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Día: 11 de abril de 2019 (página 1 de 1)

No se observan variaciones significativas de las temperaturas desde hace 25 años

A finales del mes pasado la Global Warming Policy Foundation (GWPF) publicó su informe anual (*) sobre la evolución del clima, y sus conclusiones tienen poco que ver con las que leemos habitualmente.

La GWPF es una organización noruega dirigida por Ole Humlum, de la Universidad de Oslo, y el resumen que publican, a diferencia de otros informes, no hace vaticinios sobre el futuro sino que analiza datos comprobados, que es el pilar mismo de la ciencia.

El informe constata que las mediciones de las temperaturas coinciden cada vez menos según los instrumentos de medición. Las que se toman en la superficie de la Tierra tienen una tendencia creciente a registrar temperaturas más elevadas que las que se toman por satélite.

No obstante, después de los picos altos causados por la fuerte oscilación de El Niño de 2015 a 2016, Humlum asegura que la temperatura media mundial vuelve a los niveles de la llamada “pausa” iniciada con el cambio de siglo, es decir, una estabilización de la temperatura.

Esa “pausa” no sólo se observa en la superficie de la Tierra sino también en todas las altitudes de la atmósfera, incluida la estratosfera, según el informe, con la diferencia de que ahí la “pausa” comenzó en 1995, antes que en la superficie, lo cual significa lo siguiente: en la estratosfera la temperatura no ha cambiado desde hace al menos 25 años.

En los océanos, por encima de los 1.900 metros de profundidad, las temperaturas han subido ligeramente, siendo mayor en los 120 primeros metros desde la superficie.

Sin embargo, en el Atlántico norte se ha producido un enfriamiento de las aguas.

Las mediciones de la subida del nivel de las aguas tampoco coinciden. Los marégrafos indican una subida de 1 a 1,5 milímetros anuales, mientras que los satélites miden una subida de 3,2 milímetros, es decir, más del doble.

Desde 1979 la superficie de hielo se contrae en el Ártico y se extiende en el Antártico, con oscilaciones periódicas en ambos lugares de unos 4 ó 5 años. En la actualidad la banquisa de hielo ha comenzado a aumentar en ambos hemisferios. Aunque hay excepciones locales y temporales, desde 1972 la extensión de la cobertura de hielo en el Ártico es constante.

No se observa ningún cambio importante en los fenómenos meteorológicos extremos, como los ciclones o huracanes.

Los valores de energía ciclónica acumulados por las tormentas tropicales y huracanes desde 1970 no cambian significativamente de un año para otro y no hay signos de que vayan a cambiar, ni en un sentido ni en otro.

Lo mismo se puede decir de los huracanes de Estados Unidos, para los cuales hay mediciones desde 1851.

(*) https://www.thegwpf.org/content/uploads/2019/04/StateofClimate2018.pdf

Los pescadores de la costa sur del Pacífico llaman “El Niño” a una gigantesca corriente de agua caliente que sube por las costas de Perú y Ecuador, alterando el clima del otro lado del Océano, e incluso de todo el mundo. Es un fenómeno oscilatorio que ocurre en Navidad cada 7 años aproximadamente y que, además, tiene su contradicción en un fenómeno meteorológico opuesto, llamado “La Niña”.

10 años de expansión militar del imperialismo en África

En tiempos de la República, en España se calificaba como “africanistas” a la peor calaña de altos oficiales del ejército. El Continente Negro era un “territorio virgen” en el que cualquier aventurero sin escrúpulos, como Franco, podía trepar rápidamente en el escalafón.

Hay quien cree que eso ha cambió con la descolonización, mientras otros pensamos que nunca se fue y que es ahora cuando se hace más presente. Es ahora cuando el imperialismo ha puesto a África en pie de guerra para justificar su intervención militar.

De ahí que el Africom, el mando militar de Estados Unidos en el Continente, fuera creado en 2008 con el pretexto del terrorismo y el yihadismo que lo atraviesa desde el Océano Atlántico hasta el Índico.

El Africom ha sustituido al cuerpo diplomático de Estados Unidos en África. Un periodista de investigación somalí, Rageh Omaar, publicó un reportaje sobre Africom hace años en Al Jazira, que se titulaba así precisamente: “El nuevo frente de Estados Unidos: ¿diplomáticos o combatientes?”(*).

En efecto, los imperialistas han abierto un frente en África y su contrapartida de que la oposición a la escalada militar también aumenta, incluso en Estados Unidos, especialmente entre los negros.

La coartada exige asegurar, además, que el terrorismo en África es de tal magnitud que los gobiernos locales son débiles y no pueden hacer frente al desafío sin la “ayuda” de Estados Unidos.

Si el terrorismo no existiera en África, alguien debería inventarlo para que el Pentágono pudiera tener allá sus tropas.

Otro de los pretextos para enviar sus tropas a África desata la risa: lo mismo que una ONG, el Pentágono dice que su presencia en el Continente Negro tiene por objeto promover el “desarrollo económico”.

Si el subdesarrollo no existiera en África, habría que inventarlo para que el Pentágano pudiera imponer sus “planes económicos”: el presupuesto militar en África supera los 500.000 millones de dólares.

La tercera pata de la mesa, el impulso de la “democracia”, tampoco podía faltar, de no ser porque, según cifras de Freedom House, es decir, de los propios imperialistas, de los 49 gobiernos catalogados como “dictaduras” que hay en el mundo, Estados Unidos apoya y suministra armas a 36, es decir, que el 73 por ciento de las dictaduras del mundo las sostienen ellos.

(*) https://web.archive.org/web/20120208224958/


https://youtu.be/MYoRiCLX6Tk

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