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Día: 17 de noviembre de 2018 (página 1 de 1)

La complicidad de la Cruz Roja Internacional en los crímenes nazis

Ahora se utilizan términos terroríficos como “holocausto” para referirse a los críemenes cometidos por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que hay que preguntar qué postura tomaron los “humanitarios” de aquella época, gente “neutral” como la Cruz Roja que se dedican precisamente a eso: a asistir a las víctimas.

Pues bien, la Cruz Roja Internacional supo desde el primer momento la existencia de campos de concentración, no hizo nada para impedir las matanzas y ni siquiera las denunció sino todo lo contrario, blanqueó los crímenes.

Caben muchas explicaciones de esta complicidad. Por ejemplo, la Cruz Roja alemana era tan nazi como el III Reich del que formaba parte, de manera que los no arios no podían ser miembros.

Poco después de la llegada de Hitler al poder, Cruz Roja alemana visitó algunos campos de concentración y concluyó que la situación de los presos era “buena”.

La inspección pasó entonces a la Cruz Roja Internacional, donde ocurrió lo mismo porque Oerlikon y Alusuisse, dos de las empresas de su Presidente, Max Huber, también Presidente del Tribunal Internacional de La Haya, mantenían suculentos negocios con las empresas alemanas de armamento.

El vicepresidente era Carl Jacob Burckhardt, un anticomunista feroz estrechamente vinculado a los nazis. Cuando el Consejo Federal suizo se negó a acoger a Goebbels, fue Burckhardt quien intervino.

En 1936 Hitler invitó a Burckhardt a visitar Alemania, incluidos los campos de concentración. A su regreso también describió la situación de los presos como “buena”, e incluso elogió a Dachau, donde unos 30.000 presos fueron asesinados.

Otro delegado de la Cruz Roja que visitó los campos de concentración fue el médico Maurice Rossel, quien pudo visitar la ciudad checa de Theresienstadt, convertida por los nazis en 1941 en un campo de concentración que albergó a unos 140.000 presos.

En mayo de 1944 Himmler autorizó a Rossel la visita al campo, del que pudo sacar fotografías. En su informe describió la situación de los presos como “casi normal”, destacando la “excelente atención médica que recibían los presos”. Se trataba de un “campo modelo” para judíos ricos, decía Rossel.

Al regresar, el canalla de Rossel envió una carta de agradecimiento a los jefes nazis por las atenciones recibidas, a las que adjuntaba algunas de las fotos que había tomado del campo, que los nazis utilizaron para su propaganda.

La visita tuvo tal éxito para los nazis, que Eichemann quiso hacer otro montaje parecido en Auschwitz, para lo cual hizo construir un “campo familiar” idílico para que pudiera ser visitado por los “humanitarios” como Rossel, que estuvo en Auschwitz en setiembre de 1944. Los presos británicos le contaron la existencia de cámaras de gas.

Aquel suizo tan “humanitario” guardó silencio. Dijo que las SS que dirigían el campo estaban “orgullosos del trabajo que realizaban”.

Al terminar la guerra, la Cruz Roja escondió y ayudó a escapar a los peores criminales de guerra para que no fueran juzgados y ejecutados.

En los años cincuenta Burckhardt, que habia llegado a la Presidencia de la Cruz Roja Internacional en 1948, ordenó quemar los archivos que demostraban la complicidad de la organización suiza con los nazis.

Al-Qaeda ha logrado agrupar bajo su mando a todos los grupos yihadistas de Idlib

Al-Qaeda (Frente Al-Nusra, Hayat Tahrir Al-Sham) ha logrado agrupar en torno a sí a todos los grupos yihadistas de Idlib, lo que convierte en incierto el futuro político de la provincia, que fue objeto de un alto el fuego bajo los auspicios de Moscú y Ankara.

Por si quedaban dudas, el reagrupamiento ha roto la ficción que separaba a los yihadistas “extremmistas” de los “moderados”. Ahora todos ellos operarán bajo el mando de Al-Qaeda.

Abu Jaled, un representante de Al Qaeda, explicó al periodista estadounidense Abdul Karim que ahora las diversas facciones compartían una sala de operaciones conjunta. “Me gustaría informar al régimen y a sus amigos que los rebeldes de las zonas libres del norte han preparado mensajes para ustedes. Pero no los entenderán hasta que los vean”, dijo.

La principal tarea de la sala de operaciones es, según Jaled, unir a las fuerzas rebeldes contra las tropas del gobierno sirio que han rodeado la provincia.

“Fue ingenuo creer que la facción más poderosa, Al-Nosra, daría paso al partido más débil, los llamados moderados del Ejército Sirio Libre. Lo que está ocurriendo ahora es que están al mando. Y condujeron sus vehículos y caballos a través del acuerdo turco-ruso”, dijo Peter Ford, antiguo embajador de Reino Unido en Siria.

El establecimiento de una “zona desmilitarizada” de 15 a 20 kilómetros de ancho fue acordado el 17 de septiembre entre Rusia, aliada de Damasco, y Turquía, el patrocinador rebelde, para separar los territorios insurgentes de Idleb de las regiones gubernamentales adyacentes en el noroeste de Siria. Desde entonces, la provincia de Idleb ha estado relativamente tranquila. El acuerdo, que teóricamente contaba con el apoyo de Alemania, Francia y Estados Unidos, podría haber permitido que los rebeldes “moderados” tomaran el control de la provincia al tiempo que se separaban de los “extremistas”.

Idleb es ahora el último gran bastión de los grupos yihadistas en Siria, que han estado tratando de derrocar al gobierno de Damasco durante siete años. La provincia noroccidental, con una población de unos 2,9 millones de habitantes, no está oficialmente dirigida por ningún grupo yihadista, sino por una serie de facciones rivales que en conjunto tienen unos 70.000 combatientes. Se dice que Al-Qaeda es el más fuerte entre ellos, con unos 10.000 combatientes.

Una red compuesta por 200 nazis opera clandestinamente dentro del ejercito alemán

La célula terrorista neonazi del ejército alemán asociada al teniente Franco A. es mucho mayor de lo que se había informado anteriormente, según una investigación publicada por la revista Focus.

Sobre la base de las investigaciones realizadas por la Oficina Federal de Policía Criminal (BKA), la revista asegura que existe una red de al menos 200 soldados en servicio activo o retirados, entre ellos miembros del Comando de las Fuerzas Especiales (KSK) y del Servicio de Inteligencia Militar (MAD).

El caso del teniente Franco A. era coocido porque fue detenido el 3 de febrero del año pasado en el aeropuerto de Viena mientras intentaba recuperar un arma que había estado escondida. Luego se supo que Franco había colaborado con otros dos cómplices, Maximilian T. y Matthias F., para atacar a políticos de alto rango, entre ellos el Presidente de la República Joachim Gauck, el ministro de Justicia Heiko Maas y el ministro presidente de Die Linke de Turingia Bodo Ramelow. También planeaban atacar instituciones como el Consejo Central de Judíos y el Consejo Central de Musulmanes.

A pesar de ello, como es habitual, Franco A. quedó en libertad a finales del año pasado. En noviembre de 2017 el Tribunal Federal alemán revocó su orden de prisión. La explicación oficial fue que no había pruebas suficientes para indicar la amenaza inmediata de actos delictivos relacionados con un acto grave de violencia.

El Tribunal de Apelación de Frankfurt repitió lo mismo este año. En una decisión de 7 de junio, confirmó que a Franco A. no le acusarían de preparar un acto de violencia grave.

Las decisiones de ambos tribunales son falsas. Como en los tiempos de la República de Weimar, una red nazi prepara el asesinato de políticos y la represión violenta de las luchas revolucionarias. Aunque se retiraron las acusaciones contra Franco A., la investigación de la BKA (policía federal) había proporcionado pruebas de la existencia de un ejército en la sombra.

El 13 de julio de 2017 el comandante en la reserva de la Fuerza Aérea, Horst S., dijo en su interrogatorio que un grupo nazi compuesto principalmente por soldados de élite “se preparaba para un desastre el día X”. El comandante añadió que el Día X tendría lugar durante una crisis extrema causada por “ataques a mujeres y niños por parte de refugiados, violaciones, atentados terroristas o la aparición de barrios de chabolas en las ciudades alemanas”.

“Temo que el Estado pierda su monopolio de la violencia y, por lo tanto, no pueda llevar a cabo su tarea. Esto me llevó a una reflexión sobre lo que se puede hacer si ocurre tal caso”, dijo el comandante.

“Debemos tomar precauciones en diferentes aspectos de la vida para tal caso. Esto significa que debemos comprar, por ejemplo, gasóleo para alimentar generadores de emergencia, radios y alimentos sostenibles. Las municiones también deben ser almacenadas para que podamos luchar”.

Los planes de ataque estaban muy avanzados. El comandante Horst S. “designó a participantes individuales que, en su odio profundamente arraigado a la izquierda y a los refugiados, habían creado un archivo con direcciones e imágenes de las personas a las que se dirigían los ataques, que debían marcharse.

Dos conocidos de Horst S. vieron las listas personas y también un armario de armas bien surtido y surgieron discusiones dentro de un pequeño círculo para llevar a las personas objetivo a un lugar donde serían asesinadas.

El escuadrón incluía a miembros de la fuerza de élite de la KSK. Por esta razón, las autoridades han mantenido en secreto las pruebas iniciales de una posible red clandestina dispuesta a cometer crímenes.

También tenía vínculos con la organización Uniter, compuesta principalmente por miembros de la KSK, paracaidistas, tropas de reconocimiento, miembros de unidades de policía de las fuerzas especiales, abogados y médicos. Un empleado de la Agencia Bávara de Inteligencia del Estado también es miembro de Uniter.

Dentro de la asociación se formó una red de unos 200 soldados en servicio activo o retirados. El atestado policial describe un cuadro compuesto por soldados conspiradores que aparentemente estaban dispuestos incluso a considerar asesinatos selectivos de opositores políticos.

Los soldados tenían escondites secretos para sus armas, municiones, combustible y alimentos en las fronteras con Austria y Suiza.

En Alemania llueve sobre mojado, sin necesidad de remontarse a la República de Weimar. Los servicios secretos y de la policía tenían varias decenas de informantes dentro del grupo terrorista neonazi NSU, responsable del asesinato de nueve inmigrantes y de un policía. Las últimas revelaciones sobre la dimisión del antiguo presidente de la agencia nacional de inteligencia Hans-Georg Maassen confirman que los servicios de inteligencia estaban dirigidos por nazis.

Un teniente del Servicio de Inteligencia Militar (MAD) comparece actualmente ante un tribunal de Colonia acusado de revelación de secretos en el caso Franco A. El teniente está acusado de advertir a los sospechosos asociados con él de una investigación inminente del Fiscal General. El hombre era el contacto entre la BKA y el Fiscal General del servicio de inteligencia militar.

Peter W., de 42 años, es el teniente de MAD que el pasado otoño, “advirtió a un miembro de la KSK contra los ataques a los miembros de Uniter”. Antes de trabajar para los servicios de inteligencia fue miembro del KSK.

El principal beneficiario de la denuncia fue el sargento Andre S., un entrenador de KSK responsable de la seguridad militar de la unidad. Según algunos testimonios, S., que ahora dirige Uniter, era un confidente del MAD en Uniter y presentó la única información creíble sobre los procesos internos de la KSK.

Según un artículo publicado en el diario Tageszeitung, S. tenía contactos con Franco A. Bajo el seudónimo de Aníbal, S. fue administrador de grupos de discusión de los que Franco A. también fue miembro. Los investigadores no han querido confirmar si Franco A. y S. se conocían personal o virtualmente. El portavoz del tribunal de Colonia sugirió que uno podría haber evolucionado en la órbita del otro.

Es obvio constatar que las principales cadenas y diarios apenas han informado sobre esta red terrorista nazi, mientras los portavoces del gobierno y del ejército han permanecido callados como perros.

En la rueda de prensa del 9 de noviembre, el portavoz del Ministerio de Defensa, Jens Flossdorf, confirmó que se había abierto un proceso contra un miembro del MAD, añadiendo que no podía proporcionar más información.

Julian Assange: la gran vergüenza del periodismo mundial

Juan José Torres Núñez

Uno de los arquitectos de la invasión de Irak en el año 2003 ha hablado recientemente sobre los valores fundamentales de la Unión Europea: la libertad de expresión y los derechos humanos, además del libre comercio. Me refiero al ex primer ministro Tony Blair. Pero resulta paradójico que Blair hable de los valores fundamentales europeos, mientras que en su país, Reino Unido, se mantiene encerrado en la embajada de Ecuador en Londres a Julian Assange, ignorando así la resolución de las Naciones Unidas en la que especifica que su detención es “arbitraria”. Su único crimen, como sostiene Ray McGovern en su artículo Julian Assange and the Mindszenty Case, ha sido “la publicación de documentos que ponen al descubierto las actividades criminales y corruptas de gobiernos y otras élites del Establishment”. El caso de Assange muestra claramente la hipocresía y las contradicciones de Occidente, que como señala Stefanía Maurizi en su artículo The West is Failing Julian Assange, “siempre está pregonando la libertad de prensa y el periodismo agresivo, cuando en realidad Occidente aplasta a los periodistas y a las fuentes periodísticas que destapan abusos de Estado de alto  nivel. Chelsea Manning pasó siete años en prisión, Edward Snowden se vio obligado a abandonar su país y buscar asilo en Rusia, Julian Assange [lleva ya] seis años encerrado en un edificio pequeño y sus condiciones de salud se deterioran seriamente”.

Assange es un periodista australiano, fundador de WikiLeaks, un sitio de web para enviar información confidencial que al publicarla online destapa la conducta criminal de las guerras y otros desastres de nuestra sociedad. En su artículo “Julian Assange and the Fate of Journalism”, Lawren Davidson subraya que WikiLeaks “se dedica a darle al público su derecho de saber lo que los gobiernos y otras organizaciones poderosas están haciendo”. Visto en su conjunto, WikiLeaks funciona como un distribuidor y proveedor de pruebas. Para Davidson, los miles de documentos que publica sirven para que los periodistas y otras instituciones puedan utilizarlos. Por tanto, si lo que se trata de investigar son personas y organizaciones para conocer la corrupción de las cloacas de los gobiernos, entonces, lo que WikiLeaks quiere es que conozcamos la verdad. Y a esto Davidson le llama un servicio público. Como WikiLeaks fomenta las filtraciones, no debe sorprendernos que los gobiernos le teman y que  sientan un desprecio especial por su fundador.

Esto nos lleva a la gran contradicción de Occidente. Si Assange ha buscado servir al periodismo independiente y ha apoyado siempre la libertad de expresión, la libertad de prensa y el derecho del público a conocer la verdad, entonces, ¿por qué se quiere matar al mensajero? Davidson observa una diferencia entre los ideales del periodismo y la realidad en la que opera. El modelo ideal “aliena a los lectores/espectadores que no pueden diferenciar entre la verdad y sus propias opiniones”. La realidad, sin embargo, es diferente, pues “los editores presionan a los trabajadores de los medios para que transijan sus ideales profesionales”. Como resultado tenemos una gran cantidad de información manipulada, dirigida a una audiencia determinada. Esta alienación ha abierto la puerta a todos los medios para que puedan vender las noticias falsas.

El veterano periodista australiano John Pilger ha comentado en su artículo “Hold the Front Page: The Reporters are Missing” que “aunque el periodismo ha sido siempre una extensión suelta del poder del Establishment, algo ha cambiado en los últimos años”, pues con el capitalismo liberal se encamina hacia “una dictadura corporativa”. Para él, el periodismo mainstream [tradicional, dominante, mayoritario] “ha descendido a una fórmula de culto del prejuicio, rumores y omisión”. Cita al periodista Seymour Hersh, que destapó la conocida masacre de May Lai en la guerra de Vietnam y los bombardeos secretos en Camboya. Hoy este periodista no puede publicar en los medios mainstream y está obligado a publicar su trabajo de investigación fuera de Estados Unidos porque aunque la Enmienda I de su Constitución no pone “cortapisas a la libertad de expresión o de prensa”, la verdad es que en Estados Unidos no existe la libertad de prensa. El periodista independiente de Nueva York, Danny Haiphong, ha revelado que este problema se debe a que “el 90% de los medios pertenecen a unos cuantos monopolios privados que tienen sus propios objetivos”. Pueden  ejercer presión sobre el Gobierno, mientras que el resto de los medios “no disponen de tantos recursos económicos”. Para Haiphong, el fenómeno de las noticias falsas se debe a que Estados Unidos y los países occidentales las necesitan para distraer a la gente de sus problemas reales como la pobreza, los desahucios, el desempleo, la sanidad y la guerra, entre otros.

Con tantos profesionales del periodismo independiente expulsados del mainstream, Pilger ve en  internet una “fuente vital” para encontrar artículos con análisis basados en pruebas. Y precisamente cita a wikileaks.org como un sitio de periodismo independiente. También cita otros sitios como wsws.org, truthdig.com y globalresearch.org. Con el Reino Unido no se anda con contemplaciones. En ese país solo un sitio ofrece periodismo independiente y coherente: Media Lens. Según Pilger, este medio “ha hecho añicos el silencio sobre el periodismo corporativo”, pues lo interesante de sus editores, David Edwards y David Cromwell, es “su comprensión de la moralidad del periodismo –un término que raramente se utiliza”. Él cree que el trabajo de estos editores es heroico, y recomienda que un ejemplar del libro que acaban de publicar, Propaganda Blitz, esté “en cada escuela de periodismo que sirva al sistema corporativo”. Pilger arremete contra todo “el revanchismo” contra Assange y llama a las publicaciones de WikiLeaks “épicas”, porque avergüenzan a los que han traicionado al periodismo independiente. Según él, los estudiantes de periodismo deberían saber que la fuente de las noticias falsas no es solo el trollism o las noticias de Fox News, sino “un periodismo auto ungido con falsa respetabilidad: un periodismo liberal que reivindica el desafío del poder del Estado corrupto, pero que en realidad lo corteja y lo protege porque está en connivencia con él”.

Stefanía Maurizi es un testigo muy valioso para conocer la situación real de Assange por dos razones. La primera, por haber trabajado en WikiLeaks desde hace nueve años; y la segunda,  porque lo ha visitado varias veces desde el 19 de junio de 2012, fecha en la que entró en la embajada de Ecuador en Londres. Desde entonces, “allí ha estado enterrado [no dice encerrado] en una pequeña embajada: un edificio deprimente y muy pequeño, sin luz del sol, sin aire fresco y sin poder salir fuera”. Nadie puede extrañarse cuando Maurizi afirma que esta dura situación está minando la salud física y mental de Assange. Y el Reino Unido no ha ayudado a resolver la situación en ningún momento, al contrario, está haciendo todo lo posible para derrumbarlo y hundirlo moralmente.

También, con el nuevo presidente de Ecuador, Lenin Moreno, el interés de proteger a Assange se va esfumando. Y el problema se agrava con la posibilidad de que pueda ser extraditado a Estados Unidos, porque allí nadie le ayudará. Como escribe Mark Curtis en su artículo WikiLeaks’ Legacy of Exposing US-UK Complicity, la “relación especial” de estos dos países solo sirve a los intereses de las élites de Londres y Washington. Curtis comenta que las publicaciones de WikiLeaks han sacado a la luz “la duplicidad, los abusos de los derechos humanos y la corrupción”, todo lo que el periodismo mainstream nunca hubiera publicado.

Los VIPS (Veteranos profesionales de inteligencia para la cordura, en sus siglas en inglés) han pedido asilo humanitario para Assange en su escrito VIPS Plead for Humanitarian Asylum for Julian Assange, basándose en la resolución de la OEA (Organización de los Estados Americanos) y la Inter-American Court of Human Rights (IACHR), de fecha 12 de julio de 2018, en donde se especifica que “las naciones tienen el deber de otorgar un salvoconducto a los solicitantes de asilo desde las embajadas a los países que les han dado un asilo individual”. Resulta que Ecuador le ha concedido a Assange la ciudadanía ecuatoriana. Por tanto, “Reino Unido tiene la obligación legal de permitir a Julian Assange la salida de la embajada ecuatoriana en Londres, así como un traslado seguro al aeropuerto para que pueda volar a Ecuador”. Si el Reino Unido rechaza esta petición, como ha hecho hasta ahora, está infringiendo gravemente los derechos legítimos de Assange.

Y Stefanía Maurizi ha pedido también que se acabe con la detención arbitraria de Assange, pues ya “es hora de parar esta persecución”. Los periodistas deben defender las publicaciones de WikiLeaks y todos los medios libres porque en realidad lo que corre grave peligro es el periodismo independiente.

https://www.infolibre.es/noticias/club_infolibre/librepensadores/2018/11/16/julian_assange_periodismo_independiente_88860_1043.html

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