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Día: 30 de noviembre de 2020 (página 1 de 1)

En la Brigada Facebook del ejército británico combaten 1.500 soldados por lo menos

En 2015 el ejército británico anunció oficialmente la creación de una Brigada dedicada exclusivamente a “luchar” en las redes sociales. Es la 77 Brigada, aunque se la conoce como la “Brigada Facebook”.

No obstante, su teatro de operaciones son todos los foros de internet. El Estado Mayor del ejército británico la presenta como “una fuerza de combate para la era digital”, que está integrada por al menos 1.500 soldados con la misión de informar y desinformar.

En realidad, la Brigada Facebook se creó en 2010 para dirigir las informaciones sobre la inminente Primavera Árabe. Su nombre es un homenaje a los “Chindits”, una unidad que durante la Segunda Guerra Mundial operó en Birmania tras las líneas del frente para sembrar la confusión entre los japoneses.

Sus misiones son las propias del espionaje de toda la vida: recabar información, operaciones secretas, desinformar y demás técnicas de influencia sobre la opinión pública que hasta ahora eran competencia de los medios de comunicación y de los inquisidores de la catadura de Maldita o Newtral.

El año pasado, un dirigente del Partido Nacional Escocés, Douglas Chapman, afirmó que la 77 Brigada estaba atacando y desprestigiando en las redes a los independentistas escoceses.

Según el Sunday Times, actualmente la Brigada Facebook trabaja en la preparación de la campaña de vacunas contra el coronavirus y las redes comienzan a llenarse de mensajes contra los “antivax”, el movimiento de quienes se oponen a la vacunación obligatoria.

Naturalmente, detrás de los mitos negacionistas está el largo brazo del Kremlin, dice un comunicado oficial de la OTAN (1) y esta mañana el Times volvía a la carga: la propaganda contra las vacunas procede de “Estados hostiles” y está “vinculada Moscú” (2).

Antes los negacionistas eran neonazis y ahora secuaces de los rusos.

Las técnicas de manipulación militar de las redes sociales son conocidas: inteligencia artificial, bases de datos, bots, cuentas falsas, trolls… Son las mismas aplicaciones informáticas que han estado utilizando en la “lucha antiterrorista”, dice el Times.

Si Gran Bretaña fue el primer país en crear una Brigada del ejército para intoxicar las redes sociales, Estados Unidos e Israel le siguieron los pasos. El Tsahal, por ejemplo, está presente en unas 40 redes sociales, bajo diferentes identidades y en seis idiomas diferentes.

Hace pocas semanas, el gobierno del PSOE y Podemos también ha creado su propia Brigada Facebook, poniendo la guerra sicológica en manos del CNI, siempre con el manido propósito de “luchar contra la desinformación”, es decir, contra los medios de información alternativos.

(1) https://www.nato.int/nato_static_fl2014/assets/pdf/2020/4/pdf/2004-Factsheet-Russia-Myths-COVID-19_en.pdf
(2) https://www.thetimes.co.uk/article/gchq-in-cyberwar-on-anti-vaccine-propaganda-mcjgjhmb2

Maradona: ¿un Jano bifronte?

O, lo que es lo mismo, Maradona como un dios de dos caras: una, la del icono de masas, la del astro del planeta fútbol, deporte -al menos en los orígenes- popular por antonomasia, del pueblo, y, otra, la del ídolo con los pies de barro, maltratador y drogadicto. Habría, pues, una escisión, un desdoblamiento de la personalidad, una especie de Dr. Jekyll, lado bueno, y Mr. Hyde, lado malo, perverso, siniestro, dos caras ajenas una a otra.

Nosotros no somos partidarios de la división tajante de la personalidad de las personas, aunque sí podríamos inclinarnos a asegurar, poéticamente, que en una persona hay varias, pero todas están en una… y su circunstancia, que es como Ortega y Gasset llamaba -copiaba sin embozo- a las marxistas condiciones de vida y trabajo de los individuos.

Deploramos la conducta machista de Maradona así como admiramos su extraterrestre magia futbolística -sólo Romario y Ronaldinho se le aproximaron- y nos congratulamos de su amistad con Fidel Castro, Hugo Chávez -su tatuaje del Ché- y otros líderes populares latinoamericanos. También nos felicitamos de su no olvido de sus orígenes arrabaleros, orilleros, en Villa Florito, Lanús, en el distrito de Buenos Aires, de los que no renegó. Pero no viviseccionamos al personaje. No lo cuarteamos. No tratamos -como se está haciendo por quienes no soportan sus decantamientos populares y su renuncia al discurso dominante y políticamente correcto- de tapar y/o desprestigiar una faceta humana sobredimensionando otra. Tenemos en cuenta ambas.

El veredicto popular -véase el multitudinario sepelio y la repercusión mundial del óbito- se ha pronunciado por el aspecto deportivo y sus connotaciones políticas, sociales y psicológicas (goles a Inglaterra con la albiceleste, las gestas napolitanas) que antepone a su reprobable comportamiento que no llamaremos «privado», al menos nosotros, pues es personaje público, pero sí -llamaremos, decimos- humano. El pueblo viene a decir:criticamos su conducta personal, que lo convierte en humano, y a ver quién tira la primera piedra en estos rubros, pero ningún humano ha hecho lo que este hombre, esto es, hacernos felices, por eso le llamamos dios. Y si eso es opio, nos chutamos, remachan.

Decir de una persona que ha tenido luces y sombras es una tautología pues, nos ha jodido, ¡todo quisque las tiene! Ahora bien, tratar de que prevalezcan más las segundas puede obedecer a insanas intenciones. Mejor sería hablar de las contradicciones de una persona, de las personas, en una trayectoria vital dada. Maradona las tuvo, pero el duelo popular las consideró antagónicas, pero no fundamentales. En cualquier caso, seguimos apostando más por la ética que la estética, pero no las confundimos.

Si todos se empeñaran en pensar por sí mismos el mundo sería un caos

Al principio, los herejes (de todo tipo) fueron un coro de voces que bastaba con censurar, marginar y despreciar de vez en cuando. El motivo es que difunden noticias falsas, a diferencia de los guardianes del canon, que sólo propagan las genuinas.

La maniobra no fue bien porque los herejes siguieron largando y hubo que dar un paso más: había que silenciarlos. Pero, ¿cómo hacerlo?, y sobre todo, ¿cómo justificarlo?

La clave es que los herejes están locos y, como cualesquiera otros, deben ser internados antes de reincorporarse otra vez a la sociedad. Si se puede confinar a los mansos, ¿cómo no va a ser posible hacer lo mismo con los herejes?

Pero el encierro tampoco suele bastar por sí mismo para hacerles recapacitar. Los guardianes debían aprovechar el tiempo de encierro para someterles a tratamiento psiquiátrico.

¿Qué clase de tratamiento?, ¿tortura?, ¿lobotomía?, ¿fármacos?, ¿privación sensorial?, ¿hipnosis?

El año pasado una investigadora del Instituto Italiano de Tecnología propuso recurrir a las descargas eléctricas o magnéticas para sanar los prejuicios sociales. Lo llamaba “estimulación cerebral no invasiva” (*).

Es un alivio que dicha estimulación no sea invasiva porque puede superar cualquier declaración de derechos humanos, por exigente que sea. Basta el informe de un siquiatra que acredite la locura herética, para proceder a la estimulación cerebral del paciente.

Es por su bien. El loco necesita una cura y un siquiatra se la puede dar. Si vacunan a los sanos, que no necesitan nada, ¿por qué no se puede hacer algo por los locos? No sólo pueden: un Estado moderno está obligado a ello.

En el mundo actual las personas deberían olvidarse de pensar por sí mismas porque ya hay quien piensa por ellas y sabe mucho más. Son los expertos y los especialistas, con una dilatada experiencia en todos los terrenos del saber. ¿Quieres saber lo que es una zoonosis? No pierdas el tiempo pensando en ello. Limítate a preguntar a quien sabe del tema.

Si todos se empeñaran en pensar, el mundo sería un caos. Se llenaría de noticias falsas propagadas por quienes no saben y, por lo tanto, están equivocados necesariamente. Habría teorías de todo tipo conviviendo con las científicas y no sabríamos diferenciar a unas de otras.

El gobierno más progresista de la historia se ha puesto a ello. Para prevenir que las personas caigan en la tentación de pensar por sí mismas, es necesario crear otro Ministerio más, el de la Verdad, que funcionará en paralelo con el de Defensa.

(*) https://www.huffingtonpost.it/entry/la-stimolazione-cerebrale-non-invasiva-contro-pregiudizi-e-stereotipi-sociali_it_5d53c03fe4b0c63bcbef8e8d

Wuhan: el regreso al escenario del crimen no encuentra el rastro que esperaba

La Biblia empieza por el Génesis, donde se cuenta el origen de todo, y la policía también empieza por el lugar del crimen, donde el delincuente ha dejado sus mejores rastros. Si encuentras el origen, encuentras la explicación.

Si la pandemia empezó en Wuhan, ahí deben estar el rastro de sangre y las huellas dactilares. Por eso, una vez terminado el confinamiento, el Ayuntamiento puso a los científicos a buscar el origen de todo. Se suman así a los equipos de la OMS y The Lancet, que también han enviado a sus sabuesos al epicentro del desastre, porque ya saben: los chinos no han dicho la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad de esta pandemia (de la que son responsables).

Los chinos son unos rastreadores de verdad. Hicieron las cosas al más puro estilo chino: si Wuhan tiene 10 millones de habitantes, los científicos se pusieron a buscar coronavirus en todos y cada uno de sus habitantes. En masa. Sus conclusiones las acaba de publicar la revista Nature (*) y no tienen desperdicio.

El confinamiento, que había empezado el 23 de enero, se acabó el 8 de abril y durante los primeros dos meses, hasta el 10 de mayo, sólo detectaron seis casos positivos en la ciudad, o sea, casi nada. En menos de tres meses la terrible pandemia se había marchado sin dejar huellas.

Los científicos enviados por el Ayuntamiento acabaron su rastreo exhaustivo el 1 de junio y sólo encontraron 300 casos. Todos ellos eran asintomáticos, es decir, personas sanas. No hay enfermos.  El epicentro no mostraba ningún signo del huracán.

A partir de aquí vuelven a abrirse todos los interrogantes, no sólo de esta pandemia sino de la doctrina sobre la que se ha construido. Los “expertos” de la tele nos deben una explicación, otra más, que no podemos esperar obtener en ningún caso.

En el origen no aparece lo que cabría esperar y, sobre todo, en Wuhan solucionaron en tres meses lo que en Europa no son capaces en ocho meses. No es que algo este fallando, sino que falla todo.

Siempre podrán recurrir al consabido argumento -muy cientifico sin duda alguna- de que no vale nada que no proceda de Estados Unidos y sus socios. Incluso es posible que los chinos se hayan apoderado de la revista Nature para seguir engañando al munto entero.

(*) https://www.nature.com/articles/s41467-020-19802-w

Más información:
– La CNN descubre el ‘Expediente Wuhan’ y lo encuentra vacío

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