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Día: 21 de marzo de 2020 (página 1 de 1)

El coronavirus se ensayó mediante un simulacro de pandemia en septiembre de 2019 en un hotel de Nueva York

Imágenes del evento difundidas por Bloomberg

Diego Herchhoren

El simulacro de pandemia titulado Evento 201 fue un ejercicio de simulación de alto nivel que tuvo lugar el 18 de octubre de 2019 en el hotel The Pierre, de Manhattan, según la agencia Bloomberg, que tuvo acceso exclusivo al mismo. 

Los participantes (banqueros, empresarios de alto nivel y responsables de varios organismos financieros mundiales) se reunieron para explorar ideas sobre cómo mitigar los devastadores impactos económicos y sociales mundiales que resultarían de «un brote intercontinental grave y altamente transmisible«. 
El ejercicio se construyó alrededor de un virus ficticio, un coronavirus natural (no muy diferente al SARS o MERS) que según el ejercicio, habría surgido de los cerdos, que según el vídeo difundido en internet por los organizadores del evento, sintetiza las campañas oficiales contra el COVID-19 lanzadas por varios gobiernos, casi a modo premonitorio.
El evento fue organizado por el Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, en asociación con el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates. Solo se podía acudir por invitación, con la asistencia de medios como Bloomberg. No se permitieron grabaciones de video y audio, sino que después del evento, se seleccionaron videos y audio de alta calidad para su difusión en medios seleccionados, normalmente prensa especializada dirigida a público determinado. 
Entre los participantes estuvieron Ryan Morhard, asesor en materia de salud y economía del Foro Económico Mundial;
Chris Elias, presidente de la División de Desarrollo Global de la Fundación Bill y Melinda Gates;
Tim Evans, ex director de salud del Banco Mundial;
Avril Haines, ex subdirector de la CIA, Sofía Borges, en representación de  Naciones Unidas; Stanley Bergman, presidente de la Junta y CEO de Henry Schein (un distribuidor mundial de suministros médicos y dentales, incluidas vacunas, productos farmacéuticos, servicios financieros y equipos); Paul Stoffels, Director Científico de Johnson & Johnson;
Matthew Harrington, Director de Operaciones Global de Edelman (una de las firmas de consultoría de marketing y relaciones públicas más grandes del mundo);
Martin Knuchel, Jefe de Gestión de Crisis, Emergencias y Continuidad de Negocios de Lufthansa; Eduardo Martínez, presidente de la Fundación UPS;
Hasti Taghi, Vicepresidente y Asesor Ejecutivo de la cadena norteamericana NBC o Lavan Thiru, Representante Jefe de la Autoridad Monetaria de Singapur.
El propósito principal de la simulación fue ilustrar el debilitamiento de las alianzas internacionales y la debilidad gubernamental en la gestión de estas crisis, para así promover y aumentar las asociaciones público-privadas. Si bien los participantes reconocieron al sector público como la primera línea de defensa contra las pandemias, destacaron su liderazgo compartido con el sector privado.

«Crear eventos como este lleva más de un año de planificación y una inversión de cientos de miles de dólares, pero las lecciones aprendidas son incalculables«, dijo Morhard a Bloomberg.

Treinta días después del ejercicio de simulación del 18 de octubre de 2019, el 17 de noviembre de 2019, habría aparecido el primer caso documentado del COVID-19. «El primer caso de alguien que sufría de Covid-19 se remonta al 17 de noviembre, según informes de los medios de comunicación sobre datos no publicados del gobierno chino«, publicó The Guardian. El 11 de marzo de 2020 el COVID-19 fue declarado pandemia por la OMS, que tiene entre sus principales financistas a la Fundación Gates, patrocinadora de este evento.

El mismo 11 de marzo de 2020, mientras el director de la Plataforma de Acción COVID-19, un grupo de trabajo compuesto por más de 200 corporaciones económicas de todo el mundo, entre las que están las firmas que hemos indicado arriba. Esto se suma a la asociación que el Foro hizo con Naciones Unidas el 13 de junio de 2019, que entabló un entendimiento entre ambos organismos para hacer políticas conjuntas en materia de economía, salud, educación y migraciones, es decir, una alianza entre un organismo interestatal con otro que representa a los principales bancos del mundo.
Los videos que permanecen accesibles sobre este evento de octubre de 2019 pueden consultarse en Youtube e incluyen fragmentos dedicados a contramedidas médicas; comercio, viajes y movilidad; política financiera durante la pandemia; así como comunicaciones y telefonía.
La propia agencia Bloomberg publicó dos audios que no tienen desperdicio, y que están en inglés, uno el 4 de noviembre de 2019: «Preparándonos para la próxima pandemia: A medida que el brote de coronavirus se acerca a una pandemia, los líderes mundiales y los funcionarios de salud están luchando por contener las consecuencias. Eso ha provocado cuarentenas y otras acciones de emergencia en todo el mundo. Es un escenario que fue planeado hace solo unos meses, en una reunión de líderes en finanzas globales, políticas y atención médica. Janet Wu de Bloomberg estuvo allí y nos trae este informe «.

Y otro el 4 de marzo de 2020, que decía: “Los anfitriones June Grasso y Ed Baxter presentan las mejores historias del día de Bloomberg Radio, Bloomberg Television y más de 120 oficinas de Bloomberg News en todo el mundo en Bloomberg Radio de Bloomberg Best. Los puntos destacados incluyen … Janet Wu sobre el impacto potencial de la próxima pandemia».

El plan de la Plataforma de Acción COVID-19 del Foro Económico Mundial y la OMS incluyen la recaudación de aproximadamente 12 mil millones de dólares para crear y distribuir una vacuna contra el coronavirus, incluyendo en el grupo de trabajo a corporaciones como Volkswagen, Bank of America y Deloitte.  

Para «unir a la comunidad global«, el grupo de trabajo «empoderará a los líderes nacionales y reforzará las llamadas a la solidaridad, incluso mediante la movilización de referentes juveniles mundiales, embajadores de los medios de comunicación y de la sociedad civil«. Y el último enfoque es «movilizar la cooperación y el apoyo empresarial para la respuesta al COVID-19: aprovechar los grandes datos y la inteligencia artificial para mitigar el impacto y mejorar la toma de decisiones«. En síntesis, hay quien instruyó la idea de una pandemia mundial, alguien que la ejecutó y alguién que vio una oportunidad. Probablemente sean las mismas personas.
 

@elbuenjuicio

¿Están los médicos tomando las decisiones sobre ‘la pandemia’ en función de criterios clasistas?

Un médico yemení ha dado en el clavo de esta paranoia: en su país la gente muere masivamente a causa del cólera, pero a lo que le tienen miedo es al coronavirus. Lo importante no es la realidad, lo que ocurre, sino la imagen que de ella transmiten a la población a través de los medios.

Lo mismo está ocurriendo en todas partes: a los hospitales no acuden en masa los enfermos sino los hipocondríacos que están sanos, pero quieren hacerse “la prueba”. Por si acaso.

Las escenas son de ansiedad y agobio, tanto por ellas mismas como por sus hijos o mayores.

La OMS recomienda practicar “la prueba” al máximo número de personas posible (1). Da lo mismo que sean enfermos o sanos. De ese modo es más fácil que la profecía se cumpla: cuantas más pruebas se hagan, más se confirmará la declaración de pandemia y más alarma se podrá generar. El que busca siempre encuentra (si no es una cosa la otra).

Sin embargo, tras una política económica de recortes, los hospitales ni siquiera tienen mascarillas, y mucho menos pueden practicar pruebas de diagnóstico.

Las decisiones que han tomado los médicos no han sido dictadas por criterios sanitarios sino clasistas: testar en función del “valor social” de los pacientes (y de la esperanza de vida, que es tanto como decir “a ojo de buen cubero”).

Así se recoge en el documento “Recomendaciones éticas para la toma de decisiones en situación excepcional de crisis por pandemia COVID19 en las unidades de cuidados intensivos”, de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc), que cuenta con el aval de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) (2).

Tienen el morro de llamar a eso “ética”. Es una tomadura de pelo.

Lector: si socialmente no vales nada, ni te molestes en acudir a un hospital (a no ser que tu esperanza de vida sea igual a tu valor social, o sea, cercano a cero).

La política económica de los médicos es un buen pretexto: si testamos a todos, los hospitales quedarían saturados. Lo mejor es la chapuza sanitaria. Si nos aplauden es que lo estamos haciendo bien, de una manera “ética”.

Esa misma “ética” ha conducido a otra aberración, aún mucho más grave: la Generalitat valenciana ha abierto una línea telefónica para atender a los enfermos de coronavirus. Además de diagnosticar la enfermedad a distancia, prescribirán unas “vacunas” y remedios que no existen a enfermos que no conocen.

La medicina ha desaparecido y la salud pública también. Con la “atención a distancia” empieza una nueva era de la sanidad en la que no se hace lo que se debe sino lo que -buenamente- se puede. El próximo recorte en sanidad es la “telesanidad”, que es el pariente más cercano de la “telebasura”.

Lo mismo ocurre en la Comunidad de Madrid, donde “consideran como positivos a pacientes con síntomas leves sin realizarles las pruebas” (3).

La situación es similar en Gran Bretaña, donde la sanidad pública no hará tests de coronavirus ni siquiera a los médicos, por más que tengan los síntomas de la enfermedad (4).

Lo mismo podemos decir de Suiza, pero tomen nota: en un país que es sede de las mayores multinacionales farmacéuticas, no hay reactivos para hacer las pruebas a los enfermos (y a los sanos), dice Daniel Koch, el responsable de la OFSP (Organización Federal de Salud Pública) (5).

La conclusión es más que evidente, tanto para Suiza como para el resto del mundo: como las cifras que están lanzando a cada minuto los medios de comunicación son falsas, la OFSP ha decidido que ya no va a publicar ningún dato detallado más (6). ¿Para qué?

En Francia los médicos confiesan que les ha ocurrido como en China: “primero intentaron atender a todo el mundo y luego acabaron haciendo diagnósticos mediante radiografías”.

En consecuencia, los diagnósticos son inciertos, es decir, “ciertas muertes atribuidas al coronavirus pueden tener como causa otras patologías”, dice un virólogo francés al periódico Le Monde (7).

Según datos oficiales del Ministerio de Sanidad, en Francia la capacidad máxima para diagnosticar el coronavirus es de 2.500 pruebas diarias, por lo que se practican slectivamente (8).

En Estados Unidos hay mucha más información al respecto porque el Partido Demócrata quiere aprovechar la situación para cargar contra Trump. Dicen que as pruebas iniciales también se limitaron a las personas que habían viajado a las zonas de riesgo y a las que habían estado en contacto con personas infectadas.

Los primeros kits distribuidos para detectar el coronavirus no han dado resultados concluyentes, ni positivos ni negativos, debido a un problema con los reactivos.

En un estudio publicado el lunes en el Journal of the American Medical Association, epidemiólogos de las universidades Johns Hopkins y Stanford aseguran que, al principio, la única prueba utilizada fue la desarrollada por los CDC. Se basó en la misma tecnología que un ensayo desarrollado en Alemania y distribuido en todo el mundo tras recibir la aprobación de la Organización Mundial de la Salud (9).

Epílogo 1: Si esto es lo que está ocurriendo en algunos de los países considerados como avanzados en sistemas públicos de salud, podemos imaginar lo que ocurre en los demás.

Epílogo 2: Ante esta situación, ¿qué valor tienen los datos epidemiológicos con los que nos bombardean diariamente?, ¿no es cierto que se están sacando los datos de la manga?

(1) https://www.bbc.com/news/av/world-51916707/who-head-our-key-message-is-test-test-test
(2) https://www.heraldo.es/noticias/nacional/2020/03/20/medicos-ingreso-uci-esperanza-vida-valor-social-1364985.html
(3) https://www.eldiario.es/madrid/Comunidad-Madrid_0_1005100590.html
(4) https://www.channel4.com/news/exclusive-why-frontline-health-workers-may-not-be-tested-for-coronavirus-even-if-they-have-symptoms
(5) https://www.rts.ch/play/tv/19h30/video/depistage-du-covid-19-les-reactifs-pour-les-tests-sont-produits-a-letranger-et-commencent-a-manquer-?id=11179305
(6) https://www.heidi.news/articles/a-des-chiffres-precis-l-ofsp-prefere-un-indice-approximatif-pour-evaluer-l-epidemie-de-coronavirus
(7) https://www.lemonde.fr/planete/article/2020/03/11/coronavirus-les-strategies-de-depistage-laissent-perplexes-patients-et-professionnels_6032554_3244.html
(8) https://www.francetvinfo.fr/sante/maladie/coronavirus/epidemie-de-coronavirus-sept-questions-sur-les-tests-de-depistage_3871449.html
(9) https://www.bfmtv.com/international/coronavirus-des-experts-denoncent-la-strategie-de-detection-aux-etats-unis-1872799.html

Médicos estadounidenses contagiaron la sífilis y la gonorrea a 1.500 guatemaltecos

Cutler, un Mengele ‘made in USA’
En la década de los cuarenta los médicos y científicos estadounidenses contagiaron la sífilis y gonorrea en la población guatemalteca, de lo que hay constancia en los Archivos Nacionales de Estados Unidos de Atlanta, en Georgia, que están publicados en internet.

Los documentos fueron redactados por el doctor John C. Cutler, quien dirigió el experimento bajo el control del Servicio de Salud Pública estadounidense. No se trató, pues, de un crimen individual porque en el mismo también participó la Organización Panamericana de la Salud.

La colección de archivos, donada por el propio Cutler en 1990 a la Universidad de Pittsburgh, en Pensilvania, incluye alrededor de 12.000 páginas de informes, fotografías, cartas e historiales médicos de los pacientes.

Entre ellos no hay ningún informe final que detalle las conclusiones del experimento, que trataba de determinar si la penicilina, utilizada para curar la sífilis, podía, además, prevenir que la enfermedad se extendiera por el organismo en las primeras etapas del contagio.

Para ello, infectaron con la bacteria a 1.500 personas sanas -la mayoría de ellos presos y pacientes de instituciones mentales- a través de visitas de prostitutas que tenían la enfermedad, por inoculación directa en su órgano sexual, o incluso mediante inyecciones en la médula espinal.

Una vez enfermos, se promovió el contacto sexual con personas sanas para seguir el rastro del contagio.

Un informe realizado por el estadounidense Departamento de Salud y Recursos Humanos en 2010 concluyó que 71 de las personas inoculadas con sífilis murieron, aunque no relaciona directamente su fallecimiento con la inoculación.

Los documentos de Cutler apuntan que un funcionario de salud guatemalteco propuso que el crimen lo condujeran médicos estadounidenses, aunque no aclaran si lo hizo con pleno conocimiento sobre lo que implicaban los mismos.

Una de las víctimas guatemaltecas
El crimen de Cutler fue avalado por el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos durante el gobierno de Truman (1945-1953). Cuando salió a la luz, los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos admitieron que también hubo “algún tipo de complicidad” por parte del gobierno del presidente guatemalteco Juan José Arévalo Bermejo (1945-1951), pero hasta el momento no han aparecido pruebas de su implicación.

Los datos personales y cuadros médicos de los pacientes contenidos en los documentos permiten determinar que hubo al menos una víctima mortal, fallecida por un ataque epiléptico.

El caso fue destapado por la investigadora Susan Reverby, que refirió sólo 696 de los casos. A un tercio de los conejillos de Indias ni siquiera se le dio tratamiento posterior a la infección intencional.

Hace diez años la investigación de Reverby provocó sendas llamadas de Obama, entonces presidente de Estados Unidos, y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, al Presidente de Guatemala, Álvaro Colom, para disculparse por el estudio desarrollado entre 1946 y 1948.

Tras la asunción de responsabilidades por parte de Obama, centenares de guatemaltecos presentaran una demanda en Washington en contra del gobierno, para lograr una indemnización en nombre de los afectados.

Al mismo tiempo que llevaba a cabo estos experimentos, Estados Unidos condenó en Nuremberg a una veintena de médicos nazis por los suyos en los campos de concentración.

A día de hoy la hipocresía no ha terminado: se habla mucho del médico nazi Josef Mengele y nada de Cutler (y otros como él) porque éste actuaba con el beneplácito del gobierno de Estados Unidos.

A todos ellos no les importa si tienes trabajo o no. Tampoco les importa si tienes vivienda o duermes en la calle. Nunca te han preguntado si el salario te alcanza para pagar la luz o si has pasado frío este invierno. ¿Por qué te empeñas en suponer que, por el contrario, tu salud sí les importa? Si tanto les preocupa la salud, a qué vienen los recortes en sanidad?, ¿por qué crees que hay médicos que curan la salud de los enfermos y no hacen enfermar a los sanos?, ¿por qué esos criminales tienen el apoyo de gobiernos e instituciones sanitarias internacionales?, ¿por qué utilizan a los países del Tercer Mundo?, ¿por qué se ensañan con los más marginados de la sociedad?

(La información fue reproducida por el periódico ‘El Tiempo’ de Colombia, el 2 de octubre de 2010, pero la han eliminado de internet:
http://www.eltiempo.com/mundo/euycanada/ee-uu-pidio-perdon-por-infectar-a-cientos-con-sifilis-_8040060-1)

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