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Día: 30 de noviembre de 2019 (página 1 de 1)

La historieta de España

Bianchi

El siglo XIX es conocido como el «siglo de las nacionalidades» por ser en esa centuria cuando se formaron políticamente la mayor parte de las naciones hoy conocidas. También la española (y, finisecularmente, la vasca, catalana…). Fue el desarrollo del capitalismo quien forjó las condiciones para el nacimiento de las naciones; antes, en la Europa feudovasallática, no existían, al menos según los patrones en que hoy las vemos.

No obstante, el hipotipo actual que de España se tiene, a juzgar por las puerilidades que se oyen, es precapitalista y ultramontano. E intemporal: España ha existido siempre, y, por supuesto, los españoles. El filósofo Séneca, por ejemplo, era «español» de Córdoba, y no romano de la provincia hispánica romana.

Hubo dos conatos de ruptura epistemológica para crear una nueva historiografía. El primero parte del palentino Modesto Lafuente, católico y liberal, que en 1850 escribiera una Historia de España en la que el pueblo está presente, además de (como hasta la fecha) reyes, espadones, generales y nobles. Lafuente escribe cuando en España se está tratando de romper con el Antiguo Régimen para generar las bases de un Estado moderno ya en la era isabelina y en el sexenio democrático del XIX.

Era un avance, aunque insuficiente. La historia de Lafuente no puede evitar tics providencialistas como, por ejemplo, la conversión del arriano rey godo Recaredo al catolicismo (año 587) encontrando en la monarquía visigótica la primera etapa de la vertebración de la nación española. Lafuente se convertirá en otro «clásico» de la historia oficial. Fue con Rafael Altamira, krausopositivista, que se dejaran los patriotismos, provindecialismos e identidades intemporales, pero es otro capítulo.

Pues bien, a poco que se siga el «procès» catalán, cunde la impresión de que la España a la que se apela no es ya la más racional, a fuer de positivista, de Altamira, o siquiera la patriotera de Lafuente, sino otra anterior, a saber: la de tebeo, la historieta de tebeo (nos negamos a decir «comic») y la contada en la Enciclopedia Álvarez -que estudiamos algunos en edad escolar-, esto es, la España del Cid, los Reyes Godos, Pelayo, Indíbil y Mandonio y Di Stefano. La España suya, la de ellos, la cañí y el ¡Santiago y cierra España! (o sea, ¡a por ellos!) de mi admirado Capitán Trueno. El resto es la Anti-España.

Buenas tardes.

Próximas guerras

Darío Herchhoren

No se asusten. No soy agorero, y soy consciente de que una guerra con las armas actuales significaría quizá el fin de la humanidad. Pero tampoco soy ingenuo, y creo que aunque las evidencias muestren lo contrario, el imperio norteamericano sueña con destruir a Rusia y a China, sus archienemigos de un solo golpe, y creen todavía en su superioridad militar, y sobre todo en la excepcionalidad de los EEUU.

Todos los políticos de los EEUU y sobre todo, aquellos que pertenecen a la enorme burocracia (¿o burrocracia?), que forman los republicanos y demócratas, creen que los EEUU están llamados por dios a dirigir el mundo.

Sin embargo hay algunos obserevadores en los EEUU que son más objetivos y ya alertan sobre el hecho insoslayable de que para el caso de declararse una guerra entre las grandes potencias, los EEUU ya no podrán contar como hasta ahora con la ventaja de que su territorio está muy lejos del teatro de la guerra, y eso les permitirá salir bien parados de esa hipotética contienda.

Al efecto debo resaltar la publicación norteamericana Foreign Policy, que alerta sobre una realidad que ha cambiado la relación de fuerzas, y que esta vez la fabricación de nuevas armas ultrasónicas, la miniaturización de otras ya existentes y sobre todo la posesión de drones volantes y submarinos de muy bajo coste por parte de Rusia y de China, han cambiado las tornas y que el territorio, los centros de mando y de aprovisionamiento pueden ser arrasados en pocos minutos llevando la destrucción al corazón del imperio.

Hasta ahora, salvo el ataque japonés a Pearl Harbour, los militares norteamericanos se han batido con ventaja, ya que siempre las guerras en que han participado han sido lejos de su territorio. Pero esta vez las cosas han cambiado, y los militares yanquis lo saben y han tenido la prudencia de ponerlo en conocimiento de la autoridad presidencial de turno.

Todo el poderío militar de los EEUU se ha basado en la enorme cantidad de bases extendidas en el mundo entero, que sirven tanto para esclavizar a las naciones donde están ubicadas, como para meter miedo a China y Rusia, rodeándolas de las mismas, pero el nuevo armamento de que habla Foreign Policy, hace que todas esas bases sirvan solo para la primera opción, es decir someter, explotar, extorsionar, chantajear, amedrentar a aquellos paises en donde están puestas.

Es decir, que es como si la mafia, se instalara en nuestra casa para protegernos, pero debemos pagar esa protección y comprar el armamento a quien nos protege.

No es una casualidad que la mafia tenga su máximo poder en los EEUU. En la década de 1930, el almirante Irving Wallace de los EEUU dijo que Al Capone solo operaba en algunos barrios de Chicago, pero que nosotros lo hacemos en el mundo entero.

Se trata de un gigante poderoso, cruel y sin escrúpulos, y por lo tanto peligroso porque puede hacer mucho daño todavía, aunque cada vez muestra signos de senilidad irreversible. El gobierno de Trump se parece mucho a un zombie, que está en muerte cerebral. No sabe a donde va ni a qué va.

Si miramos con atención veremos que EEUU no tiene una política exterior. Tenerla significaría negociar, pactar, empatizar, convenir, acordar. Nada de eso.

Los EEUU no acuerdan nada, solo imponen. Pero esto ya ha llegado a su fin. Hay otras potencias en el mundo tan o más fuertes que ellos, y ello pone al desnudo esa carencia. Ahora se nota cada vez más la raquítica política exterior de los EEUU. Al no poder imponer nada porque la relación de fuerzas se inclina en su contra vemos como esa incapacidad se torna patética.

Pero todavía no podemos cantar victoria. Estados Unidos es un boxeador noqueado, pero todavía puede golpear, y muy fuerte. Hay que tener paciencia, los acontecimientos muestran cada vez más, que el cuarto de hora de los EEUU ya pasó. Y no volverá. Trump, con ese fino olfato que lo caracteriza hablaba de hacer otra vez grande a los EEUU. Eso es porque percibe a pesar de su rudeza y simplicidad, que ya no lo es.

Francia se aleja de la OTAN para acercarse a Rusia

Para la guerra siempre hay dinero y la OTAN incrementa los gastos militares hasta los 400.000 millones de dólares (1), pero Francia no quiere pagar la factura y Estados Unidos tampoco.

La OTAN es sobre todo Europa y la contribución financiera de Estados Unidos para la defensa del Viejo Continente, llamada Iniciativa Europea de Disuasión, va a disminuir el año que viene hasta los 5.900 millones de dólares.

Cada uno de los 29 aliados contribuye al presupuesto de la OTAN en función de su peso económico, que en el caso de Estados Unidos supone el 22 por ciento del total, seguido de Alemania con un 15 por ciento y Francia con el 10,5 por ciento.

Esas proporciones cambiarán a partir del próximo año, ya que Estados Unidos quiere reducir significativamente su contribución a la OTAN hasta el 16,35 por ciento y Alemania elevará su participación al mismo nivel, mientras que los demás países miembros han acordado pagar más… excepto Francia, cuya participación se mantendrá en el 10,5 por ciento.

Macron cree que el acuerdo puede crear un precedente que permita a Estados Unidos reducir sus contribuciones a los presupuestos de otras organizaciones internacionales.

Mientras las relaciones de Francia con la OTAN nunca han sido deslumbrantes, Merkel ha dicho que la Alianza les interesa ahora más que en la Guerra Fría. Por el contrario Macron la ha  calificado “en estado de muerte cerebral”. ¿Para qué seguir poniendo más dinero?

El Presidente francés cada vez se parece más al “candidato manchú” y no sólo en lo que respecta a Ucrania. Si hacemos caso a lo que escribió el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung el miércoles (2), el asunto es muy serio. Francia pretende abandonar la estrategia de la OTAN para estudiar la oferta de Putin: imponer una moratoria sobre los misiles nucleares FNI (mediano alcance) en Europa.

Al día siguiente lo desmintió en una rueda de prensa con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltemberg, pero dio la impresión de que hablaba con la boca pequeña e incluso ha escrito una carta a Putin en la que se muestra dispuesto a volver al tratado sobre limitación de misiles de alcance medio.

“El mundo ha cambiado. El Telón de Acero ha caído. Eso significa hoy volver a algunos temas esenciales en ese campo, a través de un diálogo lúcido con Rusia, robusto y exigente”, dice Macron, quien asegura que tiene voluntad de diálogo con Rusia porque es “imperativo abordar este tema de frente dentro de la Alianza”, añade.

El diálogo entre Europa y Rusia debe crear las condiciones para “una soberanía europea más fuerte”, opina Macron, que es exactamente lo contrario de lo que dijo Stoltemberg en la misma rueda de prensa: una Europa fuerte exige una OTAN también fuerte.

(1) https://mazo4f.com/y-eso-para-que-otan-incrementara-gastos-militares-a-400-mil-millones-de-dolares
(2) https://www.faz.net/aktuell/politik/ausland/macron-will-putins-angebot-fuer-raketen-moratorium-pruefen-16506811-p2.html

El retroceso de los glaciares alpinos es sólo la mitad de su historia

Ladera del monte Tschierva, en los Alpes
Desde finales del siglo XVIII los científicos suizos fueron los primeros que se preocuparon por los glaciares porque en aquella época la industria turística les puso el dinero encima de la mesa para averiguar el porvenir del negocio. No sólo descubrieron que los glaciares alpinos retrocedían sino que lo mismo les ocurría a otros glaciares del planeta. En fin, descubrieron las glaciaciones que, como ya hemos dicho, es uno de los mayores descubrimientos en la historia de la ciencia.

En su retroceso los glaciares levantan la sábana de hielo y dejan ver la historia que hay debajo. Cuando los glaciares avanzan lo vuelven a tapar todo.

Christian Schlüchter, profesor de geología de la Universidad de Berna, se dedica a estudiar los restos que dejan al descubierto los glaciares suizos. Algunos de esos restos son leños y turba que se encuentran en los frontales de los glaciares y su fecha se puede datar.

Los restos orgánicos demuestran que en un determinado momento, hace miles años, en su avance el glaciar arrasó un bosque y lo dejó enterrado, es decir, que creció de tamaño y luego retrocedió. Hablar constantemente del retroceso de los glaciares es contar sólo la mitad de la historia.

“Hasta ahora todos estábamos convencidos de que los Alpes siempre habían estado cubiertos de hielo y de magníficos glaciares. Hoy sabemos que esa hermosa imagen es falsa: durante al menos la mitad de los últimos 10.000 años los glaciares suizos cubrieron menos superficie de lo que cubrían en 2005”, escribe Schlüchter.

Durante una determinada época los glaciares suizos crecieron y ahora están en retroceso porque el planeta y todo lo que hay en él, lo mismo que las personas, están en movimiento, en un interminable proceso de cambio, de desarrollo y de extinción, tanto si se trata de seres vivos como de materia inerte. Para que el planeta y lo que hay en él se muevan no es necesaria la intervención de la humanidad, ni de la industria, ni del capitalismo.

En la naturaleza la estabilidad no existe y los glaciares alpinos retroceden desde una época anterior al desarrollo industrial. Los dialécticos antiguos lo llamaban “motu propio”: los glaciares se mueven por sí mismos, por su propio impulso, por automovimiento.

Schlüchter empezó analizando sistemáticamente el glaciar Tschierva, en el cantón de los Grisons, y el glaciar Unteraar, en el de Berna, y luego amplió las conclusiones obtenidas a todos los glaciares alpinos, mostrando un escenario coherente de su historia desde el final de la última glaciación.

Según Schlüchter, en los últimos 10.000 años los glaciares han experimentado doce períodos de avance y retroceso, algunos de los cuales son más prolongados que otros, con duraciones que a veces se miden en siglos y otras en milenios.

Así algunos de los restos de árboles que han aparecido bajo los frontales de los glaciares podrían tener hasta 6.000 años de antigüedad. En un antiguo glaciar en el que ahora no vemos más que rocas, antes hubo hielo y antes un bosque. Lo que no hubo nunca fue esa estabilidad de la que ahora hablan tanto.

En determinadas épocas, el límite entre la zona de acumulación y la de ablación ha remontado más de 300 metros. Los glaciares cambian y, en determinadas, épocas cambiaron mucho más rápidamente que en la actualidad. Sin embargo, no todos cambian al mismo tiempo, ni al mismo ritmo. Mientras los periodos de enfriamiento son lentos, dice Schlüchter, los de calentamiento son mucho más rápidos.

Por más que los seudocientíficos digan otra cosa, las causas del avance y el retroceso de los glaciares no se conocen más que de forma muy imprecisa. Ciertamente la temperatura es una de ellas, pero también lo son las precipitaciones, la humedad y los vientos dominantes.

En opinión de Schlüchter, la temperatura es la causa principal del retroceso de los glaciares y en ciertos momentos de la historia la temperatura ha sido entre 1 y 1,5 grados centígrados más alta que en la actualidad.

En los últimos 10.000 años se han producido doce fases de retroceso de los glaciares alpinos, según Schlüchter. Hace unos 7.000 años, en ellos había mucho menos hielo que hoy y no es exagerado decir que muy probablemente el hielo había desaparecido por completo.

Los períodos de menos hielo en los Alpes coinciden con épocas de intensa actividad solar, según mediciones del berilio 10 que se forma durante dichos períodos. El análisis de la madera fósil permite determinar los patrones de precipitación en el momento del crecimiento de los árboles, lo que también proporciona información sobre el clima del pasado.

Durante el Imperio Romano los glaciares también se redujeron drásticamente. Hace 2.000 años apenas había nieve en las cumbres más altas de la cordillera y por eso Aníbal pudo cruzar los Alpes con sus elefantes para atacar a las legiones. Según Schlüchter entonces las temperaturas eran aproximadamente un grado más cálientes que las actuales.

Si en el Imperio Romano hubiera habido seudoecologistas, estarían mucho más asustados que hoy.

Más información:
Una de las mayores revoluciones científicas: el descubrimiento de las glaciaciones

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