La web más censurada en internet

Día: 16 de octubre de 2019 (página 1 de 1)

Las tropas británicas también se preparan para abandonar Siria

Cientos de soldados de las Fuerzas Especiales británicas serán retirados de Siria si el ejército estadounidense se retira por completo, dice el diario británico The Times.

La decisión de Trump de retirar las tropas estadounidenses de la frontera entre Siria y Turquía ha sorprendido a todos, incluido el Reino Unido, que se encuentra entre los aliados más leales a Estados Unidos.

La decisión, aparentemente improvisada, de Trump “cegó” al gobierno británico que, probablemente, no fue informado de la conversación telefónica entre Trump y Erdogan, de la que resultó la decisión de retirar las tropas estadounidenses.

La decisión de Trump de retirar las fuerzas estadounidenses de una parte significativa del noreste de Siria expondrá a las fuerzas especiales británicas que operan en la región a situaciones excepcionales de vulnerabilidad, lo que requerirá su retirada total.

Se desconoce el número exacto de soldados de las Fuerzas Especiales británicas, que se presume que son miembros de los regimientos de élite del Servicio Aéreo Especial (SAS), pero las estimaciones oscilan entre las varias decenas y algunos cientos.

Lucy Fisher, corresponsal del Times, dice en un tuit que el número de tropas de las Fuerzas Especiales británicas que operan en Siria no excede unos pocos cientos.

En el mismo tuit, Fisher dice que estos soldados británicos dependen de las fuerzas estadounidenses para obtener recursos, transporte, infraestructura e ISR (inteligencia, vigilancia y reconocimiento).

Mientras tanto, a los 1.000 militares estadounidenses estacionados en el norte de Siria se les ordenó abandonar el país, dijo un funcionario estadounidense bajo condición de anonimato, después del inicio de la ofensiva dirigida por Turquía.

“Estamos ejecutando la orden”, agregando que Estados Unidos dejará un pequeño contingente de 150 soldados en la base de Al Tanf, en el sur de Siria.

Rusia no permite que las tropas turcas penetren más de 5 kilómetros en territorio sirio

Ayer Rusia advirtió a Turquía de que sus tropas no pueden penetrar más de cinco kilómetros en territorio sirio y se mostró en contra de su presencia permanente en ese país. «Estamos en contra de que las tropas turcas sean desplegadas de manera permanente en territorio sirio», dijo Alexandr Lavrentiev, representante del Kremlin para Siria.

Lavrentiev, que hizo estas declaraciones en Abu Dabi en el marco de la visita de Putin a Emiratos Árabes Unidos, recordó el acuerdo sirio-turco de Adana, suscrito en 1998 para hacer frente a las preocupaciones de Ankara en materia de seguridad.

En virtud de dicho pacto, precisó, las tropas turcas podían penetrar cinco kilómetros en territorio sirio para combatir al Partido de los Trabajadores del Kurdistán, considerado terrorista por Ankara.

Destacó que el propio Erdogan aseguró que, una vez concluya la operación militar contra los «grupos terroristas», las tropas turcas serán retiradas del norte de Siria.

Lavrentiev estimó en unos 12.000 los terroristas del Califato Islámico que se encuentran en prisiones en el noreste de Siria que podrían ser liberados si las milicias kurdas abandonan sus posiciones, de lo que ya alertó Putin el pasado viernes.

En cuanto a la presencia del ejército sirio en la zona, resaltó que los kurdos le permitieron acceder, previo acuerdo, a los territorios bajo su control y confirmó que los soldados sirios ya han entrado en Manbij.

«La operación continuará mientras la amenaza terrorista no sea eliminada… Proseguirá hasta que cumplamos plenamente los objetivos que nos hemos planteado», ha afirmado hoy Erdogan durante la VII cumbre de países turcomanos que tiene lugar en Bakú.

Erdogan subrayó que la operación contra los «terroristas» en las zonas fronterizas con Siria transcurre según el plan presentado por Ankara ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

«Pido a los países hermanos que apoyen a Turquía en la lucha contra el terrorismo», señaló, y adelantó que Ankara se propone crear una zona de seguridad en todo el noreste sirio hasta la frontera con Irak.

El dirigente turco manifestó que Ankara tiene dos objetivos: «la eliminación de la amenaza terrorista y el retorno de los refugiados».

«En siete días de operación hemos limpiado de terroristas mil kilómetros cuadrados de territorio. Garantizamos la seguridad de nuestras fronteras», recalcó.

En cuanto a los refugiados sirios, estimó que en la primera etapa regresará al país árabe un millón de personas y, en la segunda, dos millones.

El 9 de octubre Turquía inició una invasión militar para expulsar de esa región a las milicias kurdosirias Unidades de Protección del Pueblo (YPG), aliadas de Estados Unidos.

Niños en jaulas: 13.000 menores de edad migrantes expulsados por Estados Unidos han sido torturados

La política de “tolerancia cero” que impuso Trump ha generado que más de 13.000 niños migrantes -menores de 18 años, incluidos más de 400 bebés- hayan sido expulsados de Estados Unidos y trasladados a “refugios” ubicados en la frontera de México, donde los mantienen privados de libertad para esperar que se resuelva su estatus migratorio y el de sus familiares.

La dura medida contra los menores de edad obliga a los niños a esperar en México las audiencias de los tribunales migratorios de Estados Unidos.

A lo largo de la frontera de México y Estados Unidos, los bebés y los niños pequeños los mantienen recluidos en lugares con altísimos niveles de criminalidad y en refugios y tiendas de campaña abarrotados de personas y ubicados en las calles, sin ningún tipo de control sanitario y ambiental.

La situación de estos pequeños puede durar en el mejor de los casos semanas y muchos otros sufren este tipo de tortura moderna por meses, hasta lograr obtener una audiencia de asilo en Estados Unidos. De hecho, muchos de estos niños deben acudir a tribunales sin sus padres y los obligan a testificar solos.

El riesgo de violencia y enfermedad es alto y es de especial preocupación para las familias con niños pequeños o que sufren condiciones de salud crónicas, según entrevistas con profesionales de la salud, migrantes, defensores de derechos humanos y abogados.

Los niños se encuentran entre decenas de miles de migrantes que regresaron a México bajo la política del gobierno de Trump conocida como los MPP (Protocolos de Protección a Migrantes). La mayoría son de El Salvador, Honduras y Guatemala.

Lo que alega el Departamento de Seguridad estadounidense sobre las decisiones si una persona es colocada en los MPP, es que éstas son tomadas por agentes fronterizos e incluyen consultas con profesionales médicos.
De acuerdo con lo establecido, los niños y adolescentes que no están acompañados por sus familiares no deben ser enviados de regreso a México, pero esto no es lo que ocurre en realidad. De hecho, muchos de estos niños, los que corren con la suerte de ser agrupados con sus padres y madres, terminan siendo expulsados de Estados Unidos.

Al menos un tercio de los casi 40.000 migrantes que fueron colocados bajo el programa MPP de “tolerancia cero” -hasta el pasado 1 de septiembre- eran menores de 18 años.

De esos más de 13.000 niños migrantes, más de 3.400 eran menores a cinco años y otros 418 son bebés menores de un año.

La tendencia al incremento de este tipo de casos es inminente, pues según la CBP (Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos), los números han crecido en las últimas semanas y ahora hay más de 51.000 personas en el programa MPP.

Las duras historias relacionadas con los niños migrantes que son privados de libertad, mientras Estados Unidos decide qué hacer con ellos, se han recrudecido durante la administración Trump.

Los infantes llegan a pasar días y noches con hambre mientras duermen en el suelo, con frío, con la luz siempre encendida, encerrados en una jaula, sin ver la luz del sol, desamparados, sólos, desorientados y sobre todo, sin sus padres.

Esta angustia se genera precisamente en los centros de reclusión que las autoridades migratorias estadounidenses tienen para literalmente enjaular a los niños, que viven en condiciones de tortura física y psicológica.

Todo este proceso de tortura y crueldad -marca Trump- se aplica injustamente contra menores de edad -niños inocentes e indefensos- que son separados de sus padres como parte de una política de “tolerancia cero” ordenada y administrada por el gobierno de Estados Unidos.

Esta política segregacionista es alimentada por el racismo, la supremacía y la xenofobia contra los migrantes, sobre todo los latinoamericanos, enfila todo su odio en los centros de reclusión de la policía fronteriza, donde miles de niños padecen de hambre, hacinamiento, frío, marginación, insalubridad, miedo y daño psicológico continuado, producto del desprendimiento forzado de sus padres y familiares, en un contexto repleto de amenazas que reciben día y noche.

Un trabajo de Jessica Washington titulado: “We Are Kept in a Cage” Heartbreaking stories from children in border patrol custody, (“Nos mantienen en una jaula”: Historias desgarradoras de niños bajo custodia de la patrulla fronteriza) y publicado el pasado 27 de junio en la web Motherjones, muestra una serie de testimonios de los menores de edad que han sido separados de sus padres, luego de que las autoridades estadounidenses los detuvieran mientras intentaban entrar como inmigrantes.

https://www.elciudadano.com/justicia/ninos-en-jaulas-informes-confirman-tortura-a-mas-de-13-mil-menores-migrantes-expulsados-por-trump/10/14/

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies