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Día: 5 de junio de 2020 (página 1 de 1)

Las mascarillas de metal fueron uno de los medios de dominación utilizados para someter a los esclavos

Durante la esclavitud, las mascarillas de metal fueron uno de los medios de dominación utilizados para someter a los esclavos. Se impusieron por tres razones:

  1. Para evitar que los esclavos comieran frutas como manzanas, piñas, naranjas, cajús, plátanos, azúcar, etc., mientras las cosechaban. Sin embargo, fueron obligados a trabajar de forma dura en todas las plantaciones.

  2. Para evitar que los esclavos cantaran sus canciones espirituales africanas. Y no sólo las espirituales, también las de guerra, que podían motivarlos a rebelarse y luchar.

  3. Para que no enseñaran los idiomas africanos a sus hijos, forzando a estos a aprender las lenguas extranjeras.

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Más información:
— ¡Abajo las máscaras!
— Sólo los grandes estafadores pueden recomendar el uso de mascarillas durante una epidemia
— El coronavirus no se transmite a través del aire, por lo que las mascarillas no son necesarias
— Las mascarillas no sirven ni siquiera en los quirófanos
— En Turkmenistán multan a quien lleve mascarilla y guantes en público

Dos noches de movilizaciones y enfrentamientos con la policía para exigir el fin del confinamiento en Senegal

Durante las dos últimas noches en varias grandes ciudades del Senegal los jóvenes han estado saliendo a la calle, quemando neumáticos y bloqueando las carreteras para pedir el levantamiento del toque de queda. El estado de emergencia, que se introdujo el 23 de marzo con el pretexto del coronavirus, ha ido acompañado hasta ahora de un toque de queda de las 21.00 a las 5.00 horas y de la prohibición de viajar entre regiones.

Los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad están aumentando y ha habido alrededor de 100 detenidos hasta la fecha. Un joven manifestante en Kaolak está entre la vida y la muerte. Fue atropellado por un furgón de la policía. El ejército se ha desplegado en Dakar, la capital del país.

En Mbacké, un barrio en las afueras de Touba, la segunda ciudad más grande del país, los manifestantes atacaron la sede local de la radio RFM, que sufrió graves daños materiales. La emisora de radio pertenece al grupo de prensa privado del cantante y ex ministro Youssou N’Dour.

Touba fue un foco importante de la protesta. El resultado fue tres vehículos policiales y una ambulancia quemados, el centro de tratamiento coronavirus atacado y las ventanas de la empresa nacional de electricidad Senelec rotas.

El dirigente religioso de la hermandad de los Mourides, Serigne Mountakha Mbacké, intervino en la televisión en medio de la noche del 2 al 3 de junio para exigir el regreso a la calma en la ciudad sagrada de los Mourides. Este movimiento musulmán está considerado como la segunda comunidad religiosa más grande de Senegal.

“No permitiré más que la gente viole la naturaleza santa de esta ciudad por ninguna razón. Cualquiera que se atreva a ignorar esta recomendación me verá en su camino”, dijo el dirigente. Se ha comprometido a apoyar al Jefe de Estado que, según él, “tiene un profundo respeto por la ciudad religiosa de Touba”.

En cuanto al toque de queda, Serigne Mountakha Mbacké lo considera “un mal necesario y una medida legítima” para luchar contra la epidemia. ¿Serán estas palabras suficientes para restaurar la calma? Sin duda en Touba donde su autoridad es fuerte. Pero en otras partes del país, la exasperación es tal que tales palabras pueden no ser suficientes. Además, la protesta se ha extendido a la capital.

Los primeros movimientos de descontento aparecieron el fin de semana del 30 de mayo en Cap-Skiring, un importante centro de turismo internacional, en el extremo sur del país, en Casamance, en la frontera con Guinea. Esta vez, no fue el toque de queda la causa, sino la falta de agua potable. Un problema recurrente en la región pero que adquiere una importancia fundamental en este momento, cuando lavarse es uno de los tratamientos profilácticos contra la pandemia.

Allí los jóvenes han salido a la calle para exigir medidas de emergencia. La manifestación fue disuelta por la policía, pero los violentos enfrentamientos dejaron dos personas heridas en cada bando.

Una primera alerta para las autoridades que luchan por salir del estado de emergencia, que finalmente se prorrogó hasta finales de junio, a pesar de que el jefe de Estado había anunciado el 11 de mayo una relajación de las medidas, como la reapertura de los mercados, tiendas y lugares de culto. La reapertura de las escuelas también se pospuso sine die en el último minuto. Pero frente a estos disturbios, el gobierno seguramente tendrá que dejarlo ir.

https://www.oeildafrique.com/politique_et_soci_t/coronavirus_deux_nuits_d_meutes_au_s_n_gal_pour_r_clamer_la_fin_du_couvre_feu

Vídeo de las protestas populares en Senegal y Madagascar contra el confinamiento

Han encerrado a millones de ancianos en jaulas con el pretexto del coronavirus

Los ancianos no tienen nada excepto mascarillas

El confinamiento de los mayores de 70 años, decretado por casi seis meses, suscita controversias en Colombia. Algunos lo desafían en una reivindicación de libertad y otros por necesidad, como el viejo Eleodoro y sus compañeros de desgracia que sobreviven en una morada en ruinas.

Los zapatos desgastados de Eleodoro Quijano ya no lo conducen al atrio de las iglesias en los barrios ricos del norte de Bogotá a donde iba a mendigar antes de la pandemia.

“Eran cuatro misas. Me traían un billetico de diez o de cinco (mil pesos, entre 1,3 y 2,7 dólares), moneditas (…) Como están cerrados los templos (…) no puedo ir más”, dice este octogenario, quien “hace mucho tiempo” perdió sus papeles de identificación y olvidó su fecha de nacimiento.

Desde mediados de marzo 2,6 millones de personas mayores de 70 años deben permanecer enclaustradas para escapar del coronavirus en Colombia. En Bosnia, Serbia o Turquía rigen iniciativas similares.

Por eso este anciano larguirucho no debería abandonar la granja donde nació, ahora en ruinas y enclavada entre viviendas sociales en la localidad de San Cristóbal, al pie de las montañas del deprimido sureste bogotano.

La capital tiene más del 30 por ciento, de los cerca de 33.000 casos confirmados del nuevo coronavirus, incluidas un millar de muertes, en todo el país. El encierro se decretó allí el 20 de marzo y cinco días después se generalizó a los 48 millones de habitantes del país.

El presidente Iván Duque provocó revuelo en su llamado a proteger a los “abuelitos”, los más vulnerables ante la enfermedad. Varias personalidades lo consideraron una “infantilización” de los adultos mayores. Algunos llamaron a la desobediencia.

Aunque el mandatario se disculpó por el lenguaje, defiende la medida para mantener un control relativo sobre el virus y amplió el aislamiento obligatorio para los ancianos hasta finales de agosto.

De mirada triste y cara cincelada por las intemperies de la vida, Eleodoro está más preocupado por alimentar a sus cinco perros que a su cuerpo flaco. Como él, al menos 1,6 millones de viejos viven en pobreza extrema en una de las naciones más inequitativas de América.

Sin documentos de identidad no puede recibir mercados ni el subsidio de unos 22 dólares mensuales prometidos por la alcaldía a 50.000 ancianos durante tres meses de pandemia. Las quejas sobre las ayudas son recurrentes.

Confía más en la caridad del vecindario y sus “compañeros de casa”, que a veces traen algo para cocinar a fuego de leña en una olla maltrecha.

José Ávila (72 años) y María Eugenia Rodríguez (71) comparten una de las habitaciones de la casa de muros corroídos de Eleodoro. El tercer cuarto lo ocupa el “joven” del grupo: Pedro Soler, de 68.

Con confinamiento o sin él, a diario venden a los recicladores metal, cartón o papel que encuentran en la basura.

“Si no me muevo, ¿de qué como?”, señala José, que se protege con una mascarilla de papel en mal estado. Plomero y albañil, nunca sale sin herramientas por si puede ganarse unos pesos haciendo alguna reparación.

“No traigo la cédula (…) Bien afeitado, ni parezco ni (de) 50”, afirma entre risas que exponen sus arrugas, convencido de poder engañar a la policía.

Violar el confinamiento se castiga con una multa de unos 260 dólares, una cifra similar al salario mínimo en la cuarta economía latinoamericana.

En Ciudad Bolívar, una localidad pobre del sur de Bogotá, “los abuelos no pueden salir (…) A unos señores se los llevaron a un ancianato”, deplora Yaneth Montáñez, de 58 años, quien cuida a su suegra de 76.

Postrada en una silla en el patio de su humilde casa, la madre de su esposo, Ana Elvira Pineda, llora porque se siente “muy inútil” y reza para que el encierro “acabe pronto”.

“La tristeza también mata”, dice Florence Thomas, una profesora de psicología y reconocida feminista que ha criticado el confinamiento en la prensa local.

Está “harta” del encierro solitario en su apartamento “sin balcón” en el acomodado norte de la capital y reivindica su “desobediencia” para dar una vuelta a la manzana cuando brilla el sol.

Pero esta franco-colombiana de 77 años es consciente de que es una “privilegiada”: “Mi nevera está llena, escribo, leo, escucho música, tengo amigas con quien hablar por teléfono, mis dos hijos”.

Thomas está “molesta” con las palabras del presidente. “Lo de los abuelitos me pareció espantoso”, sostiene, atribuyendo el confinamiento de los ancianos a “un sistema de salud deficiente”.

Le parece “arbitrario” que los mayores puedan salir durante media hora tres veces a la semana desde el lunes, como los menores de cinco años: “¡Nos sentimos como niños!”.

“Es una exageración monumental de decir a los viejos, a las viejas, ‘quédense en casa, no jodan’ (…) como si fuéramos unos parias”, protesta indignada por su “arresto domiciliario”.

http://www.elnuevodia.com.co/nuevodia/index.php/especiales/sucesos/449675-la-rebelion-de-los-ancianos-colombianos-contra-el-encierro-del-coronavirus

Los asilos se llevan más del 80 por ciento de las muertes que en Canadá se imputan al coronavirus

Asilo de ancianos canadiense

Más del 80 por ciento de las muertes que en Canadá se imputan al coronavirus se produjeron en centros de atención a largo plazo y hogares de ancianos, reconocieron ayer funcionarios de salud.

“Trágicamente, más del 82 por ciento de las muertes se vinculan con los centros de atención a largo plazo y los hogares de personas mayores, donde se han producido brotes desde el principio”, dijo la jefa de salud pública, la doctora Theresa Tam, a los periodistas durante la rueda de prensa diaria sobre la pandemia.

Según los últimos datos del Instituto de Salud Pública, la gran mayoría, el 95 por ciento, de las muertes, son de personas mayores de 60 años.

El abandono de las casas de salud por sus responsables obligó a las provincias de Quebec y Ontario, en el este del país, a solicitar asistencia militar adicional del Gobierno federal.

Hasta ayer, el ejército canadiense había desplegado unos 1.316 miembros para ayudar a 18 hogares de cuidado a largo plazo en y alrededor del área de Montreal y 449 miembros a cinco casas de salud en la provincia de Ontario.

Funcionarios de salud canadienses dijeron que proyectan hasta 14.013 casos adicionales de la nueva enfermedad por coronavirus y más de 1.800 muertes por coronavirus para mediados de junio.

Hasta ayer el Instituto de Salud Pública de Canadá registraba 93.441 casos confirmados de la enfermedad respiratoria, incluyendo 7.543 muertes relacionadas con el virus.

http://www.elpais.cr/2020/06/04/mas-del-80-de-las-muertes-por-covid-19-en-canada-estan-vinculadas-a-hogares-de-ancianos/

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