La web más censurada en internet

Día: 31 de marzo de 2020 (página 1 de 1)

Lo que ha convertido al coronavirus en una pandemia es la multiplicación de tests

Cuando buscas virus los encuentras por todas partes. Cada minuto que respiras, introduces 400.000 virus en tus pulmones, y da igual que te pongas mascarilla o no.Si buscas en los océanos, encontrarás más virus en un milímetro cúbico de agua salada que estrellas hay en todo el universo visible, muchísimos más.

Si los buscas en el interior de tu cuerpo humano, también los encontrarás. Hay tantos que deberás saber lo que buscas. Debes centrarte en algo en concreto porque cada tipo de “caza” necesita una “escopeta” diferente.

Recurriendo a los informes anuales del Instituto Robert Koch sobre la gripe en Alemania, el doctor Richard Capek concluye que la tasa de positivos cambia en el transcurso de la estación. Pasa de entre un 0 y un 10 por ciento a un 80 por ciento, para volver luego a la normalidad después de unas semanas.

Por el contrario, sostiene Capek, con el coronavirus no está ocurriendo lo mismo. El número de personas que dan positivo en relación con el número de pruebas realizadas permanece constante en todos los países que ha estudiado hasta ahora (*).

En función de cada país, la proporción de personas que dan positivo en las pruebas de coronavirus se sitúa entre el 5 y el 15 por ciento. Según Capak, esto significa que no existe una propagación exponencial, epidémica, del virus sino un aumento exponencial del número de pruebas.

El gráfico que elabora Capek induce a concluir que, en efecto, lo que hay es una epidemia de tests. Pero ya saben que correlación no es causalidad, ¿verdad? Es casualidad. Pura casualidad.

(*) https://coronadaten.wordpress.com/

Arabia saudí propone conversaciones de paz a las fuerzas yemeníes

Los sátrapas saudíes mantienen conversaciones diarias con las fuerzas de Ansarollah y han invitado a sus representantes y a los del gobierno en el exilio de Yemen a reunirse, ha dicho esta mañana el embajador saudí en Yemen, Muhammad Al Jaber.

El embajador dijo: “Los funcionarios saudíes se reunieron ayer con sus homólogos huthíes para confirmar que los ataques aéreos sobre Sanaa fueron una respuesta a los ataques con misiles balísticos que tuvieron lugar el sábado pasado, y no tenían la intención de intensificar el conflicto”.

Jaber añadió: “Estamos decididos a reducir la escalada, y estamos listos para un alto el fuego en todos los territorios yemeníes si lo aceptan”.

Citando a Jaber, el Wall Street Journal asegura que las conversaciones de paz están en marcha. “La propuesta de conversaciones para poner fin a la guerra que comenzó hace cinco años sigue sobre la mesa, a pesar de la escalada de violencia de hace unos días”.

El periódico añade que “los huthíes todavía no han respondido a la oferta”.

El embajador saudí se refería a los ataques aéreos de su país contra Sanaa, la capital de Yemen, y afirmó que la operación tenía por objeto “destruir objetivos militares ilegales pertenecientes a los rebeldes huthíes y neutralizar y destruir la amenaza balística y las capacidades específicas que amenazan la vida de los civiles”.

El bombardeo saudí se produjo después de que las fuerzas de Ansarollah lanzaran el día anterior su mayor ataque en territorio saudí, que alcanzó a la propia capital, Riad, poniendo a la Casa Real contra las cuerdas.

https://www.almasdarnews.com/article/saudi-arabia-enters-peace-talks-in-yemen-after-massive-attack-by-ansarallah-forces/

El vidente que profetizó la pandemia con tres años de antelación: el gran Anthony Fauci

El doctor Anthony Fauci, director del Instituto de alergias y enfermedades infecciosas de Estados Unidos, representa muy bien al científico moderno, muy alejado de la imagen que la mayoría tiene de lo que es un “hombre de ciencia”.

Fauci lleva muchos años en la cúspide de un país que es, en sí mismo, la cúspide. Es mucho más que un mero asesor científico. Es un monaguillo confeso de Hillary Clinton, y Trump le mantiene en su cargo porque no le queda más remedio. En ningún momento ha logrado librarse de la gangrena incubada en los tiempos del dúo Obama-Clinton, por más que pasan el tiempo amargándole la vida.

En 2013, en un correo electrónico desclasificado del Departamento de Estado, al que hace referencia WikiLeaks, Fauci le envía a Hillary Clinton vibrantes deseos de recuperación. Le dice que la quiere y que está “muy orgulloso de conocerla”.

Unos días antes de la toma de posesión de Trump en enero de 2017, Fauci lanzó una asombrosa profecía en Healio, una publicación que se presenta como un portal de información para médicos especialistas en enfermedades infecciosas. Declaró que el Presidente de Estados Unidos se enfrentaría “sin duda” a un “brote sorpresivo de enfermedades infecciosas durante su presidencia”.

“Seguramente nos sorprenderemos mucho en los próximos años”, dijo agitando su bola de cristal, o quizá echando las cartas del Tarot, al más puro estilo científico contemporáneo.

Para disimular sus tonteorías, Fauci se basaba en la frecuencia de casos anteriores de enfermedades infecciosas. El ejemplar de Healio estaba en la línea de esos blogs, adalides de la ciencia pura, que se dedican a despotricar contra lo que llaman “magufería”, seudociencia, antivacunas, ufólogos, conspiranoicos y demás.

“Trump se ha alineado con el movimiento anti-vacunación”, decía Healio. La sartén le decía al cazo…

La polémica expresaba las presiones a las que está sometida la industria médica y farmacológica, especialmente intensa tras los intentos de Obama por introducir un poco de sanidad pública en Estados Unidos, es decir, por pillar cacho.

Ese es el terreno en el que una vedette como Fauci se mueve a en su mejor ambiente. El 22 de marzo, en una entrevista a la revista Science, el reportero le lanza una buena pregunta: “¿Cómo ha impedido que le despidan?” En la respuesta el científico mencionaba a su jefe: “Simplemente no puedo saltar al micrófono y empujar” a Trump.

Políticos y científicos, republicanos y demócratas, vacunas y antivacunas… Una multinacional nunca pondría todos los huevos en una única cesta.

Hace unos días, en otra entrevista, Fauci aconsejaba a los estadounidenses que se quedaran en sus casas. Nosotros le pedimos lo mismo: quédate en tu casa.

Nos quedamos con las ganas de seguir contando batallitas de este saltimbanqui de la política y la ciencia modernas, pero lo dejamos para otra ocasión (que la habrá).

Los europeos nos hemos convertido en ‘una nube de puntos que se mueve en un mapa’ gracias a la pandemia

Fotografía de los europeos en plena pandemia
La Comisión Europea ha pedido a los principales operadores de telecomunicaciones de Europa que le informen de los datos privados de los abonados que consten en sus teléfonos móviles.

Orange, Vodafone, Deutsche Telekom y otros cinco operadores de telecomunicaciones ya han acordado cotillear los datos de sus clientes a la Comisión Europea.

El pretexto no hace falta decirlo: comprobar si los usuarios siguen las ordenanzas de confinamiento para impedir la propagación de la pandemia de coronavirus.

La solicitud la hizo a principios de esta semana Thierry Breton, el Comisario Europeo para el Mercado Interior y la Agenda Digital, directamente a la Asociación GSMA, que reúne a 750 empresas del sector de la telefonía móvil en todo el mundo.

Orange ya trabajaba con el Instituto Francés de Investigación Médica, una colaboración fructífera, según nos quieren vender. Los datos de geolocalización proporcionados por el operador permitieron evaluar los movimientos de la población antes de la ley marcial y después de ella.

De esa manera los “expertos” se enteraron de que el 17 por ciento de los parisinos habían abandonado la capital francesa en ese momento. Se supone que los parisinos no se olvidan nunca el móvil en casa, como tampoco olvidan nunca de su nariz.

“No hay un seguimiento individual […] No transmitimos sus fotos, sus contactos”, se excusó Stéphane Richard, el director general de Orange, ante los micrófonos de Europe 1. “Nada identifica a los clientes como individuos. No es más que una nube de puntos que se mueve en un mapa”, añadió. Fue un alivio escucharle porque por un momento creíamos que nos consideraban como personas titulares de derechos, libertades y garantías cívicas.

Es exactamente lo mismo que dijo Obama cuando hace años saltó el escándalo del espionaje al mundo entero: nosotros no nos quedamos con los datos de nuestras víctimas (ya los tenemos), sólo nos interesan los metadatos.

A partir de este tipo de fechorías llegan las justificaciones hipócritas para tranquilizar la conciencia de los defensores de los derechos humanos. A la Comisión Europea le preocupa nuestra salud. Quieren “mejorar las estimaciones epidemiológicas”. Lamentablemente las epidemias anteriores fueron desvastadoras porque… ¡los europeos no estaban enganchados a sus móviles!

Afortunadamente la tecnología avanza una barbaridad y ahora es posible “verificar la eficacia de las medidas de contención”. Necesitan recordarnos algo que no sabíamos: que la vigilancia de los móviles no cura nada. Lo que quieren saber es si sus medidas son realmente eficaces, pero eso ya se lo decimos nosotros sin cotillear ningún móvil: sus medidas son inútiles al 100 por 100. No tienen otro objetivo que el control preventivo de la población.

¿Qué podemos decir de esos lobos que han puesto a cuidar del rebaño? Es el caso de Andrea Jelinek, presidente del Comité Europeo de Protección de Datos Personales, que hace lo contrario de lo que dice su cargo: en lugar de proteger se dedica a airear los datos personales.

Según Jelinek, en Europa no hay novedades legislativas porque el cotilleo ya estaba autorizado por la normativa europea y, naturalmente, él nunca puso ninguna objeción, sino todo lo contrario. Una veces es el terrorismo, otras el narcotráfico, otras el yihadismo… Ahora lo toca el turno a la salud.

Un virus como pretexto para dar un golpe de Estado y aplastar a la disidencia política

Esta mañana hemos desayunado café con churros y con un largo reportaje de la agencia Associated Press, o sea, un portavoz del imperialismo que se titula así precisamente: “El virus como pretexto para aplastar la disidencia” (*). Muy mal tienen que estar las cosas en el mundo para que nos sirvan este tipo de informaciones desde la primera hora de la mañana. Hasta ellos mismos se están asustando de la manada de lobos que han sacado a patrullar las calles, mientras obligan a la población a recluirse en sus casas.

Una noticia así, que es absolutamente cierta, tiene que tener truco. En este caso consiste en poner en marcha el ventilador: todo el mundo está haciendo lo mismo, pero especialmente ciertos países del Eje del Mal. En este caso le toca el turno a Serbia que, como todos, aprovecha la histeria para su propio ajuste de cuentas político.

“Desde que el presidente Alexandar Vucic anunció el 15 de marzo un estado de emergencia indefinido, el parlamento ha sido marginado, las fronteras cerradas, se ha impuesto un toque de queda de 12 horas controlado por la policía y se ha prohibido a los mayores de 65 años salir de sus casas”, dice la agencia en referencia a Serbia.

Hay gobiernos que no se andan con rodeos, pero el más “estricto” no es precisamente Serbia porque el toque de queda es de sólo 12 horas y sólo han confinado a los ancianos. En otros sitios de Europa confinan a todos (enfermos, sanos y grupos de riesgo) y el toque de queda es indefinido.

Pero aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, el Presidente no escatima amenazas y advierte a sus ciudadanos “que los cementerios de Belgrado no serán lo suficientemente grandes para enterrar a los muertos si la gente ignora las órdenes de cierre de su gobierno”. Vucic no se anda con rodeos y dice a las claras lo que otros sólo insinúan.

Ni en Serbia ni en ningún otro lugar las medidas adoptadas son realmente un estado de excepción a la antigua usanza, una medida temporal. La paranoia es a cada minuto. El Presidente serbio está todos los días delante de los micrófonos, aprobando un decreto detrás de otro porque para eso tiene plenos poderes. Allí la oposición le critica porque les ha quitado el trozo del pastel que les corresponde.

Según la Constitución serbia, el Presidente carece de potestad gubernativa, pero da igual porque estamos ante un golpe de Estado en toda regla, al estilo boliviano, que es el estilo del siglo XXI. Antes Vucic era una figura testimonial y ahora es que pincha y corta en exclusiva, por encima del Primer Ministro.

Además de la oposición, los defensores de los derechos humanos también lamentan los “abusos” y los “excesos” que ocurren en países apestosos, como Serbia. La ley marcial está justificada por la “crisis sanitaria”, pero no hay que pasarse y recemos para que luego todo vuelva por sus fueros.

Tanto en la economía como en la política burguesa la noción de “crisis” funciona de esa manera. Cuando sobreviene les pilla de sorpresa porque creen en la mano invisible de Adam Smitih, de modo que todo de fluir por sí mismo y la crisis es una excepción, una emergencia. Entonces le buscan explicaciones a la crisis. Pero cuando la crisis se hace permanente, la propia crisis explica todo lo demás.

¿Por qué hemos impuesto la ley marcial? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué hemos cerrado las fronteras? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué están colapsados los hospitales? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué se hunde la bolsa? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué hay cinco millones de parados? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué cierran las empresas? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué imponen la censura? Porque hay desaprensivos que difunden noticias falsas sobre la crisis sanitaria…

No pregunte más. ¿Qué le ocurre a Usted?, ¿no ve la tele? ¿no se ha enterado de que hay una pandemia?, ¿no se da cuenta de que la situación es muy seria?

Fíjense bien en la seriedad de todo esto: en Serbia hay 800 casos de coronavirus y 16 muertes, pero los gobiernos dictatoriales, como Serbia, China o Rusia, siempre manipulan las cifras, que por lo tanto, deben ser muy superiores.

Lamentablemente, en el caso de Serbia, quien da las cifras es la Universidad Johns Hopkins. Lo realmente significativo de todo esto es que se haya producido un golpe de Estado por 16 muertos y 800 contagiados que, en su mayor parte, dice la agencia de prensa, no tienen ningún síntoma o son muy leves.

(*) https://apnews.com/dffb2fa43d0c5fddc4508f2558603e67

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies