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Día: 18 de noviembre de 2018 (página 1 de 1)

El ejército regular sirio ataca el sudeste de Idlib y puede entrar en combate con las tropas turcas

Ayer por la noche el ejército regular sirio lanzó un ataque en el eje sudeste de la provincia de Idlib. Una plétora de proyectiles de artillería y misiles tierra-tierra cayeron sobre las defensas yihadistas.

Los principales objetivos del ejército fueron las trincheras y los puestos militares de Al-Qaeda (HTS, Frente Al-Nosra) en las ciudades de Al-Tamanah, Khuwayn, Babulin, Haish, Jarjanaz, Um Jalalalalal y Mashirfah Shmaliyah.

El Acuerdo de Sochi, firmado por Rusia y Turquía el 17 de setiembre, pende de un hilo y cada vez son más los que apuestan por una solución militar “a sangre y fuego”.

Turquía no ha podido (o no ha querido) cumplir sus compromisos para lograr una solución negociada. Sus tentáculos del llamado “ejército libre de Siria” debían haber fagocitado a Al-Qaeda y demás facciones yihadustas, pero ha sido al revés, como expusimos ayer.

Desde el principio el ejército sirio se preparó para la solución militar, movilizando los mayores recursos desde el comienzo de la guerra, lo que se ha visto favorecido por la desaparición de otros frentes que antes estaban diseminadas por la mayor parte del territorio sirio.

Otros tiran por la calle de enmedio. Dicen que para aplicar el Acuerdo de Sochi es al menos necesaria una acción militar, aunque sea parcial, contra Al-Qaeda. Es la única forma de que Turquía se tome en serio la determinación del gobierno de Bashar Al-Assad de poner fin a la guerra y acelerar la aplicación del Acuerdo de setiembre.

En Sochi Turquía se comprometió a separar a los “extremistas” de la “oposición moderada” dispuesta a participar en una solución negociada. Pero si bien eso quizá podría solucionar el problema de los yihadistas, no solucionaba el problema de los turcos. ¿Quién sacaba a los turcos del norte de Siria?

Erdogan declaró que la retirada de sus tropas de las zonas ocupadas en el norte de Siria está condicionada a la celebración de elecciones en las que participarán los sirios de allí. Esto explica el retraso de Turquía en la aplicación del Acuerdo de Sochi, que busca garantías de su participación en cualquier futuro proceso político sirio a cambio de su retirada.

Este planteamiento no sólo daría a Erdogan la opción de sentarse a negociar la paz, sino que era una posibilidad por la que suspiraban también en países europeos, como Alemania o Francia.

El gobierno sirio ha vuelto a jugar sus cartas con gran habilidad. En lugar de oponerse al Acuerdo, lo ha apoyado e incluso el ministro de Asuntos Exteriores Walid Al-Mouallem, declaró que Turquía era “capaz de cumplir sus compromisos con el acuerdo de Idlib” y que en Damasco habían recibido “garantías” por parte de Lavrov sobre la aplicación del Acuerdo.

Es lo más viejo de la historia: “si vis pacem para bellum” (si quieres la paz prepárate para la guerra). Tras la firma del Acuerdo, donde menos sorprendieron las provocaciones yihadistas fue en Damasco.

El ejército sirio ha estudiado todos los escenarios posibles que le permitirán ganar la batalla final. La pregunta que queda en el aire es la siguiente: si la estalla batalla por Idlib, ¿se librará sólo contra los yihadistas o también contra los turcos?

Huelga de los ‘chalecos amarillos’ en Francia: una manifestante muerta, otras 409 heridas y 282 detenidos

Una manifestante ha muerto atropellada y al menos 409 personas han resultado heridas, cinco de ellas graves, durante las protestas de ayer en Francia por el alza de las tasas a los carburantes por motivos “ecológicos”.

Además, hay 282 detenidos, de los que 73 han quedado bajo custodia policial. El movimiento conocido como los “chalecos amarillos” no sólo ha sido espontáneo sino también ilegal, ya que no fue anunciado a la policía previamente.

Jubilados, profesionales liberales o pequeños comerciantes han figurado entre los 300.000 participantes movilizados en unos 2.000 puntos repartidos por todo el país, como rotondas, peajes y puentes, muchas veces sin haber avisado previamente a la policía, lo que ha generado desconcierto.

La gendarmería movilizó 5.000 patrullas de carretera para tratar de levantar las barricadas. Sin embargo, por la noche 200 de ellas aún no se habían levantado y en 1.400 puntos seguía habiendo manifestantes. La policía alertó de que con la caída de la noche había cambiado el perfil de los manifestantes y que quedaban los más proclives a generar disturbios.

Richard Lizurey, director general de la gendarmería, dijo que en algunos puntos los manifestantes habían lanzado cócteles molotov contra la policía.

De entre las centenas de incidentes, destaca la muerte en Pont-de-Beauvoisin (sureste de Francia) de una mujer de unos 50 años atropellada por otra que tuvo una crisis de nervios cuando los manifestantes golpearon su coche.

Desde principios de año, el precio del gasoil aumentó en Francia 7,6 céntimos por cada litro (12 por ciento) y 3,9 céntimos en el caso de la gasolina (5 por ciento). El 1 de enero las tasas sobre el gasóleo subirán 6,5 céntimos por litro y las de la gasolina 2,9 céntimos, lo que el gobierno justifica por los gases de “efecto invernadero”, habiendo acuñado la expresión “fiscalidad ecológica”.

Sin embargo, tras llegar a la Presidencia, Macron bajó los impuestos a los más ricos con una supresión parcial
del impuesto sobre la fortuna y una limitación del 30 por ciento de la fiscalidad sobre el capital.

Además, ha aumentado las
cotizaciones sociales para los jubilados, ha congelado prácticamente las pensiones y las ayudas sociales…

Una pareja que consume 45 litros de gasolina al mes, paga más de 1.000 euros
en tasas, que en Francia es el salario mínimo.

Como dicen en Francia, la ecología es para los “progres”, ese tipo de
burguesitos urbanos y acomodados preocupados por el CO2.

‘Libertad para el pueblo, muerte al fascismo’

Ayer se manifestaron en el centro de Atenas unos 12.000 antifascistas bajo el eslogan “Libertad para el pueblo, muerte al fascismo”. La manifestación, que duró unas cuatro horas, estuvo encabezada por la asociación de presos y exiliados durante el fascismo.

Además, participaron colectivos de estudiantes y profesores, movimientos anarquistas, comunistas, antirracistas, partidos políticos progresistas y sindicatos.

Se conmemoraba el 45 aniversario de la revuelta de la Universidad Politécnica de 1973, que supuso el principio del fin de la llamada “dictadura de los coroneles” en Grecia, un régimen fascista.

Al final de la masiva manifestación, en Exarjia, un barrio de carácter antifascista donde se encuentra la Universidad Politécnica, se produjeron duros enfrentamientos entre antidisturbios y piquetes de encapuchados.

Los primeros dispararon balas de fogueo y gases lacrimógenos
y utilizaron un cañón de agua para dispersar a los manifestantes.
A su vez, los antifascistas respondieron con cócteles molotov y piedras y quemaron el mobiliario urbano para bloquear el acceso a las calles del centro de la capital griega.

La policía había desplegado más de 5.000 antidisturbios en Atenas. Horas antes de la manifestación, había quedado prohibido el tráfico en varias zonas de la ciudad y habían sido cerradas varias estaciones de metro.

Además, este año varios drones y un helicóptero vigilaron la protesta desde el aire.

La Universidad Politécnica, que había permaneció ocupada durante dos días, abrió sus puertas para la tradicional ofrenda de flores a las víctimas de la represión.

La manifestación partió de las céntricas plazas de Syntagma y Omonia y las inmediaciones de la Politécnica hasta la embajada de Estados Unidos, un ritual que se reproduce todos los años con motivo de este aniversario.

Uno de los momentos más emotivos fue cuando un grupo de estudiantes universitarios cantó el himno nacional griego frente a la embajada estadounidense  mientras sostenían una gran bandera cubierta de manchas de sangre y claveles.

Entre el 14 y el 17 de noviembre de 1973, la Universidad Politécnica de Atenas acogió un levantamiento estudiantil que terminó aplastado por la irrupción de tanques en el campus, una acción que, sin embargo, marcó el principio del fin de la llamada “dictadura de los coroneles”, que cayó en 1974 tras siete años en el poder.

Entre 1967 y 1974, la Junta militar, cuyos dirigentes más destacados fueron los coroneles Georgios Papadopulos y Nikolaos Makarezos y el general Stylianos Patakos, llevó a cabo una feroz represión contra todo elemento progresista y democrático e incluso forzó la abdicación del entonces rey Constantino II, el 29 de junio de 1973.

Tras acabar con los fascistas, en 1974 un referéndum determinó que la mayoría de los griegos se decantaron a favor de la República.

En la lista de fallecidos en el Politécnico de Atenas elaborada tras la caída de la dictadura figuraban los nombres de 55 personas, si bien el recuento oficial tan solo habla de 24 muertos.

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