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Día: 10 de diciembre de 2019 (página 1 de 1)

Las torturas de la CIA: guía ilustrada por un prisionero del campo de concentración de Guantánamo

Un prisionero palestino del campo de concentración de Guantánamo, Abu Zubaydah dibujó con sumo detalle las técnicas de interrogatorio que la CIA le aplicó en cárceles secretas.

Uno muestra al prisionero desnudo y atado con correas a una camilla rudimentaria, con todo el cuerpo contraído mientras es sometido al “waterboarding” (ahogamiento simulado) por un interrogador a quien no se ve.

Otro lo muestra con las muñecas esposadas a barras tan altas que sólo puede sostenerse en puntas de pie, con una larga herida cosida en la pierna izquierda y un aullido que sale de su boca abierta. Otro más representa a un captor que le golpea la cabeza contra la pared.

Son dibujos hechos en cautiverio por el prisionero de la Bahía de Guantánamo​ conocido como Abu Zubaydah, autorretratos de las torturas que sufrió durante los cuatro años que estuvo detenido en cárceles secretas por la CIA.

Publicados aquí por primera vez, son descripciones duras y sumamente personales que le ponen carne, huesos y emoción a lo que hasta ahora a veces se representaba en la cultura popular de maneras suavizadas o poco fieles: las así llamadas técnicas de interrogatorio realzadas que utilizó Estados Unidos en prisiones secretas de otros países durante la febril persecución de Al-Qaeda después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

En las ilustraciones, Zubaydah –la primera persona en ser sometida al programa de interrogatorios aprobado por el gobierno del presidente George W. Bush- retrata cada técnica del modo en que, según dice, fueron usadas con él en un centro clandestino de la CIA en Tailandia en agosto de 2002.

Demuestran que, más de una década después de que el gobierno de Obama declaró ilegal el programa –y luego desclasificó en parte un estudio del Senado que revelaba que la CIA mintió tanto respecto de su eficacia como de su brutalidad-, el último capítulo de los centros clandestinos aún no se ha escrito.

Zubaydah, de 48 años, hizo los dibujos este año en Guantánamo para que sean incluidos en un informe de 61 páginas, “Cómo tortura Estados Unidos”, elaborado por su abogado, Mark P. Denbeaux, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Seton Hall en Newark, Nueva Jersey, y algunos de sus alumnos.

El informe utiliza relatos de primera mano, memos internos del gobierno de Bush, recuerdos de los prisioneros y el informe de 2014 de la Comisión de Inteligencia del Senado para analizar el programa de interrogatorios. Este inicialmente fue creado para Zubaydah, al que por error se creía un alto lugarteniente de Al-Qaeda.

Zubaydah fue capturado en estado grave en un tiroteo en Faisalabad, Pakistán, en marzo de 2002, con una herida seria en el muslo izquierdo, y fue enviado a la red de cárceles de ultramar de la CIA.

Tras un debate interno para dilucidar si Zubaydah era comunicativo con los interrogadores del FBI, el organismo contrató a dos psicólogos de la CIA para que elaboraran el programa ahora proscrito, que utilizaría la violencia, el aislamiento y la privación del sueño con más de cien hombres en sitios secretos, algunos calificados de mazmorras, cuyo personal estaba integrado por guardias secretos y oficiales del cuerpo médico.

Las descripciones de los métodos comenzaron a filtrarse hace más de una década, en ocasiones con desgarradores detalles pero a veces con no mucho más que representaciones hechas con muñecos de palotes de lo que experimentaban los presos.

Pero los dibujos que acaban de darse a conocer representan técnicas específicas de la CIA que fueron aprobadas, descritas y catalogadas en memos redactados en 2002 por el gobierno de Bush, y reflejan la perspectiva de la persona torturada, Zubaydah, un palestino cuyo nombre real es Zayn al-Abidin Muhammad Husayn.

Él fue la primera persona de la que se sabe que fue sometido a waterboarding por la CIA –lo padeció 83 veces- y fue la primera persona de la que se sabe que fue encerrado en un pequeño
cajón como parte de lo que el estudio de Seton Hall denomina “un bombardeo en continua rotación” de métodos destinados a quebrar lo que para los interrogadores era resistencia.

Análisis de inteligencia posteriores mostraron que, si bien Zubaydah era yihadista, no había tenido conocimiento previo de los atentados del 11/9 ni era miembro de Al-Qaeda.

Nunca ha sido acusado de un delito, y los documentos dados a conocer a través de los tribunales muestran que los fiscales militares no tienen planeado hacerlo.

Está detenido en la prisión más secreta de la base, Camp 7, donde realizó estos dibujos no como trabajo artístico -cuya divulgación desde Guantánamo ahora está prohibida- sino como material legal que fue revisado y aprobado –con un solo texto editado- para su inclusión en el estudio. Otros dibujos de sí mismo que hizo durante su encarcelamiento fueron publicados el año pasado por ProPublica.

‘Waterboarding’

En el dibujo del waterboarding, el prisionero se representa desnudo sobre una tabla, inmovilizado mientras le arrojan agua sobre la cabeza, cubierta por una capucha, mientras su pie derecho está contraído por el dolor. La imagen contrasta con otras que se han visto en la cultura popular; una exhibición en el Museo del Espionaje de Washington, por ejemplo, muestra a un guardia que arroja agua a la cara de un prisionero que está prolijamente vestido con un mameluco de preso.

El autorretrato de Zubaydah también muestra un detalle que no está presente en la mayoría de las representaciones: una bisagra para inclinar la cabeza del prisionero hacia atrás. Las correas mantienen apretado su muslo herido.

El estudio de la Comisión de Inteligencia del Senado sobre el programa de la CIA concluyó que el waterboarding y otras técnicas eran “brutales y mucho peores de lo que daba a entender la CIA”. Su uso provocaba convulsiones, vómitos y dejaba a Zubaydah “completamente inconsciente, con burbujas que salían de su boca abierta”.

En un informe ahora desclasificado que le entregó a su abogado en 2008, Zubaydah describía la primera de las 83 sesiones de waterboarding de esta manera: “Seguían derramando agua y concentrándose en mi nariz y mi boca hasta que sentí que me ahogaba y el pecho estaba a punto de estallar por la falta de oxígeno”.

Posiciones de tensión

Los relatos de detenidos en distintos centros clandestinos difieren en cuanto a la forma en que se usaban las posiciones de tensión. En su ilustración, Zubaydah se representa desnudo y con las muñecas esposadas a una barra que está arriba de su cabeza, obligado a sostenerse con la punta de los pies.

En su versión, tal como la informaron sus abogados, todavía se estaba recuperando de lo que la CIA había descrito como una herida larga en el muslo y trataba de descargar su peso en la otra pierna. “Pasaron largas horas mientras estaba parado en esa posición”, les dijo a sus abogados. “Tenía las manos apretadas contra las barras superiores”.

Algunos guardias, dijo, “advirtieron el color de mis manos”, lo trasladaron a una silla “y el vértigo del interrogatorio se reanudó: el frío, el hambre, la falta de sueño y los intensos vómitos, que yo no sabía si se debían al frío, el Ensure o el ruido”. (La CIA sometía a los prisioneros a una dieta líquida en el programa que llamaba de “indefensión aprendida”.)

Grilletes cortos

Zubaydah, que no tiene estudios formales de arte, se dibujó con una capucha, esposado en posición fetal y atado con una cadena a un barrote de la celda para limitar sus movimientos. Al dar su aprobación a la CIA para utilizar una técnica similar a esta, Jay S. Bybee, un ex procurador general adjunto, comentó en un memo de 18 páginas fechado el 1 de agosto de 2002 que “al observar a Zubaydah en cautiverio, ustedes habrán notado que parece ser muy flexible pese a su herida”.

También señaló en la autorización, dirigida al asesor letrado interino de la CIA en ese momento, John A. Rizzo, que la agencia afirmaba que “estas posiciones no están destinadas a producir el dolor relacionado con las contorsiones o el retorcimiento del cuerpo”.

Golpes contra la pared

La imagen de un procedimiento en particular salió de Guantánamo tachada con una franja negra sobre la representación del interrogador que había realizado Zubaydah. Muestra al captor del prisionero enroscando con fuerza una toalla alrededor de su cuello mientras estrella su nuca contra una pared que, según recuerda Zubaydah, era de madera y cubría un muro de cemento.

“Seguía golpeándome contra la pared”, dijo de esa experiencia, que lo dejó ciego “durante unos instantes”. Con cada golpe, dijo, caía al suelo, era arrastrado de la toalla envuelta en cinta plástica, “lo que hacía que me sangrara el cuello”, y luego recibía una bofetada en la cara.

En una declaración de 2017 como parte de un juicio en el que luego se llegó a una conciliación, James E. Mitchell, ex psicólogo contratado por la CIA que diseñó las técnicas con un colega, John Bruce Jessen, dijo que los golpes contra las paredes eran “desconcertantes” y buscaban sacudir el oído interno de los presos. “Si duele, es que lo están haciendo mal”, dijo.

Cajón de reclusión grande

En un dibujo de sí mismo en reclusión, Zubaydah está afeitado, desnudo, encadenado con grilletes para que no pueda pararse y, según su relato, sentado sobre un balde que debía servir de inodoro. “Me encontraba en total oscuridad”, dijo. “El único punto en que podía sentarme era la parte superior del balde, porque el lugar era muy estrecho”.

En su relato, Zubaydah describe cómo era encerrado en “un gran cajón de madera que parecía un ataúd”. La primera vez que lo vio, los guardias estaban colocándolo en forma vertical y un hombre de negro con una chaqueta militar le anunció: “De ahora en más, este será tu hogar”.

Zubaydah se retrata en los dibujos con ambos ojos.

Una fotografía suya tomada en los primeros días de su encarcelamiento en Guantánamo lo muestra con un parche después de que le extrajeran un ojo lesionado.

Cajón de reclusión chico

Un cajón más chico es similar al que está expuesto en el Museo del Espionaje, dentro del cual se metían unos niños durante una visita.

En su relato, incluido en el informe de Seton Hall, Zubaydah define el tiempo que pasó dentro de lo que llamaba “la casilla del perro” como “tan doloroso”. Agrega: “En cuanto me encerraron en el cajón, hice lo posible para sentarme pero fue en vano porque el cajón era demasiado corto. Traté de acurrucarme pero también fue en vano porque estaba demasiado apretado”. Estuvo inmovilizado y aherrojado en posición fetal, según describe, durante “innumerables horas”, experimentando contracciones musculares.

“Ese dolor tan fuerte”, dijo, “me hizo gritar de manera inconsciente”.

Privación del sueño

Zubaydah recordó que los agentes usaban un método de “privación horizontal del sueño” que consistía en aherrojarlo acostado sobre el piso en una posición tan dolorosa que era imposible dormir.

La CIA justificaba la privación del sueño diciendo que “centra la atención del detenido en su situación actual en lugar de sus objetivos ideológicos”. Al aprobar esta y otras técnicas en agosto de 2002, Bybee manifestó que la CIA había dicho que no privaría a Zubaydah del sueño durante “más de 11 días por vez”.

En el estudio de Seton Hall, Zubaydah relató que fue privado del sueño durante “quizá dos o tres semanas o incluso más”. “Me pareció una eternidad”, agregó, “al punto que me quedaba dormido pese a que el guardia me arrojaba agua”.

En el dibujo, el prisionero se representa vestido con ropa liviana.

https://www.clarin.com/mundo/torturas-cia-primera-persona-guia-ilustrada_0_RZOJ5oA6.html

Uno de los dibujos del preso palestino torturado

¡Es la economía, estúpido!

Bianchi

Siempre me ha repateado esta expresión anfibológica pues lo mismo parece dirigirse, si juzgamos por el denuesto, -«estúpido»-, a gentes ignaras en esa materia -la «economía»-, que parecen despreciar, que, digo, se dice, y parece lo más probable, en un tono sarcástico, que es nuestra intención, añadiendo un calificativo: «política»: ¡es la economía política, estúpido!, que es como la llamaba Marx.

Es común decir que la economía es una materia árida, que de lo que entiende el pueblo es de «microeconomía» -quizá por sufrirla en sus carnes- cuando de lo que le hablan -los «expertos»- es de «macroeconomía». Y así es, en efecto.

No haré ahora una vulgata o manual para no entendidos en Economía (política) -entre otras cosas porque yo mismo apenas tengo puta idea de la misma-, pero tampoco diré que se renuncie a entender los intríngulis de la economía burguesa, sobre todo para desentrañar sus falsedades, descubrir sus mentiras y denunciar sus contradicciones ideológicas que son las del capitalismo en general.

La primera y fundamental de las contradicciones del capitalismo es la contradicción que se da entre la propiedad de los medios de producción en manos de la burguesía y el carácter social de la producción realizada por la mayoría, por los trabajadores, que no tienen otra propiedad que su fuerza de trabajo que venden al capital si quiere sobrevivir. El hecho de saber esto no tumba de facto un sistema o modo de producción injusto -el capitalismo: el socialismo todavía no lo hemos probado a ver a qué sabe-, pero ayuda a tomar conciencia (política), contagiarla y transformarla en una situación revolucionaria donde ya no hay cretinismo parlamentario burgués que valga ni sus parásitos.

Ocurre que, en el tránsito del capitalismo al museo de la historia (como la rueca, decía Engels), tránsito violento, hay quienes retardan su fin «explicándonos» la economía (ya no «política») a los «estúpidos». Y ello metiendo de contrabando frases tópicas y típicas a modo de mantras y artículos de fe que jamás explicarán que la crisis, por ejemplo, se debe a la ruina del capitalismo y sus contradicciones resueltas, para ellos, en guerras y pauperizaciones.

Hoy mismo acabo de escuchar en una cadena televisiva, que pasa por ser «rojilla», a un «especialista» (del PsoE, para más cojones, aunque ya tenemos una edad para sorprendernos de nada y hacer aspavientos) decir que qué se prefiere (se dirigía a una colega de su cuerda): ¿subir el salario mínimo o bajar la cifra del paro? Daba a entender (aparte de suponer que la subida del SM obligaría al empresario a echar trabajadores) que ambas cosas, sendas medidas, eran imposibles al mismo tiempo: o una o la otra.¿Y por qué? Pues no le preguntaron eso, pero hubiera respondido (sin despeinarse, aunque era calvo), si le hubieran preguntado, que por causa (=culpa) de una contradicción. No añadió «…del capitalismo» porque ni le preguntaron ni le pagan para que lo diga. Y, caso de decirlo, se hubiera hecho con cara de cemento o un estoico «esto es lo que hay».

En otras palabras, la ley de la selva bajo el capitalismo. Sólo que quitándose la máscara y chantajeando -esta es la palabra- ya directamente al personal con «si prefieres esto (SMI), atente a lo otro (incremento del paro y, encima, por culpa tuya)». El capitalismo no tiene nada que ver: ¡es la economía, estúpido!

Good morning, sunshine.

La Organización Mundial del Comercio suspende sus actividades a partir de hoy por presiones de Estados Unidos

Hoy la Organización Mundial del Comercio (OMC) se verá obligada a suspender sus actividades a causa de las presiones de Estados Unidos sobre su Órgano de Apelación. Las “reglas del comercio mundial dejarán de existir de facto”, según la revista alemana Der Spiegel.

Las presiones comerciales de Estados Unidos no solo van dirigidas contra China, Venezuela o Corea de norte. El Órgano de Apelación de la OMC tiene siete miembros, pero se necesitan al menos tres para que funcione. En este momento, este organismo cuenta precisamente con tres evaluadores, pero el segundo y último mandato de dos de ellos se acaba hoy. A principios de octubre, la Comisaria de Comercio de la Unión Europea, Cecilia Malmström, dijo que el Órgano de Apelación de la OMC podría interrumpir su labor a mediados de diciembre.

Por culpa de Trump, la OMC se volverá “inoperante”, dice Der Spiegel. Según la revista alemana, el Presidente estadounidense está haciendo todo lo posible para paralizar la actividad de la organización.

La revista explica su pronóstico por el hecho de que Washington ha estado bloqueando el proceso de elección de nuevos miembros del Órgano de Apelación de la OMC durante dos años.

“Esto pondrá fin al Órgano de Apelación y, con él, al principal órgano de control del comercio mundial”, dice Der Spiegel, y cuando el organismo cese su actividad, “todo el sistema de la OMC se derrumbará”, lo que conducirá a una suspensión de las reglas del comercio mundial.

La Unión Europea conoce los motivos de que Trump haya presionado. Al deshacerse de la OMC “espera obtener condiciones más favorables para Estados Unidos”. Tan pronto como el trabajo del Órgano de Apelación de la OMC se paralice, el “derecho del más fuerte” puede volver al comercio mundial.

Todos los países que forman parte de la OMC deben “armarse” contra dicha eventualidad, propone la revista alemana.

‘No estamos acostumbrados a este nivel de movilización en los últimos años en Francia’

El gobierno francés presentará mañana la reforma de las jubilaciones ante el Parlamento y los trabajadores han vuelto hoy a paralizar el país de nuevo, por sexta jornada consecutiva. “No estamos acostumbrados a este nivel de movilización en los últimos años. Hasta el gobierno ha tenido que reconocerlo”, dice Eric Bleynel, portavoz de Solidarios.

Los sindicatos no se esperaban una respuesta tan grande de los trabajadores y corre la euforia. “Es un martes negro en París”, titula un periódico esta misma mañana ante el colapso de la capital francesa, con más de 550 kilómetros de vehículos atascados en los accesos, 10 líneas del metro paralizadas y sólo un tercio de los autobuses circulando por las calles.

La noche del jueves de la semana pasada, primer día de movilización obrera contra la reforma de las pensiones, el Ministerio del Interior contabilizó 800.000 manifestantes en las calles, mientras la CGT habló de 1,5 millones.

“Jugamos a lo grande”, dice Yves Veyrier, secretario general de Fuerza Obrera, mientras el Primer Ministro, Edouard Philippe, convoca improvisadamente una rueda de prensa en el patio de la sede del gobierno para iniciar una nueva ronda de negociaciones con los sindicatos.

Algunos trabajadores de la enseñanza suspendieron la huelga ayer para tomarla hoy con más ganas. A estas horas los trabajadores de las refinerías ya han parado, así como los de las Administraciones públicas, los transportes, las tiendas de alimentación, los pilotos, los estudiantes… Hasta los abogados han colgado la toga.

Como se vio la semana pasada, el movimiento obrero expresa una rabia mal contenida durante muchos años de explotación, con detalles muy curiosos. Los trabajadores no se limitan a parar o a desfilar por la calle. Fabrican carteles rudimientarios, verdaderas válvulas de escape de sus sensaciones y frustraciones. No llevan las pancartas ni las consignas de los sindicatos sino las suyas propias.

En las tertulias televisivas los “expertos” se devanan los pocos sesos que tienen. Un año de lucha de los “chalecos amarillos” no ha transcurrido en vano. Lo impregna todo y el gobierno demuestra, una y otra vez, que no está preparado para batallas que no vayan domesticadas previamente por los sindicatos amarillos y los partidos transgénicos de nueva factura.

Unos hablan de que hay que hablar; los otros están cansados de oir siempre lo mismo. Quieren que les paguen por las décadas de cotización y privaciones que han tenido que soportar.

“Es un problema de comunicación”, dicen los tertulianos. “El gobierno está comunicando mal”, una frase que en román paladino se traduce por “El gobierno ya no engaña a nadie con palabrería ni promesas”.

“La reforma de las pensiones nunca va bien. Desde el momento en que Usted pone las palabras ‘reforma’ y ‘pensiones’ en la misma frase, moviliza a la gente», le dice al Primer Ministro un diputado de su propio partido.

“Para jubilarse hay que saber un poco sobre la vida, el trabajo y las dificultades. Nuestros ministros […] viven en su nube”, dice Philippe Martínez, el cacique mayor de la CGT (y por esta vez tiene razón).

Para que se hagan una idea de cómo están los ánimos: ayer un periódico hablaba de “lucha armada” de los sindicatos contra el gobierno, o más bien de una “guerra popular prolongada”, porque algunos quieren una nueva manifestación para el jueves de esta semana y luego otra para el sábado…

Competencia monopolista y guerra comercial entre Estados Unidos y China


El largo periodo de desestabilización de Hong Kong ha formado parte de las negociaciones (léase chantajes) de Estados Unidos con China sobre la guerra comercial destada a comienzos del año pasado y que ha hecho temblar al capitalismo mundial.

El 11 de octubre ambas potencias anuncian un principio de acuerdo y el capitalismo contiene el aliento porque se trata de la Fase 1, es decir, que al acuerdo es temporal y parcial a la vez. La guerra no ha acabado.

Descubrir los aranceles que se suben y luego se bajan es como quitarse la “china” molesta del interior del zapato. Una de ellas es la NBA, la liga de baloncesto, que fue censurada tras el mensaje de Daryl Morey, director de los Houston Rockets: “Lucha por la libertad. Apoya a Hong Kong”.

En julio la NBA anunció una prórroga de 5 años de su contrato con el gigante de internet Tencent, por 1.500 millones de dólares, que anunció que finalmente no emitiría los partidos tras la publicación del mensaje.

El deporte es como la mafia: sin padrinos no hay dinero y sin dinero no hay deporte. Morey se tuvo de disculpar, pero la cosa siguió igual o incluso se llegó a complicar aún más, con las intervenciones de unos y otros, “politizando” algo que en sí mismo es sólo deporte, como bien saben Ustedes.

El canalla de Ted Cruz, senador republicano por Texas, al que conocen del Golpe de Estado de Guaidog en Venezuela, dijo que la NBA había retrocedido vergonzosamente frente a China. Ante cualquier oitro país no hubiera importado tanto, pero China…

El demócrata Julio Castro argumentó que Estados Unidos debería encabeza los “valores estadounidenses” y hablar en nombre de los manifestantes de Hong Kong y no permitir que un gobierno autoritario les intimide (a ellos tanto como a los ciudadanos estadounidenses).

Estados Unidos utilizó la desestabilización de Hong Kong para poner en la lista negra a 20 aparatos represivos chinos y luego anunció la restricción de visados también para los encargados de la represión de los yihadistas en China, que el imperialismo presenta como persecución de los musulmanes y, en consecuencia, una atentado a la libertad religiosa.

Además, Trump sancionó a 8 empresas de alta tecnología, entre ellas algunas que no eran chinas sino estadounidenses. Les acusó de perseguir a los yihadistas en Xinjiang. Una de ellas Hikvision, empresa de cabecera mundial en equipos de videovigilancia.

Otra dos eran Megvii Technology y SenseTime, empresas de inteligencia artificial que elaboran programas de reconocimiento utilizados por la policía china para registrar a los yihadistas.

Estas dos empresas no son estadounidenses, aunque mantienen vínculos con fondos de inversión y universidades estadounidenses. Se trata de un campo de la informática en pleno auge.

Fundada hace apenas cinco años, SenseTime ha obtenido dinero de fondos como Fidelity International, Silver Lake, Tiger Global y el omnipresente SoftBank japonés. De la tecnología de reconocimiento facial la empresa ha pasado a la seguridad financiera, los robots y los coches autónomos.

Otras empresas tecnológicas chinas, como Dahua, Meiya Pico, Yitu, iFlytek y Yixin también están en el punto de mira por dos razones. La primera es que se trata de un mercado en rápida expansión que el año que viene crecerá por encima del 60 por ciento. La segunda es que operan en áreas de interés estratégico para Estados Unidos: ciberseguridad, reconocimiento y vigilancia facial y de voz.

Una posibilidad es que Estados Unidos haya utilizado a China como pretexto para impedir el desarrollo de empresas emergentes, o lo que es lo mismo, para mantener la hegemonía de las empresas tecnológicas ya asentadas.

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