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Día: 22 de febrero de 2020 (página 1 de 1)

Huelga armada de 72 horas del Ejército de Liberación Nacional de Colombia

El ELN (Ejército de Liberación Nacional) completó una huelga armada de 72 horas en apoyo al movimiento social que está en marcha en Colombia.

La huelga armada fue convocada el 14 de febrero. La guerrilla exigió el cese de las actividades de transporte y el cierre de las tiendas. El ELN hizo un llamamiento a la población para evitar el riesgo de que hubiera víctimas civiles.

La operación fue un gran éxito en los territorios bajo influencia de la guerrilla. El ejército colombiano no pudo responder eficazmente. En muchos casos el ejército y la policía se atrincheraron en sus cuarteles y comisarías mientras esperaban el fin de la huelga armada.

Durante la huelga la guerrilla realizó una serie de ataques a varias infraestructuras. Dos autopistas que unen Bogotá y Medellín con la ciudad fueron cortadas completamente. Durante esta operación cinco policías fueron heridos.

También se llevó a cabo un ataque con bomba en Cúcuta, en el que resultó herido un soldado. Los conductores de autobuses y camiones se negaron en gran medida a utilizar la Carretera Panamericana debido a su control por el ELN; esto redujo en gran medida el tráfico entre Cali y Ecuador.

También se han identificado objetivos privados. La empresa petrolera Ecopetrol se vio obligada a cerrar el oleoducto Caño-Limón Coveñas tras repetidos ataques con bombas.

Un soldado también murió en los enfrentamientos en el Catatumbo. Además, seis policías resultaron heridos por una bomba entre Pelaya y El Burro y la carretera entre Catatumbo y Cúcuta fue volada.
Pero el mayor éxito de la guerrilla, sin duda, fue en el departamento de Arauca. La capital de la provincia se transformó en un verdadero pueblo fantasma; las fuerzas de seguridad respetaron las exigencias de la guerrilla y no abandonaron sus cuarteles.

¿Estamos en vísperas de un Golpe de Estado en Turquía?

Turquía es el país de los golpes de Estado. El último fue hace sólo cuatro años. Es un Estado militarizado y los golpes de Estado los encabeza el ejército que, a su vez, dirige la política exterior. Por eso el informe de Rand Corporation no extraña a nadie cuando sugiere que el ministro de Defensa turco es un peón muy cercano al Pentágono (tampoco sorprende) y que se encamina a un nuevo golpe de Estado (1).

La decisión del gobierno turco de destituir a cientos de oficiales después del fallido intento de golpe de estado en 2016 ha causado un gran descontento dentro del ejército, asegura el informe.

Los oficiales de rango medio están muy frustrados con su papel y preocupados por ser despedidos durante las purgas en curso que han tenido lugar desde el golpe, añade. “Este descontento podría incluso llevar a otro intento de golpe de Estado en algún momento, y Erdogan se está tomando la amenaza en serio”.

La policía sigue haciendo redadas sistemáticas contra los sospechosos de golpismo. El martes los fiscales ordenaron la detención de casi 700 personas, incluyendo personal militar y del ministerio de Justicia.

Desde la publicación del informe, varios oficiales han discutido la posibilidad de tal golpe en reuniones a puerta cerrada, pero el sentimiento que prevalece en Ankara es que esto es sólo un rumor. Sin embargo, varios columnistas progubernamentales han tomado en serio las conclusiones del informe y han publicado artículos en los que afirman que se puede estar preparando otro golpe de Estado.

El lunes Hasan Basri Yalçın, un académico y columnista del periódico turco Sabah, escribió que todo el mundo debería tomarse en serio el informe porque el Rand trabajaba directamente para el Departamento de Defensa de Estados Unidos. “Nadie debería considerar esto como una teoría de la conspiración”, escribe. “Si no ves que todo esto está cuidadosamente preparado y coordinado desde un solo centro, no tengo nada más que decir. No se sorprenda si se produce un intento de golpe de Estado” (2).

Yusuf Kaplan, un periodista reaccionario del periódico turco Yeni Safak, pronostica que el próximo golpe lo llevarán a cabo por kemalistas y grupos seculares dentro del ejército, en lugar de los seguidores del religioso Fethullah Gülen (3), actualmente refugiado en Estados Unidos.

Gülen está acusado de orquestar el golpe de Estado de 2016. Los kemalistas son partidarios de los valores de Mustafá Kemal Atatürk, fundador de la república secular turca y su primer presidente.

Por su parte, Erdogan dice que la resistencia del pueblo turco al intento de golpe de estado de 2016 debería ser una lección para todos. “Nuestro pueblo ha adquirido una experiencia importante y seria”, les comentó a los periodistas que lo acompañaban en una visita a Pakistán. “La próxima vez, no harán preguntas antes de [resistir]. Todos se apresurarán a ocupar las calles” añadió.

Erdogan señala que su partido, el AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo), con casi 10 millones de miembros, es el mayor partido de Turquía.

El informe de Rand pone al ministro de Defensa turco, Hulusi Akar, en una posición delicada, al describirlo como la persona clave en las relaciones con Estados Unidos, dentro de un país en el que el 90 por ciento de la población tiene opiniones antiamericanas.

“En medio de toda esta agitación, Hulusi Akar sigue siendo el interlocutor clave para los ejércitos de Estados Unidos y extranjeros”, dice el informe. “El hecho de que haya conservado su cargo de Jefe de Estado Mayor de Turquía en 2017 y su posterior nombramiento como ministro de Defensa en julio de 2018, el primer decreto presidencial en el marco del nuevo sistema presidencial, sugieren que seguirá siendo la figura clave en los asuntos de defensa de Turquía durante algún tiempo”.

En una declaración emitida a principios de este mes, después de varias semanas de silencio, el Ministerio de Defensa turco consideró que el informe era demasiado ambiguo y que los comentarios sobre el ejército turco eran infundados. “Nos entristece observar que algunas expresiones mencionadas en el informe han sido distorsionadas y utilizadas consciente o inconscientemente en el país”, decía la declaración oficial.

En el informe también se afirma que Erdogan fundó la Universidad de Defensa Nacional como el máximo órgano educativo del ejército después del intento de golpe de Estado de 2016 con el fin de “romper la cultura insular del ejército turco de guardián del laicismo”.

En respuesta, el Ministerio de Defensa declaró que el ejército turco y sus unidades respetaban las leyes y reglamentos del país y su comandante en jefe, el Presidente de la República.

El mismo Akar planteó el tema la semana pasada, lo que fue visto como otro intento de frustrar las críticas. “Recibí el informe [de Rand] con tristeza, las declaraciones [en el informe] sobre mí, sobre el ejército turco y la Universidad de Defensa Nacional han sido distorsionadas para ser utilizadas por círculos que buscan abrir una brecha entre nosotros”, dijo a Hurriyet (4), un periódico turco de maxima difusión.

Algunos opinan que el debate es una cortina de humo, que Erdogan trata de controlar el discurso en los medios de comunicación turcos, ya que se enfrenta a problemas internos e internacionales, incluyendo la economía y la guerra en Siria. “Las nuevas acusaciones de golpe de estado son escenarios escritos por el gobierno para escapar de sus problemas”, escribe Alican Uludag, un reportero de asuntos legales del diario secular Cumhuriyet.

“Turquía no tiene más amigos que los turcos”, dice una frase que se oye recurrentemente. Al menos ahora resulta absolutamente cierta, pero sería mejor recitarla como “Erdogan ha vuelto a quedarse aislado” (dentro y fuera de Turquía).

(1) https://www.rand.org/pubs/research_reports/RR2589.html
(2) https://www.sabah.com.tr/yazarlar/hasan-basri-yalcin/2020/02/17/darbecilere-karsi-uyanik-olmak
(3) https://www.internethaber.com/yeni-safak-yazari-yusuf-kaplan-darbeyi-laikci-ve-kemalistler-yapacak-2082762h.htm
(4) https://www.hurriyet.com.tr/yazarlar/fatih-cekirge/idlibe-ikmal-engellenirse-geregini-yapariz-41443234

El Kremlin es quien decide la suerte de las elecciones presidenciales de Estados Unidos

Lo que hace grande a una cucaracha como Trump es la insignificancia de sus adversarios. Por eso volverá a ganar las elecciones. El partido demócrata fracasó hace cuatro años, fracasó en su destitución por la vía judicial y volverá a fracasar otra vez porque se repiten más que la cebolla, lo mismo que sus mentores del espionaje y la prensa. Si, vuelven a resucitar la fantasmada de la “injerencia rusa”.

Nada menos que el New York Times acaba de repetir la leyenda (*), por lo que desde ahora preparan a sus fieles para el nuevo fracaso porque no les queda duda: los rusos prefieren a Trump y, por lo tanto, ganará Trump. Las elecciones presidenciales de Estados Unidos se deciden… en el Kremlin.

La desestabilización electoral comenzará con las primarias del partido demócrata. “Aunque los funcionarios de inteligencia habían dicho anteriormente a los legisladores que la campaña de injerencia de Rusia continuaba, la reunión informativa de la semana pasada incluyó lo que parecía ser nueva información: que Rusia tenía la intención de interferir en las primarias demócratas de 2020 y en las elecciones generales”, asegura el New York Times.

En el periodismo moderno los artículos los escriben esos funcionarios de inteligencia; los periodistas se limitan a pasar sus escritos “a limpio”. En todo el mundo, los “progres”, los posmodernos y los seudoizquierdistas, como Bernie Sanders, cada vez engendran más rechazo porque se les empieza a ver como lo que son: monigotes en manos de sus amos.

Esto significa varias cosas. La primera es que Washington sigue dividido, que el espionaje estadounidense sigue enfrentado a Trump y que lo apuesta todo al partido demócrata, “el partido de los espías”, de la CIA, de la Agencia de Seguridad Nacional, del espionaje militar y hasta de los detectives privados.

La segunda es que Rusia está en el centro de esa división, que lo demás son tentáculos de esa falta de una política coherente contra Rusia y, en consecuencia, que Rusia sigue gananado la partida porque, a diferencia de los gringos, sí tiene una política hacia ellos.

“Bajo la dirección de Putin, el servicio secreto ruso ha buscado durante mucho tiempo crear problemas en todo el mundo. El jueves, Estados Unidos y sus principales aliados acusaron al servicio de inteligencia militar ruso, el grupo responsable de gran parte de la injerencia en las elecciones estadounidenses de 2016, de un ataque cibernético a la vecina Georgia que cerró sitios web y emisiones de televisión”, asegura el New York Times de manera que suena ya repetitiva y aburrida.

Pero los intoxicadores dan un paso más hacia el abismo: “Los rusos se están preparando -y experimentando- para las elecciones de 2020, sin dejarse intimidar por los esfuerzos de Estados Unidos para frustrarlas, pero conscientes de que necesitan un nuevo manual de métodos que todavía son indetectables”. En otras palabras, aunque los métodos rusos son indetectables, el New York Times es capaz de detectarlos porque los espías se lo susurran al oído.

Ya no es necesario probar las acusaciones de injerencia rusa porque es indetectable. Si Trump vuelve a ganar será la mejor prueba de que los rusos han vuelto a emplear sus artimañas.

En medio de todo ese tipo de estupideces se pone de manifesto también la baja consideración que la prensa estadounidense tiene hacia los votantes. ¿Por qué se dejen manipular por los rusos?, ¿no se dan cuenta de que son víctimas de un engaño?, ¿por qué no votan a los demócratas, que son muchísimo mejores que el siempre repugnante Trump?

(*) https://www.nytimes.com/2020/02/20/us/politics/russian-interference-trump-democrats.html

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