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Día: 16 de noviembre de 2018 (página 1 de 1)

El fascismo no es una u otra política económica sino una forma de dominación política de tipo terrorista

Dos fascistas: el Borbón y Videla
Juan Manuel Olarieta
“A la fuerza ahorcan”, dice el refrán, y el socorrido “auge de la ultraderecha” sigue poniendo sobre el tapete un fenómeno que casi todos se habían empeñado en ocultar, como si fuera una antigualla… hasta que han visto la soga alrededor del cuello.

Antes sólo unos pocos hablaban de este tipo de fenómenos, pero ahora son más los que le dan vueltas a la cabeza porque, una vez superada una primera barrera, el fascismo les amenaza a ellos de manera directa, por eso que tanto se repite: “el fascismo avanza si no se le combate”. Al no haberlo combatido, al silenciarlo, el fascismo salta de la trinchera en la que se había mantenido hasta ahora.

Entonces Ricardo Aronskind publica un artículo (*) en el que nos propone eso, que hablemos del fascismo, que es “una categoría política precisa”, para concluir que el argentino Videla o el brasileño Bolsonaro no son fascistas. “No son como Hitler y Mussolini”, dice el subtítulo del artículo.

Evidente. No hay confusión de identidad posible. El siglo XXI tampoco es la posguerra; han pasado 80 años. Latinoamérica no es Europa. La URSS ha desaparecido, la Internacional Comunista también… En fin, así podríamos seguir enumerando diferencias importantes entre unos y otros.

También es evidente que el fascismo se utiliza como un adjetivo, normalmente para desacreditar a personajes, partidos o incluso Estados y, como todo adjetivo, se añade con mucha ligereza.

Los problemas comienzan cuando se pretende definir al fascismo, el viejo y el nuevo, de una manera sustantiva, como un fenomeno político que cambia con el tiempo, se viste y se desviste para ocultar su naturaleza en medio de siglas, calificativos y autodefiniciones que se separan o se alejan del III Reich, de Mussoloni, de Franco, de Vichy, de Metaxas…

Porque el fascismo no sólo cambia con el tiempo, sino que es camaleónico: su pellejo muda de un país a otro, porque las clases y la lucha de clases no son las mismas en todos los países del mundo, por más capitalistas que sean. En su camuflaje local, el fascismo recurre a eso que Aronskind califica como “nacionalismo”, que no es otra cosa que demagogia patriotera en virtud de la cual los fascistas se atribuyen la exclusiva de “la nación” y todos los demás se tienen que marchar fuera.

Es absolutamente imposible deducir el fascismo como categoría mínimamente precisa sin aludir al imperialismo, algo que no aparece en el artículo de Aronskind, donde las referencias son tópicos sobre la “globalización” y el “neoliberalismo”, lo cual refuerza la demagogia fascista de que ellos están contra ambas cosas, precisamente porque son “nacionalistas”.

El fascismo no es una u otra política económica. Como decía Dimitrov, es una forma de dominación de la burguesía en la época del imperialismo, que tiende a la reacción en todo el mundo, es decir, a resolver las contradicciones recurriendo a la violencia, tanto en el exterior como en el interior de cada país.

Tanto Mussolini como Hitler o Franco no fueron nunca “nacionalistas” sino que llegaron al poder y se mantuvieron en él como consecuencia del apoyo de las potencias imperialistas más fuertes de la época. En los años treinta los capitales alemanes difícilmente se podían diferenciar de los de otros países, como Estados Unidos. El “estatismo” y el “intervencionismo” en la economía no son rasgos característicos de los países fascistas sino que correspondían a cualquier otra potencia de aquella época.

Los marxistas lo llaman “capitalismo monopolista de Estado” y lo que diferencia a la política económica de entonces respecto de la de ahora no es más que un cambio en las formas de intervención del Estado, no la intervención misma, que es inherente a la etapa actual del capitalismo, es decir, al imperialismo.

Así pues, lo que diferencia a los países fascistas de otros que aún mantienen ciertos rasgos del decoro tradicional con que la burguesía impuso su dominación, no puede ser ese llamado “neoliberalismo” sino esas diferentes formas de dominación política que se ejercen contra la clase obrera y las organizaciones revolucionarias.

Sostener que un régimen, como el de Videla, que secuestraba, torturaba y arrojaba a los detenidos desde un avión, con absoluta impunidad, no es fascismo es una verdadera aberración. Es lavar la cara al fascismo moderno tanto como al antiguo y atar de pies y manos a quienes quieren combatir al fascismo y preguntan por la experiencia histórica del proletariado en la lucha contra el fascismo y en defensa de las libertades

(*) https://www.lahaine.org/mundo.php/brutal_actuacom_policial_empanha_estreia

También el 24 de noviembre, Amnistía Total

En primer lugar saludamos a los y las compañeras presas, deportadas y huidas que continuáis sin poder volver a Euskal Herria para seguir combatiendo por la Independencia y el Socialismo de nuestra nación. De ahí en adelante, nos dirigimos sobre todo a los y las que no han renunciado a esos objetivos históricos del MLNV y a las nuevas generaciones que se están incorporando a este combate.

Sabemos que las y los represaliados vascos y vascas que están fuera de Euskal Herria, y los pocos que están en Euskal Herria, padecen diferentes situaciones de opresión política y, en su gran mayoría, carecen de condiciones de vida mínimamente dignas. Sabemos también, que la lucha genera desgaste físico, psíquico y mental. Estamos hablando de casos de hasta 34 años de cárcel y otros tantos, o más, en calidad de huidos/as.

Es público que, dentro de toda esa situación, hay diferentes posturas políticas dentro del ámbito de los represaliados. Pensamos que hay quien no navegará en las aguas de la rendición, del arrepentimiento, etc.

También hay quien comparte las tesis de la Izquierda Abertzale Oficial y Reformista aún sabiendo que España ha repetido mil veces que las líneas rojas que EPPK afirmó no traspasará, como el arrepentimiento o la delación, son parte de las condiciones que el Estado impone para la puesta en libertad de los presos /as políticos/as vascos/as antes de que cumplan sus condenas.

Asimismo es sabido que hay presos y presas políticas vascas que no están en EPPK porque no comparten ni su línea penitenciaria ni su reformista línea política.

Los hay a quienes se les reivindica su inmediata puesta en libertad, aparte de la posición política que tenga cada cual, por motivos de edad y enfermedad.

En estos momentos tan cruciales que estamos viviendo, pensamos que tenemos que ser claros. Es una realidad que el preso/a, huido/a, deportado/a, que una vez vista la rendición de ETA y la inserción y sumisión de Sortu a los Estados que nos ocupan, no quiera saber nada más de la “guerra”. Pues ahí está. Cada una a lo suyo.

También hay quien sigue pensando que hay suficientes razones por las que luchar. Con esas y esos estaremos en las dinámicas que se implementen por la emancipación nacional y social de Euskal Herria. Que no os quepa ninguna duda.

Por todo esto y más, os pedimos que acudáis a la manifestación que bajo el lema Gudariak direlako Amnistia Osoa ha convocado el Movimiento por la Amnistía y contra la Represión en Bilbo, Plaza del Sagrado Corazón, el próximo 24 de noviembre a las 18 horas.

Son gudaris, no terroristas.

Por la amnistía total, es decir, por la Independencia y el Socialismo para Euskal Herria.

Karlos Ezkurra Leonet, Iñaki Egiluz Sagastizabal, Armando Zabalo Bilbao, Mikel Alberdi Zubizarreta, Jon Iurrebaso Atxutxa

Estados Unidos es consciente de que podría perder en una guerra contra Rusia y China

Estados Unidos se enfrenta a una crisis militar y podría perder una guerra contra China o Rusia, advierte un informe del Congreso de Estados Unidos publicado el miércoles.

“La superioridad militar de Estados Unidos -la columna vertebral de su influencia mundial y su seguridad nacional- se ha erosionado hasta un nivel peligroso”, señala el informe de la comisión parlamentaria sobre estrategia de defensa nacional.

“El ejército estadounidense podría sufrir un número inaceptable de víctimas […] en su próximo conflicto”, continúa el texto. “Podría tener dificultades para ganar, o quizás perder, una guerra contra China o Rusia”.

Estados Unidos sería particularmente vulnerable si sus tropas fueran “forzadas a luchar simultáneamente en dos o más frentes”.

Sin embargo, el resentimiento que Estados Unidos provoca en muchos países, hace muy probable que se tuviera que enfrentar a mucho más que a un solo oponente a la vez.

Esta conciencia confirma que la inminencia de una guerra es cada vez menos probable. Ningún país del mundo va primero a la guerra si no está convencido de que la va a ganar.
El informe ha sido elaborado por una docena de altos funcionarios demócratas y republicanos encargados de evaluar la potencia militar estadounidense

Es de esperar que estas observaciones ayuden a Washington a reflexionar antes de embarcarse en nuevas aventuras bélicas que podrían terminar a su costa.

También hay que esperar que los aliados europeos reflexionen sobre el nivel de protección y seguridad que Estados Unidos les proporciona realmente en el marco de la OTAN y que dejen de comportarse como vasallos de un Estado que les perjudica y les critica a diario.

Esta evaluación de la potencia militar real de Estados Unidos puede ayudar a poner fin a la hegemonía y las leyes extraterritoriales de Estados Unidos y el caos que el imperialismo genera en casi todas las partes del mundo.

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