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Día: 17 de marzo de 2020 (página 1 de 1)

Contagio: el ‘paciente cero’ surgió de Estados Unidos

Robert Redfield, director de los CDC
Estados Unidos está enfrascado en una guerra abierta con China, que no es sólo comercial. La desestabilización de Hong Kong fue sólo un pequeño aperitivo y no escatiman medios. Ahora le ha tocado el turno al coronavirus, una campaña mucho más imaginativa.

Trump repite que el coronavirus es “Made in China” y que el país asiático es una amenaza para Estados Unidos.

El Secretario de Estado Mike Pompeo lo llama el “coronavirus de Wuhan” y la intoxicación (la mediática) no se cansa de repetir que China ha propagado el “virus de Wuhan” por el mundo.

Los chinos han replicado de una manera insólita y nada diplomática, devolviendo la pelota a Estados Unidos, pero lo realmente interesante es que aliados de Estados Unidos en el Extremo Oriente, como Japón, le dan la razón.

En febrero la cadena japonesa Asahi News afirmó que, en efecto, el coronavirus se originó en Estados Unidos y no en China, y que algunos de los 14.000 muertos en Estados Unidos atribuidos a la gripe estacional fueron causados por el coronavirus (1).

No obstante, lo más sorprendente llegó la semana pasada, cuando la tesis china fue confirmada por Robert Redfield, director de los CDC (2), durante una declaración ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes que está grabada y se puede ver en internet (3).

Redfield, nombrado por Trump, admitió que algunos casos diagnosticados de gripe estacional en Estados Unidos podrían tener su origen en el coronavirus, según los análisis póstumos que han llevado a cabo.

Recientemente Estados Unidos padeció más de 200 casos de fibrosis pulmonar que acabaron en muerte debido a la incapacidad de los enfermos para respirar.

Algunas estimaciones consideran que el brote de coronavirus puede haber comenzado antes de lo esperado, posiblemente en septiembre del año pasado.

La declaración del director de los CDC (2) ha redundado en apoyo de la tesis china que sitúa el foco infeccioso en Estados Unidos, pero a ningún periodista del mundo se le ocurrirá jamás hablar de un “virus gringo”.

(1) http://en.people.cn/n3/2020/0223/c90000-9661026.html
(2)
Las siglas CDC se refieren a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, una institución sanitaria estadounidense dedicada a las infecciones y la salud ambiental.
(3) https://www.c-span.org/video/?c4860650/user-clip-diagnosed-flu-covid-19

Despidos masivos de trabajadores por la paranoia del coronavirus

Las grandes empresas están preparando recortes en sus plantillas con la paranoia del coronavirus y la fuerte bajada de ingresos que se prevé en las próximas semanas. La situación económica, por lo que respecta al Ibex 35, ha llegado a niveles históricos este jueves en el que ha alcanzado caídas del 14 por ciento.

Muchas empresas ya han comenzado un aluvión de ERTE (Expedientes de Regulación Temporal de Empleo), debidos al cierre de establecimientos y comercios. Además, hay falta de suministros, especialmente en la industria.

Esto no es más que el principio, según “Expansión”, los abogados están recibiendo numerosas consultas con relación a la implementación de ERE y ERTE, por fuerza mayor, los cuales han sido pedidos en un documento conjunto entre patronales (CEOE y Cepyme) y los sindicatos (CCOO y UGT). Ante esto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha declarado que seguirán comunicándose nuevas medidas en los próximos días. Cabe señalar que, empresas como Cortefiel o Inditex ya han tomado la decisión de cerrar todas sus tiendas.

Por su parte, las restricciones de vuelos y desplazamientos de determinados países han afectado tanto a las compañías aéreas, como Air Europa o Norwegian, las cuales ya han anunciado la aplicación de ERTE, como a empresas hoteleras como Meliá, la cual ha despedido ya a 230 trabajadores en España y se dispone a solicitar un ERE.

En el caso de la industria, el sector más afectado está siendo el automovilístico (mueve el 12 por ciento del PIB en España) en el cual ya se han producido miles de despidos. Además, Kostal eléctrica, empresa que suministra piezas electrónicas de los vehículos a las plantas españolas, ha establecido un ERTE a sus 800 trabajadores, tras dejar de recibir suministros de China e Italia. A ella también se suman los cientos de despidos de Volkswagen, Nissan, Seat u Opel.

Estados Unidos y Gran Bretaña se preparan para invadir Yemen con sus tropas

A los reveses militares de Arabia saudí en Yemen, Estados Unidos y Gran Bretaña han respondido con el despliegue adicional de tropas en la frontera. El pretexto oficial es la “lucha contra el terrorismo”. Sin embargo, no es un secreto que las fuerzas estadounidenses y británicas están ayudando a los saudíes contra la resistencia huthi.

Cientos de fuerzas estadounidenses y británicas han llegado a la ciudad portuaria de Adén como primer contingente de una gran fuerza militar que Washington y Londres van a desplegar en el país árabe.

Unos 450 soldados estadounidenses y británicos han llegado a Adén, según Fadi Al-Murshidi, portavoz del Consejo de Transición del Sur (STC).

Murshidi dijo que Washington y Londres, que apoyan la agresión saudí contra Yemen, planean desplegar 3.000 soldados en Adén, en la base de Al-Anad en la provincia de Lahj, en la isla de Socotra en el Mar Arábigo, en las provincias de Hadhramaut, Mahrah y Shabwah, con el pretexto de luchar contra el terrorismo.

Los medios de comunicación locales informan de que una fuerza estadounidense de 110 soldados apoyada por 10 helicópteros Black Hawk, 30 vehículos blindados Harvey, cuatro sistemas de defensa aérea Patriot y una sala de operaciones integrada había llegado a la costa de Balhaf, en la provincia de Shabwa.

Dos buques de guerra estadounidenses atracaron en Balhaf, el principal puerto de exportación de gas natural licuado (GNL) de Yemen, según los medios de comunicación locales del sur.

La intensificación del apoyo de Washington en las provincias del sur del Yemen tiene por objeto preparar una posible intervención militar y el establecimiento de bases militares en el país.

Las medidas indican la intención de Washington de saquear los recursos petroleros del país.

La presencia de las fuerzas estadounidenses en Yemen se produce en un momento en el que Washington ha comenzado a retirar sus tropas de Afganistán y aparentemente planea transferirlas a otro lugar.

Desde 2015 los agresores llevan a cabo una sangrienta campaña militar contra Yemen para reinstaurar al ex presidente Abd Rabbuh Mansur Hadi, que renunció en 2014 y huyó a la capital saudí.

Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos han comprado armas por valor de miles de millones de dólares a Estados Unidos, Francia y Reino Unido para utilizarlas en la guerra contra Yemen.

A pesar del fuerte apoyo del imperialismo, el régimen saudí y sus aliados de la coalición no han logrado ninguno de los objetivos de esta larga guerra gracias a la resistencia de las fuerzas armadas de Yemen, encabezadas por el movimiento Ansarollah.

El anunciado despliegue estadounidense y británico llega en un momento en que las fuerzas armadas de Ansarollah han hecho importantes progresos contra las tropas saudíes en varios frentes.

El avance ha forzado a los saudíes a intensificar sus ataques aéreos contra objetivos civiles en varias partes de Yemen.

https://southfront.org/us-british-troops-in-aden-more-to-arrive-in-yemen-strategic-areas-reports/

Contagio: carros blindados del ejército francés entran en París para patrullar por las calles

El domingo el gobierno francés se apresuró a publicar en el Boletín Oficial un decreto sobre “la asignación temporal de personal militar”. Al mismo tiempo, las redes sociales difunden imágenes de la entrada de convoyes militares en París, con vehículos blindados y material de guerra.

En un discurso televisado, Macron ha reconocido que están “en guerra”, para lo cual reagrupan transportes militares en la localidad de Charenton, en los alrededores de París.

Portavoces extraoficiales del Ministerio de Defensa aseguran que “el despliegue militar no se refiere al mantenimiento del orden” porque la población ya está confinada.

El ejército francés se está preparando para hacer frente a situaciones de pánico sanitario y sus recursos complementarán un servicio hospitalario público bajo mínimos después de los recortes. El ejército podría tomar incluso el mando de los hospitales civiles.

Las cadenas de televisión mienten allá tanto como aquí. Según BFM TV, el decreto aprobado el domingo no tiene nada que ver con la epidemia del Coronavirus

Las explicaciones oficiales son absolutamente inverosímiles. El Ministerio de Defensa asegura que el decreto es una simple adaptación administrativa, no relacionada con la crisis sanitaria.

Según Le Parisien, el decreto prevé “un puesto de actividad estatutaria, en el que un soldado puede ser destinado, por un período limitado y en interés del servicio, a una serie de organizaciones”, cuya lista da a continuación. Éstas se clasifican en un total de doce categorías, entre ellas establecimientos públicos industriales y comerciales, establecimientos sanitarios públicos o privados, autoridad local o establecimiento público bajo su autoridad y administración del Estado.

“No hay nada extraordinario en este texto. Sólo nos recuerda la posibilidad de reforzar cualquiera de estos organismos con competencias militares”, comenta el coronel de infantería de marina Michel Goya a la prensa.

El decreto habría sido planeado varios meses y sería pura coincidencia que se publicara en medio de una epidemia de coronavirus. Una segunda coincidencia es que esperaran a un domingo para publicarlo.

El sitio Reporterre es más claro y publica un artículo titulado “Frente al coronavirus, el gobierno se prepara para utilizar el ejército” (1), cita a un general que considera que “el texto organiza el marco normativo para poder asignar especialistas del ejército -incluyendo enfermeras y médicos del ejército- en un hospital en tiempos de crisis”.

Según Reporterre, se podría autorizar a los oficiales especializados a ejercer su competencia en hospitales y otros servicios públicos para satisfacer sus necesidades, en caso de saturación.

En una entrevista a Mediapart, la historiadora Celia Miralles Buil ha asegurado que las epidemias siempre han contribuido a reforzar el poder militar (2).

(1) https://reporterre.net/Face-au-coronavirus-le-gouvernement-prepare-le-recours-a-l-armee
(2) https://www.mediapart.fr/journal/culture-idees/150320/les-epidemies-sont-marquees-par-un-accroissement-du-pouvoir-militaire

Contagio y guerra imperialista: el caso de la ‘gripe española’ de 1918

Una de las características de las ideologías no es que sean erróneas o falsas sino que consiguen que el mundo mire hacia otro lado. Por ejemplo, la religión consigue que pensemos en el “más allá” para evadirnos del “más acá”. Lo mismo ocurre con la industria del entretenimiento: logra que lo pasemos bien cuando lo estamos pasando mal.

Las doctrinas de los microbios también consiguen que los investigadores no miren el universo que les rodea. Para ellos la realidad se reduce a una minúscula placa de Petri en la que cultivan y observan toda suerte de microrganismos. Luego, en sus escritos, sólo hablan de eso: de una insignificante parte de la realidad que han visto encerrados entre cuatro paredes.

A un virólogo no le puedes preguntar hoy por lo más obvio: el papel que tuvo la Primera Guerra Mundial en la llamada “gripe española” de 1918 porque se encoje de hombros, a pesar de que las primeras noticias que hay en Europa sobre dicha epidemia, el primer “foco infeccioso”, estuvo en las trincheras del pueblo francés de Villers-sur-Coudun.

La burguesía escribe la historia a retazos, con pequeñas pinceladas. Un especialista te hablará del virus H1N1 pero se olvidará del imperialismo y de la guerra, mientras que otro hará miles de relatos de las batallas, pero pasará por encima de que la mayor de ellas, la que más muertos causó, fue una enfermedad.

No hace falta ser un especialista en virología para darse cuenta de que la llamada “gripe española” es un caso único entre las gripes conocidas en el mundo moderno, aunque sólo sea por el enorme número de muertos que causó, donde hay un baile de cifras parecido al actual.

Un siglo después, la epidemia de 1918 se sigue prestando a toda clase de manipulaciones, la más importante de las cuales es para meternos el miedo en el cuerpo: la presentan como norma cuando es una excepción. Se empeñan en ponerla como ejemplo de lo que puede ocurrir ahora, cuando no es una gripe canónica porque no tiene semejanzas con las posteriores.

Fue “la primera pandemia global”, dice National Geographic, lo cual es falso, pero con su típico amarillismo la revista tira por lo alto con otra falsedad: entre 50 y 100 millones de muertos (*). Otros hablan de diez veces menos, aunque los especialistas coinciden en ocultar que aquella “crisis sanitaria” estuvo directamente relacionada con la guerra imperialista. En eso consiste precisamente su carácter excepcional: no en la cepa del virus sino en la guerra.

La burguesía oculta la realidad tras éste o el otro virus mortífero, lo que a su vez oculta una segunda realidad, muy importante a efectos epidemiológicos: la “gripe española” ha sido mucho más mortífera que cualquier otra del último siglo precisamente a causa de la guerra.

Si alguien necesita saber lo que está ocurriendo hoy, tiene que entender lo que ocurrió hace un siglo. Lo mismo que ahora, entonces la propaganda imperialista consiguió que el mundo levantara la vista de una guerra absolutamente impopular para hablar de una enfermedad.

No hace falta añadir que, exactamente igual que ahora, lo que la prensa decía de ella no era más que otro mito, es decir, que sustituyeron un mito (los ejércitos) por otro (los médicos), empezando por la calificación de la gripe como “española”, lo cual tiene también sus pequeñas y grandes explicaciones.

España no formaba parte de la guerra imperialista, así que nada mejor que distraer la conexión de la enfermedad con ella que ponerle el nombre de un país ajeno a la misma. Además en Francia algunos periodistas se aferraron a la típica teoría de la conspiración: la enfermedad la estaban propagando los alemanes desde España a través de las conservas con las que abastecían de alimento a las tropas francesas. Lo que esos periodistas franceses ocultaban es que los soldados alemanes estaban tan enfermos como los suyos.

No obstante, lo fundamental de aquella paranoia mediática es que estaba propiciada por la típica censura militar que caracteriza a cualquier guerra y que, naturalmente, no alcanzaba a España. En plena guerra, una parte de la información que circulaba por Europa tenía su origen en España.

Por lo demás, el tratamiento periodístico de la enfermedad fue, como hoy, el mismo que el de la guerra y no se expresaba en términos médicos sino bélicos: estaban en “lucha” contra una enfermedad y confiaban en poder “derrotarla”.

Al capitalismo la salud le importa un bledo, antes y ahora. Lo que preocupaba de la gripe de 1918 no era la población sino las bajas de efectivos en las trincheras, que debilitaban la capacidad de combate de los ejércitos imperialistas. No obstante, aquella gripe alcanzó tanto al frente como a la retaguardia, especialmente a los trabajadores militarizados, sobreexplotados y subalimentados como consecuencia del esfuerzo bélico.

Es más, en Francia la “gripe española” de 1918 estuvo precedida por lo que allí llamaron la “neumonía de los annamitas”, otra epidemia hoy olvidada que reúne las mismas características que todas las demás: la neumonía tenía su origen en los extranjeros que trabajaban en Marsella y otros puertos de la costa sur, es decir, mano de obra sobreexpolotada procedente de las colonias, especialmente de Indochina, pero también del norte de África y Martinica.

Es imposible resumir la campaña racista que la prensa francesa llevó a cabo como consecuencia de aquella epidemia “extranjera”, aunque lo más característico es que los médicos tampoco fueron ajenos a la xenofobia y a todo tipo de tonteorías, a cada cual más disparatada.

La “neumonía de los annamitas” la atribuyeron a una bacteria y lo mismo hicieron cuando poco después llegó la gripe española, algo que ahora sabemos que es erróneo. En aquella época no había antibióticos, por lo que el tratamiento que recibieron los enfermos, cuando no eran contraproducentes, eran poco más que paños calientes. Como consecuencia de ello, cuando llegó la gripe española, llovía sobre mojado. La guerra imperialista había puesto encima de la mesa todos los ingredientes para una gran matanza sin necesidad de que la artillería empezara a vomitar sus obuses.

Deslindar la gripe de 1918 de la guerra imperialista es, pues, una de tantas aberraciones de la microbiología moderna. Un cuento indo-chino. Los millones de víctimas, sea cual sea la cifra más aproximada, no lo fueron a causa de ningún microbio sino del imperialismo.

(*) https://historia.nationalgeographic.com.es/a/gripe-espanola-primera-pandemia-global_12836

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