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Día: 3 de diciembre de 2019 (página 1 de 1)

En las favelas de Sao Paulo el hostigamiento policial a los vecinos es la rutina de cada día

Paraisópolis, la segunda mayor favela de Sao Paulo, respiraba miedo e indignación este lunes, un día después de que nueve jóvenes murieran en una estampida provocada por una acción policial. A pesar de la conmoción, el exceso de fuerza, aseguran, es rutina.

“Los policías cometen abusos todos los fines de semana”, dijo una joven de 18 años que vive en la calle principal de la favela, en el suroeste Sao Paulo. Por temor a represalias, la mayoría prefiere no dar su nombre.

Fue en esa calle, Ernest Renan, donde las nueve víctimas murieron pisoteadas la madrugada del domingo cuando varios policías irrumpieron en una fiesta al aire libre. La versión oficial es que los efectivos perseguían a dos personas que disparaban desde una moto, pero los vecinos tienen un relato diferente.

“Todos los fines de semana ocurre lo mismo. Arranca el ‘baile funk’ y la policía llega y empieza a correr a la gente. Ahí escuchamos los gritos, los jóvenes se desesperan, intentan huir, aquí se esconden hasta unos cien”, dijo otra vecina de 42 años señalando al estrecho callejón donde los efectivos acorralaron y golpearon a asistentes a la fiesta, según registraron vídeos de locales.

Paraisópolis concentra casi 100.000 habitantes en un kilómetro cuadrado. Su calle principal es trajinada y está llena de comercios. Las construcciones, muchas en ladrillos sin revestimiento, se levantan de forma desorganizada. La mayoría no tiene servicios básicos y marañas de cables cuelgan entre poste y poste. Aquí no llega ni un taxi de afuera.

En la entrada de la favela se realiza de jueves a sábado “el baile del 17”. Este “baile funk” se ha vuelto tan conocido que miles de jóvenes vienen de otras ciudades. La madrugada del domingo había unas cinco mil personas. Los nueve fallecidos tenían entre 14 y 23 años y no eran de la comunidad.

Un “baile funk” es una enorme fiesta de calle musicalizada con “funk”, ritmo que nació en las favelas influenciado por el hip hop. El “baile del 17” comenzó hace casi diez años frente a un bar con ese nombre, cuentan los vecinos.

El bar desapareció pero la fiesta creció, y no todos en Paraisópolis lo disfrutan. “Aquí hubo gente que hasta se mudó por eso, el ruido es insoportable, no te deja dormir”, dijo la vecina de 42 años.

Gloria Maria, de 20 años, difiere. Para ella, promotora cultural de la comunidad, el “baile funk” es una forma económica de divertirse.

A favor o en contra, los vecinos coinciden en que la acción policial es estigmatizadora y racista.

Gabriela Santana, de 21 años, reconoce que en el “baile del 17” hay drogas y sexo, “igual que en las fiestas de ricos. La diferencia es que el funk es criminalizado, es racismo”, afirma.

“En la plaza Puesta del Sol [en un barrio noble de Sao Paulo] todo el mundo fuma marihuana para ver el atardecer. ¿Y la policía llega con bombas ahí? El problema es que somos negros y pobres”, dice Lions Pacs, un rapero de 23 años que cumplió dos años de cárcel y dice tener tanto miedo de la policía que en días como el domingo no se atreve a mirar por la ventana.

En Paraisópolis, vecina de la rica urbanización Morumbi, hay una cancha de fútbol y un parque clausurado. El cine más próximo queda a media hora de autobús.

“Nunca entré al baile”, dice una joven de 23 años. “No me gusta, pero si la policía quisiera impedir el baile, vendría temprano. Pero ellos vienen tarde porque les gusta golpear a pobres y favelados”, agrega.

“La policía siempre comienza con bombas, luego lanza gas lacrimógeno, uno lo siente dentro de casa porque la garganta comienza a arder. Después se escucha la gritería, la gente pidiendo socorro”, dice su hermana de 18 años que muestra un vídeo donde se ve a policías dando porrazos a personas acorraladas en un callejón.

La policía dijo que investigará la acción policial para determinar si hubo excesos. “Luto” fue escrito en letras blancas en la calle donde ocurrió la tragedia y donde a partir del jueves, las hermanas creen, “ocurrirá todo de nuevo”.

https://es-us.noticias.yahoo.com/brutalidad-policial-rutina-denuncian-vecinos-tragedia-favela-sao-200924485.html

Tras Bolivia, Estados Unidos desata la desestabilización de Irán ‘desde dentro’

Después de derrocar al gobierno legítimo de Bolivia, ahora es el turno de Irán, con la ayuda de Israel y Arabia saudí.

Más allá de las presiones económicas y políticas, no es el primer intento de desestabilizar Irán porque es muy poco probable que sea posible una intervención militar externa, a pesar de los numerosos llamamientos de Israel para que se realicen ataques aéreos selectivos contra instalaciones en Irán, en particular, contra su programa nuclear. Al igual que Tel Aviv o Riad, Washington sabe que un escenario así sería muy caro y sin ninguna garantía de éxito.

Así que el plan es una revolución desde dentro, orquestada y asistida desde fuera y no escatiman medios para ello. Lo mismo que en Líbano o Irak, también hay que reconocer que el país no carece de problemas, algunos de ellos relacionados con la presión externa.

Las sanciones estadounidenses contra Irán, en primer lugar las exportaciones iraníes de petróleo, han tenido un fuerte impacto en la economía del país, teniendo en cuenta que la venta de petróleo es un área clave para el presupuesto del gobierno de Teherán.

A pesar de los intentos de Irán de eludir las sanciones, Washington está haciendo absolutamente todo lo que puede para bloquear cualquier transacción relacionada con el petróleo. Estados Unidos ha amenazado abiertamente a las instituciones financieras turcas con sanciones por facilitar las transacciones internacionales con Irán. Además, no sólo se apunta al petróleo iraní, sino también a su gas, otro producto que abunda entre los recursos naturales del país.

Estados Unidos está haciendo todo lo posible por aumentar los precios del petróleo en el mercado mundial, en un momento en que su producción de esquisto bituminoso está aumentando, una producción costosa pero que los estadounidenses quieren a toda costa poder utilizar como nueva arma económica. Curiosamente, esto se hace perjudicando los intereses económicos y energéticos de los países de la Unión Europea, uno de los principales importadores de petróleo.

Obviamente, también afecta gravemente a la economía iraní: limitada en sus exportaciones de petróleo y obligada a aumentar los precios de los combustibles en el mercado interior; este último hecho ha sido precisamente la razón principal de las recientes manifestaciones en Irán.

Cuando los instrumentos políticos y económicos no son suficientes para que el oponente se doblegue, los imperialistas utilizan la presión de la seguridad, incluida la presión terrorista, como los ataques a barcos que transportan petróleo iraní. Todo esto, por supuesto, acusando a Irán de ser responsable del terrorismo.

Las principales cadenas de comunicación también han contribuido significativamente al aumento de la histeria hacia Teherán. Se ha observado claramente durante las recientes manifestaciones en varias partes del país, en particular a través de los medios de comunicación de opositores políticos radicados en el extranjero, muchos de los cuales, por supuesto, se encuentran en Estados Unidos.

El Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, apoyó abiertamente las manifestaciones en un discurso que, en parte, fue pronunciado en farsí. La BBC Persa empezó a emitir dos horas antes de lo habitual para convocar a los manifestantes a salir a la calle. El servicio regional de TV Iran International, con sede en Arabia saudí, abandonó su programación habitual y dedicó un día entero a las manifestaciones. Algunos canales extranjeros que emiten en persa llegaron incluso a dar instrucciones a los manifestantes: lugar de las convocatorias, consignas a gritar, comercios a asaltar y establecimientos a prender fuego.

En esta presión extraordinaria sobre Irán, Washington no olvida los intereses de su principal aliado regional: Israel. Sobre todo en lo que se refiere al recrudecimiento de las hostilidades entre el Estado persa y algunos países árabes -que recientemente se han convertido en aliados semioficiales del Estado sionista- en el momento mismo de las masacres perpetradas en Palestina, todo ello bajo una estricta coordinación estadounidense.

Estados Unidos amenaza a Francia con emprender una guerra comercial

Tras la aprobación de un impuesto a las empresas estadounidenses por los servicios digitales en Francia, Estados Unidos también podría imponer aranceles sobre los productos franceses. Entre las categorías de productos que pueden verse afectados por los impuestos adicionales hasta el 100 por cien se encuentran los quesos, los cosméticos y el champán.

Ya no es sólo China. También Francia está embarcada en una batalla contra Estados Unidos, que no se limita sólo al comercio exterior, sino también a materias como la seguridad.

El impuesto digital francés discrimina a empresas estadounidenses como Apple, Google, Amazon y Facebook, enviando una señal clara de que Washington tomará medidas contra los regímenes fiscales digitales que afectan o discriminan a las empresas estadounidenses. Se están iniciando investigaciones sobre los impuestos a los servicios digitales en Italia, Turquía y Austria.

La lista de productos franceses que podrían ser gravados incluye 63 artículos por un valor aproximado de 2.400 millones de dólares. Incluye productos lácteos, vinos espumosos, cosméticos, cerámicas y bolsas. Los impuestos adicionales sobre estas categorías de mercancías podrían alcanzar el 100 por cien.

Las audiencias públicas están programadas para el 7 de enero del año que viene.

El 11 de julio el Senado francés aprobó el proyecto de ley sobre la fiscalidad de las grandes empresas de servicios digitales. El impuesto se aplica a los ingresos de los gigantes de internet a partir del 1 de enero de 2019 y asciende al 3 por cien de los ingresos recaudados en Francia. Las empresas afectadas se dedican al trabajo de los agregadores de noticias, comercio electrónico o publicidad en línea.

Trump dijo que podría reaccionar adoptando derechos de aduana sobre los vinos franceses.

En octubre, basándose en un veredicto del Órgano de Solución de Diferencias de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Estados Unidos adoptó nuevas sanciones del 10 por ciento para los aviones y del 25 por ciento para los productos agrícolas e industriales de la Unión Europea. Fue parte de la compensación por los daños sufridos por Estados Unidos como consecuencia de la subvención de la Unión Europea a Airbus.

El ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, ha calificado esta mañana de inaceptables las amenazas de sanciones estadounidenses contra el impuesto digital francés y advirtió a Washington de que la Unión Europea podría responder con firmeza.

Más información:
-Airbus: un cadáver de la guerra económica desatada por Estados Unidos contra la Unión Europea
– Las sanciones económicas a Irán golpean a los grandes monopolios europeos
– El declive de la hegemonía técnico-militar del imperialismo estadounidense
 

Palo de Hockey: la necesidad de recurrir a pequeños trucos para demostrar la ola de calor que nos invade

En 1998 el climatólogo Michael E. Mann utilizó los anillos de crecimiento de los árboles como un indicador climático (proxy) para deducir las temperaturas de los tiempos pasados.

Para dar más fuerza visual a su tesis, se le ocurrió presentar los datos acompañados de un gráfico que pretendía mostrar la evolución de la temperatura media en el hemisferio norte desde el siglo XV, lo que posteriormente amplió hasta el año 1000 de nuestra era.

Sus conclusiones se publicaron en la revista científica “Geophysical Research Letters”. Para obtener los datos de las temperaturas pasadas, Mann y sus colaboradores recurrieron a Keith Briffa, quien estudió los anillos de los árboles del hemisferio norte.

Pero Mann mezcló las churras con las merinas: los datos indirectos (del pasado) con los directos (del presente), es decir, con datos obtenidos de lecturas actuales tomadas de los termómetros. Las temperaturas tomadas por una vía (árboles) o por la otra (termómetros) no coinciden. Se produce una duplicidad de datos para las mismas fechas.

Es evidente para cualquiera que las conclusiones, además de aproximadas (proxy), no se podían extender a todo el plantea más que con sumo cuidado. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario. El gráfico se hizo famoso y se le denominó “palo de hockey” porque, mostraba que después de siglos de estabilidad, en las fecha más recientes las temperaturas se disparaban. En mil años la temperatura había sido como un encefalograma plano, hasta que se comenzó a elevar en el siglo pasado. En fin, Hansen pretendía sostener que la subida de las temperaturas actuales es una “anomalía”, algo sin precedentes históricos.

En 2001 el IPCC incorporó el “palo de hockey” a su tercer informe y en 2006 el Comité Nacional de Investigación de Estados Unidos aprobó las conclusiones de Hansen.

Aquello no sólo era ciencia sino mucho más. En el mismo año 2006 el documental de Al Gore “Una verdad incómoda”, que ganó un Óscar de Hollywood y un Premio Nobel al año siguiente, también mostraron el “palo de hockey”, lo que disparó su fama. Se propagó por todo el mundo, convirtiéndose en el icono del movimiento contra el calentamiento del planeta. El gobierno canadiense envió a todos los hogares un folleto alertando sobre los peligros del calentamiento acompañado del gráfico de Mann.

Que aquello era una chapuza se confirmó al divulgarse los correos electrónicos de la Universidad de East Anglia en 2009 y a partir de entonces se llenó de remiendos, rectificaciones, desmentidos y matizaciones.

La Universidad pública de Pennsylvania, donde Mann trabajaba, le abrió un expediente, absolviéndole un año después. El fiscal general de Virginia, Ken Cuccinelli, denunció a la universidad de ese estado, donde Mann había trabajado con anterioridad, y exigió que se investigara el trabajo que había realizado en ella. Finalmente, en 2011 el Tribunal Superior desestimó la denuncia del fiscal.

No sólo la investigación de Mann no era fraudulenta sino que era uno de los más grandes descubrimientos científicos, por lo que en 2014 la revista Geophysical Research Letters lo seleccionó entre las 40 publicaciones científicas más destacadas de los últimos 40 años sobre 1.000 disciplinas científicas diferentes.

“Mantenella y no enmendalla”. Al revolcarse en la mierda, algunas universidades y algunas revistas científicas no parecen nada diferente de los gorrinos.

El que mejor sabía lo que se traía entre manos era el propio Mann. A pesar de que no había tal fraude, en declaraciones a la BBC reconoció que su gráfico no se debería haber convertido en el icono del calentamiento porque su base científica era “incierta”.

Era muy benévolo consigo mismo. En su artículo Mann aseguraba, entre otras cosas, que el año 1998 había sido el año más cálido del milenio en Estados Unidos. Le apoyó el otro pontífice de la climatología, James Hansen, arrastrando consigo a la NASA tras sus desvaríos.

Las tesis de Mann y Hansen son rotundamente falsas y así se supo desde el principio: en Estados Unidos el año más caliente había sido 1934.

En 2003 dos canadienses, Stephen McIntyre y Ross McKitrick, demostraron las artimañas de Mann a la hora de manejar los datos. Comenzó así un tira y afloja en el que comenzaron a participar más científicos. Unos critican a otros o salen en su defensa.

Inicialmente, cuando le pidieron los datos en bruto para poder evaluarlos, Mann sólo entregó una parte, hasta que finalmente tuvo que acceder. Aquella actitud sonaba muy extraña.

Al mismo tiempo, Mann empezó a rectificar parcialmente, afirmando que las “incertidumbres” eran la clave del artículo que habían escrito. Se necesitaban más datos de alta resolución antes de obtener conclusiones fiables. Si bien el tratamiento matemático de los datos era, en efecto, erróneo, ello no significaba que los resultados lo fueran también.

A partir de entonces se produjeron más rectificaciones en cadena, empezando por el IPCC. Por un momento el asunto pareció desmoronarse como un castillo de naipes. En 2006 el Congreso de Estados Unidos formó un grupo de estudio compuesto por científicos que declaró su apoyo a las tesis de Mann, aunque advertía que existían “pequeños errores estadísticos” que, sin embargo, tenían “pocos efectos” en las conclusiones finales. Posiblemente se referían a aquellos “pequeños trucos” que aparecieron en los correos electrónicos que salieron a la luz en 2009.

Las estadísticas no se necesitan falsear. Un buen matemático consigue que sus truquillos apenas se noten, lo mismo que un buen falsificador consigue que un lienzo parezca casi como el original. Los que hacen los sondeos electorales tienen mucha experiencia en ello.

Por ejemplo, Mann había obtenido sus datos de cierta variedad de pino en unas montañas de Estados Unidos que habían sido fertilizados con CO2 y, en consecuencia, no se debieron utilizar como indicadores de la temperatura ambiente.

Mann volvió a responder de la misma manera: aceptó la crítica pero dijo que si se eliminaban las mediciones basadas en los pinos, los resultados apenas cambiaban. Lo que Mann no pareció entender es que se trata justamente de eso, de una tautología que siempre vuelve al punto de partida. Si lo que buscas es calentamiento, lo que encuentras son aumentos de temperatura por todas partes.

La tautología es idéntica a la de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (CMNUCC), que lo define como aquel cuyo origen está, directa o indirectamente, en la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y se suma a la variabilidad natural observada durante períodos de tiempo comparables. En otras palabras, el cambio climático es responsabilidad del ser humano porque así lo define la ONU; en caso contrario, el clima no cambia de manera “natural”.

Con posterioridad se han llevado a cabo varios intentos de rehabilitar el “palo de hockey” en diferentes revistas científicas, utilizando “proxies” diferentes, como sondeos en el hielo. Sin embargo, el IPCC no ha vuelto a mencionar el asunto. Hoy nadie habla de ello porque parece irremediablemente contaminado.

Lo interesante es que, como escribió McKitrick, aún siguiendo el mismo método estadístico de Mann, las temperaturas del siglo pasado no mostraban nada excepcional. En la Edad Media, hacia el año 1000, también aparece una época de calor con temperaturas superiores a las actuales.

Las oscilaciones de las temperaturas a lo largo de la historia del planeta van en una dirección y luego en la contraria. No existe eso que Mann calificaba como “anomalías”. En los últimos mil años las temperaturas no han seguido una línea recta y cuando han subido, como en la Edad Media, su ascenso no tuvo nada que ver con el CO2, ni con la industria, ni con el capitalismo. Ni siquiera tuvo que ver con los seres humanos.

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