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Día: 12 de febrero de 2020 (página 1 de 1)

La huelga de las ‘señoritas obreras’ cumple cien años

Reinaldo Spitaletta

Ya se había establecido, desde los albores del siglo XX, el llamado modelo empresarial antioqueño, que, dentro de una complejidad de aspectos, estaba aliado con la Iglesia. Se ejercía desde las élites una estricta vigilancia y control de los trabajadores con diversos mecanismos que iban desde catequesis, patronatos, misas campales… y la conservación de la virtud (consistente en obedecer). Había dietas y censuras. El catolicismo —con el beneplácito de los nuevos industriales de Medellín— estableció qué podía leer o ver o pensar un trabajador, en tiempos en que ya el cine era una opción en la que, pese a todo, unos y otros se igualarían en el espectáculo.

Las nuevas factorías de textiles (la primera en establecerse en el Valle de Aburrá fue la Fábrica de Tejidos de Bello, llamada en sus comienzos Compañía Antioqueña de Tejidos) se alimentaron con mano de obra femenina en su mayoría. Había ciertos condicionamientos, como que las trabajadoras no podían ser casadas y mucho menos madres solteras. Los patronatos, entre otros fines de domesticación, se encargaban del cuidado de la virginidad.

A comienzos del XX, cuando el modelo ya tenía raigambre, sucederá un acontecimiento extraordinario que pondrá en evidencia no solo una serie de atropellos patronales, sino la enorme capacidad de lucha de las señoritas obreras. En la Fábrica de Tejidos de Bello (fundada en 1902 y cuyas labores comenzaron dos años después), 400 muchachas se declararon en huelga, un término que se estrenaba en el país. En 1919, debido a otros alzamientos de trabajadores en Colombia, bajo el gobierno de Marco Fidel Suárez se estableció el derecho de huelga (Ley 78 de 1919). Valga anotar que, en ese año, se presentó en la Plaza de Bolívar la masacre de sastres.

Cuatrocientas trabajadoras (la fábrica también tenía unos 100 obreros) se alzaron contra la tiranía del empresario Emilio Restrepo Callejas, alias Paila, del que ya, años antes, se había quejado Carlos E. Restrepo, por su soberbia y autoritarismo. Y no solo contra el gerente-administrador, sino contra varios capataces, que las chantajeaban y acosaban. En el memorial que presentaron, las muchachas (algunas entraban desde muy niñas, a veces para poder ganar plata para el vestido de la primera comunión) exigían, además, que les permitieran trabajar calzadas.

Entonces se laboraba de sol a sol, en una larga jornada en la que, según el régimen interno, se cobraban multas a las trabajadoras por diversos motivos, entre ellos el llegar tarde. Había discriminación salarial. Las señoritas ganaban menos que los obreros. En su memorial (entonces no se hablaba de pliego de peticiones) incluyeron rebaja de la jornada y aumento del pago. En la huelga y sus previos sobresalió, como una suerte de Juana de Arco (así la calificaron varios cronistas de época), la bellanita Betsabé Espinal, de 24 años.

El 12 de febrero de 1920 estalló la primera huelga en Colombia. Y la hicieron 400 señoritas, dirigidas por una “negrita avispada”, que “no se tragaba nada”, como dirían los periodistas que, a montones, cubrieron el acontecimiento singular. El Luchador, El Espectador, El Correo Liberal y otros periódicos dieron cuenta de la altiva batalla de las trabajadoras encabezadas por la valerosa Betsabé y de las que, además, se recuerda a Trina Tamayo, Adelina González, Teresa Piedrahíta, Matilde Montoya, Rosalina Araque, Carmen Agudelo y Rosalina Araque…

“Betsabé era en esos momentos supremos la justicia hecha mujer que surgía del antro pavoroso de todas las injusticias”, decía el reportero Tintorero, del periódico El Luchador. Las “doncellas en rebelión” se erigieron en paradigma de la lucha por las reivindicaciones de los trabajadores (hombres y mujeres). No se trató de una liza de género, sino de una combativa manifestación que rompió los controles del modelo empresarial y lo desnudó en su condición de explotador. En el Valle de Aburrá, el porcentaje de mano de obra femenina de las fábricas era, en 1920, del 80 por ciento.

La huelga duró 21 días y recibió la solidaridad de la prensa, los trabajadores, parte de la Iglesia y el pueblo en general. Las huestes femeninas ganaron la batalla, que se tornó en hito histórico. Betsabé y sus muchachas lograron que la jornada laboral se redujera a diez horas, que tuvieran tiempo para almorzar y tomar el algo, alza de salarios del 40 por ciento y poder trabajar calzadas; echaron a pique el represivo sistema de multas y, sobre todo, obtuvieron los despidos de los acosadores Jesús Monsalve, Teodulo Velásquez y Manuel J. Velásquez, que, por sus maniobras, habían “arrojado a los abismos pavorosos de la prostitución a varias de las obreras”.

Después de la huelga Betsabé Espinal entró en una suerte de limbo. Poco o nada se supo de sus actividades tras liderar un movimiento excepcional. Murió en 1932, en Medellín, en las afueras de su casa cercana al cementerio de San Lorenzo, electrocutada por “alambres de luz”. Ya había ganado la luz de la historia.

https://www.elespectador.com/opinion/centenario-de-la-huelga-de-senoritas-columna-903885

Israel confiesa su apoyo directo con armas y dinero a los yihadistas sirios

Un yihadista sirio acarrea armamento israelí
En sus últimos días como Jefe de Estado Mayor del ejército israelí, el general Gadi Eisenkot confirmó que Israel apoya directamente a los yihadistas sirios que desde hace nueve años combaten contra el gobierno de Damasco, a los que ha entregado armamento y dinero.

Esta revelación marca una ruptura directa con la anterior política mediática de Israel en estos temas. Hasta la fecha, Israel había insistido en que ha prestado asistencia humanitaria sólo a los civiles, a través de los hospitales de campaña en los Altos del Golán y en los centros de salud en el norte de Israel, y se ha negado sistemáticamente a hacer comentarios sobre cualquier otro tipo de ayuda.

El oficial israelí de mayor rango admite ahora que la posición oficial de su país sobre la Guerra de siria era mentira, comenta el diario israelí Haaretz (*), sugiriendo la posibilidad de que haya “algún tipo de oficiales de enlace israelíes integrados” en los grupos armados.

No es nada sorprendente. Israel tiene una larga trayectoria en guerras no convencionales. Esta forma de guerra se define en la Ley de Autorización de la Defensa Nacional del gobierno de Estados Unidos para el año fiscal 2016 como “las actividades llevadas a cabo para permitir que un movimiento de resistencia o insurgencia coaccione, interrumpa o derrote a una potencia o gobierno ocupante operando por o con una fuerza clandestina, auxiliar o guerrillera en una zona prohibida”.

Israel no puede comprometer tropas en operaciones abiertas a gran escala en Siria para derrocar al gobierno actual, dice Haaretz. “Es mucho más razonable y realista identificar y apoyar a un socio local capaz de ayudar a Israel a lograr sus objetivos estratégicos”.


Desde el comienzo de la guerra en 2011 los detalles del plan de Israel para apoyar a los grupos yihadistas en Siria han sido escasos.

Los primeros informes se publicaron a finales de 2014. Uno de ellos describe que los miembros de la ONU vieron que los yihadistas sirios trasladaban a los pacientes heridos a Israel, así como a soldados del ejército israelí que entregaban dos cajas a yihadistas armados en el lado sirio de a frontera.

En el mismo informe se afirma que los observadores de la ONU dijeron que vieron a dos soldados del ejército israelí en el lado oriental de la valla fronteriza abrir la puerta y dejar entrar a dos personas a Israel.

Desde entonces, una corriente constante de informes similares ha seguido detallando los contactos entre Israel y los yihadistas. En 2014 Elizabeth Tsurkov escribió un artículo para War On The Rocks, en el que identifica a Liwaa Fursan Al-Jolan y Firqat Ahrar Nawa como dos grupos que recibían apoyo israelí y nombra a Iyad Moro como “la persona de contacto de Israel en Beit Jann”, añadiendo que las armas, las municiones y el dinero son la principal forma de asistencia militar de Israel a los yihadistas.

Un informe de la ONU de 2017 asegura que miembros del ejército israelí pasaron de contrabando suministros a través de la frontera con Siria a personas armadas no identificadas que se les acercaron con convoyes de mulas. Aunque Israel afirma que esos compromisos eran de carácter humanitario, ello no explica la presencia de armas entre las personas no identificadas que recibían los suministros.

En un artículo escrito para la revista Foreign Policy en septiembre de 2018, Tsurkov volvió a insistir en que Israel apoyaba a las milicias sirias con fusiles de asalto, ametralladoras, lanzadores de morteros y vehículos de transporte, que se entregaban a través de tres puertas que conectaban los Altos del Golán ocupados por Israel con Siria, las mismas puertas que Israel utilizaba para entregar ayuda a los residentes del sur de Siria.

El artículo fecha el inicio de esta ayuda en 2013.

Sin embargo, lo único que hasta ahora había admitido Israel era la denominada “Operación Buena Vecindad”, que se puso en marcha en junio de 2016 con el objetivo de prestar asistencia humanitaria al mayor número posible de personas, manteniendo al mismo tiempo la política oficial de no participar en la guerra.

Está claro que eso es mentira, afirma Haaretz, porque incluso antes de su lanzamiento oficial, Israel estaba comprometido en el apoyo a los yihadistas que combatían contra el gobierno de Damasco.

El periódico israelí considera, además, que la Operación Buena Vecindad era una cortina de humo para los esfuerzos de guerra no convencionales y encubiertos de Israel en Siria.

La Operación se inició oficialmente sólo meses después de que el gobierno de Assad iniciara su contraofensiva respaldada por Rusia contra los yihadistas, y cesó cuando fueron expulsados del sur de Siria en septiembre de 2018.

“La pérdida de credibilidad pública [de Israel] puede obstaculizar considerablemente su capacidad de realizar operaciones de influencia en el futuro”, concluye el periódico israelí.

(*) https://www.haaretz.com/israel-news/.premium-israel-just-admitted-arming-anti-assad-syrian-rebels-big-mistake-1.6894850

La CIA y el BND alemán han espiado a los gobiernos de todo el mundo durante más de medio siglo

Los servicios secretos estadounidenses y alemanes han estado espiando durante décadas a más de cien países a través de una empresa suiza especializada en el cifrado de conversaciones, llamada Crypto AG, según revelaron ayer el Washington Post, la cadena de televisión alemana ZDF y la cadena de radio y televisión suiza SRF.

Crypto AG se convirtió en la empresa de cabecera del mercado de equipos de cifrado después de la Segunda Guerra Mundial, vendiendo sus equipos por millones de dólares a más de 120 países hasta hace poco.

Entre sus clientes estaban Irán, las juntas militares latinoamericanas, India, Pakistán e incluso el Vaticano.

Pero Crypto AG fue comprada en secreto por la CIA en 1970 como parte de una asociación confidencial con el servicio de inteligencia alemán BND. El servicio alemán se retiró a principios de los 90 y los servicios de inteligencia revendieron Crypto en 2018.

Los dos organismos de contraespionaje manipularon el equipo de la empresa para romper fácilmente los códigos que los países clientes utilizaban para enviar mensajes cifrados.

Siguieron la crisis de los rehenes en la embajada estadounidense en Teherán en 1979, proporcionaron información sobre el ejército argentino a Gran Bretaña durante la Guerra de las Malvinas, siguieron las campañas de asesinatos de las dictaduras militares sudamericanas y sorprendieron a los funcionarios libios después del ataque a una discoteca en Berlín Occidental en 1986 en el que murieron dos soldados estadounidenses.

La operación, denominada Tesauro y luego Rubicón, fue “el golpe de inteligencia del siglo”. La CIA fue elogiada en un informe de 2004. También tuvieron acceso a los documentos reunidos por los servicios de inteligencia alemanes en 2008.

Ni la CIA ni el BND quisieron comentar esta investigación, aunque no negaron la veracidad de los documentos.

El antiguo coordinador de la inteligencia alemana, Bernd Schmidbauer, por su parte, confirmó a la ZDF la existencia de esta operación y la justificó asegurando que Rubicón había hecho posible “un mundo un poco más seguro”.

La empresa sueca Crypto International, que se hizo cargo de Crypto AG, consideró la investigación muy alarmante, asegurando que no tenía ningún vínculo con la CIA o el BND.

Ayer las autoridades suizas aparentaron que no sabían nada y que habían empezado a buscar el 15 de enero…

El espionaje internacional a través de tapaderas comerciales subcontratadas ha continuado luego con las escuchas a Julian Assange mientras estuvo refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, una tarea encomendada por la CIA a una empresa española “de seguridad”, Undercover Global S.L., que no era otra cosa que un tinglado de la CIA (1).

El espionaje dentro de una embajada de Londres está absolutamente fuera del alcance de una empresa “de seguridad” de Jerez de la Frontera, Cádiz, que imparte “cursos de formación” a la policía municipal de Sevilla y tiene licencia fiscal como “agencia de viajes” (2).

En una entrevista a la revista “Magazine”, el cabecilla, miembro de las fuerzas de operaciones especiales españolas, decía lo siguiente: “Surgimos de una inquietud ética diferente. Nuestro horizonte de desarrollo y mapa de relaciones tienen más que ver con las ONG, la sociedad civil, los pescado­res, la distribución de ayuda humani­taria y el diseño logístico de actua­ciones de rescate en catástrofes” (3).

En efecto, los espías cada vez se parecen más a las ONG, y al revés.

(1) https://www.rt.com/news/474735-assange-spy-lawsuit-undercover-global/ 
(2) https://www.diariodejerez.es/jerez/UC-Global-Security-Undercover-Jerez-David-Morales-detenido-assange_0_1399060298.html 
(3) https://www.lavozdigital.es/cadiz/provincia/lvdi-david-morales-exmilitar-gaditano-reinventado-contratista-investigan-espiar-assange-201910091914_noticia.html

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