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Mes: noviembre 2018 (página 8 de 8)

Estados Unidos da un vuelco a la Guerra de Yemen al exigir el cese de los bombardeos saudíes

Estados Unidos ha dado un vuelco a su criterio sobre la Guerra de Yemen, al exigir ahora el cese de los ataques aéreos de Arabia saudí. Es un reconocimiento indirecto del fracaso de una ofensiva mortal que desencadenó una masacre en la población.

El martes el secretario de Defensa estadounidense, Jim Mattis, hizo un llamamiento a los beligerantes en Yemen para que cesen las hostilidades y abran las negociaciones de paz “en un plazo de 30 días”.


Por su parte, el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, pidió el cese de los ataques aéreos de la coalición dirigida por Riad «en todas las zonas pobladas de Yemen», una admisión hueca de las bajas civiles causadas por los bombardeos.

Arabia Saudita ha sido acusada en varias ocasiones de cometer errores que se han cobrado la vida de cientos de civiles.

El cambio de rumbo en Washington se ilustra con la campaña internacional de la prensa contra el príncipe heredero saudí por el Caso Khashoggi, el periodista saudí asesinado el 2 de octubre en el consulado de Estambul.

Sin embargo, los expertos no prevén un término corto para el conflicto, que, según la ONU, ha causado la muerte de unas 10.000 personas.

La Guerra de Yemen enfrenta a las fuerzas progubernamentales contra los rebeldes huthíes, apoyados por Irán, que se apoderaron de gran parte del país en 2014 y 2015, incluida la capital, Sanaa.

En marzo de 2015 una coalición bajo mando saudí intervino militarmente para apoyar a las fuerzas progubernamentales.

Bolsonaro – Israel: el flechazo es mutuo

Durante la campaña electoral el diario israelí Haaretz calificó a Bolsonaro como el “Hilter de Brasil”, por lo que deberíamos suponer que en Tel Aviv están contrariados por este “auge de la ultraderecha”.

También deberíamos suponer que durante su etapa de diputado, Bolsonaro se hubiera comportado como se espera de un antisemita: llamando a encerrar a los judíos en cámaras de gas.

Pero la historia no tiene lógica, o sea, no tiene la lógica que algunos esperan extraer de ella. Por lo menos, los discursos del “Hilter de Brasil” en el Parlamento brasileño más bien muestran una lógica inversa.

Por ejemplo, durante los sangrientos bombardeos de Gaza de 2014, el diputado Bolsonaro celebró la masacre de los palestinos como cualquier otro sionista.

Entre sus promesas electorales, se comprometió a transferir la embajada brasileña a Jerusalén y a cerrar la sede diplomática de la Autoridad Palestina en Brasilia.

En unas declaraciones a i24news, Bolsonaro informó de que Israel sería el primer país al que realizaría una visita oficial si llegaba a ser presidente.

Su hijo Eduardo, también diputado, comparte la misma pasión por Israel que su padre, hasta el punto de exhibirse en público con una camiseta con las siglas del Mosad.

En 2016 Bolsonaro viajó a Israel para ser bautizado en el río Jordán, según el ritual de las sectas evangélicas.

En los dos años siguientes volvió a visitar Israel para participó en las celebraciones de la creación del nuevo Estado.

Los “ultraderechistas” del siglo XXI, como Bolsonaro, no dan ninguna muestra de antisemitismo, sino todo lo contrario. Son pro-israelíes, dice alborozada la prensa sionista de Tel Aviv. Cuando en setiembre le apuñalaron en el estómago, quiso que le atendieron en un hospital judío: el Albert Einstein de Sao Paulo.

Mientras, la prensa brasileña informa de que Netanyahu ha sido invitado a la toma de posesión de Bolsonaro, para lo que se desplazará a Brasil el 1 de enero del año que viene. Será el primer Primer Ministro en viajar a Brasil desde la creación del Estrado de Israel en 1948.

Moros en la costa: los árabes que combatieron en las Brigadas Internacionales

El término “moro” procede del griego y el latín (“maurus”). Designaba a los númidas o bereberes que poblaban el norte de África y se integraron en el Imperio Romano, tanto por lo menos como los de la otra orilla. Nunca tuvo, pues, un contenido peyorativo hasta que se inventó el mito de la “Reconquista”. Entonces lo que era un grupo étnico se convirtió en un grupo religioso, de donde surgió la imagen del musulmán sanguinario y fanático.

En 1936 a los “cruzados” fascistas no les importó reclutar a los moros marroquíes, que llegaron a sumar más de 75.000 mercenarios, con los que Franco creó una tropa pretoriana a su servicio personal: la Guardia Mora.

Es mucho menos conocido que, frente a ellos, combatieron más de 1.000 voluntarios de las Brigadas Internacionales procentes de países árabes. De ellos el mayor contingente estaba formado por 500 argelinos.

¿Quién se acuerda hoy de aquellos moros que cayeron en la lucha contra el fascismo?, ¿quiénes fueron esos antifascistas olvidados?, ¿por qué vinieron?, ¿de dónde vineron?, ¿qué fue de ellos?

“Estoy aquí voluntariamente y daré hasta la última gota de mi sangre si es necesario para salvar la libertad de España y la libertad del mundo entero”. Así decía la declaración firmada por cada antifascista que se unió a las Brigadas Internacionales, expresando una solidaridad sin precedentes, un internacionalismo con acentos poderosos.

Entre ellos estaban los 500 argelinos de los que más de la mitad procedían de los emigrantes que trabajaban en Francia, especialmente de Toulouse, Marsella, Burdeos, Lyon y París. Eran militantes sindicales, socialistas, comunistas y anarquistas que luego lucharon en la Segunda Guerra Mundial y también por la independencia de su país.

El Presidente de la República Española, Manuel Azaña, enviará una carta de agradecimiento a Messali Hadj por la contribución material recibida del Partido Popular Argelino, un partido político que ayudó a la República, aunque no envió voluntarios.

El argelino Lakir Balek llegó a ostentar el grado de comandante de una compañía republicana y en un mitin dijo: “El pueblo de mi país está tan oprimido como el pueblo español hoy por el Gran Colón que lo está arruinando. Daré la última gota de mi sangre para que los argelinos, tunecinos y marroquíes puedan algún día sacudir su yugo y recuperar la libertad”.

Amezian Ben Amezian era un mecánico anarquista que luchó a las órdenes de Durruti. En su “Llamamiento a los trabajadores argelinos” escribió: “Somos 12 de la CGT en el grupo internacional contra la chusma fascista. ¡Milicianos sí, soldados nunca! Durruti no es un general ni un caid, sino un miliciano digno de nuestra amistad”.

Mohamed Belaidi, ametrallador en un escuadrón de bombarderos dirigido por el escritor y político francés André Malraux, escribió: “Cuando oí que los árabes luchaban por Franco, le dije a mi sección socialista que teníamos que hacer algo, si no ¿qué dirían los camaradas trabajadores árabes?”

Una poetisa, cuentista y dramaturga, Rénia Aoudène, que ha crecido con un pie en Marsella y otro en Andalucía, ha escrito una novela, “Un moro en la sierra”, basada en la biografía de uno de aquellos antifascistas magrebíes, Rabah Ousidhoum, que se distinguió por su valentía en muchas batallas, especialmente en la batalla de Lopera, cerca de Córdoba, y especialmente en la de Segovia, al oeste de Madrid, donde comandó el 12 Batallón. Le llamaron “Ralph Fox” en honor al escritor inglés que murió en Lopera.

Oussidhoum explicó su presencia en las Brigadas Internacionales “porque todos los periódicos hablan de los moros que luchan con los rebeldes franquistas. He venido a demostrar que no todos los árabes son fascistas”. Murió heroicamente en marzo de 1938 sosteniendo la ametralladora entre sus manos en su última batalla, en la llanura de Miraflores, cerca de Zaragoza.

En la película sobre la guerra civil que dirigió Malraux en 1937, aparece el ataúd del miliciano argelino Mohamed Belaidi, que cayó en combate en enero de 1937, en la Batalla de Teruel. El ataúd está cubierto con una bandera con la media luna musulmana y una ametralladora.

La memoria se ha perdido y no hay mucho más que contar. Pero los antifascista deben recordar que estamos en deuda con combatientes heroicos que llevan nombres como Sail Mohamed, Mechenet Said Ben Amar, Aici Mohand y cientos de otros parecidos.

En 2016 un “pied noir” argelino, Georges Gonzalès, publicó en París “Argelia en las Brigadas Internacionales” y en 2004 en Madrid el historiador español Francisco Sánchez Ruano aportó una gran cantidad de información en su libro “Islam y guerra civil española”.

En la otra orilla del Mediterráneo preparan un documental sobre los argelinos que combatieron al fascismo en España, basado en una investigación de Andreu Rosés y dirigido por Marc Almodóvar. Un equipo de filmación busca a los descendientes de esos héroes olvidados en Bejaia.

Mas información:
– Mohamed Lamraoui: La participación árabe en la Guerra Civil Española. Árabes franquistas y Árabes republicanos
 

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