La web más censurada en internet

Día: 23 de marzo de 2020 (página 1 de 1)

Francia refuerza las medidas antiterroristas con el pretexto de la epidemia de coronavirus

El sábado Ministro del Interior francés, Christophe Castaner, anunció la puesta en marcha del dispositivo antiterrorista Sentinel (Centinela) con el pretexto de la epidemia de coronavirus.

El objetivo es que los militares franceses de plan antiterrorista apoyen las misiones de seguridad de los gendarmes y la policía y ayuden al personal sanitario: “El ejército, en algunas misiones, está al lado de nuestras fuerzas de seguridad interna […] los militares no hacen controles de papel sino que hacen seguridad, son un verdadero apoyo […] acompañarán a las fuerzas de seguridad y al personal sanitario”, dijo el ministro.

Desplegada en toda Francia desde los ataques terroristas de 2015, la Operación Sentinel moviliza de forma permanente a cerca de 7.000 soldados con una reserva de 3.000 soldados.

El Ministro del Interior también anunció que si bien el sistema de contención no se endurecerá este fin de semana, se aplicará más estrictamente, con controles reforzados, en particular en los aeropuertos y estaciones de ferrocarril, donde sólo circula el 15 por ciento del tráfico ferroviario.

Al día siguiente, domingo, de manera apresurada, el Parlamento francés aprobó un proyecto de ley autorizando al gobierno de Macron a imponer un “estado de urgencia sanitario” durante dos meses.

Ni las propias fuerzas armadas se toman en serio el Estado de Alarma: bares abiertos, barracones y eventos a pleno

Diego Herchhoren
La residencia militar de Rota está abierta, y su servicio de cafetería a pleno rendimiento. Está reservada a oficiales y suboficiales del ejército español, y sólo se accede con reserva. Según puede verse en las imágenes, es un espacio libre de «estado de alarma«. 
Según la organización clandestina «Ciudadanos de Uniforme«, esta es la tónica habitual al interior de las fuerzas armadas, que tienen por boca de su JEMAD, el General Villarroya, que librar «una guerra» contra el coronavirus, pero donde las restricciones son para los demás.
Parecería como si los mandos del Ejército no tuvieran demasiada fe en las medidas adoptadas, ya que no es la única situación que se ha puesto de manifiesto días atrás. 
Otro destacamento militar, la Brigada Guzmán el Bueno X, a cargo del general de brigada Ignacio Olazábal, mantiene sus pabellones de literas intactos, donde diariamente de 13 a 15 soldados duermen sin respetar la distancia de seguridad que sin embargo se aplica al resto de la población.

También han identificado casos de aislamiento chapucero en la propia Brigada Paracaidista que está patrullando por las calles de España, que viola el estado de alarma que la propia BRIPAC supuestamente tiene que hacer cumplir. 
Las Fuerzas Armadas, por alguna razón, no parece que crean demasiado en esta Ley Marcial decretada por el gobierno. ¿O es que están exponiendo la salud de sus soldados?.
Imágenes del aislamiento en la BRIPAC:

Estados Unidos amenaza a los familiares de los miembros del Tribunal Penal Internacional

El Tribunal Penal Internacional ha abierto una investigación sobre los crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos en Afganistán. El Secretario de Estado, Mike Pompeo, ha respondido amenazando con castigar a los miembros del Tribunal y a sus familiares.

Pompeo ha asegurado que Washington tomará medidas punitivas contra ellos si el Tribunal juzga a los soldados estadounidenses por crímenes de guerra.

En marzo del año pasado el Departamento de Estado amenazó con revocar o denegar los visados a todo el personal del Tribunal Penal Internacional que investigará los crímenes cometidos por las tropas estadounidenses.

Un año más tarde, el 5 de este mes, el Tribunal dio un paso adelante al aprobar formalmente una investigación sobre las denuncias de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad cometidos por el ejército de Estados Unidos y la CIA en Afganistán.

Pompeo respondió condenando al Tribunal y sus procedimientos. Su reacción fue un aparente intento de desacreditar la institución, de la que Estados Unidos no forma parte.

En una posterior reunión informativa con la prensa celebrada el 17 de este mes, Pompeo lanzó otra diatriba contra el Tribunal, degradándolo a “supuesto tribunal”, “órgano abiertamente político” y “una vergüenza”.

El antiguo director de la CIA llevó la denuncia aún más lejos, amenazando a los familiares de la plantilla del Tribunal. “Queremos identificar a los responsables de esta investigación partidista y a sus familiares que puedan querer viajar a Estados Unidos o participar en actividades incompatibles con la protección de los estadounidenses”, dijo Pompeo, según la transcripción oficial del Departamento de Estado.

Esta amenaza de Estados Unidos contra los familiares de los miembros del Tribunal Penal Internacional forma parte de una pauta histórica más larga de ataque de Washington a las instituciones internacionales que no siguen sus instrucciones.

Al comienzo de la llamada “guerra contra el terrorismo” emprendida por Bush en 2002, el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley llamada “de protección de los miembros del servicio, aunque se la conoce como “Ley de Invasión de La Haya”.

Esta legislación, que no tiene precedentes en ninguna otra parte del mundo, declara que el gobierno de Estados Unidos se concede a sí mismo unilateralmente el derecho a invadir militarmente La Haya si un ciudadano de Estados Unidos o de un país aliado es juzgado en un tribunal internacional.

Las amenazas de Pompeo tampoco son las primeras. El gobierno de Washington se ha caracterizado por atacar a miembros de las familias de organizaciones internacionales.

José Bustani, ex director de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), dijo que John Bolton, ex subsecretario de estado con Bush y asesor de seguridad nacional de Trump, lo amenazó a él y a su familia cuando Bustani negoció con el gobierno irakí para permitir el ingreso de inspectores de armas de la OPAQ a Irak.

“Tiene 24 horas para abandonar la organización, y si no cumple con esta decisión de Washington, tenemos formas de tomar represalias contra usted”, le dijo Bolton a Bustani, al más puro estilo matón. “Sabemos dónde viven sus hijos. Tienes dos hijos en Nueva York”.

Ele, arsa, olé, ojú, etc.

Bianchi

Mal tienen que ir las cosas para que el Gobierno tenga que recurrir a las supuestas gracias del «chistoso» jugador de fútbol Joaquín (del Betis) que, como andaluz que es, cree que es «gracioso» por naturaleza y por dos motivos: primero, por serlo -andaluz- y con eso basta: y, segundo, el hecho de serlo -andaluz- patrimonializa el humor. Y no digo yo que no, pero esta es otra vaina. La última parida de este catedrático en Facecia y Eutrapelia ha sido salir en bata de ducha -digo yo que sería eso-, contar unos chistecitos, jijijajá, y… recomendarnos que estemos en casa, que no salgamos.

También se están pasando videos donde se ven a personas de ambos sexos cantando soleás, jotas, aurreskus y otros casticismos varios desde balcones, ventanas, plazas, plazuelas o jugando al paddle desde ventanas, y tampoco diré que está mal para entretenerse en los días de confinamiento. Parece como si, de no haber irrumpido desde algún siniestro laboratorio el Coronavirus este de los cojones -para castizo el menda-, o gracias a él, el pueblo está más animado descubriendo el folklore, el estar en casa, la parienta, los hijos, otras habilidades, menos estrés y demás disfrutes del hogar, dulce hogar. Desde el poder y, sobre todo los mass mierda, se comentan estos shows con risa hueca y falsa animando al personal… «¡a que nos envíen sus números!» para que, con esa alegría y alacridad del pueblo español ante la adversidad, jajajajá, disfrute el resto de confinados («estamos en guerra contra el virus, contra el enemigo, métanse en sus casas». Lenguaje bélico, el Ejército en las calles).

Probablemente nada de eso se haría de no haber ni virus -si es que es un virus- ni un confinamiento ni un estado de alerta ni una cuasi ley marcial. Y las multas que ya empiezan a poner por la puta cara socolor de echar encima al «respetable» por «ir de listos» los multados. Se hace bajo esas condiciones. O sea, ni espontánea ni libremente porque, si fuera así, pasarían por medio majaras, simpáticos, sí, inofensivos, sí, pero zumbadillos. Se hace porque se promueve y se publicita y algo está pasando -la peste del siglo XXI- y hay que reaccionar. ¿Cómo? Encerrándose en casa y ver películas o arrancarse por bulerías. Si no hubiera «invasión», ganas tengo yo de hacer el chorra en el balcón.

Se ríen del pueblo desinformando o con «opulencia informativa» -lávese las manos-, que viene a ser lo mismo, y ahora se ríen animándolo a hacer el payaso. Y, como siempre, poniendo los muertos.


Ya apuntaba Aristóteles que «hay personas que, llevando al exceso la manía de hacer reír, pasan por bufones insípidos y molestos, diciendo a todo trance chistes y proponiéndose más excitar la risa que decir cosas aceptables» (Ética a Nicómaco. Libro IV, Cap. VIII. Del donaire en el decir)

De cómo España, Francia e Italia han instrumentalizado el COVID-19 para fines ajenos al COVID-19

Resultado de imagen de covid 19 capitalismoDiego Herchhoren, basado en un texto de Thierry Meyssan.
@elbuenjuicio
Artículo relacionado sobre la «pandemia» de Gripe A en 2006: «El tamiflú, Donald Rumsfeld y el negocio del miedo» 
En las guerras modernas, la necesidad de involucrar a la población en el apoyo a medidas ajenas a sus necesidades ha sido un elemento esencial. Desde la auto voladura del Maine por parte de los EEUU para convencer a la población de que España era un enemigo en la Guerra de Cuba, hasta los atentados del 11 de septiembre, donde merecería la pena que todas las personas repasaran cómo ha ido cambiando su percepción de aquellos hechos desde aquella fecha hasta hoy, cuando un tal Jose María Aznar se sumó a la «alianza» mundial contra un terrorismo que no se sabía muy bien qué era y cuyas tesis hoy ya no sostiene nadie con un mínimo de sensatez. La receta es siempre la misma: ‎recurrir a la presión psicológica para lograr que la gente haga voluntariamente cosas sobre ‎las cuales se sabe que son inútiles, pero que mantienen a la gente entretenida.

«Por ejemplo, en 2001, todo el mundo sabía que las personas acusadas de haber secuestrado ‎los aviones implicados en los acontecimientos del 11 de septiembre no aparecían en las listas de ‎pasajeros de esos aviones. Sin embargo, bajo el shock de los acontecimientos, la gran mayoría ‎aceptó sin chistar las acusaciones absurdas que emitía el entonces director del FBI -un tal Robert ‎Muller- contra los «19 secuestradores aéreos». Otro ejemplo: todos saben que el Irak ‎gobernado por el presidente Saddam Hussein disponía únicamente de viejos cohetes Scud soviéticos de ‎sólo 700 kilómetros de alcance, pero numerosos estadounidenses hermetizaron las puertas y ‎ventanas de sus casas para protegerse de los gases que el «diabólico dictador» planeaba lanzar ‎utilizar contra Estados Unidos. Hoy en día, tratándose del Covid-19, el confinamiento ‎voluntario a domicilio es lo que convence a cada cual de que la amenaza realmente existe«, afirma Thierry Meyssan en Red Voltaire.

Hay que recordar que el confinamiento de personas sanas sigue siendo una medida que no tiene unanimidad en la comunidad científica, ya que existen criterios que apuntan que sólo deben ser confinadas aquellas personas que presenten o hayan estado en entornos con síntomas.

Y ‎sobre todo, hay que recordar que el índice de mortalidad de esta epidemia no es significativo en comparación con una gripe común, bastante más mortal. ‎


Los casos de Italia, Francia y España

En Italia, se trató primero de aislar las regiones contaminadas siguiendo el principio de la ‎cuarentena, pero después se ha tratado de aislar a los ciudadanos unos de otros, lo cual implica ‎el uso de una lógica diferente. ‎

Según el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, y el presidente francés, Emmanuel Macron, ‎el confinamiento de toda la población a domicilio no apunta a vencer la epidemia sino a ‎ganar tiempo ante el contagio para que los hospitales no colapsen ante una afluencia excesiva ‎de enfermos. En otras palabras, no es una medida de carácter médico sino de naturaleza ‎puramente administrativa y no hará disminuir la cantidad de personas infectadas sino que sólo ‎distribuirá los casos en un periodo de tiempo más largo. ‎España, bajo el gobierno de PSOE-Unidas Podemos, ha seguido a pies juntillas esta lógica.

Para convencer a los italianos y a los franceses de que esa decisión se justifica, el primer ministro ‎italiano Conte y el presidente francés Macron dijeron contar con el apoyo de comités de expertos ‎científicos. Por supuesto, esos comités no tienen objeción en que la gente se mantenga ‎se quede en casa… pero tampoco se oponían a que continuaran sus ocupaciones ‎habituales. Después, Conte y Macron hicieron obligatoria la presentación de un formulario oficial ‎por parte de las personas que salen a la calle. Se trata de una declaración personal bajo palabra ‎de honor que las personas presentan llenando un documento que lleva el membrete del ‎ministerio del Interior, declaración que no es objeto de ninguna verificación. ‎

En el caso español, la pátina franquista de las medidas se percibe a la hora de anunciarlas. Un supuesto experto epidemiológico reclutado por sus dotes de comunicador, flanqueado por un alto cargo policial, un jefe del Ejército y otro de la Guardia Civil.

En definitiva, los gobiernos de Italia, Francia y España asustan a la población emitiendo imposiciones ‎inútiles, que los médicos especializados no aprueban: como la recomendación de portar ‎constantemente guantes y máscara.
La OMS dice lo que no dice para luego decirlo
Y lo más curioso de todo es la absoluta unanimidad mediática a la hora de encolumnarse detrás de las medidas y de la terapia de shock psicológico a la que se somete a la población, haciéndola partícipe de unas disposiciones completamente injustificadas. ¿Alguien puede explicar con algo de racionalidad qué hace el Ejército patrullando las calles, cuando los servicios hospitalarios, los únicos capaces de enfrentar un virus, están colapsados?.  ‎
Otra de las formas de hacer que la población se someta a decisiones ilógicas es basar estas en una supuesta conclusión obtenida por un organismo internacional de referencia.
La Organización Mundial de la Salud, que como vimos en un post anterior, para nada es una organización neutral ni política ni económicamente, ha sido sin embargo la trinchera intelectual para tomar estas medidas de confinamiento de la población. Ahora que está tan de moda el término fake news, pues sí, esto es una fake news, ya que la OMS nunca ha recomendado la aplicación de la Ley Marcial que han decretado España, Francia e Italia, más bien al contrario.
Tedros Adhanom, director general del organismo, en su comunicado de 11 de febrero, declaró lo siguiente:
«Mi decisión se basó en las recomendaciones del Comité de Emergencia convocado con arreglo al Reglamento Sanitario Internacional para examinar los datos y las tendencias más recientes del brote.

Sobre la base de esas recomendaciones, pedí que se adoptaran medidas en siete áreas cruciales.

Esas medidas incluían: no restringir los viajes ni el comercio a raíz de la información actual; incrementar el apoyo internacional a los entornos frágiles; acelerar el desarrollo de vacunas, tratamientos y medios de diagnóstico; intensificar las medidas para luchar contra los rumores y la información errónea; examinar y fortalecer los planes nacionales de preparación para emergencias sanitarias con miras a frenar el brote; intercambiar datos, conocimientos y experiencias con la OMS y el mundo; y basar los esfuerzos por derrotar el brote en un espíritu de solidaridad y colaboración.«

Es decir, la medida del confinamiento y Ley Marcial «recomendada por la OMS» se trata de una noticia falsa difundida por los propios gobiernos español, francés e italiano.
El «escudo social» a la banca de Pedro Sánchez
Lo cierto es que, a pesar de las desastrosas consecuencias socioeconómicas que esta medida va a traer a decenas de miles de familias solo en España, ya podemos intuir algunas cosas. 
El gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias ha anunciado un «escudo social» de 117.000 millones de euros, destinado según sus promotores a reflotar la economía post virus, pero nada más lejos de la realidad. Según escribe Marc Fortuño en El Blog Salmón, la letra pequeña de esta medida desvela que este escudo no tiene nada de social, y sí un impresionante capote a la banca española.
«Esa abultada cifra tiene truco. En primer lugar, no es que el Estado
ponga dinero sobre la mesa sino que estará detrás cubriendo con avales. A través del ICO, el Estado otorgará garantías de hasta 100.000 millones de euros, con el fin de facilitar la concesión de préstamos tanto a empresas como autónomos.
Podríamos pensar que la finalidad es ayudar a las empresas pero en realidad se está garantizando los activos de los bancos… Cabe recordar que la banca que ha vivido un desplome bursátil cercano al 50% en los últimos 30 días (stoxx600 banks) porque los inversores están descontando la reducción de los flujos esperados en la actividad bancaria.«
Parecería como si esto fuera la tormenta perfecta para que los bancos limpiaran sus balances, mientras la sociedad está distraída con datos médicos parciales. Y es que la medicina, como todo, también tiene ideología.
Texto de Thierry Meyssan: «Covid-19, propaganda y manipulación«

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies