total de esta disposición (391.000 millones de dólares) era inferior a la cantidad que los primeros y segundos presupuestos militares de Biden desviarían a los contratistas militares (405.000 y 425.000 millones de dólares, respectivamente).

El presupuesto del Pentágono construye a una arquitectura imperial que incluye 750 instalaciones militares en el extranjero y operaciones antiterroristas activas en al menos ochenta y cinco países. El estacionamiento de personal militar estadounidense en el extranjero aumenta la probabilidad de que se produzcan atentados terroristas contra Estados Unidos, que los Estados experimentan más terrorismo tras realizar intervenciones militares y que las bases en el extranjero suelen agravar las tensiones geopolíticas.

La clase dirigente de la política exterior suele describir el gasto militar con frases como “inversión en nuestra seguridad nacional”, como si la simple financiación del Pentágono produjera de algún modo seguridad como resultado de la política. Es probable que Biden se apoye en este supuesto -que más gasto militar significa más seguridad- para justificar su gigantesca petición de fondos para el Pentágono para el año que viene.

Las encuestas recientes sugieren que la mayoría de los estadounidenses rechazan ese argumento.

—https://jacobinmag.com/2022/03/biden-budget-military-pentagon-social-spending-war

Propaganda de guerra: Putin y la Memoria Histórica

Desde el comienzo de la operación especial rusa en Ucrania, se han empleado todo tipo de argumentos para justificar el apoyo al gobierno del neonazi Zelensky. El empleo de la propaganda de guerra mostrando al temible oso ruso frente a un pobre corderito ucraniano condiciona a la población para tomar partido en defensa del gobierno ucraniano, nacido las protestas democráticas del Euromaidán y que hoy, con los pocos medios que tiene, hace frente a un enemigo muy superior. El gobierno de Zelensky queda a la altura de los héroes macedonios frente a los malvados persas del rey Darío que pretendían invadir su nación.

La propaganda de guerra atlantista, otánica u occidental  tiende a personificar todos los males en un único individuo, para que la población sepa identificar a su enemigo. Cuando EEUU tuvo que intervenir en la Segunda Guerra Mundial contra el Eje (después de financiarlo), la propaganda se dirigió contra Hitler, Mussolini y el emperador Hiroito. Durante la Guerra Fría, la propaganda occidental se dirigió en personalizar sobre los líderes soviéticos y chinos.

Con la Revolución Cubana, Fidel Castro se convirtió en su objetivo. En los 80 y 90, el objetivo fue Yugoslavia. Cuando ocurrió el 11-S, el enemigo número uno de la Humanidad fue un saudí llamado Osama Ben Laden. Cuando en 2003 se invadió Iraq bajo la excusa de las “armas de destrucción masiva” que nunca se encontraron, el enemigo fue Sadam Hussein. Lo mismo ocurrió en 2011 cuando se invadió Libia con Gaddafi. Lo mismo más tarde en Siria con el presidente Bashar Al Assad.

Pero en el caso español se ha ido más allá, se ha querido tocar la fibra más sensible de una parte de la población. Bajo la comparación del gobierno Zelensky/Frente Popular vs. Vladimir Putin/Hitler, Mussolini y Franco, se dirige la opinión hacia el puerto que quiere este gobierno. Si eres un demócrata y defiendes un modelo republicano para España, tienes que estar con los ucranianos. Mira lo que pasó con la República por dejarlos abandonados

Una afirmación simple a la vez que falsa que ha posicionado a una parte de la población española, sobre todo aquella que miró con esperanza la llegada del gobierno de UP-PSOE en 2019 (entre otras cosas, por su compromiso con la investigación de los crímenes del franquismo). Con esta propaganda, tenemos en el imaginario de la población un Franco (Putin) que quiere invadir un país y un gobierno democrático (Zelensky) que se defiende sólo con la ayuda de las democracias europeas. ¿Acaso no les enternece esta historia?

Desde hace varios años estudio la Guerra Civil en una región de la provincia de Guadalajara. Una región fría donde los fascistas la ocuparon con cierta rapidez y donde los campesinos que huyeron se organizaron en guerrillas para hacer frente a caciques y patrones que venían con el ejército golpista. Los primeros que vinieron a entrenar a estos campesinos de Molina de Aragón fue un grupo de soviéticos (1) que no tenían ninguna relación con España: lo único que les unía era la solidaridad y la lucha contra el fascismo.

No vinieron las democracias occidentales a ayudar al sí elegido democráticamente gobierno del Frente Popular. Esas democracias que hoy sí ayudan a Ucrania armando y financiando batallones de neonazis bloquearon cualquier ayuda contra la República Española. Mientras los soviéticos sí enviaban armas y tropas al gobierno  legítimo, las democracias europeas ejecutaban un embargo en su contra. Mientras el embajador franquista en Londres era el Duque de Alba Jacobo Fitz-James Stuart y se reunía con toda la élite británica, el embajador republicano Pablo de Azcárate era ninguneado por el gobierno de Su Majestad. Mientras Francia permitió operar a los agentes franquistas en su territorio, los barcos soviéticos con armas para la República eran requisados por la autoridad francesa (2) en Marsella o Toulon. Éstas son las democracias con las que se alinea España.

A día de hoy, 83 años después de terminada la guerra en España con la victoria de los fascistas y 77 de la victoria del Ejército Rojo sobre los nazis en Berlín podemos resumir que: 1) los soviéticos que vinieron a entrenar a campesinos españoles siguen siendo recordados en Rusia con todos los honores por su labor antifascista (3). En Rusia no existe un Valle de los Caídos y, 2) que los que se levantaron en 1936 contra la penetración judeobolchevique y masónica traída por agentes de la Komintern y la III Internacional son los mismos que azuzan ahora el odio contra todo lo ruso. Se vistan del color que se vistan. Desde los diputados de Vox a los ministros de Unidas Podemos: todos se han mostrado a favor del envío de armas a los batallones neonazis.

Los discursos de Franco y Serrano-Súñer culpando al comunismo y su penetración en España del caos y del hundimiento económico en postguerra, se han transformado en los discursos de Pedro Sánchez, Yolanda Díaz o Gabriel Rufián culpando a Putin de la subida de los carburantes, la subida de la luz o del paro de los camioneros.

La memoria histórica no puede convertirse en un instrumento para la guerra contra un pueblo hermano. Un pueblo que enterró en España a cientos de compañeros que lucharon contra el fascismo junto con nuestros abuelos. Un pueblo que sufrió en sus carnes la barbarie y perdió a 27 millones de personas. No caigamos en los argumentos banales y absurdos. En Ucrania gobiernan neonazis y quien se diga un defensor de la Memoria Histórica no puede estar del lado de fascistas, tiene que estar del lado de quienes liberan a los pueblos del fascismo.

(1) La Brigadista de Elizaveta Parzhina, traductora y guerrillera soviética destinada a Zaorejas, frente del Alto Tajo (Guadalajara). En sus memorias, recuerda con mucho cariño su etapa en España y su paso por Guadalajara.

(2) Existen registros de que estos tanques requisados por el gobierno francés en 1938, acabaron siendo transferidos por el gobierno de Vichy y utilizados por el ejército alemán en el frente soviético.

(3) En el caso del destacamento que estuvo en el frente de Guadalajara, su mando más inmediato fue el osetio Haddji Umar Mamsurov al que se le recuerda en su ciudad natal de Vladikavkaz con un mural de varios metros y la bandera republicana de fondo https://www.alamy.es/un-edificio-residencial-con-una-gran-imagen-pintada-de-khadzhi-colonel-general-umar-mamsurov-1903-1968-heroe-de-la-union-sovietica-uno-de-los-comandantes-clave-del-servicio-de-inteligencia-militar-sovietico-en-vladikavkaz-la-ciudad-cap

El ejército ruso busca a los nazis ucranianos casa por casa

Rusia se ha comprometido a juzgar por crímenes de guerra a los nazis responsables de las atrocidades cometidas contra la población civil de Ucrania y, especialmente, en el Donbass, donde el número de víctimas asciende a unas 14.000 en ocho años de guerra.

En los sótanos de los edificios liberados en Mariupol han encontrado cuerpos de civiles con huellas de tortura y símbolos neonazis y esvásticas talladas, informó el jefe del Centro de Gestión de la Defensa Nacional de Rusia, el general Mijail Mizintsev.

“Los civiles rescatados de la ciudad confirman los hechos flagrantes de cómo los neonazis, sabiendo que había mujeres y niños en los sótanos, les lanzaron deliberadamente granadas”, dijo Mizintsev.

A medida que avanza, el ejército ruso sigue descubriendo nuevos escondites de los batallones nazis ucranianos que cortan la respiración. Un vídeo de Izvestia muestra la parafernalia del III Reich que aparecen, tanto en las sedes de lo batallones nazis como en los domicilios particulares de sus integrantes (*).

El ejército ruso trató de localizar en su domicilio al dirigente nazi de Sector Derecho en la ciudad de Primorsk, Viktor Plotnikov, apodado “Bacha”, pero había escapado, dejando atrás a su hermana y a sus dos hijos.

A sus 56 años, el criminal tiene un largo historial de 70 episodios delictivos, que incluyen asesinatos, violaciones y torturas. Es conocido por sus atrocidades contra civiles y soldados cautivos.

Ivan DemjanjukPlotnikov está en la lista de los más buscados por el ejército ruso. Tiene fama de sanguinario. Ha estado en el Donbass y es una leyenda entre los nazis ucranianos.

La casa de Plotnikov es un museo de los horrores: uniformes de las SS, fotografías nazis, carteles de la división ucraniana de las SS “Galicia”, literatura, esvásticas, fotografías de militantes de la organización de Stepan Bandera de los años cuarenta y armas de todo tipo.

Ahora quizá Plotnikov se haya convertido en uno de esos refugiados ucranianos que huyen de los horrores de la guerra. Quizá le concedan asilo político en Estados Unidos, como a Iván Demjanjuk, el carnicero del campo de concentración de Sobibor que, como él, era ucraniano y, además, miembro de las SS.

(*) https://iz.ru/1311408/2022-03-28/v-berdianske-zaveli-delo-na-mestnogo-lidera-natcistov

El proyecto euro-asiático de integración de Rusia en la economía capitalista mundial ha muerto

Hace días comenzó la guerra u “operación especial” -como la califican los rusos- para “desnazificar” Ucrania. Así que esperemos a que amaine el temporal y que la máquina de la guerra psicológica del imperialismo reduzca la intensidad del bombardeo que lleva a cabo sobre nuestras cabecitas, y podamos reflexionar.

Se trata de saber con certeza las verdaderas causas, y de medir las posibles consecuencias de lo que está sucediendo, más allá de las emociones del momento. Además, desde aquí, con tanto ruido y la humareda que han levantado, solo puedo señalar algunos detalles del cuadro.

Bueno, para comenzar os diré que estoy bastante saturado de “noticias” -como pienso que lo estará casi todo el mundo-. De modo que cuando repiten la danza guerrera con sus víctimas y refugiados, desconecto la tele o pongo un programa de bichitos. La verdad, me produce nauseas ver a esa legión de mercenarios y charlatanes manipular a placer las imágenes, intoxicando al personal con las repeticiones de las noticias, y arrimando el ascua a la sardina otanista.

¡Pobrecillos, están todos angustiados por las víctimas civiles y los refugiados! ¡cómo les duelen los niños! Además han sufrido un ataque de amnesia. Ya no se acuerdan de las masacres perpetradas por sus amos monopolistas en las guerras de los Balcanes, en las de Oriente Medio, África o Afganistán, con millones de muertos –asesinados- y desplazados. A esas guerritas de nada y otras masacres que están llevando a cabo hoy día, no les ponen ninguna tacha. Claro, que eran y son, para defender la “democracia” y los “derechos humanos”. Sin embargo, esta guerra de Ucrania, ¡Ay!, cómo les duele. Sobre todo las víctimas y los refugiados.

Y es que no todas las víctimas y refugiados de las guerras son iguales, unos son de primera y otros de cuarta categoría, y no valen lo mismo. Las víctimas y refugiados que producen los bombardeos y las matanzas de los EEUU, Israel y la OTAN, no tienen nombres y no se cotizan en el mercado de las agencias de noticias; no venden publicidad, por eso hay que silenciarlas y empujarlas al mar para que se ahoguen y sus cuerpos se los coman los tiburones como carnaza. Ese es el “humanismo” del que tanto presumen esos carroñeros.

En cuanto a los soldados rusos, son todos muy malos ¡malísimos!; y su jefe de filas, el zar Vladimir Putin, un loco de atar completamente imprevisible. Lo repiten sin cesar, todos al unísono como cotorras. Yo pregunto, sin poderlo evitar: ¿dónde están los neonazis del regimiento Azov ucraniano, entrenado por la CIA e incorporado a la guardia nacional después que demostraran su destreza y valor cometiendo todo tipo de atrocidades contra la población “rusófona”?… Por cierto, se me olvidaba señalar que esa población, como casi todos los rusos de Rusia, se sabe desde los tiempos de Hitler que pertenecen a una raza inferior de “subhombres”, que para lo único que valen es para ser esclavos de la raza superior de los señores arios. Así que no se pierde nada si los nazis acaban con los que se resistan.

En fin, y de las locuras de Vladimir Putin ¿qué más puedo decir que no nos hayan contado esos “comunicadores” tan listos? Se comenta en los mentideros que ese lunático está tratando de establecer un límite a la expansión de la OTAN hacia las fronteras de la Federación Rusa; y que en su locura ha exigido a la Alianza militar agresiva que retire sus tropas de los países de Europa Oriental. También ha pedido a los mandatarios norteamericanos que repatríen las armas nucleares que tienen desplegadas en Europa. Ahora, la prueba más evidente de su peligrosa locura aparece cuando Putin intenta convencer a los occidentales para que no prosigan con su proyecto de establecer en Ucrania una base “anti-rusa nacionalista”. Y como está tan chalado y es tan imprevisible, una vez convencido de que razonando con los cuerdos y pacíficos otanistas solo iba a conseguir que continuaran burlándose de su locura, ha tomado la temeraria decisión de sacar a bombazos a los nazis de su madriguera.

Bueno, hablemos a continuación más en serio.

Quiero destacar aquí que tanto esta guerra como otras anteriores, a nosotros no nos ha sorprendido, pues desde el momento en que fue desmantelada la Unión Soviética anunciamos que serían inevitables. Recordemos que con la restauración del capitalismo en Rusia y los demás países ex-socialistas del este de Europa, se volvió a la “normalidad” y se lo prometían muy felices (la famosa “casa común europea”, el “fin de la historia” y esas gaitas). Bueno, pues ahí tenemos de nuevo la barbarie desatada y el nacionalismo en todo su esplendor.

No obstante, hemos de considerar, dada la situación que se ha ido creando en los últimos años, que la actuación del Estado ruso en Ucrania, con todos los horrores, destrucciones y tragedias que conlleva, es actualmente el mal menor, si lo comparamos con lo que pudiera haber sido si no actúa a tiempo. Esta consideración está basada en el convencimiento de que el régimen banderista, impuesto en 2014 mediante un golpe de Estado, no tiene otro objetivo -dentro de los planes de la OTAN- que hacer de Ucrania una plataforma militar desde la que poder agredir a la Federación Rusa. De esa manera, no creo que pueda caber ninguna duda, se daría el último paso a una guerra de la que más vale no pensar.

La burguesía rusa no está interesada en esta guerra (y menos aún la clase obrera), pero se ha visto obligada a emprenderla. Pues como es bien sabido, desde que asaltó el poder con el apoyo de los Estados imperialistas y expolió la propiedad del pueblo soviético, ha buscado alcanzar un acuerdo con las burguesías de los demás países, al objeto de explotar en “comandita”, tanto a la clase obrera como las enormes riquezas naturales del país, principalmente el petróleo y el gas. Mas este “acuerdo” entre tiburones de la industria y las finanzas se ha revelado imposible (al menos por el momento) por la sencilla razón de que a los monopolios occidentales, empezando por los de EEUU (que tiene la hegemonía) no les interesa establecer una asociación entre “iguales” con los capitalistas rusos. Les resulta más beneficios, aprovechando su debilidad, someterlos a vasallaje, tal como han conseguido hacer con la burguesía monopolista de otros países como España. De ahí que no hayan cesado en su política de cerco y acoso militar, acompañada de la guerra económica y financiera, propagandística, etc., para obligarles a claudicar.

En este clima de tensiones y amenazas, la integración de Ucrania y su régimen neonazi en la OTAN supondría, sin ningún género de duda, algo más que una amenaza, no solo para la seguridad de la Federación Rusa, sino también para toda Europa y el resto del mundo. Por este motivo hemos de considerar como justo y necesario –pese a todo lo que está sucediendo- que el Estado ruso haya tomado la firme determinación, apoyado por China y otros países, de impedir aquella locura plantando cara a los imperialistas.

Esta iniciativa rusa, al igual que otras llevadas a cabo anteriormente en la región del Cáucaso, tiene un carácter preventivo, de defensa. Es decir, el Estado ruso no persigue conquistas territoriales, ni le interesa saquear las riquezas naturales de otros países; y eso porque entre otros motivos, le “sobra” territorio, gas, petróleo y otras materias primas que es, precisamente, lo que los imperialistas occidentales ambicionan y tratan de arrebatarle.

Los rusos solo buscan establecer un sistema de seguridad colectiva en Europa –como no se cansan de repetir- y la neutralidad de Ucrania en el conflicto que les enfrenta a los EEUU y a la OTAN; piden a sus hermanos ucranianos, con los que han compartido tantos sufrimientos y calamidades en la lucha contra el nazismo alemán y ucraniano, que no cedan a las presiones, chantajes y agresiones de los imperialistas yanquis y sus colaboradores internos destinadas a establecer, como ya hemos visto, en su suelo una plataforma militar para invadir, desmembrar y saquear Rusia ¿Es tan difícil entender esto? ¿Se puede defender legítimamente la libertad y el derecho de un pueblo o una nación, cuando se sabe que esa “libertad” y ese “derecho” son utilizados por sus enemigos como coartada para esclavizarlo y agredir a otro pueblo? Es como cuando se utiliza a los civiles como escudo para no ser atacados, táctica que están utilizando los neonazis ahora mismo para contener y aniquilar a los soldados rusos. ¿Dónde está el límite de esa “libertad” y ese “derecho”? Nosotros sabemos que en el sistema capitalista no es la verdad o la moral, sino la fuerza la que lo establece, ¿mas acaso tu derecho, como tantas veces se ha dicho, no acaba donde comienza el del vecino?

Por lo demás, es indudable que la respuesta que han dado los “socios” imperialistas europeos, particularmente los alemanes, a las propuestas de seguridad colectiva del gobierno ruso, va mucho más allá de una simple escaramuza política y económica, y de hecho supone un decantamiento en toda la línea del frente a favor del mantenimiento de la hegemonía de los EEUU. De esta manera, la Unión Europea cede una vez más a las presiones de los yanquis y se arrodilla ante ellos aún a costa de tener que pagar por ello un altísimo precio que, como siempre ha sucedido, cargará sobre las espaldas de los trabajadores. ¡Ya están anunciando los “costos”, los altos precios, etc., que nos van a imponer para tratar de salvar al sistema de la crisis y el hundimiento total!

Por otra parte, es evidente que ese “decantamiento” de la UE del lado anglosajón, deja a la burguesía rusa en situación de aislamiento y desamparo en la lucha fiera que se ha desatado por los mercados, las fuentes de materias primas y las áreas de influencia político-militar. Una lucha en la que, si el dios ortodoxo de Putin no lo remedia, Rusia se tendrá que enfrentar también a sus antiguos socios europeos.

De esta manera ha quedado herido de muerte el gran proyecto (euro-asiático) de integración de Rusia en la economía capitalista mundial de la mano de alemanes, italianos, franceses, etc. Proyecto en el que la burguesía de todos esos países había puesto sus esperanzas para salir de la crisis económica y afianzar al mismo tiempo, en la inmensidad de Euro-Asia, su sistema de explotación frente al “fantasma” del comunismo.

¿Qué pueden hacer a partir de este momento? Desde luego, si partimos del eslabón más débil en estos momentos (el régimen de la burguesía monopolista rusa), no le queda más alternativa que jugar la baza de un nacionalismo estrecho que solo podrá mantener fortaleciendo sus relaciones con China y haciendo importantes concesiones –en contra de sus propios interese bastardos- a la clase obrera de Rusia.

Con ello quedará demostrado una vez más que el auténtico patriotismo ya solo es posible con el restablecimiento del socialismo al que necesariamente, por la inercia que imprime a la sociedad los acontecimientos históricos que estamos viviendo estos días, se irán –nos iremos- acercando.

Un abrazo.

Manuel Pérez Martínez http://www.presos.org.es/index.php/2022/03/30/carta-de-manuel-perez-martinez-arenas-desde-la-carcel-de-aranjuez-sobre-la-guerra-en-ucrania-y-el-escenario-que-se-abre-restablecimiento-del-socialismo-o-barbarie/

Arabia saudí acepta iniciar una tregua en la Guerra de Yemen

La coalición militar encabezada por Arabia saudí que ha invadido Yemen anunció ayer que va a establecer un alto el fuego a partir de hoy, según un comunicado publicado por la Agencia de Prensa Saudí.

La decisión se adoptó con el fin de alcanzar una solución permanente a la guerra en el país vecino, dijo el portavoz de la coalición, el general Turki Al-Maliki.

Anteriormente, el movimiento yemení huthí propuso un armisticio de tres días que, según ellos, podría ser permanente si los saudíes estaban de acuerdo.

Recientemente los huthíes han reanudado sus ataques contra las instalaciones petroleras saudíes. Esto ha provocado más pánico en los mercados internacionales, que ya se tambalean por las operaciones militares en Ucrania y las sanciones contra Rusia.

Los saudíes han puesto el pretexto del inicio del Ramadán, pero se han obligados a aceptar la tregua porque a Estados Unidos le interesa ahora la estabilidad de los mercados energéticos y ahora todos los esfuerzos se dirigen a destruir a Rusia.

La Guerra en Yemen dura desde marzo de 2015. La ONU considera que es la peor crisis humanitaria del mundo. Según la Cruz Roja, en la guerra han muerto cerca de 240.000 civiles, más de la mitad de ellos por causas indirectas, básicamente por falta de alimentos y servicios de salud causados por los bombardeos saudíes.

La cotización del rublo se recupera de su caída

Desde hace varios días, el rublo ruso se está recuperando considerablemente. En los peores momentos de las sanciones contra Rusia se pagaban 160 rublos por euro. Hoy en día sólo se necesitan 97 rublos por euro.

Antes de la guerra la cotización estába en 80 ó 90 rublos por euro, por lo que el desplome de la divisa rusa ha sido más bien efímero.

El anuncio de la negociación del gas ruso en rublos permitió que el valor de la moneda rusa subiera, convirtiéndose el rublo en una moneda básica en sí misma. Después del petro-dólar, llega el petro-rublo.

Los efectos de las sanciones económicas son mucho más livianas de lo que cuentan las cadenas de televisión, lo cual significa lo siguiente: si los imperalistas quieren aplastar a Rusia no lo van a conseguir con las sanciones sino sólo con una guerra en toda línea.

Ahora bien, que el rublo se haya recuperado tampoco significa que vaya a mantener su cotización en el futuro. Puede volver a caer o, por el contrario, puede subir definitivamente si los países europeos comienzan a pagar sus facturas a Rusia en rublos a partir del viernes.

La noticia de la recuperación del rublo es muy buena para las inmobiliarias españolas. Desde 2013 Rusia es el tercer comprador de suelo y edificios en España, por detrás de Francia y Reino Unido.

En un contexto de bancarrota económíca, como el español, sólo a los demagogos se les ocurre alardear de la incautación de capitales extranjeros. De nuevo tras las sanciones económicas están las presiones económicas de Estados Unidos.

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