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Día: 11 de septiembre de 2018 (página 1 de 1)

El reputado criminal de guerra liberiano Charles Taylor era un agente de la CIA

Estados Unidos ha confirmado que el dirigente liberiano Charles Taylor, reputado criminal de guerra, trabajaba para sus agencias de inteligencia, incluida la CIA, según el Boston Globe.

La revelación se produjo en respuesta a una solicitud del periódico de la Ley de Libertad de Información.

Un periodista del Globe dijo a la BBC que ésta era la primera confirmación oficial de viejas informaciones sobre la relación entre la inteligencia estadounidense y Taylor.

En julio de 2009 se difundieron rumores sobre vínculos con la CIA cuando el propio Taylor dijo en su juicio ante el Tribunal Especial para Sierra Leona en La Haya, que en 1985 espías estadounidenses le habían ayudado a escapar de una prisión de alta seguridad en Boston.

La CIA en ese momento negó esas declaraciones como “totalmente absurdas”. Pero ahora la Agencia de Inteligencia de Defensa, el brazo espía del Pentágono, reveló que sus agentes y los de la CIA usaron a Taylor como informante.

El periodista Bryan Bender dijo al programa Network Africa de la BBC que el Pentágono se negó a dar detalles del papel exacto de Taylor, escudándose en la “seguridad nacional”.

Pero confirmaron que Taylor, que tiene ciudadanía estadounidense, comenzó a trabajar con los servicios de inteligencia de Estados Unidos en la década de 1980, cuando se hizo con el poder en Liberia, desatando una terrible guerra civil contra el entonces presidente Samuel Doe. La guerra se desencadenó desde Burkina Faso y como Thomas Sankara se oponía a ella, fue asesinado antes de que comenzara.

Taylor llegó a la Presidencia de Liberia y se convirtió en uno de los dirigentes políticos más famosos del mundo. También está acusado de armar y controlar a los terroristas del RUF en la vecina Sierra Leona durante una campaña de crímenes que duró 10 años y estuvo dirigida principalmente contra civiles.

Ahora el agente de la CIA está a la espera del veredicto de su juicio por los crímenes de guerra que cometió.

https://www.bbc.co.uk/news/world-africa-16627628

Holanda también ha estado apoyando a los grupos terroristas sirios durante años

El gobierno holandés ha sostenido en Siria al menos a un grupo yihadista identificado, Jabhat Al-Shamiya (Frente de Levante), que la fiscalía califica de “terrorista”, según denuncian los periódicos Nieuwsuur y Trouw (*).

El gobierno holandés justificó su apoyo a los terroristas encuadrándolo en un programa denominado hipócritamente NLA (Asistencia No Letal), pero los periódicos han descubierto que enviaron camiones Toyota Hilux e Isuzu D-max, entre otros, que fueron luego equipados con ametralladoras y artillería pesada, como muestran las imágenes de vídeo que los propios grupos terroristas muestran en sus canales de YouTube.

También les suministraron uniformes, teléfonos satelitales, ordenadores portátiles, colchones, mochilas y cámaras.

En los últimos meses ambos medios de comunicación han entrevistado a
unos 100 terroristas y a otras personas que participaron en el
programa “no letal”. Los entrevistados aseguran que todos los equipos recibidos los utilizaron para la guerra contra Siria.

Las entrevistas les han permiutido identificar a seis brigadas específicas que han combatido en Siria con apoyo holandés. Entre 2015 y principios de este año el gobierno holandés ayudó a 22
grupos terroristas en el marco del mismo programa “no letal”.

Como se ha hecho costumbre en estas “democracias avanzadas”, el gobierno no informó al Parlamento, pero ante el escándalo periodístico el viernes los ministros Blok y Kaag, de Asuntos Exteriores, enviaron una carta a la Cámara Baja anunciando que no lo volverán a hacer. El apoyo al terrorismo en Siria se ha acabado, o al menos eso prometen. La victoria de Bashar Al-Assad parece inminente y el viento ya no sopla a favor, según los propios ministros.

En la Cámara Baja el Ministerio holandés de Asuntos Exteriores siempre ha admitido que Holanda sólo apoyaba a los “moderados” con cuatro condiciones:

a) debían respetar el derecho humanitario de guerra
b) no podían cooperar con los extremistas
c) debían esforzarse por encontrar una solución política inclusiva
d) el programa “no letal” debía ser objeto de un seguimiento permanente

A partir del escándalo llegan los reproches: las condiciones no se han cumplido. Los terroristas apoyados por Holanda han cometido graves violaciones de los derechos humanos, han cooperado con los demás grupos terroristas…

El programa tampoco ha sido supervisado adecuadamente. Su objetivo (dicen ahora en el Ministerio de Exteriores) era que los combatientes “moderados” pudieran protegerse mejor de los extremistas

La conclusión a la quieren llegar es: paralizar el programa de ayuda a los “moderados” significa que los extremistas se hagan con el poder en los territorios que aún permanecen ocupados.

Lo del seguimiento era, pues, un chiste. Durante todos estos años los diputados de la Cámara Baja han estado pidiendo acceso a la información sobre el programa, pero el gobierno ha mantenido en secreto los nombres de los grupos a los que apoyaba. El tipo específico de vehículos que los Países Bajos enviaron a Siria también se declaró secreto de Estado.

El mes que viene se inicia un juicio contra un holandés que en 2015 se integró en el grupo terrorista Jabhat Al-Shamiya. La fiscalía afirma que dicho grupo es salafista y yihadista, que “se esfuerza por establecer un califato” y que “sólo se puede calificar como una organización delictiva con fines terroristas”.

https://nos.nl/nieuwsuur/artikel/2249806-nederland-steunde-terreurbeweging-in-syrie.html

Estados Unidos mantendrá el caos en Siria hasta que consiga lo que quiere (a cualquier precio)

En las últimas semanas la situación en Siria se ha tensado significativamente ante la inminente batalla de Idlib, como ya ocurriera en Alepo hace un año y medio. El imperialismo busca la mejor manera de digerir una de las derrotas más amargas de los últimos años.

El ejército regular sirio tiene allí concentradas sus fuerzas, apoyadas por la fuerza aérea rusa. Pero en la madriguera del zorro no sólo se enconden los resto de las huestes yihadistas, sino sus mentores de la OTAN, la CIA, el MI-6, el Mosad y demás espías y comandos de operaciones especiales de los ejércitos imperialistas.

Ellos han sido el auténtico Estado Mayor del bando que ha invadido Siria durante siete años. El número de efectivos es difícil de precisar. Se calcula que Estados Unidos tiene allí un contingente de 2.000 soldados que presenta al mundo como una fuerza antiterrorista, pero que desempeñan el papel contrario.

Es normal que los altavoces mediáticos estén preocupados por la previsible matanza que se va a producir. Tienen buenos motivos. El primero es impedir que eliminen a las fuerzas que combaten entremezcladas con los yihadistas.

El segundo es que la estrategia de Estados Unidos ha vuelto a cambiar en las últimas semanas, por enésima vez, fruto de la confusión que se vive en Washington.

En Helsinki Trump pactó con Putin que Estados Unidos abandonaría sus posiciones en Siria para permitir que el ejército regular completara la tarea de aniquilación de los miembros del Califato Islámico.

Para ello Siria se prestó a conceder un plazo de tiempo, en el cual el Pentágono debía sacar a sus tropas del agujero en el que están metidos.

Pero Washington jamás cumple lo que promete. Han dado un giro de 180 grados y ahora prevalecen las posiciones del clan Bolton, el consejero de Seguridad, partidario de una posición inflexible frente a la ofensiva de Idlib, hasta tal punto que están dispuestos a tensar al máximo sus relaciones con Rusia (si cabe).

De ahí el envío de una poderosa flota de la Marina de Guerra al Mediterráneo oriental, donde Rusia ha lanzado una seria advertencia con unas maniobras navales sin precedentes.

De ahi también todos los rumores sobre un inminente ataque químico de “falsa bandera”, otro más, que los imperialistas y los “humanitarios” no pueden consentir, y que darán lugar a accciones de represalia…

La otra consecuencia de ese nuevo viraje es que ahora Estados Unidos está tratando de alargar la guerra lo máximo posible. “Nuestra estrategia consiste en mantener el caos en Siria hasta que consigamos lo que queremos”, ha confesado un alto responsable de la Casa Blanca al Washington Post.

Vuelve la política que Obama implementó en 2013: alargar la guerra lo máximo posible, que no haya un vencedor y poder ocupar un lugar en la mesa de negociaciones políticas.

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