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Día: 23 de enero de 2019 (página 1 de 1)

Rebelión obrera en las maquildoras de la frontera de México con Estados Unidos

Nada bien le cayó a los empresarios maquiladores de la frontera norte de México el acuerdo de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos de incrementar un 100 por cien más los salarios mínimos de la zona fronteriza, mucho menos la reacción de los trabajadores ante el retiro de bonos a cambio de ese aumento.

A esos empresarios mezquinos acostumbrados a pagar apenas unos pesos más arriba del salario mínimo, en cantidades de 120, 130 ó 140 pesos diarios tuvieron que incrementar a regañadientes a 176.72 pesos diarios (el nuevo salario mínimo de la zona) pero a cambio redujeron o eliminaron arbitrariamente prestaciones que formaban parte de sus salarios.

Los bonos de puntualidad y de productividad, vales de despensa y fondos de ahorro desaparecieron de la noche a la mañana de sus contratos colectivos con la complicidad de sus dirigentes sindicales, bajo el argumento que ninguna ley los obliga a mantener tales prestaciones.

Los empresarios maquiladores, descubrieron que eliminando (robando) prestaciones a los obreros y ajustándose al nuevo salario mínimo general podían pagar menos IVA y menos impuesto sobre la renta, y además de quedar como benefactores ¡negocio redondo!

Ellos dijeron: nosotros estamos cumpliendo con la ley mexicana, ¡que nos revisen!

Trabajadores de la maquila, en su mayoría mujeres, han acudido a diversas autoridades laborales para denunciar el atraco patronal, pero se han dado cuenta que aquellos gozan de impunidad de altos niveles. Nadie se atreve a inspeccionarlos porque de inmediato chantajean con cambiarse de ciudad. Las autoridades de la zona dicen: no los podemos presionar (mucho) porque lo importante es mantener las fuentes de trabajo (aunque despojen a los trabajadores).

Lo que preocupó no solo a los maquiladores del norte, sino a todos los empresarios del país, fue la respuesta que tuvieron cerca de 20.000 trabajadores de la maquila, que no aceptaron se les arrebataran sus bonos ni que se violaran sus contratos colectivos que obligan a otorgar un bono equivalente a un año de la diferencia del incremento del salario mínimo general que representan 32.251 pesos, el 40 por ciento en moneda nacional.

Sin que nadie se lo esperará pararon labores, sin emplazamiento a huelga, trabajadores de 45 de las 110 empresas maquiladoras. Fue un hecho sin precedentes que hizo se prendieran focos rojos y empresarios de la zona hicieron un llamado de alerta a las autoridades laborales para que intervinieran de inmediato.

Juan Villafuerte líder del Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales y de la Industria Maquiladora, afiliado a la CTM, que agrupa a 30.000 trabajadores, acostumbrado a vivir de la complicidad patronal, simplemente fue rebasado por sus agremiados.

Ellos (los obreros) reclaman el cumplimiento de la cláusula 47 de sus contratos colectivos para que los salarios contractuales se incrementen en la misma proporción que los salarios mínimos que ahora se pactó en 16,21 por cien, esta dice:

«A efecto de que los salarios tabulados conserven la diferencias salariales pactadas la empresa conviene con el Sindicato de incrementar dichos salarios tabulados en aquellas ocasiones en que se decrete el salario de emergencia o bien sean decretados por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos con el fin de que se conserven las diferencias salariales pactadas entre las diferentes categorías tabuladas y no permitir por ningún motivo que los salarios de los trabajadores continúen perdiendo su poder adquisitivo».

El líder obrero dice que él no es culpable de que se incumpla esa cláusula, porque las empresas no están obligadas a incrementar el mismo porcentaje del aumento de los mínimos al resto de los salarios. Dice que recibió una carta del presidente de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (cosa que nadie le cree) en el que avala, según él, que no se puede obligar a los patrones a otorgar ese 16,21 por cien, porque ese porcentaje aplica únicamente a los salarios mínimos generales o profesionales, no así a los contractuales. Que esa cláusula 47 no es obligatoria para los patrones para incrementar en ese porcentaje

Ante la rebelión obrera, que llegó a paralizar durante cinco días esa zona fabril los empresarios han empezado con los despidos por doquier y poner en la lista negra a los obreros y mucho más obreras, que solo defienden sus derechos y clausulas pactadas con anterioridad. Les han prometido que si desisten de sus demandas de aumento de salarios tomaran esas faltas como «permisos de trabajo».

Lo real del caso es que los incrementos en los salarios mínimos generales en un 100 por cien más no ha beneficiado al resto de los trabajadores de la zona fronteriza. Sus salarios siguen siendo de miseria y los precios tienen aumentos galopantes que no se reflejan en el raquítico incremento del 5 por cien a los salarios que se pretende darles. Los obreros de la maquila quieren que se les otorgue un 20 por cien al menos y un bono de 32.000 251 pesos 40 por cien en moneda nacional.

Los que han protestado se han enfrentado a una estructura institucional que no los auxilia, sino que avala la represión en contra de ellos. Tienen la esperanza que las autoridades federales del trabajo intervengan y pongan en su lugar a estos patrones que solo se aprovechan del pago miserable de salarios. Por lo pronto la inconformidad crece en la zona fronteriza.

https://lasillarota.com/opinion/columnas/rebelion-obrera-en-las-maquiladoras/267517

 

¡Viva la violencia!

Manifestación en Diyarbakir
Darío Herchhoren

No. No se asusten. Solo se trata de un título provocador. Pero lo que si es llamativo es que la violencia en sus diversas formas está presente en  nuestras vidas en forma permanente, y sin que a veces no seamos conscientes de ello. Basta un ejemplo: los cambios sociales en toda la historia de la humanidad, siempre se han producido con violencia.

Los grandes imperios que hubo durante toda la historia se formaron, se desarrollaron y cayeron gracias a la violencia. Las revoluciones del siglo XX, que cambiaron la historia como la bolchevique, la china y la cubana, lograron triunfar gracias a la violencia. Es que la historia no es otra cosa que la historia de la lucha de clases; y si hay lucha de clases esa lucha no puede ser otra cosa que una lucha violenta.
                                                                                                                             
Es así como llegamos a la conclusión de que los cambios sociales solo pueden resultar tales cambios con el uso de la violencia.
                                                                                                                                   
Personalmente no me gusta la violencia; pero el recurrir a la misma es a veces necesario por el simple hecho de que aquellos que detentan el poder, que manejan el dinero, la educación, la sanidad y hasta los valores morales, no están dispuestos a perder sus privilegios ni a compartirlos con otros que no sean de su clase, y muchas veces esos privilegiados quieren arrebatar esos privilegios a otros iguales a ellos y eso desata las guerras interimperiales. Veamos como ejemplo las dos guerras mundiales, donde se enfrentaron los privilegiados de unos paises contra los privilegiados de otros paises, y ambos contendientes pertenecían a la misma clase social.

Todo este prólogo viene a cuento de lo que está pasando en este momento en Siria, en Venezuela y en Francia.

En Siria, la OTAN, una organización militar al servicio de los intereses imperiales de los EEUU y de algunos de sus servidores ha desatado una terrible guerra con el propósito de hacerse con el petróleo de lo que llaman el «Medio Oriente ampliado», que llega hasta Irán, Pakistán y Afghanistán. Esos planes han fracasado estrepitosamente; y hoy el arrogante imperio norteamericano y sus comparsas (Francia, Inglaterra, Bélgica) se están retirando de alli, porque calcularon mal sus fuerzas.

Rusia que ya había sobrepasado a la OTAN en calidad y cantidad de armas convencionales, superó ampliamente a la misma en armamento no convencional (fuerzas aeroespaciales, misiles hipersónicos indetectables, buques de superficie y submarinos), y ello ha hecho que los militares norteamericanos evaluaran la situación, y llegaran a la conclusión de que era imposible ganar una guerra a Rusia, y si esta continuaba su alianza con China, no había más remedio que aceptar la pérdida de la hegemonía, y con ello, el próximo fin de la OTAN.

Basta con leer la revista National Interest, que se dedica a analizar temas militares, para llegar a esa conclusión. La dimisión del General James Mattis, ministro de defensa de los EEUU hace pocos días, se ha producido por discrepar con Donald Trump en la retirada de las tropas de Siria.

Esa decisión de Mattis, ha quedado explícita en los medios de prensa de los EEUU Washington Post y New York Times, que publicaron sendas notas citando fuentes del Pentágono, donde se exponía esa situación, y donde se alertaba sobre el pronto fin de la OTAN.

En Venezuela basta con observar como la clase adinerada está intentando evitar su seguro naufragio a manos de los sectores y clases sociales más desfavorecidas. El caso venezolano es muy peculiar, ya que el gobierno popular de Hugo Chaves y su continuación por parte de Nicolás Maduro, ha surgido utilizando las herramientas que brindaba el estado burgués capitalista. Es interesante estudiar como el sistema imperante en la Venezuela de la corrupción del gobierno de Carlos Andrés Pérez permitió celebrar elecciones democráticas, y con ello los gobiernos mencionados que fueron empujados por las masas a adoptar cada vez posturas y acciones que ponían en tela de juicio algo tan importante como es la propiedad de los medios de producción, la banca, el manejo del petróleo y el gas, principales productos de Venezuela que funcionan como el motor de su economía. La derecha venezolana ha utlizado a discreción la violencia de las «guarimbas», con cerca de cien muertos; el desabastecimiento, los atentados con bombas y explosivos; ha tentado a las FFAA a intentar un golpe militar, y ha recurrido a ofrecer al imperio norteamericano intervenir invadiendo su propio país, en un acto propio de traidores a su patria; y a pesar de todo ello, Venezuela Bolivariana permanece aunque con graves dificultades. Es decir que los facciosos y fascistas venezolaos que se llenan la boca de democracia y vociferan contra la dictadura de Maduro, recurren a la violencia.

Quiero recordar una frase de Eva Perón, que dijo que «la violencia en manos del pueblo no es violencia, sino que es justicia».

Y ahora le toca el turno  a la Francia del demócrata Macron. La prensa en su más amplia acepción viene «des» informando estos días de los disturbios que promueven los «chalecos  amarillos» que son llamados así porque se distinguen con el uso de esa prenda. Esas personas han puesto en valor las enseñanzas de las revoluciones de 1844 y 1848, la gran experiencia revolucionaria de la comuna de París de 1870, y esto parece ser la continuación de dichas acciones ya lejanas.

Se trata de un movimiento no solo de la clase obrera, sino que participan pequeños empresarios, taxistas, jóvenes estudiantes, agricultores y pequeños ganaderos, que ha cobrado fuerza y ha hecho retroceder a Macron, que ha intentado engañar a los chalecos amarillos convocando a un debate nacional, que sabe que es solo para entretener a incautos. Pero lo que la prensa «seria» no dice es que Macron, el demócrata, ha sacado a la calle a miles de policías y miembros de la gendarmería, con armas largas y tanquetas, y ha desatado una represión que recuerda a la comuna de París, cuando los ejérctos de Francia y Alemania que había sido contendientes hasta hacía unas horas se unen para reprimir a la clase trabajadora. Ambos sabían muy bien quien era su enemigo.
                                                                                                                                    
Como conclusión y mal que nos pese, hay que decir que sin violencia no hay cambios sociales.

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