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Día: 18 de noviembre de 2019 (página 1 de 1)

Europa financia el terrorismo yihadista en África

En un reportaje aparecido en 2017 en MarocLeaks, el capitán Sekou Traoré, que se presentaba como un “resistente frente a los yihadistas”, aseguraba que fueron Sarkozy, Fillon, Juppé y el general Puga quienes enviaron a los yihadistas a atacar Mali, con la complicidad del presidente Amadou Toumani Touré (1). Aquella información desapareció de internet, pero la reprodujo el periódico Algerie Patriotique (2).

Los terroristas del MNLA y sus homólogos yihadistas (Ansar Dine, Aqmi) invadieron Malí el 17 de enero de 2012, un país que tiene una superficie doble que España. “Es imprescindible conocer qué fuerzas están detrás de esos terroristas, es decir, quiénes los financiaron, quiénes les prestaron asistencia logística y quiénes les dieron las órdenes”, decía Traoré.

La estrategia africana de Francia consistía en liquidar a Gadafi y utilizar el arsenal militar del antiguo régimen para organizar la contrarrevolución yihadista en los países que hoy están bajo ocupación militar francesa.

Detrás de esa estrategia estaba Sarkozy, el presidente francés de la época, que puso el arsenal militar de Gadafi a disposición de los yihadistas para luchar en Malí. Francia pidió al MNLA que le ayudara a abandonar a todos los combatientes -tuaregs- de Azawad que estaban en el ejército libio, a cambio de dar luz verde a la independencia de Azawad.

Frente al ejército maliense, los yihadistas poseen arsenales poderosos: rifles de asalto, misiles (tierra-tierra y tierra-aire), lanzacohetes BM-21 y morteros, procedentes directamente de los arsenales libiosos.

Como se sabe en Bamako, los yihadistas están mejor equipados que los soldados malienses. No es de extrañar que haya deserciones. El MNLA, presente en las colinas alrededor de Zakake, al norte de Kidal, asegura que dispone de un ejército de mil efectivos, entre ellos unos 400 antiguos soldados del ejército libio que regresaron al país y fueron trasladados por Mohamed Ag Najem, antiguo coronel de Gaddafi. En el norte de Mali se unieron a los hombres de Ag Bahanga.

Un reportaje publicado el 30 de julio por el New York Times revela que Europa financia gran parte de las operaciones de Al-Qaeda. El diario estadounidense estima en unos 105 millones de dólares (93 millones de euros) el importe total de los rescates entregados a las distintas facciones yihadistas a cambio de la liberación de los secuestrados.

Francia ha pagado la mayor parte de ese importe, 58 millones de dólares (43 millones de euros) desde 2008.

El capitán Traoré fue asesinado y en su oficina tenía un teléfono satelital ocupado a los yihadistas. El 20 de enero por la mañana sonó el teléfono. El Presidente de Mali en persona llamaba a los yihadistas para cobrar un rescate, pero escuchó la voz del capitán Traoré.

Si Francia envía yihadistas a Malí es porque tiene intereses coloniales. Como dijo el antiguo dirigente del MNLA, Hama Ag Mahmud, “Francia obligó a Malí a firmar un acuerdo de defensa, luego se otorgó a sí misma concesiones mineras y envió tropas para proteger las que ya tenían”.

Mientras los yihadistas atacan el norte de Malí, Francia hace creer al mundo que está liberando el país desde el sur. Pero es la misma invasión con diferentes mercenarios. Es una invasión imperialista que pone a los yihadistas en el poder para proteger a las empresas francesas.

(1) http://maroc-leaks.com/sarkozy-fillon-juppe-baroin-general-puga-ont-envoye-jihadistes-attaquer-mali/
(2) https://www.algeriepatriotique.com/2017/09/17/revelations-explosives-attaques-terroristes-contre-mali/

Bienvenidos al futuro, bienvenidos a la guerra mundial 2.0

En mayo WhatsApp, que es una filial de Facebook, sufrió un ataque cibernético. Los usuarios no se apercibieron de ello pero fue escalofriante. Al enviar una videollamada a una persona, los piratas informáticos se pueden infiltrar en su móvil. La víctima ni siquiera necesita coger la llamada.

WhatsApp afirmó que el ataque portaba el sello de una empresa privada conocida por trabajar con los gobiernos, distribuyendo programas espía que capturan el control del sistema operativo del móvil.

Un nombre estaba en labios de todos: NSO Group, una empresa israelí especializada en el diseño de herramientas de espionaje para los gobiernos.

Luego WhatsApp presentó una demanda en un tribunal federal de San Francisco, nombrando expresamente a NSO como protagonista del ataque informático. La plataforma de mensajería acusó a NSO de haber atacado a al menos 100 defensores de derechos humanos, periodistas y otras personas en todo el mundo. Por ejemplo, unos 20 militantes en India habían sido blanco de ataques, según reveló el diario Indian Express (*).

La NSO negó las acusaciones en bloque. “El único objetivo de la NSO es proporcionar tecnología a las agencias gubernamentales autorizadas de inteligencia y de aplicación de la ley para ayudarles a combatir el terrorismo y los delitos graves”, respondieron en un comunicado.

Israel tiene un próspero panorama tecnológico y muchas de sus empresas emergentes más destacadas están especializadas en ciberseguridad. Toda la economía israelí está marcada por el complejo militar-industrial. Hay una estrecha asociación entre los sectores público y privado en este ámbito. Las empresas digitales no son una excepción.

NSO Group es una de esas empresas emergentes. Se creó en 2010 y tiene su sede en Herzliya, el suburbio tecnológico al norte de Tel Aviv. Sus tres fundadores, Niv Carmi, Omri Lavie y Shalev Shulio, son antiguos miembros de la Unidad 8200, un equipo del ejército israelí especializado en inteligencia electromagnética (SIGINT).

A NSO se la conoce por una aplicación informática, Pegasus, un programa de espionaje que envía un SMS al móvil que contiene un enlace en el que se puede pulsar, un tipo de ataque denominado “spear fishing” (pesca submarina). El virus se instala una vez que el usuario pulsa sobre el enlace y toma el control del móvil. Puede realizar grabaciones de audio y vídeo, rastrear la posición GPS del dispositivo o capturar los mensajes intercambiados.

NSO ha suministrado esa tecnología a gobiernos como Turquía, Kazajstán, Togo o Qatar. En México, decenas de abogados, periodistas e investigadores internacionales han sido supervisados por la policía gracias a Pegasus. Emiratos Árabes Unidos pirateó el móvil del disidente Ahmed Mansoor de esa manera en agosto de 2016.

En agosto del año pasado Amnistía Internacional hizo una campaña por la liberación de saudíes encarcelados. Luego, un miembro de la organización recibió un mensaje SMS sobre una manifestación frente a la embajada de Arabia saudí en Washington. El mensaje incluía un enlace de aspecto sospechoso. Tras la verificación, se comprobó que era efectivamente portador del virus Pegasus.

“El ataque a Amnistía Internacional fue la gota que colmó el vaso”, dijo la ONG en mayo de este año, cuando presentó una denuncia contra el Ministerio de Defensa israelí. “NSO Group vende sus productos a gobiernos conocidos por sus atroces violaciones de derechos humanos, dándoles las herramientas para seguir a militantes y disidentes”, dijo en un comunicado.

Riad no tuvo suficiente con eso. Pocos meses después de piratear a Amnistía Internacional, el periodista y disidente Jamal Jashoggi fue asesinado en el consulado saudí en Estambul. El asesinato causó un escándalo internacional y fue noticia hace un año.

En diciembre el New York Times informó de que el teléfono de Jashoggi había sido infiltrado por Pegasus. Siete militantes y periodistas cuyos teléfonos estaban comprometidos por las aplicaciones de NSO, incluido un amigo de Jashoggi, presentaron entonces quejas contra la NSO en Israel y Chipre.

Las herramientas informáticas desarrolladas por NSO son armas sometidas a la ley israelí. Su venta al exterior debe ser autorizada por el Ministerio de Defensa, que otorga una licencia específica para que la NSO pueda firmar contratos fuera del país. Si países como Arabia saudí se niegan a reconocer al Estado de Israel por razones políticas, existen otras razones igualmente políticas para que colaboren con él.

Por eso Amnistía Internacional demandó en mayo al Ministerio israelí de Defensa, unos días antes de que WhatsApp revelara que había sido blanco del ataque informático. El objetivo es que el gobierno israelí revoque la licencia de exportación de NSO.

(*) https://indianexpress.com/article/india/whatsapp-confirms-israeli-spyware-used-snoop-on-indian-journalists-activists-pegasus-facebook-6095296/

Más información:
– Pegasus: si entra en tu móvil también entra en tu cabeza
– La aplicación informática de una empresa israelí se utilizó para espiar a través de WhatsApp
Un agujero en WhatsApp permitió la instalación de un programa de espionaje israelí

Aunque el ladrillo se vista de seda… en la quiebra se queda

El mes pasado quebró WeWork, una empresa emergente dedicada al alquiler de oficinas “a medida”, compartidas ente varios inquilinos, con internet, teléfono, despacho y demás servicios que necesitan los “emprendedores” de nuevo cuño, de los que tienen los bolsillos casi vacíos. Proporciona una fachada para quien no tiene nada, ni siquiera una dirección de correos a la que poderle escribir.

El capitalismo funciona de la siguiente manera absurda: antes de concederte un préstamo, el banco tasa tus activos, por ejemplo, tu piso (si es que lo tienes, si es que es tuyo y si no está ya hipotecado de antes).

Para concederle un préstamo, SoftBank tasó a WeWork en 47.000 millones de dólares en enero y un parte de la empresa pasó a poder del banco, lo cual quiere decir que no hay ningún préstamo sino un apoderamiento de la empresa por parte del banco. El banco se prestaba dinero a sí mismo.

Como la tasación del negocio estaba inflada deliberadamente, el banco recibía más dinero del que ponía encima de la mesa.

Seguramente Ustedes son escépticos y no creen en los milagros, pero el capitalismo no es más que un milagro: el de la multiplicación de los panes y los peces.

Ante el chollo, WeWork se lanzó en la cuesta hacia abajo y el mes pasado quiso más dinero todavía. Lanzó una oferta pública de venta de acciones que consumó el saqueo: el banco se quedó con toda la empresa.

Ahora bien, SoftBank debía rescatar a WeWork de la ruina, pero la magia seguía obrando sus frutos: de 47.000 millones de dólares la tasación pasó a sólo 8.000 millones de dólares menos. En ocho meses su valor era seis veces menor (*).

A diferencia de los “mirlos blancos”, WeWork no era exactamente humo, la típica empresa virtual, sino todo lo contrario, un gigante inmobiliario. Las empresas como WeWork alquilan más de 4,5 millones de metros cuadrados de inmuebles, que representan el 16,5 por ciento de la demanda del sector, o sea, un monopolio.

Con la quiebra, los inmuebles vuelven al mercado y la burbuja se sigue inflando. Las cosas no son lo que parecen. WeWork parecía una de esas empresas de las nuevas tecnologías, pero no era más que el ladrillo de toda la vida, con la diferencia de que no construía, ni siquiera compraba: sólo realquilaba el espacio.

La multinacional empleaba a más de 12.500 trabajadores a los que se les ofrecieron acciones. Algunos pidieron préstamos personales para comprarlas a un precio de 54 dólares cada una; ahora sólo les pagan 19 dólares, es decir, han perdido el dinero y, además, deben devolver los préstamos.

Ls milagros son sólo para algunos; los demás tienen que pagar el pato.

(*) https://markets.businessinsider.com/news/stocks/wework-could-run-out-of-money-2020-cash-burn-bernstein-2019-10-1028571132

Estados Unidos está construyendo una base naval en Georgia para controlar al Mar Negro

En 2017 se celebró la ceremonia oficial de iniciación de las obras de construcción del primer puerto de aguas profundas de Anaklia en la costa este del Mar Negro. ”Este puerto fortalecerá las posiciones de Georgia en el mapa de la Ruta de la Seda”, dijo entonces el Primer Ministro Georgui Kvirikashvili.

El puerto no está siendo construido por el Estado, sino por inversores privados georgianos con la mediación activa de los estadounidenses. La empresa georgiana TBC Holding, propiedad del contratista Mamuka Jazaradze, está construyendo un enorme puerto de aguas profundas en el Mar Negro para competir con los puertos rusos y, en última instancia, para ocupar su lugar en el comercio chino. Occidente concibe este puerto como una alternativa a la Ruta de la Seda, un portal de China a Europa.

La profundidad del puerto es de 20 metros (suficiente para acomodar todo tipo de buques), 32 muelles con una longitud total de 12 kilómetros. La capacidad de carga es de 100 millones de toneladas de carga al año. Es comparable a los puertos de Shanghai, Singapur y Rotterdam. El costo del proyecto: 2.500 millones de dólares. Se espera que los primeros barcos entren en Anaklia el año que viene.

Pero Bidzina Ivanishvili (empresario, dirigente del partido de gobierno El Sueño Georgiano), probablemente por iniciativa de los socios rusos, explicó a Jazaradze que no deberían ir demasiado rápido. Mientras que este último, el banquero más famoso del país, ya había anunciado por todas partes que su puerto estaba a punto de expulsar a Rusia de la zona de tránsito del Mar Negro.

“Los representantes de las autoridades oficiales cuestionan cada vez más la viabilidad del proyecto”, dijo Jazaradze. La dirección del consorcio Anaklia se está defendiendo de las acusaciones del gobierno de que no será capaz de completar la construcción y conseguir las inversiones a tiempo.

Obviamente el problema es el dinero. Ha desaparecido. Las inversiones privadas se han congelado en 70 millones de dólares, en lugar de los 620 millones previstos. El consorcio obtuvo con éxito un préstamo de 400 millones de dólares de cuatro instituciones financieras internacionales, el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, la Corporación de Inversión Extranjera Privada, el Banco Asiático de Desarrollo y el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura.

Pero el problema es que los acreedores exigen que el gobierno georgiano garantice el préstamo. En otras palabras, si el proyecto fracasa, el gobierno georgiano tendría que garantizar el reembolso de cientos de millones de dólares.

El 16 de junio de este año los medios de comunicación georgianos publicaron una supuesta filtración del gobierno: la construcción del puente de Anaklia quedaba congelada, añadiendo que era necesario retroceder por presiones de los diputados de la alianza entre El Sueño Georgiano y Georgia Democrática, dirigida por Bidzina Ivanishvili.

En otras palabras: desde Moscú una mano negra saboteaba los planes de Tiflis y el 20 de junio miles de manifestantes atacaron el parlamento georgiano.

Sin embargo, El Sueño Georgiano ganó las elecciones legislativas de 4 de octubre, Bidzina Ivanishvili se convirtió en Primer Ministro. Inmediatamente dijo que el proyecto era una broma y sugirió que no tenía intención de lidiar con él.

En la actualidad el consorcio de Mamuka Jazaradze sólo incluye a empresas estadounidenses: SSA Marine y Conti International LLC. Algunos dicen que los estadounidenses no expulsaron por casualidad a los franceses de este proyecto y que hoy están expulsando a los búlgaros.

El hecho es que el puerto comercial es sólo una parte del proyecto. Su otra parte, mucho más importante para Washington, es una base militar. Todo el mundo sabe cómo es la relación entre Estados Unidos e Irán en la actualidad, al borde de la guerra. Por eso, los constructores tienen prisa y aseguran que completarán el puerto en menos de un año. De ahí que un gigante como SSA Marine esté involucrado en el proyecto.

“Los estadounidenses realmente quieren construir un puerto de tránsito comercial que garantice a su país satélite una vida próspera”, dijo Vladimir Jomeriki, vicepresidente del Congreso Mundial de los Pueblos de Georgia. Pero en realidad, el puerto comercial no es el objetivo principal. Está previsto que Anaklia se convierta en una base naval estadounidense en la que puedan estacionarse barcos y submarinos en las narices de Rusia.

Con la pérdida de Crimea, la dominación estadounidense en el Mar Negro fracasó. Por otra parte, los planes para librar una guerra contra Irán siguen siendo válidos. Por eso el puerto de Anaklia es necesario precisamente el año que viene, no más tarde. Al culpar a los diputados, el gobierno georgiano casi sabotea los planes. Esta es la razón del motín del 20 de junio en Tbilisi y del asalto al parlamento.

Mientras, la construcción del puerto continúa activamente. El nuevo puerto representa una amenaza para Novorossiysk, el puerto de aguas profundas más cercano en el sur de Rusia. Ya el año que viene, dicen los especialistas, Novorossiysk sentirá la competencia. Anaklia podría socavar su posición de cabecesra en el transporte de contenedores al recibir parte de la carga que actualmente transportan a occidente los países asiáticos.

http://www.observateurcontinental.fr/?module=articles&action=view&id=1227

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