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Día: 4 de octubre de 2018 (página 1 de 1)

Desdolarización a marchas forzadas

Arkady Savitsky
Del 11 al 13 de septiembre se celebró en Vladivostok el Foro Económico del Este (EEF). Fundado en 2015, el evento se ha convertido en una plataforma para la planificación y el lanzamiento de proyectos para fortalecer los vínculos comerciales en la región de Asia y el Pacífico. Este año, el EEF reunió a delegaciones de más de 60 países para sobre la desdolarización.

Rusia y China reafirmaron su interés en un mayor uso de las monedas nacionales en los acuerdos bilaterales. Kirill Dmitriev, director del RDIF (Fono Ruso de Inversión Directa), dijo que tiene la intención de utilizar sólo monedas nacionales en sus transacciones con China a partir de 2019. Cooperará con el Banco de Desarrollo de China.

Esta “yuanificación” está haciendo progresos visibles, con los futuros del petróleo crudo de Shangai aumentando su participación en los mercados petroleros en un 14 por ciento o más. China ha firmado acuerdos con Canadá y Qatar sobre el comercio en monedas nacionales.

La desdolarización es una tendencia creciente en todo el mundo. Un número cada vez mayor de países está tratando de reemplazar al dólar. Rusia encabeza la carrera para protegerse de las fluctuaciones, tormentas, guerras y sanciones comerciales atribuibles a Estados Unidos. Moscú apoya el comercio libre de dólares con Ankara en el contexto de la crisis de la lira turca. Turquía está pasando de la liquidación en dólares a la liquidación en moneda nacional, incluso para su comercio con China y otros países. Deshacerse del dólar estadounidense es el tema que figura en el orden del día de la próxima reunión del BRICS. Desde abril, Irán ha cambiado todos sus pagos internacionales a euros.

Las voces que piden la desdolarización son cada vez más fuertes entre los aliados europeos más cercanos de Estados Unidos. En agosto, el Ministro de Asuntos Exteriores alemán, Heiko Maas, pidió la creación de un nuevo sistema de pagos independiente de los Estados Unidos. En su opinión, Europa no debe permitir que Estados Unidos actúe “a nuestras espaldas y a nuestro costa”. El político alemán desea reforzar la autonomía europea mediante el establecimiento de canales de pago independientes, la creación de un Fondo Monetario Europeo y la creación de un sistema SWIFT independiente.

En la presentación de su programa anual el 12 de septiembre, el Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, hizo un llamamiento a la Unión Europea para que promueva el euro como moneda mundial para hacer frente al dólar. Según él “debemos hacer más para que nuestra moneda única pueda desempeñar plenamente su papel en la escena internacional”. Juncker estima que “es absurdo que Europa pague el 80 por ciento de su factura de importación de energía -por valor de 300.000 millones de euros al año- en dólares estadounidenses, cuando sólo un 2 por ciento de nuestras importaciones de energía proceden de los Estados Unidos”. Espera que la serie de propuestas formuladas en su discurso sobre el Estado de la Unión comience a aplicarse antes de las elecciones al Parlamento Europeo de mayo.

El 70 por ciento de todas las transacciones comerciales mundiales utilizan el dólar, mientras que el 20 por ciento se liquidan en euros y el resto en yuanes y otras monedas asiáticas. El valor del dólar es alto para mantener artificialmente bajos los precios al consumidor en Estados Unidos. La demanda de dólares permite refinanciar la enorme deuda a bajas tasas de interés. La política estadounidense de guerras comerciales y sanciones ha desencadenado el proceso mundial de desdolarización. Usar medidas punitivas como herramienta de política exterior es como dispararse a uno mismo en el pie. Esto provoca una reacción violenta que socava el estatus del dólar como moneda de reserva global, la base del poder económico estadounidense. La política de agresión socava la hegemonía del mundo americano al hacerlo más débil, no más fuerte.

https://www.strategic-culture.org/news/2018/09/15/russia-eastern-economic-forum-wrap-up-de-dollarization-tops-agenda.html

La violencia es cosa de extraterrestres

Bianchi

No hay obsesión más enfermiza para la burguesía dominante que el uso de la violencia por parte de fuerzas incontroladas por ella o que cuestionen el cacareado «monopolio de la violencia» del Estado (burgués). Ocurre también en el llamado “procès” catalán donde los líderes independentistas no se cansan en sus llamados al uso de las «vías pacíficas y democráticas» para la consecución de sus objetivos. En realidad, estos llamamientos «democráticos», «civilizados», obedecen al pavor cerval que tienen a que las situaciones se les vayan de las manos y no las controlen, como ha ocurrido ante la casi toma del Parlament catalán por parte de «cederistas» (Comités de Defensa de la República).

Es justamente en situaciones donde asoma la violencia, o conatos de ella, donde afloran las contradicciones en el seno de la burguesía catalana independentista, y no, por ejemplo, en el fascio español, desde la caverna mediática hasta «La Sexta», cuya única preocupación consiste en ver si los Mossos reparten leña y estopa entre quienes van de las palabras a los hechos y se toman la proclamación de la República -que han llegado a tocar entre los dedos- como algo más serio que una bravata.

Es la violencia, o la llegada a esa fase, la piedra de toque que posiciona a cada cual o acaba por quitar las caretas a los embozados. Y es aquí, en el temor al descontrol y la pérdida de las riendas del procès, donde la burguesía y pequeña burguesía catalana ve más peligro que en la represión española, en la que ve, al fin y al cabo, no un «enemigo de clase» -de la que ambas forman parte-, sino un «adversario político» con el que se puede «negociar» y «dialogar» aunque en los hechos se vea que no está por más labor que la pura represión y rendición, que es la manera en que entiende el fascismo  la «negociación» con quien se le solivianta, lo mismo en su vertiente «pepera» que socialfascista psoísta.

Lo que no puede ser, ni consentirse, lo que les pone de los nervios y les saca de sus casillas, es que la calle pase a pertenecer -ni siquiera en un suspiro de verdadera libertad popular- a la insurgencia haciendo demostraciones de fuerza con, lo que es peor, resultados a la vista, o la creación de expectativas que van más allá que promesas hechas no se sabe si con la boca pequeña -como hace históricamente el PNV vasco- o sin fe en sus posibilidades; antes muerta que sencilla.

Así, pues, tenemos que la violencia, esa «partera de la Historia», que dijera Marx, si no negada por la evidencia gráfica de las imágenes, quiere ser relegada convirtiendo lo que pudiera ser una brillante página de la Historia en una historieta frustrante. Sólo en el caso de que hubiera una situación revolucionaria protagonizada por la clase obrera, en Catalunya, España o donde fuere, entonces sí sería válida la violencia contra, ahora sí, el verdadero enemigo de clase. Entonces no habría tantos remilgos.

Así y todo, y como no somos equidistantes, estamos con la burguesía independentista, o, mejor dicho, con su causa, para no herir susceptibilidades, contra el fascismo campante y rampante hispano. Una burguesía que o no ha calculado bien sus fuerzas de inicio -pero ahí están las multitudinarias Diadas- o se debate entre ser consecuente e ir hasta el final en sus pretensiones republicanas y autodeterministas o teme traspasar las «líneas rojas» que pondrían en peligro su propio existir como clase dominante, un dilema histórico en ella.

Solía decir Hegel que las páginas en blanco que podían verse en la Historia y su desarrollo se debían a que en ellas no había ocurrido nada… violento, nada relevante ni reseñable, nada digno de mención, por tanto. Nadie le acusó de apólogo de la violencia. Ni a Kant.

Buenas tardes.

Abstención

Jon Iurrebaso Atutxa
Nos dicen, por activa y por pasiva que las elecciones en Euskal Herria sur serán alrededor de Mayo del próximo 2019. Elecciones para los ayuntamientos, las diputaciones de las vascongadas y las forales navarras. Ya veremos pero, en todo caso, las fechas no son el problema y no nos preocupan. Esos no son más que los espectáculos preelectorales que cada 4 años nos montan. Parece que es así y nada podemos hacer al respecto.

Hace tiempo que se veía venir a la compañía teatral al completo y cuando hacen desparecer al MLNV y Sortu acepta la ley de partidos y se suma al club de los “buenos”, se acabó compaginar la dinámica político-militar, la lucha popular, la lucha social, la lucha obrera… con la lucha institucional. Y finalmente el complejo EH Bildu, descarta todas las luchas salvo la decisión de integrarse definitivamente, al mas puro estilo reformista y pequeño burgués, en el sistema que nos ocupa y explota por medio de su circo institucional, económico, represivo y mediático.

Seremos claros e intentaremos ser breves. ¿Alguien piensa para qué vale nuestro voto si luego se enfadan porque la patronal no les invita? ¿Y qué harán para lograr ser invitados? ¿Quién iba a pensar que homenajearían a miembros de los cuerpos represivos, olvidándose de cientos de caídos por la independencia y el socialismo? ¿Qué significa la firma de EH Bildu con todo el parlamento español en comandita asegurando que las fuerzas de “seguridad” españolas son las que defienden “nuestra democracia” y “nuestra constitución española”? ¿A cuenta de qué se felicita a Trump por su victoria y por sus ejemplares elecciones democráticas? ¿Por qué cuando antes la Izquierda abertzale (hoy  oficial) decía NO, a pistas para vehículos que casi no los utilizarán en parajes únicos de nuestra tierra y, ahora, dice si? ¿Alguien tiene una explicación suficiente acerca de la desaparición de Udalbiltza fuera a parte de ser una entrega/concesión a la soberanía española? ¿Alguien puede explicar por que desapreció ESAIT?

Porque eso de las políticas inclusivas… la unilateralidad y la horizontalidad y la diversidad, no son más que maniobras para ceder ante el capital y darle aun más poder. Pues todo eso nos tiene bastante hartitos/as. Lo mismo que esto es posible y eso es imposible. Lo que es posible es lo que le interesa al sistema, y al revés. Ya es Casualidad. Basta ya de esconder la lucha de clases con argumentos de la pequeña burguesía.

¿Alguien piensa que EH Bildu va a defender a la clase obrera vasca hasta sus últimas consecuencias, o Ahal dugu/podemos con las hipotecas de los chalets de sus direcciones? Alguien piensa que aceptando la partición de Euskal Herria (el preámbulo del nuevo estatuto firmado por EH Bildu y el PNV lo hace) se puede firmar algún acuerdo en positivo. ¿Hay alguien en este país que además de las estructuras del PNV y cierto numero de afiliados (más las derechas españolas) se pueden fiar del PNV? Si no hay modo de fiarse ¿por qué nos han engañado mil y una veces? ¿por qué Sortu sonríe pensando que le han pillado al PNV con esta firma del preámbulo del Estatuto? Hace muchos años algún ingenuo podría pensar que EH Bildu le ha engañado a la burguesía del PNV, pero lo cierto es que esa firma, junto con muchas otras señales, supone el deseo de gobernar como ellos y con ellos, es decir  con la burguesía vasco-española y el capital.

¿Quién que milite en los diferentes sectores del movimiento popular, en el movimiento vecinal, en el movimiento obrero (que ya se han encargado varios de dejarlo en la UCI), en el movimiento social, en el movimiento estudiantil o en dinámicas de denuncia y de solidaridad internacionalista puede fiarse de alguien que ha desecho todo ello? Ha desecho todo lo que el capital quería y durante largas decenas de años no había podido ¿Es que alguien con planteamientos revolucionarios se puede fiar de esos nuevos inquilinos del sistema?

La crisis ha venido para quedarse y hay índices muy preocupantes. Las políticas y medidas arancelarias tomadas sobre todo por la potencia imperialista de los Estados Unidos de América del Norte y su gran agujero negro que supone la multimillonaria deuda pública. El continuo saqueo mundial mediante las guerras diseñadas en Tel-aviv, Riad, Londres, Berlín Paris o Washington. La destrucción de infraestructuras y culturas de países soberanos. Hambre, cólera, desesperación y un odio hacia occidente que el tiempo nos dirá hasta dónde puede llegar. Y por desgracia esto no ha hecho más que empezar. Para todos y todas pero con la salvedad de que nosotras vivimos en un país capitalista y todavía tenemos, muchos y muchas de nosotras, medios de subsistencia. Y no queremos ofender a nadie con lo de las banderas amarillas (simbología de acogida para los que huyen de la guerra), pero son parte de la ocultación y prolongación de las guerras imperialistas lo queramos o no.

¿Qué haremos cuando la solidaridad se convierta entre nuestro pan o el de ellos y ellas? Y no es un discurso populista o facha el que planteamos. Solo hay una manera de no disputarse el pan. Hagamos la revolución social vasca (entre otras) y acabaremos con las guerras imperialistas y con sus consecuencias como son la migración, el hambre, el cólera,  la incultura o la imposición de la cultura judeo cristiana. No hay otra solución viable que la toma del poder revolucionario por parte de la clase obrera, de los de abajo y sus aliados, aquí y allí. Y no olvidemos que el Estado español y Euskal Herria siguen mandando bombas y equipamiento militar a asesinos declarados sin que aquí pase nada grave que revuelva nuestras vidas de diario.

¿Quién va a defender, y aportar soluciones de raíz, en los ayuntamientos o diputaciones a todos los problemas estructurales que padecemos? Nadie reivindicará ni nos ofrecerá coger en nuestras manos los medios de producción a todos los niveles. Simplemente porque ya no hay nadie en ese ámbito institucional que lo plantee. O les han apartado o se han reciclado. O se han ido.

Hay que ser consciente que votando, tal y como están las cosas hoy en día, te conviertes, quieras o no, en una auténtica herramienta del sistema. Se utilizará tu voto y lo que conlleva, esa dinámica de discusión de lo posible e imposible, para perpetuar al sistema. Si no se cuestiona el hecho mismo de ir a votar no estamos planteando solucionar los problemas de raíz. Serán parches que el sistema capitalista y sus largos brazos en las instituciones los sortearán de una u otra manera. Sin olvidar que, diariamente, al capital le sobran miedo y medios para asustarnos en todos los ámbitos de la vida con el objetivo de que estemos bien quietos.

Es público que voceros de EH Bildu han manifestado públicamente que están dispuestos para gobernar… ¿Qué pensamos que encierra esa disposición? Eso quiere decir que si llega el caso harán lo que tenga que hacer cualquier partido de gobierno, de Estado. Y ellos lo harán. Hay cientos de cosas que pensamos que nunca se atreverían a hacer y lo han hecho y no ha pasado casi nada. Bueno, pasa que aquí y allí estamos gentes debatiendo que hacer además de no votar.

Y decimos que no pasa casi nada porque aunque lo oculten parcialmente a nivel grandilocuente tanto el capital como los medios de comunicación, algunos que han llegado a última hora al club del sistema, si están preocupados. Y hablamos de EH Bildu sobre todo. Se interrogan si la gestión de entrada en el sistema, con lo que conlleva de concesiones al capital y falta de defensa del pueblo trabajador vasco y su clase obrera en especial, están siendo asimilados por sus bases. De todos modos, con todo lo que han hecho ya (solo hemos mencionado algunas cosas), más dejar a los presos y presas políticas vascas que se busquen la vida o se pudran en las cárceles, es una señal de lo que están dispuestos a hacer y denota el calado ético y el alcance político de hasta dónde quieren llegar.

Y ya no podemos decir aquello de que “no entendemos lo que pasa”, “ETA sabrá lo que ha hecho, sus razones tendría”… lo mismo sobre lo que ha hecho y está haciendo Sortu…o “yo no entiendo nada y me quedo en casa…” Ya. Muy bien. Y durante los siguientes años ¿qué hacemos? ¿Cómo defendemos a nuestra tierra y a nuestra gente? ¿Cómo manejamos Euskal Herria? ¿Ocupamos cada vez que haya desahucios? ¿Vamos a admitir que alguien trabaje en negro, o que no trabaje porque no entra en el cupo establecido por el capital? ¿Hasta cuando esta situación? Ocupemos en cuanto nos informemos y organicemos. No nos ofrecen otras salidas en este y en otros mil temas. Cada vez hay más gente a la que no le llega para el final de mes. ¿Es que eso no nos motiva para pensar en actuar?

Alguien dirá que muchas alternativas no hay. Alguien pensará que quizá ninguna. Sí las hay y en Euskal Herria las hemos conocido y practicado. A veces entre bastante gente. Eso no es otra cosa que las asambleas de barrio, pueblo o tajo. Pequeñas y grandes. A veces incluso con grupitos de gente trabajando diferentes problemas y buscando soluciones…

Coordinados/as. Eso es imprescindible. El capital, sus brazos ejecutores políticos o coercitivos pueden actuar ante una dinámica sectorial pero lo tendrán más difícil si las luchas se coordinan. Llamaríamos a eso pequeños embriones de contra poder popular. Es decir que no tendríamos que depender de ninguna instancia oficial o de partido. Lo que primaria saber es lo que ocurre en un pueblo o barrio ante una problemática concreta y a ver qué podemos hacer para encararlo y solucionarlo. Creemos que como idea puede valer. Es evidente que la confianza y la honradez son elementos imprescindibles para poder llevar todo esto adelante. Y ni qué decir tiene que el trabajo habrá de ser voluntario.

Por todo ello y más, hacemos un llamamiento a organizarnos en pueblos, barrios o centros de trabajo para hacer un planteamiento claro a la abstención activa, pública y revolucionaria. Basta ya de farsas, de chalets en la sierra, de burocracias de sindicatos y partidos vendidos, de una u otra manera, al capital.

Hacemos un llamamiento a no dejar en el olvido y en los problemas del día a día, esta forma de información, de conocernos, de comunicación, de debate y de toma de decisiones. Estas son vitales para nuestras vidas, para las de otros seres humanos que malviven lejos de nosotros y para los que vendrán detrás de nosotros. Nada es imposible. Solo se pierde lo que se abandona sin lucha. Organización y lucha. Por la Independencia y el Socialismo para Euskal Herria, siempre adelante.

Sin salida (al mar) se ha quedado Bolivia luego del fallo del Tribunal Internacional de Justicia de la Haya

Dario Herchhoren

Sin salida (al mar) se ha quedado Bolivia luego del fallo del Tribunal Internacional de Justicia de la Haya, en el contencioso entre el estado plurinacional de Bolivia y la República de Chile.

Todo esto tiene su origen en la que se llamó «guerra del Pacífico» que se desarrolló entre Chile y la Confederación Peruano Boliviana en la década de 1870, y que derivó en que Bolivia que en aquel entonces tenía costas sobre el Pacífico perdiera 400 kilómeros lineales de ribera marítima, y quedara encerrada para siempre como un estado mediterráneo (en medio de la tierra).

El Tribunal de La Haya argumenta en consonancia con las tesis de Chile que hubo un tratado entre Chile y Bolivia, que fijó las fronteras definitivas entre ambos paises, y que todo fue de conformidad.

Sin embargo hay que explicitar que dicho tratado fue el resultado de una guerra que sostuvieron ambos contendientes por la apropiación de dos productos de extraordinaria importancia estratégica en aquellos tiempos, y que eran el guano y el salitre. El guano son los excrementos que las aves guaneras excretan sobre las playas, y que constituyen con el salistre extraordinarios fertilizantes naturales que eran indispensables para la exhausta agricultura europea, cuyos campos y prados estaban superexplotados, y habían perdido su fertilidad, por lo cual sus cosechas eran francamente escuálidas y no podían alimentar a la creciente población que demandaba cada vez más alimentos.

Pero lo que no dice la sentencia del Tribunal de La Haya, es que esa guerra como casi todas las guerras, salvo las de liberación, fue impuesta a dos pueblos hermanos por la voracidad del imperialismo inglés, que empujó al gobierno chileno de esa época a agredir a Bolivia y a Perú con el objeto de apoderarse por la fuerza de los productos que producía tanto Bolivia como Perú.De esa agresión ni Chile, ni Bolivia ni Perú obtuvieron beneficio alguno.

El Tribunal de La Haya hace una simple lectura jurídica y explica que en el tratado entre Chile y Bolivia, Bolivia «acepta» el trazado de la nueva frontera que la condena a perpetuidad a abandonar la posibilidad de contar con costas al mar abierto.

Es necesario decir que ese tratado que Chile invoca, y que el Tribunal de La Haya acepta, fue firmado por Bolivia con una pistola en la sien, y que dicha pistola estaba manejada por la monarquía inglesa, siempre tan respetuosa en la defensa de los intereses de los pueblos pobres.

Pero hay algo más en todo esto. Si el Tribunal de La Haya hubiera fallado a favor de que Chile está obligado a negociar con Bolivia una salida soberana al Pacífico , se abriría una puerta a que Méjico demandara a los USA, por la apropiación por la fuerza bruta de más de la mitad del territorio mejicano, y que fué incorporado en forma filibustera al propio territorio estadounidense.

Tampoco el tribunal podría soslayar que el estado palestino reclamara  a Israel todo el territorio usurpado y que llevaría a la total desapación de la entidad sionista.

Al analizar la situación que se ha planteado con este fallo no debemos perder de vista, que el Tribunal de La Haya es parte de un aparato mucho mayor, que tiene por objeto la pervivencia del capitalismo, y que ese Tribunal no está para defender la justicia en el sentido de estabecer normas de equidad, que sería lo propio de un Tribunal, sino para mantener el «statu quo».

Ahora solo cabe mirar al frente y resolver en forma negociada la situación. Bolivia utiliza una autorización de uso de una franja de cuatro kilómetros de costa que le ha dado Perú por 99 años, pero esa no es una solución que incida en la soberanía boliviana, ya que se trata una mera «autorización», y ese territorio siempre es de propiedad de Perú.

La otra salida al océano que tiene Bolivia es a través de los ríos Pilcomayo y Bermejo, que son navegables, y que son afluentes del gran río Paraná, que es navegable en toda su extensión y que desagua en el Río de La Plata, y este en el Atlántico. De hecho Bolivia tiene una pequeña flota de buques mercantes y de guerra, y tiene un arma de marina, pero todo esto no compensa la pérdida de su territorio marítimo soberano. Otra vez, un pueblo es agredido por el imperialismo, y la «justicia» falla en favor del agresor.

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