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Día: 30 de agosto de 2019 (página 1 de 1)

Amazon instala para la policía el mayor sistema de vigilancia dentro y fuera de las viviendas de Estados Unidos

En 2018 Amazon cerró una de sus muchas inversiones aparentemente infalibles: Ring, la empresa emergente dedicada a comercializar cámaras de vigilancia que permiten a sus compradores contemplar en tiempo real qué está sucediendo tanto en el interior como en el exterior de sus viviendas. Su producto estrella, un timbre de videovigilancia que se instala en la puerta de cada hogar, cuesta menos de 200 euros y facilita un flujo permanente en vivo y en directo del umbral de entrada, y sólo abierto a cada usuario. A priori, una herramienta de seguridad perfecta. Sabes qué está pasando en tu casa en cada momento, estés donde estés.

El problema. Sucede que Ring había formalizado acuerdos de colaboración con centenares de departamentos policiales de Estados Unidos. Es decir, la aplicación permitía a los mandos policiales, siempre sin autorización judicial, contemplar qué estaba sucediendo en el interior y muy especialmente en el exterior de la vivienda. En la calle. Hoy Ring ha hecho públicas sus colaboraciones. Resultado: más de 400 comisarías del país pueden espiar qué está sucediendo en las casas de sus usuarios.

Las condiciones, según explican desde Ring, son muy concretas: «Las fuerzas del orden sólo pueden enviar solicitudes a los usuarios de un área determinada cuando investigan un caso activo. Ring facilita estas solicitudes y se requiere el consentimiento del usuario para que cualquier grabación o información sea compartida con la policía». Es decir, es un proceso a tres niveles: la policía contacta con Ring por una cuestión concreta; Ring con el usuario; y el usuario da su permiso.

Escándalo. Como es natural, la cuestión ha abierto un debate sobre los límites de la privacidad en un país, por lo demás, acostumbrado durante las dos últimas décadas a ceder derechos en favor de una mayor seguridad. Los usuarios participan de forma voluntaria en el programa, lo que facilita a la Policía un mirador sobre los vecindarios (y la intimidad de sus habitantes) sin necesidad de una orden judicial. Es público que Ring invita a los departamentos de policía a promover y promocionar tanto las cámaras de vigilancias como su aplicación.

Es un win-win para ambas partes. Los primeros ganan penetración de mercado con el marchamo de confianza que otorga la policía; los segundos ganan una herramienta de vigilancia más en los barrios.

Dinero. Las promociones son explícitas e implícitas. Por ejemplo, algunas comisarías del país han recibido dispositivos de Ring gratuitos para repartirlos entre la población. Los departamentos ofrecen descuentos suculentos o concursos mediante los que ganar alguna de las cámaras. Las condiciones de colaboración entre ambas partes son estrictas, y fijadas por Ring: a menudo, los policías se tienen que referir a la aplicación en los términos explícitamente marcados por su gabinete de prensa, y están obligados a fomentar su uso entre la población.

Los ayuntamientos no han sido ajenos a esta dinámica. Muchos gobiernos municipales han subvencionado la compra de dispositivos Ring con hasta 100.000 dólares. Dinero del contribuyente destinado a vigilar al contribuyente. Según Ring, las campañas buscan «promover la transparencia», haciendo públicas las condiciones de colaboración con los departamentos de policía, y facilitar el contacto entre vecinos y fuerzas de seguridad «para construir comunidades más fuertes y seguras.

Racismo. Cada usuario de Ring participa en Neighbors, una app comunitaria donde los vecinos crean hilos y suben imágenes de posibles crímenes cometidos en su barrio, en una versión 2.0 de las históricas patrullas vecinales. La aplicación ejerce de foro, ya sea para denunciar robos como para identificar a «visitantes desconocidos». Diversos reportajes han descubierto como la mayor parte de acusaciones tienen un componente racial. Los sospechosos suelen ser afroamericanos, a menudo erróneamente identificados, lo que cierne la sombra de la duda sobre cualquier hombre negro que pase por la zona.

Es improbable que la participación de la policía estadounidense, célebre por sus sesgos raciales, contribuya a tamizar la victimización. Ring recuerda que sus moderadores eliminan las publicaciones «que no cumplen con nuestras pautas de la comunidad».

¿Preocupante? Sí, porque muchos usuarios pueden no ser conscientes de hasta qué punto los dispositivos de Ring invaden su privacidad. Por ejemplo: los trabajadores, mayoritariamente ubicados en Ucrania, pueden acceder a las grabaciones. Ring utiliza sus cámaras para testar sistemas de reconocimiento de voz y de imagen (a largo plazo, incluyendo la facial). Desde la empresa explican que sólo aquellos vídeos «públicamente de la sección y de una pequeña fracción de los usuarios que han dado su consentimiento explícito» son utilizados para tales fines.

https://magnet.xataka.com/en-diez-minutos/policia-no-necesita-orden-para-espiar-tu-casa-ahora-puede-hacerlo-gracias-a-amazon

Las FARC vuelven a retomar la lucha armada en Colombia

Iván Márquez, dirigente de las FARC
«Anunciamos al mundo que ha comenzado la segunda Marquetalia (lugar de nacimiento de las FARC hace más de medio siglo) bajo el amparo del derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo de levantarse en armas contra la opresión», afirma Iván Márquez en un vídeo divulgado en internet, en el que aparece al lado de una veintena de hombres armados con fusiles.

Entre quienes le acompañan se puede ver a Seuxis Paucias Hernández, alias «Jesús Santrich» y a Hernán Darío Velásquez, alias «El Paisa».

«Nunca fuimos vencidos ni derrotados ideológicamente. Por eso la lucha continúa. La historia registrará en sus páginas que fuimos obligados a retomar las armas», señala en otro punto del manifiesto leído en el vídeo de 32 minutos y con fecha 29 de agosto de 2019.

En la grabación, el jefe guerrillero dice que hablan desde algún punto en la zona del río Inírida, situado en la región amazónica del sureste del país, cerca de las fronteras con Venezuela y Brasil.

Márquez fue jefe del equipo negociador de las FARC en los diálogos «de paz» de La Habana y designado senador por el partido de la antigua guerrilla, cargo que no asumió porque a mediados de abril de 2018 se trasladó a un espacio de reunión de excombatientes en Miravalle, en el departamento de Caquetá (sur), donde se le vio por última vez en compañía de «El Paisa».

El dirigente, que en el vídeo aparece vestido de verde militar y con una pistola en la cintura, asegura que la decisión de volver a las armas «es la continuación de la lucha guerrillera en respuesta a la traición del Estado al acuerdo de paz de La Habana» y asegura que buscarán alianzas con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

«Buscaremos coordinar esfuerzos con la guerrilla del ELN y con aquellos compañeros y compañeras que no han plegado sus banderas que tremolan patria para todos», afirma.

Márquez ya había criticado varias veces desde la clandestinidad el abandono de armas por parte de las FARC, lo que calificó de «error».

Igualmente prometen su «desmarque total de las retenciones con fines económicos», en una aparente referencia a los secuestros, pero buscarán «el diálogo con empresarios, ganaderos, comerciantes y la gente pudiente del país, para buscar por esa vía su contribución al progreso de las comunidades rurales y urbanas».

Márquez agrega que desde la firma de la paz, que tuvo lugar en noviembre de 2016, «y del desarme ingenuo de la guerrilla a cambio de nada» no se detiene la matanza de dirigentes sociales y de exguerrilleros y culpa al Estado de no cumplir con lo pactado.

«En dos años, más de 500 líderes y lideresas del movimiento social han sido asesinados, y ya suman 150 los guerrilleros muertos en medio de la indiferencia y la indolencia de un Estado», expresa.

Enseguida añade: «Todo esto, la trampa, la traición y la perfidia, la modificación unilateral del texto del acuerdo, el incumplimiento de los compromisos por parte del Estado, los montajes judiciales y la inseguridad jurídica, nos obligaron a regresar al monte».

Al final del manifiesto leído por Márquez, Santrich, que está pedido en extradición por Estados Unidos bajo cargos narcotráfico, interviene para lanzar la arenga «Vivan las FARC-EP», a lo que el resto de guerrilleros responde con un «viva».

https://www.dw.com/es/el-disidente-de-las-farc-iv%C3%A1n-m%C3%A1rquez-anuncia-que-retoma-las-armas/a-50207609

20 años de los bombardeos contra la población serbia que señalaron el comienzo de las ‘guerras humanitarias’

James Bovard

Hace 20 años el Presidente Bill Clinton comenzó a bombardear Serbia en nombre de los derechos humanos, la justicia y la tolerancia étnica. Alrededor de 1.500 civiles serbios fueron asesinados por los bombardeos de la OTAN en uno de los mayores simulacros morales de la era moderna. Como señaló recientemente el profesor británico Philip Hammond, la campaña de bombardeos de 78 días «no fue una operación puramente militar: la OTAN también destruyó lo que denominó objetivos de ‘doble uso’, como fábricas, puentes urbanos e incluso el principal edificio de televisión en el centro de Belgrado, en un intento de aterrorizar al país para que se rindiera».

El ataque injustificado de Clinton a Serbia, diseñado para ayudar a los albaneses étnicos a tomar el control de Kosovo, sentó un precedente para la guerra «humanitaria» invocada por los partidarios del ataque igualmente injustificado de George W. Bush contra Irak, el ataque de Barack Obama contra Libia y el ataque de Donald Trump contra Siria.

Como resultado de la búsqueda de imágenes de «Clinton como héroe de Kosovo», aparece una estatua de él de tres metros de altura, de pie en la capital, Pristina, en el Bulevar Bill Clinton. Un comentarista del periódico británico The Guardian señaló que la estatua mostraba a Clinton «con la mano izquierda levantada, un gesto típico de un dirigente que saluda a la multitud.

En su mano derecha tiene documentos grabados con la fecha en que la OTAN comenzó a bombardear Serbia: 24 de marzo de 1999. Habría sido más exacto mostrar a Clinton de pie sobre los cuerpos de mujeres, niños y otros muertos en la campaña de bombardeos estadounidenses.

El ataque a Serbia fue un asunto de la familia Clinton en la Casa Blanca. Hillary Clinton le dijo a un periodista en el verano de 1999: «Le pedí que bombardeara. No pueden permitir que esto continúe hasta el final de un siglo que vio el mayor holocausto de nuestro tiempo. ¿Para qué tenemos a la OTAN si no es para defender nuestro estilo de vida?» Una biografía de Hillary Clinton, escrita por Gail Sheehy y publicada a finales de 1999, indicaba que la Sra. Clinton se negó a hablar con el presidente durante ocho meses después del escándalo de Monica Lewinsky. No volvió a hablar con su marido hasta que lo llamó por teléfono y le instó en los términos más enérgicos a que comenzara a bombardear Serbia; el presidente empezó a bombardear en 24 horas. Alexander Cockburn comentó en el diario Los Angeles Times:

“No es de extrañar que Hillary instara al presidente Clinton a lanzar bombas de racimo sobre los serbios para defender ‘nuestro estilo de vida’. La primera dama es una ingeniera social. Cree en una política terapéutica y en el deber del Estado de imponerla. La guerra tiene que ver sobre todo con la ingeniería social, la ‘estabilización’ mediante explosivos, la terapia social mediante misiles crucero”.

Seguí la guerra de cerca desde el principio, pero vender artículos a los editores que denunciaron los bombardeos fue tan fácil como lanzar una oda a la Cienciología. En lugar de interrumpir los flujos de información, usé mi válvula de seguridad en mi diario:

“7 de abril de 1999: La mayoría de los medios de comunicación estadounidenses y la opinión pública evalúan la política serbia de Clinton sobre la base de imágenes de los daños causados por los bombardeos, en lugar de preguntarse si existe un objetivo o justificación coherente para los bombardeos. El triunfo final del choque de imágenes… Qué parodia y vergüenza para este país.

“17 de abril: Mi línea sobre el conflicto de Kosovo: Odio las guerras santas. Y esta es una guerra santa por las buenas obras americanas – o por la imagen de santidad de Estados Unidos? El senador John McCain dijo que la guerra es necesaria para «defender los valores estadounidenses». ¡Hazme vomitar! Es sólo otro…. el ataque hitleriano del mes.

“13 de mayo: Esta sangrienta guerra serbia… es un símbolo de todo lo que está mal con el enfoque correcto del mundo… y los problemas dentro de esta nación”.

El Ejército de Liberación de Kosovo

La naturaleza salvaje del Ejército de Liberación de Kosovo era bien conocida antes de que el gobierno de Clinton los nombrara oficialmente como “luchadores por la libertad” en 1999. El año anterior, el Departamento de Estado condenó la «acción terrorista del Ejército de Liberación de Kosovo». El UÇK estaba muy involucrado en el tráfico de drogas y tenía estrechos vínculos con Osama bin Laden. Armar al UÇK ayudó a Clinton a presentarse como un cruzado contra la injusticia y a atraer la atención pública después de su juicio de destitución. Clinton fue ayudado por muchos miembros del Congreso que querían presentar los bombardeos estadounidenses como un modelo de virtud. El senador Joe Lieberman dijo que Estados Unidos y el UÇK «defienden los mismos valores y principios». Luchar por el UÇK es luchar por los derechos humanos y los valores estadounidenses».

A principios de junio de 1999 el Washington Post informó que «algunos asistentes y amigos presidenciales describen el bombardeo de Kosovo con acentos «eclesiásticos», como la hora de gloria de Clinton. Los funcionarios del gobierno de Clinton justificaron el asesinato de civiles sobre la base de que los serbios estaban cometiendo un genocidio en Kosovo. Después de que el bombardeo terminó, no se encontró ninguna evidencia de genocidio, pero Clinton y el británico Tony Blair continuaron presumiendo como si su guerra hubiera detenido a un nuevo Hitler en ciernes.

En un discurso a las tropas estadounidenses durante una visita de Acción de Gracias en 1999, Clinton dijo que los niños kosovares «aman a Estados Unidos… porque les dimos su libertad». Tal vez Clinton vio la libertad como algo más que ser intimidado por personas del mismo grupo étnico. Cuando los serbios fueron expulsados de Kosovo, los albanokosovares se vieron cada vez más oprimidos por el UÇK, que hizo caso omiso de su compromiso de desarmarse. Los Angeles Times publicó un artículo el 20 de noviembre de 1999:

“A medida que la lucha por el poder se intensifica en la política albanesa de la posguerra en Kosovo, los extremistas intentan silenciar a los dirigentees moderados con una campaña de terror que consiste en secuestros, palizas, bombardeos y al menos un asesinato. La intensificación de los ataques contra miembros de la Liga Democrática Moderada de Kosovo (LDK) ha suscitado la preocupación de que los albaneses radicales puedan volverse contra ellos por temor a perder el poder en un Kosovo democrático”.

Las fuerzas norteamericanas y de la OTAN se quedaron de brazos cruzados mientras el UÇK reanudaba su limpieza étnica, masacrando a civiles serbios, bombardeando iglesias serbias y oprimiendo a los no musulmanes. Casi un cuarto de millón de serbios, gitanos, judíos y otras minorías huyeron de Kosovo después de que Clinton prometiera protegerlos. En marzo de 2000 estallaron nuevos combates cuando el UÇK lanzó ataques contra Serbia, intentando apoderarse de territorios que históricamente había afirmado pertenecer a la etnia albanesa. Jiri Dienstbier, enviado de derechos humanos de la ONU, dijo que «los bombardeos [de la OTAN] no resolvieron ningún problema. Sólo han multiplicado los problemas existentes y creado otros nuevos. La economía yugoslava ha sido destruida. Kosovo está destruido. Ahora hay cientos de miles de desempleados”.

Clinton está orgulloso de asesinar civiles

Antes de los bombardeos de la OTAN, los ciudadanos estadounidenses no eran responsables de las atrocidades cometidas por serbios o albaneses. Sin embargo, después de que aviones estadounidenses bombardearon gran parte de Serbia y expulsaron al ejército serbio de Kosovo, Clinton responsabilizó a Estados Unidos por la seguridad de otros serbios de Kosovo. Fue como desarmar por la fuerza a un grupo de personas y luego sentarse con los brazos cruzados, silbando y mirando al suelo, mientras eran masacrados. Desde que Estados Unidos prometió traer la paz a Kosovo, Clinton ha compartido la responsabilidad por cada iglesia quemada, cada abuela serbia asesinada, cada nueva columna de refugiados que sale de Kosovo hacia el norte. A pesar de esos problemas, Clinton se jactó en una conferencia de prensa el 8 de diciembre de 1999 de que estaba «muy, muy orgulloso» de lo que Estados Unidos había hecho en Kosovo.

En mi libro “Feeling Your Pain: The Explosion and Abuse of Government Power in the Clinton-Gore Years”, tenía un capítulo sobre la campaña de bombardeos de Serbia titulado “Moralizing with Cluster Bombs”, que fue suficiente para incitar al menos a uno o dos críticos a atacar el libro. Norman Provizer, director del Centro Golda Meir para el Liderazgo Político, se rió en el Denver Rocky Mountain News: «Bovard reprende a Clinton por una guerra ilegal y no declarada en Kosovo sin molestarse en mencionar que, a lo largo de la historia de Estados Unidos, el Congreso sólo ha hecho cuatro declaraciones oficiales de guerra.

250.000 refugiados

La caótica situación de la posguerra en Kosovo ha empeorado, lo que facilita oponerse a la debacle con burlas. En un artículo publicado en el USA Today en octubre de 2002 («La altura moral no se gana en el campo de batalla») en el que denunciaba la presión de el gobierno Bush por una guerra contra Irak, señalé: «El deseo de extender la libertad no confiere automáticamente una licencia para matar… En 1999, la Operación Fuerza Aliada bombardeó Belgrado, Yugoslavia, para someterla, alegando la libertad de Kosovo. Aunque el dirigente serbio Slobodan Milosevic izó la bandera blanca, la limpieza étnica continuó, con la masacre de serbios minoritarios y la reducción de sus iglesias a cenizas, de la misma manera que los serbios oprimían a los albaneses étnicos.

En un artículo de 2011 en The American Conservative, hice una mala jugada: «Después de que los aviones de la OTAN mataran a cientos o incluso miles de civiles de etnia serbia y albanesa, Bill Clinton pudo hacer piruetas haciéndose pasar por un salvador. Una vez terminados los bombardeos, muchos de los serbios que quedaban en Kosovo fueron masacrados y sus iglesias reducidas a cenizas. La «paz» de la OTAN ha producido un cuarto de millón de refugiados serbios, judíos y romaníes.

En 2014 un grupo de trabajo de la Unión Europea confirmó la despiadada conspiración que Clinton multiplicó al bombardear Serbia, cometiendo atrocidades, incluyendo matar a personas para extraer y vender sus riñones, hígado y otras partes del cuerpo. Clint Williamson, Fiscal Jefe de un Grupo Especial de la Unión Europea, dijo en 2014 que altos funcionarios del Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK) habían sido responsables de «asesinatos ilegales, secuestros, desapariciones forzadas, detenciones ilegales en campamentos de Kosovo y Albania, violencia sexual, desplazamiento forzado de personas, destrucción y destrucción de iglesias y otros lugares religiosos».

El New York Times informó de que los juicios contra ladrones de cadáveres en Kosovo podrían verse obstaculizados por encubrimientos y tácticas de bloqueo: «Las investigaciones pasadas sobre el tráfico de órganos en Kosovo se han visto socavadas por el miedo de los testigos a testificar en un pequeño país con profundos vínculos de clan y en el que los antiguos miembros del UÇK siguen siendo considerados héroes. Los antiguos dirigentes del UÇK ocupan altos cargos en el gobierno. «Los políticos estadounidenses han ignorado casi por completo el escándalo. El vicepresidente Joe Biden elogió al ex dirigente del UÇK y primer ministro de Kosovo, Hashim Thaçi, como el «George Washington de Kosovo» en 2010. Unos meses después, una investigación del Consejo de Europa describió a Thaçi como cómplice en la operación de tráfico de órganos.

La guerra de Clinton contra Serbia abrió una caja de Pandora de la que el mundo sigue sufriendo. Debido a que los políticos y los expertos definieron esta guerra como un triunfo moral, fue más fácil para los presidentes subsiguientes retratar los bombardeos estadounidenses como el triunfo obvio del bien sobre el mal. Las evaluaciones honestas de los homicidios injustificados siguen siendo escasas y mal divulgadas.

https://www.fff.org/explore-freedom/article/americas-benevolent-bombing-of-serbia

Guerra de Yemen: los saudíes han perdido, los huthíes han ganado e Irán también

Alastair Crooke

Es evidente. Arabia saudí ha perdido y, como señala Bruce Riedel, “los huthíes e Irán son los grandes ganadores estratégicos”. Los representantes saudíes en Adén -la sede del gobierno seudo-yemení establecido por Riad- fueron expulsados por los secesionistas del sur, tanto laicos como ex-marxistas. ¿Qué puede hacer Arabia saudí? No puede seguir adelante. Aún más difícil sería retirarse. Arabia saudí se enfrentará a una guerra huthi que se extiende al interior de la parte sur del reino, y a una segunda guerra -muy diferente- en el sur de Yemen. MbS [Mohamed Ben Salman] está atascado. Los dirigentes militares huthíes van por buen camino y tienen poco interés, por el momento, en un acuerdo político. Quieren acumular más “cartas en la mano”. Emiratos Árabes Unidos, que habían armado y entrenado a los secesionistas del sur, se retiraron. MbS [Mohamed Ben Salman] sigue siendo el único que soporta la carga. Va a ser un gran desastre.

Entonces, ¿qué significa todo esto? Esto significa que MbS [Mohamed Ben Salman] no puede “entregar” lo que Trump y Kushner necesitaban y exigían de él: ya no puede entregarles el “mundo del Golfo” para llevar a cabo sus grandes proyectos, y mucho menos reunir al “mundo sunita” para que se comprometa a un enfrentamiento con Irán o para empujar a los palestinos a una subordinación abyecta, y presentarlo como “la solución”.

¿Qué ha pasado? Parece que MbZ [Mohamed Ben Zayed, sultán de Emiratos Árabes Unidos] ha comprado la historia del Mossad de que atacar a Irán es “pan comido”. Bajo la presión de las sanciones mundiales, Irán se derrumbaría rápidamente y rogaría negociar con Trump. Y el tratado punitivo resultante llevaría al desmantelamiento de todos los aliados problemáticos de Irán en la región. Por lo tanto, el Golfo sería libre de seguir dando forma a un Oriente Medio libre de democracia, reformistas e islamistas (al menos aquellos a los que odia).

¿Qué hizo que Emiratos Árabes Unidos, alabados en Estados Unidos como la “Pequeña Esparta”, se retiraran? Los emiratíes no sólo se dieron cuenta de que la Guerra de Yemen era imposible de ganar. Es así, pero lo más importante es que se dieron cuenta de que Irán no iba a ser “un juego de niños”. Por el contrario, el intento estadounidense de estrangular la economía iraní corría el riesgo de ir más allá de una simple guerra de sanciones y conducir a un enfrentamiento militar. Y en tal caso Emiratos Árabes Unidos quedarían devastados. Irán ha advertido explícitamente que uno o dos aviones teledirigidos lanzados contra los “edificios de cristal” en sus distritos financieros o sus instalaciones de petróleo y gas, los retrasarían 20 años. Ellos les creyeron.

Pero hay otro factor en juego. “Mientras el mundo está al borde de una nueva crisis financiera”, como señala Esfandyar Batmanghelidj, “en pocos lugares están más nerviosos que Dubai. Cada semana, un nuevo título accionarial anuncia la próxima crisis en la ciudad de los rascacielos. Los precios de los chalets de Dubai están en su nivel más bajo en diez años, habiendo caído un 24 por ciento en sólo un año. El colapso del turismo ha hecho que los hoteles de Dubai alcancen su tasa de ocupación más baja desde la crisis financiera de 2008, mientras el país se prepara para acoger la Expo 2020 el próximo año”. Como informó Zainab Fattah, de Bloomberg en noviembre del año pasado, Dubai ha comenzado a “perder su brillo”, su papel como centro comercial mundial “socavado por una guerra arancelaria mundial y, en particular, por el deseo estadounidense de poner fin al comercio con el vecino Irán”.

Un avión teledirigido huthí que aterrizó en la zona financiera de Dubai fue el “último clavo en el ataúd” (los expatriados huyeron inmediatamente); una perspectiva mucho más seria que la crisis de 2009, cuando el mercado inmobiliario de Dubai se derrumbó, amenazando a varios bancos y grandes empresas de desarrollo, algunas de las cuales eran de propiedad estatal, requiriendo un rescate de 20.000 millones de dólares.

En resumen, el Golfo se dio cuenta de que el plan de MbS [Mohamed Ben Salman] para enfrentar a Irán era demasiado arriesgado, especialmente porque el clima financiero mundial se oscurecía muy rápidamente. Los dirigentes de Emiratos se resistieron a MbS [Mohamed Ben Salman], el ideólogo del enfrentamiento, y Emiratos Árabes Unidos abandonaron oficialmente Yemen (dejando a sus representantes in situ) e hicieron gestiones ante Irán, también para abandonar esta guerra.

Ya no es concebible que MbS [Mohamed Ben Salman] pueda proporcionar lo que Trump y Netanyahu quieren. ¿Significa eso que el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán, y el Trato del Siglo de Jared Kushner, han terminado? No. Trump tiene dos electorados americanos clave: AIPAC y los evangélicos cristianos “sionistas”, ambos igualmente importantes desde el punto de vista electoral a medida que se acercan las elecciones de 2020. Tantos “regalos” a Netanyahu para su campaña electoral son también muy probables, en el contexto de la constitución de distritos electorales nacionales (y donantes).

En cuanto al enfrentamiento de Estados Unidos con Irán, parece que Trump ha bajado el volumen de su beligerancia hacia Irán, esperando que las sanciones económicas ejerzan su “magia” poniendo de rodillas a la República Islámica. Sin embargo, no hay ningún indicio de ello; tampoco hay ningún indicio de un plan B estadounidense realista. (La iniciativa de Lindsay Graham no es una de ellas).

¿Qué hay de MbS [Mohamed Ben Salman] desde el punto de vista de los intereses estadounidenses e israelíes? Bueno, ser brutal, y a pesar de las amistades familiares… ¿sería “sacrificado”? El olor de una posible retirada americana de la región está de vuelta en el aire.

El profundo significado de esta “guerra perdida de Yemen”, al final, es el final de las esperanzas del Golfo de que “El Mago Trump” cancelará el pánico anterior creado por la normalización de las relaciones entre Occidente e Irán (a través del JCPOA), dejando así que Irán se convierta en una gran potencia regional. El advenimiento de Trump, con toda su afinidad por Arabia saudí, había dado esperanzas a los Estados del Golfo para que pudieran una vez más “bloquear” el paraguas de seguridad estadounidense en las monarquías del Golfo, protegiendo a estos Estados de los grandes cambios, al tiempo que dejaba a Irán “esposado” e incapaz de asumir su papel en la región.

Otra lección de esta guerra en Yemen es que el apoyo sin reservas de Trump y Netanyahu a MbS  [Mohamed Ben Salman] y MbZ [Mohamed Ben Zayed] ha demostrado ser una quimera. Estos dos monarcas han estado desnudos durante mucho tiempo. Pero ahora todo el mundo lo sabe. No pudieron alcanzar sus objetivos. Fueron derrotados por una banda de huthíes, casi desarmados pero muy resistentes.

La región está viendo ahora que no se ha encendido ninguna “guerra” por los pelos: Trump no va a bombardear voluntariamente a Irán y enviarlo de vuelta a la década de 1980. Y ahora los Estados del Golfo ven que si lo hicieran, serían ellos, los Estados del Golfo, los que pagarían el precio más alto. Paradójicamente, Emiratos Árabes Unidos es el principal agitador en Washington contra Irán y tiene complicada la responsabilidad de volver a conectarse con ese país. Ésta es una saludable lección de “realpolitik” para algunos Estados del Golfo (e Israel). Y ahora que han aprendido, es difícil imaginar que lo puedan olvidar fácilmente.

El cambio estratégico hacia una arquitectura de seguridad diferente ya está en marcha, con Rusia y China proponiendo una conferencia internacional sobre la seguridad en el Golfo Pérsico: Rusia e Irán ya han acordado ejercicios navales conjuntos en el Océano Índico y Ormuz, y China también está considerando el envío de sus buques de guerra allí para proteger sus petroleros y el transporte marítimo comercial. Obviamente habrá competencia, pero Irán todavía tiene ventaja Ormuz. Es un poderoso elemento disuasorio (especialmente como amenaza, pero sin utilizarla).

Por supuesto, nada está garantizado en estos tiempos tan volátiles. El presidente norteamericano es inconsistente e inclinado a dar la vuelta. Y todavía hay poderosos intereses en Estados Unidos que quieren que se bombardee violentamente a Irán. Pero otros en Washington -especialmente los de la derecha (nacionalistas)- son mucho más francos cuando se trata de desafiar a los “promotores de la guerra” con Irán. ¿Han perdido su momento? El hecho es que Trump ha abandonado (pero no por las razones dadas) la acción militar. Estados Unidos está entrando en campaña electoral y está obsesionado con su ombligo. La política exterior ya está olvidada y no es un tema importante en el ambiente partidista estadounidense actual.

Es probable que Trump “arroje algunos huesos más a Israel”, pero ¿hará alguna diferencia? Probablemente no mucho. No es nada reconfortante, pero podría haber sido mucho peor para los palestinos. ¿Y el Gran Israel? Una esperanza lejana, prometeica.

https://www.strategic-culture.org/news/2019/08/19/the-deeper-meaning-in-lost-war/

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