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Día: 5 de diciembre de 2018 (página 1 de 1)

Siria, Irak e Irán quedarán unidos por una línea ferroviaria del Mar Mediterráneo al Océano Índico

Bob Woodward

La empresa ferroviaria iraní (RAI) ha avanzado en la construcción de un tramo de 30 kilómetros de vía férrea que unirá la ciudad de Shalamcheh, situada en el suroeste de Irán, con Basora, en el sudeste de Irak, lo que abrirá una red ferroviaria entre Irán, Irak y Siria.

Casi seis meses después de la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear iraní, con el que Washington pretendía aislar a Irán del resto del mundo con sanciones económicas, la Compañía Nacional Iraní de Ferrocarriles ha anunciado una noticia que llevará a Irán al Mediterráneo y a Siria e Irak al Océano Índico.

El 30 de noviembre Al-Monitor, un medio de comunicación especializado en noticias sobre Oriente Medio, publicó el plan de la RAI, que tendrá un coste de unos 52.000 dólares.

La conexión permitiría a Irán ampliar su capacidad de conexión a la ciudad de Latakia, Siria, a través de la red ferroviaria irakí. El Viceministro iraní de Carreteras y Desarrollo Urbano, Amir Amini, ha aprobado el proyecto.

En declaraciones a Al-Monitor, el director de comunicación del Ministerio de Transportes irakí, Amer Al-Jabiri, afirmó que su país está “entusiasmado con cualquier proyecto que promueva el transporte transfronterizo”, antes de subrayar que la futura línea ferroviaria que unirá a los tres países ofrecerá “una salida para Irak” a través de los puertos mediterráneos e iraníes.

En abril el ministro de Transportes sirio, Ali Hammud, ya había reconocido la importancia de reactivar el transporte terrestre entre Siria e Irak. “La parte siria del proyecto incluye la construcción de 32 kilómetros de vías ferroviarias”, dijo. A largo plazo, “esto facilitará la circulación de personas y mercancías entre Irán, Irak y Siria”, añadió el ministro.

El proyecto suena como un discurso en miniatura para Washington que, tras retirarse del Acuerdo de Viena sobre la energía nuclear iraní el 8 de mayo de 2018, ha puesto en marcha una nueva serie de sanciones, dirigidas a las empresas internacionales que siguen comerciando con Irán. Si la amenaza ha conducido a muchas empresas a detener sus relaciones comerciales con Teherán, entonces el país se está abriendo literalmente a sus vecinos de Oriente Medio: Irak y Siria.


http://decryptnewsonline.over-blog.com/2018/12/un-nouvel-axe-ferroviaire-de-la-syrie-a-l-iran.html

Lo que el fascismo no es…

1. El fascismo no es “la ultraderecha” y, sin embargo, “la ultraderecha” forma parte del fascismo.

2. El fascismo no es sólo un adjetivo, ni un insulto, sino también un sustantivo: una determinada forma de ejercicio del poder político por parte de la burguesía monopolista en la época moderna.

3. El fascismo no puede ser idéntico hoy que hace 90 años porque las situaciones históricas han cambiado. La lucha de clases ha cambiado. El movimiento obrero ha cambiado. La URSS ya no existe y, además, existen instituciones antes desconocidas: la ONU, la OTAN, la Unión Europea, la OEA… Que el fascismo evolucione no significa que no sea fascista, sino todo lo contrario: cambia para seguir siéndolo, para mantenerse en el poder.

4. El fascismo no puede ser idéntico en un país que en otro porque la situación política es distinta. No es lo mismo en una gran potencia imperialista que en un país sometido. No es lo mismo en Europa que en Latinoamérica.

5. El fascismo no es un partido, ni dos, ni tres, ni todos. El fascismo no es el PP, ni Ciudadanos, ni Vox, ni España 2000, ni… Esos partidos son fascistas, pero no son el fascismo.

6. El fascismo no es la clase media, ni la pequeña burguesía, ni el lumpen, ni los desclasados… Un ejército no es fascista porque lo sea su tropa sino porque lo es su Estado Mayor, es decir, quien lo dirige.

7. El fascismo no es una política económica, ni tampoco su contraria. No es el (neo)liberalismo, ni el intervencionismo, ni la autarquía, ni las nacionalizaciones, ni la liberalizaciones, ni las privatizaciones, ni el corporativismo, ni la seguridad social…

8. El fascismo no es nacionalismo, ni patriotismo. Cuando un país es socialista, a los fascistas no les importa venderse a cualquier país extranjero que quiera regresar al capitalismo.

9. El fascismo no es una ideología, ni una simbología. Tampoco es ninguna clase de cultura, sino lo contrario; es la ignorancia, el embrutecimiento, el anafabetismo y el garrulismo. Los fascistas no exponen argumentos porque no los necesitan. No es que no digan nada nuevo; no dicen nada.

10. El fascismo no es igualitario sino discriminador. Sobre todo diferencia según la clase social y, por lo tanto, según el poder. Favorece al fuerte y perjudica al débil. Su política consiste en dividir para vencer. Discrimina según el pasaporte, el color de la piel, la religión, las prácticas sexuales…

11. El fascismo no es pacifismo sino su contrario. Es la violencia, el rearme, la guerra, la represión y todas las formas de ejercicio del poder por la fuerza bruta.

12. El fascismo no se opone al reformismo sino que lo necesita. La amalgama de fascismo y reformismo se llama socialfascismo. Ambos son complementarios; se ayudan mutuamente. Los reformistas son el maquillaje del fascismo: lo encubren, lo visten y lo desvisten para que no parezca lo que es. Los fascistas no disimulan ni sus objetivos ni sus medios. Eso lo dejan para los reformistas.

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